Gnle I Río Colorado Clase Xiii

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GRAMÁTICA Y NORMATIVA DE LA LENGUA ESPAÑOLA I

UNIDAD V
CLASE X III: SINTAXIS
PREDICADO- OBJETO DIRECTO
¿Qué es el PREDICADO?
Definición
La RAE nos brinda la siguiente definición:

Del lat. tardío praedicātum.

1. m. Fil. Aquello que se afirma del sujeto en una proposición.

2. m. Gram. Función sintáctica desempeñada por el sintagma verbal.

3. m. Gram. Segmento de la oración que desempeña la función de predicado.

4. m. Gram. Núcleo que, en una oración o en otro segmento sintáctico, selecciona, en función
de su significado, un determinado número de participantes.

predicado nominal
1. m. Gram. predicado constituido por un verbo copulativo o semicopulativo y por un atributo.
2. m. Gram. En algunos análisis tradicionales, atributo de una oración copulativa.

predicado verbal
1. m. Gram. predicado formado por un verbo que, por sí solo o acompañado de complementos,
constituye el predicado de una oración gramatical.

En el estudio que abordaremos sobre el predicado nos interesan, principalmente, las


definiciones que establecen que el predicado es una función sintáctica, formada por un
verbo, que selecciona un determinado número de participantes en función de su
significado.

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EL PREDICADO SEMÁNTICO
En principio debemos establecer la diferencia entre el predicado semántico y el
sintáctico.

Los predicados semánticos pueden pertenecer a distintas categorías; por su


parte, el núcleo del predicado sintáctico es siempre el verbo, es decir, es siempre un
SV, y lo es porque contiene los rasgos flexivos; por un lado, los de concordancia con el
sujeto y, por el otro, los de tiempo y modo que caracterizan a toda la cláusula.

Por su parte, los predicados semánticos no verbales carecen de tales


propiedades flexionales y, por ello, requieren la presencia de un verbo cópula (ser /
estar) que puede faltar solo excepcionalmente –cuando el tiempo y el modo son los no
marcados (es decir, el presente del indicativo):

a. Un prepotente, ese militar.


b. Lástima que no haya venido.

Estas son cláusulas predicativas no copulativas: contienen un sujeto y un


predicado nominal. La bipartición está marcada por el orden respectivo y/o por una
pausa. En ambas el sujeto está pospuesto: un SN en (a) y una cláusula en (b).

EL PREDICADO SINTÁCTICO
En los predicados verbales, el verbo cumple la función de predicador que solo
puede ser desempeñada por el núcleo del predicado que es, en última instancia, el
núcleo fundamental de la cláusula porque, además de contener los rasgos flexivos,
determina el número y el tipo de los complementos de toda la cláusula, incluyendo al
sujeto.

Complementos y adjuntos
Como hemos visto, el predicado selecciona los argumentos que constituyen su
estructura argumental. Entre estos argumentos, algunos son seleccionados
directamente por el verbo –los argumentos internos– mientras que el argumento externo
–el sujeto– es seleccionado por el predicado en su conjunto.

Los argumentos internos se realizan como complementos dentro del SV, el

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predicado sintáctico. Pero el predicado no está formado solo por el verbo y los
complementos seleccionados; puede incluir también modificadores que no son
seleccionados por el verbo. Son los constituyentes a los que la gramática tradicional
llamaba circunstanciales y que se integran al nivel del adjunto del sintagma. En una
oración como:
“Revisé atentamente la carta con la lupa varias veces en mi casa esta tarde.”

revisar es un predicado diádico que selecciona dos argumentos; por un lado, un


argumento externo –el sujeto agente, aquí tácito– y un argumento interno, el objeto
directo, la carta. Por su parte, los constituyentes atentamente, con la lupa, varias veces,
en mi casa y esta tarde son adjuntos o circunstanciales: pueden omitirse y la oración
resultante seguirá siendo gramatical:
“Revisé la carta.”

DIFERENCIAS ENTRE COMPLEMENTOS Y ADJUNTOS

Podemos establecer algunas diferencias entre los complementos y los


circunstanciales o adjuntos:

1. Desde el punto de vista semántico, mientras que los adjuntos señalan


circunstancias (tiempo, frecuencia, lugar, modo, cantidad, instrumento, compañía,
causa, fin) que precisan el acontecimiento denotado, los complementos
fundamentalmente corresponden a los participantes del acontecimiento (los
argumentos).

2. Los verbos solo pueden clasificarse a partir de sus complementos, no de sus


circunstanciales. Un verbo será transitivo si exige la presencia de un objeto directo. En
cambio, no hay una clase especial de verbos según vayan o no acompañados, por
ejemplo, por adjuntos temporales o locativos.

3. Generalmente los adjuntos se diferencian de los complementos por su


carácter omisible. Sin embargo, esta característica no puede ser tomada como un
criterio aplicable irrestrictamente. Si bien es cierto que todos los adjuntos son omisibles,
no es cierto, en cambio, que todos los complementos sean obligatorios. Un buen número
de verbos transitivos puede prescindir de su objeto:

a. Leí la novela durante el viaje.


b. Leí durante el viaje.

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Más aun, algunos verbos cambian su significado según tengan o no un complemento,
comportamiento que no va asociado a los adjuntos:

c. El Decano nombró a Juan. (= hizo mención)


d. El Decano nombró a Juan secretario. (= lo designó en un cargo)

4. El verbo y sus complementos pueden ser sustituidos por el proverbo hacerlo,


que, en cambio, no incluye a los adjuntos:

a. Ayer revisé la carta en mi casa y hoy lo hice en la oficina.


b. *Ayer revisé la carta en mi casa y lo hice el otro documento.

5. Los adjuntos pueden ocupar distintas posiciones en la cláusula: la libertad en


el orden de los complementos está más restringida:

a. Esta tarde en mi casa revisé atentamente la carta con la lupa.


b. ?? La carta revisé atentamente.

6. Los complementos no pueden añadirse a verbos que no los requieren; en


cambio, no hay restricciones en la incorporación de la mayor parte de los adjuntos (fuera
de su compatibilidad semántica).

a. Luisa trabaja con la computadora durante toda la semana por las mañanas en
el Ministerio con Pedro.
b. *Luisa trabaja la computadora.

7. Normalmente, los adjuntos son sintagmas preposicionales y adverbiales. Solo


pueden ser sintagmas nominales:

a- algunos temporales: El lunes habló con la psicóloga.


b- de duración: Habló varias horas.
c- de frecuencia: Habló varias veces.

8. Mientras que los complementos pueden ser caracterizados mediante distintos


tipos de relaciones sintagmáticas y paradigmáticas (concordancia, orden,
pronominalización, pasivización, marcas de función), los adjuntos están menos
marcados.

A pesar de estas divergencias entre los complementos y los adjuntos, la

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distinción no siempre es neta. En muchos casos, como veremos, resulta bastante
dificultoso determinar el carácter de complemento o adjunto de un elemento
dependiente.

OPERACIONES PARA EL RECONOCIMIENTO DE LOS COMPLEMENTOS

Los complementos pueden ser caracterizados a partir de ciertas operaciones


que permiten poner de manifiesto las relaciones mantenidas con el verbo.

PRONOMINALIZACIÓN
Algunos complementos pueden ser sustituidos o duplicados por pronombres
personales. Sabemos que en español estos se flexionan en caso, a diferencia de los
sintagmas nominales que carecen de marcas morfológicas casuales.

Los casos de los pronombres personales son cuatro:


a. el caso nominativo o sujeto,
b. el caso término o preposicional,
c. el caso acusativo y
d. el dativo.

Estos últimos solo se diferencian en el pronombre de tercera persona, singular y plural


no reflexivo: lo, la, los, las son acusativos y le, les (con el alomorfo se cuando precede
a un pronombre en caso acusativo: se lo dije). En las otras personas y en el reflexivo de
tercera persona, acusativo y dativo coinciden, por lo que me, te, se, nos y os pueden
designarse caso objetivo.

El acusativo es el caso que corresponde al objeto directo pronominal (lo he visto);


el dativo funciona típicamente como objeto indirecto (le dije eso).

Por otra parte, el sistema pronominal español cuenta también con un pronombre
invariable lo, que sustituye a un predicativo subjetivo obligatorio –es decir, el que se da
con verbos copulativos (María es muy simpática. - María lo es.) Observamos aquí que
el pronombre no flexiona para concordar con el sujeto, por eso hablamos de un
pronombre neutro.

PASIVIZACIÓN
Las oraciones pasivas son construcciones que reducen la estructura argumental
del predicado semántico al eliminar el argumento externo o degradarlo como SP

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omisible (el complemento agente). Por otra parte, el sujeto de la pasiva corresponde al
objeto directo de la activa. Estos cambios van acompañados por una morfología
particular. Sobre la pasivización de las oraciones activas nos detendremos en los
próximos puntos.

CONMUTACIÓN
Otras operaciones usuales dependen del tipo de relación existente entre el
complemento y otro constituyente de la cláusula. Como veremos, los predicativos
concuerdan, por lo general, con el sujeto o con el objeto directo –según sea subjetivo u
objetivo, respectivamente–, de manera que un cambio en las propiedades flexionales de
estos repercutirá en las de los predicativos.

Otros complementos, los de régimen, están encabezados por una preposición


regida por el verbo, de manera que al sustituirla por otra se resentirá la gramaticalidad
de la cláusula.

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LA TRANSITIVIDAD
Hemos dicho que toda oración tiene sujeto y que este puede manifestarse o no;
la flexión del verbo nos permite esta posibilidad. Sin embargo, solo algunas tienen
objeto.

Las cláusulas que contienen un objeto directo se denominan transitivas; las que
carecen de objeto directo son las intransitivas. Esta clasificación se aplica a los verbos
que se clasifican en transitivos e intransitivos. Sin embargo, la separación entre verbos
transitivos e intransitivos no es neta. Si bien hay verbos que no pueden prescindir de su
objeto, como obtener, difundir o reconocer, otros considerados transitivos sí pueden
hacerlo. Del mismo modo, mientras que algunos verbos son siempre intransitivos como
ir o crecer, otros, normalmente intransitivos, admiten la presencia de un objeto.

Por eso muchos gramáticos plantean que, en lugar de verbos transitivos


e intransitivos, corresponde hablar de empleos transitivos o intransitivos
de los verbos.

Hablamos, así, de grados de transitividad.

CASOS INTERMEDIOS
a. La ausencia del objeto depende a veces de factores situacionales o discursivos.
Por ejemplo, con los imperativos se suele omitir el objeto porque la situación permite
identificar la entidad aludida:

¡Cerrá un poquito!.

Aunque verbos como saber o creer son normalmente transitivos, pueden emplearse sin
objeto, por ejemplo, en respuestas elípticas:

—Juan llegará esta tarde.


—No sabía.

b. Algunos verbos admiten la ausencia del objeto, sin que este pueda ser
identificado por factores situacionales o discursivos:

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La mucama estuvo lavando las cortinas.
La mucama estuvo lavando toda la tarde.

La ausencia del objeto en casos como estos no supone que el objeto directo no
sea un argumento del predicado; solo implica su carácter indefinido.

Así, en verbos como comer, fumar, beber, leer, escribir, dibujar, lavar siempre
se supone la existencia de algo –un paciente– con características bien restringidas por
el verbo mismo. La ausencia del objeto directo tiene repercusiones semánticas.

Por ejemplo, en una oración como “Juan leyó una novela.” entendemos que se
designa una acción acabada, que culmina en el momento en que la acción de leer
termina; sin embargo, en una oración como “Juan lee.” debemos interpretarlo como una
actividad sin un límite temporal.

Asimismo, el predicado puede interpretarse como una acción habitual realizada


por el sujeto. Si decimos de alguien que escribe, seguramente nos referiremos a alguien
que lo hace habitualmente, incluso profesionalmente, y no a quien alguna vez escribió
una carta.

A veces el significado del verbo se especializa cuando falta el objeto. Mientras


que beber puede tener varios objetos agua, leche, gaseosas, cuando aparece sin
objeto, beber queda restringido al consumo de bebidas alcohólicas.

En todos estos casos se mantiene la transitividad del


predicado, aunque el objeto esté implícito.

Con otros verbos la ausencia del objeto da lugar a una interpretación genérica;
por ejemplo, en oraciones como:

El calor agobia. // Esta bebida refresca. // La música clásica tranquiliza.

se supone un objeto como "a la gente".

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c. En otros casos no hay que sobreentender ningún objeto. Se trata de oraciones
que denotan la capacidad, habilidad o disposición del sujeto:

Después de la operación, mi madre ve perfectamente.


Mi hijo ya lee sin dificultad.
Este perro no muerde.

d. Hay verbos que son neutros en cuanto a la transitividad: mejorar, empeorar,


resucitar, hervir, aumentar, disminuir, engordar. Todos ellos tienen una forma
transitiva y otra intransitiva:
El banco bajó las tasas de interés.
Bajaron las tasas de interés.
La llegada de los efectivos recrudeció la crisis haitiana.
Recrudeció la crisis haitiana.
Carina hirvió las pastas.
Las pastas hierven sin control.

e. También ocurre el caso inverso: verbos inherentemente intransitivos van


acompañados de un objeto –por lo general, de la misma base léxica, por lo que se
denomina objeto interno o cognado:

Vivió una vida placentera.


Soñó un sueño espantoso.
Lloró lágrimas de sangre.

El objeto por sí mismo no aporta ninguna información. El elemento


verdaderamente informativo es el modificador, por lo que, semánticamente, el objeto
aporta una información similar a la de un adjunto de manera: Vivió placenteramente.

Como vemos, la distinción entre verbos transitivos e intransitivos no es neta


sino gradual. En ambos extremos hallamos verbos claramente transitivos e
intransitivos, y en el centro todos los casos intermedios que hemos
consignado.

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EL OBJETO DIRECTO
La gramática tradicional definía el objeto directo como:

“el vocablo que precisa la significación del verbo transitivo, y denota a la vez
el objeto (persona, animal o cosa) en que recae directamente la acción
expresada por aquél. Se llama directo porque en él se cumple y termina la
acción del verbo, y ambos forman una unidad sintáctica ‘verbo + objeto
directo’” (Esbozo..., p. 371).

En esta definición, se identifica al objeto directo por el papel temático de paciente


afectado. Sin embargo, observaremos que este, si bien el más típico, es solo uno de los
papeles temáticos que puede corresponderle.

El objeto directo puede ser también:


a- un objeto creado por la acción del verbo, u objeto efectuado: “María pintó un
cuadro.” que, como vemos, no tiene existencia previa; como sí lo tiene el
paciente u objeto afectado de: “María pintó la pared.”
b- un estímulo ligado a una percepción o a un estado psicológico: “Luisa oyó el
disparo.” // “Manuel adora la música rock.”

Sin embargo, el objeto directo nunca puede ser un agente. Dado que son varios los
papeles temáticos que pueden corresponderle, es preferible, entonces, atenernos a los
criterios de orden formal y distinguirlo a partir de distintos rasgos.

CRITERIOS DE ORDEN FORMAL


1- Configuracionalmente, el objeto directo es el SN dominado por el nudo SV y
está en posición “fraternal” con el núcleo verbal:

Jorge compró un auto importado.

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2- Desde el punto de vista categorial, como el sujeto, el objeto directo es un SN o una
cláusula:
a. Jorge dijo la verdad.
b. Jorge dijo que no me amaba.

3- En determinadas condiciones el SN puede ir precedido por la preposición a que


es una mera marca de función carente de todo significado léxico. Aparece cuando el
núcleo del SN es un sustantivo que designa a una persona –o a una entidad
personalizada– y el SN es específico:

Necesito a mi secretario.
Necesito un secretario.

En la primera oración se alude a una entidad determinada, existente o real, que,


además, debe poseer la característica de ser +humano o +vivo. En cambio, en la
segunda, aun cuando es una entidad +humana, no se alude a un individuo específico
sino a "un secretario cualquiera". Observemos que esta dicotomía no puede darse en el
siguiente par (porque madre hay una sola):

Necesito a mi mamá. // *Necesito mi mamá.

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4- El O.D. puede ser sustituido por un clítico acusativo:
me -en primera persona
te -en segunda persona
lo, la -en tercera persona
nos -en primera persona del plural
los, las -en segunda1 y tercera persona del plural.

El clítico de tercera persona que utilizaremos en la pronominalización debe


concordar en género y número con el núcleo del SN objeto directo al que se reemplaza.
Esta posibilidad de pronominalización proporciona un criterio confiable para reconocer
al objeto directo:

Recién traje una tarta de manzanas. // Recién la traje.

Observemos, en la estructura arbórea, que cuando el objeto directo aparece


pronominalizado no se desarrolla su análisis como sí ocurre cuando se manifiesta como

1
Tengamos en cuenta que estamos analizando el español de Argentina; en el español de España el clítico
acusativo de segunda persona del plural es “os”

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una SN o una cláusula sustantiva.

Por otro lado, hay que puntualizar que el clítico es un pronombre definido y, como
tal, solo sustituye a objetos directos que denoten entidades referenciales. Cuando el
objeto directo no cumple con este requisito, la sustitución no es posible:

—¿Comes carne?
—No, no como / # No, no la como.

5- El objeto directo pasa a ser sujeto de la voz pasiva:

Los manifestantes cortaron el puente carretero.


El puente carretero fue cortado por los manifestantes.

La voz pasiva se construye generando cambios estructurales en la oración:

a- El sujeto de la voz activa (los manifestantes) será el complemento agente de


la voz pasiva (por los manifestantes) que SIEMPRE se constituirá en SP
encabezado por la preposición “por”.

b- El objeto directo de la voz activa (el puente carretero) será el sujeto de la voz
pasiva.

c- El núcleo verbal de la voz pasiva será una perífrasis de pasiva constituida


por el participio de la voz activa (cortaron = cortado) más el verbo ser
conjugado en el tiempo de la voz activa (cortaron: pretérito perfecto simple =
fue cortado)

d- La flexión numérica del núcleo verbal de la voz pasiva concordará con el


núcleo del sujeto. En el ejemplo que estamos trabajando podemos observar
que, dado que el objeto directo de la voz activa está en plural, el núcleo verbal
de la voz pasiva deberá estar en plural.

De todos modos, la prueba de la pasiva está fuertemente condicionada por


factores léxicos (la clase semántica del verbo) y por factores gramaticales (el tiempo y
el aspecto del verbo).

Por ejemplo, en una oración como “Tuve tres hijos” podemos reconocer al SN
como al objeto directo de la oración porque:

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a. es el complemento del núcleo verbal transitivo tener.
b. es un SN.
c. puede ser pronominalizado: “Los tuve.”

Sin embargo, el resultado que arroja la voz pasiva es agramatical:


* Tres hijos son tenidos por mí.

Así, los verbos de estado como tener o necesitar, son reacios a la pasiva aun
cuando sus complementos son objetos directos.

CASOS PERIFÉRICOS
Hay casos periféricos que no responden totalmente a los rasgos enumerados.
Son estos:

1. Verbos como medir, pesar, durar, costar, valer requieren la presencia de un


complemento de medida:
Juan pesa 90 kg. // *Juan los pesa (entendiendo que es lo que pesa) //
*Noventa kilos son pesados por Juan.
La conferencia duró dos horas. // *Dos horas son duradas por la
conferencia. // *La conferencia las duró.

Observemos la diferencia entre estos casos y otros verdaderamente transitivos


como:
Juan pesó las manzanas. // Las manzanas fueron pesadas por Juan. //
Juan las pesó.
El estudiante pasó la prueba. // La prueba fue pasada por el estudiante.
// El estudiante la pasó.

Por lo expuesto es que consideraremos a los complementos de medida como objetos


directos periféricos.

2. Expresiones como dar asco - dar (las) gracias - darse un baño - hacer
mención - echar una mirada - tomar nota - prestar atención son equivalentes a
verbos como asquear, agradecer, bañarse, mencionar, mirar, (a) notar, atender. Son
expresiones que están formadas, por un lado, por un verbo soporte que, prácticamente,
carece de significado léxico y que sirve como apoyo de la flexión verbal y, por el otro,
por un sustantivo, el complemento, que corresponde al predicado semántico.

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Si bien este sustantivo tiene algunas de las características del objeto directo,
carece de las más relevantes; es decir, no puede ser sujeto la pasiva “*Asco me es
dado.” ni admite la pronominalización “*Me lo dio.” y, desde el punto de vista semántico,
no denota una entidad independiente ya que toda la construcción funciona como una
unidad léxica compleja.

3. Por último, los objetos internos de verbos como vivir, llorar, soñar, dormir
resultan anómalos ya que tampoco pueden ser pasivizados ni pronominalizados.
Juan vivió una vida placentera. // *Una vida placentera fue vivida por
Juan. // *Juan la vivió.
El soldado lloró lágrimas amargas. // *Lágrimas amargas fueron lloradas
por el soldado. // * El soldado las lloró

Sucede que estos objetos no tienen referencia independiente, sino que


funcionan, fundamentalmente, como soporte de los modificadores.

EN SÍNTESIS, reconocemos al objeto directo porque:

a- Es complemento de los verbos transitivos.


b- Estructuralmente aparece como hermano del núcleo del
predicado.
c- Es un SN, un pronombre en caso acusativo o una cláusula
sustantiva.
d- Puede pronominalizarse con los pronombres en caso
acusativo (me – te – la – lo – nos – las – los)
e- Puede ser el sujeto de la voz pasiva.

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BIBLIOGRAFÍA
BIBLIOGRAFÍA DE LA CLASE:

Di Tullio, Ángela: Manual de gramática del español, Buenos Aires, Waldhuter, 2014.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Esbozo de una nueva gramática española, Madrid,


Espasa-Calpe, 1983.

_________________________: Diccionario de la lengua española, actualización 2020,


https://dle.rae.es/predicado

BIBLIOGRAFÍA DE LECTURA OBLIGATORIA

Di Tullio, Ángela: “Capítulo siete: Funciones sintácticas en el Sintagma Verbal” en:


Manual de gramática del español, Buenos Aires, Waldhuter, 2014.

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