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net/publication/308086253
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Daniel Kallweit
Ruhr-Universität Bochum
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All content following this page was uploaded by Daniel Kallweit on 14 September 2016.
DANIEL KALLWEIT
RUHR-UNIVERSITÄT BOCHUM
Abstract: The implementation of the internet led to new ways of communication, which differ
from the “traditional” ones known before regarding their conceptualization. In these new forms
of communication, a combination of an oral conceptualization with the medium of writing can
be observed, something that was an exception in pre-internet times.
In this article, the chat is in the centre of interest since it represents an interesting mixture of
orality (the language used in chatrooms shows many features of spoken, often colloquial lan-
guage) and literacy (obviously, chats are written discourses). This interference leads to changes
of the official Spanish orthography, i.e. to new forms of spellings, which are considered
“neographies”.
The following text seeks explanations of two neographic features of the Spanish language used
in chats, namely the frequent <k> as well as the letter <x> representing the sound [tʃ], based
on examples found in a corpus of chat protocols.
1. Introducción
Desde que surgieron los «nuevos medios» de comunicación – sobre todo Internet – ha
habido varios cambios en cuanto a la comunicación como la conocíamos antes. Antes de la
aparición de Internet, las diversas formas de comunicarse podían clasificarse según un esquema
bastante simple, pero sin embargo eficaz: la comunicación o era oral o escrita. Por supuesto
también entonces existían formas que representaron un cierto grado de mezcla, pero el caso nor-
mal era que un acto comunicativo se realizaba o mediante el habla (es decir, mediante el código
fónico) o mediante la escritura (es decir, mediante el código gráfico).
Los «nuevos medios» de comunicación trajeron consigo la posibilidad de combinar los
dos códigos: sólo hay que pensar en el ejemplo de los messengers en los cuales uno puedo
comunicarse escribiendo mensajes como en un chat y, a veces incluso durante el mismo acto
comunicativo, utilizando el micrófono y los altavoces de su ordenador para la telefonía por
Internet. Es más: los cibernautas incluso pueden conectar una pequeña webcam para tener una
videoconferencia. Con este ejemplo ya queda claro que los límites que antes existían entre el
código oral y el escrito empezaron a desparecer con la aparición de Internet.
Una forma de comunicarse en Internet que hoy en día ya puede considerarse como
clásica entre las tantas que hay es el chat. En el chat se combina lo que P. KOCH y W.
OESTERREICHER (2007) llaman una concepción oral con la escritura, por lo cual el chat
representa un tipo comunicativo bastante interesante. Es en el chat donde los comunicantes
expresan por medio de la escritura lo que piensan y sienten pero lo hacen como si se tratara de
una conversación cara a cara, es decir, como si fueran interlocutores. Ello también trajo consigo
diversos cambios en cuanto a la grafía, es decir, en cuanto a la forma en la que se escriben las
palabras dentro de un chat. A causa de las condiciones técnicas del chat se establecieron nuevas
formas de escribir ciertas palabras, algunas de ellas casi convertidas ya en nuevas «normas», es
decir, adoptadas y diseminadas por otros cibernautas. El texto presente se propone analizar estas
nuevas formas de grafía – las cuales serán llamadas «neografías» según J. ANIS (2007) –,
examinando un corpus de protocolos de diversos canales de la plataforma www.irc-hispano.es.
2. ¿Qué es el chat?
1
Los números romanos se refieren a algunas formas comunicativas: conversación familiar (I),
Pero si uno intenta localizar el chat en el continuo de P. KOCH y W. OESTERREICHER, se
da cuenta de que no es tan fácil hacerlo ya que debería estar en la parte superior (la de las
formas comunicativas que se expresan mediante el código gráfico), pero muy cerca al polo
extremo de la inmediatez comunicativa (es decir, casi en el margen izquierdo de la figura 1). En
el continuo original (P. KOCH y W. OESTERREICHER 1985: 23), esta posición, es decir, los
pequeños triángulos en los extremos del continuo, se reservó para los tipos de expresiones que
sólo existen en transposiciones mediales, como por ejemplo la transcripción de una
conversación familiar (I´) o el dar lectura a un texto jurídico (IX´) (ibíd.: 18). Obviamente, estos
tipos de expresiones representaban y todavía representan una parte minoritaria de todas las
expresiones y con justificación pueden considerarse como excepciones. En el caso del chat, sin
embargo, es distinto, porque según varios estudios (p.ej. J. MAYANS I PLANELLS 2000) el chat
es una de las formas más populares de comunicarse en Internet y, por lo tanto, no es ninguna
forma excepcional sino más bien una rutina comunicativa de un gran número de cibernautas.
El hecho de que los chateadores perciben el chat como una conversación real, es decir,
oral cotidiana, lleva a los usuarios a aceptar la «ilusión visual» de que la persona con la que se
comunican está enfrente de ellos y, por lo tanto, «aceptan tácitamente que la persona con la que
hablan mediante el teclado está hablando con ellos oralmente» (A. CABEDO NEBOT 2009: 14s.).
Para mantener una relación más o menos equilibrada con esa persona y para garantizar que el
discurso funcione de manera rápida y efectiva (ibíd.), el chateador en cuestión adapta la misma
forma de expresarse, que es un lenguaje con muchas características de la lengua hablada, por lo
cual puede hablarse de un «texto escrito oralizado» (F. Yus 2001: 139) o de un «lenguaje escrito
oralizado» (A. CADEBO NEBOT 2009: 15). Esto también repercute en la grafía que se adapta, lo
cual se expondrá en el siguiente apartado.
3. Neografía
En una sala de chat, los usuarios siempre están bajo la presión de tener que producir sus
expresiones rápidamente. Esto resulta del funcionamiento técnico de los programas de chat, más
precisamente del hecho de que las nuevas contribuciones lingüísticas aparecen en el margen
inferior de la pantalla, desplazando las anteriores hacia arriba. Este fenómeno se denomina el
factor scroll (F. YUS 2001: 96; J. MAYANS I PLANELLS 2000: 3) y tiene como consecuencia que
el chateador tiene que prestar mucha atención a lo que ocurre en la sala del chat, es decir, en la
pantalla, mientras produce su propia contribución. En cuanto a esta producción está sujeto,
además, a las restricciones que trae consigo el picar, i.e. teclear sus pensamientos, acto que –
aun en chateadores expertos – requiere más esfuerzos, y con ello más tiempo, que la producción
oral o verbal del mismo contenido. Para seguir los discursos que uno quiere mantener en una
sala de chat (que pueden ser varios a la vez), hay que, por lo tanto, escribir rápidamente, y por
ese motivo los usuarios de chat «inventaron» variedades gráficas o, para decirlo de otra manera,
nuevas grafías, que resultan más económicas en cuanto al esfuerzo de la escritura. Esas nuevas
formas de escribir pueden denominarse «neografías», siguiendo la argumentación de J. ANIS
(2007). Partiendo del lenguaje que utilizan los jóvenes franceses cuando escriben mensajes en
sus teléfonos móviles (SMS), J. ANIS explica que los remitentes hacen uso de varias estrategias
para poner la máxima cantidad de información posible en el espacio limitado a 160 caracteres
de un SMS. Queda claro que lo hacen por razones económicas: como hay que pagar por cada
mensaje que se envía, intentan limitarse a un solo SMS; y como introducir el mensaje por medio
del teclado del móvil significa un gran esfuerzo – hay que presionar un botón del teclado varias
veces para conseguir el carácter deseado –, buscan la solución más sencilla, es decir, la que les
cuesta el menor esfuerzo (J. ANIS 2007: 91-94). Hay que tener en cuenta que cada usuario puede
llegar a su «propia solución», por lo que la neografía no puede entenderse como un estándar:
conversación telefónica (II), carta privada (III), entrevista de trabajo (IV), versión impresa de una
entrevista periodística (V), sermón (VI), conferencia científica (VII), artículo editorial (VIII) y texto
jurídico (IX); véase P. KOCH y W. OESTERREICHER (2007: 35).
I propose that neography is a dynamic phenomenon based on local combinations of
general mechanisms, which are also in evidence in other languages and in other modes
of computer-mediated communication (CMC). At the same time, neography is not a
standard, but a set of procedures writers use in particular communication situations,
while writing a specific message, and under pressure from various constraints. (J. ANIS
2007: 88).
En cuanto a las características de la neografía puede decirse que ésta busca representar
el habla oral, es decir, el lenguaje hablado cotidiano de forma gráfica. Por lo tanto, se trata de
una escritura altamente orientada a la oralidad que contiene muchos rasgos fonéticos, como
reducciones fonéticas, elisiones típicas de ciertos dialectos del español – aquí, es sobre el
andaluz el que comparte diversos rasgos con la neografía (véase también J. LLISTERRI 2002; J.
MAYANS I PLANELLS 2000: 7) –, así como expresiones/palabras del lenguaje coloquial.
4. El corpus
2
Para más información sobre este muy interesante fenómeno – sobre todo desde una perspectiva
psicológica y científico-social – véase p.ej. J. MAYANS I PLANELLS 2002: 191-221.
canal #granada no tiene que estar necesariamente en Granada, ni en Andalucía, ni siquiera en
algún lugar de España, sino puede encontrarse en Alemania, Australia o China, por nombrar
sólo algunas posibilidades.3
5. El IRC
Como indica ya el nombre de la plataforma www.irc-hispano.es, se trata de unos de los
así llamados Internet Relay Chats (IRCs) que fueron los primeros chats que surgieron a fines de
los años 80 del siglo pasado, desarrollados por el finlandés Jarkko Oikarinen (véase p.ej. A.
PANO 2008: 80). Estos sistemas se organizan en redes de servidores interconectados entre sí.
Para poder conectarse se precisa un programa especial que se instala en el ordenador en cuestión
y que permite la conexión al servidor (ibíd.). En cada uno de los servidores hay diversos canales
de chat que se dividen por tema, edad o situación geográfica, por mencionar sólo algunas
categorías. Al entrar en el canal deseado, aparece ante el chateador una pantalla dividida en
cuatro zonas (véase figura 2): en la parte izquierda de la pantalla hay una lista con todos los
canales que tiene abiertos el chateador; en la parte derecha de la pantalla hay otra lista que
contiene los apodos (nicknames) de todos los chateadores conectados al canal en cuestión; la
zona más grande es la del centro de la pantalla donde transcurren los «discursos» y la cual está
dividida a su vez en dos: la parte mayor, que se encuentra arriba, es la que contiene las
contribuciones de todos los usuarios que participan activamente en el «discurso», es decir, el
producto del mismo, mientras que la parte inferior sirve para introducir la propia contribución.
Por consiguiente, el chateador tiene una zona grande en la cual aparecen las contribuciones de
sus co-chateadores en diversos colores (cada usuario puede configurar el programa de chat
según sus propios gustos) directamente encima del renglón donde escribe lo que quiere
comunicar.
3
Véase también A. GERSTENBERG 2004: 314.
Para ilustrar los mecanismos en los cuales se basa la neografía española, se comentarán
algunos ejemplos tomados del corpus descrito anteriormente4. En los casos donde haya una
primera explicación se indicará, pero la mayoría de los ejemplos sirve como una mera
ilustración ya que todavía no he llegado a una explicación suficiente para cada fenómeno
neográfico.
Aunque no existen muchas palabras en el español actual que se escriban con <k>5 – sólo
se usa en palabras tomadas de otras lenguas respetando la grafía original 6 – pueden encontrarse
muchas palabras en las cuales aparece este grafema. De hecho, es el rasgo neográfico más
frecuente en el corpus con una tasa de aparición de 420 en los protocolos de las primeras dos
sesiones (24-02-2009 y 30-05-2009) que contienen un total de 49.412 palabras gráficas,
incluidos los mensajes del sistema que siguen estando en el corpus7.
En muchos casos, la <k> se usa para ahorrar tiempo reemplazando la grafía normal
<qu>, de manera que hay que apretar sólo una tecla en vez de dos. Éste es un caso típico de
neografía tal como J. ANIS la describió, es decir, motivada por la presión de tiempo, que genera
el deseo de escribir lo más rápido posible con el menor esfuerzo.
En estos dos ejemplos, la <k> siempre sirve para reemplazar los dos grafemas <q> y
<u>, así que la explicación más lógica y obvia es que sirve para economizar el acto de teclear.
Pero también hay ejemplos en los cuales la <k> reemplaza un solo grafema, a saber la <c>:
4
Todos los ejemplos se anonimizaron para proteger la identidad de los chateadores.
5
En el Diccionario de la Real Academia Española del año 2001 se encuentran sólo 101 lemas que
empiezan con <k>, muchos de ellos composiciones del prefijo <kilo> (cf. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
2001: 1335-1337).
6
Véase REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 2006: 384.
7
Estos mensajes representan casi siempre la mayor parte de un protocolo de chat. Por ello es deseable
excluirlos, cosa que todavía no he logrado por falta de un programa adecuado.
la sociedad adulta. Aquí hay que tener en cuenta que la mayoría de los chateadores son
adolescentes, grupo social al cual «tradicionalmente» le gusta cuestionar las normas (cf. J.
MAYANS I PLANELLS 2002: 89s.). Utilizar <k> en vez de las grafías «correctas» significa, por lo
tanto, también identificarse como parte de la comunidad de cibernautas, de manera que la <k>
constituye un marcador de identidad social en el entorno del ciberespacio.
Otro recurso neográfico que surge varias veces en el corpus (52 incidencias en los
protocolos de las primeras dos sesiones) es el uso de la <x> como representación grafemática
del sonido [tʃ]. Como en el español actual una <x> nunca tiene el valor fonético de dicho
sonido, sino siempre representa a la combinación [ks] o [gs] – ante consonante suele reducirse a
[s] –, este uso no puede orientarse al español hablado de hoy en día8. Las lenguas minoritarias
de España, sin embargo, utilizan la grafía <x> para representar un sonido similar, a saber [ʃ];
por ello, algunos estudios propusieron que este fenómeno neográfico tiene sus raíces en el
bilingüismo de algunos chateadores de Cataluña (cf. por ej. J. R. MORALA 2001). Pero como
han demostrado estudios más recentes (véase M. MYSLÍN y ST. TH. GRIES 2010: 8), no es difícil
encontrar la <x> como representación grafemática del sonido [tʃ] en chateadores de América
Latina, así que la interferencia con el catalán no parece ser una explicación válida.
En todo caso, una primera explicación para este uso neográfico es la minimización del
esfuerzo en cuanto al teclear: el usuario sólo tiene que apretar una tecla en vez de dos, de
manera que puede producir sus mensajes más rápidamente.
(5) <chateador5> uno mio mas xulo ke tenia y eso era simple pero en fin xdd
(6) <chateador6> no no xD joer el xiko a dixo una verdad cm un puño xD
Aquí es obvio que los usuarios utilicen la <x> para mantener un discurso a tiempo
prácticamente real, es decir para reaccionar lo más rápido posible a sus co-cibernautas. Aparte
del factor económico, otra vez juega un papel importante la función como marcador social
dentro del contexto de Internet ya que utilizando la <x> en vez de <ch> uno se identifica como
miembro activo – y experto – de la comunidad cibersocial. El uso de esta neografía además
parece estar vinculado con ciertas funciones pragmáticas: así la mayoría de las palabras escritas
con <x> en vez de <ch> en el corpus de M. MYSLÍN y ST. TH. GRIES (2010) se usan para dirigir
la palabra a otro cibernauta de manera afectuosa, para despedirse o para expresar sentimientos
de cariño (ibíd.: 11).
En cuanto al origen de esta neografía, aún queda investigación por hacer, a saber, para
averiguar si se debe a influencias de otras lenguas (minoritarias) o proviene de ciertas corrientes
de la sociedad española.
7. Conclusión
Como se ha podido ver en este texto, se desarrollaron nuevas formas de escribir bajo las
influencias de los «nuevos medios» de comunicación. Esas nuevas formas son las consecuencias
de un (re)ajuste de las grafías normales, es decir, de la ortografía, a las condiciones de la
comunicación mediado por ordenador (rapidez, falta de información noverbal y paralingüística
etc.). Pero no son siempre razones económicas las que llevan a las alteraciones expuestas en el
texto presente; muchas veces son influencias de otras fuentes: dialectos, otros idiomas,
lenguajes de ciertos grupos sociales etc. En cuanto a este punto todavía queda investigación por
hacer.
8
Como explican G. SALVADOR y J. R. LODARES (2001: 334-339), la <x> tenía el valor fonético de [tʃ]en
tiempos antiguos, resultando de la pronunciación de la <x> griega (la ji).
Desafortunadamente, en el marco de este artículo sólo podían estudiarse unos pocos
aspectos de la neografía española – los cuales ni siquiera son los más frecuentes en el corpus.
Aspectos como la iteración de vocales y consonantes para compensar la falta de prosodia – el
segundo rasgo neográfico en frecuencia – o la elisión de la <d> intervocálica – rasgo muy
frecuente con clara relación con el español hablado 9 – no podían ser tomados en consideración
por falta de espacio. Pero son también indicios de que la lengua oral, es decir, el español
hablado, repercute de forma perceptible en el modo de escribir en Internet.
Digo «el modo de escribir en Internet» y no «en los chats» ya que la neografía no es un
fenómeno que se limite a los chats, ni – para decir la verdad – a Internet10. Se puede observar en
correos electrónicos (los que se escriben en un ámbito menos oficial), en foros de debates y en
las redes sociales como Facebook (en las así llamadas «muros»). Todos estos ámbitos tienen en
común que se trata de una situación comunicativa con un bajo grado de oficialidad, en la cual
los dos comunicantes se conocen o incluso se conocen bien, es decir, son amigos. Por lo tanto,
quieren expresarse por medio de un lenguaje adecuado para tal situación comunicativa y eso es
un lenguaje coloquial. Para poner de relieve esa coloquialidad se sirven de formas alternativas
de escribir las palabras. Siguiendo esta linea argumentativa, las neografías pueden entenderse
como equivalentes grafemáticos de la oralidad, coloquialidad y familiaridad de la lengua de
cada cibernauta. Y como existen variedades y variaciones en el lenguaje coloquial hablado,
también existen en la neografía – tanto a nivel global (es decir, dos chateadores no tienen por
qué utilizar la misma forma neográfica) como a nivel personal (incluso hay variación en los
mensajes de un mismo chateador). Aclarar cuáles son los rasgos neográficos que usa la mayoría
de los cibernautas y de dónde provienen las diferentes formas neográficas es la tarea que todavía
me queda por cumplir.
Bibliografía
9
Para informaciones más detalladas sobre este aspecto, véase M. MYSLÍN y ST. TH. GRIES (2010: 4-8).
10
Piénsese en las grafías que se usan para la redacción de los mensajes cortos que muestran muchas
características neográficas que también se pueden encontrar en Internet; cf. por ej. S. BETTI 2003 y 2006,
así como C. PAREDES 2008. En cuanto a la dirección de la influencia, es decir, a la cuestión si era el chat
el que inspiró las grafías de los mensajes cortos o si era al revés, no se puede llegar a una conclusión clara
ya que los SMS y el chat son dos formas comunicativas que surgieron más o menos al mismo tiempo. Por
ello, estudios que investiguen este interesante punto son deseables.
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