El Concepto de Devenir Mujer en Deleuze
El Concepto de Devenir Mujer en Deleuze
El Concepto de Devenir Mujer en Deleuze
en Deleuze y Guattari
Una subjetividad molecular
1) Deleuze y Hocquenghem: en el prefacio que Deleuze escribe para L’Après‐Mai des faunes (1974) de Guy Hocquenghem marca cuatro
características (o volutas, como les llama) en relación a la homosexualidad, que consideramos aportes importantes para pensar el concepto de
devenir‐mujer, a saber: A) la concepción de un deseo homosexual carente de destino y origen, experimentado y no interpretado, es decir, una
lectura anti‐psicoanalítica, por fuera de la homosexualidad edípica y paranoica; dice Deleuze: “¿no será que el homosexual no es el que apunta al
mismo sexo sino el que descubre innumerables sexos?”, B) la homosexualidad como producción de deseo al mismo tiempo que formadora de
enunciados no falocráticos y carentes de utilidad social (productiva y reproductiva), es decir, como verdadera máquina de micropolíticas deseantes,
C) el homosexual como aquel que reivindica la feminidad (fetichizante) que incluso las mujeres rechazan, D) la homosexualidad como apertura de
nuevas relaciones sexuales posibles, reversibles y transformables, tanto con hombres como con mujeres. (Deleuze, 2005: 360‐363).
2) Homosexualización del deseo: para Deleuze no hay “sujeto homosexual” sino producciones homosexuales de deseo y composiciones
homosexuales productoras de enunciados, la homosexualidad es nada en términos deleuzianos, vale decir, esta no se clausura en la identidad, todo
lo contrario, se abre y se potencia en la pérdida de la misma. La molecularidad del devenir‐mujer tiene precisamente esta característica del
nomadismo deseante. Aquí se observa esta implicancia entre ambas nociones: el devenir‐mujer es una subjetividad molecular idéntica a la
homosexualización del deseo, una ruptura identitaria tanto para hombres como para mujeres.
3) Nomadismo deseante: de acuerdo a René Schérer, Deleuze es el único filósofo contemporáneo (además, heterosexual) que le ha otorgado a la
homosexualidad un valor filosófico: “La homosexualidad bajo todas sus formas ha ejercido sobre Gilles Deleuze una innegable atracción. Está
acompañada por la seducción, por la propia fascinación de una deriva minoritaria”. (Schérer, 1998: 80). Según Schérer para Deleuze el devenir‐
mujer es la clave de todos los devenires porque pone en movimiento las identidades detenidas, fijas (molares) de lo masculino y femenino. La
homosexualidad, según Schérer, extrae su verdad del devenir mujer molecular y no de la imitación paródica. El devenir‐mujer del homosexual
implica la coexistencia en un “yo” de una multiplicidad de prácticas y personalidades múltiples. (Schérer, 1998: 102). Este nomadismo subjetivo,
esta deriva del deseo homosexual, que tanto Schérer como Perlongher verifican, subvierte la inmovilidad de los valores monogámicos y amorosos
dominantes (hogar, familia, pareja) y da cuenta de cierta inestabilidad deseante y alegre. (Perlongher, 1993: 76‐80).
Devenir‐mujer y política molecular
Nosotros no queremos decir que una creación de este tipo sea patrimonio del hombre, sino, al contrario, que la mujer como
entidad molar tiene que devenir‐mujer para que el hombre también lo devenga o pueda devenirlo. Por supuesto, es indispensable
que las mujeres hagan una política molar, en función de una conquista que realizan de su propio organismo, de su propia historia,
de su propia subjetividad: “nosotras en tanto que mujeres…” aparece entonces como sujeto de enunciación. Pero es peligroso
adaptarse a un sujeto de este tipo, que no funciona sin agotar una fuente o frenar un flujo. A menudo, el canto de la vida lo
entonan las mujeres más secas, movidas por un resentimiento, una voluntad de poder y un frío maternalismo. De la misma manera
que un niño agotado hace tanto mejor el niño cuanto que ningún flujo de infancia emana ya de él. Tampoco basta con decir que
cada sexo contiene el otro, y debe desarrollar en sí mismo el polo opuesto. El concepto de bisexualidad no es mejor que el de
separación de los sexos. Miniaturizar, interiorizar la máquina binaria, es tan inoportuno como exasperarla, así no se resuelve el
problema. Hay, pues, que concebir una política femenina molecular, que se insinúa en los enfrentamientos molares y pasa bajo
ellos, o a través de ellos. (Deleuze y Guattari, 1997: 277‐278).
1) Política molar y molecular: Deleuze y Guattari sostienen en Mille Plateaux que la lucha en el nivel de los axiomas, es decir, la
política estatal y representativa en tanto ampliación de derechos civiles es indispensable pero al mismo tiempo es peligrosa su
mera reducción molar ya que se corre el riesgo de adaptarse a un sujeto que se agota, que frena flujos deseantes y que se
constituye en oposición, en términos binarios, resentidos, no vitales. Por ello instan a concebir una política femenina molecular.
2) Luchas en los axiomas: en el apartado “7000 av. J.‐C. Appareil de capture” de Mille Plateaux Deleuze y Guattari ya no plantean
como problemática toda axiomatización sino las “reducciones totalitarias” (Estado mínimo) (Deleuze y Guattari, 1997: 467‐468);
esto implica luchar no contra toda estatización sino en el nivel de los axiomas contra las “perversiones tecnocráticas”. El Estado
deja de ser un mero aparato de captura negativo. El capitalismo se reinventa añadiendo axiomas para satisfacer demandas
sociales, raciales, de minorías y evitar fugas revolucionarias. El estado socialdemócrata (New Deal) es una variante en la que
proliferan los axiomas para salvar al capitalismo integrando reclamos sociales y económicos de singularidades no representadas.
Por ello para Deleuze sería un error desinteresarse de la lucha en el nivel axiomático.
De las micropolíticas a lo macropolítico
1). Micropolítica: en La révolution moleculaire (1977) Guattari plantea que las luchas micropolíticas no
pasan por escapar a los flujos capitalistas sino por controlar su impacto. No hay que obligar al niño a
madurar y convertirlo en integrado pero tampoco transformarlo en marginal o delincuente, dice el autor
(Guattari, 2017: 313). Deleuze y Guattari (tanto en sus trabajos juntos como en solitario) dan cuenta que
las micropolíticas tienen su fundamento en la crítica a la autoridad y la verticalidad del poder a partir de la
modificación de las relaciones familiares, sexuales, laborales, estéticas, clínicas, escolares o económicas;
esta búsqueda decantó, como señala Pardo, en una izquierda libertaria que no interpeló totalmente a la
clase obrera ya que esta reclamaba mayor integración al Estado de bienestar y carecía de una sensibilidad
anti‐estatista. (Pardo, 2014: 317‐319).
2) Políticas identitarias: las luchas micropolíticas amplían y crean libertades civiles en lo macropolítico, tal
como plantean Deleuze y Guattari en el apartado “1933 ‐ Micropolitique et segmentarité”: “las fugas y los
movimientos moleculares no serían nada si no volvieran a pasar por las grandes organizaciones molares, y
no modificasen sus segmentos, sus distribuciones binarias de sexos, de clases, de partidos”. (Deleuze y
Guattari, 1997: 221). Estas políticas deseantes de minorías no representadas se incorporan en clave
democrática e institucional por medio de la adición axiomática que llevan adelante gobiernos
socialdemócratas.
Devenir‐mujer y devenir democrático
1) Devenir‐democrático y jurisprudencia: podemos pensar a partir del planteo de Pardo que un Estado de derecho,
socialdemócrata y laico es menos peligroso para lo que llama “componenda” (una singularidad no representada e
indeterminada), vale decir, las singularidades virtuales no serán exterminadas como en el Estado totalitario, sino pueden
ser actualizadas a medida que se sumen axiomas que las codifiquen y legitimen. (Pardo, 2014: 368). El devenir‐mujer
como devenir clave de todos los devenires encuentra una axiomatización en esta dimensión socialdemócrata deleuziana
que puede pensarse en sintonía con el concepto de “velo de ignorancia” de John Rawls, en tanto mecanismo que otorga
derechos a todo tipo de individuos en base a los principios de libertad y diferencia. Podemos pensar, como dice de
Sutter en su análisis del derecho en Deleuze, que “la jurisprudencia es, en efecto, una taxonomía histórica de los casos:
es ella la que traza el mapa de la extensión de las operaciones de asociación por las cuáles la práctica del derecho
procede a su propio devenir”. (De Sutter, 2009: 110‐111); es decir, las prácticas del devenir‐menor forjan una
jurisprudencia en lo micro (producto de usos y hábitos nuevos) que los derechos reconocerán axiomáticamente y con
posterioridad en las instituciones.
2) Socialdemocracia y liberalismo: el devenir‐mujer como devenir minoritario llave de todos los devenires, siguiendo a
Patton, se puede pensar como la condición de posibilidad de una serie de medidas macropolíticas que amplíen la
democracia, permitiendo a las minorías el reconocimiento social y transformando los procedimientos e instituciones
políticas desde una visión más igualitaria (Patton, 2010: 88). Dice Patton: “Las diferentes clases de devenires minoritarios
que dan nacimiento a los movimientos operando para reconfigurar el sujeto de la democracia, tales como la lucha por
una igual representación de las mujeres o por derechos iguales para las parejas homosexuales, encuentran diferentes
grados y clases de resistencia”. (Patton, 2010: 90). Queda como una problemática futura establecer las conexiones y
divergencias entre la vocación constructiva y pluralista del liberalismo igualitario de Rawls con el rasgo utópico y crítico
de la socialdemocracia libertaria de Deleuze.
Conclusiones
1). Subjetividad molecular – Devenir e individuación: la individuación deleuzo‐guattariana es impensable sin el
acontecimiento; se trata de singularidades atravesadas por devenires; esta subjetividad molecular es una individuación en
movimiento y temporal que se modifica ni bien cambia su capacidad de ser afectada y de afectar, es un “yo” al estilo
humeano producto de un haz de percepciones y de impresiones recibidas.
2). Mujer molecular ‐ Feminismo y homosexualidad: el devenir‐mujer es una subjetividad molecular que deshace la
relación con los hombres y con las mujeres molares. Creemos, como plantea Braidotti, que esta noción sería improbable
que hubiera sido creada por otro tipo de subjetividad que no sea la de hombres blancos y heterosexuales. Hay lógica en
este planteo ya que Deleuze y Guattari le asignan al concepto devenir‐mujer el privilegio por sobre los otros devenires, por
ende, le otorgan al término “mujer” una cualidad de otredad y, por default, a las mujeres molares le corresponden ciertos
atributos (tristes, de poder, maternales) que deberían también modificarse en el proceso de devenir. El concepto de
devenir‐mujer encuentra mayor conexión en relación con la noción deleuziana de homosexualidad (no edípica ni molar),
tal como lo muestran Hocquenghem, Schérer o Perlongher, que con el feminismo molar (binario y estatalista), con quién
más bien se repele. La inserción del concepto devenir‐mujer es más asimilable a subjetividades moleculares
(transexualidad) que a la molaridad monosexual (heterosexual y homosexual), distante de toda política dicotómica,
reproductiva y familiarista.
3). Política molecular – Micropolíticas y Estado socialdemócrata: consideramos una línea posible de investigación la
relación entre Deleuze y Rawls, tal como marcan comentaristas como Patton y Pardo, como posible actualización de las
micropolíticas moleculares deleuzianas en un esquema institucional constructivista como el del liberalismo igualitario
rawlsiano, es decir, que hace foco precisamente en las políticas identitarias de las minorías y de los menos aventajados. Un
proyecto a futuro que analizaremos será evaluar los puntos de contacto entre las nociones de “devenir‐democrático” y
“Estado socialdemócrata” en Deleuze y Guattari con el “liberalismo político” en Rawls.
Fuentes de Gilles Deleuze y Félix Guattari
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autres textes, París: Les Éditions de Minuit, pp 253‐265. [(2016) Traducción castellana de Pablo Ires y
Sebastián Puente: “Descripción de la mujer. Por una filosofía sexuada del otro”, Cartas y otros textos,
Buenos Aires: Editorial Cactus, pp. 279‐292.]
DELEUZE, G. (1974) [2002] “Préface a L’Après‐Mai des Faunes”, L’Île déserte et autres textes. Textes et
entretiens 1953‐1974 (édition préparée por David Lapoujade), París: Les Éditions de Minuit, pp.395‐400.
[(2005) Traducción castellana de José Luis Pardo: “Prefacio a L’Après‐Mai des Faunes”, La isla desierta y
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[(1998b) Traducción castellana de Jorge Aguilar Mora: Kafka. Por una literatura menor, Barcelona: México
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Capitalismo y esquizofrenia II, Valencia: Pre‐Textos.]
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de Guillermo de Eugenio Pérez: La revolución molecular, Madrid: Errata Naturae.]
Fuentes complementarias
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Deleuze. La práctica del derecho, Buenos Aires: Editorial Jusbaires.]
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Deleuze y lo politico, Buenos Aires: Prometeo].
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PATTON, P. (2010) “Deleuze, Rawls et la philosophie politique utopique” (traducido del inglés por Olivier Ruchet),
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PATTON, P. (2014) “Deleuze and Democratic Politics”, Radical Democracy (ed. L. Tonder y L. Tomassen), Manchester:
Manchester University Press, pp. 50‐67.
PERLONGHER, N. (1993) La prostitución masculina, Buenos Aires: Ediciones de la Urraca.
SCHÉRER, R. (1998) Regards sur Deleuze, París: Éditions Kimé. [(2012) Traducción castellana de Sebastián Puente:
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ZOURABICHVILI, F. (2003) Le vocabulaire de Deleuze, París: Ellipses Édition‐Markteting. [(2007) Traducción castellana de
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