Palomeque Lopez - Derecho Del Trabajo e Ideologia

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MANUEL-CARLOS PALOMEQUE LOPEZ

Cattdrá1i,o de Derecho del Trabajo


Universidad de Salamanca

DERECHO DEL TRABAJO
E IDEOLOGIA
Medio siglo de formación ideológica
del Derecho del Trabajo español (1873-1923)
QUINTA BDIClON, REVISADA
1 ,1, 1~ 11111.-11\11 tlel Ucrooho del Trabajo, que se incorporan
l•I"' 11111 11!111Ml11~1oriu sobre la razó11 de ser del Derecho del
JO fl 1•mfi6si1c1 do mnntener ilustrado al lector en todo rno-
,, • rlrl 1ls1cmn completo de referencias teóricas indispen-
111• •1111· 1111cd11 seguir con utilidad la lectura del discurso prin-
1, 1 hb,.,, 11,latlvo ni medio siglo de formación ideológica del INTRODUCClON
IM•, p11n,1J dlll irnbajo (1873-1923). La presente edición pone
I• 1dltmfo, naturalmente, con las más imponantes aporta• LA RAZON DE SER DEL DERECHO
h1hhu¡11,ll1ct1s recaídas sobre el lema acolado a partir de julio DEL TRABAJO
l 'IK I Mo,~cc especial consideración, a este propósito, dejar
o ••111 In uqnl de la publicación de la excepcional La legislación
hll r11 lt1 1,/iroria de España (De la Revoluci611 liberal a /936), «La disparidad normmi\l'a se asienta sobre una
l 01111,r~u de los Diputados, Madrid, 1987, cuyas mil doscientas cua- desigualdad originaria entre trabajadore.~ Y e~~rc·
n,1114 p,t¡¡111as co11s11tuyen, sin la menor reserva, el elenco normativo sacio que tiene su fundamento no ~to en 1:1 d1st11\ta
, ,k rn1,J,1 111d1spensable, por vez primera y tras varios años de pre- condición económica de ambos suJetos. sino en su
respectiva p0sici6n en la propia y especial rela~ión
"'"" 1,111, u disposición de los investigadores especializados y del pú- jurfdica que los vinculu, que ts de dependcnc.1a o
1•lh n 1111~resado en general, para acometer con comodidad el estudio subordinación de uno réspecto del otro ( .. ,). 1;1
,i., 111 lr111slación social espruíola desde sus orígenes hasta los albo- legislador, al rtgular las relaciones de u~baj~,.con-
,., ,J,, h, guerra civil. templa necesariamente categorías y n() 1nd1v1duos
1 'on todo, es conveniente, para concluir, que el lector se acerque c,,.-01\CretOS y, constatando la desigualdad soc_¡o-eco-
• rn1111111s consideraciones generales sobre el propósito de esta obra nómica del LtabajadOI' respecto al empresnno, pre•
1111()101111 los prólogos de las ediciones anteriores del libro, reprodu- 1ende reducirla medlá1\le e1 adecuado estable-
, 111,,- ms1nimen1ahnence en la presente, y que invito a tener por ma- cimiento de medidas igualatorias. De todo cito
11111- 11,dus en esta ocasión. deriva el específico carácter al Den!Cho laboral, en
virtud del cunl. medinnte la transfonnación de re-
glas indctcmünadas que oparecc:n i~dudoblerotnle
S;i/1111u111ca, abril de /989 ligadas a los principios de libonad e ,gualdad de las
partes sobre las que se basa el dececho de co{ltratos,
se consti1uye como un orde,wniento 0011tpensador
e igualador e.n orden a la corrección. al me1ms par-
cialmcote. de las desigualdades fundame.ntalc$.~
(Sentencia del Tribunal 0,nstitucional 3/1983)
l. TRABAJO Y CONFLICTO SOC[AL EN EL Sl~"l'EMA
DB PRODUCCIÓN CAPITALISTA
De acuerdo con una concepción formal y meramente d~s~rip_li~a, \
se puede definir el Derecho del Trabajo como 1~ orde1iacw111urrd1ca
del rrabajo asalariado o prestado ¡,or cuenta 111e11a. De tal modo, _La
noción de esta disciplina se centra en el obJeto propio de la rc~ula•
ción jurídica llevada a cabo por la núsrna, _esto es, en las relac_wn~s
jurídicas (el contrato de trabaio y las relaciones colectivas de 1epre-
sen1acióo y defensa de in.terese~ resultantes) qu_e se establecen en'.rc ,
quienes realizan un trabaJO retnbu1do_y dependtente por cuen~a d~ Y 1
para oLra persona (trabajadores) y qmenes lo retnbuyen Y hac~n su
XVI
yos los resuhados de la ac1 ividad laboral comratada (empleadores o
empresarios}. El Derecho del Trabajo \iene p2_r objeto, así gue,5, norma jurídica, es indispensable a nues\oos fines en este mo111e11t11
¡- la regulación jurídica del intercambio ,(g !(abajo_{1.raJariado por
salario.
iuemificar el singular conflicto social c¡ue se encuentra en la baso ,M
Derecho del Trnbajo como cuerpo nonnativo diferenciado y sobre ,,¡
· - - Con ser ello verdad, la ob1enci6n de la esencia propia y de la ra- que ejerce su función integradora, explicando así el concepto. l,1
zón de ser del Derecho del Trabajo no puede venir dada can sólo por esencia y el propio fundamemo del ordenamiento jwídico-laboral.
!ª mera presentación de su objelo o contenido nom1ativo, que no de- 81 Derecho del Trabajo es. desde luego, una categoría c11lt11ral
ft·ttto del sistema capita.lis1a industrial'. No es, por lo canto, la re~
Jl\ll de ofrecer aI observador únicamente un conocirnienlo fomial y
ahistórico del problema. Una aproximación científica más prove- pue,~ta normativa al conflicto sociolaboral o de trabajo en genernl. un
chosa y explicativa del conocimiento del ser de esta rama del ordc- la medida en que todas las sociedades hiscóricas han conocido el u,,
nan1iento jurídico sólo es posible, ¡)Or cierto, si se tiene en cuenta el bajo como fuente de cont1ic1os sociales sin que por ello que¡a I\'
fundamento del Derecho del Trabajo, su razón o porqué biscóricos. gisLrar en su seno el nacimiento de aquel sistema normativo • sino
Si todas las sociedades históricas han conocido la realidad del tra- propü1111e11te la reacción ante el co,iflícto industrial. el confliclO c11
bajo productiv.o por cuenta de otros, así como los contlictos sociales tre el capital y el trabajo asalruiado en la sociedad capitalista indus
derivados de este hecho, y si, sin embargo, el Derecho del Trabajo tri a!, el confl icto que se genera en la «gran industria» del siglo XIX
como disciplina propia no aparece hasta un determinado momento cru·acterizada por la doble conce11Lración de capicales y de trabaj11
en la evolución de la sociedad (capitalismo industrial}, es incuestio- dores. No es, as( pues. un conflicto miís dentro de una estructura so
nable que la aprehensión de la verdadera esencia de este ordena- cial pluralmente conflictiva. como es la sociedad capitalista, sino qu,·
miento jurídico e¡¡ige la determinación de las causas que hicieron se traca del auté11tico motor de todas sus contradicciones, de su con•
pos ible, en un determinado momento hiscórico y no en otro, la apa- flicto central o paradigmático.
rición de un nuevo cue,:po normativo que daba respuesta a nuevas En el sistema de producción capitalista el proceso de producción
exigencias sociales. Todo ello tiene que ver, nawralmcnte, con el de bienes y servicios se expresa, a trav~s de la combinación de lu,
fundamento del Derecho del Trab1tjo y la identificación del singular diversos factores que intervienen en el ntismo, a pmtir de una ruin
C?1,jlic10 social .ciue ~e encuentra en su base y sobre el que aquél ción bilsica, cual es el intercambio de u·abajo asalariado por sal111111.
1 su vmuahdad mtegradora. Fundamenco y objeto de la disci-
eJer-ce Mediante la prestación de trabajo asalariado o por cuenta ajena. 111,
plina son por ello realidades científicamente inescind.ibles en la con- trabajadores aportan al siscema productivo la fuerza de trabaj() ne,·c
templación de la noción y de la función nomiativa del Derecho del saria para la l'ealización de los bienes con destino al mercudn. 1'11
Trabajo, bien que configuren desde Juego planos diversos de una tanto que el empresario o titular de los medios de producción retn
mjsma realidad instilucionaJ. huye consiguiemcmente, a través de la prestación salarial, In incoi
, El Derecho es, ciertamente'. un técnica int,~n~nt,1Lde Qrg.!lniza- poración de la mano de obra precisa para el funcionamientt) d,• l,1
~~ón social escablec1da p.J!!iL!a mtelll1!ci.§nJn$.tl!µ~onalización o Ju- empresa'. Y esce imercambio de prestaciones dispollé, por lo d~m~,.
rlilíticació11 tk.iGt conflictqs socialei. A través de la norma jurídica
se impone el ~ayee adecuado para la solución ordenada del conflicco
(individual o colectivo}, configurándose de este modo un sistema de
1
seguridad y conservación de las relaciones sociaJes vigentes en un La ordenación jurídica del trabajo aje.no en hu socicdade, ru·,.,p,1.-1
'!1omenco_ determinado: El conflicco del!ltereses e:rnocello.11p.3-.r~~: tesponde. por lo tanto, n títulos de npropÍitción basados en c:I dr1--rt 110 ,, ,1 hJ
hdnd~~nom1_~.l!,..9!!.Ul.Rere~!l9..;~i!'.n.e P.~isament~ a in; pt0picdad o dominio sobre la persona del u:nbajador en 1.1 M>Cfc1l1vJ r li1v1 1111 11
tcgror. La conflictiv,dad social es así canalizada jurídicamente oe derecho corporativo (sociedad ícudal o intermedia}. A~:í. R W11w,1111
rapporlo di lavoro fra creaz.ione glurisprudtmzinlc e :s,11onumln 1,;,:tlkmu
11
I
ucuerdo con el cuadro de intereses y vaJores propios de la opción po- formule magid1!! d~lla scienrp gluridica, rrad. iu1UnnJ, l 1111r1, ... Knm..,Our& IIJ
lít icw que Cllpresa la norma jurídica en cuestión. que no son natural- pp. 223-224.
1
lllijJltl! sino los del grupo o gn1pos sociales capaces de imponer, den- Vid, AA.VV.• Clastts y cnnjllcto,, .HH;utlts t'n Ju lw,t,,r,,,, ( 1 illM M
1977.
tro tic un _s ,scema _de termi nado (el juego de las mayorías 1
'J'. ilLANl(P:, «huerpre1a1Jnni ahen1;i11vc drl 1hr1110 ,k-1 1,vc•11 1, 1 1r..111
p111huncntunns en el sistema democrático), su voluntad organizativa. AA. VV .. L',,.m alrtnuuiwJ del rllriuo. r 11er1u, R.01111111.lfl, ,,, ,J 1 1 ha 1
C1111f'lic1n ~ocinl y nonna jurídica reguladora del mismo formarán del slguieme 1nc-K.10 el 11uMr.110 M>C:U,ct:onti1111,o IOPl"t" l'l t¡l1I" 1e, 1111 1 t á :\fli"~-llf
p,111r y¡¡, 111111 vez prOducilln la inMituoion111izaoió11 ele aquél, de la
1m1N111,, ol ordcmunicn1CJ lobor.,I: ... m l>ctrchu dril 11i1b,,1¡,J "º'""
1, m.a 11, 1
, "" li,111,IJ11r(tl1t11 Y •l cstu fu1wic\n socin 11int~¡¡r,1,·ióu ck c1,11 c,xr,rc Jdu 1tl,"Olóvk• '"' l,11111 11,11 te\n tk- 111 '"' 1t'IC1 "" l t, ,
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1111 t,. ,nci.11.-,1 ,,, 111,ip,,1 11,,1 llt'll'<'hu ~ cnn11l11 pnr rll<1 ,, trnl,1 ten 111 ,11 li Jn,1 l•u111,11• i4 l llo l tt "I" 11 la 11111 11 1
pn h1 ) 1 11 I¡, ,t. prr,,d11 1 1 11 1 l.i
las tensiones laborales son siempre expresión de las tensiones s1¡cia-1
,1 l I ul, , 11111111~obertura jurídica del con1tato de trabajo, cuya causa les y éstas de aquéllas. El conílic10 laboral define, 11 lin de cuentas,
11 11 dt ,N tlh¡·ouvn no es otra que la de servir de soporte y faci-
la estructura básica de la sociedad capitalis1a industrial.
111 , ¡ "' lt> ltUll<l ll$ relaciones de producción. Bn la relación de in- La confrontación entre el 1tabajo asalariado y el capital inronna
1 1 1111hh1 ,t,, 11,1bajo por salario, los sujetos que la protagonizan es- así, transversal y longitudinalmente, la sociedad de clases, lo que ha-
11111111 , , 1111011nn intereses, no sólo distintos, sino.QQn!I11Q!IJ;.i!ru, Es bría de exigir históricamente la creación de una nueva estmcturu nor-
11 •tllr 1·n 111 p.mpja rag__¡l\l.l:UCJªción..de.trªbaj Q.a~al'l!i~_do se ha- mativa canalizadora del nuevo conflicto básico, inservibles ya a tal
ll rn 11lu<ln un co1¡/li!i!9._f.9.fial desarác1{!_,:_~stn1cmrql (c,2.nJrJJJ1QSi• fin los cuerpos normativos de la sociedad preinduS!tial , no otra que 1
u 11 ,h• l111erc~<1s lll!!ffi Cl)Wffi~J.dQ111inan lQ!i.J!ICQiOJ-de producción v el ordenamiemo j 11r(dico-laboral. !-,a funcjona\¡dad Q f.í!?-ÓJl ~C. ~cr 1
1¡111 11r ,1¡10rtan exclu~¡y¡1111e(!~!!bajo_~e~ndjcpte}. Trabajadores l)istóriC:\ del Qcr~91)9_g~I Tr~bajp como disciplina jurídica indepen-
1 1•111pl1•u1 ores muestran así intereses contrarios en la relación de tra- diente es, por ello, la de ,! ervir <!LWPtCSº-.!.Í!, j¡,ri¡Jiji¡;a,{!~11.d.ll.!. alt!:
h 1¡11. <111 ~, sentido de que la plena satisfacción de los de unos ha de
, , 111•cc,urlamen1e en su caso a costa de los propios de la contra-
/lictQ_eJl!r~. eL/rf!/J.ajn__f!sal(!ria!i(I y el..§P.P.ilf!.i, _¡li;_ Sil ~ª~a)i7,ac¡ón o 1
!' 11 ti• Nuturalmente, la norma jurídica ha de impedir la consecución
~io11ali2~.n. por el Estado.
nh ni11111 de los intereses de parte, imponiendo por contra una solu-
' 1u11 de 6qullibrio o compromiso esencial, como se verá más ade- TI. EL ESTADO Y CONDICIÓN DE LAS CLASES TRAllAJADORAS
li1111~, al Derecho del Trabajo. EN EL ESCE:NARIO D6 LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL:
1:,u-uc1uralmente y en esquema, el interés del empresario en la re• LA «CUESTIÓN SOCIAL»
l1t<:1611 de trabajo coincide en ténninos absolutos con la prolongación
dr lo~ tiempos de trabajo, que habrá de redundar en mayor cantidad La sustitución de las relaciones feudales de producción (trabajo
111• 11rodu_cto, y en la ~oderación de los salarios, con la consiguiente en régimen de servidumbre) por el sistema económico capitalista nos
'"l'"''cus16n en la l1m1tac1ón de los costes de pl'Oducción. Actuando sitúa precisamente en el teatro de operaciones en que habrá de ge-
.11! subre cantidades y costes del producto, el empresario habrá de neralizarse un nr,evo conflicto social, cuya imegración jurídica ex•
,onscguir lógicamente mayores beneficios en el mercado. Por el con- plicará históricamente la aparición de nuevos thulos jurídicos de
11,trio, el interés de los trabajadores se manifiesta en la reivindicación apropiación del trabajo ajeno y de un nuevo ordenamiento jurídico
dt snhuios cada vez mayores, que les pennita preservar sus econo- de la prestación del i.rabajo asalariado. La nueva situación de con-
1nfn, familiares de la agresión de la inflación y de otros agentes no- flicto es protagonizada ahora por nuevos antagonistas sociales: el
civo~. y de jornadas laborales progresivamente más reducidas, pro- obrero asalariado (el proletariado o «la clase de los trabajadores
curnndo incrementar así los e.5pacios dedicados al descanso, al ocio asalariados modernos que, privados de medios de producción pro-
n a la cultura. Es evidente, por lo tanto, que ambas posiciones subje- pios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para poder exis-
uvas son estrncturalmente antagónicas, con independencia, claro es, tir»), por un lado, y el capiralista o empres11r io (la burguesía o «clase
de la percepción sicológica del fenómeno por parte de cada uno. de los capitalistas modernos que son propietarios de los medios de
Este co11flic10 laboral o sociolaboral (conflicto capital-trabajo producción social y emplean 1tab,tjo asalariado»}, por otro4 • Las re-
u,,1lt1riado) se convierte en elemento esencial en la caracterización laciones de producción capitalistas son esencialmente relaciones dia-
il~I tipo de sociedad (sociedad de clases} precisamente a partir de la lécticas entre apartadores asalariados de ruerza de lrabajo y posee•
h1Né histórica en que la industria deviene sector básico del sistema dores de medios de prnducción que utiLiz.an el trabajo de aquéllos y
de pL"Oducción capitalista (revolución industrial, industrialización ca- el conflicto resultante, lejos de ser uno más dentro de la estrucrura
pit.ilista}. El conf!!cto laboral s~ erige así en el cou!Jif!.!!.!DW.~ª1:: social emergente, ~fig~ ".Vª--fontr_a~sici~ -~ I del si~m_~__.
c¡ue11p0, de la S!l!tiMa~3Jll1lll~ta.. por lo que no exige dife.mru;_\i! ~án9osc ins!~ª~9 en el ~en.o del rntercan1bio económico ba•
r ualttat!Y!! entre confüg_g_ labo!U~OI\Í1Í9!Q ~!>C~, en cuanto que
4 F. ENGEL'i, Noma la edición inglesa de .Manifiesto del Partido Comunista», en
' K. MARX y F. ENG61.S, Obras -,cogida,, ,ol. 1, Edi1orial Progre$(), Moscú. 1976,
lliOJ)icm1rios de 1~ medios de producción y en una clase de desposeídos, que no p. J 1l. Sobre el proceso de consolidación histórica de los nuevo.11 antagoni&t~
pol"\kln dlapollCr smo de la ptopia fuerza de trabajo. A esta. e.<;cisión de la sociedad en sociales, al hilo de la !)amada acumulación capitalista originaria, K. M/1.11.X,
el• ,,. .a Aillldc un segundo motivo de1emúnantc: la libertad formal <le todos los El Capitt1l. Critica de {a economfn poHrir,a. trad. cast., Fondo de Cultura Ecoo6mk.l,
llklí\rhhK11. fu l'econoclmicnto como sujetos Jurídicos libres, Jn disolución de las México, 1973, ,•ol. l, pp. 608-609.
l«'llllic.1C\e$ de dominación fcudaJcs dlrt:ctas (esclavitud, siervos de ta gleba).»
s ico (trabajado por salario) sobre e l que descansa de modo genera- «los hombres nacen y pennanecen libres e iguales en derechos»), y
lizado (a diferencia, claro es, de las esporádicas bolsas históricas el Estado sobenmo (la ley Le Chapelier prohibía en 179 l en Franciu
conocidas de supuestos de trabajo libre por cuenta ajena) e l nuevo el restablecimiento de la$ co11Joraciones ba1o cualquier fom1a dentro
modo de producción. La aparición histórica y extensión general del del Estado), asf corno la democracia política y la separación de po-
nuevo conflicto social y de los nuevos antagonistas colectivos es, deres, el pnrlame111arismo o el republicanismo. !;.l lib~ra!!S!TIO eco
ciertamente, e l resultado de un comp lejo proceso histórico e n e l que nómi~Q r.res.c ribe,_L'Ll! y~~ la a!l,~\e!lcJ9n _ c;l~J .E$t;JQQ.Q1~ I'!, activi~~d /
concurren dos factores o elementos dctenninantcs: la revolución bur• ~Qn.ómica (laissez fgire, lai.SJ!!Z pgs.,~g)., que se enuende r_eg1dn
I guesa y la industrialización capitalista o revolución industrial.
La revolución burguesa es, así pues, el proceso histórico a través
(dentro de un «orden natural» de las cosas) por leyes especificas,
equiparables en su ceneza a las físicas o narurales que operan .al mar-
del cual la burguesía, que ha construido ascendentemente su desa- gen de la voluntad de los hombres, y sobre las que no es posible. ac-
rrollo a lo largo de la Edad Media frente a la ideología prevalente tu ar (ley de «la oferta y la demanda» dentro de un mercado hbre
del «antiguo régimen», se convierte en clase social dominante, ca- como regla de oro). Et! ~I plano jt!JÍ<li~C?, ~ jpdiyid~alismQ libt;ral
paz por ello de imponer a las demás clases sociales sus productos /1;1!,lJllL<!.<liQ~~grar el q9gm<.1.(!e l<U<~tUQJ1<,m1f!l d_tla-.YQ!IJ!l~l!Q;>, que
ideológicos y culturales, expresivos ciertamente de los intereses del 1>asa a los Codigos nacionaJes (proces? cod, ticador del s1gl.o XlX)
grupo revolucionario, sancionando históricamente de este modo e l
orden económico capitalista y la propiedad privada sobre la propie-
dad feudal. El paradigma histórico del proceso es, desde luego, la
Revolución francesa de 1789, en el que la burguesía revolucionaria
l. como facu ltad de las partes de la re lación cmllJ'actual (tambié11 del
contrato de trabaj o) de establecer, por el exclusivo tenor de su vo-
luntad (a salvo el interés u orden públicos), e l contenido de aquélla.
Se produce, en defi nitiva, un cambio o trJnsito del stc1111,1· propio de
¡
protagoniia un modelo violento de acceso al dominio políLico, aun- la sociedad corporativa precedente al conu aLo.
q1J1e otros movimientos sociales (revoluciones inglesa del s iglo xvn El sistema de producción capitalista descansa, por su parte, so-
y 'llOrteamericaoa del XVlll) hayan seguido por su parte esquemas di- bre la propiedad privada de los medios de producción (la pr? piedad
ferentes. El triunfo his tórico de la burg uesía como grupo social se configura como derecho inalíe11able) y las relaciones sociales re-
fre nte a las clases del ancien régime supone, c iertan1.ente, la incor- sultantes. El soporte del nuevo modo de producción radica de modo
poración a la historia de la bwnanidad de dos trascendentales cate- generalizado en una relación de intercambio básico, libremente rea-
gorías culturales: e l liberal ismo como concepción integral del lizado y sometí do tanto a las,reg(as económkas del mer~ado com.o
mundo y, al propio tiempo, un nuevo s istema de producción acorde, a las propias de la contJ·atac1on c1VJI, ele trabaJo por salano en régi-
frente a la rigidez de los comportamientos económicos precedentes men de libertad. La prestación de trabaj o asalariado rcali uda libre-
(el mercantilismo), con los intereses de la nueva c lase social domi -
nante, no otro que el capitalismo como sistema económico (modo de
mente (la libertad formal proclamada por los tex!os políticos civi- r
les) por el tJabajador se convierte ya, ~or vez pn mera en la h1stona
producción capitalista). de la humanidad, en elemento caractenzador del sistema productivo
El liberalismo como doctrina unitaria aporta la filosofía susten- y por ello, lejos de ser un supuesto aislado y de li~it~da relevancia,
tadora que proporciona justificación racional a la nueva sociedad se extiende a lo largo y ancho de la esuucrura econorruca de las nue-
burguesa (sociedad liberal). Se relaciona directamente con la noción vas relaciones sociales. El trabajo retribuido prestado en régimen de
de libertad, pues surge como enemigo del privilegio confeódo a ajenidad, dependencia y libertad constituye, en 11n, como supuesto
cualquier c lase social por virtud del nacimiento o la creencia, y su- social generalizado, la diferencia específica del sistema p~ucttvo
pone la implantación de valores tales como el sistema de libertades capitalisui gue, sin perjuicio de las profundas ~ransformac1ones ex- 1
fonnales, el racionalismo, el cons titucionalismo o la secularización pe ri rnentadas a lo largo de su desarrollo l11stó11co, ha llegado hasta
de las formas de vida. El liberalismo aporta la nueva ideología ca- el presente.
paz de colmar las necesidades de un mundo en formación, en el que La revolució11 i11d11.11rial identifica, por su parte, el proceso de
se suceden los descubrimientos geográficos y las invenciones técni- transición de una fase primitiva y todavía inmadura del capitalism_o
ca:s, tales como la imrrenui y su excepcional incidencia en el desa- a otra posterior en que el sistema realiza. sobre la base del maq.m
rrollo de la cullura. La nueva doctJina extiende su campo de acción nismo y e l cambio tecnológico, su específico proceso de produc01('111
lógicamente a todos los ámbitos de la vida y quehacer humanos. El fundado en la unidad colectiva a gran escala o «fábrica». E llo ocu
liberalismo político consagra el rechazo a toda instancia o realidad rre por vez primera en la Jnglaterra de las últimas décadas. del s i¡¡lo
institucional intermedia entre la persona, cuyos derechos individua- xvrn y primeras del x rx, sirviendo así de modelo o paradigma h1s
les se proclaman y sacralizan (el artículo I de la francesa Déclara• tórico para todos los países. Junt~ a facLo~es de cará~ter demogrMivn
tio11 des droits de / 'homme et dt1 citoye11 de 1789 manifestaba que y financiero. es desde luego la «mnovac1611 iecnolog1ca» que t.'~111!

6 7
tidad y el precio del bien objeto de cambio (tiempo de trabajo y pre-
1111w11U1 lo producción de bienes y servicios el elemento decisivo del cio del mismo o salario), sin más que atenerse benefrciosamente ul
p11ll.'e11<), La invenció~ de la «máquina de vapor» y la aplicación de libre encuentro de la oferti\ y la demanda de aquél. El empresrufo (X)·
"'' lunclnmento a mulatud de nuevas máquinas-herramientas había de día así libremente disponer de condiciones de trabajo a la baja (t iem-
, ""' lucir literalmente a una auténtica «revolucióp» de los procesos pos de trabajo prolongados y salarios reduci/fos), sabiendo que se-
1111tluctivo~ del momento (la industria textil, la minería del carbón, rían aceptadas por uno u otro individuo de una superpoblada oferta
1,, 1i1lerur¡¡1a, o los ~n~portes, scílaladamente), que en todos los ca- de trabajo. La igualdad fonnal de los contratantes de trabajo (traba-
'<15 no deJaron de rec1b1r en su configuración transformaciones cua- jadores y empresarios) se trocaba de hecho, a fin de cuentas, en el
ht111 i,•as (mecanización, división del trabajo, acortamiento de las ta- predominio de la voluntad omnímoda del empresario en la fijación
rcos, cambios en la formación profesional de los trabajadores con la de las condiciones contractuales, que no dudaría en ejercer sin repa-
1 upttridón de «especialistas» y «peones» que aportan al proceso mera
otenctón o esfuerw Hs,co frente a los anteriores «profesionales de
ros en pos de la max.imización de su beneficio. No en balde, el sis-
tema_,h~b~_sido edilicadQ_Qre_ci,sql]lente P3dl _ª1]1parái:-~isfo~ .9~-:.
r
1ollc lo~ de conocuruenros integrales, destrucción de empleo, ma-
~1ficac1ón, etc.). De este modo, se consuma el divorcio final entre el
po¡ta~11entos.
Las terribles consecuencias del maquinismo y de la exaltación
P!'ocluctor y su prO_Pied~d sobre los medios de producción, estable- !e!!l?Í!~sta SIC lo~ principios liberales habrían de conduc"íf,porlo de-
C)éndose una relación chrecta entre capitalista y asalruiados. La ma- más,. a negros _resultados: jornadas de trabajo agotadoras («de sol a
~1va tndustrtaltzac,ón cap1tal1sta habría de deparar, además, trascen- sol»), sa.larios de hrunbre (sin otro límite que la subsistencia física
dentales consecuencias sociales, conducentes después de algunas del trabajador que permitiera la reproducción de la fuerza de tra•
clécad~ de .desarr~Uo salvaJe de los nuevos comportamientos a la ex- bajo), condiciones laborales precarias y ambientes nocivos e insalu-
plotación sistemática de la clase trabajadora. bres; explornción cualificada del trabajo de la mujer y de los meno-
E.I proceso d~ sus~itu~ión del trabajo humano 112_r la máQuin~ y res (las llamadas «med ias fuerzas»). respecto de los que se
sus secuelas aneJas (tncremenco de los rendimientos, división del agravaban de modo especial la~ misérrimas condiciones generales;
trabaJo, concentraciones urbanas, _etc.) Q!iginaba verdaderamente un
excedente.de. ~ano. de obra erop1c10 para )§ e]!plotación. En tanto
desarrollo de procedimientos como el régime11.º1<!..1.1Y.ck, cons\§)tu~ !
!l!1 el pag~e_lq~bajos $1tlarj.9.~ n~Q!lCice§_cfütintas_¡!_'<!_c!fo~•.9s_n '¡
que lo~ ¡mnc1p1os hberales de la contratación vertidos en los Códi- val~ can¡eables por determinados productos únicamente en los es-
gos C1v1lcs no dcJa,ban .de proclamar ,la libertad e igualdad de las tablecimientos propiedad del empresario y en los que el nivel de pre-
partes ~n la d~terminac1ón del conterudo del contrato, un singular cios, muy superior al habitual del mercado, reducía al mínimo el po-
mec anismo ligado a las lcye~ del mercado se encargaba con-
traria1~1ent~ de vact_ar de cont_entdo aquellas formulaciones igualita-
r)as. Bn. efecto, el mtercamb10 de trabajo por salario estaba some-
ttdo, al igual que cualesquiera otras relaciones económicas, a la ley
der adquisitivo de los ya insuficientes salarios, sujetando en general
al trabajador a la fábrica. Se había llegado, en suma, a la explotación
sistemática del proletariado industrial, que veía realmente amena-
l
zado su propio mantenimiento histórico como grupo social diferen-
de.la ofertay la demanda de los bienes objeto de transacción (tra-
ba¡o y salano). ciado.
E_!!E~_gimlornJ;,~_,;stado y_~0.!1cfu:i.91l _de; las clases l[a!;>ajaqoNs
De ~n lado, la «oferta» de trabajo no dejaba de crecer como con- resultante de la industrialización capitalista;lo que eufemísticamente
~ecuen~1a_de _la destrucción de empleo derivada de la generalizada
tndustnaliza~1ón de la producción, al propio tiempo que masas de
llegó a denominarse en la época ~ stión socialL".!:~9.\!~1!.tm.llf~ f
cisam~!ll..e! ge_n11en _d_e _su prQ111a superaci~n, La respuesta inme-
cmdad~os libres en demanda de ocupación se hacinaban en las con- diata frente al alarmante estado de cosas habrá de llegar, ciertamente,
cent~ac1ones urbanas después de haber abandonado relaciones de a través de una doble vfa paralela que permite el alumbramiento de
servidumbre en el campo (lo que habría de llamarse «ejército de
mano de obra de reserva»): Por otra parte, la «demanda»-de trabajo dosaucül!.~1wesos .históricos,i11disP@~ªll~.§.p.QfJQ..gllm~ll/!G.
~Q!l_~e~el naciI.J.¡j~nt9Ael D.$~ho.®l.TrabajQ: uno, la organización
controlada por el empresario era cada vez más reducida por idénti- Y.J!l.2~ilizaCion i'_~Lm9.Le1.a1:L~Q9..l!1du~J.r.ü\l {movímiento o6r~!:Q) .!!
cas razones de sustitución de la máquina por el hombre, 'ya que pro-
cesos productivos para los que antes de la industrialización eran re- P!!J!.lr.gel3_«CQll~i!!nC¡¡\ 4~,C)~!i!!? q\.!\; :\f!!~l~__l!!1ª,~ ~.CiópJIJ~ auto- 1
tutela coleqjva..®...!lll!.propLo,~ traQill¡ldores frente a su injusta situa-
quendas decen?S de produccores, ahora eran atendidos tan sólo por ción; Y.EQ.S,JíLin~_rvencióp del Estado en...<~.lp.r~mu.aj(\!-ª.!f3·
un~ o vanas maquinas c?n muy escasa dotación de trabajadores a su •
cuidado. En consecuencia, dadas las características de ambas varia- :,;~L\Je UQ~__lg\§l~ l~~ P!'.º t~9ra g~L.!!:~b.í!fa..!1.§.!Lariaflo _(fegislación 1
l¡les,, el empresario podía actuar libremente al amparo (no casual- obrera).
mente, cloro es) de las leyes del mercado que determinaban la can-

C)
r

ílJ. L A ORGANIZACIÓN Y LA ACCIÓN POLÍTICA Y SINDICAL


DEL PROLETARIADO nóstico acerca de las causas de la explot,1~ió~ capjtalisJa, En este
señtiao, la mayoría de ·1os casos de destnwción de máquinas que se
J.,a noción de movimiento obrero SS.9..Qll~!n!}'J},_cii,naJ!lenle, SQ: conocen en España (los sucesos de Aleoy en 1821, el asalto a la ma-
de
bre 1a·concurre~ ia .t!:m' elementos que aparecen en los a lbores de nufactura de Miquela Lacot en la Villa de Camprodón en 1823, o el
incendio de la fábrica «El Vapor» de Bonaplata y Cía. en Barcelona
la sociedad capitalisui indusiiüi': 1....1.¿t_l'.2!:mru;!ón de la clase olzrem
a partir de las relaciones de producción capitalistas, cuyo punto de en 1835, por ejemplo) son reacciones de artesanos o de trabaJado!~
partida~ la scp!lfación entre e! u-abajador y los instrwnentos o ~e- a domicilio contra la introducción de los métodos de mecamzac,on
dios de producción. Lkul~!l.Jlll.!!.UeM..QU§~Ul.rul~ fabril que les privaba de ocupación. Habria de pasar.el t\em~ pre-
de una toma de conciencia d~ la condición obrern, de una autémica c iso para la adquisición de la correspondiente expenencia. sm em-
co,1i;:ie11cia de e/as{. como gucleo solidJ!f.Jll_ ie interes% prop10s .X bargo, antes de que el obrero «supiese .fli~!!Jlfillir la O\i!QtLl1iaria de,~
contr!!Q!Q!..qg9_¡ con los ele la burguesía, en s!l111~· de una «conc!enc,_a !l.!llP.!~os.;ipitali~tJl, acostumbrándo~ por tanto_~ desviar sus ataques
o6rera reducible a esquema»'. 3. Esta conv1ccion ele c lase social di- de los medios materiales de producc16n para dmgirlos contra su for-
ferenciada (conciencia de clase o conciencia obrera) no basta por sí ma social de explotación»6. 2. J.Jna resísteoci<L®Jll.C,1..konsc(€V.!C., a
sola para la emergencia de un proletariado wiliLa.!Ji§.. Se ha de pro- través de la constitución de organizaciones de clase para luchar de
ducir históricamente una toma de conciencia adicional por parte de modo direcco contra el sistema capitalista en su vertiente política
la clase obrera: la de ser un grupo social desprovisto de instrumen- (partidos obreros) y económica (sindicatos y sociedades de resis-
ros legales y políticos capaces de modificar su status económico y tencia). .
social. La movilizaciQJl consiguiente contra el orden CCQnómico bur, El sindicalismo esto es, e l cuerpo de ideologf;!s.,_elaborac,ón te-
gués (moclo de p¡Qducción capi\ªlista )'. sistema de clases socialw, óriciesirate~~L!!_qcione~ _cj~ lucha elesacml1ª¡1a~ -~i~~C?.Ü~!J.men~
a través de organizaciones, políticas o sindjcales. BQrtadoras de un porfossmdl<¿atÓ-ª._)'..Ji.OCieil.e deJ!.i!i!CI\Ci.<I, constllu~e, por lo
proyectg r~cionari.Q_ de sustitución del sistema de trabajo asala- tan10 uno de los dos componentes básicos, junto a la acción de los
riado, constituye propiamente la noción de movimiento obrero. panidos obreros y de otras organizaciones de clase, del movimiento
La movilización obrera frente a las consecuencias del desenvol- obrero. La evolución histórica de los sindic~tos, por lo que a la ac-
vimiento de las relaciones de producción capitalistas. determinada titud quemei'eceñcleíordeñamiento]üiiilicii ael Estado se refiere.~
en general por factores como el desarrollo económico, e l grado de ~uic!Q.QQ[J.Q_~neral un itinerario jalQn().QQ..P.Qr tr_e~ et~J¡ (~ses
conciencia de clase del proletariado o la estructura política del Es- funTamentales, que no en todos los casos se han suceaíao entre sí de
tado. ofrece históricamente, en general, una doble manifestación su- íñoootineal, poniendo de manifiesto en ocasiones salios adelante y
cesiva: L Una resistencia obrera espontánea, «preconsciente» y do- retrocesos en la historia:
1.ada de una incipiente organización (hasta mediados del s iglo XIX). ).,__12!!l3.de..J2rohibició11. La burgue~ía triunfante de su rev~lu-
Es el caso, de modo señalado, del a11timaq11it1ismo o ludi~mo, esto ción histórica, que supuso la con~~gracmn de !_as relaciones cap1La-
es, del conjunto de acciones violentas de sabomje y destrucción de lisU1S de producción y la afirmac1on del ltbe~ahsmo ,como product?
medios de producción, máquinas o fábricas enteras (el obrero teje- ideológico dominante, se apresur:1ba a 1~ ~ltmrnac,on de _los vcst1:
dor inglés Ned Ludd surge históricamente como pionero protago- gios de las corporaciones del Antiguo Regu'!len_baJo el enn':'P'º de
nista de una acción de destrucción de máquinas, dando así su ape- «nada tm!fe el indiyk!_l!QJ!.&~l!rul- If>s s m~1cmos y demas_ orga-

¡
llido origen a aquel término). El ludismo s upone en realidad una
forma de acción popular preindustrial, que no arraiga con firmeza en
el proletaJfado fabril, por cuanto se asienta sobre un error de diag-
nizaciones obreras entraron de lleno as1 en el ,1IDb1to prohib1t1vo de
leyes como la francesa Le Chapelier de !791 (el Edicto Turgot ha-
bía procedido en 1776 a abolir en Fra1\cia. codas las ~orporac1011es,
jurados y maestrías, proclamando el pnnc1p10 de la l1ber1ad de Lru
bajo) o las Combinatio11 Acrs inglesas de 17_99 y 1800. E! canlotcr
revolucionario de las sociedades de resistencia, amenaza c1er1:i p11rn
tas paredes maestras del orden burgués, provocaba al_instante e l r,·
s J. M.ª Jovex ZAMORA, Conciencia burguesa y c:nncitncia obrera en la España forzamiento de la prohibición, inc luso con la t,p1ficao1ó11 penal de lu
umtemporá11ea1 Ateneo, Madrid, 1952, p. (3. la noción de movimiento obceco ha actividad sindical.
sido definida por M. DAVID, Le.s ,rawiilleurs t t le st11J de leur hiJtoire, Cujas, París,
1%7, p. 94, como «la sede de instituciones en que se agrupan los trabajadores y
to<loa aquc!IIQS que optan por militar :i su lado, conscientes unos y otros de su
IC)1idlrid1d, y de 111 unidad que pum ello, ticmc orsanb.arse I fin de prccl,t;ar su1
~•tf'UVt" rn.nun,,t y ck. pflv..eguil' ~ rtafü.nck\ni,,

111
11
l 11¡1,1 de wlerancia. El desarrollo del movimiento obrero iba mercantil a otra industrial den110 de! des~ollo capitalista, que _im-
1111 11 ¡11ml111i11runente e~ los_ distintos ordenamientos jurfdicos a pondnl a fin de cuentas la «generah~ac1on» de un nue~o c_onfhcto
'" u111,•11to de la proh1b1c16n penal acerca de la constitución social entre nuevos antagonistas h1stoncos, había _de ~x,gir 111defec-
11 li. 1111~, ~(on que subsistier~n importantes re(luctos de repre- úblernen1e la creación de un nuevo cuerpo norn¡¡it1vo_ u11egrador que
1 1 ' 1~ n~c16n ohrera y smd,cal y, sobre todo, una actitud de- cumpliese la misión de i,~poner al conflicto. m~ustnal un cauce de
l • 1••1 piute ,de _los poderes públicos en la interpretación y al- desenvolvimiento compatible con el rnru1tenmuento y el desai:rollo
,1 ·1 ¡,oclnc,omsmo de los trabajadores. del modo de producción capitalista y las paredes maestras de la so-
1 1.opa de reconocimiento jurídico. En todos los ordenamicn- ciedad burguesa. Tal habña de ser, singularmente, la labor que aco-
lM) 111111 tllsposición legislativa o una sentencia judicial que sao- mete el Estado con la puesta en marcha de la legislación obre~a., pri-
¡111 hile amente la legalidad fonnal y expresa de las organiza- mera y trascendental manifestac!ón histórica de la intervención de
111d1cales, abandonándose así la fase de mera tolerancia de los poderes públicos en las rela~1011~ en11e P';~ados. .
mi 111,11. Ln organización obr~ra no será ya, no sólo prohibida, ni Cuando los postulados del liberalismo polillc~ (doc"'."a del Es-
¡111 '• 111111>lomente lolerada, smo que gozará del reconocimiento tado policía, abstencionismo de los pooeres públicos, lmssc, Ja,re,
1'11 •Ir '•~n del Derecho. Es el caso, así pues, de la Ley de Asocia- etc.) gozaban de mayor fervor y predicamento, una ~ez a~cntados de
, 11111:ana (1864), de la Trade U11i<?n Act británica (187 J), de la la mano del triunfo histórico de la bttrguesía revoluc1onana, la s~1e-
1 1 loauccsa Waldeck-Rousseau ( 1884), o de las Leyes nor- dad capitalista iba a conocer, paradóJ1camente, un fenómeno de signo
1 .iuwrh ,111us Clay1on Acl (1914), Norris Laguardia Acl (1932) o contrario (contradicción histórica «aparente») cual es la i111erve11c1ó11
11,111,11•, J\1:1 (1935~, así como de la sentencia del Tribunal Supremo del Esrado en las relaciones de prod!occión7• Es el capí!ulo de las le-
,le> lu 1 NUldos 1}111~0s en el S~~ Case (1937), que significa la con- yes obreras o de fif/Jrica , que constnuyen una non:na11va erotectora
•~•••• 11111 const1ruc1onal del smd1calismo. La plenitud del reconocí- de las condiciones de vida y de traba¡o del. proletanado ~!adora r
"" rllu del s!ndicato J?O' parte del Estado se alcanza, finalmente, con por ello de la voluntad omnímoda del emp~sano en la fiJac1on d~ las
I• 1 on,1liuc1onalizac16~ de los derechos sindicales, dentro ya del coodiciones de venta de la fuerza de tn1ba¡o, ya que frente a la bber-
111111.kili, de «Estado social de Derecho». El sindicato se convierte en tad e igualdad de las partes de la relación laboral, formalmente prn-
111111 l11Nllt11ción esencial para los fines que constitucionalmente se claniada (l-Or la ley, la realidad diaria se encargaba de dem<_>strar el
1•n11M11r el Estado, revistiendo la libertad sindical la cobertura de de- predominio absoluto del capital y de la voluntad del empresano como
" • ho l un?~emal, que dispone de un cuadro refortado de tutela. La única fuente real del contenido del contrato de t.rnbajo.
ltbc.•11ml s1~dical, y el conjunto de derechos que integran su conte-
tmlu r1tnc1al, no es ya tan sólo un ins1rnmento básico de autotutela
,uu lu clnse ~ab~jad<_>ra. sioo al propio ciempo uno de los pilares de
r.~ r,arnctura mst1tuc1onal de los Estados democráticos de capita- 1 Las .cidea.'i básicas» que: sustentan hist6ricam~nte la legislación de l!abajo, y el
llfimn uvan~ad_o. A part~ de la Constitución alemana de Weimar Derech del Trabajo a la postte, pueden ser reduc1das a ll'es, cada una de las cuáles
l 1<>19), el smdicato y la libenad sindical recibirán sanción constitu- na ~ n un dogma fundmllental dél Uberalismo inicia] (A. MARTf~ V~yt:RDE:, «La
, 1011111 c11 los modernos textos fundamentales como la Constitución Íoc~ación del Derecho del Trabajo en EspañIDt, en AA. VV ,, La leg,slacio,a ~cx:1al tn
tu liistorla de Es¡x,ña. De la revoludón liberal a 193~, Congreso de los Diputados,
111111111n da 1947 (art. 39), la Ley Fundamental de Bonn de 1949 (art Madrid, 1987. p. XXI): fren1c ,,t dogma libeml de la «o;uatdad de los con1ta~tes»,
•l 11, lu C<_>nstirución francesa de 1958 (preámbulo de la de 1946 de'. ta lc:gislación obrera se apoya en la 11idea, de la asimetna del contrato de serv1c1os a
J•Ju <'~ vigor), la _Co~stitución portuguesa de 1976 (arts. 56 y 57), causa de In desigualdad de J>Od.er econó~uco de patroM. y ob_reros»~ frent~ al dogma
u, 1•11 hn, la Constttuc16n espru1ola de 1978 (ans. 7 y 28. 1). del ..:abstencionismo normauvo de1 Estado•. la l~g1slac16n de ttabaJo ~upone
naturalmente «la intervención de éste para la prote«:160 del controtante ~éb1I en la
e lac·ón ind.ividual de 1rnbajo•: por il lumo. frente al dogm~ JJberat del
~ente~dimiento directo entre individuos en e~ mercado ~e tca~aJo». la ~ueva
1V, LA INTERVENCIÓN DEFENSIVA DEL BsTADO EN LA CUESTIÓN legislación acepta (sobre todo en etapas postenoces) «I~ dunens,~n. col~uva de
M)('IAL: DE LA LEGISLACIÓN OBRERA AL DERECHO DEL TRABAJO las relaciones laborales, adm.it-iendo con más o n:ie~ amphtud la p~c,pac1611 d~ las
asociaciones y coaliciones profe.c;ional_es en la fiJac1ón de las conch.c1ones de trabaJO».
En eneral, ta intervención nocmaova del E.c;1ado ha re.spondtd? a ~n esqu_cma
lll fon~amento histórico del Derecho del Trabajo, su razón de ser h· .1~ · dual (así G. GtuGNI, «Diriuo del lavoro (voce pcr un enc1clopcd1a)~.
rn1110 d1sc1plina independiente, no son otros verdaderamente, como Jlon~~'t; dl dirillc del lavoro ~ di relt1Vo,ri i11dustriali. 1979, núm. 1, pp. ,l ~-12): 1)
oo.tl liberal de intervención (Inglaterra), que corresponde a coochc1ones de
,~ s11bc, que l_os de servir al proceso de juridificación del conflicto
rnU1l el ~baJo asalanado y el capital, de su integración o instit1.1-
h!;:mon1a política de 1B burguesía !n~ustri~I; Y 2) un modelo au!Qrltarlo Y
patemalista de intervención (Alema~111 1mpenal). qu.e. lo hace, por su parte, ni
cutfü11i,.ac1ón por el Estado liberal burgués. El tránsito de una fase dominio en el poder de los grupos agr3TI0S y las: e.astas m1hcates.

12 13


Con arreglo a una cronología variable, en función principalmente te reses generales de 1~ ~urguesía en cuan10 tal. ~ediendo a tiempo
de su particular grado de dcsarroUo económico, los distintos Estados en lo n_ienos (las cond1c1ones de vida y de 1raba.JO del proletruiado)
inician durante el siglo XIX la escalada del intervencionismo en las se podm atender asf, de modo eficaz, a crn1servar lo m,ís, el propio
relaciones entre el capital y el trabajo, dando lugar así a lás prime- sistem(l de 1rabajo asalariado.
.ns leyes obreras. En Inglaterra se promulga la Health and Morals of , La legislación obrera responde prima facie, así pues, a una so/11-
Apprent,ces Act (1 802), para 1.a preservación de la salud y la mora- c1ó11 defensiva del Bstado burgués para, a través de una nonnativa
lidad de los aprendices en las fábricas de algodón y lana; la Althorp protectora de los trabajadores, proveer a la integración del conflicto
Act ( 1833), creadora de la inspección de fábricas; la Master and Ser- social en términos compatibles con la viabilidad del sistema esta-
van Act (1867); la Employers and Workmen Act ( 1875); la. en fin, blecido, asegurando de este modo la dominación de las relaciones de
Factory and Workshop Act ( 1878), que refunde más de veinte dis- producción capitalistas'º· No es por ello ninguna casualidad que las
posiciones sobre el trabajo. Proceso legislativo que habóa de seguir primeras leyes obreras versen precisamente sobre aquellos aspectos
por lo demás patrones sinúlares, bien que con variable retraso en el de la relación laboral en que se habían manifestado los resultados
t:iempo, en los demás países industrializados de Europa occidental y más visibles de la explotación de los trab¡tjaclores, abordando así la
Estados Unidos3• lim itación del trab¡tjo de las mujeccs y los menores, la reducción de
El conflic to planteado emre las exigencias del capitalismo los tiempos de trabajo, el establecimiento de mínimos salariales o
globalmente considerado, amenazado inequívocamente por la extre- en fin, 1.a preocupación por las condiciones de seguridad e higiene e,;
mada miseria y explotación soportada por la clase trabajadora como el trabaJo y la prevención de los riesgos profesionales. No resulta ex-
consecuencia de la industrialización capitalista y de los postulados ~año de .este modo qu.e un observador excepcional del proceso de ju-
del liberalismo doctrinario, germen por ello de la conciencia revolu- nd16cac1ón del conflicto entre el capital y el trabajo asalariado en
cionaria de las primeras organizaciones obreras, y los capitalista.r o Inglaterra pudiera considerar la legislación sobre el trabajo (pro-
empresarios indiyiduales, que persiguen una lógica dirigida a la ob- ducto necesario de la gran industria, «tan necesario como la hebra
tencrón del máximo beneficio económico, dificultado ciertamente de algodón, el self-acwr y el telégrafo eléctrico») «encaminada
por la mejora de las condiciones de trabajo y consiguiente incre- de.5de el primer momento a la explo~ción del obrero y enemiga de
!11ento _de los cos~es de producción que _la legislación sobre el trabajo él de.5de el pnmcr momento hasta el ult,mo» 11 . Se habían sentado las
1mponia9, se habia resuelto, como cab1a esperar, en favor de los in- base.5, a fin de cucn1as, para la transformación efectiva dentro del sis-
tema de los pos1ulados del Estado liberal (separación entre política
y economía, entre esfera privada y pública, etc.).
El tránsito de la legislación sobre el trabajo hacia la consolida-
* Vid. AA. VV. (co111.pilación de B. HHPPJ.E), la formación del Dtrecht1 del ción de un verdadero Derecho obre,v, corno conjunto cohe,-e,uc de
Trabajo tn E1,roptJ. Análi.sfa comparado de ltJ evolución de 11ueve países ha:i·1t1 el añp normas y principios sobre un núcleo unitario de imputación, será el
1945, u-ad. casi., MTSS, Madrid, 1994. re.5ultado a lo largo de los años sucesivos de la concurrencia de un
9 Una descamada desc(ipción del interés de c:apitaU.,ta i'ndlvidttal puede \'ers.e
t,itre Otros notables testimonio$ de la época, en P. DoRADO MOITTERO, Del problem~ buen número de factores: el propio desarrollo acelerado de la legis-
dbmo, lonprenw y Librería de F. NúñC't, Salamanea, 1901, pp. 17-19: •El patrono lación obrera en los distintos sistemas nacionales, el reforLanúento
hará cuanto pueda, ~ mo es naruraJ, por que tal ~st~ o de .cosas no varíe, y hasta por del intervencionismo orgánico de los Estados, la creación en 1919
a_gra"'!rlo t n lumejit:10 .myo: para ello alargara, s1 le deJan, la jornada de trabajo; de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el consiguiente
r~duc,rd al mínimum posible la retribución del obrero, haciéndola descender a Jo
absolutamente indispensable para que éste subsista y pueda seguir trabajando (ley de comienzo del proceso histórico de «internacionalización» de la le-
br'!nce, de Lasall.e) o, cuando ~ ucho, a lo absoluramcnte indispensable para
sa11sfacer las neces1,d~des más prcc1s~ que suponga el rjpo de vida {sumdard of fije)
del obrero.y su (anuha; empl~a!' el s1stema del truck con los intolerables abusos que
Ueva consigo; dirá que el trabaJOes una mercancfa, sujeta, como todas )as demás, a
la ley de la oferta y la demtmda~ pl'QCurartí por Jo mismo que haya rnuchos brazos asoc~a.c!ones obreras por ver en ellns un terrible enemigo; «in 1al de obtener grande.a
desoc.\Jpados, muchos .sanstravail (el éjértito de reserva de trabajadores, como decía rendunientos, no le importará <1ue el obrero se halle expuesto a sufrir Jn muerte,
Marx), para que, de ese modo, cumpliéndose aqueUa ley. los salarlos bajen m.ás Y. enfet'medades, nlutifadQnes, y tO<.la especie de acdderitl!J.' por falta de seguridad u
más, <:Osa que favorece grandemente la lárga jon:ada de trabajo y el empleo de l<lS salubridad en los locales donde presta su mano de obra. Y pa.ra codo esto el pJ1ronn
máqumas, pues e..\le empleo permice servirse de. mujeres y·de niftos en ve:t de invocará la libertad de conrraw.dón y tcodrá por coacción abusiva cuan'to tienda, o
hombres adultos, y con eUo, pagar meno.\, ya (}\Je el saJruio del niño y de la mujerson impedir_el ejercicio de e.al libertad.-. (cursivas en el original).
10 Vid., sobre la cuestión, A. J6.AMM1\UO, «Propositions poUJ· une comprt:M:ns-ioo
hoy mcoores que el. d_el hombre, aun tra!ándose de trabajos- iguales: acudirá, siempre
que:-encu~tre eond1c1ones fa\'ora~Je.s para ello, al que llaman en Inglaterra sweating matérialiste du droit du cravail-., Drolr Soda/, 1918, nllm. l l, pp. 337 ss,; en general,
syst(m (s1s~ma del sudor), tan bien representado entre nosotros en la ejecución de AA. VV., le droit capiralisre du trávait, Presses Univcrsitaires, Grenobl-e, 1980.
11
obras púbhcas por concrata; tratará de impedir la formación de coaliciones o K. MARX, lil Capital, cit., l. pp. 402 y 628.

14 1S

iohw. 16n laboral, o, en fin, la elaboración dogmática (construcción juñclico-laboral comienza con certcw en Espai\n, tras varias décndns
,1rntll1cn o doctrinal) de la nueva disciplina, que pone «bajo la len- de preparación, con lu promulgación en 1873 de la primera ley
le ,lt< In observación cienlffica el nuevo tejido inslitucional que se ha- obrero. Y hacia 1923 se habr:! consolidado, por lo demás, un cuerpo
ht• ,ruido formando sobre codo en la segunda mitad del siglo XIX: uniiario de non11as laborales y de elaboración jurídica derivada, un
111, lt•yos obreras, los convenios o concratos colectivos, la huelga, el verdadero Derecho obrero superador del elenco normativo a~btemá-
, ••IIIJIO o la relación de trabajo» 12. De enlre las nuevas categorías tico de déc11das precedentes. Durante el medio siglo de his1ori:1 con-
1l<1J!1ntlticas explicativas, es sin duda el concepto de contra10 de tra- siderado se asiste inequívoc:1111ente ni proceso de cohesión ideoló-
1~1}<1 (y su regu lación jurídica separada del tipo contractual del :1rren- gica y política del Derecho del Trabajo espni\ol, a la solemne
1"1micnto de servicios) el soporte cienúfico del nuevo ordenamienco colocación de su base de sus1cntación histórica. Bl conocimiento sis-
jurldlco. temático de las palancas culluralcs de la legislación obrera española
Con el tiempo, la legislación obrera resistiría a la vez el embate del peñoclo analizmlo pemlitirú a la pos1rc, a la vista de los resuha-
tic In inobservancia pacronal y el rechazo de los seccores organizados dos que arroja la investigación llevada a cabo, verificar con funda-
1ná~ consciences del proletariado, para convcrcirse, con el asenca- mento la h1p61esis de partida: la legislación obrera, expresión ade-
micnco hiscórico del Estado social de Derecho, en un elemento bá- laniada del Derecho del Trabajo, responde históricamente a una
,lco pnra el bienestar de las cluscs .trabajadoras. La gnrnntía norma- $Olución defensiva de! Estado lil~ral 11am, IJ!edianJe la proJ!!_ulg:19j6n
tiva por el Estado democrático de los instrumentos colectivos de de nQmJa~ grQtcctora~ de lo~~ajadon:s, atender a •~- \nt~ra~ió!! e
nutotutela de los 1.rabajadores, a los que dota, constitucionalmente in- institucionalización del conflicto entre el tra6ajo asalanado :t ru11:.
c::lusive, de la cobertura de derechos subjetivos fundamentales (liber• pita! en ténninos compu1i~les con la ~&tabitidad (ÍCÍ sistÍ:OO!! l:QJM;.
1nd sindical, negociación colectiva o huelga), así como el ase- ~~1a.bleci~o.
guramJento legislativo de condiciones de vida y de trabajo cada vez
más favorables (jornadas, descansos, salarios, etc.), constituyen a la
postre verdaderas piezas maestras en la lucha obrera desde una pers- V. U !UNCIÓN SOCIAL Dlil DERECHO OW. TRABAJO
pectiva de clase. La nom1a estatal, comprometida ya democrática-
rnemc en la promoción de la igualdad y la libenad efectivas de los A) Funci611 social dumdera y pen11ane11cia del Derecho
individuos y los grupos sociales, no dejará de ser sentida, así pues, ele/ Trubajo
como plataforma garantizadora sobre la que se hace descansar la ac-
ción polícica y sindical de los trnbajadores en la defensa de sus ince- La intervención del Estado en las relaciones de producción, a tra-
reses. vé.~ de la promulgación de «normas protectoras• de las condiciones
El Derecho del.Ir.ibª~s. con J~na ca1egofiajle imposibl~ de vida y de trabajo del proletariado industrial y Limiladoras, por lo
~preliensión sin el cabaj s;1m irn~nt~~u pasado. Y ello en la me- tanto, de la hasrn ese momenco voluntad absoluca del empresario en \
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dida en que en la delin1i1aci n de su dominio, de sus tendencias, de
su nombre incluso, conserva un aspecto original. Los modernos or-
la fijnción del con1c1tido del comrato de lntbajo, responde histórica-
mente, como se ha visto, a la necesidad s"c:ial de inte~rar y canali• , Í
denamiencos laborales de los países de capitalismo maduro ofrecen lli elJ1:Qnflic10 social• surgúlo emre los nuevos aocngruliW!LS!l-
una realidad institucional que, cuando más, cuenta con apenas ciento ciales. El nuevo cuerpo nom1ativo integrador habña de cumplir, así 1
cincuenta anos de historia y que, de modo sustancial y sin perjuicio pues, la 1rascenden1al misión de imponer al conflicto un cauce de de-
-claro es- de las profundas transformaciones experimentadas en senvolvimicnlo compatible con la pennanencia y desarrollo del modo
su seno, se encuentra perfilado desde sus oñgenes. En las primeros de producción capicalista y las paredes maesiras de la sociedad bur-
leyes obreras de la mitad del siglo XIX se percibe, ya con nitidez. el guesa. Esrn es la J11nci6n hisr6rica de la legislación del trabajo y, a
germen esencial de ese cuerpo unitario de oormo.s y principios que la postre, no sin imponan1es mutaciones instirucionales, del propio
con el tiempo habña de llegar a ser el Derecho del Trabajo. Derecho del Trabajo.
El Derecho del Trabajo español se provee ya de su ropaje ideo- De ser objeco de lu inobservancia patronal y del rechazo de los
lógico originario a lo largo del medio siglo de Jom1ación que tranS· seccores organizados más conscientes del proletariado, la legislación
curre en1re 1873 y 1923. De este modo, el presente del ordenamiento sobre el 1rabajo se iba a convenir, con el nsentamien10 histórico del
Estado social de derecho, en un elemento básico para el bienestar du
las clases trabajadoras. La garnntía normntiva por el Estado de lo,
instrumentos colectivos de au1otutela de los trabajadores. a los que
"O. GmoN1, •Dlrluo del lovoro (voce per un'enciclopedi•)>, cit., p. 12. se dota, constitucionalmente inclusive, de la cobertura de derecho•

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subjetivos fundamentales (libertad sindical, negociación co lectiva, ordenamiento jurídíco-lahoral no se debe, desde luego, al azar o al
huelga. etc.), así como el aseguramiento legislativo de condiciones capricho de legisladores, sino, al contrario, como se ha puesto de
de vida y de trabajo cada vez más desarroll adas Gamada, descansos. manifiesto hasta aquí, a la ejecución de una precisa y singular mi-
salarios, etc.), constituyen a la postre verdaderas piezas maes{J'as en .rión, cual es la instirucionalización o juridificacióu del conflicto en-
la lucha de los Lrabajadores. La norma estatal, comprometida ya tre el trabajo asalariado y la titularidad de la organización produc-
democráticamente en la pmmoción de la igualdad y la libertad efec- tiva. Por ello. l.i subsistencia de este conflicto, verdadero soporte del
tivas de los individuos y de los grnpos sociales, no dejará de ser sen- sistema productivo y de la cstn,ctura de clases o grupos sociales re-
tida, así pues, como platafomia garantizadora sobre la que se hace sultante. hahrá de llevar aparejada consecuentemente la propia del
descansar la acción política y sindical de los trabajadores en la de- sistema nom1ativo que atiende de modo directo a su integración ju-
fensa de sus intereses. rídica.
No es posible olvidar, con Lodo, e.l dam Lrascendental que explica E.~ verdad, por otra parte, que el Derecho del Trabajo no ha cum-
la razón de ser del Derecho del Trabajo como instrumento de me- plido su función histórica del mismo modo, cualesquicm que hayan
diación e institucionalización del conllicto entre trabajo asalariado y sido las circunsLancias soéiales envolventes, ni se ha rodeado siempre
capital que le reviste de un caráct,:r am/)ivalente o co11tradicrorio: no de idénticas soluciones nom1ativas o de esquemas instirucionnles in•
OIIO que el equilibrio estrucmral entre los intereses de sus protago- mutables. Ha conocido en su todavía corta historia, ciertamente, ver•
nistas (poderes contractuales del empresario/cstatmo tu telar de los siones políticas autoritarias y democráticas y ha desenvuelto su pro-
derechos del tiabajador). Al prooio tiernpg que instrumento protec- puesta nomiativa de la mano de la evolución capitalista y de In
to,· de las relaciones sociales capitalisL1s, C!!Y.:UtQnlinación legaliza reivindicación obrera y sindical. Es preciso distinguir por ello emre
y reproduce a través del comrato de !!Jl!2ª-ÍQ, &Q!eJech_o del Trnbajo la fimció11 objetiva y duradera del Derecho del Trabajo, ligada de
Limita ciertamente la explotación de la fuerza de trnba¡o y gar~ modo permanente al conflicto social ele base (y éste al sistema de pro-
im rtantes medios ele lucha a los trnl~adore,a. Es. así también, el ducción), y su co11te11ido i11tit11cio11al, que se subordina naturalmente
resu o tanco de la acción de los traoa':Ídores de sus organiza- a las contingencias históricas y políticas, interpretando así varia-
ciones contra el orden capitalista (,fk.!ec!J2so11q11istculo}. como del blen1ente el equilibrio estmctural que lo sustenta.
f combate del empresariado y del poder político c_ontra la acción
de los trabajadores (derecho co11cedido, funcional a las relaciones de
producción capitalistas). B) f.As rran.iformacio11es del Dered,r, del Trabajo y el debate
Por todo ello, no cabe duda de que la.fi111ci(5i1 social que ha otor- polüico sobre su de1e1111inación
gado en su momento carta de naturaleza al Derecho del Trabajo si-
gue siendo cua/itativame/lte la misma en la actualidad (la i111egra- A lo largo de su recorrido histórico e□ los distintos ordenamien-
ció11 del conflicto estructural del sistema de producción basado en la tos, ni siquiera bicentenario en la experiencia más antigua, el Dere-
prestación generalizada de trabajo asalariado). Sin perjuicio. claro cho del Trabajo ha conocido naturalmente expresiones políticas di-
es, de las importantes transfonnaciones que se han producido en el ferentes, al propio tiempo que los sistemas no,mativos nacionales de
entramado institucional del ordenamiento juridico laboral desde sus que se ha servido no han dejado de experimentar, contiauadamcntc.
origenes, así como en sus soluciones normativas singulares, al hilo transformaciones institucionales profundas. De este modo, el ocde-
y como consecuencia de las modificaciones e~perimentadas por el namiento juridico-laboral ha cumplido en todos los casos una fun-
sistema capitalista en su desarrollo histórico y, derivadarnente, por la ción unitaria, cual es hl de servir a la integración del conflicto socinl
estructura y los contenidos Lradiciooales del propio conflicco indus- surgido del proceso de producción propio del capitalismo industrial,
trial sobre el que el Derecho del Trabajo ejerce su virtualidad in- en tanto yuc ha tenido que acomodar el modo de realizar la mismu
tegradora. a las cambiantes exigencias de la evolución del sistema productivo y
A pesar de los riesgos que entraña lógicamente la reflexión teó- de las relaciones sociales resultantes en cada momento.
rica sobre cuestiones venideras, parece fundado encender con. segu- Deben quedar recapituladas, así pues, algunas consideraciont•,
ridad que el Derecho del Trabajo habrá de subsistir comó cuerpo de carácter general ya avanzadas: l) la [jmción íme8.!JJ.4íu:E. (juridí
normativo, dotado eso sí de una u otra configuración institucional o ficación, institucionalizac ión) del conflicto estructural instalado
.. - -- en
incluso denontinación, en tanto el conflicto estructural que se halla E' relación de ~raba jo as!\ta_ija9.9_e$ la razón de ser h1:-r~
stonca o ~aust,
instalado en la esencia del sistema productivo y de las relaciones ju- eficiente del Derecho del Trnbajo, al propio tiempo que la jusuficn
ridicas (laborales) que hacen posible su funcionamiento siga requi- ción de su manteninüento o permanencia; 2) esta función esem:htl
riendo la fi111ci611 i11tegrMorc1 del Derecho. La presencia histórica del ~sa ~<?2.~~n delicado equilibrio entre la libe1tad d!; '=!nP!esa y el

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