117 Investigaciones Recientes en Xochitécatl Cacaxtla+

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Vivir Mejor

Consejo Nacional para la Cultura y las Artes Editorial Raíces, S.A. de C.V. REVISTA BIMESTRAL
PRESIDENTE PRESIDENTE Septiembre-octubre de 2012
Consuelo Sáizar Sergio Autrey Maza Volumen XIX , número 117
Instituto Nacional de Antropología e Historia DIRECTORA GENERAL
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3
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88 ¿El llamado "penacho de
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DOSIER
28 Xochitécatl-Cacaxtla. 52 Los vecinos del Preclásico en 58 Cholula en
Una ciudad prehispán ica Xochitécatl y la tiempos de Cacaxtla.
1~Sl Irl, La,' InO Arc institucionalización de la religión El péndulo del poder
El diseño urbano de Xochitécatl-Cacaxt la ) 1, Carb~,/("A 'hony fA len¡ PotrlCla Plunket Nagoda, Gabriela
respondió a diferentes momentos Durante el Preclásico los habitantes de Uruñuelr y Ladró, de Guevara
constructivos, que se adaptaron no sólo a las Xochitécatl y sus vecinos en el Altiplano Con los reacomodos de poder a la caída del
formaciones topográficas, sino también a una Central mexicano institucionalizaron ciertos imperio teotihuacano, Cacaxtla sustit uyó
concepción del paisaje cuyos ejes viSuales elementos religiosos clave para los sistemas a Chol ula como cen t ro rec tor del valle de
estuvieron dirigidos principalmente al volcán La posteriores del Clásico y el Posclásico, Puebla-Tlaxcala, y ha brían de transcurrir dos
Malinche y al PopocatépetL entre ellos la orientación de las estructuras siglos antes de que la ciudad sagrada de Cholula
principales, el simbolismo de las ofrendas recobrara su antigua importancia.
rituales y la veneración del dios Tormenta,
ta
64 La fiesta de San M iguel del Milagro.
Naturaleza y cultura
Hernán Salas Qwntanal
El arcángel vencedor de los males y sus aguas
milagrosas son venerados por la población
agraria del pueblo de San Miguel del Milagro, en
Nativitas, T laxcala, donde se encuentra ubicada
36 Xochitécatl - Cacaxtla. la antigua Xochitécatl-Cacaxtla,
Cronología de su exploración

If'SlIS Lar/os l.1Zcano Arce

38 La v ida cotidiana en
Xochitécatl-Cacaxtla
P'IC

Las excavaciones arqueológicas en las unidades


habitacionales de Xochitécatl-Cacaxtla nos
hablan de la vida cotidiana de sus habitantes,
Artesanos, agricultores, pintores, cazadores y
ARQUEOLOGíA
chinamperos, entre otros, proporcionaron día a
día el sustento y permitieron su reproducción 18 Las representaciones bi y 80 La Cantera Tlayúa. Un sitio
social, ideológica y biológica, tri-dimensionales de juegos paleontológico extraordinario
de pelota en Mesoamérica JeslI Alvarado Ortega
ro /O doir, La Cantera Tlayúa, en la región Mixteca de
Se esbozan aquí algunas interpretaciones Puebla, es la primera localidad paleontológica
del papel o del simbolismo de las de conservación extraordinaria encontrada
representaciones arquitectónicas bi y tri- en México, la cual resguarda fósiles de gran
dimensionales en Mesoamérica del juego valor científico, de peces principalmente,
de pelota,

46 El mural del Edificio B


de Cacaxtla, ¿una batalla?
"1;

La muerte del dios del maíz aparece en la


mitología mesoamericana, y se le representó
en los murales del Edificio B de Cacaxtla como
un sacrificio, al cual erróneamente se le ha 71 La Señora de Chalma
conocido como La Batalla. Leonardo Lópel 1 I/,ir Laura Filloy Nadal
La información contextual es decisiva
para el arqueólogo, Con ella le resulta

t
mucho más fácil dilucidar la función y el
significado de los vestigios que exhuma,
así como reconstruir escenas de un
pasado siempre cambiante.
Cartas

SOBRE LA ESCULTURA antiespañol, después de la In- ca mente todo el siglo xx, de costa de Sinaloa y Nayarit
DE EL CABALLITO dependencia de México se le explicar los logros culturales donde tuvo su apogeo. Quizá
quiso destruir. De cualquier de los grupos que habitaron hubiese sido mejor conservar
Quiero hacer una precisión manera, se haya borrado o Sinaloa, Durango, Zacate- el título original del artículo
al artículo "Carlos IV en el no, será difícil saberlo ... o cas, Nayarit y una parte de en inglés: "La odisea de la
Zócalo y la Constitución de simplemente nunca existió tal jalisco, que conformaron, Serpiente Emplumada".
Cádiz" de Ángeles González águila. grosso modo, la red de inte- Dr. Luis Alfonso Grave Ti-
Gamio (Arqueología Mexi- Cario A rdán M ontiel Jiménez racción Aztatlán, como una rado, Investigador del Centro
cana, núm. 116, p. 54). Con [email protected]
influencia directa venida del INAH Sinaloa/Museo Arqueo-
su amenidad característica, centro de México o, como es lógico de Mazatlán
González Gamio nos refiere el caso, de Oaxaca; en suma [email protected]
sobre la escultura El Caballi- de " las altas civilizaciones
to lo siguiente: "Así mismo, mesoamericanas". • En su texto el Dr. Pohl
poco se conoce, ya que no Sin duda, no podemos hace referencia a los trabajos
se alcanza a ver, que la pata negar la evidente relación pioneros de reconocimiento
trasera derecha está pisando que se manifiesta en los di- arqueo-geográfico efectua-
el águila y el carcaj, símbolos seños iconográficos tanto de dos por Carl Sauer y Donald
del imperio mexica ". Por su los códices mixtecos como Brand a finales de 1929 y
parte, don Enrique Salazar de las vasijas recuperadas en principios de 1930 en la
Híjar y Haro, siguiendo a la costa norte de Nayarit, la franja costera que se extiende
Manuel Rivera Cambas, res- cual conforma, en conjunto desde el norte de Nayarit
pecto al mismo señalamiento RESPUESTA. Muy con el sur de Sinaloa , la zona hasta el centro-sur de Sina-
expresa: "la pata trasera de- interesante la información, la nuclear Aztatlán, y la infor- loa. Desde nuestra perspec-
recha pisaba, como alegoría verdad no la conocía, y creo mación de los primeros nos tiva, uno de los principales
y dominación, el águila yel que la foto habla por sí sola. auxilia en la interpretación aportes de esta prospección
carcaj, símbolos del antiguo Se quedará en el misterio, de las segundas. Pero de ahí a arqueológica consistió en el
Imperio Mexica". Usa el ver- por lo menos por ahora, de si suponer que la influencia fue reconocimiento de que en
bo pisar en pasado. Sin em- existió o no el águila. Saludos directa y unidireccional hay, esta región se había desa-
bargo, como se aprecia en la afectuosos. literalmente, mucho trecho. rrollado, de forma original y
foto que remito, en realidad Ángeles González Gamio Sólo basta apuntar un dato: la sobre bases materiales pro-
la referida pata trasera dere- cerámica Aztatlán se originó pias, una sociedad compleja
cha solamente pisa un carcaj. SOBRE "LA TRADICIÓN en la costa de Nayarit y Sina- perteneciente al grupo de
La mayoría de las fuentes AZTATLÁN ", DE JOHN loa en algún momento entre las altas culturas de México,
señalan el águila y el carcaj POHL 800 y 900 d.c., esto es, 500 cuyo ámbito geográfico fue
bajo el casco del equino, años antes del estilo nahua- designado en la cartografía
aunque también se relata que • Al leer el artículo de john mixteca, y parece ser el resul- histórica más antigua bajo el
en la escultura provisional, Pohl, " La tradición Aztatlán tado de las transformaciones término de Aztatlán. De for-
que fue hecha de madera y de Nayarit-jalisco y el estilo políticas y sociales de los ma explícita ambos autores
estuco, había un águila y un nahua-mixteca de Cholula", grupos que habitaban estos proponen que el desarrollo
chimalli. Cuando Manuel núm. 115, me sentí como si lares. Cómo bien apunta el costero Aztatlán adquirió su
Tolsá y Sarrión la realizó hubiera viajado al pasado; autor, al final de su artículo: elevado nivel cultural mucho
en bronce optó por poner pero no al pasado prehispá- hay que buscar la explicación antes del periodo Tolteca y
solamente un carcaj. La nico que es que él intenta re- en las creencias de los ac- que de ninguna manera es
expresión de Salazar Híjar, vivir, sino a uno mucho más tuales grupos que habitan la resultado de la colonización
"pisaba", podría remitirnos reciente, digamos unos 40 o sierra del Nayar, el auténtico emprendida por poblaciones
a que el águila quizá fue 50 años. Quienes trabajamos corazón del área Aztatlán. de la Altiplanicie Central.
"volada" posteriormente en la arqueología del occidente Un último punto: el título En este contexto, nos parece
el patio de la antigua Uni- y noroeste de Mesoamérica, del artículo alude a que la por demás contradictori o
versidad, contigua a la Plaza y como resultado de investi- tradición Aztatlán se desa- que el Dr. Pohl afirme que
del Volador, donde hoy está gaciones sistemáticas en los rrolló principalmente en el di chos autore establec ieron
la Suprema Corte de justicia, últimos 20 años, creíamos ya altiplano nayarita-jalisciense, que la tradición de cerámica
y ahí permaneció casi 30 superada la tendencia, tan sin embargo, como apunta- policroma iden iiicada en la
años, pues por el sentimiento de boga a los largo de prácti- mos, fue básicamente en la co ta del Pacíiico norocc i-

6/ ARQUEOLOGíA MEXICANA
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11
Cartas

dental estaba tan rela cionada entre los segmentos sociales Sinaloa, en co ncordancia con pone la reciprocidad como
con el esti lo nahua-mixteca de elite durante el Poscl ás ico las obras de Isabe l T. Kelly forma nueva y diferente de
que debía ser resultado de su -desde Centroaméri ca hasta en ese mismo periodo, los interacción entre las elites
" influencia directa", conside- el suroeste americano-, el ll evaron a sostener la relación del Posclásico Tardío, lo cual
rando que dichos autores no repertorio iconográfico Azta- e influencia cultural de esos contradice las teorías de in-
ilustran en su trabajo ningún tlán debe ser co nsiderado pueb los prehispánicos si na- vestigadores anteriores, que
ej empl o de cerá mi ca códice como un rasgo cultural sui loenses con el área mi xteca, sustentaban el difusionismo
vin cu lada co n la tradición generis, que de ninguna ma- notándose principalmente o el expansionismo económi-
Aztatlán. nera es resultado de la as imi- en la manufactura de alta co-militar imperial.
Cabe precisar que a partir lac ión pasiva de rasgos exter- ca lidad y po li cromía de su Me he enfocado en la
de investigacion es arqu eo ló- nos por parte de sociedades cerá mi ca. zona Nayarit-Ja li sco porque
gicas recientes hemos corro- margina les. Nuevamente, la Mtro. Rubén Valdez Aguirre es considerada el centro
[email protected]
borado qu e la cerámi ca poli- marginalidad implíci ta en donde la tradición Aztatlán es
croma estilo códi ce distintiva estos discursos habrá qu e más palpable. También es all í
de la zona nuclear costera buscarla en nuestras propias RESPUESTA. Agradezco donde se pueden identificar
Aztatlán -considerada uno de concepc iones. al Dr. Luis Alfonso Grave más claramente los vínculos
los principales indi cadores Arqlgo. Mauricio Gar duño A .
[email protected]
Tirado, al Arq lgo. Mauricio Puebla-Oaxaca, procedentes Ce e
arqu eológ icos de compleji- Garduño Ambriz y al Mtro. de la etnohistoria, la historia
dad soc ial de este importante Rubén Valdez Aguirre sus del arte y la arqueología.
E ¡,
desarrollo cu ltural- apareció • Existe una imprecisión comentarios pu ntu ales sobre Creo que en Sinaloa también
en las tierras bajas del norte en cuanto al área que com- la expansió n de l comp lejo e
se encuentra la c lave de una
de Nayarit y sur de Sinaloa prende la tradición Aztatlán, Aztatlán hasta Sinaloa. Por interacción importante con la - ~

al inicio del Posc lásico Me- ya que el Dr. Pohl sostiene razones de espac io no pude Huasteca, que será tema de
dio, alrededor de 1100 d.C., que só lo comprendió a esos ana li zar detalladamente un próximo artícu lo.
prolongándose su uso hasta dos estados de la Repúbli ca la evolución cu ltural, las Estas cartas, sin embargo,
por lo menos mediados del Mexicana, e inclusive en la tradic iones cerámicas llaman la atención sobre el
sig lo X IV . Si n embargo, esta
cerám ica de manufactura
imagen 2 se di ce: " La trad i-
ción cerámica Aztatlán se
po li cromadas y los estil os
de diseño del Occidente de
pape l fundamental que temas
como el del Occidente de
.
local -q ue ciertamente com- exti ende desde la región de México. Mi especialidad México durante el Posclási-
partió con otras regiones Puerto Vallarta, Jalisco, hasta como historiador-arqueólogo
cu lturales patrones iconográ- San Bias, Nayarit.. .", lo cual se enfoca más bien a las
co Tardío tienen respecto a
las investigaciones actua les
.
ficos cod ifi cados de ca rácter es incorrecto ya que dicha confederaciones del sur de sobre el sistema mundial
simbó li co dentro del ll amado tradición cultural abarca in- México dominadas por los norteamericano, junto con el
hori zonte-estilo interna cional discutiblemente la reg ión sur nahua-mixteco-zapotecos, planteam iento de una historia
- _.
del Posclás ico- se desarrolló del esta do de Sinaloa (véase que se autodenom inaron, de rea lmente transnacional por
directa mente a partir de la cu ltura totora me) y se ha Il e- acuerdo con Sahagún, "hijos parte de muchos investigado-
cerámi ca policroma de uso gado a considerar su frontera de la Serpiente Emplumada". res innovadores. Los editores
ritual denominada Igu anas no rte hasta Guasave, Sinaloa El artículo se centra en cómo de Arqueología Mexicana de-
Po li cromo, uno de los com- (de acuerdo con los hallaz- la extensión sureña de la berían considerar un número
-. -
ponentes diagnósticos del gos de Ekholm), y ni siquiera confederac ión construyó sobre este tema.
compl ejo Aztatlán, cuyo pe- se menciona al estado de lucrativos monopolios Dr. John Poh l
riodo de manufa ctura inició a Sinaloa en ese artícu lo, omi- con las fam ilias reales de l
finales del Epiclásico, alrede- sión que desde luego resu lta Occidente pa ra dominar la
dor de 850-900 d.C. Para los injusta. eco nomía de la costa del
que nos dedicamos al estudio Sin pasa r por alto qu e los Pacífico, extendi éndose
de las soc iedades asentadas mismos autores que menc io- desde América Centra l hasta
en el septentrión costero na Phol (Ca rl Sauer y Donald el sudoeste estadounidense,
mesoa mer ica no, nos parece Brand) hacia la década de y cómo env ió su riqueza
-
bastante claro que más allá 1930 bautizaron esa área hacia Cholu la, su centro de
de las ev identes similitudes cultural y de cerámi ca como peregrinaje y ceremonia l. -
entre los patrones iconográ- "Aztatlán", precisamente a Es importante que los Cajete de Guasave Slnaloa MNA. Muestra
ficos de ca rácter simbólico y partir de los estud ios rea li- lectores examinen el número a una deidad o héroe posiblemente
una manifestaCIÓn local del diOS de
ritual que fueron compartidos zados por ellos en el sur de comp leto, ya que se pro- los nahuas ahUlzcalpantecuhtli.

8 / ARQU EOLOGíA MEXICANA


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Noticias
VERACRUZ

Dos rostros en la cabeza colosal 4 de San Lorenzo

Sobre las cabezas colosales, sin duda las es- del bloque pétreo de un trono, como afirma- Ya Beatriz de la Fuente (Ca bezas colosales
culturas emblemáticas de los olmecas, se ha ra James B. Porter ("Olmec Colossal Heads olmecas, El Colegio 0. ac ional , 1992, p. 60)
escrito mucho y todavía queda mucho por sa- as recarved thrones: 'mutilation', revolution Y Ann Cyph ers (Escultura olmeca de San
berde ellas. Una de sus características es la de and recarving", Res Anthropo- Lorenzo Te nochtitlan , ll A, U NAM ,
haber sido esculpidas en varios casos a partir logy and Aesthetics, 17-18, 2004 , p. 53 ) habían hecho
1989, pp. 23-29), en una notar las mutilaciones de
suerte de reciclaje de su reverso, pero nadie
monumentos. había notado una bo-
DISTINCiÓN INTERNACIONAL
Ahora se ha reco- rrosa intención de es-
A EDUARDO MATOS
nocido esta reutiliza- cultura a espaldas de
MOCTEZUMA
ción escu ltórica en el ese magnífico monu-
dorso plano de una mento . De hecho, las
El arqueólogo Eduardo Matos Moctezu-
de ellas, que bien po- mutilaciones ocultan
ma fue distinguido con la Mención de Ho-
dría corresponder a la el esbozo del rostro,
nor en el 54° Congreso Internacional de
base del trono que le pues atraen con ma-
Americanistas con sede en Viena, Austria,
antecediera como es- yor fuerza la atención
por sus estudios y aportes a la arqueología
cultura, pero que aquí del espectador. Es po-
mesoamericana. La distinción se la otorgó
muestra el bosquejo de sible que al desechar
el pasado 19 de julio la presidenta del
otro rostro . el proyecto deesa cara,
Congreso, Dra. Martina Kaller-Dietrich,
En efecto, con un se haya n hecho los
en el marco de la Asamblea General de
poco de atención al dor- huecos para destruir
ese organismo. Este Congreso, estable-
so de la cabeza colosal 4 sus rasgos, en lugar de
cido en Francia en 1875 y realizado en
de San Lorenzo, además devastar la profundidad
la ciudad de México en al menos cinco
de reconocer evidencia de que habría requerido bo-
ocasiones, reúne cada cuatro años a es-
muti lación intencionada en rrarlos totalmente.
pecialistas sobresalientes en las distintas
forma de huecos cupulares, Así, el rostro olvidado dio
ramas antropológicas e históricas que
conocidos como barre- lugar al conocido, de cu-
estudian el pasado y el presente de los
nos, podemos percibir yas proporciones Beatriz
pueblos americanos.
el esbozo que dibujan de la Fuente afirmara:
las sombras proyecta- "Su estructura armó-
das sobre la talla de nica es precisa, sus
lnlversi(j(
wlen formas claras: los la- formas impecables y
bias gruesos, el borde pri morosa su factu ra .
54° Congreso Internacional de la nariz, la inten- En ella se integra, de
de Amencanistas ción de un ojo. modo particular y so-
.... _..mIeaCHnaldrl .... ·(.cq;nmll\lt!f.-u • .-.- .......... Probablemente, bresaliente, lo que en
• ~ .... c-WO~doIc...-. ..... L.oP<-nl.
al decidir transformar distinto grado tienen
&H..... . CIÓN OhllOJloOR una escultura plana todas de humano y
en cabeza colosal, se divino" (1992, p. 61).
Fre¡/". Dr. Eduardo AfATOS MOCfEZUMA
inició su trazo y por Esta cabeza sigue
I'n "'""""""Ir..... .w ... dn~ nlt'flt........'jllrnoo' -.lnm.,..
... d~Mnw> alguna razón fue des- aportando datos: el
cartado para esculpirlo re-esculpido de los mo-
del otro lado del bloque numentos, el aparente
que, a fin de cuentas, se cambio de decisión en
convirtió en el frente de la un retrato monumental y la
escultura. huella de un rostro vago, apenas
Resguardada en el Museo de An- dibujado, olvidado, que se devela hoy
tropología de Xalapa , siempre de frente a en el dorso de una milenaria cabeza colosal.
los visitantes, oculta un rostro descartado. Sara Ladrón de Guevara, Luis Eduardo Rea

I D / ARQUEOLOGíA MEXICANA
Noticias

TEHUACALCO, GUERRERO QUERÉTARO

Petrograbados centenarios Descubren entierros milenarios en la Sierra Gorda


son expuestos por
primera vez

Diez petrograbados prehispánicos de apro-


ximadamente 900 años, hallados en la zona
arqueológica de Tehuacal co, Guerrero, se
exhiben por primera vez lu ego de haber
sido exa minados por especialistas deIINAH-
Conaculta. Se trata de representacion es alu-
sivas a temas y deidades acuáticas, entre ellas
Tl áloc, dios de la lluvia, que se loca lizan en
el juego de pelota de ese sitio, informó Mi-
guel Pérez Negrete, arqueólogo del Centro
INAH Guerrero. Entierro prehispánico. Ranas, Querétaro.
Descubiertas en 2007, pero por razones
de conservación no exhibidas, las figuras ta-
Dos entierros prehispánicos de entre 900 y un silbato y un anillo grabado hecho con
lladas muestran también espirales que sim-
1 000 años de antigüedad fueron descu- hueso humano, forman parte de la ofrenda
bolizan manantiales de agua y chalchihuites
biertos por arqueólogos dellNAH-Conaculta que acompañaba al individuo muerto.
(pequeñas cuentas de piedra verde) que re-
dentro de un templo. Éste, que forma parte Cercano al primer enterramiento, en un
presentangotasde lluvia divina. En conjunto,
de un conjunto de edificios prehispánicos, se espacio oval de 90 cm, fue descu bierto el
los petrograbados reproducen la morada de
sumará próximamentea l reco rridode la zona otro entierro. Sólo se han vislumbrado tres
las deidades acuáticas, Tláloc yTlaltecuhtli,
arqueológica de Ran as, en la Sierra Gorda cráneos, pues aún falta excavar y se desco-
deidad de la tierra relacion ada en este co n-
queretana, sitio que destacó por la obten- noces i co rresponden a esqueletos co mpl etos
texto co n la agricultura y la fertilidad .
ción de cinabrio, un mineral muy apreciado o si los restos fueron removidos. Por ahora
De las diez representaciones monolíticas
en Mesoamérica. se ha determinado que tienen la misma anti-
hechas en granito y arenisca -de unos 50 cm
Uno de los entierros consiste en una fosa güedad que la primera inhumación ya lgunos
de ancho y largo-, dos aluden a un personaje
de 72 cm de diámetro, en cuyo interior se materiales de ofrenda.
decapitado y a la conmemoración del ciclo
localizó la osamenta de un individuo joven El hallazgo de ambos contextos fune-
del Fuego Nuevo.
que al morirtenía entre 13 y 16 años de edad, rarios es significativo para la investigac ión
del cual aún falta determinar el sexo. El es- en Ranas, pues aunque en los ochenta
queleto se halló en posición fetal , y debajo se localizaron varios entierros, éstos no
de los restos óseos desarticulados de otro se estudiaron de manera sistemática. La
personaje. Cuchillos bifaciales de obs idiana actual investigación será pormenoriza-
gris, dos conchas provenientes del Pacífico, da y partirá de este par de inhumac ion es.

Agenda
I COLOQUIO DE ESTUDIOS ARQUEOLÓGICOS ,
ANTROPOLÓGICOS E HISTÓRICOS SOBRE
LA GUERRA EN MESOAMÉRICA

Orga nizado por la ENAH, el co loqu io se llevará a cabo del 17 al 21 de septiembre del
presente año, en el Auditor io Román Piña Cha n de la Escuela Nacional de Antropología e
Historia (ENAH). El co loquio está dirigido a profesores, estudiantes e investigadores de las
áreas de arqueología, antropología e historia, y será transmitido vía ENAHTV en internet.
Informes y recepción de abstracts hasta el 7 de septiembre de 2012 al correo
Tlaltecuhtli en el Juego de Pelota de Tehuacalco, Guerrero. [email protected]

12 / ARQUEOLOGíA MEXICANA
Pueblear por el simple gusto
de enamorarte de Tlaxcala
Siempre hemos pensado que las mejores ciudades son las que ofrecen las
m á s grandes alternativas a todos aquellos que han decidido emprender un
viaje. Sin embargo, conocer México implica ir más allá y dejarse sorprender
por los detalles que cada una de sus pequeñas ciudades ofrece.

Tlaxcala, el estado más pequeño del país, está lleno de historia y magia
colonial. Al recorrer sus calles podrás conocer a fondo la región considerada
cuna de la nación y el mestizaje y quedarás cautivado con los cientos de
actividades que existen para conocer más sobre nuestro pasado. Por si fuera
poco, encontrarás vestigios de la mezcla cultural en su arquitectura colonial
religiosa, el arte popular, en los alebrijes, sarapes, artículos de barro,
talavera, bordados y hasta en la vasta ganadería de toros.
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Reseñas

ENTIERROS DE TEOTIHUACAN ICONOGRAFíA MEXICANA IDEOLOGíA POLíTICA Y


EXPLORADOS DE 1980 A 1982 IX Y X. FLORA y FAUNA SOCIEDAD EN EL PERIODO
LUI< Al.ON~O GONZAlc Z MIRANDA • • AH. BEATR.z BARBA AHUATZIN y ALICIA BLANCO FORMATIVO. ENSAYOS EN
COLE"C ON CATALOGO< Mx C.O. 2009. PADILLA (COORDS.). INAH. COLECClON HOMENAJE AL DOCTOR
288 Pf ClENTIF CA NUM. 547 ME ICO 2009. 180 PP. DAVID C. GROVE
Veintiséis años después de finalizado el Pro- La existencia del hombre está rodeada de ANN CYPHER, f KENNETH G. HIRTH.
yecto Arqueológico Teotihuacan, aparece una gran diversidad de flora y fauna que, UNAM.INS ITUTO DE INVESTIGACIONES
este primer catálogo de los entierros huma- desde la Prehistoria, lo han estimulado a ANTR\ ·POI OGICAS. MEXICO. 2008. 444 pp
nos explorados entre los años 1980-1982. la creación artística, así como a la bús- El presente homenaje se enfoca principal-
Las exploraciones se hicieron tanto en el queda de conocimientos y símbolos que mente el periodo Formativo, así como en el
interior de este centro político y religioso, están presentes en su filosofía, religión , desarrollo cultural que lo caracteriza.
como en la periferia de Teotihuacan y se literatura, arte y ciencia. El enfoque científico de las investigacio-
reportan datos del tipo de entierro, posición, La trascendencia de la flora y la fau- nes de David C. Grove sobre el Formativo
profundidad, orientación y asociación, na en la vida del hombre inspiró esta se centra en el nivel comunidad, con énfasis
entre otros. La información se presenta en compilación de relatos, en la que des- en la ideología política y los principios
cuadros de fácil consulta, de manera que tacados autores realizan un análisis de organizadores de la sociedad, tal como
pueda ser utilizada por diferentes investiga- plantas y animales de diversas partes del anotan Ann Cyphers y Judith Zurita en la re-
dores interesados en la cultura teotihuacana mundo, destacando su simbología en el seña de su obra. Uno de los lemas de Grave
yel resto de Mesoamérica. ámbito medicinal , artesanal, decorativo, -"observar y no suponer"- ha sido la inspi-
sagrado o energético. Es una obra en la ración de muchos alumnos y colegas para
que cada planta y cada animal tienen examinar todo tipo de sitios. Esta filosofía
una figura y una conducta específicas se manifiesta en el presente homenaje que
que, por ser significativas para el hom- abarca un rango de anál isis que va desde la
bre, fueron observadas y representadas unidad doméstica básica hasta comunida-
gráficamente. des enteras e incluso regiones .

un grupo de investigadores y estudiosos de la


cultura otomiana. La pictografía es de origen
colonial y procede de una de las poblaciones
del estado de México históricamente más
PRODUCCiÓN ARTESANAL importantes, tanto en la época prehispánica
Y ESPECIALIZADA EN como en la posterior a la conquista española.
MESOAMÉRICA. ÁREAS DE El documento tiene 22 fojas de papel eu-
ACTIVIDAD Y PROCESOS ropeo en las que se registró información local
PRODUCTIVOS mediante una interesante iconografía, producto
LINDA R. MANZANILLA y KENNETH G. HIRTH. de antiguos patrones indígenas, combinados
INAH. UNAM.INSTlTUTO DE INVESTIGACIONES
CÓDICE DE JILOTEPEC con elementos de estilo gráfico europeo y
ANTROPOLOGICAS. MEXICO. 20 I 1.312 PP (ESTADO DE MÉXICO). glosas en español. En el códice se plasmaron
El tema de la producción artesanal yespe- RESCATE DE UNA HISTORIA desde una versión del origen prehispánico del
cializada requiere de estrategias horizonta- ROSA BRAMBILA PAZ fT Al • GOBIERNO DEL ESTADO DE señorío de Jilotepec hasta sucesos acontecidos
les y sistemáticas de exposición de los con- MÉXIco. EL COLEGIO MEXIQUENSE.INAH. CONACULTA. a fines del siglo XVI, relacionados particular-
textos arqueológicos, en las que se obtenga BIBLIOTECA MEXIQUENSE DEL BICEN-ENARIO. mente con el desempeño de los "capitanes oto-
evidencia de asociaciones de instrumentos, COLECCIOI MAY )R. M' C, 20 I O. 248 PI míes de frontera", colaboradores efectivos de
desechos, materias primas y objetos semi- Se trata de la primera edición facsimilar com- 105 españoles en la conquista, asentamiento y

procesados que den idea de las actividades pleta del llamado Códice de jilotepec; el fac- evangelización de chichimecas y otros pueblos
real izadas en dichos espacios. símil se complementa con los trabajos de que habitaban en el noroeste mesoamericano.

14 / ARQUEOLOGíA MEXICANA
Documento
XAV'ER N C, JEZ

El Códice Vergara
Contenido En el registro de la agrimensura, de carácter vigesimal, se usó un grupo de sím-
El Códice I 'ergara, junto con los códices de Sall/a "Ialia Asunción, el Fragmento HI/IlI- la unidad, un "pein e" o sea cinco lineas unidas a través
bolos: una lin ea \·erncal para
boldt mili/ero 8 y el Frag/JIel/to cok/slra/ de Itl colecció" RolIJírei> forman un grupo que por- de un arco, y un p unto para veinte unidades. También encontramos otros gljfos
ta e! titulo de! primero. Poseen similitudes en la composición de página, estilo y con- (¿asociados con fracciones?) como una mano (cilJl",at~, una flecha (célll/JIit~ y un co-
tcnido, aunque sólo los dos primeros pro\~ienen de una lrusma región. El 1 'ergara es razón (cell)'óllol~ que, generalmente, se colocaban al final de las líneas y los puntos. Se
una pictografía de carácter administrativo Ji,;dida en varias secciones: a) un censo agregan también glifos que representan infor mación edafológica, las diferentes cali-
de habitantes de casas de cinco localidades iJentifjcadas con sus respecti,"os gUfos dades de la ti erra o, en ocasiones, alguna otra información adicional.
tOponúnicos (Calla Tlaxoxiuhco, Teocaltitla, Patlachiuhca, Tcxcaltícpac y Topotitla).
E l censo (1Iacallamilolli, pintura de personas) incluye datos demográficos y relaciones Fecha de elaboración
de parentesco r dependencia, y b) además del conteo de población, se hace un im- Enrre ¡ 543 Y 1544, aunque pudo haberse iniciado su redacción hacia 1539.
portante registro de las propiedades de cada casa en cada localidad. Aquí, de mane-
ra extraordinaria, se usaron, en un mismo terreno, dos tipos de lcyantamicnros de Lugar de origen
planos: el /lJilcocolli referido a medidas periféricas ~t el tlahuellllontli, un sistema más La población de Tepetlaóztoc, al noreste de Texcoco, en el antiguo reino del Acol-
complejo para calcular la superficie de las parcelas. Parece ser que el uso de este úl- huacan. De acuerdo a la información ahora disponible, los terre nos que se describen
timo sistema fue una modalidad exclush'a de la región del AcoUluacan -Texcoco. en la picrografia se encuentran en la centro-oeste de la población cira da.

gran ,-alor, por J oseph i\larius Alexis Aubin (1802- Vázquez de Vergara, juez español que fue enviado a
• Características físicas
188- ), quien las traslada a Francia. Ahí, .t\ubin escri- Tepetlaóztoc por el virrey Antonio de i\lendoza, en
[-<, b b(lrau() en papel eUrílpeO con marca, de agua. aho -
be, en l8~9, algunos textos descriptivos de los códi- 1543, para que rea li za ra una moderación de los tri-
ra !'c: cUt'ntan SS folios 1 1(J pp, de 3 1.2 por 2 1.4 cm.
ces que poseía , entre ell os una interpretación de butos que pagaban a su encomendero. Este perso-
l3arbara J. \\ ·iJliams ,. !-redenc HlCks apuntan que fal-
ra d pnmt'r folio, y proponen una recon ... tr ucClún dd
algunos glifos del l /erg(/ra. l":n 1889, l~uge ne Goupil naje tamb ién está presente en el Códice de Jallta /\fa-
mi'mo. Dl:'5pues de su adqu isición por la Biblio tec a adquiere la totalidad de los documentos mexicanos de da ASIIIlciólI.
" 'Clonal de !-rancIa, en ¡ 9 ,la pictografía fue en- l\ubin. Dos años después,)' bajo los auspicios dellnis-
cuadc:rnada con O tros documen ro . . , formando un solo mo Goupil, Eugéne Boban redacta un catálogo ana- Lugar donde está depositado
\·olum en. Los manuscntos fueron separados para la lítico del notab le corpus, que incluyó la reimpresión Biblioteca acio nal de Francia, Fondos Mexicanos,
exhi bición que la biblimeca organizó en ¡ 9- 6. Entre del trabajo sobre el l·'erg(/m que había realizado Aubin manuscrito núm. 37-39.
19-- y 19-9 fue nue\'amente encuadernado de mane- previamente. Por último, en 1898, Goupil decide do-
ra aurónoma. nar su colección a la Biblioteca acional de Francia. Para leer más .••
Aubin, Joseph t-. larius Alexis, /l1eH/orias sobre la pintura
• Formas y colores didárlira)' /" escrilllrajigllralil1tl de los aNtiguos mexicanos,
Principales estudios
Se usaron principalmente tintas negra y roja para de- t:dición t' introducción de Patrie!: Giasson, traduc -
Aubin, C0l110 se ha Inencio nado antes, redactó un tra-
linear las figuras y marcar lazos ue unjón. La tinta eu- ción de Fran cisco ZabaJla , Pí\rrice Giasson y Dav id
baj o que sólo abarcó un análi sis de algunos glifos que Fol io ~
ropea se usó para las glosas, firmas, el sombreado de Silva, U"" \ \1 -Tnstituto de I l1yesrigacioncs 11 istóricas,
imágenes, correcciones y anotaciones, Otros co lores
denominó "signos figurati\·os". El ritrgtlrtl aparece en Seric: Cultura Náhuatl, ,México, 2002. Traducción cid
como el gris y el castal1.o obscuro aparecen de mane- los catálogos descriptivos de la colección francesa de francé s de la obra publicada originalmente en París, e tra ta
ra esporádica. Una pintura blanca sin-¡ó para hacer Eugene Boban (1891 ) )' Joaquín Galarza (1974). En en 1849. ~o rnlaCl

correcciones. Las ilustraciones del códice fueron obra 2011, bajo los auspicios de varias instituciones de la 1::./ Códice ' 'á gora. cdiciófl f acsilllilar (011 eOll/enlario: piJllllra :eglifos
de un solo pintor indígena, de gran habilidad; reflejan Universidad Nacional Autónoma de J\ léxico y r\ po- indíge1JlI de raSlIS, rall/pos y organizaciólI social de Tepel- ?añan t.
unifonnidad, particularmente en los glifos onomás- yo al D esarrollo de Archivos)' Bibliotecas de Méxi- ¡f/oz/o r a ",ediados del siglo S I'r, comentarios de Bar- :-Jmilia.
ticos r toponímicos. co, A.C., y con los extensos estudios de Barbara J. Wi- bara J. \'<'illiams y fredcric Hicks, coordinación y
tnOllelJlJ
Iliam s y Frederic 11 icks, se da a conocer una edición de ~ [ aría del Carmen Jorge y Jorge , Ll'\JA \ ¡ -
dos gru
Coordinación de H umanidadés. Coordinación de la
extraordinaria edición facsimilar, aco mpañada de va- Ju [o re~
Investigación Científica, In stituto de Investigaciones
Breve historia del códice rios apéndices que incluyen documentación asociada rrados,
Antropo lógicas, ln sriruw de TIwesügaciones Ili s[ó-
Se tiene noticia que hacia 1607, el cód ice estaba en al códice, de los siglos x\, [ )' x\,[ !. También reprodu- ricas, Instituto de Jn vestigacione s Bibliográficas, EH
posesión de la comunidad de Tepetlaóztoc o de un jeron, en facsímil, el Fragmellto Calastral de la ColecciólI l nst-ituw de Geografía, Insrituw ue ln\'estigaciones dio s qu
espa llo l de nombre Juan de Games ehavarría. La si- Rom!re" que forma parte del Archivo Histórico, Co- en J\ latcmáticas Aplicada s ~' en Siste m as, y Apoyo al ben en
guiente noticia corresponde a su illclusión dentro de lección Antigua, de la Biblioteca acional de Antro- Dt'sarrollo de Archi\,o s ~. Biblio[ecas de México, En
la famosa colección del caballero milanés Lorenzo pología e 1 listoria. A.e., México, 2011. ,bjeto '
Boturini Benaduci, en 1743. En años posteriores, la 'e repn
extraordinaria colecció n [U\TO una historia que se di- Otros títulos que el /
Xavicr Noguez. Profesor-i n\-e s tiga do r de El Co legi
rige hacia su desintegración. Sin embargo, entre ¡ 830 No se conocen otros tírulos. E l que se le ha impues- J\fcx iquense, dedicado al e studio y publicación de códice si las n
r 1840, la pictografía es adcllllrida, junto con otras de to proviene de la firma, en el último folio, de Pedro colon iales del centro de .\léxico. muesa

16/ ARQUEOLOGíA MEXICANA


22.

.). . .....;<A . ,~ ;--.,'::i.. .J.., g¡ _ ..+ ...j ...., .........


¡; ~J. "r..L~",.
*",,'¡;<4- , -Jir,..:;;
g lifo onomástico

po de sim- enlli, "casa"


ias a través
ITaS gUfos
..;:: . ~,. ...w . ,.,flu. ,t... , ~"'?'J./v~
,....
r/J y un co-
pUntos. Se
~en[es caLi-

ft'~ .... -::"~ ' 7-- ¡--':..


9.

del Acol-
describen

;,;~. 73'-"'" YfIl;.-... ¿-+r.r' r:";/'>'''''~


,"-~ ._;J.

~ • _________________________ Juan YCIO "él11 itl, "


en\~ia doa ) j\ "Juan el hué rfa no
~ . LI> ~~... "
!ndoza, en
'1 fI.~ .~..I!' ·.~/;...11 , ~ "... ..r/rc. H'I/h_t. "'YA/"/e.', !"~.'l.:'" ry ..lr ~4_!.

·"
(1. _ \,.., .. I (t
de los tri- p ..... ) f¡n . ff./! ,""v ... ' " If7ul.71('1'... , U. 7;r:.1 /'"- ''..L~~tt'· .:..c 9,.- !L".y-t-' lJ~!'J 4 .(Z
sle perso- I ¿;,,, ,.. ..,ij .. _fi~ ,.;; ~- t ' t ?~'7l Yc -'c / .... ¡l (;,. . J ,~ ~, /+: . . r.,:-;t. . __ . '111'-.17 1
ral/ta Ma- ,. 1/{'/1' -<'(" ~ ¿.. ~ ( . ~' --

Iexicanos,
'."
t" •
,

top¡rtítld.111d co,olí
. ~ _______________________________ glifo toponímIco
de Topotitla

Tlacatfacuilolli o padrón de
fa milias. Códice Vergara, f. 22r.
la pilllJlrtl FOTO, ARCHIVO DE XAVIEA NOGUEZ

, nu.,-¡rollos,
D, rraduc-
m r David
HIstóricas, Folio 22 recto
ucción del
'c en París, Se ITata de una sección del padrón de familias (tlaCf/tl{/C/lilolll), de acuerdo a su organización tribularia, correspondiente a la localidad de Topotida y que se incluye en la in-
for mación de los terrenos del mismo lugar que han sido medidos en su perímetro (",i/coeolll), Son cuaITO grupos, cuyos jefes, responsables del grupo, se identifican median-
'.n!l:pilllllrtl le glifos onomásticos. D e arriba hacia abajo: Damián Chicuinaozoma, i\'lartin Ehécad, Gaspar Ahuililama y Francisco Yzcui. Además de sus respectivos nombres, se acom-
,1 d, Tepel. pañan de glifos tradicionales de casa (ealll) )', a través de líneas de color rojo, se registraron los vínculos, de diferente naturaleza, con otros miembros denITo )' fuera de la
" de Bar- familia. Continúa una descripción de sus nombres y parentesco }', a veces, edades, como la niña de cuna, al fmal de la primera linea, o de su condición social, COlno "Juan
hna ción y
)'C/Iol/eIlJiI/', "Juan el huérfano", al final de la última línea. Williams )' Hicks han llamado a estOs glifos en los padrones de casas "sociodemográficos", y los han dividido en
;.::c, l" '\.i¡\\I-
dos grupos: personas mayores de catOrce años)' personas menores de esa edad . Llama la atención que algunos roSITaS muestren un color más obscuro, e! que, según los
IClón de la
ugaciones autOres citados, está dando noticia de miembros recién fallecidos. Ésta podría ser una alternativa que evitó modificar las imágenes, cambiando los ojos abierros por los ce-
oes Hisró- rrados, como aparecen en otros documentos censales. Quizá, en este caso, el t/oC/li/o ruvo necesidad de dar noticia de los 1l1ás recientes decesos.
. 'grá ficas, El folio también registra dos glosas, en español)' en náhuatl, referidas a un reclamo que manifiesta don Agustin de Rojas respectO a la propiedad de tierras y sembra-
nga ciones dios que son de su posesión en Cuauhteporzda, así como también casas en Tezoquipa. Según Williams y Hicks, esta información confirma que los terrenos que se descri-
.\po)'o al ben en Topotitla, se ubicaban en el territOrio de Cuauhtepotzda.
e \ Iéx ico, En la parte inferior de! folio aparece el interesante gufo toponimico de Topotida, compuesto de un árbol, con parte del follaje de color gris, un ave, unos dientes)' un
objetO de! que emergen volutas )' que no ha sido identificado plenamente. Además, se agregó la palabra "mi/coeolt" para dar noticia del tipo de mediciones perimetrales que
se representan en e! folio siguiente. Varias han sido las versiones sobre la ITaducción del tOpónimo. La forma de dibujar el árbol )' los colores usados parecen dar noticia de
El Colegia que el t/aC/lilo intentó determinar su particular identidad, Los dientes regisITarían e! sufijo locativo (1Ial/tli-t/al/) r el pájaro -genérico- se traduciría como lótotL No sabemos
In de códice si las volutas se refieren a humo (poet/t) o a OITa subslancia que parece salir del suelo o la raíz del árbol. El eXITaño objeto parece ser una flauta (tlapit{f1llt), como las que se
muestran asociadas a la fiesta de tó.watl, dedicada principahnente a Tezcatlipoca (por ejemplo, Códiec Florcl/til/o, Lib, 2, cap, 24, f, 31 recIO),

DOCUMENTO / 17
Las representaciones bi y
tri-dimensionales de juegos
de pelota en Mesoamérica
E RIC T ALADOIRE

1. En la maqueta tallada en piedra de Tejupil-


co se ve la representación de una ciudad en
la que hay cuatro canchas de juego de pelota
con la típica forma de I latina . San Miguellxta-
pan, Tejupilco, estado de Méxíco.
FOTO: CORTESiA DEL INSTITUTO MEXIQUENSE DE CULTURA

2.
se
101

dE

ta
CE
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M
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tu
FO

18/ ARQUEOLOGíA MEXICANA


Se esbozan aquí algunas inter-
pretaciones del papel o del sim-

.. bolismo de las representaciones

• arquitectónicas bi y tri-dimen-
sionales en Mesoamérica del jue-
go de pelota. A pesar de su diver-
sidad, tienen como denominador
común una conexión con el infra-
mundo húmedo, el mundo de los
muertos, los ritos acuáticos, la
fertilidad y el sacrificio.
, Teju pil-
udad en
un dejando de lado las innumerables imáge-
le pelota
luell xta- A nes arquitectónicas que se encuentran en los
códices, y que merecen estudios específicos, abun-
dan en Mesoamérica todo tipo de "modelos" o
"maquetas" que representan templos, casas, aldeas.
Ya sea en cerámica, oro, hueso, piedra, en forma
de petrograbados o de grafftti, nunca han sid o ob-
jeto de un estudio sistemático, aunque hay algunas
publicaciones relevantes (Schávelzon, 1982; Hous-
ton, 1998; Von Winning y Hammer, 1972, por
ejemplo). En comparación, resulta sorprendente
la escasez de investigaciones para otras áreas cul-
turales donde existe el mismo tipo de elementos,
como Ecuador, China, Egipto o el Medio Oriente,
salvo una tesis inédita sobre esta última región
(Muller, 1993). Esta laguna ha dado pie a la profu-
sión de términos)' palabras imprecisas para deno-
minar a esas piezas, cuya verdadera función es
todavía desconocida. Las palabras mismas de "mo-
delos" o "maquetas" son muy discutibles, pues es
poco probable que se concibieran como tales, des-
de una perspectiva arquitectónica o urbanística
(Hou ston, 1998; Taladoire, 2003). Hernández Ri-
vera, en su reciente estudio del elaborado petra-
grabado de Tejupilco, estado de México (fig. 1),
2. Aunque a algunas repre-
coincide en decir que:
sentacionesdeljuego de pe-
lota se les considera ofren-
das u objetos rituales , la .. . el término /l/aqueta o /l/iniatllra con el que han sido
definición es insuficiente. En denominadas, hacen referencia a una posible y apro-
este caso están las maque- ximada representación urbana)' arquitectónica de
tas del juego de pelota pro- una supuesta realidad, por lo que reconocemos que
cedentes del Occidente y el
estas defi niciones no se ajustan a nuestro s paráme-
pectoral de la Tumba 7 de
Monte Albán. Pectoral de la tros modern os de exactitud en cuanto a escala, pro-
Tumba 7, Monte Albán , porción)' volumen (a l igual que sucede con otras
Oaxaca. Museo de las Cul- evidencias arqueológicas como so n la s maquetas de
turas de Oaxaca. barro, cerámica)' códices) (Hernández Rivero,
FOTO OllvER SANTANA I RAleES
2009).

REPRESENTACIONES DE JUEGOS DE PELOTA I 19


REPRESENTACIONES BI Y TRI DIMENSIONALES DE CANCHAS DE JUEGO DE PELOTA

ORIGEN LOCALIZACIÓN ACTUAL SOPORTE FECHA

Colima ¿? Kennedy Collection Piedra caliza (maqueta s.E.


Colima ¿? Museum fur Yolkerkunde, Hamburg (HMV 56.49 :2) Piedra verde (maquera) Posclásico Temprano ¿ Le-o
Jalisco Museo Rufino Tamayo, Oaxaca Cerámica (maqueta) s.E.
Jalisco ¿? Colección privada, México Cerámica (maqueta) s.f. Tili
Jalisco Loma Alta Petrograbado Clásico Tardío _101
Nayarit Proctor Stafford Collection, Los Angeles (H86.296.34) Cerámica (maqueta) s.E. \oc
Nayarit Goldenberg Collection Cerámica (maqueta) s.f. \ r
Nayarit Worcester Art Museum Cerámica (maqueta) s.f. \'(,[

Nayarit Yale University Art Gallery (1973.88-26) Cerámica (maqueta)


Nayarit Anahuacalli, Museo Diego Rivera Cerámica (maqueta) s.E. Gel
Nayarit Ri jksmuseum voor Yolkenkunde, Leiden (RMV 4819-1) Cerámica (maqueta) s.E. Le,
.;> 1ndianapolis Museum Cerámica (maqueta) s.E. \\·"i

•;> Colección privada, Saint Louis. Cerámica (maqueta) s.E. "·el

.;> Yale University ¿? Cerámica (maqueta) s.E. \\el

Occidente Fragmentos Cerámica (maqueta) s. E. Da'
Guerrero Dalias Museum of Art Piedra (maqueta) s.E. Le\
Guanajuato Plazuelas Petrograbado Clásico Tardío ~[r

Michoacán Cerro de los Chichimecas Petrograbado Clásico Tardío ¿? I(

Teotihuacan Tlalocan Mural Clásico Ca·


México, D.E Museo Nacional de Antropología (10-222324) Piedra verde (maqueta) Posclásico Tardío Gu
México, D.E Museo Nacional de Antropología (10-222325) Piedra verde (maquera) Posclásico Tardío G
Puebla ¿;> Princeton University (Y1932-3) Jade (maqueta) s.E. Le:
Estado de México Tejupilco Petrograbado (4) Posclásico Tardío He
Morelos Xochicalco Petrograbado Epiclásico Lir
Monte Albán, Oaxaca Museo Nacional de Antropología Oro Goyería) Posclásico Tardío Ca
Monte Albán, Oaxaca Museo Nacional de Antropología Hueso (talla) Posclásico Tardío C
Oaxaca I\Iuseum oE the American Indian (Heye Foundation) (16/ 6091 ) Alabastro (maqueta) s.E. D
Oaxaca Pigorini Museum (atlátl 9) Hueso (talla) s.E. Bu
Oaxaca Pigorini Museum (atlátl 9) Hucso (talla) s.E. Bu
Oaxaca Florence Museum (atlátl3) Hueso (talla) s.E.
Veracruz El Tajín, estructuras 5-6, panel 3 Panel (talla) Clásico Tard.ío K~

Yeracruz El Tajín, estrucruras 5-6, panel 4 Panel (talla) Clásico Tardío Ca


Yeracruz El Tajín, estrucrura 1, escena 7 Panel (talla) Clásico Tardío K.
Tabasco .;> Perrograbado (4) Clásico Ct

Chiapas Las Palmas Petrograbado Clásico ~.

Chiapas Las Palmas Petrograbado Clásico );.


Chiapas
Chiapas
Santotón
Tepancuapan
Petrograbado
Petrograbado
s.E.
s.E.
"
);

Chiapas Las Morrajas (estela) Panel (perfil) Clásico Tardío


Kaminaljuyú, Guatemala Jay Kislak Foundation 1nc. Miami (FL84.2.0.5) Cerámica (maqueta) Protoclásico B,
Tiquisate Colección privada Cerámica (perfil) Clásico H
Tiquisate Rijksmuseum voor Volkenkunde, Leiden Cerámica Clásico Le
Chiapas Planchón de las Figuras, Chiapas ¿? Petrograbado Clásico H
Tikal, Guatemala Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala Piedra caliza (maqueta) Protoclásico S(
Tikal, Guatemala Estrucrura 5D 43 Graffito ú}crfil) Clásico Tardío T,
La Corona Art 1nstirute of Chicago Piedra (perfil) Clásico Tardío \'\
Campeche Edzná (Estela 8) Piedra (perfil) Clásico Tardío R
Santa Rita, Belice Murales Joyeria Po. clásico Tardío .le
Yucatán Códice Dresde, p. 41 a Dibujo (perfil) Posclásico Tardío
El Salvador Colección Walter Soundy, Santa Tecla Cerámica (2) Clá ico Tardío B
El Salvador Rijksmuseum voor Volkenk-unde, Leiden Cerámica Clásico -:? L
Copán, Honduras 1ndíana University Art Museum, Bloomington Cerámica o Clá.ico Tardío L

20 I ARQUEOLOGIA MEXICANA
REFERENCIA

Va n Winning-Hammer, 1972
~ m pra n o ¿ Leyenaar, 1978
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rdío Gussynier, 1974 presentaciones de canchas rible no mbrarlas como representacio nes bi o tri-di -
rdío Guss)'nier, 1974 de juego de pelota, algunas
mensio nales, expresió n desprovista de co nno tacio-
piezas tienen varias can-
Le)'e naar y Parsons, 1988 nes interpretati vas. E fectivamen te, muchas o tras
chas , por eso se contabili-
rdío H ernández Rivero, 2009 zan 58 . Este corpus inclu - repres entaci o nes se co nsideran m ás bi en co mo
Li rva k, 1965 ye16 objetos en piedra y o frenda s u obj etos rituales, co m o es el caso de las
[día Caso, 1932 cerámica. Escenadeunjue- de Occidente. Aunqu e es ta expli cación ta mpoco es
,día Caso, 1932 go de pelota . Procede de
válida p ara ado rnos com o el pectoral de la Tumba
Dockstader, 1968 Nayarit. Rijksmuseum voor
Volkenkunde , Leiden , Ho-
7 de Mo nte A lbán (fig. 2) , Y todavía menos para
Bushnell, 1905
landa . los graffiti o los glifos m ayas.
Bushnell, 1905
.)
TOMADO DE LEYENAAR, 1997
REPR OGRAF IA M A PACHECO I RAleES
A pesar de esta imprecisió n, H o usto n (1998) su-
(.
braya co n pertinencia la existencia de conve ncio -
Kampen. 1972, Castillo Peña. 1995
nes pictóricas qu e unifican casi todos los tipos de
Castillo Peña. 1995, Kampen, 1972
representacio nes, desde los graffiti hasta las escul-
Kampen, 1972, Castillo Peña, 1995
turas m o num entales y los códices. Res ulta enton-
Cuevas, 1989
Navarrete et al. , 1993
ces pertinente un es tudio sistemático que prop or-
N avarrete et al., 1993 cionaría p osibles interpretaciones del papel o del
Navarrete, 1984 simbolismo de las representaciones arquitectó ni -
Navarrete, 1984 cas bi y tri-dimensio nales en Mesoamérica.
Satterthwaite, 1943 Sería utó pico tratar de sintetizar en un artículo
Borhegyi, 1969 la g ran cantidad de ejemplos que se han enco ntra-
Hellmuth, 1975 do, que abarcan miles. N os limitaremos aquí a las
Leyenaar )' Parsons, 1988 representacio nes de canchas de juego d e p elo ta,
Houston, 1998 dejando provisio nalmente de lado las 142 imáge-
Schmidt et al., 1998 nes de esos edificios en los códices. E l corPlls es de
Taladoire, 2003 51 obj etos, que incluyen 58 canchas, pues una mis-
Wardwell,196 7 m a pieza pu ed e ten er va rias r ep resen taci o ne s,
Ruz,1 945 co mo los petrograbados de Tejupilco (4) o de Ta-
:lío Jourdan, 1999 basco (2) r una vasija de El Salyad or (2). Po r Otro
lío lado, D a)' (1998) menciona la pre senci a de fr ag-
Baudez, 1970 (32) me ntos de m aquetas en unas tumba s de tiro del
Leyenaar y Parsons, 1988 (140) Occidente, sin decir si se trata de juegos de pelo-
Leyenaar y Parsons, 1988 (145)
ta, lo que no permite una estimación preci sa ; no
los contabilizamo s aquí.

REPRESENTACIONES DE JUEGOS DE PELOTA I 21


Distribución geográfica y temporal 4. Aunque hay representa- 6. ;'
A pesar de que aquí nos restringimos al juego de ciones de perfiles arquitec- cae
tónicos que parecen formar gro
pelota, el COIPIIS muestra la misma heterogeneidad
canchas de juego de pelota do e
que las otras representaciones. Se registraron 17 es dificil su identificación, ca e
petrograbados en 12 sitios diferentes, 2 pinturas pues al parecer esas estruc- C IO~

murales (en el Tlalocan de Tepantitla, en Teotihua- turas estaban destinadas a las ~


can, y en Santa Rita, en Quintana Roo), 5 repre- otro tipo de actividades. crog
Ejemplos de esto son los es- ad
sentaciones de tipo códice en cerámica, 4 huesos
calones labrados de Yaxchi- Guc
incisos, el pectoral de oro de la Tumba 7 de 1\10n- lán, Chiapas, y el dibujo del .Ior
te Albán, Oaxaca, al menos 16 maquetas en piedra perfil de la cueva de Naj Tu- qu e
)' cerámica (fig. 3),)' unas maquetas que se encuen- nich , Guatemala. Probable J ¡J~

perfil de una estructura en Gu,


tran en colecciones de Estados Unidos (\'\feigand,
Naj Tunich. ce
comunicación personal, 2009) . Además, 9 repre- DIBUJO A STONE

sentaciones de perfiles de estructuras laterales pro-


ceden del Tajín, Veracruz, y de varios sitios mayas,
tanto de las Tierras Bajas como de los Altos de
Guatemala (véase cuadro) . No se incluyen en este
corpllS los glifos que aluden al juego, ni las líneas
asociadas a jugadores representadas en unas vasi-
jas mayas. Si bien evocan un contexto arquitectó-
nico, resulta difícil afirmar su identificación como
cancha. Como lo escribe Houston (1998, p. 357),
éstas representan: "dos tipos de estructuras (que) Es el valor simbólico y cultural el
articulan sus imágenes, produciendo combinacio-
que confiere su homogeneidad a
nes de ambas aunque corresponden a dos conjun-
tos distintos de actividades. El ejemplo más claro las representaciones de juegos de
es la representación del juego de pelota en escalo-
pelota. Más allá de las diferencias
nes". Coincidimos con él, pues suponemos que no
se trata de canchas sino de otras estructuras, como morfológicas, técnicas o de sopor-
se ve por ejemplo en los escalones labrados de Yax- te, encontramos un simbolismo
chilán. Tampoco puede comprobarse la identifica-
ción de un posible perfil en la cue\-a de Naj Tu- común , relacionado con el infra-
nich, en Guatemala (fig. 4) . mundo húmedo.

5. La autenticidad de las re-


presentaciones de canchas
de juego de pelota, princi-
palmente las que proce-
den del Occidente, ha sido
cuestionada . Sin embar-
go, 29 de las piezas del
corpus proceden de ex-
cavaciones controla-
das o de contextos ar-
queológicos, tal es el
caso de los petrograba-
dos o el de las maque-
tas del Templo Mayor.
Maqueta de una cancha
de juego de pelota. Pro-
viene de la ciudad de Mé-
xico. MNA.
FOTO -"":'R CO ANTON IO PACHECO I RA lcES

22/ ARQUEOLOGIA MEXICANA


senta- 6. A la coincidencia de ubi-
¡uitec- cación cronológica y geo-
'ormar gráfica , se suma cierto gra-
pelota do de semejanza entre las
3ción, canchas y sus representa-
,struc- ciones. Así , se ha señalado
Idas a las similitudes entre los pe-
ades. trograbados y los sitios aso-
oses- ciados , como en Plazuelas,
axchi- Guanajuato o Xochicalco ,
Ijo del Morelos. a) Estructuras ar-
aj Tu- queológicas y canchas de
bable juego de pelota. Plazuelas,
Ira en Guanajuato. b, e) Xochical-
co, Morelos.
DIBUJOS CARLOS CASTANEDA
HUGO ••-1OEDANO y JAIME LlTVAK

o o

s re-
:has Es relevante aquí considerar la cuestión de la queta s" de Colima, Jalisco y Nayarit son posibles
inci- autenticidad de las represe ntaciones, principal- falsi ficacio nes, pero a falta de un análisis por ter-
Jce- mente de las del Occidente. Un total de 29 de las m oluminescencia, resulta casi imposible determi-
sido nar cuáles son falsas . Aun así, es probable que otras
piezas registradas procede de excavaciones con-
ba r-
troladas o de contextos arqueológicos: tal es el caso sean auténticas, porque aparecieron en las colec-
¡ del
~ ex- de los petrograbados, de las maquetas del Templo ciones antes del descubrimiento de canchas en el
ola- l\ Iayor (fig. 5) o de Monte Albán, de los perfiles Occidente. Las posibles falsificacion es reducirían
:; ar- del Tajín )' de las es culturas ma yas. Los huesos gra- sen siblemente el corplls, aunque sin modificarlo en
s el lo esencial.
bados dell\Iuseo Pigorini en Ro ma pertenecen a
lba-
colecciones públicas, y no tienen procedencia, pero Las procedencias y las fechas muestran una gran
¡ue-
yo r. Alfonso Caso encontró otros dos simi lares en di\-ersidad. D el corplls, 15 piezas proceden de Oc-
cha sus exca\-aciones, lo que sugiere la probable auten- cidente, 11 se encontraron en el Altiplano \' en
~ro- Guerrero. D e Oaxaca prO\-ienen 6 representacio-
ticidad de las dell\Iuseo Pigo rini . Sólo las pieza s
Mé-
del Occidente r una que otra representación no se nes. Tres perfiles se distinguen en los paneles del
:: E5 encontraron en excavacio nes. Varias de las "ma- Tajín. Las demás piezas fueron registradas en Chia-

REPRESENTACIONES DE JUEGOS DE PELOTA I 23


".e
pas y Tabasco (8), en los Altos de Guatemala (4), hasta una maqueta arquitectónica". El mismo ar- 7. En el graffiti de Tikal se di-
en las Tierras Bajas mayas (7) y en la parte norte gumento se aplica a otros sitios, como Planchó n de bujaron los perfiles de las es-
tructuras que hay en los la-
de Centroamérica (4). Esta distribución geográfi- Las Figuras, donde no se registró ninguna cancha,
dos izquierdo y derecho de
ca de las representaciones corresponde con la de y a los petrograbados de Santotón (fig. 8) o Las las canchas de juego de pe-
sitios con canchas. Cronológicamente, las repre- Palmas, en Chiapas. A propósito de Tejupilco, Her- lota. No se puede negar la
sentaciones abarcan desde el Protoclásico (en nández Rivero (2009) subraya que la "maqueta", búsqueda de realismo en las
Tikal, Kaminalju\-ú \" posiblemente algunas de las con su cuatro canchas, no es similar al sitio vecino representaciones, aun cuan-
do no se trata de maquetas.
piezas de Occidente) hasta el Posclásico Tardío de San Miguel Ixtapan ni ningún otro sitio mayor
Graffiti, Estructura 50 43,
(por ejemplo en el Templo Mayor de :\Iéxico-Te- de la región. Si bien hay semejanzas morfológicas Tikal, Guatemala.
nochtitlan, Monte Albán y el petrograbado de Te- entre las representaciones y las canchas mismas, de DIBUJO Y BAUDQUIN

jupilco) . Esta duración refleja perfectamente la ninguna manera se pueden interpretar las "maque-
8. Las representaciones de
evolución del juego, cuyo primer apogeo se dio en tas" como modelos arquitectónicos. Los petrogra-
canchas de juego de pelota
el Preclásico Tardío, aunque las canchas más anti- bados más elaborados, como los de Plazuelas o y otras estructuras que las
guas se edificaron en el Preclásico Medio y perdu- Tikal, tampoco representarían un modelo urbanís- comp lementan son consi-
raron hasta la conquista. Existe entonces una es- tico ideal. Como lo demuestra Hernández Rivero deradas como la imagen de
trecha coincidencia entre las representaciones y el (2009), el petrograbado de Tejupilco má s bien se un paisaje real o como una
maqueta. Petrograbado de
concepto de Mesoamérica. adapta a la roca en que está tallado, sin tratar de
Santotón , Chiapas.
modelarlo para adaptarlo a un modelo preconce- DIGITALIZACiÓN RAfcES

Canchas y representaciones
A esta coincidencia de distribución cronológica y
geográfica con el fenómeno mesoamericano, se
suma cierto grado de semejanza entre las canchas
y las representaciones. Sólo por mencionar unos
ejemplos, varios autores, como Jaime Litvak (1965)
o Moguel Cos y Sánchez Correa (1989), señalaron
las similitudes entre los petrograbados y los sitios
asociados, en Plazuelas, por ejemplo (fig. 6a) . La
maqueta de Xochicalco tiene cierto parecido con
la cancha principal del sitio (fig. 6b) ; lo mismo vale

-----~
para una de las maquetas de l\Iéxico-Tenochtitlan 9. [
con el Teotlachco, el juego de pelota de la ciudad. e (
ne ~
El mural de Teotihuacan representa una cancha
pe
abierta, de un tipo común en las canchas del Pre- CUí
clásico. La estela de Edzná, el panel de La Corona, ra
el graffiti de Tikal (fig. 7) Ylos paneles del Tajín su- cie
gieren los perfiles de las estructuras laterales de las na

canchas de la zona maya o de Veracruz. o se pue-


de negar, entonces, una búsqueda de realismo en
las representaciones, aunque, como se mencionó,
no se trata de maquetas. Escribe Houston, hablan-
([ 25 pe
go
S8

do del ejemplo del Mundo Perdido en Tikal: "Uno


puede dudar que este objeto sea un paisaje real, o
@@@@ @
24 I ARQUEOLOGIA MEXICANA
tios (17) Ylas maquetas, ya sean de piedra o de ce-
rámica (16). Ambas categorías suman 33 de los 58
ejemplos, o sea e157% del corpus. Una tercera cate-
goría, mucho más ecléctica, incluye el conjunto de
representaciones tipo códice, aunque a veces en tres
dimensiones: en esta última cabrían por supuesto
las vasijas, los huesos grabados, el pectoral de Mon-

l- te Albán y los murales (fig. 9) . La última categoría


agruparía las demás representaciones, o sea los per-
files registrados tanto en Veracruz como en el área
maya. Obviamente, resulta difícil sacar una conclu-
sión pertinente de este esbozo de clasificación, sal-
vo un contraste marcado entre dos conjuntos. Por
sedi- un lado, las tres primeras categorías reúnen repre-
ases- sentaciones tri-dimensionales, mientras la cuarta
os la-
sólo incluye perfiles. Este contraste resulta todavía
ho de
je pe-
más marcado si se consideran los otros tipos de re-
gar la presen taciones que habíamos dejado de lado. Efec-
en las tivamente, al conjunto de representaciones tri-di-
cuan- mensionales o de imágenes planas (ca tegorías 1,2
Jetas.
Y3), podemos añadir los 141 ejemplos representa-
D 43,
dos en los códices procedentes del Altiplano o de
Oaxaca. La única represen tación en un códice maya
(el de Dresde, p. 41a) es un perfil, lo que coincide
es de
con la cuarta categoría (fig. 10) . A esta última, se
,e lota
,e las
pueden también sumar las representaciones glífi-
onsi- cas registradas en Toniná, Naranjo, Chichén Itzá o
:mde Yaxchilán, y, con muchas reservas, las líneas y los
) una perfiles ilustrados en las vasijas y en Naj Tunich
lo de
(fig. 4) . Como lo señala Houston (1998, p. 347), a
propósito de las representaciones arquitectónicas
mayas en general, "el énfasis sobre perfiles y sec-
ciones en este tipo de arte refleja una concepción
más amplia, en la arquitecrura maya, sobre la dis-
posición axial y bilateral. Notamos que los glifos
relativos a los juegos de pelota y a las casas tienden
a presentarse como cortes, como si fueran el resul-
tado de una cala arqueológica".
Mas allá de la heterogeneidad aparente del cor-
pus, empezamos entonces a discernir una lógica cul-
rural y simbólica, contrastando, por un lado, repre-
sentaciones planas o tri- dimensionales y, por otro,
9. Dada su gran diversidad, bid o (fig. 1) . Vale la pena mencionar para el caso perfiles. Las primeras se encuentran principalmen-
el corpus de representacio- de Tejupilco un posible simbolismo cosmogóni- te en la parte occidental de Mesoamérica (el Occi-
nes de canchas de juego de dente, el Altiplano y Oaxaca), mientras que los per-
co: un "patio hundido" ocupa el centro del petro-
pelota puede dividirse en
grabado, mientras las cuatro canchas se distribu- files corresponden más bien a la parte oriental (las
cuatro categorías; la te rce-
ra inclu ye las rep resenta- yen de manera casi regular en los cuatro puntos Tierras Bajas mayas y Veracruz). No puede tratar-
ciones tipo códice. Perso- cardinales. ¿Sería esta maqueta una representación se de una mera coincidencia. Como hemos visto,
naje con un collar con ideal del cosmos? Aun si se considera este ejem- Houston (1998) menciona la abundancia de repre-
pendie nte en forma de jue- sentaciones arquitectónicas mayas de frente y en
plo, sería ilusorio atribuir a los petrograbados un
go de pelota. Pintura mural.
papel funcional, y menos todavía al conjunto de corte, e insiste sobre el significado mencionado lí-
Santa Rita Corozal, Belice.
DIGITALIZACiÓN RAICES las otras representaciones. neas arriba, aunque esto no se encuentra en las re-
Dada su gran diversidad, el corpus se puede divi- presentaciones de otras áreas. Se trataría entonces
dir en cuatro categorías. Las dos principales son los de dos maneras distintas de representar el mismo
petrograbados asociados a representaciones de si- fenómeno, en este caso la cancha, de acuerdo con

REPRESENTACION ES DE JUEGOS DE PELOTA I 25


conceptos y valores propios de cada cultura. Por
supuesto, las implicaciones cosmológicas y simbó-
licas subyacentes en estas concepciones merecen
explicarse de manera global. En el caso que nos
ocupa, es el valor simbólico y cultural el que con-
fiere su homogeneidad a las representaciones. Más
allá de las diferencias morfológicas, técnicas o de
soporte, encontramos un simbolismo común, re-
lacionado con el inframundo húmedo.
Casi la mitad de las representaciones, es decir,
las maquetas del Occidente, del Altiplano y las pie-
zas de Oaxaca, proviene de contextos funerarios o
de ofrendas, lo que las relaciona directamente con
el mundo subterráneo, con el mundo de los muer-
tos y con la muerte. Lo mismo puede decirse de la
representación de la cancha del Tlalocan, en Te-
pantitla, en la que además se alude a la fertilidad.
En el Códice de Dresde (41a), el perfil incluye un mo-
tivo en espiral asociado con el agua. En Tajín, las
representaciones en perfil de la cancha enmarcan
escenas sacrificiales, asociadas con la muerte, el in-
framundo y el pulque.
Resulta aparentemente más difícil interpretar el
conjunto de petrograbados. Houston (1998) men-
ciona, en Planchón de las Figuras, la presencia de
edificios conectados por pequeños conductos, que
facilitarían la circulación de líquidos, lo que inter-
preta como un posible rito de fertilidad. Añade que
lo mismo se ecnuentra en las representaciones de
Las Palmas, y probablemente en Santotón y Tepan- 11 . ti!
cuapan. Sugiere que las representaciones arquitec- cias
o de
tónicas podrían servir para rituales en los cuales el
sentó
agua u otros líquidos circularían por las canchas. jueg(
En su análisis del petrograbado de Tejupilco, Her- bolis
nández Rivero (2009) señala: infra
Hou:
sijac
. . .las oquedades o pocitas labrados en la mayoría de
jueg l
los pequeños templos superiores de la maqueta for- com
maban un común denominador que, conjuntamente ned(
con el pequeño sistema de canales y aún el de las es- pase
calinatas, probablemente funcionaban representando dan
pret.
un pequetlo sistema hidráulico, por lo que su explica-
el ce
ción tendría que estar relacionada con el correr de al- verificar si lo mismo es aplicable a los otros pe- 10. En los códices del Alti- bad(
gún líquido en una función místico-ceremonial de la trograbados del Altiplano, pero podemos decir plano Central de México y los e
en los de Oaxaca hay 141
pleza. que el de Loma Alta Ualisco) está asociado a mo- el a!
representaciones de can- tlerr
tivos rupestres, como espirales, generalmente in- chas de juego de pelota. La temo
E l dibujo de Aridjis Reyes muestra la dirección o terpretados como símbolos del agua, igual que en única representación en un OIBLJC

flujo del líquido que se le podría haber vaciado. la imagen del Códice de Dresde. Finalmente, Hous- códice maya es la del perfil
Según López Austin (comunicación personal, ton menciona el recipiente de Kaminalju yú (fig. de las estructuras laterales
delacanchadeljuegodepe-
1987), pudo haberse tratado de un altar dedicado 11) , una maqueta con un tubo que conecta un
lota que se ve en la página
a deidades relacionadas con el agua, los llamados vaso con la cancha, lo que permite vaciar líqui- 41 del Códice de Dresde.
t/aloques e incluso a la mayor de ellas, la diosa de dos e inundar el juego de pelota. Si esas interpre- =-E:::;:j:;~AFLA OllVER SANTANAI RAfcES

la sal, Huiztocíhuatl, por su necesaria interven- taciones son correctas, el conjunto de los petro-
ción en el proceso de producción de sal que se grabados estaría asociado a cultos relacionad o-
realizaba en el lugar. Faltan datos precisos para con el agua y con la fertilidad.

26 I ARQUEOLOGiA MEXICANA
~

;;~~;:.;<.:. ;. ~;:.r::;:.;:;~;;;;~;.2L&.

11 . Mas allá de las diferen- Conclusión


cias morfológicas, técnicas A pesar de su diversidad, existe entonces el deno-
o de soporte , en las repre- Eric Taladoire. Profesor de arqueología prehispánica en la
minador común de una conexión con el inframun- Uni,-crsidad de Paris 1, Panrhéon-Sorbonne, )' miembro de la
sentaciones de cancha de
do húmedo, el mundo de los muertos, los ritos ac uá- Ui\IR 8096, Arqueología de las Américas.
juego de pelota hay un sim-
bolismo relacionado con el ticos, la fertilidad y el sacrificio, un conjunto de
P ARA LEE R M ÁS .••
inframundo y lo húmedo . elementos estrechamente relacionado con el juego
Houston menciona una va- I-Ir:R' \'DI.I. RI\TRO, Jo s~ , D esrripción de las /I1(I(JII(/(IS preIJi.¡p,íll¡'cas
de pelota. Por supuesto, en el contexto de esta uni- tI/O no líticas de Tejllpiko, Es/ad() de L\lé:X'¡CO. Análisis de Sil cOllte~,:lo
sija que tiene una cancha de ,geo,~rtíjit0.J' represen/afió" ritllal, Cuadernos de Trabajo. año 5, núm.
dad simbólica, cada objeto necesita interpretarse
juego de pelota y un tubo que 10, Cemro 1' .\11 Estado de México, 2009.
comunica la parte del conte- en su entorno específico. Las representaciones tri- Il oL!'ITO', Srephel1 O" "C lassic Maya D epicuons of dlt:: Built En-
nedor con la cancha y da cümensionales del Templo Mayor forman parte de vironmc:nt", en Srt:pht:n D. H uustun (eu.), F"I/clioll {/l1(l l\!fal/il/g
ill C/"ssic '\!lo'aA rc/;ilf(/lIre, Dumbartun Oaks Rcsearch Librar )'
paso a los líquidos que inun- una ofrenda con bolas de teca/Ji y de obsidiana, un and Collccrion, \\'ashingron, ne., 1998, 1'1'.333-372.
dan la cancha. Si esas inter- cuchillo sacrificial y una representación de Macui- Lrn \1-.. t...:. "(,.jaimc.::, "Una mat¡uera de pieura haUada e n Xochical -
pretaciones son correctas , co, MoreJos", B oJe/ill tleI I.\.· IH. núm. 22, 1965, pp. 12-13.
lxóchitl, y provienen directamente del Teotlachco. i\ rlIoLL R, Béa rric c:, " Rcch c rchcs sur les maquettes archi rccrurales
el conjunto de los petrogra-
Alti-
bados estaría asociado con El pectoral de la Tumba 7 de Monte Albán se dife- du proche Oricntancicn (.Méso po ramie, sy ri e, Pales tinc, Uli l \ ?e
au mili c:u UlI In ¡\fillénaire a\+a nrJ. c.", D octorar E PII E, 1\',
co y los cultos relacíonados con rencia por ser una pieza de joyería, que, posible- París, 1993.
141 el agua y la fertilidad de la mente, adornó el pecho de un dirigente. Una pieza SUI \\ II /.<'H", D aniel (c d), Las representaciones de orq¡Jilerlllrtl ell /a
ca n- tierra . Kaminaljuyú , Gua- arqlle%gla de /l1IIé!ica, \'01. 1, U:-..,\t\ I, l\léxico, 1982.
3. La
similar es tá represen tada en Santa Ri ta, un si tio don- STE\'E'\iSON, D ar jane, "The \,\'esr i\ fexican Ballgamt", c:n R. F.
temala To wn se nd (ed. ,) / !Jlrienl Ir/es/ j\fe.,,:iro. ~rl alld Artbtleo!ogr oI ¡be
n un DIBUJO Y BAUDOUIN
de no hay ninguna cancha (fig. 9) . Las "maquetas"
Ullklloll'lI [>(/Sl. The An Insutute of Chicago, 1998, pp. 151 - 16-.
lerfil del Occidente se relacionan con el complejo Tum- T\L\DOIRI ', Eric, "La s mat¡ueta s ue juego ele Pelota. Bi- anu Tri-
ales bas de Tiro, al que resulta todavía difícil relacionar Jim e ns ionnal reprcscnmtions of ball courrs in :\lesoamt:rica",
~pe­ Doru s Kop .Jan!\cn y Eo\\'ard K. de Bock (cos.), CO!UÚOllfS Ll+
directamente con los Guachimontones. Aun sin mi- oI
IÚ¡Olllllfl1rflllrlJ. ESS'!)'J ill hOllollr Ted J.J.~)'m"ar, T erl. Lt'itlc:o,
gma
le. nimizar esta diversidad de procedencias)' sus im- 2003, pp. 125- 150.
Vo, \,\'" '''(;,1 lasso, y Oiga H ammer,~.--!lIe(do/aI.f(ft!pllfre()/J~J/rinll
::S plicaciones, no podemos negar el significado sim- Il' esl ..\/ t,'\"ico, Narural Hi srory .\luseum of Los .. \ngelc s Counry
b ó lico común que une a la totalidad de las Erhoie ~\rr Publication, Los Ángeles, 19-2.

representaciones bi y tri-dimensionales de juegos \~éa nse las n.:fl..'rt'ocias bibliográficas al cuadro t:O ouc:qra página
de inrerner: w\\ w.arqllcomex,com/biblioTaladoircl17.html
de pelota conocidas actualmente. eli~

REPRESENTACIONES DE JUEGOS DE PELOTA I 27


DOSIER

La

Xochi téca tl-Cacaxtla Pu


fel

U na ciudad prehispánica
Slr

JESÚS CARLOS lAzCANO ARCE Pa


DOSIER

La ciudad de Xochitécatl-Cacaxtla, asentamiento prehispánico localizado en el valle de


Puebla-Tlaxcala, se planificó y construyó hacia 800 a. C.El diseño urbano respondió a di-
ferentes momentos constructivos, que se adaptaron no sólo a las formaciones topográficas,
sino también a una concepción del paisaje cuyos ejes visuales estuvieron dirigidos princi-
:ANO ARCE palmente a los volcanes La Malinche y Popocatépetl.

n la región del valle de Pue- te al culto y a la reproducción ideológica.

E bla-Tlaxcala, desde el perio-


do Preclásico Temprano
(1500-900 a.c.) hubo pre-
sencia de asentamientos, que de forma
progresiva se fueron incrementando. Va-
De igual modo, se establecieron áreas
para el intercambio de bienes yalmace-
namiento de alimentos.
El sitio de Xochitécatl-Cacaxtla se en-
cuentra en la elevación geográfica conoci-
rios de estos sitios, concebidos primera- da como Bloque Xochitécatl-Nativitas-
mente como aldeas, tuvieron ámbitos de Nopalucan, en el valle de Puebla-Tlaxcala,
control y supremacía regional que duran- a 117 km de la ciudad de México y a una
te el Preclásico Medio)' Tardío (900 a.C- altitud promedio de 2200 msnm. Al oeste
200 d.C. ) se consolidaron y que en el de Xochitécatl-Cacaxtla se encuentra la
Epiclásico (650-950 d.C.) tuvieron su Sierra Nevada, formada por grandes estra-
mayor apogeo. Estas caracteristicas se tovolcanes que sobrepasan los 5 000 m de
reflejaron en el incremento de la fuerza altura, entre ellos el Popocatépetl, el Izta-
de trabajo en la urbanización, en la con- ccíhuatl, el Tláloc y el Telapón; al norte se
centración de unidades de residencia y en encuentra el Bloque Tlaxcala, una enorme
la construcción de edificios monumen - meseta en la que se presentan profundas
tales y espacios dedicados exclusivamen- barrancas; al este está el volcán La Malin-

El apogeo de la ciudad de Xochitécatl-Cacaxtla, asentada en las márgenes del valle Puebla-Tlaxcala,


ocurrió en el Epiclásico (650-950 d.C.). La urbe tenía plazas , un gran centro cívico-religioso, palacios,
templos, casa de elite, áreas de almacenamiento y un sinnúmero de unidades habitacíonales.

XOCHITÉCATL-CACAXTLA I 29
DOSIER

Cacaxtla y Xochitécatl conformaron un mIsmo asentamiento y fueron producto de una misma so-
ciedad, pero tuvieron funciones claramente diferenciadas. El primero fue lugar de residencia y toma
de decisión del grupo dominante; Xochitécatl fue un espacio de libre acceso, en el que se realizaban
ceremonias comunitarias y se h acía el intercambio de bienes.

che, y al sur la zona centro y suroeste del C\RI\CTERÍSTIC.\S ESP \CI \LES mismo tiempo, pero si de la permanencia
yaile Puebla-Tlaxcala. y ESTRl'CTL"R,\ l"lTI ~ R:\ . \ en la concepción general del asentamien-
En el lado oeste de las partes bajas del to. Estas condiciones indican la existencia
Bloque Xocrutécatl-N ativi tas-N opalucan El diseño arquitectónico urbano de Xo- de una traza planeada con un eje y por lo
se encuentra el río Atoyac, que nace en la chitécatl-Cacaxtla responde a una serie de menos con tres áreas fundamentales. La
vertiente oriental de la Sierra Nevada, por momentos constructivos que se adapta- primera se refiere a los edificios monumen-
Jese
la convergencia de los ríos Frío, San Mar- ron no sólo a las formaciones topográfi- tales de Xocrutécatl, la segunda alas estruc- ::: e
tín y Ajejela. Del lado este se encuentra el cas del Bloque Xochitécatl-Nativitas-No- turas de Cacaxtla y la tercera a los asenta-
río Zahuapan, que brota en las vertientes palucan, sino también a una concepción mientos domésticos en las lomas de
de la serranía el Rosario, de los cerros Huin- del paisaje que permite crear algunos ejes Nativitas, lo cual indica una planificación :at::"i
tépetl y Acatzonquio. En la zona norte visuales dirigidos a elementos geográfi- que diferencia claramente las áreas cere- má:
del bloque, y contemporáneas de la ocu- cos como los volcanes circundantes y moniales de las cívico-administrativas y de ;: ,m
pación de Xochitécatl-Cacaxtla, están la- puntos estratégicos. las habitacionales. ~e el
gunas-ciénagas como la del Rosario, con o se puede hablar de un solo momen- Xocrutécatl se encuentra a 500 m al oes- za a
252 ha, que se comenzó a desecar artifi- to de conformación y desarrollo, pues no te del Gran Basamento de Cacaxtla, a una con'
cialmente desde 1886. todas las áreas se encontraban ocupadas al mayor altitud y encima de un volcán aho- Ed
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CacaxtIa
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SIERRA NEVADA

Sobre un volcán extinto del Bloque Xochitécatl-Nativitas-Nopalucan, una elevación geográfica del centro de México , se asentaron los antiguos habitantes
de Xochitécatl-Cacaxtla. Aprovechando los recursos del entorno natural, planearon su ciudad, una de cuyas caracteristicas es que los edificios forman ejes DUI

visuales dirigidos a elementos geográficos, como los volcanes circundantes y otros puntos estratégicos. so!:

30 I ARQUEOLOGiA MEXICANA
DOSIER

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Desde el Preclásico Medio (400 a.C.), la ciudad de Xochitécatl-Cacaxtla se abastecía con los productos provenientes de diversos nichos ecológicos, aun-
;truc-
que los principales se obtuvieron de las zonas lacustres cercanas.
enta-
IS de

ació n ra extinto. Este lugar representa uno de los ma yor importancia, principalmente por- nas hay diversos edificios y áreas habita-
cere- más claros ejemplos de lo que se conoce que contiene en varios de sus muros pin- cionales aún no explorados.
s " de como un centro cívico-ceremonial, ya que turas en las que se plasmaron personajes Cacaxtla y Xochi técatl conformaron un
se encuentra constituido por una gran pla- asociados a elementos acuáticos, terrestres mismo asentamiento y fueron producto de
loes- za abierta en dos niveles, sobre la cual se y simbólicos. De cada una de las pirlturas, una misma sociedad, pero tuvieron funcio-
1 una construyeron cuatro importantes edificios en buen estado de conservación, se han nes claramente diferenciadas. El primero
ah 0 - (Edificio de las Flores, Edificio de la Ser- realizado múltiples estudios iconográficos fue el lugar de residencia y toma de deci-
piente, Edificio de la Espiral y Basamento para descifrar el discurso plasmado. sión del grupo que se encontraba en la cima
de los Volcanes). En las partes bajas del 1\1 sur y al oeste de Cacaxtla se encuen- de la sociedad, y aquí se almacenaron di-
asentamiento aún es posible ver algunas tran la Plaza de los Tres Cerritos, La Mesi- versos productos primarios y se adminis-
estructuras menores y pequeñas platafor- ta, 1\tlachino y los edificios de Los Geme- traron los recursos humanos y naturales
mas habitacionales. los; algunas de estas construcciones están que se explotaron. En cambio, Xochitécatl
Cacaxtla está conformada por una se- separadas por grandes fosos, que habían fue un espacio de libre acceso, en el se rea-
rie de edificios y plazas en diferentes alti- sido considerados elementos defensivos, lizaban ceremonias comunitarias, se hacía
tudes y siguiendo la topografía del lugar. pero que, ahora sabemos, fueron los luga- el intercambio de bienes y se efectuaban
De estas construcciones, el Gran Basa- res de donde se extrajo material para la actividades básicas, como la producción de
mento es el conjunto arquitectónico de construcción (tepetate). Fuera de esas zo- navajillas prismáticas.

te

Intes
ejes Durante el Preclásico (400 a.C.), en la ciudad de Xochitécatl-Cacaxtla las casas del pueblo común constaban de un solo cuarto con cimientos de tepetate , pi-
sos de lodo que continuamente se renovaban y paredes con muros de materiales perecederos. Tres o cuatro casas se distribuian en torno de un patio central.

XOCHITECATL-CACAXTLA I 3 I
DOSIER

Para el Epiclásico, tanto Cacaxtla como los gobernantes, de los sacerdotes, de los y escaleras que permiten la intercomu ni- caliz
Xochitécatl y el sitio de Mixco Viejo, en el grupos de civiles y de los artesanos. cación entre los palacios \" los conjuntos de (
noreste, conformaron el núcleo administra- Los palacios y unidades de residencia residenciales. E n tOdos los edificios esca- día 1
tivo y de dominio que tuvo la región sur del de la elite estaban circunscritOs a lo que lonados se localizaron templo s que rema- duci
valle de Puebla-Tlaxcala; estaban situados se conoce como el Gran Basamento y a tan la parte alta \" que tuyieron por lo me- bita
sobre la misma formación geográfica, bajo varias construcciones menores que tienen nos dos cuartos y un primer acceso en 10m
un patrón de asentamiento disperso, y con- templos y forman áreas de circulación res- forma de pórtico que permiría la entrada runo
trolaron la entrada y salida de productos pro- tringida; estOs conjuntos arquitectónicos a un cuarto posterior de grandes dimen- tren
yenientes de la costa del Golfo y de Oaxaca. forman el área nuclear de todo del sitio, siones. Los muros que constituyeron es- cara
en la que se encuentran pequeñas plazas tos espacios fueron hechos con adobes 1
UNIDADES ARQUIT ECTÓNICAS interconectadas donde se construyeron recubiertos de es ruco, y por debajo de los clás
varios palacios en una disposición previa- pisos, también de estuco, se encontraron mle
Aunque sólo se han excavado los palacios mente designada. cistas con importantes ofrendas dedica-
que conforman el área residencial de la eli- Los palacios tienen fachadas con va- das a las consrrucciones.
te de Cacaxtla-Xochitécatl, queda claro que rias pilastras que dan acceso a cuartos pos- Las principales concentraciones de una
hubo diferencias entre las residencias de teriores de largas dimensiones, y pasillos unidades habitacionales domésticas se 10- d e!
are,

En el Epiclásico (650-950 d.C.), en algunas casas fuera de la zona nuclear de Cacaxtla las habitaciones tenian muros de adobe cubiertos con estuco, y va-
rias de éstas rodeaban un patio hundido. En este tipo de vivienda habitaron los grupos cercanos a la elite, quienes controlaban y administraban los bienes Al
y la fuerza de trabajo de la población productiva.

32 I ARQUEOLOGíA MEXICANA
DOSIER

muru- cal.izan en tres lomas a sólo 600 m al este distribución de las casas no presenta como adobe o recubrimiento de lodo, se
luntos de Cacaxtla, donde la gente común resi- un patrón claramente definido, más localizan en las zonas bajas.
; esca- día y realizaba diversas actividades pro- bien tiene una amplia dispersión, con- Las habitaciones de las casas se encuen-
rema- ductivas fundamentales. Las unidades ha- siderando que hay por lo menos tres tran dispuestas alrededor de un pequeño
o me- bitacionales se construyeron en ,-ari os conjuntos de casas para cada uno de los patio hundido, situadas sobre una peque-
's o en lamerías conformados por terrazas o des- terraceados. ña plataforma cuyo desplante se encuen-
1trada niveles más o menos planos que tienen un Las unidades domésticas del Epiclási- tra formado con piedras careadas de te-
lmen- frente curvo, mismos que conforman la ca se construyeron literalmente sobre zontle recubiertas con estuco. Las
J n es- cara sur y este de las lomas. otras del Preclásico, pero con materiales construcciones domésticas están organi-
~o bes ,Las unidades habitacionales del Pre- de mejor calidad como adobe y recubri- zadas en pequeños conjuntos de tres o cua-
delos clásico estuvieron construidas con ci- miento de estuco. Las unidades habitacio- tro unidades y construidas en diversos
:raron mientos de piedra, muros de grande s nales hasta ahora exploradas tienen un pa- puntos de las terrazas y pueden tener una
:dica- tepetates con repellado de lodo)' api- trón de asentamiento diferenciado, es o dos habitaciones. Los adobes son los
sonados de tierra. Las casas tuvieron decir, aquellas que tienen mejores acaba- materiales empleados para la construcción
es de una sola habitación, con el fogón como dos r mayor espacio se encuentran en las de los muros y los pisos tienen un firme
selo- elemento fundamental y al exterior las partes más altas. Las que están construi- de gravilla de tezontle con un recubrimien-
áreas de desecho o troncocónicas. La das con materiales de menos calidad, to de estuco.

y va-
enes Algunos palacios y habitaciones de muros de adobes repellados con estuco y pisos alisados, se edificaron fuera del entorno principal de Cacaxtla y segura-
mente estuvieron habitados por grupos cercanos a las elites o por gobernantes.

XOCHITÉCATL-CAC AXTLA I 33
DOSIER

En Xochitécatl-Cacaxtla se sabe de la existencia d e una sociedad divida en clases ociales que reali- J.lml

zaron diversos trabajos, los cuales permitieron la creación y manutención del asentamiento, activi- \. \'el

dades sustanciales que fueron realizadas por los agricultores artesanos, conjun to social activamente dele
relac
productivo sobre el que se tenía control. el ql
lbi.

PRODLCCIÓN DE . \U\rE~T()S en su espalda, el cacaxtle o bulto de mercan- tes en Xochitécatl-Cacaxtla es la explota-


cías (caparazón de tortuga, ollas, plumas, ción lacustre, lo que implicó la apropia- , )~ (

Los recursos naturales de Xochitécatl-Ca- tocados, etc.) . Esta pintura permite inferir ción de estos recursos por medio de la caza
lo <.JI
caxtla son muy diversos, el entorno físico la presencia de individuos que interactua- y la pesca, actividades que a su vez impli-
E
inmediato no era el único medio del cual ban con otras sociedades, ya sea por m e- caron la producción de utensilios y herra-
se obtenían productos, pues éstos llegaban dio del intercambio o del tributo; su rica mientas para llevarlas a cabo (trampas, an-
desde lugares muylejanos ydediversas ma- indumentaria indica que se trataba de un zuelos, redes, etc.). Asimi smo, otros
neras, como tributo, intercam bio, conquis- miembro de la elite. recursos se obtenían en nichos ecológicos
ta, cesión y o tros. Aquí hemos encontrado La explotación y producción de cada como el pie de monte, cimas de lomas, la-
productos y materia prima de lugares leja- uno de los bienes supone la existencia de deras de montaña y valles de ríos, produc-
nos como Otumba, Pico de Orizaba, Gua- diversos modos de trabajo que en algunos tos que también sirvieron para la produc-
temala, Sureste de E.U.A., entre otros. casos tuvieron que ver con un recurso na- ción de herramientas y artefactos que se
E n el mural localizado en el Templo turalo sólo con alguna de las fases de pro- han encontrado en asociación directa con
Rojo de Cacaxtla se encuentra el llamado ducción, aunque en su mayoría estos tra- las unidades habitacionales.
"comerciante", que po see interesantes baj os estuvieron vinculados con aspectos E l análisis de la fauna arrojó la existen-
atributos: un atavío de piel de jaguar con que interesaron o fueron exclusivos de la cia de animales provenientes de cada uno
pendientes, nariguera y collar de jadeíta y, elite. Uno de los ámbitos más interesan- de esos nichos ecológicos, que fueron fun-

La
Ep
Este personaje , que ha sido interpretado como un individuo de alto nivel que lleva tributo o como un "comerciante", tiene a su lado un bulto que muestra cómo po
llegaban algunos productos a la ciudad de Xochitécatl-Cacaxtla desde zonas tan distantes como el Golfo de México, Oaxaca o la Cuenca de México. mE

34 / ARQUEOLOGíA MEXICANA
DOSIER

eali- damentalmente para el consumo como pe- celas agrícolas, aunque las principales se siva )' se estableció un control directo en
ces, tortugas, ranas, grullas, conejos, perros encuentran rodeando lo que fue la laguna el propio nicho ecológico, control auspi-
tlVl-
y venados cola blanca. Sin embargo, uno que se encontraba al norte, conocida en los ciado por las clases dominantes. Estas ac-
ente de los elementos primarios a destacar en cuarenta como E l Rosario. En esta zona se tividades implicaron una nueva técnica de
relación con el mantenimiento urbano es han reportado parcelas agrícolas conoci- producción agrícola que se reflejó en el
el que se refiere a la explotación agrícola; das como chinampas, sistema agrícola que sistema chinampero, el cual no sólo per-
si bien hemos señalado la existencia de va- permitió el sustento básico de la población mitió la manutención de la totalidad de la
rios nichos ecológicos LJue fueron explo- de todo el sitio. sociedad sino jncluyó la posibilidad, dado
)Iota-
tados y de los cuales se obnn'ieron diver- Bajo estas condiciones, hipotética- el alto nivel de productividad de ese sis-
opla-
sos e importantes recursos, fue lo agrícola mente podemos sellalar llue las activida- tema, de tener una mayor cantidad de pro-
¡caza
lo que permitió el sustento básico. des de los grupos productores de aljm en- ductos destinados para el intercambio en
mpli-
En el área que circunda las unidades ha- tos fueron realizadas en un ámbito momentos de crisis alimentaria y con ello
lcrra-
bitacionales ha sido posible detectar par- lacustre, donde la explotación fue inten - asegurar la manutención de todo el con-
$, an-
junto social que habitó la ciudad de Xo-
) tros
chi técatl-Cacaxtla.
!;lCOS
Como hemos señalado)' con base en
I~, la-
las características que se pueden observar
)duc-
en la cultura material de Xochitécatl-Ca-
)duc-
caxtla desde el Preclásico (800 a.c.), se sabe
ue se
de la existencia de una sociedad ruvida en
lcon
clases sociales que realizaron ruversos tra-
bajos, los cuales permjtieron la creación y
sten-
manutención del asentamjento, activida-
uno
des sustanciales que pensamos fueron rea-
fun-
lizadas por los agricultores artesanos, con-
junto social activamente productivo sobre
el que se tenia control y del cual se obtenia
un excedente en la producción de los bie-
nes sustanciales. Este grupo fue enajena-
do por los grupos de elite, y su fuerza de
trabajo se utilizó para la construcción
de bienes inmuebles yen la conformación de
un centro urbano. ¡~~

Jesús Carlos Lazcano Arce. Licenciado y maestro en


arqueología por la E:-J IH-IN_III. Doctor en .nttopo-
l0l,ri. por la U:-J_u\l. Investigador en la Coordinación
de Humanidade s de la UN.I~1. Dirige el proyecto
"ldentidad étnico-arqueológica de los habitantes pre-
hispánicos del valle Puebla-Tlaxcal.".

P ARA LEER MÁS ...

G\R( 1\ COO"-, Ángel, "Una secuencia culntral para Tla..x-


cala", en Angel Garda Cook)' Leonor ~rerino Ca-
rrión (comps.), AJll%gíl/ de Tla.Y((//(/, Serie Arclueo!o-
gía, Colecci6n Anwlogías, núm. n, Gobierno del
Estado de Tlaxcala/¡'i IH, México, 1997, pp. 57-89.
J ~ ,\/J . \1"\0 ARíl " Jesús Carlos, "J\lodos de vida y explota-
ción de recursos natural es en Cacaxtla-Xochitccatl,
ourancc el Epiclásico", C,,¡mi/Co, llueva época, vol. 5,
núm.14, septiembre-diciembre de 1998, pp. 27-51.
SLRR\ P UCI-IE, i\ Iari Carmen, )' J. Carlos Lazcano Arce,
"Xochitecatl-Cacaxtla en el periodo Epiclásico (650-
950d.C.)",Arqllfologíll, segunda época, núm. 18, julio-
diciembre de 1997, pp. 85-102.
SI~RR,\ PL u-rr., i\lari Carmen, r J Carlos Lazcano Arce,
l/ ida colidiana, Xocbilccall-Caraxlla, días, miOS, milenios,
La ciudad de Xochitécatl-Cacaxtla , que se alinea visualmente con el volcán La Malinche, floreció en el \'01. 1, InstitutO de Investigaciones Antropológicas,
L" \\1, ~Iéxico, 20 11.
Epiclásico (650-950 d.C.). A finales de esa época una gran erupción del tipo pliniana -ca racterizada
SlRR..\ Puche, i\fari Carmen, el a/., Sor/Jilecol/. Gobierno
)mo porque forma una alta columna eruptiva y la expulsión de grandes volúmenes de gas volcánico, frag- del es",do de Tlaxcala, 1998.
mentos y ceniza- del volcán Popocatépetl provocó que la mayoria de sus habitantes emigrara.

XOCHITÉCATL-CACAXTLA I 35
Xochitécatl-Cacaxtla En 1
dad di
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_.co. L

Cronología de su exploración '9 ~ ce


)0 la l

erra p.
MARI CARMEN SERRA PUCHE, JESÚS CARLOS LAZCANO ARCE "UmJCa
.: ento
:.¡"rónc
a más antigua información es- chitécatl forma parte de una serie de for- Alemana para la Investigación Cienúfica, la

L crita que se tiene sobre el sur


del valle de Tlaxcala es la des-
cripción del siglo XVI del cro-
nista Muñoz Camargo, en la que se refiere
a los elementos de la zona en que actual-
tificaciones que cubren un monte" . En
1939 el Instituto Panamericano de Geo-
grafía e Historia incluyó a Xochitécatl en
el Atlas Arqueológico de la República
Mexicana y para 1946 el Dr. Pedro Armi-
cual había realizado desde principios de lo ::::::lsmo.
setenta del siglo 2(,'( reconocimientos de su- - ,.ug¡C
perficie, con la colaboración dell NAH y del ":¡"pOS¡'
investigador Ángel García Cook. Spranz
realizó el primer recorrido de superficie, el
Por ~
esogac
mente están las poblaciones de San Rafael llas hizo una destacada descripción de los croquis de la zona ceremonial, y gracias a :Jcas a F
Tenanyecac, San Miguel Xochitecatitla y sitios de Cacaxtla y Xochitécatl. las primeras excavaciones controladas esta- conoe
los sitios de Xochitécatl y Cacaxtla. La primera intervención sistemática he- bleció la cronología, la extensión máxima ::-:11. Lo~
Sobre Xochitécat! se tiene la breve men- cha en Xochitécatl fue realizada por el ar- del sitio y señaló las similitudes que tenía la :"ópez
ción que hace Hubert Howe Bancroft en queólogo alemán Bodo Spranz, de la Uni- cerámica dellugar con la de sitios dela Cuen- e'1ca rg
l. pnn
1883 en su estudio The N atives Roces: "Xo- versidad de Freiburg, a través de la Fundación ca de México y Teotihuacan.
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Pirámide de las Flores. Xochitécatl , Tlaxcala. Espin

36 / ARQUEO LOG íA MEX ICANA


'1

:-, 1993 Yde forma paralela a las excavacio-


En 1974, Klaus Heine, de la Uni\-er- o
dad de Bonn, recorrió Xochitécatl y
-~ mó muestras de los suelos)' rocas, lo
1,8
¿ TLAXCALA
-Jr nes en Xochitécatl, la Dra. Mari Carmen
Serra y su equipo de trabajo realizaron ex-

~
_u e le permitió generar un perfil geoló- ¡.¡.¡ cavaciones extensivas en la Plaza de los
O Xochitécatl
.;l CO. Las investigaciones iniciadas en O
Tres Cerriros de Cacaxtla, con el fin de co-
il;'¡I;.
P
1 992 con el megaproyecto Xochitécarl,
ajo la dirección de la Dra. Mari Carmen
~
en
Cacaxtla
nocer los elementos afines para realizar
analogías que permitieran inferir si la evi -
¡.¡.¡ PUEBLA
- tra Puche, permitieron conocer la di - dencia material de ambos sitios fue pro-
!i~
-lmica cultural del sitio en relación con Cholula dclCro de una misma sociedad.
J entorno natural)' social, el proceso Durante2007,la parte surdda techum -
i1s tórico y evolutivo durante las diversas bre que cubre el Gran Basamento se de-
:núfica, la __as es ocupacionales prehispánicas; asi - rrumbó, por lo cual se realizaron trabajos
IlOS de los :Dis mo, se logró la recuperación de los intensivos de restauración yconservación.
~es tigios arqueológicos para ponerlos a Asimismo, la arqueóloga Beatriz Palavici -
ros de su-
.iisposición del público. nit y un equipo de restauradores continua-
\:.\H y del
, . Spran z Por su parte, Cacaxtla empezó a ser in- ron con los trabajos de mantenimiento de
-estigado medjanre excavaciones sistemá- las pinturas y diversas áreas, y e! arqueó-
lerficie, el
::Jcas a partir de 1975, fecha en que se da logo Guillermo Goñi liberó algunos
gracias a
~ conocer el hallazgo de pintura mu- espacios arquitectónicos en la
Idas esta-
ra l. Los investigadores Diana base este de! Basamento.
t máxima
Los trabajos de inves-
le tenía la ;-"ópez y Daniel Malina se
: la Cuen- encargaron de realizar tigación en e! área con-
os primeros trabajos de tinúan con el objetivo
liberación y puesta en de conocer e! modo
-alar para la visita pú- de vida y los patrones
blica de! sitio. Fueron de conducta cotidiana
ellos los que definieron de aquellos habitantes
.a existencia de por lo que mantuvieron a los
menos siete etapas grupos de la elite de Ca-
constructivas, de las caxtla y Xochitécatl.
cuales tres se encuen- Desde 1996, la Dra. Se-
tran in terre!acionadas; rra y e! Dr. Lazcano han
de igual forma, esta- realizado recorridos de
blecieron las dimensio- superficie y excavacio-
nes de! Gran Basa- nes extensivas e inten-
mento y realizaron sivas enlas unidades ha-
las primeras interpretacio- bitacionales asociadas a
nes de los murales. los sitios principales de
A finales de los ochenta, Xochitécat y Cacaxtla, en el
los investigadores Rosalba área ahora conocida como si-
De!gadillo y Andrés Santana tio Nativitas, lugar que se en-
realizaron nuevos trabajos de cuentra a 500 m al este de Cacax-
liberación en e! Gran Basa- da, sobre la misma elevación
mento e hicieron una serie de geográfica de Xochitécatl-Nati-
pozos en los alrededores de los vitas-Nopalucan, espacio en el
sitios principales. Posteriormente, cual se han realizado nueve tempora-
se efecruaron trabajos de explo- das de excavación. !i~
ración en la periferia de! Gran
Basamento a fin de colocar la
enorme techumbre que ahora lo Urna con tapa y soporte cónico. Museo de
cubre, trabajo realizado por Lino Sitio de Cacaxtla, Tlaxcala.
Espinoza y Pedro Ortega. Durante FOTO MARCO ANTONIO PACH ECO I RAicES

XOCHITÉCATL-CACAXTLA. CRONOLOGíA DE SU EXPLORACiÓN I 37


DOSIER

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;8 I AI\QUEOLO<."IA MEXIC.ANA
DOSIER

n i Xochitécatl-Cacaxtla
MARI CARMEN SERRA P UCHE

Z-=.., Las excavaciones arqueoló-


.-
. ~

gicas en las unidades habita-


-- - - p ~. ~ - - ..... ~._----------
cion ales de Xochitécatl-Ca-
caxtla nos hablan de la vida
cotidiana de sus habitantes.
Artesanos, agricultores, pin-
tores, cazadores y chinampe-
ros, entre otros, proporcio-
naron día a día el sustento y
permitieron su reproducción
social, ideológica y biológica.

a vida cotidiana tra nscurre du-

L rante días, años y milenios en las


unidades habitacionales, donde
se reproduce la sociedad, lo que
permite a sus miembros generar los recur-
sos económicos, psicológicos y sociales
necesarios para vivir. Son lugares donde
las fa milias se definen y los valores cultu-
rales se transmiten mediante una variedad
de actividades domésticas y rituales.
Las "casas" son flexibles, motivadoras
e innovadoras como unidades sociales, que
pueden intensificar su producción por ini-
ciativa propia cuando las condiciones eco-
nómicas lo permiten o lo requieren .
Entre los restos arqueológicos surge la
voz de agri cultores, chinamperos, recolec-
tores, cazadores, constructores, artesanos.
Una voz sencilla y sabia de mujeres y hom-
bres que reiteraron su fid elidad a los dio-
ses y su apego a las an tiguas costumbres,
desde hace más de 3 000 años.
Los objetos producidos por el hombre
de antaño hablan de muchas formas devida.
Varias de las actividades que realizaron los habitantes de Xochitécatl-Cacaxtla estuvieron dedicadas Así, por medio de la excavación de las uni-
a la producción de bienes para uso exclusivo de las elites. Entre éstos estuvo el mezcal, bebida elabo-
dades habitacionales obtuvimos informa-
rada en el área habitacional , que implicó la constru cción de hornos de paredes de tierra o piedra.
DIBUJO FERNANDO BOTAS I PROYECTO El HOMBRE Y SUS RECURSOS EN EL VALLE PUEBLA-TLAXCALA (PHRVPT) -11A1 UNAM COLOR SAMARA VE lÁZO UEZ I RAleE s ción tanto sobre la especialización como

VIDA COTIDIANA I 39
DOSIER

Al este de los edificios de Xochitécatl-Cacaxtla está el área principal en que se construyeron las unidades habitacionales donde vivió la gente común y es-
tuvieron a una altura sobre el nivel del mar menor (2200 msnm) que la de los edificios (2 300 msnm).

sobre actividades cotidianas, las relaciones Buscamos comprender la forma de vida lle, cuyos habitantes se especializaron en z.
del hombre con su entorno social y natu- de quienes habitaban el centro ceremonial distintos oficios y fueron construyendo pa- a
ral, la concepción del medio ambiente, sus y adrrúnistrativo, la de aquellos individuos ralelamente una sociedad cada vez más lt
recursos y su geografía. Intentamos expli- que con su trabajo hicieron posible el man- compleja. En e! segundo periodo de ocu- a
car con ello los lazos que establecieron los tenimiento de! sitio. Buscamos entender pación de! valle, durante e! Epiclásico (650- e
habitantes de esa región con los de áreas los grupos ubicados en una función parti- 950 d.C.), hubo un dorrúnio regional equi- e
cincunvecinas, por ejemplo con los valles cular y con una organización econórrúca y parable a centros tan importantes como e
de Morelos y Puebla, con la Cuenca de l\Ié- social que permitió la construcción de una Cholula, Cantona Xochicalco o Tenango. a
xico, así como con regiones más lejanas: el sociedad que, durante el Preclásico Medio En ese transcurrir los habitantes de la é
Golfo de México, los Valles Centrales de y e! Tardío (1 200 a.C.-200 d.C), inició con región vivieron en un medio ambiente fa-
Oaxaca e incluso la región olmeca. un centro ceremonial que controlaba e! va- vorable. Sin embargo, esa rrúsma naturale-

40 I ARQUEOLOGIA MEXICANA
DOSIER

utilizaron los espacios ceremoniales. La


reocupación del centro ceremonial y de las
zonas habitacionales, aunada a la conser-
vación de cosrumbres y riruales similares a
los que había ames del abandono, nos plan-
N

~
tea una serie de interrogantes que intenta-
mos contestar: ¿acaso fue la tradición y la
fidelidad a los dioses lo que permitió re-
tornar al origen y revivir las antiguas creen-
cias? ¿Qué fue lo que hizo reconstruir, con
nueva grandeza, los templos y los espacios
ceremoniales? ¿Cómo se mantuvo ese
modo de vida por muchas generaciones?
Hoy en día las unidades habitacionales
aparecen apenas como un conjunto de te-
Xochitécatl rrazas poco perceptibles. Sin embargo, en-
contramos en ellas vestigios de las casas
del pueblo: de quienes construyeron y die-
ron sustento alas sitios monumentales. No
se ve la grandeza de edificaciones como en
Xochitécatl y Cacaxtla, pero es precisa-
mente de esas terrazas de donde surge la
potente voz de aquellos anónimos artífi-
ces de esa grandeza pasada que nos sor-
prende y enorgullece.
Las exploraciones arqueológicas en la
zona han permitido definir diversos aspec-
tos relacionados con la vida cotidiana de
los habitantes de los conjuntos de terrazas
de las laderas del centro cívico administra-
tivo de Xochitécatl-Cacaxtla. Gracias a los
restos arqueológicos hallados en las terra-
área principal de zas ha sido posible conocer acerca de las
casas-habitación actividades agrícolas, así como de la pesca
lacustre y la cacería. También fue posible
detectar la realización de otras actividades
_11M
en talleres especializados.

LAS DISTINTAS FUNCIONES


DE LA COMUNIDAD
s-
Cada familia cumplía varias funciones en el
seno de su comunidad. Las unidades habi-
tacionales en que vivían fueron construidas
n za en ocasiones fue difícil de comprender; jaron el terreno ancestral y se marcharon con materiales locales: tepetate y piedra sin
j- a veces era hostil y se manifestaba con ,-io- a otro lugar. Pero ¿acaso emigraron en gru- carear, y para cementadas se empleó una
IS lencia, como el volcán Popocatépetl, que po o en direcciones diferentes, con la con- mezcla de lodo y arena muy fina. Las pare-
1- a finales del Preclásico (ca. 200 d.C.) hizo secuente disolución de aquella sociedad? des se hicieron de bajareque y los pisos se
)- erupción, arrasó las áreas bajas del nlle elaboraron con tepetate trirurado r lodo. En
1- ocupado por los antiguos pobladores y los L\. REOCCP. \.CIÓ~ el exterior de las casas, los espacios abiertos
o obligó a dejar su hogar. Se trata del primer fueron muy importantes, ya que en ellos se
abandono, provocado por la naruraleza, Los sitios no quedaron abandonados para localizaban las áreas productivas y los talle-
a distinto de los de carácter social. siempre: fueron repoblados en el Epiclá- res para trabajar diversos materiales.
Al quedar destruidas las zonas de aba~­ sico (a partir de 650 d.C.). Entonces se ocu- En las exploraciones en el interior de
tecimiento de alimentos, los habirames de- paron las mismas zonas de vivienda y se las habitaciones se localizaron evidencias

VIDA COTIDIANA I 41
DOSIER

Preclásico Temprano Preclásico Medio Clásico Tardío Clásico Temprano Posclásico Temprano
1600-1350 a. C 1200-550 a.C 600 a.C-250 a.C 300-650d.C 1000-1150 d.C
• • • • • • • • •
a.Cld.C Epiclásico Posclásico Tardío
<Il
..:...., 700-950d.C 1200-1500 d .C
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<Il 1600-800 a.c. 850 a.C.-200 d .C. 250-650 d.C. -or-;<
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La vida cotidiana de los habitantes de Xochitécatl-Cacaxtla se desarrolló durante dos etapas ocupacionales. La primera, denominada Zahuapan, transcu-
rrió, en su mayor parte, en el Preclásico. La segunda , llamada Atoyac, ocurrió en el Epiclásico.

de postes, algunos entierros y fogones. En sico-químicos de laboratorio fue posible c10n de la s cuentas, destacan en un
el exterior de dos de las unidades habita- establecer que alrededor de 400 a.C.los po- conjunto habitacional de una de las terra-
cionales se encontraron asociados dos hor- bladores de Xochitécatl-Cacaxtla cono- zas. Los estudios de difracción de rayos X
nos circulares y una formación troncocó- cían el proceso de fermentación y destila- (XRD) Yde petrografía indican que elma-
nica, construidos en el tepetate. Además, ción para la realización delmezcal como terial era jadeíta proveniente del valle del
esos hornos fueron comparados con los bebida rituaL río Motagua, en Guatemala, lo que impli-
datos e información recabada en localida- Otra de las actividades que se pudo ex- có traer el material por medio de las redes
des actuales de Oaxaca, San Luis Potosí y plicar fue el trabajo y manufactura de cuen- de intercambio a larga distancia.
Morelos, entre otras, donde actualmente tas de piedra verde, así como de artefactos Asimismo, se fabricaron artefactos en
se produce mezcal de forma artesanaL en hueso. Los hallazgos de una gran can- hueso, como agujas, perforadores, punzones,
Con base en las investigaciones de ca- tidad de fragmentos de piedra verde, aso- piscadores, instrumentos musicales y cuen-
rácter etnoarqueológico y en los análisis fí- ciados con buriles de sílex para la elabora- tas. Para la manufactura de dichas piezas, los

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ou
El estudio de las unidades habitacionales permi-
de
te entender gran parte de las actividades realiza-
das por quienes las habitaron. Las casas del Pre- de
clásico estuvieron construidas con materiales Hechas con técnicas constructivas para que durarán más, algunas unidades habitacionales del Epiclá- mi
perecederos y cimientos de tepetates sin careo. sico tienen muros de adobes cubiertos con estuco y dos o tres habitaciones . di ~

42 I ARQUEOLOGIA MEXICANA
DOSIER


lío

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Entre otras piedras utilizadas para hacer artefactos, estuvo la piedra verde , traída del valle del río Motagua , Guatemala, que sirvió para la producción de
cue nta S. DIBUJO C¡;SAR FERNÁNDEZ J PHRVPT·IIAJ UNAM COLOR SAMARA vEtAzauEZ f RAfeES

artesanos preferían utilizar metatarsos y me- 1..-\ S .IER I\R(~Lí\s SOU \LES
tacarpos de venados cola blanca y berrendo,
huesos de pato, guajolote y pecarí, así como En es te momento la sociedad estaba cons-
Por medio de la excavación de tituida por la elite, los sacerdotes, los cam-
huesos largos de cánidos, entre otros.
Ésas eran las concüciones de los habi- las unidades habitacionales se pesinos y los artesanos, lo cual se reflej ó
tantes de Xochitécatl-Cacaxtla antes de en la ubicación de las unidades domesti-
obtuvo información tanto so- cas, en sus cümensiones y en su técnica de
que el Popocatépetl hiciera erupción alre-
dedor del siglo 1 d.C. y la región fuese aban- bre la especialización como so- construcción. Se siguieron empleando los
donada y permaneciera así hasta el Epiclá- recursos que se tenían al alcance, p ero
bre actividades cotidianas, las hubo un uso diferencial de ellos en la edi-
sic o (650 a.C-950 d.C.). E n efecto, tras el
largo periodo de abandono, en el Epiclá- relaciones del hombre con su ficación de los espacios domésticos, ya
sico empezó otra vez el poblamiento de la que algunas casas tuvieron mejores aca-
entorno social y natural, la con- b ados que otras, como es el caso de las
ciudad. Algunos lugares se reocuparon y
otros se construyeron siguiendo un patrón cepción del medio ambiente, habitaciones de las personas más ricas, las
de alineación relacionado con la geografía cuales fueron de ado be, repelladas con es-
sus recursos y su geografía. tuco y con cimientos de tezontle careado;
de la zona; aSÍ, los volcanes fueron los ele-
liclá- mentos referenciales para la planeación y además, eran más amplias y se encontra-
cüstribución de los nuevos asentamientos. ban cerca del centro ceremonial. En cam-

VI DA COTIDIANA I 43
... -------

Durante el Preclásico, la agricultura era de temporal y en el Epiclásico fue intensiva porque se empleó el sistema chinampero. La siembra fue la actividad pro-
ductiva principal y ocupó gran parte de la vida cotidiana de la gente común de Xochitécatl-Cacaxtla . DIBUJO CESARFERNANDEZ I PHRVPT-IIA I UNAM COlOR SAMARAVElAzaUEZ I RAlcES

bio, en las casas de las personas menos arquitectónica del volcán de La Malinche.
privilegiadas se utilizaron materiales de Las figurillas que se ofrendaban eran de mu-
menor calidad, los espacios eran más re- jeres ricamente ataviadas de todas las eda-
ducidos y se localizaban en terrenos me-
Las habitaciones de las perso-
des: desde jovencitas, mujeres embarazadas,
nos elevados. nas más ricas eran de adobe, madres cargando a sus hijos, hasta ancianas
En esta ciudad el espacio ceremonial y venerables, las cuales representaban e! ciclo
público donde se perpetuaban y reprodu-
repelladas con estuco y con ci-
de vida, nacimiento, juventud, madurez, ve-
cían ideologías, así como rituales de vene- mientos de tezontle careado, jez y muerte de la mujer.
ración al volcán femenino de La i\ülinche, También durante la segunda ocupa-
era la plaza de Xocrutécad. El Gran Basa-
amp li as y se encontraban cerca
ción, los pintores especialistas familiariza-
mento de Cacaxda era la sede de la clase del centro ceremonial. En cam - dos tanto con las técnicas pictóricas y uso
dirigente en la que recaía la toma de deci- de pigmentos como con los aspectos de
siones y la administración.
bio, en las casas de las personas
índole simbólico realizaron los murales de
Entre las actividades más importantes menos privilegiadas se utiliza- Cacaxrla. Posiblem ente, esas p ersonas
que realizaban las mujeres de Xochitécad- pertenecían a un sector directamente re-
ron material es de menor cali-
Cacaxda y aquellos que visitaban e! centro lacionado con las clases dirigentes, dado
ceremonial está la ceremonia de la salida de! dad, los espacios eran más re- que la ensCl"lanza de las técnicas pictóricas
sol e! 29 de septiembre, que corresponde a y todo e! conocimiento que éstas implica-
los meses de cosecha ochpa/lii!;; y tepeí/h1litl
ducidos y se l oca li zaban en
ban estaba reseryado a la elite. Gracias a
Se hacían ofrendas y sacrificios en e! volcán terrenos menos elevados. los análisis realizados en los murales, así
La Malinche: montaña madre propiciatoria, como por los materiales con los cuales se
donadora de bienes. La Pirámide de las Flo- relacionan, se les asignó una fecha entre e! l;
res se convertía, aSÍ, en una reproducción 550 Y 800 d.e. ni

44 / ARQUEOLOGIA MEXICANA
DOSIER

~ .-r/""--"": . --z:::.. -- <4c


/ /~

En 950 d.e. el volcán Popocatépetl


volvió a hacer erupción)' el sitio fue aban-
donado; sin embargo, siempre fue recor-
dado por los habitantes de otras regio-
nes,queendistintosmomentos históricos
han regresado a ofrendar y venerar a la
gran ciudad de sus ancestros: Xochité-
ca tl-Cacax tIa.
La vida diaria dejó sus huellas mate-
riales en los espacios que hemos descri-
to y las excavaciones en el sitio nos han
permitido interpretar el devenir diario de
sus habitantes a Jo largo Jel tiempo y el
espacio. 11i~

Mari Carmen Serra Puche. Doctora en antropología


por la UNMI. 1nvestigadora del Instituto de Tnvesti-
gaciones Antropológicas, UN.1M. Titular de la Direc-
ción General de Proyectos Universitarios de la UN \M
Yde las investigaciones "El hombre l' sus recursos en
el valle Puebla-Tlaxeala" y "La ruta del mezcal".

P.\RA. LEfR \ 1" .....

SERIL\ PU... J-IE, 'Mari Carmen, "El espacio riwal y domés-


tico en Xochitecatl-Nativitas", en Jesús Nava Rivero
(coord.), Arqlfeologío IJ,eXicflfw) IJist01iay esenda. Sig/o .xx.
EII recollorilllimlo al Dr. Romáll Pilla ChtJII, Colección
Científica. núm. 436, lNAH, México, 2002, pp. 175-198.
SFRR \ Pl'f'f Ir, Mari Carmen, rJ. Carlo'\ Lazcano Arce,
"Xochitccacl-Cacaxcla en el periodo Epiclásico (650-
950 d.C.)",Arqlleolo..~¡a, núm,18, segunda época, julio-
diciembre de 1997, pp. 85·102.
_ _ , r~id{/ rolidiafltl ell Xocbilecall-CtlCtlxlla. Días, mios
mi/mios, Instiruto de 1l1Yescigaciones Antropológicas,
·0-
L'N .\ ,\I, México, 201 1.

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~1 La vida cotidiana de los antiguos habitantes de Xochitécatl-Cacaxtla transcurría entre la realización de diversos trabajos y la participación en ceremonias y
rituales propiciatorios de buenas cosechas. Ambas actividades se dieron en un ámbito comunitario y solidario , más que en uno individual.

VIDA COTIDIANA I 4S
DOSIER

La muerte y la res urrección


son tema s en tr elaz ados en El
las mitologías mesoamerica-
nas; muertos y sacrificados
dan origen al tiempo en Teo-
tihuacan, y también en el Po-
poI Vuh. La muerte del dios
del maíz aparece en la mito- para ,
rura :
logía mesoamericana, y se le ,c: pl
representó enlos murales del Q
dose
Edificio B de Cacaxtla como ngua
dio:
un sacrificio, al cual errónea- Fidd
mente se le ha conocido abun

como La Batalla.

as pinturas murales de Cacax-

L tla forman p ar te de un p atri -


monio invaluable de México.
D es d e su descu b ri mi ento,
hace algo más de tres décadas, h an susci-
tado e! interés de estudiosos nacionales y
extranjeros. Durante este tiempo la ma-
yoría de sus anali stas consid eran que los
murales más espectaculares, que se ubi ca n
en el Edifico B y q ue se conocen como
La Batalla, son la represe ntación histórica
o mítica de un combate. Sin embargo,
Román Pi ña Chán, en 1996, propuso que
se trata de la representación de! sacrificio
de Xólo tl, ya que los ve ncedores son los
únicos que llevan armas ofensivas (con
excepción de! personaje 10 de! muro po-
niente, que lleva una lanza) (fig. 2) . La
propu esta clue hago a continuación h a
sido elaborada de manera más extensa en
colab oración con e! D r. Erik Ve!ásqu ez

1. El nacimiento y la muerte del dios del maíz es


uno de los mitos más antig uos y difundidos en
Mesoamérica. Los gobernantes mayas se mode-
laban el cráneo y se tonsuraban para imitar la par-
te final de la mazorca, donde brotan los estigmas
o "pelos", para parecerse a la deidad. Mazorqui- 2. E
tas de maíz antropomorfas. Templo Rojo , muro los '
oriente. Cacaxtla , Tlaxcala. pon

46 I ARQ UEOLOGIA MEXICANA


DOSIER

ClOn

s en El mural del Edificio B de Cacaxtla


~lca-

ldos
feo-
Po-
¿una batalla?
M ARiA TERESA URIARTE

:iios
lltO- para el libro Cacaxt/a, del proyecto La Pin- abordado de forma extensiva 1van Sprajc. Ll\S Cl\RACTERÍSTlCAS
tura Mural Prehispánica en México, y que Estos autores han definido de manera cla- DEL DIOS DEL MAÍZ
;e le
se publicará próximamente. ra cuáles son los rasgos que identifican a la
; del Quizás uno de los mitos más extendi- deidad asociada con el cereal y que también La deformación craneana y la tonsura son
dos en Mesoamérica, desde épocas mu y an- se vincula con el planeta Venus. rasgos distintivos del dios del maíz. Con
)ffiO tiguas, es el del nacimiento y la muerte del Con frecuencia los gobernantes se ata- el propósito de simular la parte final de la
dios del maíz. David ] oralemon, Virginia viaban como el dios y son muy nUlllerosas mazorca, de donde brota el pelo el cráneo
lea-
Fields y Karl Taube han escrito de manera las represen taciones - particularmente en tre se modela para hacerlo se mejante. Asi-
ido abundante sobre este tema, que también ha los mayas- que los retratan de esta guisa. mismo, hay varias explicaciones para la

acax-
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XICO.

~ nto,

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,s en 3. Entre los rasgos distintivos del dios del maíz
lode- está un mechón , adornado con una joya , a la al-
Ipar- tura de la frente, como el que se ve en este per-
¡mas sonaje, quien está sentado y a punto de sufrir una
fqui- 2. En 1996 se propuso que el Mural de la Batalla era la representación del sacrificio de Xólotl , ya que herida en el pecho con un gran cuchillo de peder-
nuro los vencedores son los únicos que llevan armas ofensivas, con excepción del personaje 10 del muro nal. Edificio B, subestructura , muro oriente, per-
poniente, quien lleva una lanza. Edificio B, subestructura, muro poniente, personaje 10. Cacaxtla. sonaje 1. Cacaxtla.

EL MURAL DEL EDIFICIO B DE CACAXTLA: ¡UNA BATALLA! / 47


DOSIER

Uno de los mitos más extendidos en Mesoamérica, desde épocas


muy antiguas, es el del nacimiento y la muerte del dios del maíz.
Con frecuencia los gobernantes se ataviaban como el dios y son
muy numerosas las representaciones -particularmente entre los
mayas- que los retratan de esta guisa.

tonsura, y la más certera quizás sea la que


la asocia con la práctica sacerdotal y gue-
rrera, pero también porque el maíz así re-
presentado obtiene una personalidad hu-
mana y los seres humanos que lo emulan
adquieren particularidades divinas, como
ocurre, por ejemplo, con las mazorquitas
antropomorfas de la planta de maíz en el
Templo Rojo de Cacaxtla (fig. 1).
Un distintivo adicional es un mechón
de pelo sobre la frente, el cual aparece des-
de el Preclásico en San Bartolo y Uaxac-
tún. En ocasiones está sostenido por una
joya de piedra verde; así lo lleva K'ihnich
Janaab Pakal 1 de Palenque en la célebre
lápida de su sarcófago. Este rasgo se ve
en el personaje 1 del muro oriente de Ca-
caxtla, quien está sentado y a punto de su-
frir una herida en el pecho producida con
un gran cuchillo de pedernal (fig. 3). Ésta,
como todas las joyas de la deidad, es de
color verde, color de los atavíos con que
los gobernantes emulaban a la deidad, al
hacer una alegoría de las hojas de la plan -
ta que cubren la mazorca. Cuando un go-
bernante, un cautivo o una víctima sacri-
ficial asumen la personalidad de un dios,
se les llama ix¡ptla, que es una profunda
transformación espiritual que hermana
los ámbitos humanos y divinos.
La deidad lleva en ocasiones una dia-
dema de placas de piedra verde, como se
ve en un cetro rescatado del Cenote de
Chichén Itzá. Así la lleva el personaje 6
del muro poniente de Cacaxtla (fig. 4a) .
Otra joya distintiva del dios del maíz
es un pectoral en forma de estrella de cin-
co puntas, lo cual lo vincula con Venus,
como se ve en un plato que está en el Mu-
seo de Arte de Nueva Orleáns. De nue-
vo debe destacarse que sus collares de 4. El dios del maíz lleva joyas que lo distinguen , entre otras, una diadema de piedra verde y un pecto-
ral en forma de estrella de cinco puntas que lo vincula con Venus. También se ataviaba con un pecto-
cuentas verdes son de calidad extraordi-
ral con un rostro humano, quizás aludiendo al titulo ahau, "señor". a) Edificio B, Subestructura, muro G. L
naria, tanto en esta imagen como en las poniente, personaje 6. b) Templo de Venus, pilastra norte. e) Edificio B, Subestructura , muro oriente. taci<
de los sacrificados de Cacaxtla. La estre- Cacaxtla. nos

48 I ARQUEOLOGfA MEXICANA
DOSIER

5. El faldellin era parte del atavio del dios del maiz tan como una alegoría de esa dualidad de
y de los gobernantes que se vestian como él. En la deidad. Tal sería el caso de los faldelli -
ocasiones, esa prenda estaba adornado con rom-
nes que llevan los dos personajes vistos
bos formados por tubos de piedra verde. Edificio
B. subestructura, muro poniente, personaje 5.
de frente, en ambos muros, que además
Cacaxtla. se adornan con rombos formados por tu -
bos de piedra verde, como los lleva Pakal
1 en la lápida mencionada, y que según al-
lla de cinco puntas aparece en el Templo gunos autores pueden ser las divisiones
de Venus (fig. 4b) Yen la capa del perso- de las milpas cn la superficie de la tierra .
naje 5 del muro poniente (fig. S). Otro rasgo distintivo son las alas. Con
Con frecuencia lleva un pectoral con frecuencia en el área maya, las deidades
un rostro humano, que pudicl'a SCl' una del maíz se ve n con alas, complemento
alusión al título de abal! "señor" (fig.4c) . natural de su asociación con avcs que di-
Éste lo llevan varios de los personajes que seminanlas semillas en el campo. Así ve-
están ataviados como aves. mo s a los personajes en los murales de
En el dios del maíz)' los gobernantes Cacaxtla. F:s notable el caso del número
que se visten corno él a vcces se confun- 21 del muro oriente (fig. 6) , que tiene el
de el género, pues poseen caracteres mas- cuerpo pintado de azul y amarillo, el co-
culinos y femeninos. Aunque la falda en razón de fuera )', como en el caso del per-
el México prehispánico no es distintiva de sonaje 1 del cual hablamos (fig. 3) , ese
lo femenino, puede pensarse que en oca- corazón es más bien un glifo que, según
siones parece que los gobernantes la por- los daneses Jesper Nielsen y Christophe

La deformación craneana y la tonsura son rasgos distintivos del


dios del maíz. Con el propósito de simular la parte final de la ma-
zorca, de donde brotan los estigmas, llamados "pelos", el cráneo
se modela para hacerlo semejante.

lecto-
lecto-
muro 6. Las alas son uno más de los rasgos distintivos del dios del maiz, como en este personaje, quien tiene el cuerpo pintado de azul y amarillo, y la represen-
iente. tación del corazón de fuera , que más bien parece un glifo que alude a una orden de sacrificadores, quienes dan muerte a las víctimas -vestidas con los síg-
nos del dios del maíz- como alegoria de la muerte por sacrificio de esa deidad . Edificio B, subestructura , muro oriente, personaje 21. Cacaxtla .

EL MURAL DEL EDIFICIO B DE CACAXTLA: ¡UNA BATALLA' I 49


DOSIER

f:~.
Helmke, alude a una orden de sacrifica- El ciclo de vida y muerte del maíz es nos de fuera. Sin embargo, en el Códice de
dores. Sus estudios aparecerán también visto aun en nuestros días como algo na- Dresde, p. 42c, aparece Chac jalando los in-
en elUbro Cacaxtla -mencionado ante- tural, tanto como la muerte y el nacimien- testinos del dios del maíz. Es de resaltar que a
riormente- y con frecuencia hago alusión to de todos los seres vivos, r en el mun- aparece como cauti"o, con las manos sobre '
a ellos pues sus aportaciones darán una doprehispánico,inclusodelosinanimados. la espalda y amenazado por Chac (fig. 8a) .
nueva perspectiva a los estudios sobre ese En Cacaxtla llama la atención la violen- Se trata de la muerte sacrificial del maíz por
lugar excepcional. Así, se puede suponer cia explícita que se muestra en la muerte de parte del dios de la llm-ia, y cabe preguntar-
que tales sacrificadores, cuya función se los prisioneros; por ejemplo, los persona- se si es una alusión al exceso de lluvia que
conoce con claridad, están realizando un jes 5 (fig. 7a), 8 (fig. 7b) , 15 (fig. 7c) 021 mata al maíz. De cualquier manera, es una
acto similar en los murales de Cacaxtla. (fig. 6) del muro oriente tienen los intesti- muerte cruenta de la deidad del cereal.

.,
"

S. E
del
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RffR

9.
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7. La violencia que se muestra en la muerte de los prisioneros en el llamado Mural de la Batalla es explicita; los personajes 5, 8, 15 Y 21 del muro oriente tie, za
nen los intestinos de fuera. a) Edificio B, subestructura, muro oriente, personaje 5. b) Edificio B, subestructura, muro oriente, personaje 8. e) Edificio B, sub- lo:
estructura, muro oriente, personaje 15. Cacaxtla. tu

50 I ARQUEOLOGfA MEXICANA
DOSIER

ídice de a b En la p. 19 del Códice de París también se


los in- le ven los intestinos de fuera. En esa ima-
¡# ~ . '
:arque
sobre .,.,.".
. '!'€.¡,:,~ ~
gen lleva la diadema de placas sobre la ca-
beza deformada, tonsurada y con el me-
g. 8a). chón sobre la frente (fig. 8b) . Tiene la
lÍZ por pintura facial que lo identifica, que es una
untar- línea a lo largo del rostro, como la lleva el
ia que personaje 6 del muro poniente (fig. 9a) .
~s una Resulta interesante, una vez más, resaltar
al. las joyas que lleva.
Lo s huesos son otro elemento de su
atavío que aparece con frecuencia. Entre
los mayas -según Karen Bassie Sweet-,
los huesos y los dientes son alegorías del
maíz porque en el Popol T'Ílh, Vucub Ca-
quix tenía un fuerte dolo r de dientes, los
cuales fueron sustituidos por hueso moli -
do, aunque en rcalidad eran granos de maíz
blanco. D ebemos record ar que en el Popo!
V"h los Gemelos son sacrificados, sus
huesos son molidos y luego se arrojan al
río y así resucitan. Recordemos también
que los seres humanos llevan en su sangre
la masa del maíz. En Cacaxtla varios per-
,. S'
-... .
~.
"'....
. sonajes llevan adornos de hueso, porejem-
BUlt. CElfTRAl D'"l plo, el personaje SE, en el tocado (fig. 9b) .
~ IHST lflITO NltCION .. j. CE ANTROP;, ~ " rOR1 A
- .... ~.;, . - .D&o .. =... O¡ Por otra parte, la muerte y la resurrec-
ción son temas entrelazados en las mito-
8. En el Códice de Dresde se ve a Chaac -en la parte inferior-, dios de la lluvia , quien sacrifica al dios
logías mesoamericanas; muertos y sacrifi-
del maíz -el cual aparece como cautivo , con las manos atadas detrás de la espalda- jalando sus in -
testinos . En el Códice París el dios del maiz tiene los intestinos fuera del cuerpo, lleva una diadema de cadosdanorigenaltiempo enTeotihuacan,
placas de piedra verde en la cabeza , que está modelada y tonsurada , una linea de pintura que cruza y también en el Popol Tí/h. La muerte del
el rostro y un mechón sobre la frente. a) Códice de Dresde , p. 42c. b) Códice París, p. 19. dios del maíz aparece en la mitología me-
REPROGRAFIAS OllVER SANTANA I RAlces
soamericana, y se le represen tó en los mu-
rales del Edificio B de Cacaxtla como un
sacrificio, al cual errónea mente se le ha co-
nocido como La Batalla. !~~

~'faríaTeresa Uriarte. D octora e n hi sto ria por la


l;-'¡.~'!'
Autora y coautora de di"crsos libros y capí-
tulos sobre iconografía mesoanlericana. Coordina-
dora de Difusión Cultural de la l" \~1.

P ARA LEE R MÁS ...


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9. El personaje 6 del muro poniente tiene una linea de pintura facial a lo largo del rostro , caracteristica 2005. Thc L' nivcrsiry of Texas at Ausrin, Depanmenr of
Arr and i\n Il i~torr, Auscin, 2005, pp. 175- 189.
que lo identifica con el dios del maiz. En el personaje 8 del muro oriente se ve un fémur y bajo la cabe- Sprajc, 1\'al1, IJI eslrella de QJletZCJ/cóCJIl F:.'I pla1/eta 1 í'llJlS 1'111\ 11'-
:e tie- za del ave de su yelmo hay una hilera de dientes. Entre los mayas , huesos y dientes son alegorias de m(Jmhúil, Editorial Diana, ¡\ lexico, 1996.
sub- los granos de maiz. a) Edificio B, subestructura , muro poniente, personaje 6. b) Edificio B, subestruc- Sprajc, h "an, I (""J, Ihll'/á)' IJ/ai~ Colección Científica, núm.
318,1'\.\11, \l cx ico, 1998.
tura , muro oriente, personaje 8. c) Edificio B, subestructura, muro oriente, personaje 8E. Cacaxtla.

EL MURAL DEL EDIFICIO B DE CACAXTLA: ¡UNA BATALLA! I 51


DOSIER

en 1

Los vecinos del Preclásico ploo


azte
.E
pan

en Xochitécatl y la pua
plaz
can e
latir

institucionalización de la religión trae


te ce
50 r
cha
DAVID M. CARBALLO, ANTHONY F. AVENI
con

bla,
Durante el Preclásico los habitantes de Xochitécatl y sus veClnos del Altiplano Central ffil r
plo
mexicano institucionalizaron ciertos elementos religiosos clave para los sistemas posterio- estt
res del Clásico y el Posclásico, entre ellos la orientación de las estructuras principales, el pre
cm
simbolismo de las ofrendas rituales y la veneración del dios Tormenta. S10'
ton
no'

E
l Xochitécatl del Preclásico así como los puntoS de continuidad y dis- 1m:
Medio al Preclásico Tardío continuidad entre ellos y los centros del COI
(ca. 800 a.c.-lOO d.C) se de- Clásico, como Teotihuacan, Cholula y par
sarrolló en una época y un Cantona, )' los posteriores del Altiplano. da
ámbito social en el que las culturas del Al- Proponemos que la urbanización de la re- ncr
tiplano Central mexicano experimentaron gión y el desarrollo de ciertas tradiciones de
transformaciones críticas en su modo de de un sistema religioso bien definido fue -
vida, lo que culminó enla urbanización ron procesos complicados, que se vieron la I
y el desarrollo de tradiciones religio- mutuamente afectados. te
sas propias de las culturas del Clá- url
sico y el Posclásico. En el Preclásico, ARQUITECTURA CEREMONIAL en
Xochitécatl fue uno de los centros ler
mayores, junto con Cuicuilco y Tla- En la arquitectura ceremonial de Xochi- m]
pacoya, en la Cuenca de México, y técatl y muchos de sus vecinos se denota le~
Amalucan, Cuauhtinchan Viejo, la existenci a de un incipiente programa hl
Tlalancaleca y Totimehuacan, en constructivo: una pirámide principal al nl1
Puebla (fig. 2) . También había este, ori entada hacia una plaza y con el lo
centros menores, como Temamat- hori zonte al oeste (fig. 3) . Las gran- pe
la, en la Cuenca de México; Capulac des urbes po steriores del Altiplano ne
Concepción, Guadalupita Las Da- Central siguen esta orientación ge- es
lias, en Puebla, y Cerritos de Hua- neral, co n la adición de una pirámi- PI
mantla y La Laguna, en Tlaxcala. Las de secundaria ubicada al norte, mi- ca
investigaciones de David M. Carba- rando hacia el sur, lo que ocurre re
110 en La Laguna, entre 2004 y 201 O, Cl '
proporcionaron las bases para reali- z-
zar una comparación entre los cen- 1. Esta vasija del dios Tormenta proviene
E
de La Laguna. Tlaxcala ycorresponde al Pre-
tros proto-urbanos del periodo, su ar- pi
clásico Tardío. Es trípode. las orejas del perso-
quí tecturaceremonial y los rituales llevados naje tienen motivos en forma de S que sim- 51
a cabo en tales espacios sagrados. Aquí bolizan nubes: en la mano derecha lleva C
examinamos elementos compartidos y di- un rayo y en la izquierda un botellón. La ge
vergentes entre Xochitécatl y sus vecinos, Laguna. Tlaxca la.
FOTO O"VlDORs.:..........O
T

52 I ARQUEOLOGíA MEXICANA
DOSIER

en Teotihuacan y Tula, o un do ble tem-


plo, como en Tenochtitlan ,- o tros siti os
aztecas.
El complejo central de La Laguna com-
parte este patrón, al tener un basamento
piramidal alIado este, otro al norte, una
plaza rectangular con un altar central )' una
cancha de juego de pelota en forma de 1
latina al oeste. Las excavaciones en e! cen-
tro de la cancha (fig. 4) yen e! cabezal nor-
1. te confirmaron su forma)' tamaño (aprox.
50 m x 100 m), lo cual signifIca que la can-
cha de La Laguna representa un ejemplo
contemporáneo y con el mismo estilo de
otras canchas tempranas en el sur de Pue- 2. Entre el Preclásico Medio y el Preclásico Tardío (ca. 800 a.C.-100 d.C.), Xochitécatl fue uno de los
bla, la Cuenca de México y Oaxaca. En tér- grandes centros urbanos junto con Cuicuilco y Tlapacoya, ubicados en la Cuenca de México, y con 105
tral minos más amplios, el conjunto de tem- del sur de Puebla, como Amalucan, Cuauhtinchan Víejo. Tlalancaleca y Totimehuacan.
plo-plaza-juego de pelota, con orientación
~1O-
este-oeste en e! centro de La Laguna, re-
,el presenta un ejemplo temprano de los re-
Capulac Concepción, Amalucan, Temamatla, estado
cintos vistos en Cantona, Tula y muchos Puebla Puebla de México
sitios aztecas. Aunque es cierto que Can-
tona no tiene un centro principal, sino va-

~r
rios conjuntos templo-plaza-juego de pe-
dis- lota, cabe mencionar que nueve de los once
; de! conjuntos en la zona central de! sitio com-
¡la y parten una orientación este-oeste, pareci-
ano. da a la de La Laguna, pero con las canchas Cuicuilco, ciudad
a re- normalmente orientadas este-oeste, en vez de México
)nes de norte-sur.
fue- Nos planteamos la posibilidad de que
~ ron
la tendencia a una orientación este-oes -
te en Xochitécatl y otros centros proto-
urbanos del Preclásico estuviera basada
.\L en consideraciones astronómicas)' ca-
lendáricas, al observar que los alinea-
La Laguna,
chi- mientos desde las estructuras principa- Tlaxcala
lOta les habrían permitido la observación del
ima horizonte. Para confirmar este plantea-
11 al miento tomamos en cuenta e! azimut de Cuauhtinchan ID
Viejo, Puebla
n el los sitios; se estableció un punto O res- Totimehuacan,
Puebla
:an- pecto a las 360 grados, que señalaba e!
ano norte verdadero y progresaba hacia e!
ge- este (fig. 5) . Al comparar 15 sitios de! Xochüécatl,
mJ- Preclásico de Puebla-Tlaxcala y la Cuen- Tlaxcala
rnJ-
ca de México, observamos que 14 de ellos
¡rre registran un azimut que sigue la orienta-
ción de su estructura principal entre los

ene
Pre-
275 y 299.5 grados (al norte del oeste).
Este eje es el que se observa en los tem-
100m
o
rso- plos más grandes de los centros de! Clá-
;im- sico y e! Posclásico, como Teotihuacan,
eva Cholula, los conjuntos templo-plaza-jue- 3. La arquitectura ceremonial de Xochitécatl y la de muchos de sus vecinos conforma un incipiente plan
. La go de pelota centrales de Cantona, Tula, estandarizado; tienen una pirámide principal al este, orientada hacia una plaza que da al horizonte
Tenochtitlan y Tlate!olco. oeste. Representaciones de centros ceremoniales de varios sitios del Preclásico.

LOSVEONOS OEL PRECLÁSICO EN XOCH¡TÉCATL I 53


Las fechas de pues[as de sol que corres- En 1
ponden a la agrupación mayor de azimuts
Clno
en sitios del Preclásico abarcan un rango
de entre 275 y 295 grados, es decir e! pe-
riodo entre los dos equinoccios y el sols-
con
ticio de verano. Xochitécatl posee, con-
forme a este grupo, u n azimut de 275
grados, mientras que La Laguna queda un
poco fuera de! máximo norteño solar, con
un azimut de 299.5 grados. En términos
del medio ambiente local, las fechas co-
rresponden principalmente a las de la tem-
porada de lluvias. Las alineaciones a las
puestas de sol se anticipan un poco al ini-
cio de la estación agrícola y continúan du-
rante la mayor parte de su duración. La
interpretación más probable de la coinci-
dencia, entonces, se centra en las posicio-
nes solares durante el tiempo que transcu-
rre entre e! equinoccio de primavera y e!
soIs ticio de verano, especialmente con res-
pecto al primero de los dos pasos anuales
del sol por el cenit. En las latitudes de es-
tos sitios, esa ocasión corresponde al pe-
riodo durante el cual se prevé e! inicio de
la temporada de lluvias, e! momento más
importante en el calendario estacional, y
por lo tanto e! más adecuado para los ri-
G. La
tuales de fertilidad.
cio s
La excepción al patrón de! Preclásico que l
4 . Las excavaciones en el centro de la cancha del juego de pelota de La Laguna, Tlaxcala, confirma-
es el sitio de Tlapacoya, con su plataforma cons
ron que es contemporánea y del mismo estilo que otras canchas tempranas localizadas en el sur de principal ubicada hacia e! noreste, lo cual gran
Puebla, la Cuenca de México y Oaxaca. puede deberse a una ocupación temprana, cuilc
o a los deseos de sus habitantes de orien-
tar los rituales hacia los volcanes al este de
la cuenca. La concepción de los impresio-
SITIO AZIMUT FECHAS DE PUESTA DEL SOL
nantes volcanes de la región como mon-
Amalucan 292 24 m~yo, 20 julio
Cerritos de Huamantla 295 21 junio (solsticio) tes sagrados y su efecto en la planificación
Capu lac Concepción 288.5 10 mayo, 3 agosto de espacio sagrado es también importan-
Coa pan 292 24 mayo, 20 julio te. Tales motivaciones podrían haber in-
Colotzingo 285.5 30 ".5>ril, 13 agosto fluido en [os templos circulares menos tí-
Cuauhtinchan 283 23 abril, 21 agosto picos de la época, como e! Edificio de la
Cuicuilco 277 2 abril, 11 septiembre Espiral en Xochitécatl y la pirámide de Cui-
Guadalupita las Dalias 280 14 abril, 29 agosto cuilco (fig. 6), cuyas formas tal vez repre-
La Laguna 299.5 sin azimut (cálculo durante el solsticio y empleando el norte solar)
sentaban una efigie volcánica o señalaban
Temamatla 279.5 13 abril, 30 agosto
conexiones sociales con e! Occidente, don-
Tlalancaleca 276 2 abril, 11 septiembre
de los templos circulares fueron más co-
Tlapacoya 69 28 mayo, 20 julio (madrugada)
Totimehuacan 285.5 30 abril, 13 agosto
munes. Amalucan (fig. 7) es otro sitio cuya
Xochiltenango 275.50 2 abril, 11 septiembre planificaci ón p odría haber incorporado
Xochitécatl 275 1 abril, 12 se p tiembre consideraciones as tronómicas / calendári-
cas y volcánicas, porque su estructura ma-
5. La orientación en un eje este-oeste de los edificios de Xochitécatl y otros centros protourbanos del Pre-
yor está orientada con una "ista directa que
clásico se basa en consideraciones astronómicas y calendáricas. Los alineamientos de las estructuras 7. E
principales habrían permitido observaciones del curso solar y de la puesta del Sol respecto de los edifi-
pasa por e! Cerro Amalucan hacia la "ca- cas
cios. Para comprobarlo, se utilizó el azimut -ángulo comprendido entre el norte verdadero y la vertical de beza" del Iztaccíhuatl, si la imaginamos visl
un astro o punto notable-, con el punto O señalando al norte verdadero y avanzando hacia el este. como mujer reclinada. NO I

54/ ARQUEOLOGIA MEXICANA


DOSIER

,rres- En la arquitectura ceremonial de Xo chitécatl y muchos de sus ve- Con base en estos estudios, propone-
muts mos que la concepción arquitectónica de
cinos se denota la existencia de un incipiente programa construc- la gran mayoría de los centros mayores del
ango
·1 pe- tivo: una pirámide principal al este, orientada hacia una plaza y Preclásico en el Altiplano Central mexica-
sols- no, con sus alineaciones solares en referen-
con-
con el horizonte al oeste . cia a las montañas y volcanes, no implica
275 la creación de observatorios as tronómicos,
la un sino más bien la creación de una esceno-
,con grafia para la realización de rituales cosmo-
tillOS geográficos en un espacio sagrado que se
; co- articulaba con el paisaje natural, igualmen-
tem- te venerado.
a la s
l im- OFRENDAS RITUALES
1 du-

1. La Como otros grupos mesoamcricanos, las


InCJ- comunidade~ del Preclásico del Altiplano

lC1O- hicieron ofrendas rituales para dar vida al


scu- ambiente construido y para consagrar y
\' el "terminar" las estructuras. Es posible que
res- en Totimehuacan y Xochitécatllos ritua-
lales les de fertilidad se relacionaran con los ejes
~ es-
de los templos principales (fig. 8) , ya que
pe- ambos sitios disponen de tinas megalíticas
) de posiblemente utilizadas en rituales relacio-
más nados con el agua (como lo indican las ra-
al, y nas esculpidas de Totimehuacan). El tem-
s rJ- plo principal de La Laguna también tiene
6. La concepción de los volcanes como montañas sagradas y su inclusión en la planificación del espa- elementos sobrepuestos, los cuales posi-
cio sagrado de los sitios del Preclásico es muy importante. Esta creencia cosmogónica pudo motivar blemente servían para rituales asociados
51CO
que templos circulares, como el Edificio de la Espiral en Xochitécatl y la pirámide de Cuicuilco, fueran
rma con el agua, aunque en este caso se trata de
construidos para representar una efigie volcánica o señalar conexiones sociales con el Occidente - una
: ual gran área cultural de México-, donde los templos circulares fueron comunes. Pirámide circular de Cui- Jepresiones en el piso superior del basa-
ina, cuilco, ciudad de México. mento principal sobre el eje central y en el
len- acceso al templo de madera y bajareque
~ de que está sobre él. Sobre el mismo eje cen-
S1O- tral, pero enfrente del templo-basamento,
a n- registramos la densidad de fragmentos de
ión piedra verde más alta en el sitio. Éstos fue-
:an- ron esparcidos probablemente como par-
ill- te de ofrendas relacionadas con temas de
i tí- fertiliJad y la siembra metafórica de mate-
e la riales preciosos.
. w- La existencia de ritos relacionados con
>re- el agua)' la fertilidad agrícola es claramen-
Jan te indicada por el depósito de vasijas efigie
:)0- del dios Tormenta en sitios de la época .
co- Los atributos del dios (conocido como Tlá-
llya loc por los aztecas) )' su representación en
Ido vasijas, con acabado café-negro, se institu-
i rJ- cionalizaron en sitios del Preclásico Tar-
na- dío como Tlapacoya y La Laguna, y si-
¡ue guieron apareciendo en las ofrendas más
7. En la planificación del sitio de Amalucan , Puebla , quizá se incorporaron consideraciones astronómi-
ca- importantes de la arquitectura pública en
cas/calendáricas y de posición de los volcanes, porque su estructura mayor está orientada con un eje
laS visual que pasa por el Cerro Amalucan hacia la "cabeza de la mujer dormida" o Iztaccíhuatl. Pirámide sitios como Teoti huacan y Tenochtitlan.
Norte de Amalucan , vista desde la Pirámide Este en la década de 1960. Las vasijas de Tlapacoya tienen forma de

LOSVECINOS DEL PRECLÁSICO EN XOC HITEC ATL 155


YO de piedra había oua concha Stromblls, la 10. En
cala -1
cual fue rota entre la. piedras del relleno
tiva- s
que tapaba la penúltima consuucción. La
cie Stl
práctica de enterral' un objeto completo y
romper en pedazos uno similar se ve tam-
bién en la estructura principal, al este de la
plaza, lo que indica una concepción sim-
bólica de terminación. En este caso, el de-
pósito consistió en 15 bifaciales de obsi-
diana de mayor tamaño (fig. ll) , los cuales
fueron colocados con cinco discos de pi-
zarra cubiertos de pirita, una concha de os-
tión y una cuenta de piedra verde. Dos de
los bifaciales tienen formas zoomorfas, y
probablemente representan ciempiés, y
durante la ofrenda fue roto de uno de ellos
en tres partes, mienuas que el otro fue cla-
vado verticalmente en relación con la ma-
yoría de los cuchillos orientados en direc-
ción a esta pieza. Este tipo de ofrenda se
encuentra en los depósitos en pirámides
teotihuacanas, y aunque el ejemplo de La
Lagu na tiene atributos que no se han loca-
lizado en la gran metrópoli, su simbolismo
y época, el siglo II d.e. , indican que se die- La s
ron en el contexto de urbanización y ex- nue!
pansión política del periodo Clásico. guó
dell
uad
das
8. Los pueblos del Preclásico del Altiplano Central hicieron ofrendas rituales para consag rar las estruc-
con
turas. En Totimehuacan , Puebla y Xochitécatl , Tlaxcala , se localizaron grandes tinas de piedra , asocia-
das con los ejes de los templos principales, en las que se almacenaba agua consag rada para utilizar- tect
la en rituales de fertilidad. Tina megalitica. Xochitécatl, Tlaxcala. ¡\Iie

botellón (fig. 9) Y fueron depositadas en estableciendo así una fuerte conexión en- Es
ofrendas o tumbas dentro de la plarafor- tre el dios y las esperanzas de buenas co-
ma principal. Las vasijas de La Laguna co- sechas. tili
rresponden al Preclásico Tardío, juSto en Encima de los templos-basamentos qu
el momento de transición al Clásico en el más altos de La Laguna fueron descubier-
siglo 11 d.e. Mantienen la forma globular )' tos los restos de ofrendas de terminación. liz
el tratamiento superficial de las vasijas de Sobre la estructura al norte de la plaza cen-
Tlapacoya, pero son trípodes y el dios Tor- tral se localizó un depósito dentro del pe-
menta lleva motivos en forma de S en las núltimo piso su perior que contenía una
orejas, que representan nubes, además de concha Stromb/lsentera y dos vasijas minia- na,
un rayo en la mano derecha y un botellón tura (fig. 10). Sobre el relleno constructi- les
en la mano izquierda (fig. 1). La presencia par
del botellón muestra una relación directa SIJa
con la forma de vasijas más antiguas. Los 9. En el Preclásico, el agua y la fertilidad de la tie-
est
ejemplos de La Laguna provinieron de dos rra fueron simbolizados con la disposición de ten
estructuras en el centro del sitio: el prime- ofrendas de vasijas efigie del dios Tormenta. En Xc
ro un templo-basamento al este, r el segun- Tlapacoya , esas vasijas tienen forma de botellón ter
y fueron ofrendadas en algunas tumbas de la pla-
do una estructura baja con evidencia de ha- pal
taforma principal. Vasija del dios Tormenta , Tla-
ber servido para el almacenamiento y la pacoya, estado de México. MNA.
tié
preparación de alimentos comunitarios, FOTO DAVID CARBAllO téf:

56 I ARQUEOLOGíA MEXICANA
DOSIER

9/IJ, la 10. En la estructura que está al norte de la plaza central de La Laguna, Tlax-
'lleno cala -en un contenedor que estaba en el piso de la penúltima etapa construc-

t
tiva- se localizó una ofrenda compuesta por un caracol completo, de la espe-
n. La
cie Strombus, y dos vasijas miniatura. Encima del contenedor, pero entre el
leto y relleno constructivo, que es de piedras, se hallaron
tam- fragmentos de otro caracol Strombus. Así se
de la simbolizó la terminación o fin de la vida útil de
Slm- la penúltima etapa constructiva y el inicio de
la última etapa de construcción de la es-

ttttl
:1de-
tructura. Caracol Strombus
obsi- y vasijas miniaturas. La
uales Laguna , Tlaxcala.
le pi- FOTO DAVID CARBA LLO

le os-
)s de 11 . La práctica de enterrar como ofrenda una pieza completa y fragmentos
fa s, r de otra , que es similar, también se descubrió en la estructura principal , que
és, y está al este de la plaza, de La Laguna , lo que sugiere una concepción sim-
bólica de terminación. La ofrenda de la estructura principal consistió de 15
ellos
cuchillos bifaciales de obsidiana , cinco discos de pizarra cubiertos de pirita.
~ cla- una concha de ostión y una cuenta de piedra verde. Bifaciales y excéntricos
ma- de obsidiana. La Laguna , Tlaxcala.
FOTO DAVID CARBA LLO
11'eC-
.la se
lides
e La TRANSFORMACIÓN estas comunidades y de cambios en el tiem- A finales del Preclásico se empieza a no-
oca- Y CONTINUIDAD po todavía no bien definidos. tar un cierto grado de intitucionalización
smo Sin embargo, las similitudes y continui- en la práctica de ofrendar a deidades y a
c[je- La segunda mitad del primer milenio de dades en ciertas prácticas rituales y símbo- fuerzas sobrenaturales; aparecen aspectos
. ex- nuestra era en el Altiplano Central atesti- los religiosos son claras, y entre ellas desta- que se observan en urbes pos teriores, como
guó transformaciones clave en la historia ca la organización del espacio sagrado, Teotihuacan y Tenochtitlan, entre ellos, el
del urbanismo y la cristalización de ciertas compuesto por una estructura principal al depósito de vasijas efigie del dios Tormen-
tradiciones de arquitectura, dioses y ofren- este de un recinto ceremonial y orientada ta en estructuras públicas y o frend as con
das rituales. El periodo no fue homogéneo hacia el oeste. Este patrón parece haberse excéntricos de obsidiana, discos de pirita y
con respecto a las orientaciones de arqui- desarrollado y proliferado durante las fases conchas, todos éstos presentes en La La-
tectura ceremonial y ofrendas rituales. tardías del Preclásico, lo que representa un guna, lo que indica el paso hacia temas sim-
Mientras que algunos centros tuvieron ti- importante punto de desencuentro con res- bólicos de carácter bélicos asociados al auge
de los nuevos sistemas del Clásico. ~J

• David M. Carballo. D octor en antropología por la


Es posible que en Totimehuacan y Xochitécatllos rituales de fer- Universit)' of California, Los Ángeles. Profesor asis-
tente en el departamento de arqueolol,,.¡a de la Boston
tilidad se relacionaran con los ejes de los templos principales, ya Universit)', Bos ton, Massachuse tts, E. U.l\ .
• Antho n)' F. Aveni. Docror en astro no mía por la
que ambos sitios disponen de tinas megalíticas posiblemente uti- University of Arizona. Russell Colgate Disunguished
Universit)' Profcssor o f Asrrono m)', i\nrhropolog)'
lizadas en rituales relacionados con el agua. and Native ,\merican Studies en Colgate Universit)',
Hamil ton, N ueva York , E. U.A .

PARA LEER MÁS ...


t\ \ 1. '1, i\ nrhony 1'., J~yll'(/lrherJ, Uni\'l'rsity of Texas Pn:ss,
Au.sti n, 200 l .
nas megalíticas probablemente para ritua- pecto a conceptuabzaciones de la planifica- Carballo, David ;\l., LuÍ::- Barba, '\ bl'Ustín Ortiz, Jorgc Blan-
cas, Jorge Il umberto To ledo Barrera y i'Jicole Cingo-
les acuáticos, en otros se hicieron canchas ción de espacios sagrados anteriores (a prin- ¡an i, "La J,aguna, Tlaxcala: Rirual y urbanización en el
para el juego de pelota o se depositaron va- cipios del Preclá sico Medio o el estilo ¡'ormauvo", RtI1sla '/'e((fl//i:csllldios Plleb/a-Tlaxco/a 1(2),
20 11, pp. 1· 11.
sijas efigie del dios Tormenta dentro de sus "ohneca"), y que fue relativamente consis- Garda Coo"" Ángel, "Cruce de caminos, D esa rro llo his-
estructuras centrales. Predominaron los tente para el resto de la época prehispánica tórico de la región poblano-t1axcaheca", .Arqlleolo/!,ía
jlf."rm'd, 111 (13), 1995, pp. 12·15.
templos rectangulares, pero en sitios como en la región, con algunas excepciones. La i\ l \:-iT\CHF, Alba Guada lupc, y Roben H. Cobean, " 1-: 1re-
Xochitécatl y Cuicuilco también había agrupación de los azimurs y fechas solares cinto !-iagraJo de Tula", en Ll'onardo López J.uján,
Dm'id Carrasco y Lourdes Cut: (eds.), Arq/le%p,ítl r
templos circulares. E sta heterogeneidad asociadas sugieren una correspondencia en- bisloria del Celllro de ¡\léúro: // o/llCllqje (/ I.-;du(/rdo 1\1(/los
J IO(leif"J/(/, l' \11, '\ Iéxico, 2UU6, pp. 203-216.
palpable quizás nos hable de la fluide z mul- tre esa larga tradición y la planificación del S¡;.RR\ P LTHL, J\ lari Carmcn, ). Carlos Lazcano Arce y L.
tiétnica de la región, de las variables estra- calendario en relación con los ciclos de pre- Torres Sandcrs, "Activid ades rituales cn Xochiréca d-
Cacaxtla, Tlaxcala", ArqJ(l'olo..~í(/, 25, 200 1, pp. 7 1-8R.
tégicas político-religiosas de los líderes de cipitación pluvial y los rituales agrícolas.

LOSVEClNOS DEL PRECLÁSICO EN XOCHITÉCATL 1 57


1. La Gran Pirámide de Cholula fue la estructura manu
más grande del continente americano durante el cese e
periodo Clásico y el centro magno del valle po-
pacta
blano-tlaxcalteca .
FOTO PATRICIAPlUNKET oblig:
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Con los reacomodos de poder a la caída del imperio teotihuacano, Cacaxtla sustituyó a lado
conl
Cholula como centro rector del valle de Puebla-Tlaxcala, y habrían de transcurrir dos siglos cent
tint:
antes de que la ciudad sagrada de Cholula recobrara su antigua importancia. m al
tes '
estr

A
iniCiOS de! siglo V II de nuestra había sido durante la época de! dominio de iconoclastas descontentos con e! orden lasF
era, la quema y des trucción de teotihuacano e! centro magno del valle establecido. La arqueología sugiere que en clás
templos y palacios en Teoti- poblano-tlaxcalteca. Pero e! dinamismo las décadas subsecuentes, sólo entre 5 000 prir
11LIacan trajo cambios dramá- que entonces le había caracterizado y que Y 10 000 habitantes quedaban en lo que gue
ticos para los pueblos de!Altiplano Central culminó materializándose en el edificio de había sido una pujante urbe de más de ca,
mexicano. Al decaer e! sistema imperial, mayor volumen de América, la Gran Pirá- 30 000 personas. nes
sitios de menor importancia previa, como mide o Tlachihualtépetl ("cerro hecho a Ignoramos la suene de sus gobernan- me:
Cacaxtla, aprovecharon las nuevas opor- mano") , empezó a flaquear entre tes y nobles, de sus sacerdotes, arquitec- pen
tunidades ofrecidas por e! vacío político y 500 y 600 d.C., quizá afectado por factores tos, escribanos, guerreros, comerciantes y cax
económico para establecer su propia he- semejantes a los que debilitaron a Teoti- artesanos, pero es de imaginar que la des- me:
gemonía en áreas circundantes. Cholula, huacan. Sus monumentos públicos expe- trucción en e! templo principal acarrearía na,
sin embargo, no participó de ese proceso rimentaron una violenta profanación -es- una marcada disminución de las ceremo- aur
ascendente. Con una añeja trayec toria ur- pecialmente los del lado sur de la pirámide, nias que atraían peregrinos, así como de Ca'
bana que se remontaba al siglo 1, Cholula en e! Patio de los Altares- , tal vez a manos las ofrendas r donaciones que requería la ceF

58 I ARQUEOLOGíA MEXICANA
DOSIER

manutención de! culto. Esto, aunado al [1 ( \ " \,~ taron se llamaba Xicalanco en la
cese de construcción pública, debió im- antigüedad. Otras versiones los vinculan
pactar negativamente en la economía, Fuentes del siglo XVI cuentan que mien- con la costa de! Golfo, pues tanto olme-
obligando a muchos pobladores a ace ptar tras Cholula padecía ese periodo de des- ca como xicallanca son palabras asocia-
una calidad de vida empobrecida o a emi- go bierno, los olmecas-xicallancas lle- das a la costa -la primera de Olman o "lu-
grar por falta de trabajo, lo que ocasiona- garo n al valle de Puebla-Tlaxcala y con- gar de! hule", y la segunda de Xicalango,
ría e! abandono parcial de Cholula. Un pe- vi rtieron a Cacaxtla en la nueva sede de nombre de dos puertos en e! golfo, uno
queño segmento de esa p o blació n se poder ,., , pero e! origen e identidad en Veracruz y otro en Campeche-;
refugió aparentemente en e! cercano ce- étnica de esos migran tes son polémicos. algunos otros hi storiadores, como Fer-
rro Zapo tecas. Qui zás algunas de las fa- E ntre quienes los identifican como pro- nando de Alva Ixtlilxóchitl, siIÚan los orí-
milias nobles se mudaron a ese lugar por cedentes de la Cuenca de M éxico está genes de este grupo en esas tierras. A par-
ser un emplazamiento defendible, donde Chimalpahin, e! cronista de Chalco, quien tir del descubrimiento de los murales de
además de sus casas construyeron un jue- apunta que eran originarios de Chalco - Cacaxtla, ejecutados en un marcado esti-
go de pelota y pequeños templos. En ge- Amaquemecan y la zona sur de la Sierra lo maya, varios investigadores han toma-
neral, en ese periodo posteotihuacano, el Nevada, y e! historiador tlaxcalteca Die- do la palabra de Ixtlilxóchitl para identi-
Epiclásico (650-900 d .C), es común en- go Muñoz Camargo relata que e! territo- ficar a los olmecas-xicallancas como
contrarasentamientos ubicados sobre ele- rio del sur de Tlaxcala en e! que se asen- oriundos de la costa de! Golfo.
vaciones, lo cual sugiere un tiempo de con-
siderable conflicto e inseguridad.
Los efectos de esa época de reacomo-
dos de poder variaron entre los diferentes ,V \ N
sitios, y, en los casos de Cholula y Cacax-
tla, sus historias nos presentan una corre-
lación invertida. Mientras que en e! piso
del valle, Cholula sufrió una crisis que sa-
1 PUEBLOS OLMECA-XICALLANCAS EN EL EPICLÁSICO 1I

~I
)
/
~ ~
,,
\ 4-
cudió los cimientos de su gobierno y le HIDALGO j"',J'

--
(/ <.
despojó de! lugar primordial que has ta en- \
,
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tonces ocupara, Cacaxtla se consolidó >
como e! nuevo foco rector en la jerarquía
poblano-tlaxcalteca y sus líderes constru-
..J~--" /"", _ )
f PUEBLA VERA CRUZ
yeron sobre un bloque montañoso defen- '-,
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-J ......
dible un suntuoso palacio que manifesta- ESTADO DE ¿ ,"'<
J

ba su prosperidad. MÉXICO "-


r= _____
Ese cambio no fue meramente un tras-
, '--.' "-
o
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30 km

lado físico de la capital regional, pues e! \ \.


TLAXCALA ( ~)
a )~
>-, ''''- I
contraste entre e! arte público de los dos \., '--",
os centros refleja dos ideologías políticas dis- ' D.F. 1 . Xochitecat
t,..,
)
\
.
. · CACAXTLA
"
¡-
tintas. La Cholula de! Clásico no nos legó Tlacuaqueloc / IERRA NEVADA

monumentos con imágenes de sus dirigen- . '"


J Ca lpan ' eQ\n1an
·t}e:
eCHOLULA TZluhqueme. Chiquimoltep<;c
'r
'l~cax l
.' . AxocotitJa . ..
/

tes y elites que reflejen la naturaleza de su Teciuhquemecan. ....


Tl zatepebtlan --lepeaca
estructura gubernamental, mientras que Tochimilc ...L..... • l TechimaIJi. Cuezcomatl
/ Texa uca "·IV a l tepeo'
ien las paredes palaciegas de Cacaxtla en e!Epi-
• · Cuilo1co
'en clásico están animadas por los personajes QuauhQuecholJan

~l ~~
lOO principales de esa sociedad ataviados para MORELOS
Jtzocan • Tepexi .
jue guerra y ceremonia. Aunque no es idénti- r \. /~~
de co, e! estilo de Cholula recuerda los cáno- -'\ ' \. • .• .J

nes de Teotihuacan, es decir, un arte alta- ( lxcaquixtJa : ehuacan

Cutha J
ln- mente simbólico, abstracto y difícil de '1 , ~\.J
Acatlán .
ec- penetrar, en tanto que los artistas de Ca- (
~,,f'
J
L
·Sy caxtla acudieron a los modelos de! sureste (í'
es- mesoamericano, exaltando la figura huma- GUERRERO
.....' .r ' '\ r OAXACA
ría na, la individualidad y la narrativa . Así,
10- aunque la distancia física entre Cholula y El Epiclásico (650 a 900 d.C) fue un tiempo de considerable conflicto e inseguridad. Las fuentes del
de Cacaxtla suma apenas 30 km,la brecha con- siglo XVI mencionan que en ese periodo los olmecas-xicallancas llegaron al valle de Puebla-Tlaxcala y
. la ceptual entre ellas es vasta. convirtieron a Cacaxtla en la nueva sede de poder.

CHOLULA ENTIEMPOS DE CACAXTLA I 59


DOSIER

Aun sin la cerreza sobre su génesis, en


lo que sí hay consenso es en que los olme-
cas-xicallancas tomaron el control de Chal- El Epiclásico fue una época de infortunio
eo, la periferia sureste de la Sierra Nevada para Cholula y cesó toda actividad cons-
y el valle poblano-daxcalteca durante el si- tructiva en e! Patio de los Altares, en otro
glo VII, si no es que incluso antes. Esto nos tiempo una plaza ceremonial de primer or-
lleva a preguntar si su llegada no sería uno den. Empero, algunas personas siguieron
de los factores que incidieron en el desplo- celebrando sus ritOs ahí. El mejor ejemplo
me de Cholula, pero aún no hay datOs su- de ello son 46 entierros del siglo IX, la ma-
ficientes para dilucidar esta incógnita. En yoría de los cuales fueron depositados en-
todo caso, mientras que los inmigrantes le- tre los residuos erosionados en la esquina
vantaron sus templos y palacios en Cacax- noreste de! patio; de éstOs, 31 eran crema-
tia, en Cholula la parte superior del de- ciones colocadas en vasijas.
satendido Tlachihualtéped comenzó a ero- La inmolación había sido muy poco
sionarse, deslizándose por los lados de la común en Cholula en e! Clásico, y la
gran mole y depositando miles de metros nueva predilección por esta práctica fu-
cúbicos de desechos al pie de la pirámide; neraria marca un rompimientO con la tra-
al excavarlos, Jorge Acosta estimó que su dición antigua. Además, sepultar urnas
volumen indicaba que el abandono de la dentro de las ruinas del Tlachihualtéped
zona ceremonial debió haber durado unos -que para muchos debió haber conserva-
dos siglos. do una potente carga espiritual- sugiere

60 I ARQUEOLOGIA MEXICANA
DOSIER

que contenían los restos de personajes


importantes o sujetos enterrados bajo cir-
cunstancias especiales. ¿Serían éstas las
cenizas de inclividuos de familias nobles
que permanecieron en Cholula a pesar de
la crisis? ¿O eran quizás de integrantes
de linajes imp ortantes que emigraron
pero más tarde buscaron el reposo final
en su ciudad natal? ¿O más bien era ésta
una manera de evitar la profanación de
sepulturas importantes durante tiempos
turbulentos? Las posibilidades son varias,
pero, sin duda, para los cholultecas tradi-
cionalistas la inhumación dentro de ese
espacio sagrado habría sido un privilegio
reservado a ciertos miembros distingui-
dos de la sociedad.

t.l. )(W(J<. \l~ILIll)1 S 'J

Al excavar el Patio de los Altares, Jorge


Acosta y Ponciano Salazar notaron una
capa de ceniza volcánica sobre los escom-
bros derrumbados. Ahora sabemos que
ésta provino de una masiva erupción del
Popocatépetl , yapareceen muchas
pero no en todas las excavaciones en Cho-
lula, ya que sólo se habría acumulado en
las zonas abandonadas de la ciudad. La ce-
rámica debajo de la ceniza pertenece al
Clásico )' al Epiclá-
SICO ,lruen-

tras que los

Las piezas de cerámica que se encontraron


durante las excavaciones debajo de la ceniza per-
tenecen a los periodos Clásico y Epiclásico.
Cajete del Clásico. Cajetes del Epiclásico. Mu-
seo de Sitio. Cholula, Puebla.
FOTOS PATRICIA PlUNKET OllVER SANTANA I RAleES

CHOLULA ENTIEMPOS DE CACAXTLA I 61


O SIER

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Los objetos de cerámica localizados en la parte de arriba de la capa
de ceniza procedente del Popocatépetl son de inicios del Posclásico el Pa
e incluyen ejemplos de la vajilla plomiza que se traía desde la frontera do ne
entre Chiapas y Guatemala. Así , la capa de residuos volcánicos resulta dir a
ser un excelente marcador estratigráfico que divide al Clásico del Posclá-
ción
sico. ) Cajete encontrado en 1932 por Eduardo Noguera en el Altar de los
Cráneos Esculpidos. Vasija de cerámica plomiza (plumbate). Procede del Pa-
co nt
tio de los Altares . Ambos en Cholula. blan
DIGITALIZACiÓN RAteEs TOMADO DE soLls. 2007 REPROGRAF!A; OLIVER SANTANA I RAlcES
que ,
fo rn
Mes
tiestos arriba de ella son de inicios del Pos- de piedra pómez fragmentada. Esta últi- palacio de Cacaxtla, apunta hacia el fin vio- imp<
clásico e incluyen ejemplos de la ma fase volcánica se fecha hacia el siglo lento de la familia reinante y sus allegados.
cerámica plomiza que se traía desde la IX, y sería la fuente de la ceniza del Patio ¿Pero quién perpetró la masacre? Con si-
frontera entre Chiapas y Guatemala de los Altares; el impacto ambiental eideo- derando que en la Historia Tolteca-Chichime-
. Así, la capa volcánica resulta ser un lógico de tal erupción habría desestabili- ca se anota que los olmecas-xicallancas es-
excelente marcador estratigráfico que di- zado aún más el frágil orden político y eco- tablecieron su señorío en Cholula en el
vide el Clásico del Posclásico. Mucha de nó mico, desatando nuevos desafíos para siglo IX, un escenario posible sería que una
la evidencia relativa a este vulcanismo pro- los gobernantes locales. facción rival del grupo gobernante destru-
yera Cacaxtla para regresar la capital re-
gional a su antigua sede.
Favorecid a de nuevo por el péndulo del
Cholula había sido durante la época del dominio teo tihuacano el poder, Cholula revivió el uso de su Gran
centro magno del valle poblano -tlaxcalteca. Pero el dinamismo Pirámide y se le hicieron algunos arreglos,
como los burdos contrafuer tes curvos del
que entonces le había caracterizado y que culminó materializán- lado poniente , además de cons-
dos e en el edificio de m ayor volumen de América, la Gran Pirá -
mide, empe zó a flaquear entre 500 y 600 d.C., quiz á afectado por
factores semejantes a los que debilitaron a Teotihuacan.
truir elegantes palacios en el primer nivel
del montículo. Quizá uno de ellos, en la
Pl aza oreste, fuese la re sidencia del
áquiach amapane, uno de los dos sumos sa-
[
cerdotes que regían la Cholula olmeca-xi-
TI
callanca; el palacio del otro, el tlálchiach ti-
zacozque, se habría si tuado en la Plaza
viene de las faldas del Popocatépetl, don- I \ I \ \ ( I (> 1 \ Sureste, o tal vez en tecaxpan tlalzintlan, al
de exploraciones arqueológicas indican pie del Cerro Tecajete, al poniente de Cho-
que, en el siglo VIII, flujos piroclásticos El resurgimiento de Cholu la coincid e lula, como señala la H istoria Tolteca-Chichi- H¡
(nubes de gases ardientes) arrasaron la la- aproximadamente con el ocaso de Cacax- meca para el siglo Xl! el pr
dera noreste del volcán, obligando a las tia a fines del siglo IX, un hecho que qui- Haciendo referencia al Tlachihualté- ama
tlálcl
comunidades a evacuarla; algún tiempo zá no sea casual. E l descubrimiento de nu- ped, esta ciudad reyitali zada se llamó
tre €
después, una erupción explosiva de tipo merosos niños sacrificados y mutilados Chalchiu tépec o " Cerro de Jade", y tenía chia
pliniano sepultó al área con más de 30 cm sobre los pisos de los patios y pasillos del un templo dedicado a Quetzalcóatl. Alva izqu

62 I ARQUEOLOGIA MEXICANA
DOSIER

Ixtlilxóchitl relata que en e! siglo Vll e!


Quetzalcóatl histórico llegó a predicar en-
tre los olmecas-xicallancas de Cholula,
enseñándoles a ayunar y adorar al dios de
la lluvia y al árbol de la vida, pero en rea-
lidad es imposible establecer con certeza
e! tiempo de su existencia. Según este lus-
toriador, Quetzalcóatl dejó la ciudad por-
que su labor no tuvo fruto, y días después
de su salida e! gran templo fue destruido
por el viento en un acto de justicia divi -
na; es intrigante su anotació n de que los
sobrevivientes de esa catástrofe constru-
yeron un templo a Quetzalcóatl sobre las
ruinas. ¿Será esta leyenda una referencia
capa metafórica a la destrucción iconoclasta en
ásico el Patio de los Altares que llevó al aba n-
Intera dono parcial de la ciudad? ¿O podría alu-
!sulta d.ir a la destrucción causada por la erup-
lsclá-
ción del Popocatépetl? No podemos aún
le los
31 Pa- contestar esas preguntas, pero e! valle po-
blano- tlaxcalteca todavía tiene mucho
que decir sobre las extraordinarias trans-
formaciones que comenzaron en toda El resurgimiento de Cholula coincide aproximadamente con el ocaso de Cacaxtla , que ocurrió a fi-
Mesoamérica con e! colapso de! sistema nales del siglo IX. De nuevo poderosa, Cholula revivió el uso de su Gran Pirámide y se le hicieron algu-
IVlO- imperial teotihuacano. (~~ nos arreglos, como los burdos contrafuertes curvos del lado poniente.
Idos.
) nSI -

hi1Jle- • Patricia Plunket Nagoda. Catedrática en la Uni-


.s es- versidad de las Américas Pueb la desde 1986. Doc-
tora por la Tulane Universir)'. Miembro nivel II del
~ n e!
Sistema Nacional de Investigadores. Ha dedicado
~ una los últimos 25 años a la arqueología de Puebla con
,tru- investigaciones en Tetimpa, Cholula )' A tlixco.
• Gabriela Uru ñuela y Ladrón de Guevara. Doc -
.1 re-
tora en amropología (arqueología) por la L"' .\~1.
Profesora-im·estigadora en el D epar tamento de
Ddel Antropología de la Universidad de la s Américas
Puebla desde 1984. Miembro ni ve l 1I del Sistema
:;ran
Nac iona l de "Investigadores.
glos,
s de!
Dns- AL\' \ TXTI.IIS()(:f IITL, Fernando de, ObrtlshislóriCflS, Secre-
[arÍa de Fomenw, i\Iéxico, t 891.
uve! KIRCHI-IOFl\ Paul, Lina Odena Güemes r Luis Reyes Gar-
~ n la cía, Hisloria Tolleca-Cbiebimeeo, c lI .:s \s/Gobierno del
Estado de Puebla/l·cE, Méx.ico, 1989.
de! l\fL1ÑO¿ C\¡\ L\R(;(), Diego, Hislo!if/ de lfa.\"((Jlo (ms. 2/0 de
s sa- la Biblio/ua ¡\ 'acio11al de Pari..r), Gobierno del Estado de
Tlaxcala/ ul ."'/l IT, Tlaxcala, 1998.
a-Xl-
PI.L'KET, Patricia, "El Patio de los Altares en la Gran
eh ti- Pirámide de Cholula: la violenta destrucción oc los
íconos", Arque%gía Jfexical1a, núm. 115,2012, pp.
laza 42-47.
'11, al PJ.U";¡KET, Patricia y Gabriela Uruñuda, "j\[ountrun of
sustenance, moul1rain of destruction: The prehispanic
:ho- experience \\·¡th Popocatépecl",joJfr1lf1loJ ffo/ca1lolog)'
iiehi- Hacia el siglo XII, cuando Cholula fue nuevamente poderosa , se construyeron elegantes palacios en tllldGeolherll/tllRmtlrch, 170 (1), 2008, 1'1'.111·120.
el primer nivel del montículo. Quizá uno de estos, en la Plaza Noreste, fue la residencia del áquiach 501.1:", Felipe, el (JI., Cbolula: Lo GraN PirtÍmide, Conaculra/
Ed. Azabache, México, 2006.
amapane, uno de los dos sumos sacerdotes que regían la Cholula olmeca-xicallanca ; el palacio del URL '\JL"EI.:\, Gabriela, r Patricia Plunket, "}.a transición
llté-
tlálchiach tizacozque , el otro sacerdote, podría haber estado en la Plaza Sureste, o tal vez se encuen- del Clásico al Posclásico: Reflexiones sobre el \'alle
Imó
tre en Tecaxpan Tlalzintlan , al pie del Tecajete , como señala la Historia Tolteca-Chichimeca . El tlál- de Puebla-Tlaxcala", en Linda Manzanilla (ed.), Retlco·
enÍa chiach tizacozque y el áquiach amapane -señores olmecas-xicallancas- se ven en los cuadros del lado lIIodos demográficos del Clásico al Po.rrlá.rico en el (enlro de
,\1éxico, 11 1, l ' \\1, México, 2005, pp. 303-324.
\.lva izquierdo inferior. Historia Tolte ca-Chichimeca, f. 9v y 10r, Ms. 54-58. DIGITALIZACiÓN RAlcES

CHOLULA EN TIEMPOS DE CACAXTLA I 63


DOSIER

LOS

La fiesta de San Miguel Los'


sabel
gros:
nes e

del Milagro toria


1111er
indic
pula.
enT

Naturaleza y cultura dica<


cóqt
fuen
las e
H ERNÁN SALAS QUINTANAL ritua
fey !
e
El arcángel vencedor de los males y sus aguas milagrosas son venerados por la población dese
parr,
agraria del pueblo de San Miguel del Milagro, en Nativitas, Tlaxcala, donde se encuentra dió j
por .
ubicada la antigua Xochitécatl-Cacaxtla.
com
debi
a alborada del29 de septiembre Cacaxtla las habilidades lacustres y agríco- rros, vacas y cerdos. Nativitas se convirtió las b

L en San Miguel del Milagro es


asombrosa. El primer rayo de!
sol aparece justo en la boca de
La Malinche, volcán que desde esta pers-
pectiva aparenta la figura de! rostro de una
las. Desde tiempos prehispánicos grupos
nómadas recorrieron la región, y después
de 700 a.e. algunos de ellos iniciaron su
asentamiento y desarrollaron canales que
se alimentaban de las aguas de los ríos, la-
en un pueblo de arrieros, tejedores, arte-
sanos y campesinos.
La concentración de la tierra y de los re-
cursos naturales y la opresión sobre la
mano de obra motivaron la participación
reci<
con
dea¡
desF
uga(
mujer mirando al espacio. Con e! alumbra- gunas y manantiales; tiempo después lle- de la población local en los movimientos mita
miento de la cima de la Pirámide de las garon a utilizar e! cultivo de humedad, revolucionarios que comenzaron en todo for!
flores de Xochitécatl, comienzan los fue- como las chinampas, en lagos y lagunas y el país después de 1910. Uno de los alcan- Juan
gos artificiales, la música y el baile. Es el camellones, es decir, franjas rectangulares ces de ese proceso fue la repartición de las truc
mornento preciso en que las manifestacio- de tierra drenadas por donde fluía agua en tierras de cultivos y la reforma agraria, así capl
nes de la naturaleza se enlazan con las cul- las orillas de ríos, ciénagas o pantanos. como la conformación de la población en tem'
turales, y sus habitantes saben que se trata Para la población originaria - registra- ejidatarios y campesinos. año
de la fiesta del arcángel. da en pueblos que forman parte de! entor- Hoy en día, las lagunas terminaron por )' re.
no de San Migue! como Michac, Xochite- desecarse, las aguas de los ríos están con- los r
SAN MIGUEL DEL catitla, Atoyatenco, Tenanyecac, Teacalco, taminadas y las tierras de cultivo fragmen- r
MTLAGRO EN EL TIEMPO Tepactepec, Xiloxochitla-, las tierras fér- tadas. Los sanmigue!enses dedican sus cul- con'
tiles entre los valles húmedos, lagunas y tivos a producir habas r una que otra más
San Miguel del Milagro es un pueblo de llanuras fluviales formadas por los ríos hortaliza, que llevan a intercambiar en e! cicle
Nativitas, uno de los primeros asentamien- Atoyac y Zahuapan facilitaron la instala- mercado local; alfalfa, para alimentar sus por
tos hispanos de Tlaxcala, fundado por la ción de latifundi os durante la Colonia y pequeños lotes de ganado menor dispues- corr

orden de los franciscanos en e! siglo XV1, hasta e! primer centenario de la indepen- to a cumpli.r con las necesidades de! ciclo lon¡
devotos del arcángel, en e! centro de! valle dencia, y desecaron la tierra para expandir festivo; maíz y frijoles, base del consumo rece
Puebla-Tlaxcala, entre barrios indígenas y las áreas de cultivo. San Antonio Michac, familiar, y amaranto, destinado a la fabri-
en e! cruce de caminos reales que llevaban Santa Elena Atoyac, Santiago Michac La cación local de dulces tradicionales y ale-
a Puebla, Huejotzingo, Cholula, San Mar- Segura, San Juan Mixco, Santa Águeda grías. Sus ingresos prm-ienen de activida- E12!
com
tín Texme!ucan y la ciudad de México, una conformaron un valle fecundo de maíz y des diversas: empleos en fábricas cercanas
en u
ubicación estratégica para la agricultura y campos trigueros, con estancias de gana- yen el si tio arqueológico, pequeños comer- agu¡
e! intercambio. D espués de aprender a ca- do mayor, bestias de carga, caballos trilla- cios establecidos "la yema en puestos que des .
zar, pescar y recolectar frutos, heredaron dores, mulas de recua y bueyes de arado y constituyen un mercado permanente en el fuen
de los antiguos habitantes de Xochitécatl- ganado menor, ovejas y carneros, bece- gran atrio del santuario. lagr<

64 I ARQUEOLOGIA MEXICANA
DOSIER

LOS SIGNIFICADOS DE LA FIESTA

Los visitantes y habitantes de San ;'Iiguel


saben que la veneración de las aguas mila-
grosas tiene su origen en las tres aparicio-
nes del arcángel en el al''io d e 1631. La his-
toria "oficial" relata que el 25 de abril,
mientras Diego Lázaro de San Francisco,
indio feligrés del pueblo de San Bernabé Ca-
pula, jurisdicción de Santa María Nativitas
en Tlaxcala, caminaba en una procesión de-
dicada a San Marcos, el arcángel le comuni-
có que en una quebrada cercana hallaría una
fuente de agua milagrosa que curaría todas
las enfermedades, tanto físicas como espi-
rimales, de aquellas personas que mvieran
fe y se arrepintieran de sus pecados.
Con el fin de hacer frente a las dudas y
tón desconfianzas de la población y autoridades
parroquiales y oficiales, Diego Lázaro acu-
tra dió junto con su familia al lugar indicado
por el espíritu de San Miguel, y al cavar ahí
comenzó a brotar agua. Tiempo después y
debido a que no había logrado comprobar
ir tió las bondades del agua, el arcángel se le apa-
trte- reció por tercera vez y lo obligó a cumplir
con su diligencia; entonces llevó un poco
s re- de agua milagrosa al obispo dePuebla, quien
·e la después de escuchar su historia inició inves-
: ió n tigaciones sobre la fuente)' la precaria er-
mos mita que ya existía en el lugar. Cuando la in-
odo formación fue oficializada, el obispo don
can- Juan de Palafox y Mendoza decretó la cons-
elas trucción del Templo de San Miguel y una
, así capilla para el pocito de agua. Alrededor del
n. en templo se organizó el pueblo, que año con
año realiza las fiestas en honor de su patrón
por y recibe a miles de peregrinos, devotos de
:on- los milagros del santo.
len- La fiesta en San J\Iiguel del Milagro se ha
cul- convertido en uno de los eventos religiosos
) tra más importantes de la región y ordena el
n el ciclo comunitario anuaL El día más im-
sus portante es el 29 de septiembre, la fiesta
Jes- comienza el 20 de ese mes y se puede pro-
iclo longar hasta el 20 de ocmbre, después de
tmo recordar el 25 de abril la primera aparición
bri-
ale-
ida- EI25 de abril de 1631 el arcángel San Miguel le
comunicó a Diego Lázaro de San Francisco que
mas
en una quebrada cercana hallaría una fuente de
1er- agua milagrosa que curaría todas las enfermeda-
ljue des. Anónimo , Aparición de san Miguel con la
nel fuente milagrosa. Santuario de San Miguel del Mi-
lagro, Tlaxcala.

LA FIESTA DE SAN MIGUEL DEL MILAGRO I 65


DOSIER

-cuando el pueblo coopera para la música E:


y comida-, y la tercera -cuando los festejos la an
son apadrinados por grupos de peregrinos OtrO~

de buena voluntad que adornan la iglesia, nos, 1


traen música de viento, ofrecen los tradicio- gosr
nales mole y mixiotes y arrojan fuegos arti- del b
ficiales. Cada año se habla de cifras de has- nitas
ta un millón de peregrinos que acuden Com
desde localidades de Tlaxcala, estado de Mé- noch
xico, Distrito Federal, Hidalgo, Puebla e in-
cluso Veracruz, Oaxaca y Chiapas, así como S'
de diferentes etnias -zapotecos, nahuas )' ¿Il\L
otomies-, para rogar o agradecer un favor MOl
concedido y llevarse en una garrafa un poco
del agua milagrosa que emana de! cerro, con Los '
e! fin de curar a familiares enfermos o con- glos
servarla durante el año. man
De acuerdo con sus mandas y e! propó- Man
sito de su visita, los peregrinos llegan solos y la f
o en grupos familiares, muchos en cofradías
yen delegaciones que representan a su pue-
blo o comunidad, portando las imágenes y
pendones del santo patrón y la virgen de sus
pueblos. Llegan de diferentes edades y gé-
nero, algunos caminando o en camiones,
otros, como los que vienen de Texcoco, arri-
ban a caballo, y en bicicleta desde el Distri-
to Federal, todos con la fe puesta en el agua
milagrosa.
El sentido religioso no es la única moti-
vación para acudir a la fiesta de San l'vIiguel,
cuyas calles, plazas, laderas, cimas, atrio se
vuelven un mercado que ofrece gran varie-
dad de alimentos tradicionales y modernos,
dulces, bebidas refrescantes y alcohólicas,
como el habirual pulque narural o curado y
mezca!. La peregrinación es una oporruni-
dad para e! intercambio y abastecerse de ar-
tículos para el hogar, ,'esrimentas, acceso-
rios de belleza, juguetes tradicionales y por
supuesto aróculos religiosos, entre los que
sobresalen las figuras de San Miguel y la de
la Guadalupana. santos y ,-írgenes, imáge-
nes, escapulanos,lla\'eros, cuadros, rosarios,
oraciones impresa.. estampas y veladoras.
También se \'enden garrafas de plástico para
almacenar y transportar e! agua milagrosa.

Diego Lázaro acudió junto con su familia allu·


gar indicado por e espíritu de San Miguel y al
cavar en el lugar come zó a brotar el agua que
sanaría las enfe eaades. Anóni mo, El arcán·
gel san Miguel mov endo la roca que cubre la Lé
fuente milagrosa San a o de San Miguel del af
Milagro, Tlaxca a Fe

66 I ARQUEOLOGIA MEXICANA
DOSIER

úsica En su visita, los peregrinos caminan por cuetes y fuegos artificiales, ofrendas yador- Todos saben que la madrugada de! 29
tejos la antigua Xochitécatl-Cacaxtla, ,-eneran namos la iglesia, traemos músicos y prepa- de septiembre el sol ilumina la Pirámide de
[inos otros santos de iglesias en pueblos cerca- ramos el mole, porque San Miguelito nos Las Flores porque ése era el lugar sagrado
lesia, nos, comen y beben, se divierten en los jue- protege de los males, nos alivia de la enfer- de los antiguos habitantes, que ese día, al
licio- gos mecánicos, disfrutan de los musicales y medad y cuida e! agua para regar la milpa". salir e! sol, hacían un ritual de fertilidad y
arti- de! baile que se ofrece después de las mana- Los visitantes y habitantes de San Migue! sanación. En Xochitécatl, centro ceremo-
has- nitas y de! espectáculo de fuegos artificiales. saben que, en la lucha entre el bien y el mal, nial enclavado en la cim a de un volcán
lden Como se senaló al iniciar este escrito, esa e! arcángel se ha ganado un lugar primor- extinto, orientado y ubicad o deliberada-
'Mé- noche de fiesta concluye al amanecer. dial en el orden sagrado de! cristianismo, mente entre los volcanes Iztaccíhuatl, Po-
eln- pues vence al m al representado por e!e- p ocatépetl y La Malinche, los rituales se
Dma SAN MIGUEL ARCÁNG EL, mentas culturales como enfermedades y realizaban en un lugar especial, con asocia-
las y ¿IMAGEN DE UNA DEIDAD hambrunas, imágenes demoniacas presen- ciones naturales cargadas de simboli smo,
avor MODERNA? tes en la iconografía cristiana -la serpien- vista a los volcanes, al valle y al espacio s1-
)OCO te o el dragón- y adq uiere pacieres natura- deral, con elementos rituales, ofrendas, al-
,con Los sanmigue!enses saben que durante si- les so bre la tempestad , los aires, el tares, fogata s, vasijas, incensarios, figuri-
con- glos se ha ce!ebrado la fiesta porque es una quemante sol y la sequía. Saben que pue- llas. U n día las actividades coti dianas se
manera de hacer e! bien común; dice don de proporcionar salud a los enfermos me- detenían y sobre la pirámide, en medio de
)PÓ- Manuel: "Cooperamos con la celebración diante aguas curativas y buenas cosechas la contemplación del paisaje cultural des-
olas y la fiesta en comisiones, dedicamos flores, con las lluvias. crita, se lleva ban a cabo ceremonias que
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les y
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ya l INIGI, JOOO(onJ"l'llQ\.cH: d ~IO"_IO".. Ir . IOIlOll'-a!. <KI"lHOOOOl..'I~ (""¡.ocId .. M U~(l. C Lwrl1"W ~--............

~ue C. r..lOp.1 M~

án-
~ la La fiesta en San Miguel del Milagro se ha convertido en uno de los eventos religiosos más importantes de la región y ordena el ciclo comunitario anual. Se
del afirma que hasta un millón de peregrinos acuden para rogar o agradecer un favor concedido y llevarse un poco del agua milagrosa que emana del cerro.
Fotografía aérea de 2010 en donde se ve el territorio de San Míguel y el uso del espacio durante la fiesta de septiembre . DISE~OYEDICIONCARTOGRAFICA CELIA LOeEZ MIGUEL

LA FIESTA DE SAN MIGUEL DEL MILAGRO I 67


DOSIER

Los peregrinos llegan a la fiesta de San Miguel La j


de forma individual o en grupos familiares; algu-
nos caminando o en camiones , otros, como los vid :
que vienen de Texcoco , arriban a caballo, y en bi-
cicleta desde el Distrito Federal , todos con la fe tra
puesta en el agua milagrosa .

las prácticas médicas Oarquín, 2010, pp. 16 pada


Y28). o es casualidad que el arcángel sea zo, :
una imagen sincrética de un ruos guerrero torrr
que simboliza tanto el sacrificio como la 200 L
fertilidad. A partir de evidencias arqueoló- [
gicas se ha inferido que en los rituales de con ,
sacrificio a las montañas - en este caso a La Mig¡
Malinche, en la Pirámide de las Flores- y tre 1
la alineación del sol saliente el 29 de sep- acue
tiembre - lo que se ha llamado "geografía taba
sagrada" (Serra, 2005, p. 344)- hay una surr
continuidad de los rituales cristianos res- u are
pecto a una celebración que tenia lugar des- gía (
de antes de la llegada de los españoles. "res
buscaban combatir el mal, proteger a la po- idolauar a los ruoses de las lluvias, la Mat- Para comprender cómo San Miguel se van
blación , procurar la fertilidad de los cam- lacueye y Tláloc. introduce en la cosmovisión indígena es puel
pos y del agua. Serra et al. (2001, pp. 82-83) La fiesta es reflej o de un mestizaje tem- importante apuntar que las apariciones del lum
encuentran en ruversas fuentes la concor- prano en la Colonia, cuando los ruoses pre- arcángel y su culto en territorio europeo Los
dancia enue la fiesta de San Miguel y el ini- hispánico s fuero n o bjeto de múltiples ocurren en lugares considerados sagrados, uor
cio del mes preruspánico de tepeíbllit/, "fies- equivalencias y traslapes. Por la similitud como montes, cuevas, manantiales, y esto les I
ta de los cerros". La Malinche, volcán enue ambas creencias, las fechas de las ce- se uaslada a las nuevas tierras, a los mis- gue
femenino, es la montaña benefactora, sos- lebraciones cristianas mantuvieron una mos sitios donde los pueblos mesoameri- XO(

tenedora, madre tierra, fértil, la que da llu- cercanía con los tiempos en que se oficia- canos hacían rituales y depositaban ofren-
via, donde se "arman los nublados". Has- ban los rituales preruspánicos, yambos cul- da s a Tláloc, dios de la lluvia: cerros, EL
ta aquí acudía la gen te del valle para tos convivían con los rituales agrícolas y montañas, cuevas, cañadas, ríos y arroyos DE
(Sierra, 2004: 7 6). Tláloc habitaba en el Tla-
llocan, al interior de las montañas que guar- La!
daban lluvia, granizo y rayos, monte sagra- fon
d o d o nde la tierra tenía la virtud de con
reverdecer, de germinar, florecer y fructi - les '
ficar toda semilla, conformand o un am- lebl
biente de tierra, agua, flores y frutos. D e nan
esta ruvinidad dependia todo lo bueno y lo que
malo: la sequía, la inundación, y por ello es mu
en las faldas de los grandes volcanes y cue- tim
vas del cenuo de l\Iesoamérica donde se Vltl
practicaba el culto a Tláloc Oarquín, 2010). gru
Dado suin finito poder sobre lluvias yaguas la f
de la tierra, siembras y cosechas, manifes- tier
tado en el ram que se desprende de la es- ent
COf

El sentido religioso no es la única motivación para


acudir a la fiesta de San Miguel. La peregrinación es Sar
una oportun idad para el intercambiooabastecimien- eSL
to de diversos artículos que se adquieren en el gran eso
mercado en que se convierten las calles, plazas, la- yos
deras, cimas , y atrio de la iglesia de San Miguel. gel

68 I ARQU EOLOGíA MEXICANA


DOSIER

~iguel La fiesta San Miguel del Milagro actualiza año con año hechos del pasado que le dan sentido a la
algu-
10 los vida comunitaria, cohesión social al grupo e identidad a sus miembros, que se materializa y encuen-
en bi-
lla fe tra su significado en una cultura que no tendría sentido sin la tradición.

p.16 pada, su figura de guerrero vence al grani-


:l sea zo, a las culebras de agua, los aires )'
Tero tormentas que dañan los cultivos (Sierra,
lOla 2004, p. 77).
'oló- De acuerdo con la tradición cristiana, y
's de con el encargo de luchar contra el mal, San
aLa Miguel fue promovido vigorosamente en-
's- y tre las sociedades indígenas quienes, de
sep- acuerdo con Jarquín (2010, p. 60), necesi-
rafía taban asimilar elementos para reconstruir
una su mundo espiritual, de manera que encon-
res- traron en la figura del arcángel una analo-
des- gía con Tláloc, su dios de la lluvia: ambos
"rescatan las almas de los muertos y las lle-
~l se van al paraíso o al Tlallocan, defienden al
a es pueblo propiciando buenas cosechas, son
; del luminosos y las montañas son su morada".
peo Los indígenas acomodaron las figuras pa-
dos, tronales cristianas que evocaban sus ritua-
~ sto les precedentes, como el caso de San Mi-
nis- guel del Milagro y las ceremOI1las en
len- Xochitécatl.
:en-
ros, EL SENTIDO ACTUAL
'ros DE SAN MIGUEL
na-
Jar- La fiesta de San Miguel del Milagro trans-
~ra­ forma de tal forma el paisaje que es muy
de complejo distinguir los elementos natura-
cti- les y culturales que forman parte de la ce-
lm- lebración. Entran en acción los recursos
De naturales, la iglesia, el pozo, las mercancías
do que se negocian y los objetos rituales, la
) es música, las danzas, los diseños de las ves-
ue- timentas, la gastronomía, las creencias, el
: se virtuosismo del agua, las imágenes de cada
10) . grupo, pueblo o cofradía. En este sentido,
uas la fiesta de San Miguel del Milagro, la cual
'es- tiene su origen en el sistema de creencias,
es- entrelaza ciertamente elementos tangibles
con la vida ritual de la comunidad.

,ara
les San Miguel, de acuerdo con la tradición cristiana ,
en- es uno de encargados de luchar contra el mal, y por
ran eso fue promovido en las sociedades indígenas. cu-
, Ia- yos miembros encontraron en la figura del arcán-
gel una analogía con Tláloc, el dios de la lluvia.

LA FIESTA DE SAN MIGUEL DEL MILAGRO I 69


DOSIER

~
j
~ L-____________________________~~__________~~____________~~________~~~____~______~~~__~~~"~______. . .w
San Miguel vence al mal representado por enfermedades y hambrunas, da salud a los enfermos, a través de aguas curativas , y buenas cosechas con el
agua de las lluvias. Ex voto a San Miguel del Milagro de unos peregrinos que salvaron la vida en un accidente. Tiene la fecha IV-X-81 .

Las sociedades indígenas encontraron en la figura del arcángel San Miguel una analogía con Tláloc,
su dios de la lluvia: ambos "rescatan las almas de los muertos y las llevan al paraíso o al Tlallocan,
defienden al pueblo propiciando buenas cosechas, son luminosos y las montañas son su morada".

Los habitantes de San Miguel saben que actualiza año con año hechos del pasado PARA LEER MÁS•.•

la agricultura ha dejado de ser el centro de que le dan sentido a la vida comunitaria, D JAL'BE-I1 ~RR l .,
i\ fa. Eugenia, "San ~fit,'llel Arcángel, un san-
la vida del pueblo, que las aguas del río es- cohesión social al grupo e identidad a sus to andariego", Rtk/dollfS, 103 "'-'\.'\1), 2005, pp. 18-50.
J ARQL'iN, ¡\fa. Teresa, Los santos del (araZÓI' de l\1elepec, H.
tán contaminadas y que han debido salir a miembros, que se materializa y encuentra Ayuntamiento de l\ lc[epec, 2010.
buscar trabajo fuera del municipio. Hoy en su significado en una cultura que no ten- RODRi cUI-:./.- l\ 11 \Ji\, Fernando E .. " L' na m aravilla en San
Miguel del J\ Wagro", en Imágenes de los "a/llra/es en el
día acuden a la imagen del arcángel en caso dría sentido sin la tradición. La memoria arle de la l\Tuel'll 1:5pm/a. SI:p"!OJ XI 7 al Xll11, f o mento
de enfermedad, de accidentes, ante dificul- cumple su cometido, enlazar las diversas Culmral Banamex, ~ I éxico_ :wos.
SERR..\ , 1\ 1. Carmen, C. Lazcano y L. Torres, "Acu\"idades
tades económicas, amorosas y educativas. generaciones, recuperando el pasado, otor- rituales t n Xoclu(écacl-Caca...xcla, Tlaxcala",Arqueolo·
Ahora San Miguelito se ha vuelto andarie- gándole significados a las nuevas condicio- gia, núm . 25, 1001, pp. - 1-R8.
SLRR.\, ¡\J. Carmt:n. "Xodurecatl y sus \'olcanes: pasado
go, protege a los cientos de migrantes que nes de existencia. t¡¡~ r presente", en E. \'argas ed .. TI .Coloquio Pedro Bosrh
cada año salen al país del norte en busca Gilllperd: eIO(ridtll/r) CtfI:ro d( .\tb.iro. l" \ \ 1, ~ I éxi co,
Hernán Salas Quintana!. Doctor en antropología. 2005.
delsustento para sus familias (D'Au beterre, SILRR\, Do ra, "San :\úgud .-\.rcángel en los rituales agrí-
Investigador del 1nstiruto de Investigaciones Antro- cola s",Arqllf()/ogh1JJt::\7tulJu. \"e>l. 12, núm. 68, julio-
2005). Como celebración,la fiesta, una trae pológicas de la UN.\l\1. Ha es tudiado la s sociedades Vis'
agosto de 10114. pp. -+ - 9.
dición del pueblo desde hace casi 400 años, campesinas y rurales. Sal

70 I ARQUEOLOGíA MEXICANA
-
LA SENORA DE CHALMA
LEONARDO L ÓPEZ LUJÁN , LAURA FILLOY NADAL

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o- Vistas frontal , izquierda y posterior de la mal llamada Diosa de Coatepec Harinas en su estado actual. Está registrada con el número de inventario 10-74751 .
Sala Mexica. Museo Nacional de Antropología . FOTO L M MARTINElIPROYECTO DIGITAUZACIONMNA-CANON

LA SEÑORA DE CHALMA I 71
La información contextual es decisiva para el arqueólogo. Con ella le resulta mucho más
fácil dilucidar la función y el significado de los vestigios que exhuma, así como recons-
truir escenas de un pasado siempre cambiante. Por ello, quienes saquean el patrimonio
arqueológico logran recuperar para su propio beneficio objetos de gran valor intrínse-
co, pero a costa de despojarlos de sus vínculos con las sociedades que los crearon.

Una escultura excepcional dades indígenas los siguen utilizando de generación en generación
ntre las obras maestras del Museo Nacional de Antropología, la o cuando son abandonados en el interior de cuevas secas.
llamada "Diosa de Coatepec Harinas" (~INr\, inv. 10-74751) ocu- Felizmente, tales sospechas se confirmaron hace unas cuantas
pa un lugar de privilegio. Exhibida en la Sala Mexica, sobresale semanas con un descubrimiento de la historiadora Ana Luisa Ma-
por sus indiscutibles valores estéticos y por tratarse de una de las drigal: en el Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropo-
raras tallas en madera que han logrado llegar desde tiempos pre- logía, ella se topó con cuatro fotografías en blanco y negro de la
hispánicos hasta nuestros días. Un rápido examen de su fisono- estatuilla, las cuales fueron tomadas el lejano 28 de marzo de 1897
mía nos indica que la estatuilla femenina fue concebida para ser (/\HJ\fNA, caja 2, 87a-d). Estas viejas tomas muestran la escultura
vista frontalmente y para transmitir, a través de su rigurosa sime- desde distintos ángulos y nos revelan que hace poco más de un si-
tría, los ideales indígenas de la armonía y la templanza. El rostro, glo el ojo izquierdo aún conservaba su aplicación circular de pie-
como suele suceder en la plástica del Centro de México, no expre- dra negra, que la oreja derecha ya estaba rota y que los hoyos de
sa sentimientos melodramáticos, mientras que el cuerpo -ergui- las polillas todavía no habían sido resanados. Pero más allá de es-
do y con los pies bien apoyados sobre el suelo- adopta una pos- tos detalles de conservación y restauración, una de las forografías
tura firme y a la vez serena . Apegándose al canon escultórico nos deja ver una ficha rectangular de papel que acompañaba a la y 1S
regional, las proporciones anatómicas se compactan en sentido estatuilla. También carcomida por la polilla, la ficha tiene inscrita gest,
vertical, al tiempo que se amplifican el tamaño y los detalles de la en letra manuscrita la siguiente aclaración : 0((1
cabeza, las manos y los pies. }

El artífice de esta bella imagen representó a una mujer de ras- La figura de madera adjunta fue encontrada en el cerro del tambor tó 1:
gos juveniles y con el cabello peculiarmente trenzado sobre la fren- cerca de Chalma, enterrada en marmaja, juma [sic] con otra figura cuyo Paso
te. Puso especial énfasis en su torso desnudo, el cual nos muestra paradero se ignora. Dicha figura la cede el gue suscribe á su guerido
unos senos exiguos y rodeados por las manos en actitud de ofren- maestro)' amigo J\1r. A. M. Hunt, amante de las antigüedades mexi-
da. F.n contraste, dejó ocultas la cadera y las piernas bajo un lar- canas. Tenancingo, Diciembre 10 ele 1888. José Ma. de J. Ríos. cua.
go enredo carente de faja. La estatuilla, hay que mencionarlo, no La f
es demasiado grande: mide tan sólo 39.5 cm de alto, 15 cm de an- La biografía del objeto Sala
cho y 10 cm de espesor, mientras que su peso es de 1.2 kg. Fue Ese breve texto es significativo en dos sentidos. Por un lado, nos ca"
elaborada con una lTudera la tifo liada rojiza y de grano fino, qui- ayuda a construir la pomposamente llamada "biografía del obje- ne a
zás cedro, lo que permitió crear superficies bien redondeadas, ter- to", es decir, las vicisitudes que sufrió la estatuilla de madera des- tori
sas y brillantes. La talla se complementó con pigmento negro so- de su hallazgo hasta llegar a Chapultepec. Gracias a lo anotado, esta
bre la totalidad del rostro e incrustaciones de caracol de la especie por ejemplo, nos enteramos que uno de los primeros propieta- con
Turbillel/a angula/a para simular las escleróticas de los ojos y dos in- rios - si no su descubridor- fue José María de Jesús Ríos, cono- mo
cisivos superiores. cido en la ciudad mexiquense de Tenancingo por haber fundado colf
Con respecto al origen de la estatuilla, hasta fechas recientes el Colegio Pío Gregoriano en 1879. También nos aclara el texto pec
era realmente poco lo que sabíamos. Los únicos datos contextua- que, a fines de 1888, el profesor Ríos le obsequió la estatuilla a reg
les con que contábamos provenían del libro Toe lf7ood-Carver's Art Agustín i\{. Hunt Cortés, un sacerdote católico de ascendencia gra
in Ancimt Mexico} escrito por Marshall H. Saville (1925: 83). Ahí, irlandesa y nacido en Nueva Orleáns que pasó la mayor parte de plO
el arqueólogo norteamericano se limita a decirnos lo siguiente: su vida en nuestro país (véase H. de León-Portilla 1988, vol. 1 cIir¡
"Fuimos informados por el Dr. Nicolás León que esta imagen, p.125; vol. 2, pp. 189-192). Mencionemos que Hunt se dedicaba
junto con otra que ha desaparecido, fue descubierta hace algunos a la educación de niños desamparados, pero en sus ratos libres El
años en un montículo en Coatepec Harinas, Estado de México". estudiaba la gramática náhuatl, particularmente la fonética. En Mu
Estos datos, proporcionados por el afamado antropólogo michoa- efecto, bajo el seudónimo de Celtatécatl ("el celta"), publicó in- fes.
cano, siempre nos parecieron dudosos, no tanto por la referencia numerables traducciones alnáhuatl, el español r el inglés de le- del
a esa población matlatzinca de las faldas meridionales del eva- tanías, oraciones, relatos, salutaciones, elogios, fábulas e, inclusi- cm
do de Toluca, sino porque una pieza de madera difícilmente se ha- ve, el himno nacional mexicano. Muchas aparecieron entre 1884 la a
bría conservado en tan buen estado bajo los vestigios de un edi- y 1886 en el semanario La Familia} y otras en 1887 en las memo- caL
ficio prehispánico. Por regla general, este tipo de objetos logra rias del XI Congreso Internacional de Americanistas. Sin embar- de
sobrevivir en las zonas boscosas del altiplano cuando las comuni- go, las más conocidas fueron las que él mismo editó entre 1904 99'

72 I ARQUEOLOGíA MEXICANA
Izquierda: Una de las cua-
1á5
tro fotografías de la estatui-
15- lla tomadas el 28 de marzo
de 1897. AHMNA, caja 2, foto
1io 87a.
REPROGRAFIA PROYECTO

;e- DIGITALIZACiÓN AHMNA-CANON

ción

ntas
Ma-
) PO -
Derecha: Fotografía donde
le la se aprecia la ficha con la ano-
897 tación , hecha el1 de diciem-
rura bre de 1888, del profesor
n Sl- José María de Jesús Ríos.
AHMNA , caja 2 , foto 87c.
p1e- REPROORAFIA PROYECTO

s de DIGITALIZACiÓN AHMNA-CANQN

: es-
lfías
a la y 1906 en su miscelánea intitulada I-ftltll-Cortés Di- dental de la accidentada Barranca de Ocuilan, por la
:rita gesl, periódico trimestral de COJas de México, el Egipto del cual flu ye el río Chalma. Se ubica precisamente en-
Occidente,y de literatllra general. tre los pueblos de Ocuilan y Chalma, a 3.4 km en li-
Al seguir esta pista, descubrimos que Hunt pres- nea recta al suroeste del primero y a 2 km al nores te
,bar tó la estatuilla al insigne historiador Francisco del del segundo. De entrada, tal emplazamiento descar-
·u)'o Paso y Troncoso para que la integrara a la sección ta a Coatepec Harinas como el origen de la es tatui-
rido mexicana de la Exposición Histórico-Americana de lla, pues esta población se halla enclavada a 35 kiló-
exi- Madrid, la cual se organizó en 1892 con motivo del metros al oeste del Cerro del Tambor.
cuarto centenario del descubrimiento de América. En tiempos prehispánicos, este cerro y la barran-
La estatuilla estuvo expuesta en un escaparate de la ca entera formaban parte del señorío de Ocuilan, el
Sala n, como digno ejemplar de la "cultura cohuis-
nos ca" (paso y Troncoso 1893, 1, pp. 18,141). Convie-
)¡e- ne agregar que, por aquel entonces, el abogado e his-
les- toriador Alfredo Chavero (1892, p. x,x..,'C) identificó
do, esta efigie como "Malinalli" y confundió su cabello
:ta- con la máscara de la deidad de la tierra. Desconoce-
10- mos, por desgracia, cuándo ingresó la estatuilla a las
Ido colecciones del Museo Nacional, pero podemos es-
:\to pecular que habría sido a los pocos años de haber
aa regresado de España, cuando se tomaron las foto-
Cla grafías arriba mencionadas y por donación del pro-
de pio Hunt a instancias de Paso y Troncoso, antiguo
L1 director del museo.
Iba
res El contexto del hallazgo
En Mucho más significativa es la referencia que el pro-
In- fesor Ríos hace del Cerro del Tambor como el lugar
le- del descubrimiento, pues nos permite reconstruir el
Sl- contexto cultural en que se utilizó la estatuilla. Por
Monseñor Agustín M. Hunt
84 la arqueóloga Rosa de la Pella Virchez pudimos lo- CortésydosalumnosdelHo-
10- calizar en el mapa esa elevación del sur del Estado gar de Niños Trabajadores.
ar- de México. El Cerro del Tambor (18 0 57' 2.46" L ', REPROGRAFIA RAlcES TOMADO DE
HUNT-CORT~S DIGEST. ENERO-FEBRERO

04 99 0 25' 49.76"0 , 2 000 msnm) ocupa el flanco occi- DE 1906, P 218

LA SEÑORA DE CHALMA I 73
cual fue conquistado por Tenochtitlan durante e! rei- daban a su señoría los destruyesen en su presencia de llotl-
nado de Axayácatl (1469-1481 d.C.; véase Peña y Pal- ellos ... y para mostrarles de cuán poca ,-irtud son aque- Rorr
ma, 2010) . Tras su derrota militar, los ocuiltecas tu- llos ídolos en que tenían su esperanza los hizo quemar 189¡
vieron la obligación de tributar periódicamente a la delante de todo el pueblo con las cosas de sacrificar Es (
Triple Alianza grandes cantidades de mantas de al- que de ellos halló ... ámb
godón y henequén, uniformes militares, escudos, lente
maíz, frijol, amaranto, crua y sal, esta última muy El documento concluye diciendo que los idólatras que ~

blanca y para e! consumo exclusivo de "los señores fueron azotados, pero no excomulgados. catli
de México" (Codex Mendoza, f. 34r). A decir de los Un caso mejor conocido es e! de la cueva donde Cris
mexicas, los ocuiltecas eran "de la misma vida y cos- los agustinos erigirían e! Santuario de Chalma. En zoltl
tumbre de los [matlatzincas] de Toluca, aunque su ese lugar se reverenciaba una enigmática escultura E
lenguaje es diferente ... Usaban también y muy mu- de piedra que fue des truida y reemplazada en 1539. tigae
cho de los maleficios o hechizos" (Códice Florentino, Sobre este hecho, nos relata con detalle e! padre Fran- qwe
lib. X, cap. XXIX, §8, f. 132v). cisco de Florencia (1689, pp 5-7): gral:
Además de su exuberante vegetación, la barran- las e
ca de Ocuilan se distingue por la abundancia de cue- En tiempo de su gentilidad tenían en gran veneración luci(
vas y pequeños abrigos rocosos (Sardo, 1965, p. 72), los naturales de Ocuila y sus contornos un ídolo de nal '
muchos de los cuales fueron escenario de intensas cuyo nombre, ní aun entre ellos -así por el mucho tiem- cadi
actividades rituales en e! siglo >"'VJ. Allí se adoraban po que ha pasado, como por la total mudan za de reli- -sín
imágenes de madera y piedra, tal y como lo atesti- gión, y costumbres- ha 'luedado memoria alguna. Hay téot
guan varios documentos históricos. En e! Archivo 'luien piense, 'lue se ll amaba Ostoc-Teotl, que quiere una
General de la Nación, por ejemplo, se resguarda un decir Dios de las Cuevas; pero es adivinar. adú
interesante proceso inquisitorial contra la gente de tierr
Ocuilan (Inquisición, 1548, vol. 1, exp. 3, ff. 5-7). Allí D e acuerdo con Florencia, locales y fuereños hon- fe si,
se habla de un tal Juan Teztécatl, quien confesó ha- raban dicha escultura ... ver
ber visto "en Po<;:an una cueva y en ella muchos ído- irnp
los y alrededor sangre y cosas de santificar y se dice ofreciéndole olores, y tributándole en las copas de sus con
dónde está la cueva Tetelneoya". También se señala cajetes ... los corazones y sangre vertida de inocentes xn)
a un indio de nombre Acatónal como el encargado niño s, y otros animales de que gus taba la insaciable pu e
de dichas imágenes -especificándose que les ofrecía crueldad del común enemigo. Era mucha la devoción bié¡
copal, flores y comida- y a otro llamado Cóatl como -si se debe llamar devoción la que es superstición- y e id
e! carpintero que las tallaba. A raíz de la denuncia de grande la estima que su engañada ceguera hacía de aq uel ("n
este culto, un fraile agustino Ídolo, y al paso que era el concurso de varias personas, pp.
de cerca y de lejos, que venían a adorarlo y ofrecerle 1
fue al monte en donde decía que estaban los ídolos de torpes vícti mas. p. l
Ubicación del Cerro del palo grande y los hizo traer al mona sterio de Ocuila y de¡
Tambor con respecto a los les predijo y amonestó a los indios de que el Sr. Obis- Según una versión que no recurre al milagro, los mis- zol1
poblados de Ocuilan , Chal- mos ocuiltecas redujeron su imagen a pedazos y los
po ordenaba que todos los que tuviesen ídolos o cosas
ma y Coatepec Harinas.
ILUSTRACiÓN RAleES
de sacrificar los diesen e descubriesen ... y que si no los agustinos la reemplazaron con la de! Cristo negro
(Sardo, 1965, p. 19). Y, con e! paso de los siglos, los
frailes instalaron en la misma cueva las efigies de San
f¡ Migue! Arcánge! y de Santa María Egipciaca.
TOLUCA
Pero, ¿quién es este Oztotéotl referido con tan-
® CAI'ITAL ESTATAL
ta vacilación por Florencia? Dado que no existe me-
• LOCALIDAD
moria de alguna deidad con ese nombre y que e!
culto en la cueva de Chalma atraía a gente de luga-
res lejanos, e! sabio Migue! Othón de Mendizábal

Nevado de Toluca (1925, p. 100) propuso que no se trataría de "un
ESTADO DE
MÉXICO
diosecillo provinciano", sino de alguna divinidad La
) " de las que gozaron de culto universal entre los in- He
dígenas de! Centro de México" . Otros estudiosos
Ocuilan MORELOS han sido más puntuales al sugerir que era e!mismí-
• tro
Coatepec • simo Huitzilopochtli (Borunda, 1898, pp. 118-121; !co
Tenancingo • Cerro del Tambor
Harinas Chalma . Hobgood, 1971, pp. 260-261 ), Tláloc (Hobgood, se
• CUERNAVACA
ti 1971, pp. 256, 260; Quezada, 1972, p. 61), Tepeyó- no'

74 / ARQUEOLOGíA MEXICANA
ia de 1I llo tl-Tezcatlipoca (Krickeberg, 1949, vol. 1, p. 161;
que- 1 Ro mero, 1957, p. 25) o bien Tlazoltéotl (Borunda,
I
:mar :1 1898, pp. 121-122; Hobgood, 1971, pp. 260-261 ).
ficar 11 Es claro c¡ue los tres últimos dioses, dentro del
ámbi to de las adap taciones religiosas, serían exce-
lentes canrlidatos para la sustitución de cultos or-
.tras 111; c¡uestada por los agustinos. Bajo esta lógica, Tez-
catlipoca pudiera ser el antecedente inmerliato del
nde !' Cristo negro, Tláloc de San 11iguel Arcángel y Tla-
En I zoltéo tl de Santa María E gipciaca.
tura 1, En el mismo sentido, resulta sugerente la inves-
:;39. I ' tigació n de Loui se M. Burkhart (1989, pp. 87-93),
ran- quien concluyó c¡ue Tezcatlipoca y Tlazoltéo tl inte-
graban un par de rlivinidades respo nsables tanto de
las conductas rli solu ras como de su posterior ab so-
ción 11. lució n. Por u n lado, am bos incitab an el deseo car-
J de nal y provocaban las transgresiones sexuales: Tez-
em- catlipoca tenía com o atributos el polvo y la basura
reli- -sím bolos de la inmoralidad-, en tanto c¡ue T lazol-
Hay téotl - asociada con los lujuriosos huastecos- era ble. Ciertam ente, varias imágenes de deidades de la
lj ere una diosa terres tre c¡ue tenia el patro nazgo de los tierra y la fertilidad llevan el torso desnudo y visten Imagineros tallando en ma-
adúlteros y las muj eres promiscuas. Pero al mism o algún tipo de enredo como sucede en nuestra es ta- dera la efigie de una divini-
dad masculina. Códice Flo-
ti empo, los dos eran invocados en el rito de la con- tuilla. É se es el caso, p o r ejemplo, de Coatli cue,
rentino , lib . 1, apendiz, f. 26r.
o n- fesió n oral, pues gozaban de los p oderes para rem o- Tlaltecuhtli, Chicomecóatl, Cihuatéotl, Toci, Tlazol- DIGITALIZACiÓN RAle ES

ver (lavar, comer o barrer con escoba de zacate) las téotl e Ixcuina. Otras imáge nes tienen , como ella,
im purezas de las p ersonas de vida disipada y para pintura negra en el ros tro. Nos referimos a Cihua-
sus concederles el perdón (Códice Florentino, lib. I, cap. có atl, T eteoinnan , T zap o tlate n an , T lazoltéo tl,
I1tes xn). Eso explica por c¡ué Tlazoltéo tl, una rliosa su- Ixcuina, Temazcalteci y, en m enor merlida, a Chi-
~ ble puestamente de origen huas teco, era conocida tam- co mecóatl y Chalchiuhtlicue. Pero, de manera des-
:ión bién como Tlaelcuani o " la c¡ue come inmunrlicias"
1-y e identific ada en ocasio nes con Chalm ecacíhuatl
i uel (" muj er de los de Ch alma"; Leó n-Po rtilla, 1996,
nas, pp. 99-104).
erle E n ese tenor, el licenciado Ignacio Borunda (1898,
p. 122) registró a fin es del periodo colo nial un rito
de p urificación c¡ue asoció inevitablemente co n Tla-
[liS- zoltéotl. Así lo describe:
los
gro La emocion que sienten las Gentes que ocurren al San-
los tuario de Chalma á hazer allí las confesiones generales
)an de su vida, son las que entiende á vista de aquel insig-
ne Cruzifixo, ser el representativo del Señor de la ba-
an- sura ó que limpia sus conciencias, )' en un llano antes
ne- de llegar al Santuario, los Indios se desnudan y revuel-
~ el can en el zacate y me han dicho españoles creen se les
ga- perdonan sus pecados, )' me parece que el zacate en
bal que se revuelcan lo atan después y lo queman.
'un
lad La advocación de la estatuilla Detalle de la "Aparición del
1n- Hem os visto c¡ue la estatuilla del Cerro del Tambo r Santo Christo de Chalma",
,os se apega rigurosamente al estilo escultórico del Cen- grabado de la Relación
TIÍ- tro de México. Sin embargo, no encontramos en la histórica y moral .. . de fray
Joaquin Sardo . Abajo se
21; iconografía del área represe ntacio nes femeninas c¡ue
ve la imagen destruida de
Jd, se le parezcan demasiado y c¡ue, por consecuencia, Oztotéotl.
¡'ó- nos ayuden a identificarla de manera incontroverti- DIGITAliZACiÓN RAle ES

LA SEÑORA DE CHAlMA I 75
Monumento51 de Castillo de Repn
Teayo, Veracruz. Fotografia ca de
tomada por José Garcia Pa- del C.
yón en 1944. Archivo Técni- Antor
FOTO ce
co de la Coordinación Nacio-
nal de Arqueologia I INAH .
REPROGRAflA M A. PACHECO I RAlcES

76 I ARQUEOLOGIA MEXICANA
illode Representación en cerámi- senos, un enredo liso y los pies descalzos. Obvia-
~rafia ca de una posible Tlazoltéotl mente, ir más allá de tales sugerencias sería dema-
a Pa- del Centro de Veracruz . San
siado arriesgado.
'écni- Antonio Art Museum.
FOTO· CORTESiAOE MARION OETTINGER I SAMA Concluyamos este artículo recordando que, se-
lacio-
~H.
gún la ficha del profesor Ríos, la estatuilla se halló
ES "enterrada en marmaja" junto a otra similar que está
extraviada. La palabra "marmaja", vale la pena acla-
rarlo, se usa en México para referirse a la marcasita
(sulfuro de hierro), material con e! que se elaboraba
en la antigüedad una tinta negra y resplandeciente.
Los mexicas la empleaban para pintar cerámica, pa-
pe! y cierto tipo de sandalias, pero sobre todo como
afeite faciaL Se lo aplicaban en e! rostro a las imáge-
nes de deidades femeninas, a las sacerdotisas del cul-
to de Chicomecóatl ya las novias en su casamiento,
aludiendo siempre a la fecundidad de la mujer y del
maíz tierno.
En suma, la ficha del profesor Ríos cambia dia-
metralmente nuestro conocimiento sobre la estatui-
lla de madera, a la cual pudiéramos bautizar ahora
con justicia como "La Señora de Chalma". Gracias
a este breve texto logramos reconstruir su "biogra-
fía" y su contexto culturaL Obviamente, sabríamos
mucho más si la imagen hubiera sido excavada si-
concertante, la estatuilla de madera no lleva e! toca- guiendo una metodología científica. {,ii~
do específico de ninguna de estas deidades, ni Agradecimientos: Sarah Clayton, Ana Madrigal, Diana Maga-
tampoco e! típico peinado "de cornezue!os" propio loni, Rosa de la Peña, Mónika Pérez, Claude Stresser-Péan.
de las mujeres mexicas.
Por el contrario, observamos tallado en la estatui- • Leonardo López Luján. D octor en arqueología por la Univer-
lla un peinado que nos recuerda al p etob huasteco: sité de Paris x-Nan terre. P rofesor-investigador del Museo del
Templo Mayor, IN.\H.
una corona que se elabora dividiendo e! cabello de • Laura Filio)' N ada!' Maestra y doctora en arqueología por la
la nuca en dos grandes mechones; éstos son torci- Universitéde Paris I-Pandléon-Sorbonne. Restauradora perito del
dos y entremezclados con listones de color para lue- Museo Nacional de Antropología, INAH.
go llevarlos hacia e! frente y conformar así e! redon-
P ARA LEE R MÁs ...
de! (Stresser-Péan, 2011, pp. 151-152). Como es BORt¡NO \, Ignac io, C/OI" gWfra/ dr jeroglíficos allll'r1C(JIIOS, Jea n Pascal Sco tti,
sabido, e! petob no sólo se usa en la actualidad, sino Roma, 1898.
B U RKll \RT, J.oui!'c ~f., Tbe Slippny Eartb. i\ .Ta);N(J-Chnstioll A10ml DialogJle ill
que aparece figurado en la escultura prehispánica de Sixleelllh-Cmlllly Mrx7co, Thc Universir)' of Arizona Press, Tucson, 1989.
CI LWERO, Alfredo, HOlJleno/e tÍ Cn's/Óbal ColÓN. Anligüedades IJlI'::"7CmItlS, Secre-
la Huasteca (por ejemplo, e! monumento 51 de Cas- taria de Fomento, Méx ico, 1892.
tillo de Teayo) y en las descripciones de las mujeres PLORENClA, Francisco de, Descripción históriraJI moral del Yertllo dI' San Mi..~1II'1,
dr la.r CJle1.'(Js en ti Ro'"0 dr la NJI{!m Espm;a,y i"''fllriÓI1 dI' lo IlIIagen de Chris-
de dicha etnia que nos dej aro n los informantes de lo "'If'slro Su;or crucificado, flJlf' Sf' !'('lIera en ellas, lmprenra de la Compañía
Sahagún (CódiceFlorentino, lib. X, cap. XXI~ f. 135v). de lesus, Cádi7, 1689.
F-I. de l ..eón-Portilla, Ascensión, Tepllt/lahcJlilolli. I/l/presos en Ntihuol!. Hisloria
Hay que aclarar, empero, que los mechones de la es- .Y biblio...Vl'ifill, 2 v., l lN \\1, ~léxico. 1988.
HORGooo, Jo hn J., "The Sanctuary of Chalma", "L"\..-YI 111 1111emaliol1alm AJllr-
tatuilla no están torcidos desde e! inicio y que sus ex- n"klmislmlco!lgrnses, K. Renner Verlag, i\ (úruch, 197 1, pp. 247-262.
tremos caen hacia los lados (Claude Stresser-Péan, KRICKEBFRG, \V/., Frlspllutik "lid Ff'lsbildf'r bei den }(¡,lllInYi/lctm Allalllmieas ,,¡jl
br.rolldenr Beriirksich/(v,IO¡g AJexicos, 2 V., Palmeo Verlag. Berlín , 1949.
comunicación personal, julio de 2012). LEÓN-PORTII .I, \, ivfigl.lcl, El desh'!lo de la palabra. De h oralidad.J los gliJos n/esoa-
Pese a estas diferencias en e! peinado, pudiera lJIe,icaflos a la f'SC1itllrtl a!fabética. E.I Colegio NacionaJ, FCE, México, 1996.
M.ENDIZ \1\\ 1., Miguel o. de, "El sa ntuario de Chalma",AI1a/es del ,\/J\'AH1:', sa
conjeturarse con toda cautela que la estatuilla es época, t. 111, 1925, pp. 96· 106.
P.\SO y Troncoso, Francisco, E.xposición HiItóriro-Alllnirm/(/ de Madn·rI. Catálo-
una suerte de evocación ocuilteca de una deidad fe- go de 1(1 srrriólI de A1éxiro, 2 \~, Sucesores de Rivadeneira, J\ bldrid, 1893.
menina de la Huasteca. Recordemos en sustento de PEÑ \ Virchez, Rosa de la )' Vladimira Palma Linares, "Desarrollo histórico
del alrépetl Ocuilan", Estlldios de Cultura Otopame, v. 7, 20 10, pp. 35-70.
esta hipótesis que, en e! arte escultórico huasteco, Q lIEZ\I1.\ Ramírez, Maria Nocmí, Los /IIatlatzi1/cas, IN.\II ,j\ (éxico, 1972.
predominan las efigies de diosas terrestres y de la S.\R DO, Fray Joaquín. Relación históricay /IIoral de la pOr/mlosa ¡magm de N. Sr.
jesllcrislo crucificado oportddo m /lila de las mU'as de S. A'ligue! dt Challlla,
fertilidad, muchas de ellas identificadas por los es- México, 1965 " 8101.
S .WI UL, ~larshaJ I H., "fIJe IFood-Cart'eri ArI il1Al1cim/ Altxico, H erc Founda-
pecialistas como TlazoltéotL Como norma, llevan cion, Nueva York, 1925.
el torso descubierto, los brazos pegados al cuerpo, STR1:SSER- P É_\N, Claude, Des ti/CfI/mts e/ des hoU//IIes. Une persperh','t bislorique dll
ti/eU/mt indigelle al( Alexique, Riveneuye, París, 201 1.
las manos sobre e! vientre o sujetando uno de sus

LA SEÑORA DE CHALMA I 77
La Cantera Tlayúa ]
sil
pl
UN SITIO PALEONTOLÓGICO EXTRAORDINARIO es
se

JESÚS ALVARADO ORTEG A ee


Ellll/elllOlia de don Migllel Arangllt0'J"árez (19/7-2012) m
n;
hi
La Cantera Tlayúa, en la región Mixteca de Puebla, es la primera localidad paleon- de
Sl
tológica de conservación extraordinaria encontrada en México, la cual resguarda te
fósiles de gran valor científico, de peces principalmente. in

80 I ARQUEOLOGrA MEXICANA
L a tarea de los paleontólogos es describir la his-
toria de la vida de la manera más detallada po-
sible, incluyendo su origen y cada uno de sus pasajes,
de años -cuando nacieron las primeras civilizacio-
nes-, la paleontología incluye e! esrudio de todas las
evidencias conservadas desde e! origen de la vida,
para descubrir así las leyes y los principios que rigen ocurrido hace cerca de 3 800 millones de años. Aun-
) este fenómeno maravilloso. Al igual que los esrudio- que estos rangos temporales y la naruraleza del ob-
sos de la hi s toria humana, hurgamos en las evidencias jeto de esrudio de historiadores y paleontólogos sean
que e! paso del tiempo no ha destruido para recono- muy diferentes, podemos considerar que dichas
cer los posibles escenarios y personajes que ya for- evidencias son más abundantes y están mejor con- Entre los peces de la cante-
ra Tlayúa está el Teoichthys
2) man parte de los procesos antecedentes y determi- servadas cuando son más recientes; sin embargo, kallistos , "el pez más bonito
nantes de nuestra acrualidad. También, como todo algunos conjuntos de rocas diseminadas a lo largo de Dios", que pertenece al
historiador, siempre estamos a la espera de! hallazgo de! planeta conservaron fósiles extraordinarios de grupo de los ionoscopifor-
1- de escenarios que reúnan evidencias inalteradas y seres vivos habitantes de distintos momentos y lu- mes , que surgieron en el
suficien tes, que por sí mismas hablen de dichos even- gares, lo que desde hace años ha permitido a los Mesozoico y, por tanto , son
a tos. A diferencia de la historia, cuyo campo de acción paleontólogos un mejor entendimiento de la vida en
contemporáneos de los di -
nosaurios.
incluye hechos que se remontan a unos pocos miles nuestro planeta a lo largo del tiempo. En 1970, el FOTO JESUS ALVARAOO O RTEGA

LA CANTERA TLAYÚA I 81
paleontólogo alemán Adolf Seilacher acuñó el tér- bla. En 1959, don Miguel decidió sacar provecho de Adolf Seilacher acuñó el tér-
mino K017servat-Lagersttate para referirse a esas locali- la Barranca Tlayúa, en donde entonces ya se podian mino Konservat-Lagerstta-
te o localidad paleontológica
dades paleontológicas cuya conservación se distin- extraer rocas calizas planas o lajas, de unos cuantos
de conservación extraordi-
gue porque sus fósiles son muy abundantes, centímetros de grosor, que por su buena resistencia naria para referirse a luga-
representan una amplia biodiversidad, están aún y Uamativas tonalidades rojizas podian ser utilizadas res donde los fósiles son
articulados, e inusualmente conservan tanto las par- en la industria de la construcción como cantera en muy abundantes. La Cante-
tes duras o biomineralizadas (esqueletos) como par- fachadas y pisos. Sin saberlo, don Miguel abrió en la ra Tlayúa, en la región Mix-
teca, ya tan sólo 2 km al no-
te de sus órganos blandos. Cantera Tlayúa uno de los episodios más importan-
reste del zócalo de Tepexi
tes en la historia de la paleontología mexicana. Fre- de Rodriguez, Puebla, es la
El descubrImiento cuentemente, don Miguel y sus hijos descubrieron primera Konservat-La-
La Cantera Tlayúa, ubicada al sur del estado de Pue- fósiles de peces conservados dentro de las capas gesttate de México.
bla, dentro de la región Mixteca, a tan sólo dos kiló- rojas de arcilla que separan las lajas calizas. Los em- Los I
cos ¡
metros al noreste del zócalo de Tepexi de Rodríguez, pe110s de los Aranguthy por dar a conocer estos fó-
peciE
es la primera localidad paleontológica de conserva- siles a las autoridades locales y estatales fueron in- Tlayl
ción extraordinaria o KOllservaf-Lagesttate encontrada frucruosos hasta 1980, cuando Harr)' Moller publicó cada
en México. Casualmente, esta localidad fue descu- la primera noticia nacional de esos fósiles, la cual rá- dem
bierta por lugareños, don Miguel Aranguthy Juárez pidamente atrajo la atención de los paleontólogos vaci<
anál
y su esposa doña Matilde Contreras González, quie- de la UNMI.
ejerr
nes buscaban un medio de mantener a su familia a En 1981 los paleontólogos Shelton P. Applegate, nune
partir de los escasos recursos narurales de sus tierras, Luis Espinosa Arrubarrena y Pompeyo López Neri la e~
ubicadas en una de las regiones más áridas de Pue- coincidieron con don Miguel al reconocer el gran va- Cant

82/ ARQUEOLOGíA MEXICANA


lar cienúfico de los fósiles de la Cantera Tlayúa y es- vivos. Se h a encontrado un gran número de inver-
tablecieron varios compromisos en favor de su con- tebrados, como erizos, estrellas de mar, estrellas ser-
servación y estudio, entre los que destaca la piente, lirios de mar, pepinos de mar, gusanos, bival-
exploración geológico-paleontológica de los alrede- vos, p ec tínido s, ostras, caracoles, amonites,
dores de Tepexi de Rodríguez, la construcción del belemnites, insectos, arácnidos, isópodos, cangrejos,
Museo Pie de Vaca (hoy llamado Museo Regional esponjas, corales y posibles medusas. Los reptiles es-
Mi.,"teco-TlaYÚa) -donde se exhibe una muestra re- tán representados por cocodrilos, tortugas, tuataras,
~ PUEBLA

~
. 7'
Tepexi de
presentativa de los fósiles de la Cantera Tlayúa y zo-
nas paleontológicas cercanas-, así como el depósi-
lagartij as y pterosaurios. En Tlayúa hay además res-
tos de ho jas y tallos de posibles cícadas y coniferas,
Rodríguez to de los fósiles de Tlayúa en la Colección Nacional así como pequeños fragmentos de madera indeter-
de Paleontología (que alberga el Instituto de Geolo- minada y granos de polen y esporas. Restos de algas
gía de la UNAM) en la cual hasta ahora han sido cata- pardas y posibles cianobacterias también han sido
logados cerca de 6 000 ejemplares. El Museo Pie de identificados en el sitio, así como fósiles microscó-
Vaca, primer museo paleontológico de sitio en Mé- picos de nanoplancton calcáreo, calcisférulas yabun-
xico, así como los acuerdos entre la familia Aran- dantes formas de foraminíferos. Algunas bac terias y
guthy y la unam aún vigentes, constituyen un an te- hongos han sido observados dentro de 1m cuerpos
cedente emulado en o tras regiones del país con de los peces, en donde seguramente se establecieron
localidades fosilíferas, entre ellas Vallecillos (Nuevo durante la descomposición orgánica de los múscu-
León), MÚZqlliz (Coa huil a), Parque decca (C hi - los y otros tejidos blandos.
huahua), etc. Los amonites y belemnites de las rocas de Tla-
rúa han sido empleados para determinar que la edad
os fósiles de este conjunto de rocas fosilíferas -actualmente
Aunque en Tlayúa los peces son los más abu ndan- conocido como el Miem bro Medio de la Formación
tes, diversos y mejor conservados, han sido colecta- Tlayúa- es de 100-110 millones de años y corres-
dos también fósiles de todos los reinos de seres ponde a la Edad Albiana (época temprana del pe-

tér-
:ttij-
lica
'rdi-
Iga-
so n
,te-
I'lix-
no-
)ex i
sla
La-

Los estudios paleontológi-


cos para reconocer las es-
pecies fósiles de la Cantera
Tlayúa requerirán varias dé-
cadas de esfuerzo; después
de más de 50 años de exca- ~
~
vaciones y de 30 años de o
análisis aún se exhuman 8
~
ejemplares de especies ~

nunca antes vistas. Pez de ~


la especie Michin scernai. ~
Cantera Tlayúa. §

LA CANTERA TLAYÚA I 83
riodo Cretácico). Tal edad ha sido corroborada me- rrera (formada de arena o un posible arrecife muer-
diante un estudio paleo-magneto-estratigráfico, en to) ubicada al este de la laguna Tlayúa, así como po-
el que se tomó la lectura de la firma de los cambios bres corrientes de agua dulce que provenían de la
del campo magnético terrestre registrados en los tierra firme ubicada al oeste.
minerales que contienen fierro. El conjunto fosili- Cabe señalar que los estudios paleontológicos en-
fero del sitio y las características de sus rocas han caminados a reconocer las especies fósiles de la Can-
sido empleados también para determinar que el pa- tera Tlayúa aún requerirán varias décadas; esto debi-
leoambiente o escenario ambiental en el que se de- do a la escasez de paleontólogos especializados en
positaron esos organismos, así como las partículas el estudio de cada uno de los grupos ya menciona-
que forman las rocas que los contienen, correspon- dos, así como a la gran cantidad de posibles nuevas
de a una laguna costera que fue alimentada periódi- especies y al hecho de que aún hoy, después de más
camente por aguas tropicales del oeste del mar de de 50 años de excavaciones y 30 de análisis sistemá-
Tetis que pasaban por un arrecife y una posible ba- tico de esos fósiles, en Tlayúa siguen exhumándose

84 I ARQUEOLOGíA MEXICANA
El hallazgo del fósil del pez
ejemplares de especies nunca antes vistas. Los inves- Los peces Quetzalichthys perri/latae,
tigadores mexicanos y extranj eros que par ticipan en E ntre los peces de T layú a se encuentran las espe- "el pez emplumado de la
la descripción de las especies fósiles de Tlayúa han cies Teoichtqys ka¡listosyQtletzalichtqysperri/latae, no m- doctora Perrilliat", es signifi-
procurado resaltar su originalidad, nombrándolas bres que significan " el pez más bonito de Dios" y cativo porque representa el
con palabras provenientes de la lengua náhuatl, en "el pez emplumado de la Dra. Perrilliat", resp ecti- reencuentro de dos subgru-
pos de ionoscopiformes -
honor a las personas involucradas con e! Proyecto vamente. Esos peces son los representantes más jó-
peces con dientes adapta-
Tlayúa, o que hacen referencia a esa región de! país. venes conocidos de los ionoscopiformes, grupo que dos para morder y triturar
La atención científica sobre la asociación fósil de Tla- surgió en E uro pa durante e! periodo Triásico de la estructuras duras- al final
yúa ha ido en aumen to, pues ha revelado la presen- era de los dinosaurios (e! Mesozoico), cuando Pan- de la apertura de Pangea ,
cia de especies que complementan distintas hipóte- gea comenzaba a fragmentarse latitudinalmente en en la región donde el Mar de
Tetis y el Proto-Pacífico se
sis sobre la evolución y los patrones de distribución G ondwana y Laurasia, dando paso al mar de Tetis.
encontraron hace cerca de
geográfica que tuvieron distintos grupos de organis- E l hallazgo de esas dos especies en Tlayúa es signi- 150 millones de años.
mos en e! pasado. ficativo porque evidencia el reencuentro de dos sub- FOTO JESUS AlVARADO ORTEGA

LA CA NTERA TLAYÚA I 85
grupos ionoscopiformes al final de la apertura de especializadas para vivir en arrecifes. Por otro lado, La especie Tlayuamichin De
ilZlli, "pez de Tlayúa con las yor
Pangea en la región donde el mar de Tetis yel Pro- la especie Tlqy1lamichin i':;;jli, cuyo nombre hace refe-
escamas del color de la ob- dic
to-Pacífico se encontraron hace cerca de 150 millo- rencia a un "pez de Tlayúa Con la s escamas del gut
sidiana" , es representante
nes de años. Mientras que las formas cercanas a Teoi- color de la obsicliana", y uno de los últimos semio- de uno de los últimos peces en
chthys sólo han sido encontradas en sitios ubicados notiformes que vivieron en América del Norte, per- semionotiformes -con espi- pe<
en lo que fuera e! borde norte de! mar de Tetis, aqué- mite reconocer e! patrón de extinción de esos peces, nas que sobresalian del cor
cuerpo- que vivieron en mo
llas más afines a Quetzalichtl?Js han aparecido sólo en mismos que acrualmente podrían estar representa-
América del Norte; además, pot
el borde sur. dos por los peje!agartos.
permite reconocer el patrón n ÚI
Otros peces de Tlayúa permiten documentar de Unamichthys espinosai, pez que honra a la UNA~ I y a de extinción de estos peces, la I
manera más precisa los procesos de diversificación Luis Espinosa, es un miembro de los ictiodectifor- que actualmente podrían cor
y extinción de distintos grupos de organismos. Por mes o "peces morde!ones", una forma intermedia estar representados por los p OI

pejelagartos. de
un lado, ya pesar de que sólo un pez picnodontifor- entre las especies de! Jurásico y Cretácico. Los ictio-
sul
me de Tlayúa ha sido formalmente reconocido bajo dectiformes jurásicos fueron peces de dientes pe- COI
e! nombre de Tepexichthys aranguthyorum-o "e! pez de queños (de hasta cerca de 80 cm de longirud) y ca- cié
Tepexi dedicado a la familia Aranguthy"- , en la lo- paces de alimentarse sólo de organismos pequeños. ME
calidad han sido encontrados al menos ocho espe- En cambio, algunos de los peces morde!ones del Cre- po
cies picnodontiformes potencialmente nuevas. Tal tácico desarrollaron tallas grandes (entre 1 y 5 m de
vir
número rebasa por mucho la diversidad previamen- longirud), poderosas mandíbulas armadas con enor- FOT

te conocida en toda América, y por lo tanto el esru- mes dientes, cabezas musculosas y cuerpos alarga-
dio formal de esa especie resulta crucial para enten- dos capaces de oscilar y avanzar a grandes velocida-
der a cabalidad la diversificación de los peces de! des; por supues to, llegaron a ser peces depredadores
Mesozoico, considerados por mucho tiempo formas exitosos que se distribuyeron a lo largo de todo el

86 I ARQUEOLOGíA MEXICANA
chin De Tepexichthys aranguth- mar de Tetis. Unamichthys es una forma intermedia mentos esqueléticos, lo que favorece la rápida dis-
11as yorum, "el pez de Tepexi de- no sólo por sus rasgos esqueléticos, sino también persión de sus elementos esqueléticos despu és de
l ob- dicado a la familia Aran- la muerte. En Tlayúa han sido encontrados varios
por su ubicación geográfica: justo en la región lon-
mte guthy", se han encontrado
gitudinalmedia del mar de Tetis, que marca una cla- pepinos de mar completos. e~~
lces en Tlayúa al menos ocho es-
!spi- pecies picnodontiformes - ra división entre las especies ictiodectiformes del
del con dientes con forma de norte y del sur. Jesús Alvarauo Ortega. Bió logo por la Facultad de Ciencias de la
1 en molar y dispuestos en filas- E l estudio detallado de la anatomía de las lagarti- IJN.\~ I y doctor en ciencias bio lógicas por ell nstituto de Gcología
nás, potencialmente nuevas. Tal de la UN.\l\L; invescigador en este lnl SmO instituto. Especialis ta en
jas de Tlayúa, nombradas TepexisauTlIs lepexii o "el la-
trón número rebasa con mucho peces fósiles de l\ léx.ico.
la diversidad previamente
garto de Tepexi" y HllehllecuetiPal/i llIixteCl/s o "la la-
ces,
rí an conocida en toda América y gartija vieja de la mixteca", ha revelado detalles que
P ',I '_P
r los por lo tanto el estudio formal permiten entender la evolución de todo el grupo de
AIY\R \D() ORTI.(; \,j.. K.A. González Rodríh"-lez, A. Blanco Piñón, L.
de los picnodontiformes re- lagartijas en el mundo. Antes de que estas lagartijas Espinosa Arrubarrena y E. O\·alles Damián, "~'r esozoic Osteichth-
sulta crucial para entender yans uf ~rexico", en FJ. Vega, T.G. N)'borg, ~ L del C. Perrilliar, M.
mexicanas fueran descritas, pocos datos había sobre
con cabalidad la diversifica- ro. ronteUano Ballesteros, S. R.S. Ceval10s Ferriz y S.A. Quiroz Barro-
ción de estos peces del
las lagartijas del Cretácico Temprano. so (eds.), Stlldies 01/ ,\lexit'tU/ jJaleolltology. ToPies O" Geobiolog)', vol. 24,
Mesozoico , considerados Entre los invertebrados, los artrópodos y los Springer, Dordrechr, The Netherlands, 2006, pp. 169-207.
ApPI.l~G\TJ _, S. P., L. Espinosa Arrubarrena, J. Alvarado Ortega r ~ f.
por mucho tiempo como for- equinodermos son los mejor estudiados. Atocat/e Benammi, "Revisioll of Rect:nt lnvestigations in r.he T layúa Qua-
mas especializadas para vi- rall/f!loi o "araña de agua de Ranulfo" es la araña más rry", en EJ. Vega el al. (eds.), op. ril., pp. 276-304.
vir en arrecifes. E~PI'o~ \ ARltLB \ltRI" \,L., Yf" f. i\f01ucllano Ballesteros, " Libreto guía
FOTO. JESUSALVARAOO ORTEGA
antigua conocida en México. Parapso/1Is tlqylletlSis es de la excursión a Tepexi de Rodríguez , Puebla", en .\lelJlonas del X
uno de los pocos ejemplares completos conocidos COI(f!.re.ro l\'(Iriol1tJl de ItI Sociedad de PaleONtología, Publicación especial
5, Sociedad ~lexicana de Paleonrología / Tnscituro de Geología,
de un pepino de mar fósil u holotúrido del género L' \\1, 21l0G, pp. 142-1 - 2.
Parapso/lIs, cuya singularidad radica en que estos or- 51,11._\(, 111 ,R,A., BegnjlllJld Hl'dmtllllg derFossil-L¡gerstá'ttfl1: J.\ 'eueJ jab,vlfrb
f"I' Geologie ¡/lid p"f,¡oolologie, I\[onarshefre JSIl, 1970, pp. 34-39.
ganismos presentan cuerpo blando con pocos ele-

LA CANTERA TLAYÚA I 87
Mentiras y verdades
EDUARDO MATOS MOCTEZUMA

¿El llamado "penacho de Moctezuma"


pertenece a Austria o a México?
Esta pieza que se encuentra en e! Museo Artículo 27. Son propiedad de la Nación, in- Con base en estos artículos no cabe cum
Etnológico de Viena, Austria, formada por alienables e imprescriptibles, los monumen- duda que e! penacho es de propiedad na- la pr
plumas de aves y adornos de oro, ha crea- tos arqueológicos muebles e inmuebles. cional. Por lo tanto, no importa si fue un pi ed
do una situación especial entre México y Artículo 28. Son monumentos arqueológi- regalo de Moctezuma a Cortés en 1519 la id
Austria. Deseo expresar mi posición ante cos los bienes muebles e inmuebles, produc- o si se trata de una pieza robada, vendi- otra
e! tema, en virtud de que nuestro país ha to de culturas anteriores al establecimiento da o que saliera del país por cualquier acq:
iniciado una serie de trámites tendientes al de la hispánica en el territorio nacional, así otro medio. Lo importante es que al sa- tnac
préstamo, por parte de Austria, de la pie- como los restos humanos, de la flora y de la lir al extranjero no pierde su carácter de "pré
za en cuestión. Los términos de! préstamo fauna , relacionados con estas culturas. ser propiedad de la nación, como lo in- neg:
harían 'lue el penacho viniera a México y dica la ley vigente. esta,
después regresara a Viena. Sobre e! parti- Actualmente el] I\H Yla Secretaría de bien
cular manifiesto lo siguiente: la Ley Fede- Relaciones Exteriores han promovido tern
ral sobre Monumentos y Zonas Arqueo- una serie de acciones tendientes a que nlU ~

lógicos, Arústicos e Históricos, vigente Austria "preste" a México en forma tem- pnn
desde 1972, en e! capítulo III que trata "De poral el "penacho de Moctezuma" para por
los monumentos arqueológicos, arústicos regresárselo posteriormente. Se ha pre- du r:
e históricos", señala lo siguiente: sentado a la Cámara de Senadores un do- tos ,
lida
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Reproducción del penacho de Moctezuma que se exhibe
en la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología.
en
FOTO AGUSTIN UZÁAAAGA I RAleES ten

88/ ARQUEOLOGíA MEXICANA


Un chimalli, escudo, que fuera un regalo de Motecu-
zoma 11 a Hernán Cortés fue devuelto a México en
1865 por órdenes de Maximilano de Habsburgo.
FOTO MUSEO NACIONAL DE HISTORIA

abe cumento en el que, según notas en


na- la prensa , no se contempla la pro-
: un piedad del bien, sino únicamente
519 la ida y vuelta de! mismo, entre
ldi- otras cosas. Lo anterior, de ser
ller aceptado por e! Parlamento aus-
sa- triaco y llevarse a cabo la acción de
. de "préstamo", crearía un precedente
10- negativo, ya que los países que han
estado solicitando el regreso de sus
¡de bienes arqueológicos extraídos de su
ido territorio se verían expuestos a que los
lue museos europeos y norteamericanos,
:m- principales poseedores de esos bienes, ya
ara por la acción colonialista, especialmente
.re- durante el siglo XlX, ya por saqueos ilíci-
30- tos en tiempos más recientes, vean la sa-
lida fácil de "prestar" a esos países tem-
poralmente sus bienes con la condición
de que sean regresados. México sería e!
país que abrió esa puerta que en última
ins tancia reconoce implíci tamente la pro-
piedad de esos museos sobre los bienes
en cuestión. Cabe agregar que la UNESCO
ha apoyado la posición de los países que
pugnan por que sus bienes arqueológicos
sean res tituidos a los mi smos.
En México tenemos precedentes de
bienes arqueológicos que han sido regre- 1982 un individuo roba de la Biblioteca Finalmente, cabe agregar que los mo-
sados al país. Recordemos que uno de los acional de Francia el códice Tona/ámat/ numentos arqueológicos son parte fun-
primeros casos ocurrió, paradójicamen- deAtfbin, motivo por el cual surge una ten- damental de nuestra historia. Por me-

... te, cuando Maximiliano de Habsburgo


llega a México y regresa una pieza prehis-
sa situación entre ambos países y México
sostiene que el documento es parte del
dio de ellos conocemos lo que fueron
las sociedades que nos antecedieron en
"..
.....
".
pánica (un cbima//i o escudo) como acto
de buena fe. Según me informa el Dr. Au-
patrimonio mexicano. De otro carácter es
la en trega que hace el papa Juan Pablo TI
el proceso de desarrollo de lo que ho y
es México, de ahí que se les considere
relio de los Reyes, en el House, Hof und de! Códice de la Cmz-Badiano, que si bien como propiedad de la Nación, carácter
t" Staatsarchive de Viena, bajo el apartado se trata de un documento de herbolaria que no pierden por ser "inalienables e
de "Max van Mexiko", existe una carta colonial depositado en la Biblioteca imprescriptibles", como bien lo 'señala
fechada alrededor de 1865 en la que el ar- Apostólica Vaticana, vuelve a su lugar de la ley. e~,
..... chiduque Francisco José autoriza la de- origen por un acto de buena fe. En los
volución de varios objetos, y entre ellos años noventa y más recientemente, se han
se encuentra una carta de Cortés y el pe- presentado diversos casos de los que se- Eduardo Matos Moctezuma. Maestro en ciencias
nacho en cuestión, lo que nunca ocurre ría interesante conocer e! contenido de antropológicas, espec ializado en arqueología. Fue
director del Museo del Templo Mayor, IN.IH. Miem-
en el caso de este último. Ya en el siglo XX los acuerdos que hicieron posible e! re- bro de El Colegio Nacional. Profesor emérito del
tenemos varios actos del mismo tipo: en torno de esos materiales al país. INAH.

MENTIRAS Y VERDADES / 89
eh
\rlVir Mejor

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