0% encontró este documento útil (0 votos)
39 vistas12 páginas

Disciplina Positiva: Módulo 3

Descargar como pdf o txt
Descargar como pdf o txt
Descargar como pdf o txt
Está en la página 1/ 12

MÓDULO 3

DISCIPLINA POSITIVA
UNIDAD 4:
La Disciplina Positiva y su implementación en el aula desde el punto de vista
curricular

MSc. Mirla Arcos Polanco


2022
Unidad #4 2

Índice

03. INTRODUCCIÓN

04. TEMA 1
La Disciplina Positiva y su implementación en el aula
Comportamientos complejos: La punta del iceberg

08. TEMA 2
Recomendaciones específicas y su vinculación con el
currículum

10. GLOSARIO

11. BIBLIOGRAFÍA
Unidad #4 3

Introducción

Introducción
La Disciplina Positiva promueve que los niños y las niñas se desarrollen en un espacio que les permita
convertirse en personas responsables, respetuosas e ingeniosas; busca el desarrollo de las habilidades
sociales propias para la vida en comunidad, lo que se relaciona de manera directa con los mismos fines
que persigue la educación en su conjunto. A través de los lineamientos de la Disciplina Positiva se produce
una relación intrínseca entre los procesos educativos y su fortalecimiento.

Cada escuela es un mundo y se caracteriza por sus particularidades, está conformada por una gran variedad
de personas con diferentes formas de abordar los procesos educativos. Hay quienes piensan que el trabajo
curricular es homólogo a cubrir los contenidos planteados y, lejos de puntualizar en los aprendizajes
de manera integral, no reconocen que es a través de los procesos pedagógicos diarios que se pueden
incorporar, de manera natural, elementos que contribuyan al bienestar de los niños y las niñas. Otro grupo
de profesionales busca formas de instalar, además de la cobertura curricular, una convivencia apropiada
entre los y las estudiantes basada en el respeto mutuo.

Independientemente de la clase en particular, o el área que se esté desarrollando en un determinado


curso, cada una de las actividades curriculares se podrán vincular con el aprendizaje de herramientas que
harán de los estudiantes personas que incorporan valores fundamentales y relaciones que promuevan un
desarrollo integral entre los pares.

En este contexto el uso de actos punitivos debe ser abandonado, pues se encuentra fuera de lugar, al igual
que la sanción, castigo o llamado de atención, que si bien podrían funcionar a corto plazo, cuando se trata
de objetivos de vida, a largo plazo, crean ciertos grados de rebeldía y resistencia. Es mejor implementar
los principios y recursos de la Disciplina Positiva, durante los años que se ejerce la tarea de educar, dado
que contribuyen a crear una relación de amor, respeto, ayudan a vivir, a solucionar problemas de manera
conjunta y colaborativa, entre pares y la comunidad educativa: padres, docentes y demás profesionales.

La Disciplina Positiva implica metas orientadas hacia una educación integral, propiciando el entendimiento,
la motivación y la comunicación; dado que en esencia no es punitiva, y no considera el castigo como parte
de sus estrategias, corresponde analizar una de las más importantes barreras para su implementación en
entornos educativos, puesto que ha sido este sistema el que ha estado con más fuerza instalado en las
escuelas.
Unidad #2 4

Tema 1. La Disciplina Positiva y su implementación en el aula de clase

La Disciplina Positiva y su implementación en el


aula de clase
Cada vez que los y las estudiantes salen de los cánones establecidos o esperados, desplegando conductas
que para el resto o los adultos pueden ser disruptivas o desafiantes a la normas, la principal forma de abor-
daje es el uso de castigos. Suprimir, restringir o quitar alguna actividad, que sea del agrado de los niños y
las niñas, es el mecanismo de control en entornos educativos. Ciertamente que en una primera etapa, y de
manera inmediata, puede dar resultado pero a un gran costo, dado que genera inseguridad y temor; y un
cambio de conducta únicamente para no ser castigado. En ese sentido la Disciplina Positiva orienta al uso
de formas respetuosas con el desarrollo integral de la niñez.

Un comportamiento inapropiado que se da en el entorno educativo, mientras se desarrolla una actividad


pedagógica (decir mentiras, golpear, lesionar a alguien, insultar y lanzar objetos entre otros), debe verse
como si fuera la punta del iceberg. Pero este llamado de alerta, visible claramente, es sobre lo que se actúa
(si se porta mal, le castigo; si se porta bien, le premio) sin considerar otras formas de abordaje que pudieran
ser más coherentes con una perspectiva de los derechos.

Sin embargo, debajo de esta punta del iceberg hay una serie de situaciones que podrían explicar el mal
comportamiento en entornos educativos y que ameritan especial atención, de los equipos de profesiona-
les, al momento de llevar a cabo los procesos pedagógicos.

La necesidad de conexión y pertenencia, que todas las personas presentan, debe encontrar acogida al in-
terior de las escuelas, pues es el primer espacio de socialización, es el escenario principal en el que los niños
y niñas pueden aprender a resolver conflictos acompañados por los equipos de aula, lo que les permitirá
alcanzar una vida y desarrollo pleno.

En el entorno educativo la atención está en la conducta que se observa, la que por supuesto es capaz
de cambiar el estado de ánimo de quienes la presencian, e incluso evidenciar situaciones en las que parti-
cipan los niños y niñas más pequeños. Un comportamiento complejo gatilla en los pares situaciones simila-
res; sin embargo, se debe profundizar y buscar su origen, ahondando en lo que realmente está ocurriendo.

Por las razones antes mencionadas se debe poner especial énfasis en los procesos pedagógicos que pue-
dan haber provocado conductas disruptivas para el entorno educativo, relacionadas -de manera directa o
Unidad #4 5

Tema 1. La Disciplina Positiva y su implementación en el aula de clase

indirecta- con el abordaje curricular, pues en ocasiones la forma de presentar una actividad, sin alternativas
para atender a las diferencias individuales, podría provocar comportamientos complejos.

Los niños y las niñas en su búsqueda por encontrar un espacio de pertenencia y seguridad incorporan es-
trategias que aprenden de sus modelos principales, tanto en la familia como en los entornos educativos,
teniendo relación directa con las cuatro metas erróneas que los llevan a tener conductas que los adultos
consideran disruptivas en los entornos en los que se desarrollan, particularmente en los educativos. Por
esta razón corresponde referirse a cada una de ellas para abordarlas de manera preventiva, bajo los linea-
mientos de la Disciplina Positiva.

1. Atención

Los niños y las niñas creen que solo son importantes, para los otros pares y adultos que les rodean, única-
mente si se les brinda toda la atención. Esa búsqueda permanente es uno de los principales elementos
que puede gatillar la necesidad de una intervención en el comportamiento; algo que complejo de abordar
en entornos educativos, dado que los profesionales de la educación deben atender a muchos estudiantes,
cada quien con sus propias demandas.

Por esa razón se observa, en los niños y niñas, formas de comportamiento que buscan captar la atención de
cualquier modo, manteniendo pendientes de ellos a su entorno, para sentir la valoración que buscan. Esta
función del comportamiento invita a reflexionar sobre cómo explicar los comportamientos disruptivos, algo
complejo en los espacios educativos, frente a procesos pedagógicos que están basados en una competen-
cia constante para captar la atención de los equipos de aula.

Para esta situación, en particular, corresponde brindar espacios educativos seguros, lejos de las competen-
cias entre sí, otorgando información que les permita entender a los y las estudiantes que se les está pres-
tando toda la atención que es posible, brindado seguridad en su actuar, particularmente fortaleciendo el
sentido de pertenencia.

2. Poder

Los niños y las niñas aprenden a través de las formas de relación que observan y experimentan; en este con-
texto, para la Disciplina Positiva resulta clave que las relaciones se basen en el respeto mutuo, a diferencia
de las relaciones tradicionales, en las que los equipos de aula y profesionales de la comunidad educativa
conciben el trabajo pedagógico bajo una lógica de poder, haciendo que las exigencias curriculares, activi-
dades y rutinas escolares sean una constante demanda de obedecer por parte de los y las estudiantes.
Unidad #4 6

Tema 1. La Disciplina Positiva y su implementación en el aula de clase

Los niños y las niñas buscan sentirse importantes, tener la posibilidad de elegir, haciendo lo que sea de su
interés; esto provoca que frente a la presentación de alguna actividad, que se plantee de manera rígida,
exista un episodio de comportamiento complejo, por lo que resulta relevante negociar de antemano las
opciones con ellos y encontrar un punto medio entre lo que quieren y lo que los adultos han planificado
para el grupo.

3. Revancha

Los niños y las niñas sienten que no se les tiene lo suficientemente en cuenta, que el adulto que comparte
a diario con ellos no logra empatizar, no comprende lo que realmente les sucede cuando se les pide realizar
algo que no está a su alcance y no se les brindan los apoyos requeridos.

Habitualmente sus sentimientos no son considerados para el desarrollo de las actividades pedagógicas
y puede que las exigencias educativas vayan más allá de las posibilidades, por lo que se debe realizar un
acompañamiento sistemático, validando sus sentimientos, haciéndoles ver que son respaldados por los
equipos de aula, brindando la seguridad que tanto necesitan. De lo contrario sus comportamientos respon-
derán, de manera equívoca, a una suerte de revancha por no sentirse lo suficientemente acogidos.
Unidad #4 7

Tema 1. La Disciplina Positiva y su implementación en el aula de clase

4. Insuficiencia

Los niños y las niñas podrían experimentar una sensación de frustración al momento de transitar por el
sistema educativo, sintiendo que no son capaces de responder frente a las exigencias de un entorno de-
mandante, razón por la cual su comportamiento podría ser pasivo, algo que no es propio de su etapa de
desarrollo. La forma de mostrar esto suele ser a través de un comportamiento que lo sitúan, frente al adulto,
en una posición de necesidad; lo que es interpretado por los niños y las niñas como un elemento que les
permite atraer la atención de otros de manera directa y permanente.

Los niños y las niñas que demuestren insuficiencia responden de manera pasiva y anticipan sus frustra-
ciones rindiéndose con facilidad frente a las exigencias escolares, lo que les genera la falsa creencia de que
realmente no son capaces de hacer nada, pensando que de esta forma también lograrán atraer la atención
de los equipos de aula. En relación a este tipo de comportamiento es necesario revertir, de manera pru-
dente y directa, esta creencia, demostrando en todo momento que sí son importantes para el desarrollo
colectivo del grupo.

Comportamientos complejos: La
punta del iceberg

Tal como lo detalla el autor Ernest Hemingway,


en la imagen presentada a través de su teoría
del iceberg, los docentes ven en sus aulas un
sinnúmero de comportamientos de manera
superficial, sin atender a las causas.

Es en este sentido se debe entender que


el comportamiento en las aulas puede
responder a múltiples factores o puede ser
propio de la edad, por ejemplo, un niño o niña
necesita moverse y correr en los entornos
educativos, como respuesta a largas jornadas
de actividades pedagógicas en las que
permanece sentado por largos periodos. Por ello se recomienda llegar al fondo del análisis que plantea el
presente iceberg, para establecer las diferencias, en lugar de atender solo a lo que se puede ver.
Unidad #4 8

Tema 2. Recomendaciones específicas y su vinculación con el currículum

Cuando los profesionales se limitan a actuar sobre el comportamiento que se observa se ignora el verdade-
ro motivo de lo que está pasando, se toman acciones que tienden a corregir y reconducir lo que realizaron
los niños y las niñas de forma rápida, generando un cambio inmediato, pero no aborda de manera profun-
da el proceso; por lo que se puede afirmar que intervenir sobre lo que se observa, en la punta del iceberg,
no garantiza que el comportamiento cambie.

Por lo antes mencionado, se debe procurar llegar hasta lo más profundo para entender el porqué del com-
portamiento de los y las estudiantes, teniendo como objetivo principal el conocer las profundidades del
iceberg, pues aunque no se observen ciertas conductas a simple vista, no significa que no incidan en las
manifestaciones complejas de los comportamientos.

Si los niños y las niñas en los entornos educativos se sienten acogidos, motivados, alentados frente a
sus logros y errores, se les brinda el bienestar que requieren para maximizar su potencial, se evidenciará en
sus comportamientos. Ello implica que los equipos de aula deben estar preparados para asumir los desa-
fíos, demostrando en todo momento a los niños y las niñas que realmente comprenden sus requerimien-
tos específicos, lo que de seguro minimizará las conductas disruptivas durante el desarrollo de los procesos
pedagógicos.

Lo relevante es usar esta técnica de modo preventivo frente a la escalada de comportamientos complejos,
por lo que es importante que los equipos de aula visualicen en profundidad una conducta disruptiva, se
debe realizar un análisis profundo sobre la causa que la generó, para abordarla de manera directa y no to-
mar las acciones que históricamente se han instalado en las comunidades educativas: si tiene buena con-
ducta se le premia y de lo contrario se le castiga.

Recomendaciones específicas y su vinculación


con el currículum
Con el fin de implementar los lineamientos de la Disciplina Positiva en el aula desde la comprensión, el res-
peto y el acompañamiento como una guía, es necesario analizar los fundamentos que la sustentan. A con-
tinuación se plantean una serie de recomendaciones para incorporar durante el desarrollo de los procesos
pedagógicos a nivel curricular:

1. SÉ EMPÁTICO, este es un elemento fundamental en las relaciones que se establecen al interior de las co-
Unidad #4 9

Tema 2. Recomendaciones específicas y su vinculación con el currículum

munidades educativas, pues permite ponerse en el lugar del otro, aún cuando no se haya vivido una si-
tuación similar. Adicionalmente, no se debe olvidar que todos quienes trabajan en el sistema educativo
también pasaron más de una década por el mismo espacio y de seguro tendrán alguna opinión sobre
cómo hacer sentir mejor a los niños y las niñas. Cuando se es capaz de empatizar con los niños y las niñas
de seguro será más sencillo comprender los desafíos que se enfrentan a diario, especialmente en temas
de convivencia con pares, ponerse en el lugar del otro permite escuchar a los y las estudiantes, atender
sus requerimientos y, de este modo, evitar comportamientos que pueden ser de mayor complejidad.

Cuando se empatiza al interior de las aulas se puede negociar con las diferentes actividades pedagó-
gicas presentadas, con el fin de realizar la flexibilización curricular correspondiente a las necesidades e in-
tereses del grupo, lo que evitará en gran medida generar problemas de comportamiento desencadenados
por no atender a las particularidades de los y las estudiantes.

2. AYUDA A PENSAR, realizando mediación y guiando procesos de metacognición que orienten de manera
específica, a los niños y niñas, sobre las consecuencias que podría tener su comportamiento, para ellos
y el entorno. Se recomienda brindar espacios para la reflexión constante, planificando esos momentos
como parte de la rutina, incorporando estos aspectos al currículo, sin esperar a que se produzcan con-
flictos para abordarlos. Del mismo modo, en dichos espacios, se pueden presentar diversos problemas
que el estudiantado deberá enfrentar colaborando en la búsqueda de respuestas colectivas, basadas en
los lineamientos de la Disciplina Positiva.

3. BRINDA EJEMPLOS, para los niños y las niñas, una de las formas más importantes de aprender normas
sociales corresponden al modelaje, que consiste en que el equipo de aula presente sus propias conduc-
tas y las mejores formas de relacionarse entre sí; las que de seguro los y las estudiantes podrán asimilar
e incorporar de manera permanente. Uno de los primeros modelos a los que acceden corresponde a la
familia y a los equipos profesionales en las escuelas, por lo que se debe poner especial atención en los
comportamientos de los adultos.

Se recomienda verbalizar lo que se va realizando, poniendo especial acento en que se trabajará de manera
concentrada y luego se hará una pausa de 15 minutos, al cumplir cada etapa comentarlo con el grupo de
estudiantes, para que comprendan la forma en que se cumple lo pactado consigo mismo.

4. SÉ FIRME A LA HORA DE FIJAR LÍMITES, de seguro esta acción tan relevante permitirá brindar seguri-
dad a los niños y las niñas, al interior del aula y entornos educativos, permitiendo llevar a cabo los proce-
sos curriculares de manera estable. Será esta firmeza la que permitirá brindar un ambiente consistente
y contenedor que facilitará el aprendizaje.

5. DIALOGA SOBRE LAS NORMAS, los niños y las niñas reciben a diario un gran repertorio de instrucciones
que guían de manera directa su actuar; sin embargo, los ambientes educativos no se adaptan para esta-
blecer instancias de diálogo directo y no generan normas consensuadas entre quienes conviven a diario
en los entornos educativos, atendiendo a sus intereses o requerimientos. La Disciplina Positiva brinda
algunas ideas que son fácilmente aplicables en el contexto de la implementación curricular, una de ellas
es preguntar directamente, cuando un comportamiento complejo surge: ¿recuerdas nuestro acuerdo?,
¿en qué consistía?, ¿qué pasó con lo que acordamos?, ¿qué podrías hacer para revertirlo?, esto contri-
buye a un empoderamiento y gestión personal sobre su propio comportamiento, lo que permite a los
niños y las niñas aprender a asumir las consecuencias que se derivan de un comportamiento complejo.

6. DESCRIBE ÚNICAMENTE LA CONDUCTA, los niños y las niñas al momento de relacionarse en entornos
educativos evidencian ciertos comportamientos complejos, por lo que se debe atender a su descripción,
intentando no personalizarlos. En particular se deben evitar, en las aulas, frases que tienden a genera-
Unidad #4 10

Glosario

lizar los comportamientos, señalando que sucede en muchas ocasiones, o siempre, cuando ha sido un
evento en particular, durante la jornada de la mañana, de manera esporádica. Del mismo modo no se
recomienda usar frases en las que se aluda de manera directa a los niños y las niñas junto a la conducta
observada como eres inquieto, eres desordenado, etc., es mejor referirse a la acción en particular, por
ejemplo: “observó que te agrada moverte, ¿prefieres hacer esta actividad de pie pero en silencio?” o bien
“¿te has dado cuenta que si el escritorio está ordenado se trabaja mejor?

7. ENFÓCATE EN LO POSITIVO, continuando la línea de la orientación anterior, se debe reconocer y valorar


la acción, no a los niños y las niñas en particular, ejemplo de ello es que luego de terminar una tarea
pedagógica se le debe decir que realizó muy bien un dibujo y terminó en el tiempo previsto, evitando
el uso de frases tales como: “felicitaciones”, “eres un niño muy inteligente y como eres el mejor del curso
has terminado primero”, con estas frases se contribuye a incorporar nuevas etiquetas y a poner sobre
exigencias, alejando a los y las estudiantes de la meta de un actuar consciente sobre sus propios progre-
sos.

Finalmente, sí se desea promover al interior de las comunidades educativas un ambiente propicio para
el aprendizaje, y un lugar de bienestar para todos y todas, se deben seguir las reglas básicas de la Dis-
ciplina Positiva.

Como profesional de la educación:

Si quieres que te escuchen, escucha; si quieres recibir amabilidad, sé amable; si quieres respeto, respeta.

Glosario
LÍMITES
Se definen de manera estática, no son negociables y resultan necesarios de establecer,
pues los niños y las niñas los requieren para mantenerse seguros, evitando riesgos innece-
sarios.

NORMAS
Resultan de la relación entre las personas que pertenecen a una comunidad en particular,
velando por el bienestar y la sana convivencia.
Unidad #4 11

Bibliografía

Bibliografía
Durrant, J. (2013). Disciplina positiva en la crianza cotidiana.
García Arias, Á. (2020). Propuesta de intervención en disciplina positiva para familias y profesionales
de la educación.
Nelsen, J., Cómo educar con firmeza y cariño. Disciplina positiva Barcelona: Ediciones Medici, 2007.
Ruiz, N. H. (2019). Cómo educar con firmeza y cariño. Disciplina positiva.
EMBAJADA
DE ESPAÑA
EN ECUADOR

También podría gustarte