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Arte

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Historia del arte

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Para la historiografía de la historia del arte, véase Estudio de la historia del
arte.

La creación de Adán (1508-1512), de Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina (Vaticano)

Cuarteto para flauta (1777), de Wolfgang Amadeus Mozart, considerado como uno de
los mejores compositores de música clásica de toda la historia

Las mil y una noches (‫ألف ليلة وليلة‬, Alf layla wa-layla), título clásico de la
literatura árabe

El acorazado Potemkin (1925), de Sergéi Eisenstein, una de las obras maestras de la


historia del cine
La historia del arte es el relato de la evolución del arte a través del tiempo,
entendido como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con
finalidad estética o comunicativa, a través de la cual se expresan ideas, emociones
o, en general, una visión del mundo, empleando diversos recursos, como los
plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos.

La historiografía del arte, como disciplina académica y entorno institucional


(museos, mercado del arte, departamentos universitarios, producciones editoriales)
se suele restringir a las denominadas artes visuales o plásticas (esencialmente a
pintura, escultura y arquitectura), mientras que otras artes son más
específicamente objeto de estudio de otras disciplinas claramente delimitadas, como
la historia de la literatura o la historia de la música, siendo todas ellas objeto
de atención por la denominada historia de la cultura o historia cultural, junto con
las historias sectoriales enfocadas a otras manifestaciones del pensamiento, como
la historia de la ciencia, la historia de la filosofía o la historia de las
religiones. Algunos campos de conocimiento estrechamente relacionados con la
historia del arte son la estética y la teoría del arte.

A lo largo del tiempo el arte se ha clasificado de muy diversa manera, desde la


distinción medieval entre artes liberales y artes vulgares (o «mecánicas»), pasando
por la moderna distinción entre bellas artes y artes menores o aplicadas, hasta la
multiplicidad contemporánea, que entiende como arte casi cualquier manifestación de
la creatividad del ser humano.

La sucesiva ampliación del listado de las «artes principales» llegó en el siglo xx


hasta el número de nueve: la arquitectura, la danza, la escultura, la música, la
pintura, la poesía —entendida de forma amplia como literatura con intención
estética, que incluye los distintos géneros del teatro y la narrativa—, la
cinematografía, la fotografía y la historieta (o cómic).

Al solapamiento conceptual de términos entre artes plásticas y artes visuales se


añadieron los de diseño y artes gráficas. Además de antiquísimas formas de
expresión artística como la moda y la gastronomía, actualmente se suelen considerar
artes nuevos vehículos expresivos como la publicidad, la animación, la televisión y
los videojuegos.

La historiografía del arte es una ciencia multidisciplinar, procurando un examen


objetivo del arte a través de la historia, clasificando culturas, estableciendo
periodizaciones y observando sus características distintivas e influencias. El
estudio de la Historia del Arte se desarrolló inicialmente en el Renacimiento, con
su objeto limitado a la producción artística de la civilización occidental. No
obstante, con el tiempo se ha impuesto una visión más amplia de la historia
artística, intentando una descripción global del arte de todas las civilizaciones y
el análisis de sus producciones artísticas en términos de sus propios valores
culturales (relativismo cultural), y no solo de los de la historia del arte
occidental.

El arte goza hoy en día de una amplia red de estudio, difusión y conservación de
todo el legado artístico producido por la humanidad a lo largo de su historia.
Durante el siglo xx han proliferado las instituciones, fundaciones, museos y
galerías, de ámbito público y privado, dedicados al análisis y catalogación de las
obras de arte, así como su exposición a un público mayoritario. El auge de los
medios de comunicación ha sido fundamental para el mejor estudio y divulgación del
arte.

Eventos y exposiciones internacionales, como las bienales de Venecia y São Paulo o


la Documenta de Kassel han ayudado al fomento de nuevos estilos y tendencias.
Premios como el Turner de la Tate Gallery, el Premio de la Fundación Wolf de las
Artes, la Medalla Picasso de la UNESCO, el Premio Velázquez de Artes Plásticas, el
Premio Pritzker de arquitectura, el Premio Nobel de literatura, la Medalla Mozart
de la Unesco de música clásica, el Pulitzer de fotografía y los Óscar de cine
también fomentan la obra de los mejores creadores a nivel internacional.
Instituciones como la UNESCO con el establecimiento de un Patrimonio de la
Humanidad ayudan igualmente a la conservación de los principales monumentos del
planeta.1

Índice
1 Prehistoria
1.1 Paleolítico
1.2 Neolítico
1.3 Edad de los Metales
2 Arte antiguo
2.1 Mesopotamia
2.2 Egipto
2.3 América
2.4 África
2.5 Asia
2.5.1 India
2.5.2 China
2.5.3 Japón
2.6 Oceanía
2.7 Otras manifestaciones
3 Arte clásico
3.1 Grecia
3.2 Roma
4 Arte medieval
4.1 Arte paleocristiano
4.2 Arte germánico
4.3 Arte prerrománico
4.4 Arte bizantino
4.5 Arte islámico
4.6 Arte románico
4.7 Arte gótico
4.8 América
4.9 África
4.10 Asia
4.11 Oceanía
5 Arte de la Edad Moderna
5.1 Renacimiento
5.2 Manierismo
5.3 Barroco
5.4 Rococó
5.5 Neoclasicismo
5.6 América
5.7 África
5.8 Asia
5.9 Oceanía
6 Arte contemporáneo
6.1 Siglo XIX
6.1.1 Arquitectura
6.1.2 Romanticismo
6.1.3 Realismo
6.1.4 Impresionismo
6.1.5 Simbolismo
6.1.6 Modernismo
6.1.7 Fotografía
6.2 Siglo XX
6.2.1 Arquitectura
6.2.2 Vanguardismo
6.2.3 Últimas tendencias
6.2.4 Globalización del arte
6.2.5 Artes decorativas
6.2.6 Literatura contemporánea
6.2.7 Teatro contemporáneo
6.2.8 Música contemporánea
6.2.9 Danza contemporánea
6.2.10 Fotografía del siglo XX
6.2.11 Cine
6.2.12 Historieta
6.2.13 Arte efímero
7 Véase también
8 Notas
9 Referencias
10 Bibliografía
11 Enlaces externos
Prehistoria

Venus de Willendorf, Museo de Historia Natural de Viena


Artículo principal: Arte prehistórico
El arte prehistórico es el desarrollado por el ser humano primitivo desde la Edad
de Piedra (Paleolítico superior, Mesolítico y Neolítico) hasta la Edad de los
Metales, periodos donde surgieron las primeras manifestaciones que se pueden
considerar como artísticas por parte del Homo sapiens. Durante el Paleolítico (25
000-8000 a. C.), los seres humanos se mantenían principalmente gracias a la caza y
a la recolección y habitaban en cuevas, en algunas de las cuales desarrollaron la
llamada pintura rupestre. Tras un periodo de transición (Mesolítico, 8000-6000 a.
C.), en el Neolítico (6000-3000 a. C.) el ser humano se volvió sedentario y se
dedicó a la agricultura, con sociedades cada vez más complejas donde fue cobrando
importancia la religión, y comenzó la producción de piezas de artesanía. Por
último, en la llamada Edad de los Metales (3000-1000 a. C.), surgieron las primeras
civilizaciones protohistóricas.

Paleolítico
Artículo principal: Arte paleolítico
Las primeras manifestaciones artísticas proceden del Homo neanderthalensis, de hace
unos 65 000 años, tal como se constata por los restos hallados en las cuevas de
Maltravieso (Cáceres), Ardales (Málaga) y La Pasiega (Cantabria).2 Aun así, la
mayor parte de los primeros hallazgos artísticos son del paleolítico superior y
pertenecen ya al Homo sapiens, alrededor del 25 000 a. C., teniendo su apogeo en el
periodo magdaleniense (±15 000-8000 a. C.). Los primeros vestigios de objetos
creados por el hombre aparecen en el sur de África, el Mediterráneo occidental,
Europa central y oriental (Mar Adriático), Siberia (Lago Baikal), la India y
Australia. Estos primeros vestigios son generalmente utensilios de piedra trabajada
(sílex, obsidiana), o bien de hueso o madera. Para la pintura utilizaban rojo de
óxido de hierro, negro de óxido de manganeso y ocre de arcilla. Su principal medio
expresivo era la pintura rupestre, desarrollada principalmente en la región franco-
cantábrica: son pinturas de carácter mágico-religioso, en cuevas, de sentido
naturalista, con representación de animales, destacando las cuevas de Altamira,
Tito Bustillo, Trois Frères, Chauvet y Lascaux. En escultura, destacan las llamadas
venus, representaciones femeninas que seguramente servían de culto a la fecundidad,
destacando la Venus de Willendorf. Otras obras representativas de esta época son el
denominado Hombre de Brno, el Mamut de Vogelherd y la Dama de Brassempouy.3

En la prehistoria surgieron las primeras formas rudimentarias de música y danza:


diversos fenómenos naturales y la modulación de la propia voz humana hicieron ver
al hombre primitivo que existían sonidos que resultaban armónicos y melodiosos, y
que afectaban a las emociones, al estado anímico de las personas. Al tiempo, la
danza, el movimiento rítmico, supuso una forma de comunicación corporal que servía
para expresar sentimientos, o para ritualizar acontecimientos importantes
(nacimientos, defunciones, bodas). En principio, música y danza tenían un
componente ritual, celebrados en ceremonias de fecundidad, caza o guerra, o de
diversa índole religiosa. Pronto el ser humano aprendió a valerse de objetos
rudimentarios (huesos, cañas, troncos, conchas) para producir sonidos, mientras que
la propia respiración y los latidos del corazón sirvieron para otorgar una primera
cadencia a la danza.4

Neolítico
Artículo principal: Arte neolítico

Pintura rupestre de la Roca de los Moros, en El Cogul


Este periodo —iniciado alrededor del 8000 a. C. en el Próximo Oriente— supuso una
profunda transformación para el antiguo ser humano, que se volvió sedentario y se
dedicó a la agricultura y la ganadería, surgiendo nuevas formas de convivencia
social y desarrollándose la religión. En la pintura levantina —datada entre el
Mesolítico y el Neolítico— se dio la figura humana, muy esquematizada, con notables
ejemplos en El Cogul, Valltorta, Alpera y Minateda. También se dio este tipo de
pintura en el norte de África (Atlas, Sáhara) y en la zona del actual Zimbabue. La
pintura neolítica solía ser esquemática, reducida a trazos básicos (el hombre en
forma de cruz, la mujer en forma triangular). Son de destacar igualmente las
pinturas rupestres del río Pinturas en Argentina, especialmente la Cueva de las
manos. En arte mobiliar se produjo la llamada cerámica cardial, decorada con
impresiones de conchas (cardium), y apareció el arte textil. Se manufacturaron
nuevos materiales como el ámbar, el cristal de roca, el cuarzo, el jaspe, etc. En
esta época aparecieron los primeros vestigios de poblados con una planimetría
urbanística, destacando los restos hallados en Tell as-Sultan (Jericó), Jarmo
(Irak) y Çatalhöyük (Anatolia).5

Edad de los Metales

Complejo megalítico de Stonehenge, en Inglaterra


La última fase prehistórica es la llamada Edad de los Metales, pues la utilización
de elementos como el cobre, el bronce y el hierro supuso una gran transformación
material para estas antiguas sociedades. En el llamado calcolítico surgió el
megalitismo, monumentos funerarios en piedra, destacando el dolmen y el menhir, o
el cromlech inglés, como en el magnífico conjunto de Stonehenge. En España se formó
la cultura de Los Millares, caracterizada por la cerámica campaniforme y las
representaciones humanas de figuras esquemáticas de grandes ojos. En Malta destacó
el conjunto de templos de Mudajdra, Tarxien y Ggantija. En las islas Baleares se
desarrolló una notable cultura megalítica, con diversas tipologías de monumentos:
la naveta, tumba en forma de pirámide truncada, con cámara funeraria alargada; la
taula, dos grandes piedras colocadas una vertical y otra encima horizontal; y el
talayot, torre con una cámara cubierta de falsa cúpula.6

En la Edad del Hierro destacaron las culturas de Hallstatt (Austria) y La Tène


(Suiza). La primera se dio entre los siglos viii a. C. y v a. C., caracterizada por
las necrópolis con tumbas de túmulo, con cámara mortuoria de madera en forma de
casa, a menudo acompañada de un carro de cuatro ruedas. La cerámica era polícroma,
con decoraciones geométricas y aplicaciones de adornos metálicos. La Tène se
desarrolló entre los siglos v a. C. y i a. C., ligada a la cultura celta. Destacó
por sus objetos en hierro (espadas, lanzas, escudos, fíbulas), con diversas fases
de evolución (La Tène I, II y III), que al final de esta era recibió las
influencias griega, etrusca y del arte de las estepas.7

Dama de Brassempouy, Museo de Arqueología nacional, Saint-Germain-en-Laye.


Dama de Brassempouy, Museo de Arqueología nacional, Saint-Germain-en-Laye.

Menhir de Champ-Dolent, en la zona de Bretaña (Francia).


Menhir de Champ-Dolent, en la zona de Bretaña (Francia).

Talayot circular de la isla de Mallorca (España).


Talayot circular de la isla de Mallorca (España).

Carro solar de Trundholm (Dinamarca).


Carro solar de Trundholm (Dinamarca).

Arte antiguo

Tablilla sobre el diluvio, del Poema de Gilgamesh (c. siglo vii a. C.), Museo
Británico.
Artículo principal: Arte antiguo
Se denomina así a las creaciones artísticas de la primera etapa de la historia,
iniciadas con la invención de la escritura, destacando las grandes civilizaciones
del Próximo Oriente: Egipto y Mesopotamia. También englobaría las primeras
manifestaciones artísticas de la mayoría de pueblos y civilizaciones de todos los
continentes. En esta época aparecieron las primeras grandes ciudades,
principalmente en cuatro zonas delimitadas por grandes ríos: el Nilo, el Tigris y
el Éufrates, el Indo y el río Amarillo.

Uno de los grandes avances en esta época fue la invención de la escritura, generada
en primer lugar por la necesidad de llevar registros de índole económica y
comercial. El primer código escrito fue la escritura cuneiforme, surgida en
Mesopotamia alrededor del 3500 a. C., practicada en tablillas de arcilla. Estaba
basada en elementos pictográficos e ideográficos, mientras que más adelante los
sumerios desarrollaron un anexo silábico para su escritura, reflejando la fonología
y la sintaxis del idioma sumerio hablado. En Egipto se desarrolló la escritura
jeroglífica, con una primera muestra en la Paleta de Narmer (3100 a. C.). La lengua
hebrea fue una de las primeras que utilizó como método de escritura el alfabeto
(abyad, alrededor del 1800 a. C.), que relaciona un único símbolo a cada fonema; de
aquí derivan los alfabetos griego y latino.8

Mesopotamia
Artículo principal: Arte de Mesopotamia

Estatua sedente del príncipe Gudea, patesi de Lagash (2120 a. C.), Museo del
Louvre, París
El arte mesopotámico se desarrolló en la zona comprendida entre los ríos Tigris y
Éufrates (actuales Siria e Irak), donde desde el iv milenio a. C. se sucedieron
diversas culturas como los sumerios, acadios, amorritas, asirios, caldeos, etc. La
arquitectura se caracteriza por el empleo del ladrillo, con un sistema adintelado y
la introducción de elementos constructivos como el arco y la bóveda. Destacan los
zigurats, grandes templos de forma escalonada piramidal, de los que prácticamente
no nos han llegado vestigios, excepto algunos basamentos. La tumba solía ser de
corredor, con cámara cubierta de falsa cúpula, como algunos ejemplos hallados en
Ur. También destacaron los palacios, conjuntos amurallados con un sistema de
terrazas a modo de zigurat, otorgando gran importancia a las zonas ajardinadas (los
jardines colgantes de Babilonia son una de las siete maravillas del mundo antiguo).

La escultura se desarrolló en talla exenta o relieve, en escenas religiosas o de


caza y militares, con la presencia de figuras humanas y animales reales o
mitológicos. En época sumeria se dieron pequeñas estatuas de formas angulosas, con
piedra de color o pasta en los ojos, en figuras sin cabello, con las manos en el
pecho. En el periodo acadio son figuras con cabello y larga barba, destacando la
estela de Naram-Sin. De la etapa amorrita (o neosumeria) destacan las
representaciones del rey Gudea de Lagash, con manto y turbante y las manos
nuevamente sobre el pecho. En el dominio babilónico cabe mencionar la famosa estela
de Hammurabi. De la escultura asiria destacan las figuras antropomórficas de toros
o genios alados, que flanqueaban las puertas de los palacios, así como los relieves
con escenas de guerra o caza, como el Obelisco negro de Salmanasar III.9

Con la aparición de la escritura surgió la literatura, como medio de expresión de


la creatividad del ser humano. En la literatura sumeria destaca el Poema de
Gilgamesh, del siglo xvii a. C. Se escribieron una treintena de mitos sobre las
divinidades sumerias y acadias más importantes, entre los que destacan: el descenso
de Inanna a los infiernos y los generados en torno a los dioses Enki y Tammuz. Otra
muestra de relevancia es el poema Lugal ud melambi Nirpal (Los trabajos de
Ninurta), cuyo contenido es de tipo didáctico y moral. En época acadia destaca el
Atrahasis, sobre el mito del diluvio. En la literatura babilónica es de remarcar el
poema Enûma Elish, sobre la creación del mundo.10

La música se desarrolló en esta región entre el IV y el iii milenio a. C., en


rituales de los templos sumerios, donde se cantaban himnos o salmos (ersemma) a los
dioses. El canto litúrgico estaba compuesto de responsorios —canto alternado entre
sacerdotes y coro— y antífonas —canto alternado entre dos coros—. Tenían varios
instrumentos, como el tigi (flauta), el balag (tambor), la lilis (precursor del
timbal), el algar (lira), el zagsal (arpa) y la adapa (pandero).11

Egipto
Artículo principal: Arte del Antiguo Egipto

Las pirámides de Gizeh


En Egipto surgió una de las primeras grandes civilizaciones, con obras de arte
elaboradas y complejas que suponen ya una especialización profesional por parte del
artista/artesano. Su arte era intensamente religioso y simbólico, con un poder
político fuertemente centralizado y jerarquizado, otorgando una gran relevancia al
concepto religioso de inmortalidad, principalmente del faraón,nota 1 para el que se
construyen obras de gran monumentalidad. Iniciado alrededor del 3000 a. C., el arte
egipcio perduró hasta la conquista de Alejandro Magno, si bien su influencia
persistió en el arte copto y bizantino.

La arquitectura se caracteriza por su monumentalidad con el empleo de la piedra, en


grandes bloques, con sistema constructivo adintelado y sólidas columnas. Destacan
los monumentos funerarios, con tres tipologías principales: la mastaba, tumba de
forma rectangular; la pirámide, que puede ser escalonada (Saqqarah) o de lados
lisos (Gizeh); y los hipogeos, tumbas excavadas en el suelo o en paredes de
precipicios (Valle de los Reyes). La otra gran edificación es el templo, conjuntos
monumentales precedidos de una avenida de esfinges y dos obeliscos, un acceso con
dos pilonos o muros trapeciales, un patio hípetro, una sala hipóstila y el
santuario. Destacan los templos de Karnak, Luxor, Filae y Edfú. Otro tipo de templo
es el speos, en forma de hipogeo, como en Abu Simbel y Deir el-Bahari.

La escultura y la pintura muestran las representaciones de forma figurativa,


generalmente con gran rigidez y esquematización. En la escultura egipcia comenzó a
representarse a faraones y dioses ya en las primeras dinastías, alcanzándose
durante la IV Dinastía el dominio absoluto de la técnica en elegantes
representaciones de porte majestuoso con acabados pulidos en materiales tan duros
como el granito o la diorita. Predominaba la ley de la frontalidad y el hieratismo,
con formas tendentes a la geometrización, dado su carácter simbólico como
manifestaciones de la vida ultraterrena. También destacan los ushebti, pequeñas
figurillas de tierra cocida o madera, de mayor realismo que la escultura funeraria,
representando escenas cotidianas.

La pintura se caracteriza principalmente por presentar figuras yuxtapuestas en


planos superpuestos. Las imágenes se representaban con criterio jerárquico, por
ejemplo: el faraón tiene un tamaño más grande que los súbditos o los enemigos que
están a su lado. Predominaba el canon de perfil, que consistía en representar la
cabeza y las extremidades de perfil pero los hombros y los ojos de frente. En
Egipto se desarrollaron notablemente las artes aplicadas, especialmente la
ebanistería y la orfebrería, con magníficos ejemplos como los muebles de cedro con
taraceas de ébano y marfil de las tumbas de Yuya y Tuyu (Museo Egipcio de El
Cairo), o las piezas halladas en la tumba de Tutankamon, de gran calidad
artística.12

La literatura egipcia fue la primera en desarrollar un formato literario tal y como


lo conocemos hoy en día: el libro.13 Una de sus mejores manifestaciones es la
Historia de Sinuhé, un servidor de Sesostris I, cuyo relato data de mediados del
siglo xx a. C. Posteriormente destaca el Libro de los muertos, escrito en el Papiro
de Ani, datado hacia el siglo xiii a. C. La música egipcia era principalmente de
signo religioso, con un gran protagonismo del canto vocal, desarrollando un ciclo
anual de festividades cada una de las cuales tenía su música correspondiente —hecho
que pasó a la liturgia judía y cristiana—. Entre sus instrumentos figuraban el
sistro, el ser (pandero), el ben (arpa), la seba (flauta), el sneb (trompeta) y el
met (clarinete). Al parecer, tenían también un tipo de órgano hidráulico, y en la
tumba de Tutankamon se encontraron dos trompetas de plata.14

Speos de Ramsés II en Abu Simbel


Speos de Ramsés II en Abu Simbel

El escriba sentado, Imperio Antiguo, Museo del Louvre


El escriba sentado, Imperio Antiguo, Museo del Louvre

Pintura mural de la cámara funeraria de Amenemhet, Imperio Nuevo, dinastía XVIII


(s. XV a. C.)
Pintura mural de la cámara funeraria de Amenemhet, Imperio Nuevo, dinastía XVIII
(s. XV a. C.)

Máscara funeraria de Tutankamón, Museo Egipcio de El Cairo


Máscara funeraria de Tutankamón, Museo Egipcio de El Cairo

América
Artículo principal: Arte precolombino
Ciudad de Monte Albán, Oaxaca, México
En una evolución paralela a la de los pueblos neolíticos europeos, los antiguos
cazadores-recolectores se iniciaron en la agricultura en torno al vii milenio a. C.
—especialmente el maíz—, surgiendo las primeras sociedades en las tierras altas de
México, donde se observa el predominio de una casta sacerdotal, con grandes
conocimientos en matemáticas y astronomía. Los primeros hallazgos artísticos son de
alrededor del 1300 a. C. en Xochipala (estado de Guerrero), donde se hallaron unas
estatuillas de arcilla de gran vivacidad. La primera gran civilización
mesoamericana fue la olmeca, localizada en un espacio que actualmente corresponde a
las provincias de Veracruz y Tabasco, donde destacan las esculturas de piedra, de
gran naturalismo (Luchador, hallado en Santa María Uxpanapán), o las colosales
cabezas monolíticas de hasta 3,5 metros de altura. Los zapotecas, establecidos en
Oaxaca, construyeron el magnífico conjunto de la Ciudad de los Templos, en el Monte
Albán. En América del Norte destacaron las culturas Hohokam, Mogollón y Anasazi.

En Perú está documentada la construcción de grandes templos antes incluso de la


invención de la cerámica, en el iii milenio a. C. (Sechín Alto, Kuntur Wasi).
Destaca Chavín de Huántar (900 a. C.), complejo religioso construido en diversas
fases, con una estructura en forma de U, con una plaza embaldosada con losas en
relieve con figuras de jaguares y animales mitológicos, templo edificado sobre tres
pisos de galerías, y un monolito central de granito blanco de 4,5 metros de altura.
En esta región surgió una notable industria textil, quizá la primera del mundo,
hilada con telar con hilos de casi 200 colores distintos, destacando especialmente
los mantos de lana de Paracas. Otras culturas remarcables de la región fueron la
moche y la nazca —con sus enigmáticos geoglifos de Nazca—. En la zona del Amazonas
destacó la cultura barrancoide, con una cerámica de diseños incisos, así como la
cultura San Agustín en Colombia.15

África
Artículo principal: Arte africano

Escultura nok
El arte africano ha tenido siempre un marcado carácter mágico-religioso, destinado
más a ritos y ceremonias de las diversas creencias animistas y politeístas
africanas que no a fines estéticos, aunque también hay producciones de signo
ornamental. La mayoría de sus obras son de madera, piedra o marfil, en máscaras y
figuras exentas de carácter más o menos antropomórfico, con un típico canon de gran
cabeza, tronco recto y miembros cortos. También se producían cerámica, joyería y
tejidos, así como objetos de metalurgia —el hierro era conocido desde el siglo vi
a. C.—. La primera producción de cierta relevancia fue la cultura Nok, en el i
milenio a. C., situada en el norte de la actual Nigeria. Destacan las esculturas de
terracota, con figuras humanas —a veces sólo la cabeza— o de animales (elefantes,
monos, serpientes), de gran sentido naturalista, mostrando expresiones faciales de
signo individualizado, con diversos peinados, a veces con collares y brazaletes. En
Sudán se desarrollaron las culturas kerma y meroe, caracterizadas por sus
monumentales construcciones en barro, sus armas y su cerámica. En Etiopía destacó
la ciudad de Aksum, centro de un reino que alcanzó su apogeo en el siglo iv. Con
una notable cultura —desarrollaron una escritura en lengua ge'ez, y crearon un
sistema monetario—, son de destacar sus estelas en forma de pilares monolíticos, de
carácter funerario, de hasta 20 metros de altura.16

Asia
India
Artículo principal: Arte de la India

Mohenjo-Dāro
El arte indio tiene un carácter principalmente religioso, sirviendo como vehículo
de transmisión de las distintas religiones que han jalonado la India: hinduismo,
budismo, islamismo, cristianismo, etc. También hay que destacar como rasgo
distintivo del arte indio su afán de integración con la naturaleza, como adaptación
al orden universal, teniendo en cuenta que la mayor parte de elementos naturales
(montañas, ríos, árboles) tienen para los indios un carácter sagrado.

Cultura del Indo: la primera gran civilización india se desarrolló entre el siglo
xxvi a. C. y el siglo xiii a. C., conocida hoy día por las excavaciones realizadas
en 1920 por sir John Marshall en Mohenjo-Daro, antigua ciudad que en sucesivos
emplazamientos muestra una planificada urbanización, con edificios públicos
construidos en ladrillos de barro cocido. De igual importancia son las excavaciones
realizadas en Harappa, con restos de cerámica, escultura y útiles de metal (oro,
plata, cobre y latón).17
Período védico (siglos xiii-vi a. C.) y premauria (siglos vi-iii a. C.): en esta
etapa se introdujeron los pueblos arios, apareciendo las religiones tradicionales
indias. En el siglo vi a. C. aparecieron el budismo y el jainismo, estableciéndose
estrechos lazos con el arte persa. La expedición a la India de Alejandro Magno
(326-325 a. C.) abrió contacto con el arte helenístico griego, plasmado en las
formas grecobudistas.
Arte maurya (siglos iii-ii a. C.): la dinastía Maurya, de religión budista, ocupó
todo el curso medio del Indo y la parte central de la península del Deccán. La
arquitectura de piedra sustituye al ladrillo, como en el Palacio de Aśoka en
Pātaliputra. El monumento característico de este periodo es la stūpa, túmulo
funerario de carácter conmemorativo, generalmente recubierto de relieves con
escenas de la vida de Buda, como la Stūpa de Sānchi.
Arte de Gandhāra (siglos II a. C.-I d. C.): el arte de Gandhāra es de tradición
grecobudista, con influencia helenística y sasánida, destacando por la
representación directa de la imagen de Buda. Evolucionó la tipología de la stūpa,
que es con cúpula sobre un alto tambor cilíndrico colocado sobre una base cuadrada,
como el de Kanisha, en Peshawar.
Arte de Mathurā y Amarāvatī (siglos i-iv): en la ciudad de Mathurā, situada en la
cuenca superior del Ganges, se desarrolló una importante escuela artística que se
difundiría por el resto de la India e influenciaría al arte gupta. El estilo
Mathurā mezclaba elementos tradicionales indios con motivos grecorromanos, sin
embargo nos han llegado pocas representaciones de este periodo debido a la
destrucción producida por la invasión islámica. El arte de Amarāvatī también tiene
influencia grecorromana, como lo demuestra los restos hallados en Virapatnam
(Pondicherry). Al igual que los estilos anteriores, sus obras principales son
monasterios y stūpas, destacando la gran stūpa de Amarāvatī, de 50 metros de
altura.18

La Guerra de Kurukshetra en una ilustración del Mahābhārata


La literatura india comenzó alrededor del 2500 a. C., escrita en sánscrito. Su
primera manifestación fue la literatura védica (de veda, ‘verdad’), con escritos
centrados en la religión y la guerra, con un tono poético y evocador de un mundo
mágico. Se divide en tres grupos: los Samjitas (o ‘colecciones’, que incluyen el
propio Rigveda (himnos litúrgicos de tema mitológico, con un lenguaje poético y de
exaltación de la naturaleza); los Brāhmaṇa, también de carácter litúrgico, pero de
signo más esotérico, incluyendo los Upaṇiṣad, escritos sobre doctrinas secretas que
suponen la primera obra de tipo filosófico en la India; y los Sutra, series de
aforismos sobre religión, gramática, filosofía y otros aspectos del brahmanismo. En
un período posvédico (hacia el siglo iii a. C.) surgen los grandes poemas épicos
indios: el Majabhárata es la tercera obra literaria más extensa del mundo, con
doscientos mil versos recopilados en dieciocho libros (donde destaca el Bhagavad-
gītā), sobre leyendas y epopeyas de la mitología hindú, pero con un fuerte
trasfondo filosófico y moral; y el Ramaiana, obra de Valmiki, nueva síntesis de
poesía y epopeya con elementos teológicos y filosóficos.19

El teatro indio tiene su origen en el Nāṭya-śāstra, libro sagrado de Brahma


comunicado a los hombres por el rishi Bharata Muni, donde se habla de canto, danza
y mímica. Generalmente, la temática es de signo mitológico, sobre las historias de
los dioses y héroes indios. La representación es básicamente actoral, sin
decorados, destacando únicamente el vestuario y el maquillaje. Había diversas
modalidades: Śakuntalā, de siete actos; Mricchakaṭikā, de diez actos. Como
dramaturgos destacaron Kālidāsa y Śūdraka.20

La música india tiene un fuerte sello ecléctico debido a la multiplicidad étnica de


los diversos pueblos que fueron llegando al subcontinente índico: los vedas tenían
melodías únicamente de dos notas; los drávidas tenían músicas y danzas más
elaboradas, relacionadas con cultos a la fertilidad; los protomediterráneos
introdujeron nuevos instrumentos, como el magudhi, la famosa flauta de los
encantadores de serpientes; los arios introdujeron los himnos religiosos en los
Vedas. El Ṛig vedá («himnos vedas») deja constancia de tres tipos de entonaciones:
udatta (aguda), anudatta (grave) y svarita (media). El Sāma Vedá («cantos vedas»)
pasó de cinco a siete notas, usando generalmente un tetracordio en las melodías
vocales, que aún perdura en zonas del Himalaya.21

China
Artículo principal: Arte de China

Ejército de terracota de Xian (210 a. C.), situado en el interior del Mausoleo de


Qin Shi Huang
El arte chino ha tenido una evolución más uniforme que el occidental, con un
trasfondo cultural y estético común a las sucesivas etapas artísticas, marcadas por
sus dinastías reinantes. Como la mayoría del arte oriental tiene una importante
carga religiosa (principalmente taoísmo, confucianismo y budismo) y de comunión con
la naturaleza. Al contrario que en Occidente, los chinos valoraban por igual la
caligrafía, la cerámica, la seda o la porcelana, que la arquitectura, la pintura o
la escultura, a la vez que el arte está plenamente integrado en su filosofía y
cultura.

Dinastía Shang (1600-1046 a. C.): destacó por sus objetos y esculturas en bronce,
especialmente vasijas decoradas en relieve y máscaras y estatuas antropomórficas,
como las halladas en la zona de Chengdu, en el alto Yangtsé, de alrededor del 1200
a. C. Se han encontrado restos arqueológicos de varias ciudades en la zona de
Henan, amuralladas y con una retícula rectangular, como en Zhengzhou y Anyang. En
estos asentamientos se han hallado igualmente tumbas con ricos ajuares de armas,
joyas y diversos utensilios en bronce, jade, marfil y otros materiales.
Dinastía Zhou (1045-256 a. C.): evolucionando desde el arte Shang, los Zhou crearon
un estilo decorativo y ornamentado, de figuras estilizadas y dinámicas, continuando
el trabajo en cobre. Una invasión nómada en 771 a. C. fragmentó el imperio en
pequeños reinos, periodo en el que sin embargo florecieron la agricultura y la
metalurgia, apareciendo diversos estilos artísticos locales en el llamado Periodo
de los Reinos Combatientes. Aparecieron el taoísmo y el confucianismo, que
influenciarían enormemente al arte. Destacó el trabajo en jade, decorado en
relieve, y apareció la laca.
Dinastía Qin (221-206 a. C.): unificada China bajo el reinado de Qin Shi Huang, se
construyó la Gran Muralla para evitar invasiones exteriores, con 2400 kilómetros de
longitud y una media de 9 metros de altura, con torres de guardia de 12 metros de
altura. Destaca el gran hallazgo arqueológico del Ejército de terracota de Xian
(210 a. C.), situado en el interior del Mausoleo de Qin Shi Huang. Está compuesto
por cientos de estatuas de terracota de guerreros a medida natural, incluidos
varios caballos y carros, con gran naturalismo y precisión en la fisonomía y los
detalles.
Dinastía Han (206 a. C.-220 d. C.): época de paz y prosperidad, se introdujo el
budismo, que tuvo una implantación lenta pero progresiva. Destacó por sus capillas
funerarias, con estatuas aladas de leones, tigres y caballos. La pintura se centró
en temas de la corte imperial, nobles y funcionarios, con un sentido confucianista
de la solemnidad y la virtud moral. También son de remarcar los relieves en
santuarios y cámaras de ofrendas, generalmente dedicados a motivos confucianistas,
en un estilo lineal de gran simplicidad.
Periodo de las Seis dinastías (220-618): se difundió más ampliamente el budismo,
construyéndose grandes santuarios con estatuas colosales de Buda (Yungang,
Longmen). Junto a esta nueva religión, y gracias a la ruta de la seda, se
recibieron diversas influencias procedentes del oeste asiático. En pintura se
formularon los seis principios, enunciados por Xie He a principios del siglo vi, y
comenzó la caligrafía artística con la figura legendaria de Wang Xianzhi.22

Versión del Tao te king hallada en Mawangdui


La literatura china se inició con obras de carácter religioso y filosófico,
apareciendo entre los siglos x y v a. C. los llamados Cinco Clásicos: el Li-Ki,
compendio de rituales y costumbres que fue posteriormente ampliado, llegando a los
cien tomos; el I Ching, manual de adivinación basado en el significado de ocho
trigramas, atribuido al mítico emperador Fu Xi; el Shu-king, crónica escrita en un
lenguaje formal y ceremonioso que será típico de la producción literaria china; el
Shi King (El clásico de la poesía), recopilación de poemas; y el Ch'uen-tsieu,
primera crónica fechada (722-481 a. C.). En torno al siglo v a. C. surgieron las
principales obras del pensamiento chino, grandes compendios de la filosofía y la
moral: el Lùn Yǔ (Analectas) de Confucio y el Tao te king (Libro del Tao) de Lao
Tse. También tuvo mucha repercusión El arte de la guerra de Sun Tzu. En época Han
apareció un nuevo género, el fu, poesía de carácter didáctico asociada a una
composición musical, mientras que en prosa destacó el She-ki (Memorias históricas)
de Ssê Ma-ts'ien.23

La música china es pentatónica (de cinco notas), al contrario que el sistema


heptatónico occidental (de siete notas). Del periodo predinástico hay constancia de
varios instrumentos, como el ch'ing (piedra sonora), el hsüan (flauta), el ku
(tambor) y el chun (campana). De época Shang es el Shih Ching (Libro de los
Cantos), que recoge creaciones musicales desde el 1600 hasta el 600 a. C. Durante
la dinastía Zhou se sentaron las bases de la música tradicional china, recopiladas
en el Lü Shih Ch'un Ch'iu (Anales del Sr. Lü) de Lü Buwei (239 a. C.): sobre un
«tono base» (huang chung) procedente de una caña de bambú, derivaron tonos más
agudos cortando el tubo un tercio menor que el anterior, obteniendo las cinco
notas: king, shang, chiao, chih, yü. Los principales instrumentos eran: el pien-
ch'ing (carillones de piedra de jade), el pien-chung (campanillas), el sheng
(órgano de tubos de bambú), el p'ai-hsiao (flauta pánica o siringa) y el ch'in
(cítara).24

Japón
Artículo principal: Arte de Japón

Página de un Nihonshoki (Anales de Japón) del período Heian


El arte japonés ha estado marcado por su insularidad, aunque a intervalos ha ido
recibiendo la influencia de las civilizaciones continentales, sobre todo de China y
Corea. Gran parte del arte producido en Japón ha sido de tipo religioso: a la
religión sintoísta, la más típicamente japonesa, formada alrededor del siglo i, se
añadió el budismo en torno al siglo v, forjando un sincretismo religioso que aún
hoy perdura.

Período Jōmon (5000-200 a. C.): durante el Mesolítico y el Neolítico se fabricaron


instrumentos de hueso y piedras pulimentadas, cerámica y figuras antropomorfas.
Japón se mantuvo aislado del continente, por lo que toda su producción fue
autóctona, aunque de poca relevancia. Cabe señalar que la cerámica Jōmon es la más
antigua producida por el ser humano, hecha a mano y decorada con incisiones o
impresiones de cuerda.25
Período Yayoi (200 a. C.-200 d. C.): desde el siglo i a. C. empezó a introducirse
la civilización del continente, a causa de las relaciones con China y Corea. En esa
época se difundió un tipo de sepulturas de gran tamaño con cámara y túmulo
ornamentado con cilindros de terracota, con figuras humanas y de animales. La
cerámica se producía con torno.
Período Kofun (200-600): destacan las grandes sepulturas de los emperadores Ōjin
(200-310) y Nintoku (310-399), donde aparecieron diversas joyas, armas, cerámica y
unas figuras de terracota llamadas haniwa. En este período encontramos las primeras
muestras de pintura japonesa (tumbas de Kyūshū, siglos siglo v d. C.-vi;
enterramiento real de Otsuka). En cuanto a arquitectura religiosa, cabe destacar el
templo de Isa.26
La literatura japonesa tiene una fuerte influencia china, debido sobre todo a la
adopción de la escritura china. El testimonio más antiguo conservado es el Kojiki
(Relatos de cosas antiguas), especie de historia universal de corte mítico y
teogónico. Otro testimonio de relevancia es el Nihonshoki (Anales de Japón). La
poesía está representada por el Man'yōshū (Colección de diez mil hojas), antología
de poemas de diverso signo, con gran variedad temática y estilística, redactado por
varios autores entre los que destacan Ōtomo no Yakamochi y Yamanoue no Okura.27

La música japonesa tuvo sus primeras manifestaciones en las honkyoku («piezas


originales»), que se remontan al siglo xix a. C., así como el min'yō, canciones
folclóricas japonesas. Los ritos sintoístas tenían coros que recitaban un trino
lento acompañado de flauta de bambú (yamate-bue) y cítara de seis cuerdas (yamato-
goto). La principal modalidad de música y danza sintoísta es la kagura, sobre el
mito de Amaterasu, diosa del sol. Se ejecuta con los instrumentos mencionados, y
otros como el hichiriki (oboe) y tambores como el o-kakko y el o-daiko.28

Oceanía
Artículo principal: Arte de Oceanía

Pintura rupestre de los aborígenes australianos


El arte oceánico está marcado por la multiplicidad de territorios insulares que
jalonan el océano Pacífico, destacando las islas de Australia y Nueva Zelanda, y
tres principales áreas de islas y archipiélagos: Polinesia, Melanesia y Micronesia.
La primera cultura desarrollada en la zona fue la lapita (1500-500 a. C.),
originada en Nueva Caledonia y extendida por Nueva Guinea y Polinesia occidental
(islas Salomón, Vanuatu, Fiyi, Tonga y Samoa, principalmente). Se caracteriza por
su cerámica decorada con motivos dentados hechos con peines o púas, así como
objetos de obsidiana y conchas. Entre el 500 a. C. y el 500 d. C. continuó la
colonización hacia Micronesia, Melanesia y Polinesia oriental (islas Sociedad,
Marquesas, isla de Pascua, Hawái), aunque en estas primeras fases no se han hallado
numerosos vestigios, excepto algunos utensilios y abalorios, principalmente de
conchas. En Australia destacan las pinturas rupestres, que son bastante
esquemáticas, llegando a la simplificación geométrica.29

Otras manifestaciones

Puerta del León en Boğazköy


Arte hitita: el pueblo hitita habitó en la península de Anatolia, Armenia y Siria,
entre el III y el ii milenio a. C. Recibió influencia mesopotámica y, a su vez,
influenció al arte persa, minoico y etrusco. Su arquitectura era monumental, con
palacios precedidos de avenidas con esculturas de esfinges, como en Boğazköy, donde
aparecieron también diversos relieves con escenas de guerra y caza. También
destacaron las esculturas de Karkemish y Tell-Halaf (Siria).
Arte fenicio: pueblo de tradición marinera, dedicados principalmente al comercio,
navegaron por todo el Mediterráneo y el norte de África, fundando la ciudad de
Cartago en la actual Tunicia. Transmitieron la influencia del arte oriental por
todo el Mediterráneo. Destacan sus esculturas, de influencia asiria y egipcia, con
cierta rigidez arcaica y falta de naturalidad. El arte fenicio se dio también en
distintas zonas del Mediterráneo, especialmente Chipre, Cerdeña e Ibiza.
Arte escita: también llamado «arte de las estepas», es el correspondiente a los
pueblos nómadas que habitaban las llanuras euroasiáticas, principalmente entre el
II y el i milenio a. C. Su arte era preponderantemente mobiliar, fácil de
transportar, al ser un pueblo nómada. Ligado a la metalurgia, destacan los objetos
en bronce, hierro y metales preciosos (armas, escudos, fíbulas, cinturones, joyas),
así como obras en madera, hueso, cuero, telas y alfombras. En sus obras destacan
los motivos animalísticos, posiblemente de origen totémico. El arte escita
influenció al de los pueblos germánicos, vikingos y paleocristianos.
Arte ibérico: se desarrolló en la península ibérica coetáneamente a la cultura de
La Tène, principalmente en Andalucía y la zona de levante y, en menor medida, en la
Meseta Central y el sur de Francia. La arquitectura se basaba en los muros de
tapial, con sistema adintelado, realizando arcos y bóvedas falsas por aproximación
de hiladas. Las ciudades se solían construir en acrópolis, como en Azaila,
Ullastret y Olérdola. Se desarrolló notablemente la escultura, destacando la
tipología de las «damas», como las de Elche, Baza y el Cerro de los Santos. También
fue típica la representación de animales (caballos, toros, leones), algunos de
carácter antropoide, como la Bicha de Balazote.
Arte persa: en Persia se desarrolló una importante cultura bajo el reinado de dos
importantes dinastías: la aqueménida (560-331 a. C.) y la sasánida (226-640 d. C.).
La arquitectura persa aglutinó las formas mesopotámicas con las egipcias, empleando
por primera vez la piedra en grandes palacios como los de Susa, Persépolis y
Pasargada, donde surgió por vez primera el uso de la ventana —a diferencia de la
iluminación cenital utilizada hasta entonces—, y donde destacan las grandes salas o
apadanas, con columnas de gran altura y capiteles de volutas. En época sasánida
surgieron palacios (Ctesifonte, Firuzabad) con sistemas abovedados con cúpulas
sobre trompas, y un pórtico o iwan con gran arco abierto a un patio, que influirá
al arte islámico. En la escultura persa destacan los relieves, en piedra o cerámica
esmaltada, con escenas de guerreros, combates con monstruos o animales como toros y
leones.30
Arte nabateo: pueblo de origen semítico que habitaron en la zona sirio-palestina
entre los siglos vi y ii a. C., destaca especialmente la ciudad de Petra, situada
entre desfiladeros de montaña, donde se han hallado diversos templos, palacios y
tumbas excavados en la roca, de estilo helenístico. Entre ellos destaca el Jazneh
Firaun («el tesoro del faraón»), con una monumental fachada con pronaos hexástilo y
frontón, y la parte superior con un tholos redondo y dos edículos laterales con
semifrontones.
Arte hebreo: los hebreos se instalaron en Palestina en el siglo xiii a. C.
Recibieron la influencia del arte egipcio, fenicio y mesopotámico, así como del
helenístico más adelante. De acuerdo a su religión se rechazaban las imágenes, por
lo que la mayoría de su arte es ornamental. En arquitectura, hay testimonios de la
gran magnificencia del Templo de Jerusalén, que lamentablemente no ha llegado hasta
nuestros días. Aparte de eso destacan las sinagogas, generalmente de planta
basilical y fachada tripartita, como en los templos sirios. En la literatura hebrea
destaca la Biblia (el Tanaj o Antiguo Testamento, también llamado Torá, «ley»),
importante documento no solo religioso sino también literario, redactado entre los
siglos X a. C. y II d. C. en diversos estilos y géneros (histórico, legendario,
mitológico, poético, profético, sapiencial y epistolar). Posteriormente se
redactaron la Mishná, el Talmud y la Cábala.31
Puerta de todas las Naciones, Persépolis.
Puerta de todas las Naciones, Persépolis.

Dama de Elche, Museo Arqueológico Nacional de España, Madrid.


Dama de Elche, Museo Arqueológico Nacional de España, Madrid.

Tumba de Jazneh Firaun («el tesoro del faraón»), en Petra.


Tumba de Jazneh Firaun («el tesoro del faraón»), en Petra.

Página del Tanaj, nombre hebreo del Antiguo Testamento.


Página del Tanaj, nombre hebreo del Antiguo Testamento.
Arte clásico

Fachada del Partenón, en la Acrópolis de Atenas.


Artículo principal: Arte y cultura clásica
Se denomina arte clásiconota 2 al arte desarrollado en las antiguas Grecia y Roma,
cuyos adelantos tanto científicos como materiales y de orden estético aportaron a
la historia del arte un estilo basado en la naturaleza y en el ser humano, donde
preponderaba la armonía y el equilibrio, la racionalidad de las formas y los
volúmenes, y un sentido de imitación («mímesis») de la naturaleza que sentaron las
bases del arte occidental, de tal forma que la recurrencia a las formas clásicas ha
sido constante a lo largo de la historia en la civilización occidental.

Grecia
Artículo principal: Arte de la Antigua Grecia
En Grecia se desarrollaron las principales manifestaciones artísticas que han
marcado la evolución del arte occidental. Tras unos inicios donde destacaron las
culturas minoica y micénica, el arte griego se desarrolló en tres periodos:
arcaico, clásico y helenístico. Caracterizado por el naturalismo y el uso de la
razón en medidas y proporciones, y con un sentido estético inspirado en la
naturaleza, el arte griego fue el punto de partida del arte desarrollado en el
continente europeo.

En arquitectura destacaron los templos, donde se sucedieron tres órdenes


constructivos: dórico, jónico y corintio. Eran construcciones en piedra, sobre un
basamento (krepis), con o sin pórtico (o con pórtico delante y detrás, es decir,
anfipróstilo), con o sin columnas (que pueden ser frontales, laterales, o pueden
rodear todo el edificio, en cuyo caso se denomina períptero), y coronados
generalmente en forma de frontón, situado por encima del entablamento, cuyo friso
muestra habitualmente relieves escultóricos. Destaca especialmente el conjunto de
la Acrópolis, con el templo dórico del Partenón y los jónicos del Erecteión y la
Niké Áptera. Otras obras de relevancia fueron el Teatro de Epidauro y la Linterna
de Lisícrates, y se desarrolló el urbanismo de la mano de Hipodamo de Mileto.

En escultura predominó la representación del cuerpo humano, basado en la armonía de


las proporciones. En época arcaica se dieron formas rígidas y esquemáticas, de gran
expresividad, destacando por un tipo de sonrisa cercano a la mueca, llamada
«sonrisa eginética» por tener su mayor representación en las figuras del Templo de
Afaia en Egina. También son típicos de esta época las estatuas de atletas desnudos
(kouros) y de muchachas vestidas (kore). En el siglo v a. C. (el llamado «siglo de
Pericles») se instauró el clasicismo, llevando a la perfección el canon en las
proporciones del cuerpo humano, con mayor naturalismo y un estudio anímico en la
expresión de la figura representada. Destacó especialmente la obra de Mirón, Fidias
y Policleto. En una segunda fase clasicista, se rompió la serenidad naturalista en
aras de enfatizar la expresión, que resulta más trágica y angustiosa, como
percibimos en la obra de Escopas, Praxíteles y Lisipo. Por último, en el periodo
helenístico la proporción y la armonía dan paso al recargamiento y la sinuosidad,
al dinamismo violento de la forma y la expresión patética del sentimiento, como en
el Laocoonte y el Toro Farnesio, si bien persisten las formas clásicas en obras
como la Venus de Milo y la Victoria de Samotracia.

La pintura se desarrolló sobre todo en la cerámica, en escenas cotidianas o de


temática histórica o mitológica. Se suele establecer dos épocas, en función de la
técnica utilizada en la confección de cerámica pintada: «figuras negras sobre fondo
rojo» (hasta el siglo vi a. C.) y «figuras rojas sobre fondo negro» (desde el siglo
vi a. C.). Aunque no han llegado numerosas muestras hasta la actualidad, se tiene
constancia por fuentes históricas del nombre de varios famosos pintores griegos,
como Zeuxis, Apeles, Parrasio, Eufranor, Polignoto, etc.32
Comienzo de la Odisea, de Homero.
La literatura griega alcanzó cotas de gran calidad, poniendo las bases de la
literatura occidental. Se configuraron los géneros literarios (épica, lírica y
dramática), siendo la base argumental de sus obras la religión y la mitología.
Desde unos inicios de tradición oral (la epopeya), surgió la literatura escrita con
el desarrollo del alfabeto griego alrededor del siglo viii a. C.. Los mitos griegos
eran una fusión de elementos indogermánicos y mediterráneos, con un particular
sentido estético que daría origen a la poesía. En origen, el mythos griego era una
historia explicada, de tradición oral, considerándose fidedigna —al contrario que
hoy, en que «mito» es sinónimo de leyenda, de ficción—; con la épica y la poesía,
el mito pasó a la literatura, principalmente con la figura de Homero y sus dos
grandes obras: la Ilíada y la Odisea. La poesía destacó por una lírica coral que
expresaba sentimientos colectivos, como se percibe en la obra de Hesíodo, Píndaro,
Safo y Anacreonte. También se desarrolló la prosa, sobre todo en el género
histórico, destacando Heródoto, Tucídides y Jenofonte; la oratoria, representada
por Demóstenes, Platón y Aristóteles; y la fábula, practicada por Esopo.33

En Grecia nació el teatro entendido como «arte dramático», donde junto a un texto —
donde predomina el diálogo, base de la representación escénica—, intervienen
también los actores, la escenografía, las luces y efectos de sonido, el vestuario,
el maquillaje, etc., mientras que es esencial la presencia de un público que
contempla el espectáculo. El teatro griego evolucionó de antiguos rituales
religiosos (komos); el ritual pasó a mito y, a través de la «mímesis», se añadió la
palabra, surgiendo la tragedia. A la vez, el público pasó de participar en el rito
a ser un observador de la tragedia, la cual tenía un componente educativo, de
transmisión de valores, a la vez que de purgación de los sentimientos («catarsis»).
Más adelante surgió la comedia, con un primer componente de sátira y crítica
política y social, derivando más tarde a temas costumbristas y personajes
arquetípicos. Apareció entonces también la mímica y la farsa. Los principales
dramaturgos griegos fueron: Esquilo, Sófocles y Eurípides en tragedia, mientras que
en comedia destacaron Aristófanes y Menandro.34

La música griega nos es desconocida a nivel auditivo, tan sólo tenemos idea de cómo
podía ser por documentos escritos. Los griegos escribían música con las letras del
alfabeto, pero no se sabe cuánto duraba cada nota, por lo que se desconoce el
ritmo. Una de las primeras modalidades fue el ditirambo, relacionado con el culto a
Dioniso. El teatro y las narraciones épicas eran cantados, aunque al perderse las
anotaciones musicales han quedado como documentos escritos. En Grecia fue la
primera vez en la historia que se estudió la música de forma científica: Pitágoras
la relacionó con las matemáticas, y se escribieron tratados teóricos sobre música,
siendo el primero el de Aristóxeno en el siglo iv a. C. Los principales
instrumentos utilizados en Grecia fueron: la lira, la kithara, el aulós, la
siringa, varios tipos de tambores —como por ejemplo el tympanon—, el crótalo, el
címbalo, el sistro, etc.35 Grecia fue el primer lugar donde la danza fue
considerada un arte, teniendo una musa dedicada a ella: Terpsícore. Los primeros
vestigios provienen nuevamente de los cultos a Dioniso, mientras que fue en las
tragedias —principalmente las de Esquilo— donde se desarrolló como técnica, en los
movimientos rítmicos del coro.36

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