Biografía de Paez
Biografía de Paez
Biografía de Paez
El
prócer de la patria y hombre
clave en la independencia de Venezuela, el general José Antonio Páez
Herrera, nació en Curpa, estado Portuguesa, el 13 de junio de 1790.
En 1807, Páez se domicilia en los llanos de Apure, donde se emplea
como peón en el hato La Calzada, propiedad de Manuel Antonio Pulido.
En 1807, Páez se domicilia en los llanos de Apure, donde se emplea
como peón en el hato La Calzada, propiedad de Manuel Antonio Pulido.
Ortiz. Se dedica al comercio de ganado, aprende el oficio del llanero y se
convierte en un excelente jinete, experto en el manejo del lazo y la lanza.
En 1810, pertenece al escuadrón de caballería dirigido por Manuel
Antonio Pulido, para pelear contra el gobierno español, pero, en 1813
como Sargento Primero pide la baja. Luego, trabaja para el gobernador
realista de Barinas, Antonio Tiscar y tras rechazar un ascenso a Capitán,
regresa a las fuerzas republicanas Gana una de las batallas más
legendarias, como fue la Batalla de Las Queseras del Medio el 2 de abril
1819, venciendo al teniente coronel Narciso López y al general Pablo
Morillo, utilizando una de las más famosas táctica conocida
históricamente como "Volver Caras". Manuel Antonio Pulido. José
Antonio Páez, es presidente de Venezuela en tres ocasiones: en un
primer período (1830-1835), un segundo periodo (1839-1843), y un tercer
y último periodo (1861-1863).
El jefe llanero, a la cabeza de 150 jinetes, rompe las filas realistas y por la brecha
salen veloces los héroes, que se fingen derrotados. Morillo ordena a lanceros,
húsares, dragones y carabineros, 1.200 jinetes (toda su caballería), que carguen
contra los atacantes y los destruyan.
Las fuerzas de Páez, divididas en siete grupos que cabalgan en líneas paralelas,
corren velozmente, primero, y luego a media brida. Vuelven a reunirse en un solo
pelotón. Los soldados de Morillo, enardecidos, se apartan cada vez más del resto
del ejército. La distancia que separa a los perseguidores de los perseguidos es ya
de escasos metros. Han recorrido dos millas De pronto, Páez levanta la lanza y se
oye su famoso grito: "¡vuelvan caras!"
Morillo comprende que aquella estampida de jinetes realistas que retrocede, arrollará
y destrozará su propio ejército, y ordena que se dispare contra ella, colaborando así a
la destrucción que vienen realizando los llaneros. Ante la imposibilidad de contener
aquella oleada, el ejército español se mueve precipitadamente hacia un bosque
cercano, donde su espesura y la caída de la noche favorecen la vergonzosa retirada.
Allí se guareció también la caballería perseguida, no sin que antes los llaneros dieran
buena cuenta de ellos hasta llegar al pie de bosque.