Sociedad Secreta
Sociedad Secreta
Sociedad Secreta
ISSN-1870-7289
Derechos Reservados UAEH
Viridiana Tamorri
viridianat@libero.it
Las cifras de esclavos2 que llegaron a Cuba con la trata, nos dan una idea
de la magnitud de la presencia africana en la isla caribeña y de la gran variedad
étnica ahí presente, la cual contribuyó de manera substancial a la amalgama
cultural cubana, aportando elementos culturales desiguales que en el contexto
caribeño se superpusieron entre ellos y con la cultura de los colonizadores.
1
Concepto acuñado por Don Fernando Ortiz en 1940, que lo utiliza en lugar de aculturación
para describir los múltiples fenómenos que se produjeron en Cuba, debido a las complejas
trasmutaciones de culturas. Según el estudioso, dicho concepto es más adecuado para
describir las distintas fases del proceso transitivo de una cultura a otra. Don Ortiz escribe: “[…]
Éste no consiste solamente en adquirir una distinta cultura, que es lo que en rigor indica la voz
angloamericana acculturation, sino que el proceso implica también necesariamente la pérdida o
desarraigo de una cultura precedente, lo que pudiera decirse una parcial desculturación, y,
además, significa la consiguiente creación de nuevos fenómenos culturales que pudieran
denominarse neoculturación. [...] En conjunto, el proceso es una transculturación, y este
vocablo comprende todas las fases de su parábola”. (Ortiz, 1963).
2
La estimación de Roger Bastide (1970: 36) acerca del número de esclavos llevados a América
entre 1666 y 1800 supera los 10 millones de individuos. Según Guanche (1983: 219) el dato se
aproximaría a los 15 millones, al cual habría que añadir las muertes ocurridas durante la
travesía, lo que nos daría una cifra final de 60 millones. Solo a Cuba llegaron más de un millón
quinientos mil esclavos en cuatro siglos y solo del Calabar más de 400 mil esclavos.
Del encuentro entre europeos y africanos derivó un proceso sincrético 3
afrohispánico. Son ejemplos de este sincretismo las religiones aún presentes
en Cuba, las cuales juegan un papel vital y dinámico en la construcción de la
identidad de la isla:
3
El sincretismo es uno de los resultados de la aculturación, donde se verifica una fusión entre
elementos culturales heterogéneos que dan vida a nuevas formas de religiosidad.
4
Respectivamente de filiación ibibio, ekoi e ibo.
Estas tribus, desplazadas a lo largo del río Níger, tenían una economía de
subsistencia, cuya base era la explotación pesquera y todas las actividades
relacionadas con el río. Entre estas sociedades tribales el hombre, cazador,
tenía su tótem en el Leopardo mientras que el de la mujer era el Pez.
El destacado estatus social de la mujer provocó una tensión social entre los
sexos, que en el mito acabó con la apropiación masculina del tótem femenino
del Pez, lo que representa el pasaje de una sociedad matrilinear a una
patrilinear.
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Herencia africana. En África occidental está muy difundido el fenómeno de las sociedades
secretas, que por lo general derivan de las age-sets y de las sociedades diferenciadas por
género.
6
Cabildo: organización socio-religiosa mutualista, instituida por la Corona española en sus
posesiones y basada en el origen étnico de sus integrantes. Se debe a la existencia de estas
organizaciones el mantenimiento de la diferenciación étnica africana presente en la isla. Estas
asociaciones desempeñaban una función de cohesión social, conservación cultural y protección
del esclavo, estimulando el mantenimiento de las representaciones simbólicas de las religiones
africanas, y su transmisión a los descendientes a través de la reconstrucción de los atributos
litúrgicos, de los instrumentos musicales, cantos, bailes y la utilización de las lenguas
originarias.
7
Juego o Potencia es la agrupación abakuá de cofrades.
8
Se expandió de tal forma que en 1863 se formó el primer juego de blancos, llamado Acanarán
Efó Ocobio Mucarará, bajo la iniciativa de Andrés Facundo de los Dolores Petit.
De la originaria religión africana Abakuá ha mantenido la estructura de
sociedad secreta, los varios mitos9 desarrollados y puestos en escena dentro
de los rituales10 y la organización interna, concebida como una jerarquía de 13
dignatarios – plazas- y de los cofrades abanekues.
9
La historia fantástica que cuenta el mito ñáñigo consiste en el hallazgo de un Pez, Tanze, en el
río sagrado Oddán, por parte de una muchacha llamada Sikán, ella no sabía que este
encarnara al Ser Supremo Abasí. Los hombres de las tres tribus Efik, Efor y Oru esperaban la
aparición del Ser Supremo y, al darse cuenta de lo que la princesa había encontrado, le
robaron el Pez a través de engaños. Tanze, por supuesto, no era un pez cualquiera, su aspecto
particular y el sonido ronco que emitía fuera del agua, infundía miedo a los pescadores.
10
Fernando Ortiz destacó la teatralidad y la dramaturgía intrínseca de cada ritual abakuá en “La
tragedia de los ñáñigos, 1993. Y en “Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba”,
1981.
11
Obon en efik significa rey. Los símbolos de estos cuatro obones son los muñones, plumeros,
que adornan el tambor Seséribó.
12
Su figura está envuelta en el misterio porque para algunos era una mujer o vestía de mujer,
para otros fue raptado por mujeres de las que obtuvo el Sectero. Esta plaza no puede
transformarse en íreme, pues según las palabras de Ramón Torres “Todas las plazas, excepto
Isué y Abasí, pueden transformarse en íremes. Todos son, pues, antepasados, incluso los que
no se transforman en íremes. Isué, porque, según la tradición vestía piezas femeninas.
Algunos, incluso, piensan que era una mujer. Abasí, porque es un invento cubano, la
cristianización del abakuá. Ahora bien, las demás plazas pueden convertirse en íremes, así
como también hay íremes que siempre tienen que funcionar como tal. Por ejemplo,
Eribangandó, que es el de la purificación o limpieza, siempre es íreme. Pero, según la leyenda,
ya lo era cuando se descubrió el Secreto. Fue el íreme quien salvó a Sikán de las serpientes al
descubrírsele Tanze” (comunicación personal).
Isunékue: es el representante de Sikán en el juego y es el guardian
de la Voz.
A éstas van añadidas las otras tres que componen las siete plazas
principales: Empegó, Ekueñon, Nkricamo13.
13
Complementadas con otras 6 que son secundarias, juntas a las cuales se constituyen las 13
palzas.
14
Las nuevas potencias nacen a través del apadrinamiento de las que ya existen.
15
Estos mandamientos se han de entender sobretodo dentro de la religión, aunque los abakuás
los ponen en práctica en la vida cotidiana.
conexión se verifica a partir de la reproducción de la “voz” del Ser
Todopoderoso Abasí mediante el sonido de Ekue, el tambor más sagrado, que
habla en los rituales, los cuales son secretos para los que no están jurados (no
iniciados), que se desarrollan en la casa-templo fambá.
En la parte pública de los rituales, que son puras fiestas abiertas a todos,
se desarrollan varios pasajes de la leyenda, narrada a través de largos cuentos
y parlas -enkames-, cantos (a cappella, con la estructura de solista y coro) y
bailes, acompañados por el sonido de los tambores y de los demás
instrumentos17 que componen la orquesta ñáñiga. Parte imprescindible de los
rituales es la marcación de las firmas de las plazas -anaforuana- y de los
signos gráficos -gandó-18 que recorren la historia sagrada abakuá y que tienen
el poder mágico de poner en conexión el mundo de los vivos con el mítico de
los muertos.
16
Todos los rituales prevén diferentes actos, entre los cuales el sacrificio del macho cabrío,
denominado mbori mapá.
17
Existen dos categorías de instrumentos: los tambores tocados por las plazas, adornados con
plumas y atributos mágicos, y que tienen un valor simbólico (empegó, ekueñón, enkríkamo,
seseribó e l’ekue, el más sagrado y que queda siempre ocultado de la vista de los que no están
jurados, detrás de una cortina en el fambá); y los biankomeko, que forman la orquesta de
acompañamiento en las procesiones y rituales y están formados por cencerros o sonajas
(erikundi), palos (itones), campanas (ekón) y por una segunda serie de tambores: bonkó-
enchemiyá, biankomé, obí-apá, kuchi-yerem.
18
Las firmas y los signos recorren todo el fambá, el iriongo (cuarto donde está ocultado el Ekue)
y el isaroko (patio exterior del fambá) incluyendo la sacra ceiba, que siempre está presente en
los juegos abakuá.
El personaje más característico es el íreme o diablito, que hace su
aparición en el ritual a través de una serie de acciones codificadas y prescritas
míticamente por su papel de representante de los espíritus de los antepasados.
Según mi interpretación, los abakuás que “visten el saco”, o sea que se vuelven
íremes, se convierten en los representantes del originario culto totémico
femenino y masculino, que posteriormente fue estructurado en sociedad
secreta. El diablito, lleva una máscara en la cual son reconocibles los
elementos animales y naturales propios de las creencias totémicas africanas
dichas anteriormente, pero este al ser un espíritu no puede hablar con los
vivos19, así pues su forma de comunicarse es mediante una serie de
movimientos miméticos20, cada uno con un sentido exacto, reconocible y
traducible por los presentes. El íreme baila con el objetivo de mostrar alegría
por la compañía de los demás abanekues o de rendir homenaje al difunto en
los rituales fúnebres. El clima que crea el movimiento armonioso y animado de
sus bailes, produce una euforia general en la que los músicos y el coro de la
orquesta ñáñiga aceleran los ritmos de los tambores y de las voces, pero sin
llegar a un epílogo místico. El íreme está presente en todos los rituales y, sin
embargo, un adepto que aspira a tener esta plaza tendrá que demostrar su
maestría como bailarín.
19
La plaza del Moruá es la que comunica con los diablitos, lo que los manda o los atrae con su
tambor Nkricamo.
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Imitativos del leopardo.
adquisición de la libertad21; consecuentemente en una sociedad de resistencia
contra las agresiones del colonizador y de su cultura, y en el siglo XIX actuó
como una especie de sindicato para los trabajadores portuarios, gozando del
monopolio carabalí de los muelles habaneros.
Desde los años ’60 del siglo pasado, empezó un proceso de
institucionalización22 de las numerosas agrupaciones presentes en el territorio
cubano, que culminó con la constitución en 1995 de la OUA, Organización
Unidad Abakuá23, que cuenta con el apoyo del estado y de las autoridades
políticas.
21
“Cuando en las primeras décadas del siglo XIX aparece la Sociedad Abakuá, lo hace de
forma secreta por razones obvias: el colonizador no iba a tolerar una organización cuyos
principios fundamentales descansaban en la emancipación de la esclavitud”. Torres, R., 2007:
118.
22
En 1960 se organizó del primer Congreso Nacional de las sociedades abakuá, y en 1965 fue
constituida la Comisión Central de Unidad Abakuá, compuestas por 43 potencias de La
Habana, Guanabacoa y Marianao.
23
La OUA está organizada en buroes municipales, dirigidos por el Buró Provincial de Ciudad de
La Habana.
24
Solo a mediados del siglo pasado, con el triunfo de la Revolución (1959) se desarrolló un
proceso de integración étnica y racial del cual pudieron sacar beneficio las expresiones
religiosas de origen africano, objeto de revaloración debido al establecimiento de la libertad de
culto.
incremento del turismo religioso hacia Cuba. La religión Abakuá, debida a su
carácter críptico y cerrado hacia el exterior, no ha sufrido una degeneración
conceptual.
La gran fuerza emotiva y moral de esta religión, a la vez que refuerza las
dinámicas identitarias dentro y fuera del grupo, afianza los vínculos entre los
cofrades teniendo un gran éxito entre los jóvenes. Esto nos puede indicar la
necesidad que tienen de encontrar formas asociativas, en las que marcar su
identidad consolidando la pertenencia a grupos fuertemente exclusivos que de
hecho son marginalizados por el resto de la sociedad cubana. Pero esta
marginalización refuerza los lazos entre sus integrantes que perciben su
agrupación como una entidad que se coloca fuera de la sociedad circunstante,
fomentando una sorta de autoexclusión, remarcada por unos comportamientos
exclusivos y distintivos, funcionales al mantenimiento de los preceptos
religiosos.
Así, se puede ver la creación de una especie de subcultura que atrae a los
jóvenes en busca de pertenencia y de protagonismo social en un contexto
donde no es fácil encontrar espacios en que destacar socialmente. Sobre su
caracterización de subcultura, añadimos lo subrayado acertadamente por la
estudiosa cubana Odalys Pérez Martínez “Los estereotipos existentes
consideran a la Sociedad Abacuá como una subcultura, un grupo de individuos
con creencias, actitudes, costumbres y formas de comportamiento diferentes a
las dominantes en la sociedad, aunque participen de ella. Este etiquetamiento
puede estar produciendo que los lazos entre sus integrantes se vean
reforzados a partir de una percepción de enfrentamiento a los valores y
comportamientos de la sociedad, creándose de esta manera un mecanismo de
autoexclusión y haciendo hincapié en ciertas características como la forma del
lenguaje25 o de un determinado tipo de proyección social para mantener la
diferencia frente a la cultura que los margina, reafirmando de esta forma el
orgullo individual y de pertenencia a un grupo” (2006: 80).
25
La lengua esotérica, ritual con la que comunican los hermanos abakuas es el efik, idioma
africano del Calabar.
Dicha correspondencia está representada por la condivisión de preceptos
(religiosos por un lado, políticos por el otro) como la ayuda mutua, la
reciprocidad y la equidad social.
Bibliografía