MONETA, BURRÉ, ANGUIO. Alcance de Los Géneros Discursivos en La Enseñanza Del Lenguaje Visual
MONETA, BURRÉ, ANGUIO. Alcance de Los Géneros Discursivos en La Enseñanza Del Lenguaje Visual
MONETA, BURRÉ, ANGUIO. Alcance de Los Géneros Discursivos en La Enseñanza Del Lenguaje Visual
Resumen
El presente trabajo propone el tratamiento del tema de los géneros discursivos de la
imagen como instrumento eficaz en la enseñanza del Lenguaje Visual.
La búsqueda continua de metodologías flexibles para la enseñanza del Lenguaje
Visual se centra en la voluntad constante de favorecer en el alumno su capacidad
para producir imágenes visuales que profundicen sus particularidades discursivas
como sujetos.Esta búsqueda encuentra en el abordaje de los Géneros Discursivos
un dispositivo altamente congruente con el objetivo antes mencionado y suma
también toda una serie de efectos ventajosos que acrecientan los beneficios de su
práctica. La permanencia de los géneros tanto como la diversidad que les es propia
a cada uno de ellos, brinda al alumno la posibilidad de establecer un recorrido
amplio en la indagación de sus particularidades discursivas.
Introducción
Sin dudas el uso corriente atribuido a los géneros es variado. Uno de los criterios
de clasificación más recurrentes en el campo del estudio de las artes se refiere a la
distinción de las obras a partir de la pertenencia a un género, entendiendo como tal
la representación de un motivo particular, generalmente definido como tema (figura
humana, naturaleza muerta, paisaje, escenas de la vida cotidiana, etc), como lo
hace Gombrich cuando afirma: “ El género de pintura en el que Brueguel se
concentró fue el de las escenas de las vidas de los campesinos” (Gombrich, E.:
1999). En otros casos, no es poco frecuente encontrar también bajo el rubro género,
el criterio que alude a la tradicional diferenciación de las artes que considera
básicamente un conjunto de soportes, materiales y técnicas (pintura, escultura,
grabado, etc).
Se plantea entonces otra definición que extiende la aparente superficialidad del
concepto, la que ofrece una mirada que permite pensar los géneros desde una
perspectiva más abarcadora, esto es como conjuntos relativamente estables de
rasgos discursivos, que trascienden la acotación temporal histórica, la diferenciación
de soportes, materiales y técnicas, y las propuestas o modalidades de
representación particulares de los sujetos.
En este sentido, se puede observar el aporte de ellos al estudio de la producción
visual, ya que, en tanto conjuntos relativamente estables de rasgos discursivos, los
géneros se presentan como diferenciables entre sí, desde sus particularidades
intrínsecas, y constituyen, a partir de la articulación propia al interior de cada uno, un
campo apto para la identificación, la búsqueda y el estudio de la propia modalidad
discursiva del sujeto productor.
Del mismo modo, como trascienden la acotación temporal histórica, los géneros
discursivos habilitan la observación de constantes características en diversas obras
de diferentes artistas de distintas épocas, superando la diferenciación de soportes,
materiales y técnicas, esto es, el tradicional encasillamiento de las comúnmente
llamadas disciplinas artísticas –pintura, escultura, arquitectura, cerámica, etc-.
Finalmente, en tanto se observa una extensa variedad de modos de articulación
interna de los géneros, los mismos admiten continuamente la incorporación de
múltiples propuestas o modalidades de representación particulares de los sujetos, ya
que como se verá más adelante, estas hacen a la propia supervivencia de los
mismos.
Cabe señalar entonces que la definición de los géneros – desde sus orígenes en
la Literatura -, está vinculada a complejos y extensos procesos que es necesario
conocer, de modo de evitar pensar en ellos como caprichosas acumulaciones de
determinados elementos, y de superar ciertas lecturas prejuiciosas, como la que
corresponde a la supuesta jerarquía de unos sobre otros, que circula en distintos
ámbitos de la producción de imágenes y de la enseñanza de las mismas, y que
también llega a la Crítica. En este último caso, basta pensar con el reducido espacio
que merece el género humorístico en la historia de la Pintura.
Algunas conclusiones
Por la diversidad característica de los géneros, la práctica de los mismos exige
experimentar libremente al alumno sobre otras formas de retorización, por lo que
favorece la superación de algunas instancias de bloqueo inicial frecuente en el inicio
del tratamiento de nuevos tópicos.
La práctica de los géneros colabora al alejamiento de restricciones impuestas
(conscientes o inconscientes) por el mismo alumno, y en casos extremos por ciertas
metodologías de enseñanza ( también conscientes o no ), que guían o definen
concretamente la orientación (ideológica, técnica, temática, etc), de la producción
visual del sujeto, sacrificando de modo transitorio o permanente su propia
singularidad discursiva.
Junto a la consideración de las preferencias por otros componentes semánticos
de la imagen , la opción genérica prevalente permite una aproximación a la
definición de la manifestación pulsional y desde allí promueve a la colaboración del
docente para la superación de bloqueos en dicha manifestación iv
i
Moneta, R.; Burré, M.; Anguio, B. Revista Arte e investigación. N° 3. Año 2000. Fac.
de Bellas Artes. U.N.L.P.
ii
Steimberg, O.: Semiótica de los medios masivos. Editorial Atuel. Buenos Aires,
1993.
iii
Bajtín, M., “El problema de los géneros” en Estética de la creación verbal, México,
Siglo XXI, 1982.
iv
Estos conceptos esán siendo desarrollados en Moneta, R., Varela, R. y otros: La
Retórica De Los Modos De Representación Visual Como Manifestación De La
Pulsión En Los Procesos Creativos: Construcción De Un Instrumento De Detección
Temprana, proyecto de investigacion en curso en el marco del Programa de
Incentivos, F.B.A. U.N.L.P.