Progresión Geometrica

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Paradojas de Zenón

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Las paradojas de Zenón son una serie de paradojas o aporías ideadas por Zenón de


Elea. Dedicado principalmente al problema del continuo y a las relaciones
entre espacio, tiempo y movimiento, Zenón habría planteado — señala Proclo — un total
de 40 paradojas, de las cuales se han conservado nueve o diez descripciones completas
(en la Física1 2 de Aristóteles y el comentario de Simplicio a esta obra).
El grupo más difundido se conoce como «paradojas del movimiento», que se dedica al
problema de la imposibilidad del mismo y está integrado por las siguientes: Aquiles y la
tortuga, su paralogismo más famoso según el cual un corredor veloz no podría nunca
alcanzar a un corredor lento si el primero daba al segundo una ventaja; la paradoja de
la dicotomía; la paradoja de la flecha y la paradoja del estadio. Otras, que se agrupan
como «paradojas de la pluralidad», encaran específicamente el carácter contradictorio de
las ideas de pluralidad y continuidad: el argumento de la densidad, el argumento del
tamaño finito y el argumento de la división completa. Además hay otras aún menos
difundidas y descritas de manera más contradictoria o imprecisa como la paradoja del
grano de mijo.

Estructura y propósito de las paradojas[editar]


La estructura de las paradojas sigue el principio de la demostración indirecta. Están
planteadas de manera tal que al comienzo se enuncia como supuesto la misma posición
que se quiere refutar. A partir de los supuestos se construye una regresión infinita. Así, por
ejemplo, en la paradoja de la dicotomía se divide el tramo que aún está por recorrer para
argumentar que la segunda parte también tiene que recorrerse y a esa parte también
aplica a su vez lo mismo. Esto se puede repetir en el pensamiento infinitamente, aún
difíciles de entender.
La argumentación de Zenón gira en torno a la pregunta de si el mundo puede ser dividido
en unidades discretas, es decir, si acaso existe la divisibilidad o el mundo constituye
realmente una unidad continua. El supuesto de la divisibilidad conduce al problema de que
o bien todo es infinitamente divisible o tienen que existir cuantos elementales últimos de
espacio y de tiempo. La mayor parte de las paradojas parte de uno de estos dos supuestos
y concluye desde allí la imposibilidad de ciertas cosas y procesos que, en la vida cotidiana,
se experimentan como absolutamente posibles. Así, por ejemplo, se sabe por experiencia
que cada corredor alcanzará su meta. Zenón discute de esta manera tanto el concepto de
espacio como el de movimiento.
Algunos relatos suponen que Zenón se orientaba con sus paradojas a defender la doctrina
de su maestro Parménides de que existiría solamente lo único infinito y
todo movimiento sería una ilusión. Según esto, por ejemplo, una persona no podría
recorrer un estadio de longitud, porque primero debe llegar a la mitad de éste, antes a la
mitad de la mitad, pero antes aún debería recorrer la mitad de la mitad de la mitad y así
eternamente hasta el infinito. De este modo, en el ejercicio mental, una persona no podría
recorrer nunca un estadio de longitud, aunque la realidad muestre que sí es posible.
Platón (en su diálogo Parmenides) presenta a Zenón informando que intentó proteger a
Parménides contra las críticas por su rechazo de la pluralidad y del movimiento (el que
llevaría a consecuencias descabelladas), con la demostración de que la adhesión al
movimiento y a la pluralidad llevaría a conclusiones aún más insensatas.
En todo caso, Zenón señala allí también que este texto de Platón que se trataría de una
obra de juventud y que la gente se lo habría sustraído sin que él haya dado su
consentimiento expreso para ello. No obstante, lo que al menos se puede afirmar con
seguridad es que la filosofía de Zenón se orientaba en contra de la adopción de
determinadas posiciones filosóficas fundamentales para la explicación del mundo. Contra
estas posiciones argumenta también Parménides. Sin embargo, en algunas de las
paradojas hay contradicciones con el concepto de mundo de forma esférica de
Parménides. En rigor, de los argumentos de Zenón solo se puede deducir que el supuesto
de espacio y movimiento, bajo las premisas que se establecen en cada una de las
paradojas, conduce a consecuencias absurdas, es decir las premisas no pueden ser
verdaderas si no se quiere dudar de la experiencia cotidiana.
Con sus paradojas, Zenón cuestiona determinadas concepciones intuitivas preexistentes
acerca de lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande. Ya antes se solía creer que
una suma de infinitos sumandos podía crecer indefinidamente, aunque los sumandos
fueran infinitamente pequeños, y que la suma de un número finito o infinito de términos
todos iguales a cero volvía a dar cero como resultado. La crítica de Zenón objeta la
admisibilidad de tales conceptos.3
Las aporías o sofismas de Zenón pertenecen a la categoría de paradojas falsídicas,
también llamadas sofismas, esto es, que no sólo alcanzan un resultado que aparenta ser
falso, sino que además lo son (falacia en el razonamiento).
Es probable que el propio Zenón no haya tenido clara conciencia de las consecuencias
que sus consideraciones tenían para las matemáticas. En la discusión filosófica y teológica
ya habían surgido problemas del tipo tratado por él en sus paradojas: los problemas de la
relación entre el infinito potencial y el infinito actual o alcanzado.3 Sin embargo, las
paradojas influyeron en el pensamiento matemático de muchas generaciones, más aún
después del descubrimiento de los números irracionales, llegando a cuestionarse la
posibilidad de las matemáticas como una ciencia exacta. Se ha llegado a plantear que
este escándalo marca una auténtica crisis de las matemáticas griegas en las postrimerías
de las Guerras del Peloponeso que culminaran con la caída de Atenas en 404 a. C., que
significó el fin de la democracia esclavista y el inicio del régimen aristocrático.3
Contra las paradojas se han aportado los más diversos argumentos, por lo que se les
considera refutadas4 Sin embargo, para mediciones en el mundo de la física cuántica las
paradojas se confirmaron en 1994 en la Universidad de Múnich: Se comprobó que se
detuvo el movimiento de un sistema cuántico exclusivamente por medio de una secuencia
densa de mediciones, lo cual condujo a la formulación del modelo teórico del efecto
cuántico de Zenón.

Paradojas del movimiento[editar]


La paradoja de Aquiles y la tortuga[editar]
Aquiles, llamado "el de los pies ligeros", decide salir a competir en una carrera contra una
tortuga. Ya que corre mucho más rápido que ella le da una ventaja inicial. Al salir, Aquiles
recorre en poco tiempo la distancia que los separaba inicialmente, pero al llegar allí
descubre que la tortuga ya no está, sino que ha avanzado, más lentamente, un pequeño
trecho. Sin desanimarse, sigue corriendo, pero al llegar de nuevo donde estaba la tortuga,
ésta ha avanzado un poco más. De este modo, Aquiles no ganará la carrera, ya que la
tortuga estará siempre por delante de él.
Aunque parezca lógico, es una paradoja porque la situación planteada contradice cualquier
experiencia cotidiana: todo el mundo sabe que un corredor veloz alcanzará a uno lento
aunque le dé ventaja.
Si supusiéramos (para simplificar) que Aquiles es solo diez veces más veloz que la tortuga
y que la ventaja otorgada a esta última es de 10 metros, entonces, según argumenta
Zenón, cuando Aquiles haya recorrido estos primeros 10 metros iniciales la tortuga ya
estará más lejos (estará un metro más allá, es decir habrá recorrido un metro) y cuando
Aquiles haya recorrido este nuevo metro para alcanzarla, la tortuga estará nuevamente
más lejos (10 centímetros más). Aquiles continúa pero al llegar allí, la tortuga estará otro
centímetro más lejos (es decir en los 11 metros y 11 centímetros) así sucesivamente.
Desde el punto de vista matemático, el concepto que subyace a la paradoja es el de serie,
más precisamente, la existencia de las series convergentes. Lo que aplica a la situación
que plantea la paradoja es que la suma de infinitos términos puede ser finita. Si se suman
los segmentos recorridos por Aquiles se obtiene una serie geométrica convergente:5
Así, en la interpretación moderna, basada en el cálculo infinitesimal que era
desconocido en época de Zenón, se puede demostrar que Aquiles realmente
alcanzará a la tortuga,6 sobre la base de la demostración del matemático
escocés James Gregory (1638-1675) acerca de que una suma de infinitos términos
puede tener un resultado finito. Los tiempos en los que Aquiles recorre la distancia que
lo separa del punto anterior en el que se encontraba la tortuga son cada vez más y
más pequeños (hasta el infinito más pequeños), y su suma da un resultado finito, que
es el momento en que alcanzará a la tortuga.
Otra manera de plantearlo es que Aquiles puede fijar un punto de llegada que está
metros delante de la tortuga en vez del punto en que ella se encuentra. Ahora, en vez
de cantidades infinitas, tenemos dos cantidades finitas con las cuales se puede
calcular un intervalo finito de tiempo en el cual Aquiles pasará a la tortuga.
También se puede encarar el problema evitando el cálculo infinitesimal, cuyo
planteamiento matemático se desconocía en tal época, para reconvertirlo en análisis
discreto: Filípides —el campeón olímpico al que se ordenó que abandonara las filas
del ejército para comunicar a Atenas la victoria conseguida sobre los persas en la
playa de Marathon— no recorre espacios infinitesimales, sino discretos, que podemos
denominar zancada. A cada zancada le podemos asignar un espacio concreto. Por
ejemplo podemos suponer que Filípides recorre un metro a cada zancada. Ahora el
problema se reduce a la comparación de velocidades relativas: calcular en qué
momento la última zancada de Filípides recorrerá una distancia mayor a la que haya
podido recorrer la tortuga en el mismo tiempo, incluso aunque no sepamos definir la
distancia exacta que la tortuga recorrería. Es decir, basta que una de las variables sea
discreta y que podamos suponer que, en determinado tiempo, puede superar a las
distancias infinitesimales, para demostrar, incluso teóricamente, que el movimiento
existe.
Existe además otra variante para describir la paradoja, según la cual Aquiles nunca
podría partir siquiera. Así planteda la aporía, se sostiene que Aquiles, antes de que
pueda recorrer el tramo que dio en ventaja a la tortuga tendría que haber ya recorrido
la mitad de ese trecho y antes de él, haber superado ya un cuarto, previamente un
octavo y antes de eso un dieciseisavo y así sucesivamente, de modo que nunca
podría ponerse en marcha.5
Lo que sí es seguro que la solución no puede salir de una argumentación distinta a la
original, sino del estudio del enunciado original, lugar en el que se encuentra el error,
mal entendido, o paradoja.
La dicotomía[editar]
Esta paradoja, conocida como argumento o paradoja de la dicotomía, es una variante
de la anterior.
Zenón está a ocho metros de un árbol. Llegado un momento, lanza una piedra,
tratando de dar al árbol. La piedra, para llegar al objetivo, tiene que recorrer antes la
primera mitad de la distancia que lo separa de él, es decir, los primeros cuatro metros,
y tardará un tiempo (finito) en hacerlo. Una vez llegue a estar a cuatro metros del
árbol, deberá recorrer los cuatro metros que le quedan, y para ello debe recorrer
primero la mitad de esa distancia. Pero cuando esté a dos metros del árbol, tardará
tiempo en recorrer el primer metro, y luego el primer medio metro restante, y luego el
primer cuarto de metro... De este modo, la piedra nunca llegará al árbol.
Al igual que en la paradoja de Aquiles y la tortuga, es cierto que el número de puntos
recorridos (y tiempos invertidos en hacerlo, según el argumento de la paradoja) es
infinito, pero su suma es finita y por tanto la piedra llegará al árbol. Es posible utilizar
este razonamiento, de forma análoga, para «demostrar» que la piedra nunca llegará a
salir de la mano de Zenón.
Por eso, la paradoja de la piedra también puede ser planteada matemáticamente
usando series infinitas. Las series infinitas son sumas cuyo término variante (que
puede tomar cualquier valor numérico) va hasta el infinito. Las series infinitas pueden
ser convergentes o divergentes, en el primer caso la suma de las mismas es un
número finito, en el segundo no.
Para plantear una serie que modele la paradoja de la piedra se hace una serie que
sume la mitad, luego la mitad de la mitad, luego la mitad de la mitad de la mitad y así,
hasta el infinito:
La serie que se plantea es una serie geométrica, por lo que su suma puede ser
calculada con la siguiente fórmula:
Suma = 
En la sumatoria de la paradoja de Zenón, «a» es  y «r» es la razón de
incremento (producto), que es . Sustituyendo esos valores en la fórmula de
suma se tiene:
Suma = 
Entonces se tiene que la suma de la mitad de «algo» más la mitad de la
mitad de «algo» y así sucesivamente da 1, «algo» completo. Esto también
es aplicable a la paradoja, la mitad de la distancia, más la mitad de la
mitad de la distancia y así sucesivamente da como resultado la distancia
entera. Por lo tanto se concluye que, recorriendo infinitas mitades es
posible recorrer toda la distancia.
La paradoja de la flecha caminante[editar]
En esta paradoja, se lanza una flecha. En cada momento en el tiempo, la
flecha está en una posición específica, y si ese momento es lo
suficientemente pequeño, la flecha no tiene tiempo para moverse, por lo
que está en el reposo durante ese instante. Ahora bien, durante los
siguientes periodos de tiempo, la flecha también estará en reposo por el
mismo motivo. De modo que la flecha está siempre en reposo: el
movimiento es imposible. Un modo de resolverlo es observar que, a pesar
de que en cada instante la flecha se percibe como en reposo, estar en
reposo es un término relativo. No se puede juzgar, observando sólo un
instante cualquiera, si un objeto está en reposo. En lugar de ello, es
necesario compararlo con otros instantes adyacentes. Así, si lo
comparamos con otros instantes, la flecha está en distinta posición de la
que estaba antes y en la que estará después. Por tanto, la flecha se está
moviendo.
Otra perspectiva es acudir, directamente, a la definición de velocidad,
cuya idea esencial es la de cambio: se cambia de espacio en un tiempo
determinado. Así que, por definición, un cuerpo que se mueve, sin alterar
el volumen de espacio que ocupa en cada momento, cambia de espacio,
es decir, ocupa la misma cantidad, volumen, y forma de espacio, pero en
un lugar distinto, al momento siguiente. El movimiento sería la sucesión de
los distintos espacios ocupados por el cuerpo (móvil) en la sucesión de los
distintos momentos que componen la magnitud de tiempo considerada.
Así, si asumimos que el concepto velocidad, es decir, movimiento, puede
definirse racionalmente, simultáneamente estamos admitiendo que el
movimiento, racionalmente, en teoría, existe.
Paradojas de la pluralidad[editar]
En contraste con las paradojas del movimiento, en la divulgación de las
paradojas de la pluralidad no se ha logrado imponer una denominación
única y en general el significado de los textos griegos que se conservan
es notoriamente menos claro que las paradojas del movimiento que
indirectamente han transmitido otros autores.7
La evaluación de la importancia para las matemáticas y la filosofía de los
griegos contemporáneos y su ulterior influencia difiere de un autor a otro.
La influencia sobre las amplias consecuencias de la limitación
de Aristóteles y Euclides a infinitos potenciales, los que recién pudieron
resolverse con los trabajos de George Cantor, no se estima concluyente.
Más recientemente, e impulsada por la obra de Adolf Grünbaum,8 se le ha
otorgado nuevamente atención a la paradoja de la división completa por
parte de la investigación básica en matemáticas.
El argumento de la densidad[editar]
Simplicio en su comentario acerca de la Física de Aristóteles, cita así el
argumento de la densidad:
Si existe la pluralidad, entonces necesariamente tiene que haber
exactamente la cantidad de cosas que hay, ni más, ni menos, Pero si
hay tantas cosas como hay, entonces están [en cuanto a su número]
limitadas.
Si existe la pluralidad, entonces el ser [en cuanto a su número] es
ilimitado. Porque entre las cosas individuales siempre hay otras cosas
y entre ellas a su vez, nuevamente otras. Así, el ser es ilimitado.
Simpl., Phys, 140 (29), en: Die Fragmente der Vorsokratiker. Edición
en griego y alemán por Hermann Diels. Vol. I, Berlín 1922, p. 173–175.

La idea que estaría en la base de este argumento podría ser que cosas
diferentes, si estas no son divididas por algo tercero, son una misma, junto
a un rechazo de la idea del espacio vacío. De ello resulta una
contradicción, debido a que una cantidad finita determinada de cosas
arrastra consigo la existencia de una cantidad ilimitada, infinita.9

El argumento del tamaño finito


El argumento del tamaño finito también fue en parte transmitido por el
comentario de Simplicio. Primeramente Zenon muestra - Simplicio solo
resume, sin citar la demostración - que si hay pluralidad, la misma no
puede tener tamaño. Luego argumenta Zenon (a partir de aquí Simplicio
cita textualmente la demostración de Zenon) que algo que no tuviera
tamaño sería justamente nada. En un tercer paso prosigue que si el objeto
tuviera tamaño, serían infinitos objetos finitos, ya que los objetos finitos
son los únicos que delimitan a otros objetos finitos

Progresión geométrica
Una progresión geométrica es una secuencia en la que el elemento siguiente se obtiene
dividiendo el elemento anterior por una constante denominada razón o factor de la
progresión. Se suele reservar el término progresión cuando la secuencia tiene una
cantidad finita de términos mientras que se usa sucesión o serie cuando hay una cantidad
infinita de términos
Así,  es una progresión geométrica con razón igual a 3, porque cada elemento es el triple
del anterior. Se puede obtener el valor de un elemento arbitrario de la secuencia mediante
la expresión del término general, siendo  el término en cuestión,  el primer término y , la
razón:
En el ejemplo anterior, el sexto elemento de la serie sería:
Que se puede verificar multiplicando el último término por la razón: 
Para obtener la razón de una progresión geométrica solo se divide un término
cualquiera entre el término anterior, o sea:

Ejemplos de progresiones geométricas[editar]


 La progresión 1, 2, 4, 8, 16, ... es una progresión geométrica cuya razón
vale 2, al igual que 5, 10, 20, 40, ...
 La razón no necesariamente tiene que ser un número entero. Así, 12, 3,
0.75, 0.1875, ... es una progresión geométrica con razón 1/4.
 La razón tampoco tiene por qué ser positiva. De este modo la progresión
-3, -6, -12, 24, ... tiene razón -2. Este tipo de progresiones es un ejemplo
de progresión alternante porque los signos alternan entre positivo y
negativo.
 Cuando la razón es igual a 1 se obtiene una progresión constante: 7, 7, 7,
7, ...
 Un caso especial es cuando la razón es igual a cero, por ejemplo: 4, 0, 0,
0, ... Existen ciertos autores que no consideran este caso como progresión
y piden explícitamente que  en la definición.

Suma de términos de una progresión


geométrica[editar]
Suma de los n primeros términos de una progresión
geométrica[editar]

Serie geométrica 1 + 1/2 + 1/4 + 1/8 + ... converge a 2.

Se denomina como Sn a la suma de los n primeros términos consecutivos de


una progresión geométrica:
Si se quiere obtener una fórmula para calcular de una manera rápida
dicha suma, se multiplica ambos miembros de la igualdad por la razón de
la progresión r.
puesto que 
Si se procede a restar de esta igualdad la primera:
ya que todos los términos intermedios se cancelan
mutuamente.
Despejando 
De esta manera se obtiene la suma de los n términos
de una progresión geométrica cuando se conoce el
primer y el último término de la misma. Si se quiere
simplificar la fórmula, se puede expresar el término
general de la progresión an como:
que expresa la suma de n términos consecutivos
de una progresión geométrica en función del
primer término y de la razón de la progresión.
Se puede generalizar el procedimiento anterior
para obtener la suma de los términos
consecutivos comprendidos entre dos elementos
arbitrarios  (ambos incluidos):
Suma de infinitos términos de una
progresión geométrica[editar]
Si el valor absoluto de la razón es menor que
la unidad , la suma de los infinitos términos
decrecientes de la progresión geométrica
converge hacia un valor finito. En efecto,
si ,  tiende hacia 0, de modo que:
Finalmente, la suma de los infinitos
términos de una progresión geométrica
de razón inferior a la unidad es:

Producto de los
primeros n términos de
una progresión
geométrica[editar]
El producto de los n primeros
términos de una progresión
geométrica se puede obtener
mediante la fórmula
 (si ).
Dado que los logaritmos de los
términos de una progresión
geométrica de razón r (si ), están
en progresión aritmética de
diferencia log r, se tiene:
 ,
y tomando antilogaritmos se
obtiene la fórmula.

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