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JAGUARR

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, yaguar o yaguareté (Panthera onca) es un carnívoro félido de la subfamilia de los panterinos y género

Panthera y la única de las cinco especies actuales de este género que se encuentra en América. También
es el mayor félido de América y el tercero del mundo, después del tigre (Panthera tigris) y el león
(Panthera leo). Su distribución actual se extiende desde el extremo sur de Estados Unidos continuando
por gran parte de América Central y Sudamérica hasta el norte y noreste de Argentina. Exceptuando
algunas poblaciones en Arizona (suroeste de Tucson), esta especie ya ha sido prácticamente extirpada en
los Estados Unidos desde principios de la década de 1900.

Se encuentra emparentado y se asemeja mucho en apariencia física al leopardo (Panthera pardus), pero
generalmente es de mayor tamaño, cuenta con una constitución más robusta y su comportamiento y
hábitat son más acordes a los del tigre (Panthera tigris). Si bien prefiere las selvas densas y húmedas,
puede acomodarse a una gran variedad de terrenos boscosos o abiertos. Está estrechamente asociado a
la presencia de agua y destaca, junto con el tigre, por ser un félido al que le gusta nadar.

Es fundamentalmente solitario. Caza tendiendo emboscadas, siendo oportunista a la hora de elegir las
presas. Es una especie clave para la estabilización de los ecosistemas en los que habita; al ser un
superpredador, regula las poblaciones de las especies que captura. Los ejemplares adultos tienen una
mordedura excepcionalmente potente, incluso en comparación con otros grandes félidos, lo que les
permite perforar los caparazones de reptiles acorazados como las tortugas y utilizar un método poco
habitual para matar: ataca directamente la cabeza de la presa entre las orejas para proferir un mordisco
fatal que atraviesa el cráneo con sus colmillos alcanzando al cerebro.

Panthera onca está calificado en la Lista Roja de la UICN como «especie casi amenazada» y su número
está en declive. Entre los factores que lo amenazan se incluyen la pérdida y la fragmentación de su
hábitat. A pesar de que el comercio internacional de ejemplares de esta especie o sus partes está
prohibido, este félido muere con frecuencia a mano de los Humanos, especialmente en conflictos con
ganaderos. Aunque reducida, su distribución geográfica continúa siendo amplia. A lo largo de la historia,
esta distribución le ha otorgado un lugar prominente en la mitología de numerosas culturas indígenas
americanas, como los mayas y los aztecas.

Sumario

Características

Descripción
Pelaje

Melanismo y albinismo

Visión

Olfato

Esqueleto

Cráneo

Caza y Alimentación

Reproducción

Crías y ciclo de vida

Híbridos

Comportamiento

Territorios

Disrtribución

Hábitat

Papel Ecológico

Estado de conservación

Medidas de Conservación

Subespecies

Referencias

Características

Descripción

Panthera onca es el mayor félido de América. Es un animal robusto y musculoso que presenta
variaciones significativas en cuanto al tamaño, con un peso que oscila normalmente entre 56 y 96
kilogramos, aunque hay registros de machos más grandes, de hasta 158 kg (aproximadamente como una
tigresa o una leona), y por el

Jaguar hermoso.jpg
contrario los más pequeños pueden tener un peso tan bajo como 36 kg. Las hembras suelen ser un 10-
20% más pequeñas que los machos. La longitud de este félido varía entre 162 y 183 cm y la cola puede
añadir unos 75 cm más. Su altura hasta los hombros es de unos 67–76 cm. Su cabeza es voluminosa y
con una mandíbula prominente.

Se han observado variaciones en su tamaño en diferentes regiones y hábitats, mostrando un incremento


de tamaño cuanto más al sur se localicen. Un estudio realizado en la Reserva de la Biosfera de Chamela-
Cuixmala, en la costa mexicana del Pacífico, mostró que en esa zona pesaban tan sólo entre 30–50 kg,
aproximadamente el peso del puma, mientras que un estudio en la región brasileña del Pantanal
mostraba un peso medio de 100 kg, a menudo con pesos de 135 kg o más en machos viejos. Los
ejemplares que habitan en forestas a menudo son más oscuros y bastante más pequeños que los que
viven en áreas abiertas (el Pantanal es una cuenca de zonas húmedas abierta), posiblemente debido al
menor número de grandes presas herbívoras en las zonas boscosas.

La estructura corta y robusta de sus miembros hace que sea muy hábil a la hora de escalar, arrastrarse y
nadar. La cabeza es robusta y la mandíbula extremamente potente; se ha sugerido que posee el
mordisco más potente de todos los félidos y el segundo más potente de todos los mamíferos (tras la
hiena manchada); esta potencia es una adaptación que le permite incluso perforar caparazones de
tortugas. Un estudio comparativo de la potencia de mordisco ajustado según la medida corporal lo situó
como el primero de los félidos, junto con la pantera nebulosa, y por delante del león y el tigre.

Un ejemplar adulto puede arrastrar 8 metros un toro de 360 kilogramos entre sus mandíbulas y
pulverizar los huesos más duros, o arrastrar a una tortuga de mar de 34 kg a lo largo de más de 90 m en
la profundidad de un bosque. Puede cazar animales salvajes que pesan hasta 300 kg en el interior de una
selva densa y su físico corto y robusto es una adaptación a sus presas y ambiente.

Pelaje

La base de su pelaje suele ser de un color entre amarillo pálido y castaño rojizo. La piel está cubierta de
unas manchas en forma de rosa para camuflarse en su hábitat selvático. Las manchas pueden variar en la
piel de un mismo animal y entre diferentes ejemplares: las rosetas pueden incluir una o más manchas y
la forma de las manchas varía. Las de la cabeza y el cuello son generalmente sólidas, igual que las de la
cola, donde se pueden unir para formar una banda. La región ventral, el cuello y la superficie exterior de
las patas y los flancos inferiores son blancos.
Melanismo y albinismo

Artículo principal: Pantera Negra

Artículo principal: Pantera Blanca

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En la especie de Pantera se produce con relativa frecuencia un exceso de pigmentación conocido como
melanismo. La condición melanística es menos común que la manchada (se da en aproximadamente un
6% de la población) y es el resultado de un alelo dominante. Los ejemplares con melanismo parecen
totalmente negros, aunque se pueden apreciar las manchas si se los mira de cerca. Los ejemplares con
melanismo son conocidos informalmente como «panteras negras», pero no constituyen una especie
distinta, ni siquiera una subespecie. Igual que en los demás grandes félidos, en raras ocasiones aparecen
individuos albinos, denominados «panteras blancas».

Visión

Ojo de jaguar.jpg

Tiene unos ojos relativamente grandes, situados para proporcionar visión binocular y una notable visión
en la oscuridad, gracias a una membrana reflectante (tapetum lucidum) que concentra la luz en el campo
focal de la retina.

Olfato

Su olfato está muy bien desarrollado y puede detectar por el olor presas a bastante distancia, en tales
casos abre la boca facilitando así una mejor llegada de las moléculas odoríferas a sus órganos olfativos.

Esqueleto

Esqueleto de jaguar.jpg

Cráneo

Cráneo de Jaguar

La abertura máxima de la boca conocida está en un ángulo de aproximadamente 65 a 70°. Esta


característica unida a sus fuertes caninos le son vitales para cazar: en efecto, la técnica de caza del Jaguar
es el acecho, que culmina con un salto inesperado y un mordisco en la nuca para romper las vértebras
cervicales o el cráneo de su víctima. La perforación del cráneo solo la realizan los jaguares de entre los
grandes felinos para matar a sus presas.

Caza y Alimentación

Al igual que el resto de los félidos, es un carnívoro estricto, esto es, que se alimenta exclusivamente de
carne. Es un cazador solitario y oportunista y su dieta abarca más de 80 especies diferentes. Prefiere
presas grandes,

Jaguar atacando a Caimán en la cabeza

fundamentalmente mamíferos diurnos, como capibaras, tapires, pecaríes y en ocasiones ciervos, pero
también caza caimanes o incluso anacondas, aunque incluye entre sus presas prácticamente de todas las
especies pequeñas que pueda capturar, como ranas, agutíes, aves grandes, peces, puercoespines o
tortugas; un estudio llevado a cabo en la Reserva natural de Cockscomb de Belice reveló que los
ejemplares que vivían en la zona tenían una dieta compuesta principalmente por armadillos y pacas. En
algunas zonas, como Brasil y Venezuela, en su hábitat natural también se cría ganado, por lo que algunos
individuos pueden especializarse en la captura de animales domésticos. Aunque utiliza la técnica de
asestar un mordisco profundo en el cuello para provocar la asfixia en sus presas,

Fuertes mandíbulas del Jaguar

típica del género Panthera, prefiere un método de matar único entre los félidos (especialmente con el
capibara): muerde directamente los huesos temporales del cráneo entre las orejas de las presas con sus
colmillos, perforándolos hasta alcanzar el cerebro. Esta técnica podría ser el resultado de una adaptación
para abrir los caparazones de las tortugas: después de las extinciones del Pleistoceno superior, los
reptiles acorazados como las tortugas se habrían convertido en la base de presas abundantes para el
jaguar. Una vez que rompe el caparazón, simplemente mete la pata dentro y extrae la carne. El mordisco
en el cráneo lo utiliza con los mamíferos en particular; con reptiles como los caimanes, puede saltar
sobre la espalda de la presa e inmovilizarla partiéndole las vértebras cervicales. Con presas como los
perros, asestar un zarpazo para aplastarles el cráneo puede resultar suficiente.

Es un cazador más dado a preparar emboscadas que a la persecución. Se desplaza sigilosamente por
caminos del bosque, escuchando y acechando la presa antes de lanzarse sobre ella o prepararle una
emboscada. Ataca desde su escondrijo con un salto rápido, habitualmente desde un punto ciego del
objetivo; la capacidad de emboscada de esta especie está considerada casi sin parangón en el mundo
animal tanto por los indígenas como por los investigadores de campo, y son probablemente producto de
su papel como superpredador en distintos entornos. La emboscada puede incluir saltar dentro del agua
para perseguir la presa, pues es capaz de llevar una de buen tamaño nadando; su fuerza es tal que
puede cargar con cadáveres tan grandes como el de un novillo hasta lo alto de un árbol que sobresalga
del nivel del agua.

Después de matar a la presa, la arrastra entre la espesura o a un lugar escondido. Primero come el cuello
y el pecho, en lugar de la parte central, sigue con el corazón y los pulmones y después las espalderas. Se
estima la

Jaguar comiendo

necesidad alimenticia de un ejemplar de 34 kg (en el extremo inferior del rango de pesos de la especie)
en 1,4 kilogramos de comida al día. Para animales en cautividad de entre 50 y 60 kg, se recomiendan
más de dos kilogramos de carne diarios. En la naturaleza, el consumo es naturalmente más errático; los
félidos salvajes gastan una energía considerable para capturar y matar las presas y pueden consumir
hasta 25 kg de carne de una vez, y después pasar periodos de inanición. A diferencia de las demás
especies del género Panthera, no existe ningún registro de ataque sistemático a humanos y apenas hay
casos documentados de jaguares atacando a humanos. La mayoría de los pocos casos de ataques a
personas muestran que el individuo en cuestión es o bien viejo, con los dientes dañados, o está herido.
En ocasiones, si se asustan, los ejemplares en cautividad pueden arremeter contra los empleados del
zoo.

Reproducción

Las hembras alcanzan la madurez sexual entre dos y dos años y medio, mientras los machos entre tres y
cuatro años de edad. La última reproducción suele ser a los 8 años.
Aunque durante la mayoría del año el jaguar es un animal solitario, llegada la época de celo buscarán un
compañero o compañera; la época de cela en los trópicos no está limitada a ninguna estación del año en
particular, aunque en algunas áreas geográficas se puede encontrar la época de reproducción asociada a
alguna época climática especifica. Esto ocurre en zonas donde las estaciones hidroclimáticas son muy
marcadas y

Jaguar macho y Jaguar hembra

pueden influir en la disponibilidad de presas. Por ejemplo, Leopold (1959) menciona que en México los
nacimientos ocurren entre julio y septiembre, pero éstos varían geográficamente.

Entonces pasarán 4 o 5 semanas con la pareja elegida. Durante el celo el comportamiento de la hembra
cambia. Su apetito no decrece, pero gruñe, se frota contra objetos y rueda en el suelo frecuentemente.
Durante el apareamiento, la hembra es ruidosa, mientras el macho no.

Tras un periodo de gestación de alrededor de entre 93 y 110 días (unos 100 días de media) la hembra
selecciona un lugar protegido para dar a luz a sus crías. El nacimiento suele ocurrir durante la estación de
lluvia, cuando hay mucha comida y entre los matorrales impenetrables de la selva.

Investigaciones realizadas con machos en cautividad apoya la hipótesis de que se emparejan durante
todo el año, sin variaciones estacionales en las características del semen y la calidad eyaculatoria;
también se ha observado un éxito reproductivo reducido en cautividad. El celo de la hembra dura 6-17
días de un ciclo completo de 37 días; las hembras indican que son fértiles con marcas odoríferas
urinarias y una mayor vocalización. Durante el cortejo ambos sexos cubren un territorio más amplio del
habitual.

Las parejas se separan después del coito y las hembras se encargan del cuidado de los cachorros.

La hembra elige lugares como cuevas, huecos entre las raíces de los árboles, matorrales o rocas y en los
taludes que se originan en las orillas de los ríos.

Crías y ciclo de vida

El periodo de gestación dura entre 93 y 105 días; las hembras paren habitualmente 2 crías, aunque el
número puede oscilar entre 1 y 4. La madre no tolera la presencia de machos después del nacimiento de
las crías, por el riesgo de canibalismo infantil; este comportamiento también se observa en el tigre.

Madre e cría

Las crías al nacer son ciegos y pesan entre 700 gr y 900 gr. Los cachorros nacen con un pelaje largo,
lanoso y de color pálido, con un patrón moteado de manchas negras redondeadas con coloración pálida
en el centro, curiosamente en la cara presentan rayas negras. Toman la coloración definitiva de adulto a
los 7 meses. Después de 2 semanas abren los ojos.

Las hembras se encargan exclusivamente del cuidado de las crías. Al principio la madre y sus crías viven
en una madriguera en el suelo o en un árbol y, en situaciones de peligro, traslada las crías con la boca.
Después de 6 u ocho semanas, los pequeños acompañan a su madre en sus excursiones. A partir de los 3
a 6 meses dejan de mamar, y hasta los dos años viven y cazan con su madre. A partir de entonces se
independizan de la madre y comienzan su proceso de dispersión y búsqueda de territorio propio. Este
proceso de dispersión coincide con el celo de la madre.

Permanecen en compañía de la madre durante 1 o 2 años antes de abandonarla para establecer su


propio territorio. Los machos jóvenes son inicialmente nómadas, enfrentándose con ejemplares más
viejos hasta que consiguen hacerse con un territorio. Se estima que su longevidad típica en libertad es de
unos 10-12 años; en cautividad puede vivir hasta 20 años, habiéndose registrado incluso una hembra
que alcanzó los 32 años, lo que lo sitúa entre los félidos más longevos.

Híbridos

Jagleón LepguarTiguar

Jagleon 13.png
Jagupardo 2.png

Tiguar 2.png

Jagupardo Leguar Lejagupardo

Jagupardo 3.png

Leguar.png

Lijagupardo.png

Comportamiento

Como la mayoría de los félidos, es un animal solitario (exceptuando el conjunto madre-cachorros). Por lo
general los adultos sólo se encuentran para el cortejo y el apareamiento (aunque se han constatado
casos anecdóticos de socialización) y suele establecer un amplio territorio y defenderlo. En el caso de las
hembras estos territorios,

Jaguar acostado1.jpg

que miden entre 25 y 40 km², pueden superponerse, pero los animales suelen evitarse entre ellos. Los
de los machos cubren aproximadamente el doble de superficie, con una extensión que varía según la
disponibilidad de presas y espacio, y no se superponen. Utilizan vocalizaciones, arañazos en los árboles,
orina y heces para marcar su territorio.

Como los demás miembros del género Panthera, y a diferencia del resto de félidos, Panthera onca es
capaz de rugir, gracias a su alargada y especialmente adaptada laringe y su unión al hueso hioides. El
macho ruge más fuerte, y lo hace habitualmente para advertir o disuadir a posibles competidores por el
territorio y las hembras; en estado salvaje se han observado intensas competencias de rugidos entre
individuos. Su rugido a menudo se asemeja a una tos repetitiva; también pueden vocalizar maullidos y
gruñidos. Se producen combates entre machos por las hembras, pero son raros, y en estado salvaje se ha
observado una tendencia a evitar los enfrentamientos; cuando éstos ocurren suelen ser conflictos
territoriales: el territorio de un macho puede abarcar el de dos o tres hembras, y no tolerará intrusiones
de otros machos adultos.

A menudo se le describe como un animal nocturno, pero más específicamente es crepuscular (su mayor
actividad se desarrolla al amanecer y a la puesta del sol). Ambos sexos cazan, pero los machos se
desplazan más que las hembras, en consonancia con su territorio más amplio.
Territorios

El tamaño y la defensa de sus territorios varía en función de la disponibilidad de alimento y de las


oportunidades de reproducción. Durante el día los machos suelen desplazarse unos 3,3 km y las hembras
1,8 km por sus

Jaguar en arbol.jpg

territorios. Ambos sexos tienden a desplazarse mayores distancias en la época seca, posiblemente por la
mayor escasez de alimento.

Los machos tienen territorios mayores que los de las hembras y aunque estos territorios no se
sobreponen con el de otros machos, si lo pueden hacer con los territorios de algunas hembras adultas.
La delimitación del territorio, lo hacen mediante marcaje de orina, excrementos u otro tipo de señales,
como rascaduras en árboles o vocalizaciones. En caso necesario para defender el territorio, pueden
llegar al enfrentamiento directo.

Los territorios de los machos alcanzan extensiones hasta de 380 km, mientras que las hembras ocupan
territorios hasta de 134 km en promedio. Cuando el hábitat es óptimo y la densidad de jaguares es alta,
los machos ocupan pequeños territorios de aproximadamente entre 30 y 50 km, mientras que una
hembra entre 15 y 25 km.

Disrtribución

Su distribución actual está muy fragmentada y se extiende desde el extremo sur del estado de Arizona
en el sudoeste de los Estados Unidos, a través de América Central, hasta el norte de Argentina, incluida
la mayor parte de la amazonia brasileña. Los países en los que aún sobreviven ejemplares silvestres de
esta especie son: Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica (en particular en la península de
Osa), Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Guayana Francesa, Guyana, Honduras, México, Nicaragua,
Panamá, Paraguay, el Perú, Surinam y Venezuela. Actualmente ha sido extirpado en El Salvador y
Uruguay. Se encuentra en muchas reservas naturales a lo largo de su ámbito de distribución, como
pueden ser los 400 km² de la Reserva natural de Cockscomb en Belice, los 3,800 km² de la Reserva de la
Biosfera Sierra Gorda, los 5,300 km² de la Reserva de la Biosfera Sian Ka'an y los 7,300 km² de la Reserva
de la Biosfera de Calakmul en México, los aproximadamente 15,000 km² del Parque Nacional del Manú
en el Perú o los aproximadamente 26,000 km² del Parque Indígena del Xingu en Brasil.
Jaguar con collar de seguimiento

La inclusión de los Estados Unidos en su área de distribución se basa en observaciones ocasionales en el


suroeste, particularmente en Arizona, Nuevo México y Texas. A principios de la década de 1900, se lo
podía ver tan al norte como el Gran Cañón y tan al oeste como el Sur de California. En 2004, agentes de
medio ambiente de Arizona fotografiaron y documentaron ejemplares de Panthera onca en la parte
meridional del estado y en febrero de 2009 se capturó un ejemplar de unos 54 kg, al que se le colocó un
collar de seguimiento por radio y fue liberado al suroeste de Tucson; esta captura se produjo más al
norte de lo que se había considerado anteriormente, lo que representa una señal de que podría haber
una población reproductiva permanente al sur de Arizona. Posteriormente se confirmó que el animal era
el mismo macho (conocido como «Macho B») que había sido fotografiado en 2004 y que por entonces
era el ejemplar más viejo conocido en libertad (aproximadamente 15 años). En marzo de 2009,«Macho
B», el único ejemplar observado en los Estados Unidos desde hacía más de una década, fue recapturado
y sacrificado tras descubrir que padecía de insuficiencia renal. Un macho fue fotografiado el 19 de
noviembre de 2011 en el condado de Cochise, en el estado de Arizona, bastante al norte de la frontera
internacional, confirmando un avistamiento previo desde un helicóptero.

Hábitat

El hábitat del Jaguar incluye las selvas húmedas de Centro y Sudamérica, zonas húmedas abiertas y de
forma

Jaguar tomando agua en Bosque Húmedo

estacional inundadas, y praderas secas. De entre estos hábitats, prefiere el bosque denso; este félido ha
perdido terreno más rápidamente en las regiones más secas, como la pampa argentina o las praderas
áridas de México y el suroeste de los Estados Unidos. Puede vivir en bosques tropicales, subtropicales y
caducifolios secos. Está estrechamente relacionado con el agua y a menudo prefiere vivir al lado de ríos,
pantanales y selvas densas con mucha vegetación que le permiten asediar a sus presas. Se han
encontrado ejemplares a altitudes de hasta 3800 m, pero suelen evitar los bosques de montaña y no
viven ni en la altiplanicie mexicana ni en la cordillera de los Andes.
Papel Ecológico

Un jaguar adulto es un superpredador, por lo tanto se encuentra en lo más alto de la cadena trófica y no
tiene predadores en estado salvaje. También está considerado como especie clave, teniendo en cuenta
que estos félidos mantienen la integridad estructural de los sistemas forestales mediante el control de
los niveles de

Jaguar negro

población de sus presas, como mamíferos hervíboros y granívoros. Sin embargo resulta difícil determinar
con precisión el efecto que tienen especies como esta sobre los ecosistemas, pues es necesario
comparar los datos de regiones donde la especie está ausente y sus hábitats actuales, a la vez que se
controlan los efectos de la actividad humana. Se acepta que la población de las especies de sus presas de
tamaño medio aumenta cuando no hay superpredadores, y se supone que esto tiene efectos negativos
en cascada sobre su entorno. Sin embargo, algunos estudios de campo realizados en lugares donde los
grandes félidos están ausentes han mostrado que las variaciones podrían ser naturales y que los
incrementos de población de sus presas podrían no ser significativos, por lo que la hipótesis de jaguar
como especie clave no está apoyada por toda la comunidad científica.

También tiene efecto sobre otros predadores. Jaguar y el puma, el segundo mayor félido de América, a
menudo son simpátricos (especies relacionadas que comparten territorios que se superponen) y a
menudo se los ha estudiado conjuntamente. Allí donde se presenta la simpatría, el puma es más
pequeño de lo normal y más pequeño que los fenotipos locales de Jaguar. Jaguar tiende a capturar las
presas más grandes, y el puma piezas más pequeñas, lo que redunda en un menor tamaño de éste
último. Sin embargo, esta situación puede resultar ventajosa para el puma, pues su abanico de presas
más amplio y su capacidad de capturar presas más pequeñas, podría darle ventaja en entornos alterados
por los humanos; El puma tiene actualmente una distribución significativamente más amplia.

Estado de conservación

El jaguar está clasificado en la lista roja de la UICN en la categoría de Casi Amenazado, estando su
población en declive.

Como más importante está la amenaza de la pérdida de hábitat del jaguar. Las tasas de deforestación
elevadas en América Latina, y la fragmentación del hábitat y de las poblaciones de jaguar convierten a
esta especie en vulnerable al hombre.

Este felino habita los bosques primarios tropicales del Sur y Centro América, los mismos hábitats que
científicos del clima han visto que se convertirán en sabana o desierto si se continúan cortando los
bosques a este paso, y es que llegados a este punto el agua ya no podrá ser reemplazada.

Jaguar asesinado por entrar en territorio de humanos.

Especialmente por causa de la construcción de la Transamazónica, una carretera que atraviesa gran parte
de la selva de Brasil, grandes áreas del bosque tropical esta siendo destruidas por colonizadores. Estos
colonizadores usan este terreno durante 2 o 3 años, como pasto para su ganado o, como campos casi
estériles, hasta que la cosecha es tan pequeña que talan otras zonas. Pero ese bosque ha sido destruido
de forma irremplazable y la fina capa de humus ha sido arrastrada por las lluvias. El primer paso par la
creación de un desierto se ha realizado. El jaguar no será el único de sufrir sus consecuencias.

Además las personas compiten con los jaguares por sus presas, y a los jaguares se les dispara
frecuentemente, a pesar de la legislación protectora.

Al perder hábitat y presas, muchas veces se ven obligados a atacar al ganado, y esto causa que sean
perseguidos por los ganaderos. En muchas zonas el ganado prácticamente se mueve por amplias zonas
sin protección, y en sitios donde escasean las presas naturales han llegado a convertirse en una parte
importante de la dieta del jaguar, principalmente en zonas de sabana inundadas estacionalmente.

La vulnerabilidad del jaguar a la persecución se demuestra por su desaparición a mediados del siglo XX
de zonas deEstados Unidos y México donde ahora el único morador es el puma. Actualmente la caza
comercial y la captura por sus pieles se ha reducido drásticamente desde los 70 gracias a las campañas
en contra y a la normativa de CITES.

Medidas de Conservación
El jaguar está incluido en el Apéndice I del CITES (Tratado de Comercio Internacional de Vida Silvestre), lo
que significa que es ilegal comercializar su piel o cualquier otra de sus partes.

Jaguar durmiendo.jpg

Por su inclusión en el CITES los precios de la piel del yaguar en el mercado internacional colapsaron,
frenándose esta actividad al no ser rentable para los cazadores.

Los jaguares están protegidos por la legislación nacional en Argentina, Brasil, Colombia, Guayana
Francesa, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Surinam, Uruguay, Belice, EEUU y Venezuela.

Su caza es legal por considerarse animales problemáticos en Brasil, Costa Rica, Guatemala, México y
Perú. El jaguar era adorado y considerado como un dios por las civilizaciones precolombinas de México,
Perú y América Central; sin embargo, en la actualidad sigue siendo objeto de persecución por parte de
algunos rancheros, que mantienen la idea de que este félido ataca a su ganado. Estudios realizados
indican que dichos ataques son muy infrecuentes.

El trofeo de caza está permitido en Bolivia.

No tiene protección legal en Ecuador y Guayana Francesa.

Jaguar2.jpg

Algunos grandes parques en Bolivia, Brasil, Colombia, Perú, y Venezuela protegen algunos jaguares, así
como en el resto de países; otros son esencialmente protegidos en grandes ranchos privados en Brasil y
Venezuela. La primera reserva mundial creada especialmente para la protección del Jaguar fue creada en
Belice el 2 de Diciembre de 1984. Para asegurar una adecuada protección para las poblaciones
remanentes y sus hábitats, se ha sugerido que la determinación de los tamaños poblacionales y la
evaluación de los hábitats, así como un control sobre la caza son necesarios.

La Wildlife Conservation Society ha desarrollado estudios y ha promovido el establecimiento de áreas


para su conservación en toda Latinoamérica. Los nuevos esfuerzos están ahora coordinados por el
Programa de Conservación de Jaguares, financiado por la marca de autos Jaguar.
Es importante centrar esfuerzos en la educación ambiental de propietarios de terrenos o ganado y es
importante promover el ecoturismo como manera de ganar dinero sin dañar al medio ambiente gracias a
la biodiversidad.

Subespecies

Artículo principal: Subespecies de Jaguar

Este félido está tan distribuido por América que necesariamente las poblaciones más o menos aisladas
se han ido identificando con ciertas características sutiles pero importantes que han llevado a la especie
a contar con nada menos que nueve subespecies.

El jaguar es el único felino grande de América y el tercero más grande del mundo, después de los tigres y
los leones. Son muy parecidos a los leopardos, que viven en África y Asia, pero las manchas de los
jaguares son más complejas y suelen tener un punto en el centro.

Antiguamente, en muchas culturas sudamericanas, estos imponentes felinos eran adorados como
dioses, y existen representaciones del jaguar en el arte y la arqueología de las culturas precolombinas.

“En relación con su tamaño, el jaguar es el felino con la mordida más poderosa.”

POR: NATIONAL GEOGRAPHIC

Alimentación y comportamiento

A diferencia de muchos otros felinos, los jaguares no rechazan el agua. De hecho, son muy buenos
nadadores. Cazan peces, tortugas e incluso caimanes, usando unas fauces increíblemente poderosas
para perforar los cráneos de sus presas. Los jaguares también se alimentan de venados, pecaríes,
capibaras, tapires y otros animales terrestres, y para capturarlos, prefieren emboscarse por la noche.

Los jaguares viven solos y son territoriales, delimitan su área marcándola con desechos o rasgando
árboles.

Por parto, las hembras tienen de uno a cuatro cachorros, y estos nacen ciegos e indefensos. La madre se
queda al lado de ellos y los defiende de cualquier animal que pueda acercarse, incluso del propio padre.
Los jaguares jóvenes viven con sus madres durante dos años o más para aprender a cazar.
Área de distribución y hábitat

En el pasado, los jaguares se movían por un amplio territorio desde el centro de Argentina hasta el
suroeste de los Estados Unidos. Desde la década de 1880, han perdido más de la mitad de su territorio.
Hoy, su principal dominio es la cuenca del Amazonas, aunque todavía hay grupos pequeños en América
Central.

Por lo general, se encuentran en las selvas tropicales, pero también viven en sabanas y praderas.

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