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Expropiación Forzosa 16 de Diciembre de 1954

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EXPROPIACIÓN FORZOSA 16 DE DICIEMBRE DE 1954

La expropiación, es un instrumento de Derecho Público que consiste en la


transferencia coactiva de la propiedad de un particular a la Administración Pública,
o a otro particular, por razón del interés público y previo pago de una
indemnización (Garrido Falla).

La expropiación es una transferencia coactiva, lo que la convierte en una


institución peculiar del Derecho Público, muy diferente, por ello, de la compraventa
del Código Civil.

El expropiado tienen derecho a una indemnización equivalente al valor de la cosa


expropiada, lo que la diferencia de otras figuras, como la confiscación; por eso, el
texto constitucional habla de la correspondiente indemnización, aunque no dice que
tenga que ser previa a la privación de la propiedad.

En cuanto a la expropiación de bienes muebles, se mantiene en todo su rigor el


principio de la declaración ex lege de la utilidad pública, salvando también el
supuesto de que, tratándose de determinadas categorías de bienes, hubiera
declarado con anterioridad una ley la posibilidad en abstracto de su expropiación
por razones de utilidad pública, supuesto en el que para la expropiación en
concreto, el requisito se entiende producido por el acuerdo del Consejo de
Ministros. Asimismo, el principio y la salvedad se hacen extensivos a los supuestos
de expropiación por interés social a que la ley se abre paso.

NORMATIVA REGULADORA DE LA EXPROPIACIÓN

La regulación actual de la expropiación forzosa se contiene básicamente en:

- la Ley de Expropiación Forzosa (en lo sucesivo LEF) de 16 de diciembre de


1954
- en el Reglamento de 26 de abril de 1957
- así como en los arts. 33 y 149.1.18 de la Constitución.

La apreciación acerca de si es o no necesaria la ocupación de un bien en concreto


es una garantía fundamental para el particular. La declaración de utilidad pública
explícita o implícita garantiza la concurrencia del interés general, que vienen a
justificar la expropiación, pero no entra ni de lejos en apreciación alguna acerca de
la necesidad de que para llevarlo a cabo se ocupe un bien determinado con
preferencia a otro. Ciertamente, la Administración puede tomar como referencia el
proyecto y los replanteos afectados, pero no siempre constarán con la precisión
obligada los derechos e intereses afectados. En todo caso, es preciso dar una
intervención al interesado, cuando menos para conseguir una indemnización
suficiente desde el punto de vista jurídico del bien o derecho afectado.

ELEMENTOS QUE INTERVIENEN EN LA EXPROPIACIÓN

1. Sujetos, un elemento subjetivo de la expropiación forzosa está formado por el


expropiante, expropiado y beneficiario.

Expropiante, Es el titular de la potestad expropiatoria y que, según la Ley


de Expropiación Forzosa, sólo corresponde al Estado, Provincia, Municipio, y
a las Comunidades Autónomas.
Expropiado, Es el titular de las cosas, derechos o intereses objeto de la
expropiación. La característica más importante es que el status de
expropiado no lo adquiere en virtud de ninguna cualidad ni circunstancia
personal, sino como consecuencia de su relación con las cosas objeto de la
expropiación.

Beneficiario, Es el adquirente inmediato de la transmisión forzosa que se


efectúa o el que, dicho de otro modo, se beneficia directamente del
contenido del acto expropiatorio cuando éste no se concreta en una
transmisión de propiedad. El Reglamento lo define diciendo que es el sujeto
que representa el interés público o social, para cuya realización está
interesado a instar a la Administración expropiante el ejercicio de la potestad
expropiatoria y que adquiere el bien o derecho expropiado.

2. Objeto, La Ley de expropiación forzosa ha expansionado el objeto de la


expropiación forzosa que ya no se limita a bienes inmuebles, sino que también se
extiende a los demás derechos e intereses patrimoniales legítimos, hablando
incluso el Reglamento de las expropiaciones de facultades parciales del dominio o
de derechos o intereses legítimos.

3. Causa, Es un elemento importante de la institución de la LEF y puede ser bien la


utilidad pública o bien el interés social.

4. Contenido, Toda intervención administrativa que implique privación singular de


propiedad, derechos o intereses patrimoniales legítimos a que se refiere el art. 1 de
la Ley, es una expropiación forzosa a todos los efectos.

A. PROCEDIMIENTO GENERAL DE EXPROPIACIÓN

La expropiación es un procedimiento formal y riguroso.

Requisito previo en el procedimiento expropiatorio:

Declaración de utilidad pública o interés social: Esta declaración es requisito


indispensable para iniciar el procedimiento expropiatorio, por lo que no forma parte
del procedimiento acabado de citar. La declaración se ha de realizar por ley,
siempre que no se trate de alguno de los casos en que dicho requisito se considere
implícito (por ejemplo, obras del Estado incluidas en planes de obras públicas). Esta
regla es especialmente aplicable cuando se trate de bienes muebles, así como a la
declaración de utilidad social como causa determinante de la expropiación.

Cuando la ley haya declarado la utilidad pública o el interés social en forma


genérica, para una categoría especial de bienes muebles, obras, servicios o bienes,
entonces la autorización en cada caso concreto del ejercicio de la potestad
expropiatoria deberá hacerse por acuerdo del Consejo de Ministros.

Fases del procedimiento de expropiación:

1. Necesidad de ocupación: El procedimiento de expropiación comienza


realmente con el acuerdo de la Administración en que determina concretamente
cuáles son los bienes y derechos que han de ser objeto de expropiación. A estos
efectos, la Ley de Expropiación Forzosa prevé una dualidad de procedimiento:

Excepcionalmente el Consejo de Ministros podrá, previa declaración


de urgencia, dictar el correspondiente acuerdo en virtud del cual podrá
efectuarse la expropiación mediante la ocupación de los bienes afectados,
sin necesidad de cumplir el trámite de la declaración de la necesidad de la
ocupación.

En el procedimiento normal de expropiación se inicia con una relación


concreta e individualizada que el beneficiario debe formular de los bienes o
derechos que considere necesario expropiar.

2. Información Pública, que se abrirá durante un plazo de 15 días, a cuyo fin


cuando se trate de expropiaciones del Estado, aquella relación habrá de publicarse
en el BOE y en el Boletín Oficial de la Provincia respectiva, así como en uno de los
diarios de mayor circulación de la provincia, comunicándose, además, a los
Ayuntamientos en cuyos términos radique la cosa expropiable, para que la fijen en
el tablón de anuncios.

3. Finalizada la información pública, se abre otro período de 29 días durante el


cual la Administración examine y califica los escritos de oposición presentados e
incorpora las certificaciones y documentos extendidos por el Registro de la
propiedad y otras dependencias.

4. La fase final, termina con el acuerdo del órgano competente, de


NECESIDAD DE OCUPACIÓN. Este acuerdo se ha de publicar y, además
notificarse individualmente a todos los interesados en el expediente. Contra el
mismo cabe recurso de alzada ante el Ministerio correspondiente.

B. CONSIDERACIÓN DEL JUSTIPRECIO

La fijación de la indemnización constituye, como es obvio, el problema capital de


una Ley de expropiación. El criterio tradicional de someter las diferencias de
apreciación pericialmente establecida a una decisión motivada y preparada por una
tercera estimación pericial ha de reconocerse que no ha sido nunca propugnado
como procedimiento ideal, sino más bien como un último recurso, al que
empíricamente se acude en defecto de reglas tasadas que permitan una
determinación automática del valor del objeto de la expropiación. Los criterio
automáticos añaden a su intrínseca objetividad la ventaja de eliminar gran número
de reclamaciones ya que sustraen la base sobre la cual cabe plantearlas, que no es
otra que la pluralidad abierta indefinidamente de los medios de estimación.

1. Mutuo Acuerdo, según la Ley de Expropiación Forzosa, el primer medio al que


deben acudir el expropiante o beneficiario y el expropiado para valorar la cuantía de
la indemnización es el del acuerdo amistoso, para el que disponen de un plazo de
15 días. Si durante el mismo hay acuerdo positivo, se da por concluido el
expediente iniciado; pero en el supuesto de que aquél no se lograra, se seguirá el
procedimiento del Jurado Provincial de Expropiación << sin perjuicio de que, en
cualquier momento de su tramitación, puedan ambas partes llegar a dicho acuerdo
mutuo>>.

2. Jurado de Expropiación, a falta de acuerdo, habrá de procederse según los


trámites legales previstos. En efecto, se tramita una pieza separada encabezada
por la descripción del bien a expropiar. La Administración requiere al propietario
para que, en un plazo de 20 días presente una hoja de aprecio, motivando la
valoración que podrá ir avalada por un perito. En igual período la Administración
debe aceptar o rechazar dicha valoración, si acepta, termina el expediente y se
procederá al pago como requisito previo a la ocupación; y si la rechaza, extenderá
hoja de aprecio fundada que se notificará al propietario para que, en el plazo de 15
días decida.

En caso de desacuerdo pasa el expediente al Jurado Provincial de Expropiación.

B. CRITERIOS DE VALORACIÓN DE BIENES EXPROPIABLES

Según la Ley de Expropiación Forzosa, las tasaciones se efectuarán con arreglo al


valor que tengan los bienes o derechos expropiables al tiempo de iniciarse el
expediente de justiprecio, sin tenerse en cuenta las plusvalías que sean
consecuencia directa del plan o proyecto de obras que dan lugar a la expropiación y
las previsibles para el futuro.

Las mejoras realizadas con posterioridad a la incoación del expediente de


expropiación no serán objeto de indemnización a no ser que se demuestre que eran
indispensables para la conservación de los bienes. Las anteriores son
indemnizables, salvo cuando se hubiesen realizado de mala fe.

En principio la Ley de Expropiación Forzosa, se basa en el valor fiscal de los


bienes declarados con anterioridad por los interesados. Pero consciente de las
dificultades que este sistema conlleva en la práctica, combina el sistema con otros
criterios y, lo más importante, permite a las partes enfrentadas la libertad de
estimación con arreglo a lo que establece el art. 43 de la Ley: <<No obstante lo
dispuesto en los artículos anteriores tanto el propietario como la Administración
podrán llevar a cabo la tasación aplicando los criterios estimativos que juzguen más
adecuados, si la evaluación practicada por las normas que en aquellos artículos se
fijan no resultare, a su juicio, conforme con el valor real de los bienes y derechos
objeto de la expropiación, por ser éste superior o inferior a aquélla. El Jurado
Provincial de Expropiación también podrá hacer aplicación de este artículo>>.

En la expropiación de suelo, serán aplicables los criterios de valoración


establecidos en la Ley 8/1990, de 25 de julio, de Reforma del Régimen Urbanístico
y Valoraciones de Suelo, cualquiera que sea la finalidad, urbanística o de otro
carácter que la legitime según establece el art. 73 de esta Ley.

C. LA AFECCIÓN DEL BIEN A EXPROPIAR

Dice la Ley que <<en todos los casos de expropiación forzosa se abonará al
expropiado, además del justo precio fijado en la forma establecida en la propia Ley,
un 5 por 100 como premio de afección>>. Sin embargo el Reglamento matiza que,
en caso de fijación de justiprecio por mutuo acuerdo de las partes, no procederá el
pago del premio de afección.

D. EL PAGO DEL JUSTIPRECIO

El pago se verificará mediante talón nominativo al expropiado o por transferencia


bancaria, en el caso de que el expropiado haya manifestado su deseo de recibir el
precio precisamente por este medio. Dicho pago está exento de gravámenes
fiscales y, en caso de no ser aceptado por aquél, se procederá a consignarlo en la
Caja General de Depósitos.

E. LA RETASACIÓN DEL BIEN EXPROPIADO

La Ley de Expropiación Forzosa, ante el hecho de que el pago se demore por parte
de la Administración, ha establecido la retasación <<si transcurrieren dos años
sin que el pago de la cantidad fijada como justo precio se haga efectivo o
consigne>>, para lo que exige que se proceda de nuevo a evaluar las cosas o
derechos objeto de la expropiación.

La nueva evaluación se hará a instancia del expropiado, por quien se formulará


nueva hoja de aprecio en la forma prevista legal y reglamentariamente, sin
necesidad de requerimiento de la Administración. Presentada esta instancia, se
seguirán los trámites ordinarios para la fijación del justiprecio.

F. LA POSESIÓN DEL BIEN EXPROPIADO

Hecho efectivo el justiprecio, se podrá ocupar la finca o ejercitar el derecho


expropiado. El acta de ocupación que se extenderá a continuación del pago,
acompañada de los justificantes del mismo, será título bastante para que en el
Registro de la Propiedad y demás Registros Públicos se inscriba y tome razón de la
transmisión de dominio y se verifique en su caso, la cancelación de las cargas,
gravámenes y derechos reales de toda clase a que estuviere afectada la cosa
expropiada.

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