2 (1) (1) (1) - EL SILENCIO PERFECTO - edición-II
2 (1) (1) (1) - EL SILENCIO PERFECTO - edición-II
2 (1) (1) (1) - EL SILENCIO PERFECTO - edición-II
EL SILENCIO PERFECTO
INTRO:
1.
En su libro imprescindible EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LA
LOCURA (1968) en el apartado III “Caminos del espejo”
hay toda una serie de oraciones y poemas que alcanzan un máximo de
brevedad, al quedar la poesía de Pizarnik reducida apenas a “frases.”
Una de ellas dice:
“¿y qué deseaba yo? deseaba un silencio perfecto por eso hablo”
Pizarnik transita este camino por muchos motivos pero- entre otros- por su
brevedad y concisión –creo yo jamás lograda con tanta eficacia por otro poeta-
“Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada
por la lluvia”— dice en otro de esos poemas sugiriendo en unas pocas
palabras cuestiones sobre la feminidad, la infancia, lo efímero y tantas otras
cosas que son eso precisamente: sugerencia, insinuación, multiplicidad de
significados abiertos por obra y magia de la poesía. Es decir ese deseado
“silencio perfecto” parece ser logrado, consumado y consumido en su poesía
misma.
“llega un día en que la poesía se hace sin lenguaje” -escribió alguna vez
argumentando una vez más a favor del silencio.
1
“Enamorada de las palabras que crean noches pequeñas en lo increado del
día y su vacío feroz”
“silencio
yo me uno al silencio
yo me he unido al silencio
y me dejo hacer
me dejo beber
me dejo decir”
2.
Ahora bien: vamos a la célebre frase de Heidegger
“EL LENGUAJE ES LA CASA DEL SER” (en CARTA AL
HUMANISMO)
o el concepto de Lacan:
“EL INCONSCIENTE ESTÁ ESTRUCTURADO COMO UN
LENGUAJE”
La pregunta a formular podría ser ¿en qué lugar se paró Alejandra Pizarnik
para escribir:
“CUANDO A LA CASA DEL LENGUAJE SE LE VUELA EL TEJADO
Y LAS PALABRAS NO GUARECEN
YO HABLO"
Parece una continuidad, una respuesta de Pizarnik a las otras dos frases
cruciales del pensamiento contemporáneo.
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que según el filósofo Martin Heidegger le indica hacia donde mirar, en la
pregunta por el ser)
o mismo las lecturas de Rilke y Trakl de los que no casualmente también se
ocupó Heidegger dejando algunas de sus palabras más brillantes. Es decir,
“toca” los puntos más altos de la filosofía del ser- .
La experiencia de la angustia atraviesa la filosofía existencialista,
no como una negatividad, sino casi como un “motor”, una posibilidad, un
llamado, como clamor del ser (tomando el nombre de un libro de Alan
Badiou sobre Deleuze).
Por otro lado entendemos que la desprotección nos puede resguardar
cuando la tornamos hacia lo abierto, un concepto de la octava elegía de Rilke:
lo abierto, lo no configurado, lo ilimitado. Es decir la desprotección también
puede ser un lugar donde pararse si desde allí podemos o sabemos ver,
contemplar y percibir.
Surge entonces una estirpe que va a marcar la filosofía del ser: “los poetas en
tiempo de penuria”. Esto viene de una de las célebres elegías de Hölderlin,
llamada “PAN Y VINO”.
“Y ¿para qué poetas en tiempos de penuria?
Pues son como los sacerdotes sagrados del Dios del vino,
que erraban de tierra en tierra, en la noche sagrada.”
En una crítica a un libro del gran ensayista y poeta e íntimo amigo de Pizarnik,
HECTOR MURENA, Alejandra dice:
“AL ESPERARLO TODO DE LA PALABRA ES MUY POSIBLE QUE
SOLO LLEGUE LA FE EN EL SILENCIO.”
Como ocurre con la mayoría de los escritores, en su crítica parece estar
hablando de ella misma. Y cita la gran novela “Hiperión” de Hölderlin.
“Desearías un mundo por eso lo tienes todo y no tienes nada.”
Y demostrando un conocimiento del tema que delata esa “filiación
existencialista” ignorada por la mayoría de los estudios que le fueron
consagrados, cita palabras de un poema en prosa de Heidegger que se llama
“La voz del camino”.
“Y la voz nos conduce a la patria donde están nuestros orígenes”
(que en Heidegger y en Hölderlin hacen a la Grecia presocrática).
Creo que con todos estos recuadros resulta inevitable pensar en cierta cercanía
de Alejandra con el existencialismo.
Habíamos dicho que esa “flor no lejos de la noche”, no aún en la noche pronto
habitaría la noche.
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En el concepto heideggeriano la noche es sagrada porque los dioses han
huido, y en su elegía Hölderlin menciona en el mismo plano – en retirada- a
Dionisio y a Cristo.
Es la noche del mundo. El predominio de la técnica. El mundo
contemporáneo. El triunfo del concepto de eficacia relegando la angustia
existencial.
En esta circunstancia (en la que Heidegger incluye al amado Rilke de
Alejandra) los poetas son los custodios del ser. Los que ponen en riesgo lo
más preciado: el lenguaje.
La definición es “POESÍA ES FUNDACIÓN DEL SER POR LA
PALABRA”. Siguiendo con Heidegger “Poesía no es un modo más elevado
del habla cotidiana. El hablar cotidiano es un poema olvidado y agotado por el
desgaste y del cual apenas podemos oír."
Justamente: el habla como son del silencio.
En este punto uno está tentado de considerar a Alejandra como una de los
“poetas en tiempos de penuria” que cantan en la noche del mundo . Una más
que peregrina de tierra en tierra en la noche sagrada como los sacerdotes del
dios del vino. Intentaré no hacerlo.
3.
Filosofía, la de Martin Heidegger, que tanto incidencia tendría en Lacan.
Porque si la obra de Pizarnik es una poética del ser, es también una poética
del lenguaje. La indagación y las referencias al lenguaje son una constante en
su obra, en sus cartas en sus diarios,
(“me pruebo en el lenguaje...”)
También es llamativa la cercanía de su obra con algunos conceptos de
LACAN. Por ejemplo, el concepto del sexo y la muerte como lo que escapa a
la simbolización.
Leemos este poema sorprendente, publicado hace pocos años en POESÍA
COMPLETA, titulado “Solamente las noches” datado en el año de su muerte:
“escribiendo
he pedido, he perdido.
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he implorado tanto
desde el fondo de los fondos
de mi escritura.
“He tenido muchos amores- dije- pero mi más hermoso fue mi amor por los
espejos”
4.
Volviendo al tiempo cronológico de su obra, luego de su primer y luego
renegado libro “La tierra más ajena”, llega “La última inocencia”(1956), que
es precisamente eso, lo que su título indica: un último acto de inocencia antes
de sus libros más perfectos. El libro está dedicado a su célebre psicoanalista
Leon Ostrov.
Segundo libro de Alejandra pero primero en su bibliografía oficial.
Los primeros versos del primer poema, en los que se nombra a sí misma como
“la muchacha”, inaugurando una larga serie de maneras de nombrarse en el
poema, parece definir todo un estado de las cosas
“Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía”
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Hay que salvar al viento (luego rectificará este verso en una carta a su
analista)
vuelve a nombrarse como la enamorada
y estos poemas aún la conectan con cierta tradición iniciada por Alfonsina, tal
vez con cierto orden patriarcal. Aun no es la Alejandra desaforada y temible
de los últimos libros.
dice con cierta candidez que no deja de conformar un estilo que le es propio.
“pequeña estatua de terror”
Dedica un poema a Ruben Vela, compañero del grupo Poesía Buenos Aires de
quien estuvo enamorada a quien luego dedicará “Las aventuras perdidas.”
Cierra el libro con dos poemas cruciales:
POEMA PARA EMILY DICKINSON y SOLO UN NOMBRE.
En este primer libro firmado como ya con su segundo nombre: ALEJANDRA
puede advertirse que la poeta de veinte años es “algo más” que una promesa.
Destaco un fragmento de una carta enviada por Alejandra a este poeta (Ruben
Vela) de una estética latinoamericanista disímil a su poesía.
(“y ya que dije vivir debo hablar de poesía, de la mía de la que estoy haciendo
de la que está haciéndome...Comienzo a tener conciencia de ella, la quisiera
lo más sencilla posible, desnuda, esencial, inocente”).
Destaco la frase “hablar de poesía, de la mía, de la que estoy haciendo, de la
que está haciéndome...”
Es un hecho que la poesía la estaba forjando, la estaba haciendo, habla
además de los poemas perfectos que conformarán Arbol de Diana, era la
poesía quien estaba constituyendo a Alejandra Pizarnik. Como en ese célebre
ensayo de Heidegger que pregunta si el artista es el origen de la obra o
viceversa.
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la ardiente enamorada del viento”
dato que no es menor porque esa ardiente enamorada del viento que nombra
Trakl parece uno de los sujetos textuales que Alejandra usaba para decirse en
los poemas, Es decir, en ese breve fragmento, Trakl parece ser más Pizarnik
que Pizarnik misma.
Destaco algunos recursos utilizados por la poeta:
“es el mundo enojado con mi risa”
“hace tanta soledad
que las palabras se suicidan”
(por el procedimiento gramatical de adjudicarle al entorno un estado personal
se logra la poesía, ya que por supuesto, no sería lo mismo decir “estay enojada
con el mundo” o “estay tan sola que me suicidaré”, lo que expresado en estos
términos, no pasaría de una queja). El otro procedimiento será una constante
en su obra: el desdoblamiento:
“sin ti
el sol cae como un muerto abandonado
sin ti me tomo en mis brazos
y me llevo a la vida
a mendigar fervor”
Movimientos del sujeto, duplicación del yo que se toma en sus propios brazos
para llevarse a la vida.
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Alejandra en esa exultación escupió sobre Viamonte en un ataque de ruptura
con lo académico y nos moríamos de risa.”
Tal vez la universidad neurótica de los cuerdos se nutre de las revelaciones de
los locos, existe por parte del sistema una apropiación neurótica y repetitiva de
las revelaciones de unos pocos.
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5.
Hacia 1960 hace su viaje iniciático a París, hecho crucial es su vida pues allí
terminará por definir el “tono” de su poesía.
Leemos fragmentos de algunas cartas a su terapeuta Leon Ostrov en 1960,
mientras trabaja en varios de sus mejores poemas:
“o lo hacés y trabajás como una mujer adulta o vas al Sena y das el sonido de
un cuerpo menos.”
“Dos semanas sin ver nada, sin visitar a nadie, sino como empujada por
alguien o algo terriblemente fuerte y yo me decía trabaja, si trabajas te vas a
salvar. ”
“Trabaja”, ese imperativo que el vital escultor Rodin dio como cura y clave a
su discípulo Rainer María Rilke.
“Yo no sé hablar como todos. Mis palabras suenan lejanas y vienen de lejos-”
“NO TENGO MIEDO DE MORIR TENGO MIEDO DE ESA TIERRA
AJENA, AGRESIVA, TENGO MIEDO DEL VIENTO”
invierte el “hay que salvar al viento” por “hay que salvarse del viento”
Y ese silencio perfecto tan buscado parece plasmarse en los poemas breves de
ARBOL DE DIANA (1962) donde la poeta parece haber hallado la tónica de
su voz.
1.
He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado a la tristeza de lo que nace.
3.
solo la sed
el silencio
ningún encuentro
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23
una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo
28
te alejas de los nombres
que hilan el silencio de las cosas
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Es un cerrar los ojos y jurar no abrirlos. En tanto afuera se alimenten de
relojes y de flores nacidas de la astucia. Pero con los ojos cerrados y un
sufrimiento en verdad demasiado grande pulsamos los espejos hasta que las
palabras olvidadas suenan mágicamente.
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Este canto arrepentido, vigía detrás de mis poemas:
este canto me desmiente, me amordaza.
Con respecto a este último poema vale relacionar que Rilke escribe en sus
Sonetos a Orfeo: “El canto es existencia.” “Cantar es ser.”
Es decir el poetizar procura existencia.
El canto celebra y consagra.
6.
En el libro EL ALMA ROMÁNTICA Y EL SUEÑO un verdadero libro caja
de herramientas como quería Foucault, que muchos señalan como el libro
favorito de Alejandra, hay un bello análisis de Hölderlin, con la cita de un
poma del autor inusualmente triste.
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No tendría nada de sorprendente de no ser por un texto de Pizarnik recogido
en TEXTOS DE SOMBRA Y ULTIMOS POEMAS, fechado el año de su
muerte “RECUERDOS DE LA PEQUEÑA CASA DEL CANTO”
No lo diré. Hasta yo o sobre todo yo me traiciono. Como un niño de pecho
he acallado mi alma. Ya no se hablar, ya no puedo hablar. He desbaratado lo
que no me dieron, que era todo lo que tenía. Y es otra vez la muerte. Se cierne
sobre mí, es mi único horizonte. Nadie se parece a mi sueño. He sentido amor
y lo maltrataron, si, a mí, que nunca había querido. El amor más profundo
perecerá por siempre. ¿Qué podemos amar que no sea una sombra? Murieron
ya los sueños dorados de mi infancia y la naturaleza también, la que me
amaba...
Es decir, todas las frases del final de este bello poma de Alejandra pertenecen
a Hölderlin, lo que es asombroso porque es “ciento por cien Pizarnik” y nadie
podría pensar que el gran poeta alemán escribe de modo similar a Alejandra.
Este ejemplo perfecto de intertextualidad nos muestra que la poesía es un
campo mucho más extraño, vasto y misterioso de lo que podemos imaginar.
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