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Thomas D'Ansembourg, Editorial Sal Terrae 2003

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Fragmentos del libro Deja de ser amable, ¡sé auténtico!

Cómo estar con los demás sin dejar de ser uno mismo
Thomas D’Ansembourg, Editorial Sal Terrae 2003

LA COMUNICACIÓN NO VIOLENTA
Los principios de la CNV no son nuevos. Desde hace siglos forman parte de la sabiduría del
mundo. Esa sabiduría tan poco puesta en práctica, sin duda porque suele parecer poco práctica.
Lo que me parece muy nuevo y cuyo aspecto muy práctico tengo ocasión de verificar cada día
es la articulación del proceso propuesto por Marshall Rosenberg.
Mediante ese proceso en cuatro puntos somos invitados a tomar conciencia de que
reaccionamos siempre ante algo, ante una situación (es el punto 1, la observación), esa
observación suscita siempre en nosotros un sentimiento (punto 2), sentimiento que se
corresponde con una necesidad (punto 3), que nos invita a formular una demanda (punto 4).
Se trata de un proceso y no de un truco, es decir, se trata de un estado de conciencia que hay
que practicar como se practica una lengua extranjera.

HABLAR DE VERDAD, ESCUCHAR DE VERDAD


Observemos las conversaciones habituales en la mesa, en sociedad, en el trabajo, en las
recepciones. Es poco frecuente que escuchemos de verdad: más bien esperamos con
educación nuestro turno para tomar la palabra preparando nuestra intervención. Son
monólogos encadenados. No hay encuentro, y esto es lo que explica que haya tan pocas
conversaciones ricas, estimulantes y energizantes: no decimos la verdad ni escuchamos de
verdad. Nos cruzamos, no nos encontramos.
Cada vez estoy más convencido de que esa es la carencia fundamental que tanto padecemos.
Carecemos de la presencia nutricia que nace del verdadero encuentro. Nos falta a la vez el
encuentro con nosotros mismos y el encuentro con los demás.
Mientras no sepamos que es eso lo que buscamos, intentaremos colmar esa carencia con toda
clase de artificios: nos embriagaremos de trabajo, de conquistas amorosas, de hiperactivismo;
nos aturdiremos con el consumo, la posesión, la seducción; nos embruteceremos con el
alcohol, las drogas, los medicamentos, el sexo o el juego; disimularemos tras las
responsabilidades, los deberes, los conceptos y las ideas. A veces esperaremos
desesperadamente el detonante milagrosos de un taller terapéutico, de un viaje al otro extremo
del mundo, de una experiencia espiritual, antes de descubrir que nuestro tesoro está en el
corazón del encuentro con nosotros mismos, en nosotros mismos y en el otro, que no existe
otro bien que poseer, otro poder que ostentar, otra maravilla que contemplar, que el encuentro;
que éste es lo que nos une a nosotros mismos, a los demás y al mundo; que no estamos ni
excluidos ni separados de nada, a no ser por nuestros pensamientos divisores.
Todo el universo circula y se encuentra. En tanto vivamos con la conciencia binaria divisora
(te dejo para estar conmigo, me dejo para estar contigo), tendremos la experiencia de la
separación, de la división, y por tanto, la experiencia de la carencia. Trabajando la conciencia
complementaria, la conciencia unificada, podremos saborear cada vez más la unidad a través
de la diversidad, alcanzar la universalidad a partir de la individualidad.
TOMAR CONCIENCIA
La práctica de la comunicación no violenta nos invita a vivir en la confianza, a entrar en
confianza en la relación. Nos invita a encontrar la suficiente seguridad y solidez interiores,
confianza y autoestima para atrevernos a decir lo que queremos decir y ser quien queremos
ser, sin miedo a la crítica, la burla, el rechazo o el abandono. Nos permite, pues atrevernos a
maximizar la expresión de nosotros mismos.
Del mismo modo, nos ayuda a atrevernos a escuchar al otro lo más completamente posible, a
atrevernos a acogerle en su complejidad o su angustia, sin considerarnos por ello responsables
de lo que le ocurre ni del modo de solucionarlo, sin por ello tener la impresión de tener que
“hacer algo” distinto de escuchar e intentar comprender. Nos invita a desear que el otro ocupe
su lugar sin miedo a que invada el nuestro, confiando en que sabemos poner límites y en que
hay espacio para todo el mundo.

DOS EXPRESIONES CLAVE


1- “De momento” - Mantenemos viva la conciencia de que todo está siempre en movimiento.
Mantenemos la puerta abierta a nuestro talento, al que podremos dejar un sitio más adelante.
Pensemos por ejemplo en algo que no sabemos hacer en el presente y digámonos: “No
entiendo nada de informática, no sé cantar, soy incapaz de hablar en público”, y después
preguntémonos cuál es nuestra vitalidad interior. Ahora añadamos simplemente “de
momento”: “de momento no entiendo nada de informática, de momento no sé cantar, de
momento soy incapaz de hablar en público”. ¿Cuál es nuestra vitalidad interior? Como vemos,
podemos utilizar un lenguaje y una consciencia que encierran o que abren.
2- “Y al mismo tiempo”, en lugar de “pero” - No hay oposición, hay dos necesidades
concomitantes, una de las cuales es realizable y la otra no. El uso de “pero” divide la
consciencia, anulando o reduciendo la primera proposición. El uso de “y al mismo tiempo”
pone las dos proposiciones en perspectiva. Tomemos cualquier frase en la que tengamos
tendencia a decir, por ejemplo: “Estoy de acuerdo contigo porque… pero…”, reemplacemos
el pero por “y al mismo tiempo” y preguntémonos si esto no ofrece una percepción distinta.

LUGARES PARA LA PALABRA


Me parece urgente crear más lugares para la palabra. Pueden esclarecerse los malentendidos,
desaparecer los equívocos, apaciguarse las guerras frías y expresarse lo no dicho, porque se
ofrece un marco tranquilizador donde cada cual sabe que podrá expresarse periódicamente
con absoluta libertad, incluso con torpeza, sin ser juzgado ni rechazado… También constituye
una oportunidad de que los equipos de trabajo o los grupos de personas compartan sus
alegrías y entusiasmos. Por lo tanto, estos encuentros permiten limpiar lo que dificulta las
relaciones y estimular lo que las nutre.
Sigo muy sorprendido al constatar el impresionante número de organismos, instituciones,
asociaciones, administraciones y empresas que funcionan, a menudo incluso en el ámbito de
las relaciones humanas (colegios, hospitales, instituciones de ayuda a los jóvenes, etcétera)
sin lugares para la palabra o para el encuentro. Cuánta energía y creatividad perdida en
habladurías, rumores de pasillo, desmotivación y rebeliones latentes… Todos esos talentos y
esa vitalidad podrían desarrollarse de modo mucho más satisfactorio si se previera un marco
para asegurar el mantenimiento de la relación de grupo.

Puedes descargar este documento y otros materiales sobre CNV en cambiosposibles.wordpress.com/cnv

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