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HORMIGÓN Y ACERO

ISSN: 0439-5689
VIII CONGRESO DE
ASOCIACIÓN ESPAÑOLA
DE INGENIERÍA ESTRUCTURAL

CONGRESO
INTERNACIONAL
REVISTA CUATRIMESTRAL DE ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE INGENIERÍA ESTRUCTURAL

Enero - Abril 2019 I Volumen 70 - Número 287

DE ESTRUCTURAS

Enero - Abril 2019 I Volumen 70 - Número 287


SANTANDER
17, 18 y 19 de junio de 2020
Resúmenes Comunicaciones completas Publicación
La fecha límite de recepción de resúmenes La fecha límite para la recepción de las La revista indexada Hormigón y Acero publi-
será el 31 de mayo de 2019. En la página comunicaciones completas será el 31 de cará un número especial con los resúmenes
web www.CongresoACHE.com podrán en- octubre de 2019. Las normas específicas aceptados. Para que el resumen sea incluido
contrarse las instrucciones para los autores. para su redacción podrán encontrarse en la en esta publicación será necesario que al me-
página web del Congreso. nos uno de sus autores se haya inscrito en el
El 30 de junio de 2019 el Comité Científico
Congreso antes del 30 de abril de 2020. Las
comunicará a los autores la aceptación de Antes del 31 de enero 2020 se notificará a
comunicaciones completas se publicarán
su resumen o, en su caso, la propuesta de los autores la aceptación provisional o el
en acceso abierto en la página web de dicha
cambios a realizar. rechazo de su trabajo y, en su caso, las mo-
revista, www.hormigonyacero.com.
dificaciones requeridas por el Comité Cientí-
fico. La aceptación definitiva se comunicará a Adicionalmente, el Comité Científico realizará
los autores antes del 28 de febrero de 2020. una selección de las mejores comunicaciones
completas presentadas al Congreso para su
Tanto los resúmenes como las comunicacio-
publicación como artículos de realizaciones
nes completas pueden ser escritas en idioma
o de investigación en números ordinarios de
español o inglés.
la revista Hormigón y Acero. Dichos artículos
también estarán disponibles en acceso abier-
to en www.hormigonyacero.com.

www.hormigonyacero.com
años
RFEM
RFEM
CUMPLIMOS

RFEM 55
RFEM 55
R

DE INNOVACIÓN
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Softwarededeanálisis
análisisestructural
estructuralMEF
MEF
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Software de análisis
de análisis estructural
estructural MEF MEF
Software
Software de análisis
de análisis estructural
estructural MEFMEF

Análisis
Análisis no lineal
1987 Análisisno
Análisis
Análisis
Análisis
nolineal
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lineal
lineal
lineal
geométrico
geométrico
1986 1991 geométrico
geométrico
geométrico
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y
y material
material con
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y material
y material
estados
estados decon con
carga
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carga
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1978 1993 previos
previos
previos
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ee imperfecciones
imperfecciones
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imperfecciones
e imperfecciones
e imperfecciones
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1976 2005
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1962 2009

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1960 2011 Intercambio


Intercambio
Intercambio
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Intercambio para
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1952 2014 de datos
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Madera
Madera yyCLT
CLT Acero
Acero
Madera
Madera y CLT
y CLT Acero
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En el pasado liderando la creatividad, Madera
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Elementos
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y CLT CLT
Finitos
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Entramados
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y hoy descubriendo el futuro Elementos
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Puentes
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Pretensado
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por atornillado para varilla roscada y barra corrugada rendimiento y
aplicaciones críticas versatilidad, adecuado DESCARGA
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DESCARGA
DESCARGA VERSION
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para hormigón fisurado y PURAMENTE
PURAMENTE
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FUNCIONAL
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amplia gama de cabezas PURAMENTE
PURAMENTE FUNCIONAL
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Enero - Abril 2019 I Volumen 70 - Número 287
foto de portada: rotura de un cordón en un
tirante dotado de brida de seguridad. REVISTA CUATRIMESTRAL DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE INGENIERÍA ESTRUCTURAL

CO N SE JO E D I T O R I AL : C O N SEJO A SESO R C IEN TÍFIC O


director: Antonio Aguado de Cea (ETSI. Caminos, Canales y Puertos)
Gonzalo Ruiz López (ETSI Caminos, C. y P. – UCLM, Ciudad Real)* Pilar Alaejos Gutiérrez (Ministerio de Fomento. Centro de estudios y
experimentación de obras públicas)
subdirector:
Julio Sánchez Delgado (Fhecor, Madrid)* María del Carmen Cndrade Perdrix (Centro de seguridad y durabilidad
estructural y de materiales (CISDEM-UPM-CSIC))
secretario:
Ángel Aparicio Bengoechea (ETS de Ingenieros de Caminos de Barcelona,
Jacinto Ruiz Carmona (Mecanismo Ingeniería, Madrid)*
UPC)
editor jefe: José María Arrieta Torrealba (Proes Consultores, S.A.)
Valentín Alejándrez Piñuela (Cinter, Madrid)* Miguel Ángel Astiz Suárez (Carlos Fernández Casado, S.L.)
vocales: Amado Gustavo Ayala Milán (Instituto de Ingeniería, Universidad Nacional
Juan Luis Bellod Thomas (Cesma Ingenieros, Madrid) Autónoma de México)
Héctor Bernardo Gutiérrez (Ggravity S.A., Madrid) Pilar Crespo Rodríguez (Ministerio de Fomento. DGC)
Ángel Castillo Talavera (Instituto E. Torroja - CSIC, Madrid) Paulo Cruz (Universidade do Minho)
Héctor Cifuentes Bulté (ETS Ingeniería – Universidad de Sevilla, Sevilla)* José María de Villar Luengo (Torroja Ingenieria, S.L.)
Antoni Cladera Bohigas (Universidad de las Islas Baleares, Palma) Luis Fernández Luco (Facultad de Ingeniería - Universidad de Buenos Aires)
David Fernández Montes (Ets Ingeniería Civil - UPM, Madrid) Miguel Fernández Ruiz (Ecole Polytechnique Federale de Lausanne)
Luisa María Gil Martín (ETSI Caminos, C. y P. – UGR, Granada) David Fernández-Ordóñez Hernández (FIB. International Federation of
Jesús Gómez Hermoso (ETSI Caminos, C. y P. - UPM, Madrid) Structural Concrete)
Dorys C. González Cabrera (ETS-UBU, Burgos)* Jaime Carlos Gálvez Ruiz (Universidad Politécnica de Madrid. ETSI de
Pedro Miguel Sosa (ETSI Caminos - UPV, Valencia) Caminos, C. y P)
Luis Mª Ortega Basagoiti (Retineo, Madrid) Ravindra Gettu (Indian Institute of Technology Madras, Chennai, India)
Alejandro Pérez Caldentey (Fhecor, Madrid) Gian Carlo Giuliani (Redesco Progetti SRL)
Carlos Pozo Moya (Ginprosa Ingeniería, Madrid) Enrique González Valle (Intemac)
Abraham Sánchez Corriols (Consultor Independiente, Stuttgart) Paulo Roberto do Lago Helene (PHD Engenharia, Universidade de São
Álvaro Serrano Corral (MC2 Estudio de Ingeniería, Madrid) Paulo)
Juan Antonio Sobrino Almunia (Pedelta Canada Inc., Toronto) Francisco Javier León González (Fhecor)
Carlos Villagrá Fernández (Instituto E. Torroja - CSIC, Madrid) José Antonio Llombart Jaques (Sener Ingeniería y Sistemas, S.A.)
* Miembro del Comité de Redacción Antonio Marí Bernat (Universitat Politècnica de Catalunya. Escola tècnica
superior d'enginyers de camins canals i ports)
Antonio Martínez Cutillas (Carlos Fernández Casado, S.L.)
Francisco Millanes Mato (Ideam, S.A.)
El Consejo Editorial de la revista tiene como misión la definición de la política Santiago Pérez-Fadón Martínez (Fadon Ingeniería, S.L.)
editorial (estilo de la revista, redacción, normas de presentación de originales, Carlos A. Prato (Universidad Nacional de Córdoba, Argentina)
diseño, creación y orientación de las distintas secciones). El Comité de Antonio Reis . (Ist Univ. Tecn. de Lisboa e Grid Engenharia S.A.)
Redacción se constituye como un comité permanente del Consejo Editorial Jesús Rodríguez Santiago (ETSAM-UPM y Plataforma Tecnológica de la
y se encarga de dirigir y supervisar la gestión diaria de la revista, controlar la Construcción PTEC)
selección de contribuciones y tomar las decisiones sobre los contenidos que José Manuel Roesset Vinuesa (Jubilado de Texas A&M University)
han de conformar cada número de la revista. La función del Consejo Asesor Ana María Ruiz Terán (Imperial College London)
Científico es la de velar por el prestigio científico y técnico de la revista, Juan Sagaseta Albajar (University of Surrey, Guilddord (Reino Unido))
promoviendo e impulsando su difusión internacional. Michael Jon Schlaich (Schlaich Bergermann und Partner)
Una descripción más amplia puede ocnsultarse en www.hormigonyacero.com José Manuel Simón-Talero Muñoz (Torroja Ingeniería, S.L.)

Todos los derechos reservados. El contenido de la presente publicación no puede ser reproducido, ISSN 0439-5689
ni transmitido por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación
Publicación cuatrimestral (3 números al año)
magnética, ni registrado por ningún sistema de recuperación de información, en ninguna forma, ni
por ningún medio, sin la previa autorización por escrito del titular de los derechos de explotación www.hormigonyacero.com
de la misma. CINTER DIVULGACIÓN TÉCNICA S.L.L., a los efectos previstos en el artículo
32.1 párrafo segundo del vigente TRLPI, se opone de forma expresa al uso parcial o total de Protección de datos: CINTER DIVULGACIÓN TÉCNICA, S.L.L. declara cumplir lo
las páginas de HORMIGÓN Y ACERO con el propósito de elaborar resúmenes de prensa con dispuesto por la Ley orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de
fines comerciales. Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o Carácter Personal.
transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titular es, salvo Suscripciones y atención al cliente
excepción prevista por la ley . Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos,
www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra. Ni CINTER CINTER DIVULGACIÓN TÉCNICA, S.L.L.
DIVULGACIÓN TÉCNICA ni la Asociación Española de Ingeniería Estructural tendrán C/Doctor Santero, 7 , 28039 Madrid (España)
responsabilidad alguna por las lesiones y/o daños sobre personas o bienes que sean el resultado de Teléfono: 913191200
presuntas declaraciones difamatorias, violaciones de derechos de propiedad intelectual, industrial Correo electrónico: cinter@cinter.es
o privacidad, responsabilidad por producto o negligencia. Tampoco asumirán responsabilidad
alguna por la aplicación o utilización de los métodos, productos, instrucciones o ideas descritos en Impresa en España por Gráficas Muriel
el presente material. Aunque el material publicitario se ajusta a los estándares éticos, su inclusión
Diseño gráfico y maquetación: lete@mgrafico.com
en esta publicación no constituye garantía ni refrendo alguno de la calidad o valor de dicho
producto, ni de las afirmaciones realizadas por su fabricante. Depósito legal: M-12883-2019
Disponible en www.hormigonyacero.com

SUMARIO I CONTENTS
ENERO - ABRIL 2019 I Volumen 70 - Número 287
JANUARY - APRIL 2019 I Volume 70 - Number 287

Carta del Director


Gonzalo Ruiz 5

Mantenimiento y rehabilitación de sistemas de atirantamiento: tecnologías, patologías tipo, inspección,


monitorización y reparaciones
Maintenance and rehabilitation of stay cable systems: Technologies, typical defects,inspection, monitoring and repairs
Nicolas Trotin, Jorge Sánchez de Prado, Patrick Ladret y Pablo Vilchez Motino 7

Influencia de la orientación y la densidad de las fibras en la resistencia a tracción por flexión de hormigones
Influence of fibre volume fraction and fibre orientation on the residual flexural tensile strength of fibre-reinforced concrete
Jesús Mínguez Algarra, Dorys González Cabrera, y Miguel Ángel Vicente Cabrera 15

Puente de La Florida. Conexión del barrio de La Florida con la C/ Martínez Cachero, Oviedo
La Florida Bridge. Connection between La Florida neighborhood and Martinez Cachero street, Oviedo
Guillermo Capellán Miguel, Alejandro Godoy Ansótegui, Marianela García Pérez, Santiago Guerra Soto,
Juan Ruiz Escobedo y Julio Santos Zalduondo 23

Patología en estructuras resueltas con elementosprefabricados de hormigón


Pathology in structures built with precast concrete members
Miguel Ángel Liébana Ramos y Ramón Álvarez Cabal 31

La doble célula triangular: mejora sustancial de la resistencia a carga concentrada transversal


en puentes empujados
The bottom triangular cell: A significant improvement for patch loading resistance in launched bridges
Tomás Ripa Alonso 47

Evaluación de métodos para estimar la resistencia característica a compresión del hormigón en estructuras
existentes a partir de la extracción y ensayo de testigos
Assessment of methods to estimate the characteristic concrete compressive strength in existing structures
from core test results
Alejandro Fernández Domínguez y Juan José Howland Albear 55

Empleo de la metodología de superficies de respuesta para determinar el factor k de las puzolanas naturales
y su influencia en la durabilidad de los hormigones
Use of the response surface methodology to determine the k factor of natural pozzolans and their influence
on the durability of concrete
Joaquín Raúl Cuetara Ricardo y Juan José Howland Albear 67

Análisis por elementos finitos de la rotura por cortante en vigas de hormigón armado y pretensado
Finite element analysis of shear failure of reinforced and prestressed concrete beams
Alexander Kagermanov 75

© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE).


Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
E.T.S.I. de Caminos, Canales y Puertos. Laboratorio de Estructuras. Avda. del Profesor Aranguren, s/m. 28040 Madrid
Tel.: (+34) 91 067 41 64 - www.e-ache.com
ca rta d e l d i r e c t o r

Este número de Hormigón y Acero es el primero de la nueva Por otra parte, hemos acordado servir como medio de
etapa en la que Cinter Divulgación Técnica S.L.L. pasa a publicación de las comunicaciones al próximo Congreso
ser responsable de la edición y publicación de la revista. Ya de ACHE, que tendrá lugar en Santander entre el 17 y
anuncié que Elsevier España había decidido centrarse en el el 19 de junio de 2020. Carlos Thomas, Presidente del
campo de la medicina y, por tanto, dejar de editar la nuestra Comité Científico, será editor asociado de un número
y otras revistas españolas. El cambio suponía un reto y especial dedicado al Congreso que publicará todos los
una oportunidad para mejorar la calidad y la difusión de resúmenes aceptados. Las comunicaciones completas se
nuestra revista, y creo que hemos sabido aprovecharlo. En publicarán en acceso abierto en www.hormigonyacero.
efecto, tenemos ya en marcha un nuevo sistema de gestión com. Adicionalmente, el Comité Científico realizará
editorial, disponible en www.hormigonyacero.com, al cual se una selección de las mejores comunicaciones completas
pueden subir manuscritos y que permite hacer en-línea el presentadas al Congreso para su publicación como
proceso de revisión. Además, se ha volcado en la nueva web artículos de realizaciones o de investigación en números
todo el repositorio de artículos de la revista, de manera que ordinarios de Hormigón y Acero. Estamos muy satisfechos
allí se puede buscar y descargar todo el material publicado de consolidar la relación entre la Revista y el Congreso
desde 1950. Todo está en acceso abierto, lo cual facilita la de ACHE para aumentar el número y la calidad de las
difusión de los artículos y, por tanto, esperamos que ayude a contribuciones técnicas y científicas a ambos.
aumentar el número de citas, especialmente de los artículos También quiero agradecer desde aquí a todas las personas,
recientes. empresas e instituciones que hicieron posible el acto de
Por supuesto, la revista sigue imprimiéndose con la presentación del número especial dedicado a Carmen
misma calidad que antes y mandándose a los suscriptores, Andrade, celebrado el pasado 14 de marzo en la Sala
miembros de ACHE y patrocinadores. Debo agradecer a Verde de la ETSI Caminos, C. y P. de la UPM. Las
Héctor Bernardo, en su calidad de miembro del Comité fotografías que acompañan esta líneas dan fe del interés
de Redacción y también como Secretario de ACHE, su que el acto suscitó. Está previsto que el especial dedicado
dedicación a que este proceso de transición fuese un a Javier Manterola se publique este año. Asimismo,
éxito. Asimismo, quiero dar la bienvenida a Cinter, en la queremos planificar algún otro especial con ocasión del 70
persona de su Director, Valentín Alejandrez, que asume la aniversario de Hormigón y Acero, que se cumple en 2020.
edición de la revista en esta nueva etapa. Es de destacar el
Gonzalo Ruiz
entusiasmo con el que se ha comenzado y la afinidad de director de hormigón y acero
nuestra línea editorial con los intereses de Cinter. Abril de 2019

Imágenes del acto de


presentación del número
especial dedicado
a Carmen Andrade.
De arriba abajo e izquierda a
derecha:
mesa inaugural;
Giuseppe Mancini;
público asistente;
Álvaro Navareño y Hugo Corres.
I NTERNATIONAL S YMPOSIUM ON
CONCEPTUAL DESIGN OF STRUCTURES
SHARE YOUR CREATIVITY WITH US

SEPTEMBER 26-28, 2019


TORROJA INSTITUTE | MADRID (SPAIN)
W W W. C O N C E P T U A L D E S I G N 2 0 1 9 . C O M
Disponible en www.hormigonyacero.com
Hormigón y Acero 2019; 70(287):7-14
http://dx.doi.org/10.1016/j.hya.2017.05.014

Mantenimiento y rehabilitación de sistemas de atirantamiento:


tecnologías, patologías tipo, inspección, monitorización y reparaciones
Maintenance and rehabilitation of stay cable systems: Technologies, typical defects,
inspection, monitoring and repairs

Nicolas Trotina,*, Jorge Sánchez de Prado b, Patrick Ladret c y Pablo Vilchez Motinod
a
Ingeniero Industrial, Freyssinet España, Ingeniero Departamento Técnico, Madrid, España
b
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Freyssinet España, Director Área de Estructuras Cableadas y Mantenimiento, Madrid, España
c
Ingeniero Civil, Freyssinet España, Director Desarrollo Internacional, Madrid, España
d
Ingeniero Industrial, Freyssinet España, Director Técnico, Madrid, España

Recibido el 11 de abril de 2017; aceptado el 26 de mayo de 2017

resumen
Este artículo trata de las tecnologías más comunes de sistemas de atirantamiento y las principales patologías que se han
registrado a lo largo de las inspecciones llevadas a cabo en los últimos años. A medida que se va observando y conociendo
mejor la variada casuística de problemas en tirantes, se desarrollan nuevas técnicas de inspección de sus distintos compo-
nentes y nuevas soluciones para su mantenimiento o mejora. Las publicaciones al respecto son numerosas, así que este
artículo se centrará en los métodos de inspección y mantenimiento con aplicaciones más recientes.
© 2017 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
palabras clave: Mantenimiento; Rehabilitación; Inspección; Tecnologías de tirantes

a b s t r ac t
This article presents the most common technologies for stay cables systems, and the main defects that have been registered
during the inspections carried out in the last few years. When the defects on stay cables are observed and their understand-
ing improves, new methods for the inspection of the components of a stay cable are developed, as well as new solutions
for their maintenance and upgrade. There are many publications on this issue, thus this article will mainly focus on the
inspection and maintenance methods more recently developed and used on site.
© 2017 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Published by Cinter Divulgación Técnica S.L.L. All rights reserved.
keywords: Maintenance; Rehabilitation; Inspection; Stay cable technologies

1
tecnologías empleadas en sistemas de tes. A continuación se describen brevemente las tecnologías
tirantes y patologías más frecuentes más comunes y las patologías asociadas.

Las tecnologías empleadas en los sistemas de tirantes están 1.1. Cables cerrados y helicoidales
en constante evolución desde hace más de 35 años. A medida
que se han ido descubriendo patologías, y gracias a los avan- Compuestos por un núcleo central de hilos paralelos situa-
ces tecnológicos, se han modificado las características de los do en el interior de una espiral de una o varias capas de
cables, de las barras y de los sistemas de protección de tiran- hilos en forma de Z, los cables cerrados iban antiguamente
cubiertos por una protección formada por una tela embetu-
* Autor para correspondencia. nada o una capa de pintura. Actualmente disponen de una
Correo electrónico: nicolas_t@freyssinet-es.com (N. Trotin).

http://dx.doi.org/10.1016/j.hya.2017.05.014
0439-5689/© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
vaina extrusionada en el propio cable, recubrimiento metá-
lico anticorrosivo y/o productos de relleno de intersticios.
Las primeras aplicaciones datan de los años 1950 a 1970.
Se siguen empleando en cables para cubiertas y péndolas,
principalmente.
Generalmente por falta de mantenimiento, los primeros
cables cerrados se encontraban expuestos a la intemperie
y empezaron a desarrollar patologías, principalmente origi-
nadas por la corrosión de los hilos: rotura de hilos en capa
exterior (fig. 1), desprendimiento de varios hilos rotos, en-
trada de agua en las capas interiores y corrosión no visible
de los hilos (detectable por el cambio puntual del diámetro
del cable). Figura 2. Fisura longitudinal en acoplador de tirante de barras.
Las zonas de anclaje en macizos de hormigón suelen ser
puntos de acumulación de agua, no accesibles para la inspec-
ción. Los cables helicoidales, formados por hilos trenzados,
presentan patologías similares. temperatura conducen al bombeo de vapor y humedad en el
interior del tirante, en tramos con vaina dañada.
1.2. Cordones de pretensado de 7 alambres en vaina En tirantes de barras se pueden apreciar, además, fisuras
inyectada en los acopladores por ciclos de fatiga (fig. 2).
El desconocimiento del comportamiento de la lechada en
Constan de una tecnología similar a la de los tendones de cables verticales (exudación excesiva) y las limitaciones de
pretensado exterior: cordones de 7 alambres, con o sin gal- la época en cuanto a aditivos y equipos de inyección pro-
vanizado, paralelos y cubiertos por una vaina global cuyo in- vocaron, en algunos casos, la aparición de «falsos llenados»
terior se inyecta con lechada de cemento. Un hilo con forma que dejaban un tramo del tirante sin lechada y, por tanto, los
de hélice, colocado alrededor del haz, de cordones permite cordones sin protección.
crear una separación entre estos y la vaina, en la generatriz Para remediar este problema y evitar altas presiones de
superior del tirante, para facilitar el paso de la lechada y dejar inyección, se solía perforar la vaina en distintos puntos para
un recubrimiento mínimo. inyectarla en varias fases. Aunque ese proceso era más seguro,
Las zonas de anclaje (en algunos casos hasta el desviador) dejaba varios puntos débiles en la vaina, favoreciendo su fisu-
van inyectadas con resina epoxy. Esta tecnología se empleó ración (por concentración de tensiones) o la entrada de agua
a partir de mediados de los años setenta hasta mediados de (en caso de falla, con el tiempo, del sistema de sellado del
los años ochenta. Existen varios casos de tirantes donde se agujero de inyección) (fig. 3).
instalaron barras de pretensado con acopladores en vez de
cordones. Por su longitud limitada, el uso de barras introdu- 1.3. Hilos paralelos en vaina inyectada y anclaje con
ce un componente adicional: los acopladores, que pueden resina
revelarse un punto débil en un tirante sometido a fatiga.
Las patologías más comunes son: fisuración de la vaina Más conocidos como button head wires o cables HiAm, son
global, agrietamiento de la lechada (aparición del fenómeno una solución similar a la de cordones de pretensado en una
de fretting corrosion), entrada de agua y corrosión de los cor- vaina inyectada. Se utilizaron por primera vez en tirantes en
dones de acero (o barras), variación de volumen en ciclo de 1960, y de forma continua, hasta 1985. Las patologías obser-
hielo/deshielo, etc. vadas son también muy parecidas: fisuración de la vaina y de
El agrietamiento de la lechada favorece la circulación de la lechada, entrada de agua y corrosión de los hilos (fig. 4).
agua más allá de las fisuras visibles en la vaina de polietile- Mientras que los tirantes con tecnología de cordones
no. Adicionalmente, se ha observado que las variaciones de paralelos (PSS) se ensamblaban in situ, los tirantes de hi-

Figura 1. Hilos exteriores rotos en cable cerrado.

8 – N. Trotin et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):7-14


Figura 3. Corrosión en punto de inyección (izquierda) y en interior de vaina fisurada (derecha).

los paralelos (PWS) se prefabricaban y se transportaban en lo que da pie a la corrosión de las mismas y de los cordones,
bobinas, sometiendo la vaina de polietileno a tensiones al- puesto que carecen de vaina de PEAD en esta zona. Asimismo,
tas que, con el tiempo, favorecen la fisuración bajo tensión los anclajes de esta tecnología no disponen de filtro de flexión,
prematura y reducen la vida útil de esta primera barrera de dispositivo que permite evitar que las tensiones de flexión en
protección del tirante. el cordón alcancen el bloque de anclaje, y que las vibraciones
puedan terminar llegando a las cuñas. En algunos puentes se
1.4. Cordones de 7 alambres, autoprotegidos y sin ha observado deslizamiento de cuñas y, puntualmente, roturas
vaina global repentinas de cordones (fig. 5).
No obstante, este sistema deja más posibilidades de mante-
Este sistema, empleado desde finales de los años ochenta hasta nimiento que la tecnología anterior con vaina inyectada, pues-
mediados de los noventa, presenta las mejoras aportadas a los to que se tiene acceso a cada cordón de forma individual.
cordones a lo largo del tiempo, de manera individual, pues-
to que estos disponen de 3 capas de protección (galvanizado, 1.5. Cordones de 7 alambres, autoprotegidos y con
vaina individual de PEAD y material de relleno) y cuñas para vaina global
anclado diseñadas para un mejor comportamiento a fatiga.
Además, los anclajes disponen de una cámara de estanqueidad El sistema más reciente (principio de los años 2000, con pri-
(zona de transición), generalmente inyectada con un producto meros desarrollos para el puente de Normandía después de
de protección flexible como la cera petrolífera. No obstante, 1995) consiste en cordones de 7 alambres con triple protec-
la ausencia de vaina global limita ampliamente la estanquei- ción individual además de una vaina global, generalmente de
dad del sistema y, por tanto, facilita generalmente la entrada de polietileno de alta densidad, con tratamiento para mejorar
agua en el tubo de encofrado inferior. su resistencia a los rayos UV. La mayoría de las estructuras
Por otra parte, el perfil aerodinámico del tirante, incluso dotadas de este sistema disponen de un manual de mante-
con el haz de cordones compactados, no es el óptimo y las vi- nimiento y están sometidas a inspecciones rutinarias en las
braciones suelen ser más importantes con este sistema, llegan- cuales no se han detectado, hasta la fecha, patologías impor-
do a provocar también rattling y desgastes en los dispositivos
de desvío del tirante.
El nivel de daño en los desviadores puede ser tal que las
vibraciones lleguen al anclaje, dañando las rejillas de su sistema
de estanqueidad provocando la entrada de agua hasta las cuñas,

Figura 4. Tirante con hilos paralelos roto a proximidad Figura 5.


del anclaje inferior. Rotura de un cordón.

N. Trotin et al. / Hormigón y Acero 2017; 2019; 70(287):7-14 – 9


tantes. Según las recomendaciones internacionales vigentes,
los tirantes equipados con esta tecnología deben tener una
vida útil de diseño de 100 años, incluyendo operaciones de
mantenimiento periódico [1].

2
técnicas de inspección y monitorización no
destructivas

2.1. Inspección visual

Es la intervención más básica. Sus alcances vienen definidos en


el manual de mantenimiento de la estructura y vienen recopila-
dos en el Manual de Tirantes [2]. Suelen quedar bastante limi- Figura 7. Interior de un anclaje vaciado.
tados por la dificultad de acceso a toda la longitud de todos los
tirantes y sus anclajes, pero pueden ser llevados a cabo de mane-
ra frecuente por personal no especializado, además de ser aplica- En el caso de tirantes con capots inyectados con mortero o
bles a todos los tipos de cables. La inspección visual es el primer cualquier otro material no flexible, se ve dificultado el acceso
paso, imprescindible, hacia la detección de posibles defectos en a los cordones. Se puede contemplar retirar el material de re-
el tirante. Las restantes inspecciones, que son descritas a conti- lleno siempre y cuando el método empleado asegure que no
nuación, deberán ser realizadas por personal especializado. se dañen los cordones ni las cuñas (o manguitos de extrusión,
en su caso).
2.2. Inspección especializada: zona de anclajes El acceso al anclaje inferior para tirantes pasantes a través
del tablero es más difícil: se requiere usar una plataforma de
Los problemas que se pueden potencialmente observar en la inspección móvil (camión de inspección) o la plataforma de
zona de anclajes se suelen concentrar principalmente en el mantenimiento del propio puente, si esta existe y está en con-
anclaje inferior del tirante: acumulación de agua y suciedad, diciones de uso adecuadas.
proyecciones de sal, agua y suciedad por el tráfico, movimien-
tos del tablero (y giros asociados) mayores que en la torre, etc. 2.2.2. Inspección del interior del anclaje mediante vaciado
La zona propicia a la aparición de defectos se encuentra en el
2.2.1. Exterior del anclaje interior del bloque, donde están la cuña y por detrás del bloque
La operación más sencilla, en caso de fácil acceso al anclaje de anclaje, dentro de la zona de transición entre tramo libre y
inferior, es la retirada de las protecciones desmontables de los anclaje. Para poder inspeccionar esta zona se ha desarrollado
anclajes y del material de relleno flexible que cubre los cordo- una técnica de vaciado del interior de los anclajes inferiores de
nes (fig. 6). Esta operación, que se puede realizar con medios los tirantes (los anclajes superiores no suelen presentar estos
ligeros, permite examinar el anclaje inferior para detectar pre- problemas). Consiste en aprovechar los taladros pasantes exis-
sencia de agua en el capot de inyección, relleno inadecuado del tentes en el bloque donde se alojan las cuñas (que se usan al
mismo o aparición de corrosión en las cuñas, los cordones o el final de la construcción para inyectar el interior de los anclajes)
bloque de anclaje. para introducir resistencias que, al calentarse, permiten derre-
En función del resultado de esta operación y del estado tir la cera. El anclaje se vacía luego por gravedad.
de cordones, cuñas y bloques, se debe estudiar la necesidad de Estos mismos taladros pasantes del bloque sirven a continua-
profundizar la inspección, a través de ultrasonidos, o de rea- ción para insertar una cámara (boroscopio) e inspeccionar el inte-
lizar una inspección visual del interior del anclaje mediante rior del anclaje (fig. 7). El resultado de la inspección dependerá en
vaciado e introducción de un boroscopio. gran parte de la calidad del vaciado, que depende a su vez de las
condiciones ambientales (el frío y la lluvia afectan el proceso de
limpieza) y de la calidad de los materiales inyectados inicialmente
y fuertemente de los restos añadidos por las posibles filtraciones
de agua, restos de oxidaciones del tubo de encofrado u otros.
Aunque la visibilidad en el interior del anclaje sea reduci-
da, la inspección con boroscopio resulta útil para detectar ano-
malías en esta zona no accesible, estando está limitada al ser
una inspección meramente visual. Además permite disponer
de más información antes de tomar decisiones sobre posibles
actuaciones futuras más invasivas, como pueden ser la extrac-
ción de cordones y la realización de ensayos en laboratorio.

2.2.3. Inspección del interior del anclaje mediante ultrasonidos


Figura 6. Vista de anclaje inferior, después de retirar La técnica de inspección por ultrasonidos se basa en el prin-
el capot (izquierda) y la cera (derecha). cipio de reflectometría ultrasónica, según el cual una onda de

10 – N. Trotin et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):7-14


Figura 8. Inspección por ultrasonidos. Figura 9. Sonda en tirante de prueba para calibración.

muy alta frecuencia se ve en parte reflejada hacia su punto de polietileno (o polipropileno) inyectadas con lechada de ce-
emisión cuando se encuentra con una discontinuidad en la sec- mento o similar.
ción del hilo. Esta onda guiada es generada por un transductor La durabilidad de este tipo de tirantes se ve condicionada
ultrasónico colocado en el extremo del hilo. El eco (señal de por el proceso inyección de la vaina y las zonas de anclaje, así
vuelta) permite identificar daños en el hilo y localizar aproxi- como por la calidad del producto inyectado. La similitud de
madamente las discontinuidades. estos tirantes con los tendones de pretensado exterior implica
Para cables de 7 alambres o hilos paralelos, las tecnologías que se pueden observar los mismos defectos, como son las
actuales operan hilo por hilo (fig. 8). inyecciones incompletas o la presencia de lechada de mala
La detección tiene un alcance de varias decenas de centí- calidad, generalmente en «puntos altos» del tirante.
metros, lo que corresponde generalmente a la zona inaccesible Este método también permite detectar, además de las
de los anclajes (dentro del bloque de anclaje), en la cual se oquedades en el interior de una vaina de plástico, la presen-
pueden desarrollar fenómenos de corrosión. Los materiales de cia de acero, agua o «pasta blanca».
relleno, flexibles o no, así como el contacto entre hilos, facilitan Un oscilador emite una onda entre dos electrodos. La
la dispersión de las ondas, llevando a resultados poco fiables frecuencia medida de vuelta varía en función de los mate-
para longitudes mayores. riales situados entre los electrodos. La variación de material
En particular, en la tecnología de tirantes de los años se- (aire, lechada, PEAD, agua, etc.) modifica el valor de ca-
tenta a mediados de los años ochenta, tanto en cordones como pacidad y altera la frecuencia de la oscilación medida. Los
en hilos individuales, la cabeza de anclaje puede ir inyectada resultados pueden indicar qué material o combinación de
con resina epoxy en la cual vienen embebidas bolitas de acero. materiales se encuentra en la vaina y dónde están ubicados,
Las ondas ultrasónicas se ven rápidamente atenuadas en tales gracias a un dispositivo de medición de distancias integrado
zonas de anclaje. en la sonda.
La señal de la sonda se transmite a un ordenador portátil
2.3. Inspección especializada: tramo libre del tirante por tecnología Bluetooth, con el fin de visualizar los resulta-
dos en tiempo real, registrar los datos y llevar a cabo análisis a
2.3.1. Sonda capacitiva posteriori.
El método de inspección por sonda capacitiva se centra En primer lugar el operario procede a mover la sonda (fig. 9)
principalmente en la detección de oquedades en vainas de siguiendo la generatriz superior del tirante (las bolsas de aire

Figura 10. Sección de tirante con defecto de inyección.

N. Trotin et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):7-14 – 11


suelen encontrarse en esa zona). En tiempo real, se visualiza
la evolución de la señal; cuando se detecta un posible defecto,
se realiza una rotación alrededor de la vaina para obtener una
imagen de la sección completa del tirante (fig. 10).
Los defectos se van identificando a lo largo de la gráfica ob-
tenida durante la traslación longitudinal de la sonda, para tener
una referencia en cuanto a su posición y la de las rotaciones
llevadas a cabo con el dispositivo.
Este método de inspección está especialmente recomenda-
do por el Setra [3].

2.3.2. Otros métodos Figura 11. Sensor de detección de roturas.


En el mercado existen otros métodos de inspección adecuados
para evaluar el estado de los tirantes. Se han desarrollado en
diversas publicaciones, entre las cuales puede citarse el Manual
de Tirantes [2], la síntesis realizada en obras del continente siendo los tramos comprendidos en los tubos de encofrado
norteamericano [4] y artículos como [5]: generalmente inaccesibles y, por tanto, el comportamiento
futuro de la estructura es difícil de prever.
• Método magneto-inductivo, para detección de defectos en La monitorización de la estructura mediante una serie
la sección de acero y cuantificación de la pérdida de sec- de sensores ubicados en los tirantes (acelerómetros), en los
ción. anclajes (célula de carga en cordones) y en la propia estruc-
• Radiografía, teóricamente aplicable a los tirantes pero con tura (inclinómetros, transductores de desplazamiento, galgas
riesgos sanitarios debidos al uso de elementos radioactivos extensométricas, detectores de roturas, etc.) facilita datos en
y problemas de tamaño de los equipos. tiempo real sobre el comportamiento de la estructura, como
• Potencial e intensidad de corrosión: este método requiere deformaciones, vibración de los tirantes y variaciones de car-
entrar en contacto con la armadura, por lo que se debe ga, roturas de hilos en cables, etc. (fig. 11).
abrir una ventana en la vaina. Estas últimas, en particular, se registran y se pueden ubi-
car con precisión en el tirante.
2.4. Instrumentación La monitorización de los tirantes es esencial a la hora
de planificar sustituciones de tirantes u otras actuaciones de
2.4.1. Medición de fuerza por cuerda vibrante o por pesaje gran impacto económico.
El método de la cuerda vibrante consiste en medir la frecuen-
cia natural del tirante, sabiendo que es función de la fuerza
(T), la masa lineal (μ) y la longitud libre del tirante (l). Esta 3
técnica se ha desarrollado de manera pormenorizada en varios actuaciones de mantenimiento y
estudios [6] y queda recogida en [2] y [5]. El método estándar modernización
se basa en el uso de acelerómetros instalados sobre los tirantes,
pero se han desarrollado nuevas técnicas que permiten me- Las inspecciones llevadas a cabo mediante las distintas téc-
dir la frecuencia de vibración de un tirante mediante láser, lo nicas descritas en los párrafos anteriores tienen como objetivo
que reduce tiempos y necesidades de acceso. Las referencias definir las actuaciones de mantenimiento necesarias para redu-
de aplicación de esta nueva tecnología son, a día de hoy, poco cir el impacto de las condiciones ambientales sobre los cables y
numerosas. sus componentes, o modernizar el sistema de tirantes con tec-
La medición de fuerza se puede realizar de manera más nologías que podían no estar disponibles en el momento de la
precisa mediante pesaje con gato anular, que ayuda a dedu- construcción. En definitiva, prolongar la vida útil de los cables.
cir la longitud libre real del tirante (depende de la presencia Aparte de las operaciones comunes, tales como la sustitu-
de amortiguadores, desviadores y rigidez de su conexión a la ción de piezas de desgaste, juntas de estanqueidad, tornillería,
estructura). Al combinar estas técnicas con un levantamiento o el restablecimiento de los revestimientos de protección an-
topográfico de la estructura, en las mismas condiciones que la ticorrosión, y de varias actuaciones más específicas como son
medición de fuerza, se obtiene una imagen fiable de su estado. los ajustes de carga, la sustitución de cordones individuales o
de tirantes, la instalación de amortiguadores, la reparación lo-
2.4.2. Monitorización de la estructura cal de la vaina, o la reinyección de lechada, cabe destacar las
Después de haber realizado la inspección de los tirantes y, siguientes soluciones:
en su caso, del resto de la estructura, se dispone de un cier-
to grado de conocimiento de su estado en ese momento. No 3.1. Mejora del perfil aerodinámico del tirante
obstante, se desconoce generalmente cómo va a evolucionar
la estructura en el futuro. De esta evolución dependerán las A principios de los años noventa, y como consecuencia de
actuaciones de mantenimiento o sustitución descritas a con- las limitaciones del sistema de tirantes con cordones o hilos
tinuación. paralelos en una vaina de plástico inyectada, se empezó a ins-
Asimismo, las técnicas mencionadas anteriormente no talar tirantes de cordones paralelos o incluso barras sin vaina
permiten inspeccionar el 100% de la longitud de los cables, global, exponiendo por tanto los tirantes a la intemperie y

12 – N. Trotin et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):7-14


La segunda opción, en caso de que siga llegando agua
al anclaje, es rellenar la parte inferior del tubo de encofra-
do con un producto flexible e hidrófobo que se adapte al
movimiento de los cables sin dejar pasar el agua. Se realiza
un taladro de purga por encima del nivel del relleno para
evacuar el agua que pueda entrar en el tubo. Los productos
de relleno flexibles son retirables para futuras inspecciones.

3.3. Protección contra el fuego

A raíz de varios accidentes de tráfico que se han produci-


Figura 12. Vaina en dos mitades en curso de instalación. do en la calzada de puentes atirantados que han supuesto
una exposición de los tirantes a fuegos con combustión de
hidrocarburos durante varias horas, ciertas recomendaciones
internacionales (PTI 6th edition [7], por ejemplo) han inclui-
provocando acumulaciones de agua en los tubos de encofrado do requerimientos relativos a la protección contra incendios.
inferiores, además de vibraciones importantes. Aunque originalmente concebidas para tirantes nuevos, las
Estos fenómenos se pueden reducir drásticamente median- protecciones contra incendios se pueden implementar tam-
te la instalación de una vaina global de plástico formada por 2 bién sobre tirantes existentes, desde la parte visible del tubo
semicáscaras que tiene como principal ventaja la posibilidad de de encofrado hasta la altura requerida en proyecto, mediante
montarse sin actuar sobre el propio tirante. Esta vaina consiste cobertura con elementos en dos mitades que se unen a poste-
en un tubo en 2 mitades (fig. 12) que encajan perfectamente riori con roblones o tornillos.
mediante un sistema de clip integrado en la pieza extrusionada. El sistema de protección consta de una capa de material
De dimensiones más compactas que la vaina de tirantes ha- intumescente combinada con una capa de aire, y es capaz de
bitual, permite reducir los efectos aerodinámicos combinados mantener el tirante a una temperatura inferior a 300 °C du-
con lluvia (va equipada con un doble ribete helicoidal), mejora rante más de una hora, mientras está expuesto a condiciones
la evacuación del agua mediante una campana de conexión al de fuego según la curva de hidrocarburos del Eurocódigo 1
tubo de encofrado y protege los cables o barras de las radiacio- [8], sin perder su capacidad portante.
nes ultravioletas.
Los sistemas de tirante con vaina global lisa, generalmente 3.4. Actuaciones en tirantes inyectados con lechada de
anteriores a la aparición del ribete helicoidal, se pueden ver cemento
mejorados mediante la soldadura automatizada de este ribete
en toda su longitud libre, que realiza un robot que se desplaza Las actuaciones a llevar a cabo sobre tirantes con vaina inyec-
a lo largo del tirante. tada dependen fuertemente del grado de oxidación del acero.
La evaluación de la sección remanente del acero (ya sea en
3.2. Protección de los anclajes cordones, hilos o barras) y del estado de los tirantes adyacen-
tes en la estructura es necesaria para decidir las operaciones
En línea con la finalidad de la instalación de una vaina global a llevar a cabo.
(reducción de la entrada de agua), se pueden llevar a cabo La actuación menos invasiva consiste en retirar la vaina en
varias operaciones con el objetivo de proteger el anclaje y una longitud mayor que el tramo dañado o fisurado y picar
evitar la penetración de agua en su interior. la lechada hasta encontrar acero y lechadas sanos a ambos
La primera operación consiste simplemente en destapar lados de la zona afectada (fig. 13). La corrosión del acero y
los orificios de purga del tubo de encofrado o taladrar orifi- las fisuras en la lechada pueden propagarse más que los daños
cios nuevos si fuese necesario. visibles en la vaina.

Figura 13. Tramo de tirante limpio (con hilo separador en forma de hélice).

N. Trotin et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):7-14 – 13


Después de haber limpiado adecuadamente la zona afec- ciones y los gastos correspondientes mediante un seguimien-
tada, se instala una vaina de polietileno de diámetro superior to de la evolución de los daños en los tirantes.
a la existente, con soldadura longitudinal en una o dos gene-
ratrices según el método de instalación y solapes en ambos Bibliografía
extremos. Una vez asegurada la estanqueidad en zonas de so-
[1] P. Ladret, Inspección de tirantes en puentes, Asociación Técnica de Carrete-
lape, se inyecta la vaina nueva con lechada de cemento con
ras. Comité de Puentes, 2011.
formulación ensayada según normativas actuales [9].
[2] ACHE, Manual de Tirantes, 2007, apartado 5, pp. 177-200.
Este tipo de reparación, con lechadas de épocas distintas,
[3] Sétra, Note de sensibilisation sur les ouvrages existants à précontrainte ex-
favorece la creación de una interfaz entre elementos de pH térieure protégée par du coulis de ciment au contact des armatures, 2007.
diferentes; en el caso de mantenerse la humedad y el oxígeno [4] Tabatabai H., Inspection and maintenance of bridge stay cable systems: A
mínimo necesario, esto podría originar corrosión en las zonas synthesis of highway practice, vol. 535 of NCHRP synthesis, 2005.
vecinas al tramo reparado. [5] H. Yun, S. Kim, L. Wu, J. Lee, Development of inspection robots for bridge
Si la sección remanente de acero se estima insuficiente o cables, ScientificWorldJournal 2013 (2013) ID 967508.

si se tienen dudas sobre el estado real del tirante (en zonas no [6] P. Ladret, M.A. Belinchon, J.R. Casas, Inspection of cable forces of cablesta-
yed bridges using a modified taut-string method, First International Confe-
inspeccionables con las técnicas disponibles), se deberá plan- rence on Bridge Maintenance, Safety and Management, Barcelona (2002).
tear la sustitución del tirante completo, ya que estos sistemas [7] PTI DC45. 1-12, Recommendations for stay cable design, testing and insta-
de atirantamiento no permiten sustituciones parciales. llation, 2012, pp 39-40.
La sustitución de un tirante implica generalmente una [8] Eurocódigo 1, Bases de Proyecto y acciones en estructuras, parte 2-2, Accio-
campaña de inspección del resto de la estructura y la eventual nes en estructuras. Acciones en estructuras expuestas al fuego.
sustitución de más tirantes. Los sistemas de monitorización [9] ETAG 013, Guideline for European technical approval of post-tensioning
kits for prestressing of structures, 2002.
descritos en el párrafo 2.4.2 permiten escalonar las sustitu-

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Disponible en www.hormigonyacero.com
Hormigón y Acero 2019; 70(287):15-21
http://dx.doi.org/10.1016/j.hya.2017.05.007

Influencia de la orientación y la densidad de las fibras en la resistencia


a tracción por flexión de hormigones
Influence of fibre volume fraction and fibre orientation on the residual flexural
tensile strength of fibre-reinforced concrete

Jesús Mínguez Algarraa,*, Dorys González Cabrerab, y Miguel Ángel Vicente Cabrerac
a
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Dr. por la Universidad de Burgos. Universidad de Burgos, Profesor Asociado, Burgos, España
b
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Universidad de Burgos, Profesor Contratado Doctor Fijo, Burgos, España
c
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Universidad de Burgos, Profesor Titular de Universidad, Burgos, España

Recibido el 14 de abril de 2017; aceptado el 23 de mayo de 2017

resumen
Esta investigación se centra en analizar la relación que existe entre la orientación de las fibras y su densidad, por un lado, y
la resistencia residual a tracción del hormigón reforzado, por otro. Para ello se fabricó una viga pared de hormigón reforzado
con fibras metálicas, del que se extrajeron una serie de probetas prismáticas, de diferentes zonas. En primer lugar, todas las
probetas fueron sometidas a un ensayo de tomografía axial computarizada (CT-Scan) para obtener la posición y orientación
de sus fibras. A continuación, dichas probetas fueron sometidas al ensayo de flexión en tres puntos, de acuerdo a la norma-
tiva vigente, y se obtuvieron los valores de resistencia residual a tracción del hormigón (fR,i).
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
palabras clave: Hormigón reforzado con fibras; Tomografía computarizada; Orientación de fibras; Densidad de fibras; Ensayo de flexión en tres
puntos

a b s t r ac t
In this paper, a study is conducted on the relationship between fibre orientation and fibre volume fraction and residual
flexural tensile strength. In order to do this, one steel fibre reinforced concrete deep beam was casted. A set of prismatic
specimens were extracted from different parts of this deep beam and with different orientations. First, all these specimens
were subjected to a computed tomography (CT-Scan) study in which the fibre orientation and fibre volume fraction was
determined. These specimens were then subjected to 3-point bending testing, in accordance with current standards, and
the residual flexural tensile strengths values were obtained (fR,i).
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Published by Cinter Divulgación Técnica S.L.L. All rights reserved.
keywords: Fibre reinforced concrete; Computed tomography; Fibre orientation; Fibre volume fraction; 3-Point bending testing

1
introducción suración (fR,i). De acuerdo con el Model Code 2010 [1], el
diseño estructural de estos hormigones se basa en la tensión
El modo de fallo de los hormigones reforzados con fibras residual proporcionada por el refuerzo de fibras. En parti-
sometidos a cargas de flexión, con o sin esfuerzo axil, está cular, los valores de fR,1 y fR,3 son utilizados en la formula-
fuertemente condicionado por la resistencia residual posfi- ción, definidos estos como los valores de resistencia residual a
tracción asociados a una apertura de fisura de 0,5 y 2,5 mm,
* Autor para correspondencia. respectivamente.
Correo electrónico: jminguez@ubu.es (J. Mínguez Algarra).

http://dx.doi.org/10.1016/j.hya.2017.05.007
0439-5689/© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.

J. Mínguez Algarra et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):15-21 – 15


Estos valores son empíricos para cada dosificación de hor- diferente del muro y, además, según una orientación diferente.
migón, y se obtienen a través del correspondiente ensayo nor- En consecuencia, cada probeta presenta una densidad de fibras
malizado de flexión en tres puntos [2]. y una orientación diferentes. Previamente a la realización del en-
El resultado obtenido en este ensayo está fuertemente sayo de flexión en tres puntos, todas las probetas son escaneadas
condicionado por la densidad de fibras y su orientación, ade- para obtener la orientación y la distribución de las fibras.
más de por el tipo de fibra. Por un lado, cuanto mayor es la
cantidad de fibras o, dicho de otro modo, su densidad, mayor
es la resistencia residual. Por otra parte, cuando las fibras 2.
se encuentran orientadas paralelamente a la dirección de la programa experimental
tracción, su eficiencia estructural es más alta y el resultado
macroscópico es una mayor resistencia residual. Por el con- En este apartado se describe el material, el procedimiento
trario, si las fibras se encuentran orientadas perpendicular- de fabricación de las probetas y el proceso de escaneado y
mente a la dirección de la tracción, su influencia es nula y, tratamiento de imágenes, así como los ensayos de caracteri-
de facto, el material se comporta como si no tuviese fibras. zación realizados.
Hasta la fecha, la orientación de las fibras es un fenóme-
no que no es controlable durante la construcción, lo que in- 2.1. Materiales
troduce incertidumbre en el resultado final. La orientación
de las fibras, como tantos otros fenómenos en el hormigón, El material utilizado en este trabajo es un hormigón de alta
muestra un claro efecto de escala. Esto hace que en probe- resistencia reforzado con fibras metálicas, realizado con ári-
tas pequeñas, como las que habitualmente se utilizan en los do silíceo de 12 mm de tamaño máximo, cemento tipo CEM
ensayos de caracterización de los hormigones con fibras, la I 52.5 R, humo de sílice y superplastificante. Las probetas
orientación de estas sea, fundamentalmente, a lo largo del eje fueron prismáticas de 100 × 100 × 350 mm, con una resis-
de la misma, mientras que en elementos más grandes (vigas tencia a compresión de 78,2 MPa. El hormigón fue reforza-
o losas) su orientación sea muy diferente. Este hecho afecta do con fibras metálicas (1% vol) tipo hook-ended, de 45 mm
significativamente a la resistencia residual real del hormigón, de longitud y 1,2 mm de diámetro. La resistencia a tracción
puesto que en la probeta se obtienen, por norma general, va- de las fibras es de 1.200 MPa.
lores de resistencia residual sustancialmente más altos que los
que se obtienen en las piezas más grandes [3–5]. 2.2. Proceso de fabricación de las probetas
Existen numerosos trabajos de investigación que cons-
tatan cómo la densidad de fibras y su orientación modifican Se construyó un muro vertical de dimensiones 900 × 350 ×
los valores de fR,i [6–12]. Sin embargo, en todas ellas tanto 100 mm para posteriormente extraer probetas en diferentes
la densidad de las fibras como su orientación son valores zonas. El hormigonado del mismo se realizó desde su cara
meramente estimativos. En el caso de la densidad se llevan superior. Para su compactación se utilizaron vibradores de
a cabo diferentes dosificaciones con diferente contenido en aguja convencionales (fig. 1).
fibras. Se asume que todas las probetas de una misma ama- Las probetas fueron marcadas en el muro (fig. 2) para
sada tienen la misma densidad, sin tener en cuenta que la su posterior tallado con unas dimensiones 100 × 100 ×
distribución de las fibras no es perfecta y que unas probetas 350 mm. El objetivo de la disposición de las probetas ta-
pueden tener más fibras que otras. lladas es utilizar posiciones diferentes donde la densidad y
De forma análoga, en los estudios que tratan de estimar orientación de fibras serán presumiblemente distintas. Una
la influencia de la orientación de las fibras se desarrolla un vez extraídas del muro, adicionalmente, a todas las probe-
proceso de fabricación de las probetas que condiciona una tas se les talló una entalla, de acuerdo a lo recogido en la
orientación de las fibras dominante. Se asume la hipótesis de
que las fibras de todas las probetas muestran dicha orienta-
ción, sin tener en cuenta que el proceso no es perfecto y que
no todas las fibras presentan la orientación esperada.
Este trabajo de investigación tiene por objeto determi-
nar la resistencia residual a tracción (fR,i) de probetas de
hormigón de alta resistencia reforzado con fibras metálicas
cuya distribución de fibras es previamente conocida, la cual
ha sido obtenida utilizando un equipo de tomografía axial
computarizada (CT-Scan). Esta técnica, no destructiva, per-
mite conocer la orientación y la posición de cada una de
las fibras individualmente. A partir de estos datos es posible
conocer los histogramas de distribución de las fibras y su
orientación dominante, y también la densidad de fibras en
la probeta. Una explicación más detallada del proceso se
puede encontrar en la referencia [13].
En este trabajo se analizan un total de 8 probetas prismáti-
cas, de 100 × 100 × 350 mm, extraídas a partir de un muro de
900 × 350 × 100 mm. Cada probeta es extraída de una región Figura 1. Fabricación del muro.

16 – J. Mínguez Algarra et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):15-21


Figura 2. Muro con las probetas marcadas.

EN 14651:2005 [2] Las probetas se clasifican en 4 series.


Cada una de ellas muestra características diferentes a priori:
• Serie A. Compuesta por dos probetas extraídas de la par-
te superior del muro y con orientación perpendicular a
la dirección de hormigonado.
• Serie M. Compuesta por dos probetas extraídas de la
parte central del muro y con orientación perpendicular
a la dirección de hormigonado.
• Serie B. Compuesta por dos probetas extraídas de la par-
te inferior del muro y con orientación perpendicular a la
dirección de hormigonado.
• Serie C. Compuesta por dos probetas extraídas de la
parte central del muro y con orientación paralela a la
dirección de hormigonado.

2.3. Determinación de la orientación y la densidad de


las fibras

Una vez talladas las probetas, se escanearon utilizando un


equipo de CT-Scan para la obtención de la orientación y la
ubicación de cada una de las fibras de cada probeta (fig. 3).
El equipo de tomografía escanea la probeta y genera imá-
genes seccionales de la misma. La distancia entre imágenes es
de 200μm. El número total de imágenes es de 1.750. La reso-
lución de cada imagen es de 1.024 × 1.024 píxeles. El tamaño Figura 3. Imagen de la probeta dentro del equipo de tomografía.
del píxel es de 15 × 150μm. Las imágenes generadas están en
escala de grises en función de la densidad de cada punto. Los
tonos más claros corresponden a puntos de más densidad y La figura 4 muestra las orientaciones de cada una de las
los tonos más oscuros, a los puntos de menos densidad. probetas, ubicadas en su posición dentro del muro.
Mediante un proceso de segmentación se identifican los
píxeles pertenecientes a las fibras. A continuación, median- 2.4. Medida de la resistencia residual a tracción por
te un algoritmo matemático desarrollado por los autores, flexión
y descrito en [13], se agrupan, en primer lugar, los píxeles
pertenecientes a la misma fibra dentro de una misma ima- Las 8 probetas prismáticas fueron sometidas a un ensayo de
gen y, a continuación, los grupos de píxeles pertenecientes a flexión en tres puntos para determinar la capacidad a fle-
la misma fibra en diferentes imágenes. xotracción para diferentes valores de CMOD. La distancia
Una vez identificadas todas las fibras, se obtiene, en primer entre puntos de apoyo en el ensayo fue de 300 mm (fig. 5).
lugar, su posición, definida como el centro de gravedad de la Para la realización de los ensayos se utiliza un actua-
nube de puntos que conforma la fibra. En segundo lugar se dor dinámico de ± 50 kN de carga máxima, modelo MTS
obtiene la orientación de la fibra. Para ello se ajusta, mediante 244.41, dotado de una célula de carga modelo MTS 661.25
la técnica de mínimos cuadrados, una recta, que identifica su con un rango de ± 50 kN y una precisión de ± 0,5 kN, un ex-
orientación. La orientación de la fibra se define a partir del tensómetro de clip modelo MTS 634.12F-24 con un rango
ángulo que forma la recta con los planos principales de la pro- máximo de 10 mm y 0,01 mm de precisión, y dos transduc-
beta, a saber, XY, XZ e YZ. El eje Z es el eje longitudinal de la tores de desplazamiento inductivos, modelo HBM, de 20
probeta, el eje Y es el eje vertical y el eje X es el eje transversal. mm de rango y 0,01 mm de precisión.

J. Mínguez Algarra et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):15-21 – 17


Figura 4. Orientación de las fibras de cada probeta.

El índice de eficiencia varía entre 0 y 1, correspondiendo


0 al caso de que todas las fibras estén contenidas en el plano
XY y 1 al caso de que todas las fibras sean ortogonales a
dicho plano.
El análisis global de las probetas muestra que las fibras
no están igualmente distribuidas en toda su masa, sino que
existen regiones con un contenido en fibras mayor y otras
con un contenido menor. Se propone entonces determinar un
índice de eficiencia parcial, correspondiente a las fibras que
se encuentran en el entorno de la sección central, que son las
que más activamente intervienen en la respuesta a flexión de
la probeta. Para ello se define una región central de 100 mm
Figura 5. Probeta durante el ensayo.
de longitud y centrada en torno a la sección a de la entalla.
La figura 6 muestra los histogramas globales de las dife-
3. rentes familias de probetas.
análisis de los resultados La tabla 1 muestra los resultados del índice de eficiencia
global y de la región central.
A continuación se muestran los resultados obtenidos. En A partir de los datos recogidos se puede observar como
primer lugar se muestran los resultados obtenidos a partir las probetas de las series A, M y B (probetas ortogonales a la
de análisis con CT-Scan, en términos de índice de eficiencia dirección de hormigonado) muestran un índice de eficiencia
y densidad. En segundo lugar se muestran los resultados de alrededor de 0,6. Se trata de un valor alejado de 1, que era lo
los ensayos de flexión en tres puntos. inicialmente esperable. Por su parte, la serie C muestra índi-
ces de eficiencia menores, tal y como era de esperar, aunque
3.1. Resultados del análisis de las fibras con CT-Scan lejos de 0, que era lo inicialmente esperado. Por su parte,
cabe destacar que existe poca diferencia entre los índices
3.1.1. Índice de eficiencia de eficiencia de la región central y de la probeta completa.
En este caso particular, la dirección de interés es la ortogo-
nal al plano XY, pues es en la que se producirán las traccio-
nes en el ensayo de flexión en tres puntos. A partir de los TABLA 1
ángulos que forman cada una de las fibras respecto a este Índices de eficiencia global y de la región central de las diferentes probetas
plano es posible definir el «índice de eficiencia» según la si-
Probeta Índice de eficiencia Índice de eficiencia
guiente expresión (ecuación 1): global región central

A1 0,67 0,69
exy = Σ f (α xy) sin α xy (1) A2 0,62 0,66
M1 0,65 0,56
siendo f (αxy) la frecuencia relativa con la que aparece el án-
M2 0,47 0,48
gulo en cada una de las clases del histograma (cada clase está B1 0,52 0,70
formada por 10˚) y sin αxy es el seno del ángulo promedio de B2 0,52 0,62
la clase del histograma considerada. El sumatorio de este pro- C1 0,31 0,26
ducto para todas las clases del histograma da como resultado el C2 0,40 0,38
índice de eficiencia global.

18 – J. Mínguez Algarra et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):15-21


Figura 6. Histogramas globales.

3.1.2. Densidad de fibras la serie C muestra un valor de densidad media ligeramente


En relación a la densidad de las fibras, interesa igualmente el inferior y una baja dispersión.
número de fibras que atraviesan la sección central, puesto que
son las que influyen en la respuesta estructural del elemento. 3.2. Resultados del ensayo de flexión en tres puntos
La densidad se define como el cociente entre el número de
fibras que atraviesan la sección central y el área de esta. En la figura 7 se muestran los diagramas tensión - CMOD
La tabla 2 muestra los resultados obtenidos en relación de todas las probetas.
a la densidad. Estas gráficas muestran que existe un comportamiento
Tal y como se puede apreciar en la tabla 2, existen di- muy diferente entre unas probetas y otras, aun cuando todas
ferencias notables entre las diferentes probetas, es decir, el provienen del mismo muro y, en consecuencia, el material
reparto de las fibras no es uniforme en todo el elemento que las conforma es el mismo.
estructural. La serie que muestra más densidad media es la Llama la atención, en primer lugar, que las probetas
B. Las series A y M muestran una densidad media similar, que presentan una densidad más baja, fundamentalmente
aunque esta última con una mayor dispersión. Por su parte, las probetas C1, C2 y M2, muestran un comportamiento

TABLA 2 TABLA 3
Densidad de fibras Valores de límite de proporcionalidad y resistencia residual de las probetas

Probeta Número de fibras que Densidad (m )


−2 Probeta fL (MPa) fR,1 (MPa) fR,2 (MPa) fR,3 (MPa) fR,4 (MPa)
atraviesan la sección central
A1 6,1 5,7 5,1 4,6 6,1
A1 37 4.625
A2 8,4 8,9 7,2 4,5 8,4
A2 53 6.625
M1 6,2 6,8 6,2 5,3 6,2
M1 60 7.500
M2 3,6 3,8 3,5 3,4 3,6
M2 27 3.375
B1 7,5 7,7 6,7 4,8 7,5
B1 55 6.875
B2 57 7.125 B2 9,3 9,0 8,3 7,7 9,3

C1 34 4.250 C1 2,5 1,8 1,3 1,2 2,5


C2 44 5.500 C2 3,3 2,8 2,5 2,4 3,3

J. Mínguez Algarra et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):15-21 – 19


Figura 7. Diagramas tensión - CMOD obtenidos.

posfisuración más frágil, con una caída muy brusca de la resistencia residual y el índice de eficiencia, por una parte, y
resistencia residual. En el caso de las probetas C1 y C2, este la densidad, por otra.
fenómeno se ve amplificado por el hecho de que su índice La figura 8 muestra una fuerte correlación entre la re-
de eficiencia es más bajo. sistencia residual y el índice de eficiencia y la densidad. En
La tabla 3 muestra los valores del límite de proporcio- ambos casos la relación es proporcional, de tal modo que un
nalidad y la resistencia residual a la flexión en tracción ob- incremento del índice de eficiencia y/o la densidad implican
tenidos. un incremento de la resistencia residual del hormigón.
Las probetas que muestran una mayor resistencia resi- Se trata de correlaciones muy interesantes, en la medida
dual media son las probetas dispuestas de forma horizontal en que permiten entender cómo se comportan elementos
en el muro (A, M y B). Esta mayor resistencia residual está más grandes de hormigón con fibras (losas o vigas, por ejem-
relacionada con un índice de eficiencia y densidad de fibras plo), que muestran una orientación de fibras muy distinta a
mayores. En la figura 8 se muestra la correlación entre la la de las probetas prismáticas de control.

Figura 8. Correlación de la resistencia residual con el índice de eficiencia y la densidad.

20 – J. Mínguez Algarra et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):15-21


4. ción y grupos de investigación noveles, convocatoria 2007»
conclusiones (Orden EDU/1160/2008).

En este artículo se ha estudiado experimentalmente la relación Bibliografía


existente entre la orientación y la densidad de las fibras y el com-
[1] International Federation for Structural Concrete (2010). Model Code
portamiento mecánico a tracción por flexión en el caso de hor-
for concrete structures. FIB Bulletin 65, Lausanne, Switzerland.
migones de alta resistencia reforzados con fibras metálicas. Para
[2] British Standards Institution (2008). Test method for metallic fiber con-
la determinación de la orientación y la densidad de las fibras se crete—Measuring the flexural tensile strength (limit of proportionality
ha utilizado la tecnología CT-Scan y un software de posproceso [LOP], residual). EN 14651:2005 + A1:2007, London.
especialmente desarrollado por los autores. A continuación se [3] R. Zerbino, J.M. Tobes, M.E. Bossio, G. Giaccio, On the orientation of
exponen las conclusiones más significativas de este trabajo: fibres in structural members fabricated with self compacting fibre rein-
forced concrete, Cement Concrete Comp. 34 (2) (2012) 191–200.
• La utilización de la tecnología CT-Scan en hormigón con
[4] L. Martinie, N. Roussel, Simple tools for fibre orientation prediction in
fibras abre una vía de estudio muy interesante, ya que se
industrial practice, Cement Concrete Res. 41 (10) (2011) 993–1000.
trata de un ensayo no destructivo. Es posible determinar
[5] M.C. Torrijos, B.E. Barragán, R. Zerbino, Placing conditions, mesos-
la orientación y la densidad exactas de cada probeta, sin tructural characteristics and post-cracking response of fibre reinforced
hipótesis previas, y a continuación realizar el ensayo de la self-compacting concretes, Constr. Build. Mater. 24 (6) (2010) 1078–
misma. 1085.

• Las probetas de las series A, M y B (probetas ortogonales [6] C. Lee, H. Kim, Orientation factor and number of fibers at failure plane
in ring-type steel fiber reinforced concrete, Cement Concrete Res. 40 (5)
a la dirección de hormigonado) muestran un índice de (2010) 810–819.
eficiencia alrededor de 0,6. Por su parte, la serie C mues- [7] S. Yacici, G. Inan, V. Tabak, Effect of aspect ratio and volume fraction of
tra índices de eficiencia menores debido a que su disposi- steel fiber on the mechanical properties of SFRC, Constr. Build. Mater.
ción es diferente con respecto al muro y a la dirección de 21 (2007) 1250–1253.
hormigonado. Sin embargo, en ambos casos se encuentran [8] Y. Ding, Investigations into the relationship between deflection and
crack mouth opening displacement of SFRC beam, Constr. Build. Mater.
lejos de los valores esperados a priori.
25 (2011) 2432–2440.
• Las probetas que muestran una mayor resistencia residual
[9] M.N. Soutsos, T.T. Le, A.P. Lampropoulos, Flexural performance of fibre
media son las probetas dispuestas de forma horizontal en reinforced concrete made with steel and synthetic fibres, Constr. Build.
el muro (A, M y B). Mater. 36 (2012) 704–710.
• Existe una relación directa entre la resistencia residual y [10] M. Pajak, T. Ponikiewski, Flexural behavior of self-compacting concrete
la densidad de fibras. Estas correlaciones son útiles para reinforced with different types of steel fibers, Constr. Build. Mater. 47
(2013) 397–408.
estimar la resistencia residual esperable en el caso de pie-
[11] D. Dupont, L. Vandewalle, Distribution of steel fibres in rectangular sec-
zas de hormigón más grandes (como losas o vigas).
tions, Cement Concrete Comp. 27 (2005) 391–398.
[12] D.C. González, M.A. Vicente, S. Ahmad, Effect of cyclic loading on the
Financiación residual tensile strength of steel fiber-reinforced high-strength concrete,
J. Mater. Civil Eng. 27 (9) (2015) 04014241-1–04014241-8.
Este trabajo ha sido financiado por la Junta de Castilla y [13] M.A. Vicente, D.C. González, J. Mínguez, Determination of dominant
León, dentro del «Programa de Apoyo a Proyectos de Inves- fibre orientations in fibre-reinforced high-strength concrete elements
based on computed tomography scans, Nondestruct. Test. Eva. 29 (2)
tigación para proyectos a realizar por grupos de investiga- (2014) 164–182.

J. Mínguez Algarra et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):15-21 – 21


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Hormigón y Acero 2019; 70(287):23-30
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Puente de La Florida. Conexión del barrio de La Florida con la


C/ Martínez Cachero, Oviedo
La Florida Bridge. Connection between La Florida neighborhood and Martinez
Cachero street, Oviedo

Guillermo Capellán Miguela, Alejandro Godoy Ansóteguib, Marianela García Pérezc,


Santiago Guerra Sotod,*, Juan Ruiz Escobedoc y Julio Santos Zalduondoc
a
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Director Técnico, Arenas & Asociados, Santander, España
b
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Jefe de Proyecto, Arenas & Asociados, Santander, España
c
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Ingeniero de Proyecto, Arenas & Asociados, Santander, España
d
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Coordinador de Calidad, Arenas & Asociados, Santander, España

Recibido el 11 de abril de 2017; aceptado el 28 de mayo de 2017

resumen
El Puente de La Florida es un proyecto promovido por el Ayuntamiento de Oviedo para conectar los barrios de La Florida
y el Parque del Oeste. El diseño representa una novedad en los puentes urbanos, resolviendo la conexión mediante una ro-
tonda volada semicircular suspendida de su borde interior mediante un sistema de péndolas. Los cables de suspensión y de
retenida cuelgan de un cable principal cerrado, con forma de lazo, que se ancla en un mástil central articulado. La estructura
se completa con un viaducto de acceso de hormigón postesado, un vano de conexión mixto entre rotonda y viaducto, dos
pasarelas voladas y un anillo de retenida de hormigón.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
palabras clave: Acero; Rotonda; Sistema de suspensión; Anillo de retenida; Pasarelas

a b s t r ac t
La Florida Bridge is a project promoted by Oviedo City Council to connect La Florida and Western Park neighborhoods.
The design is an innovation in urban bridges, solving the connection with a flying semi-circle roundabout suspended from
its inner edge by a system of cables. Hangers and backstays hang from a loop shaped closed main cable, anchored to a cen-
tral articulated mast. The structure is completed with a post-tensioned concrete approach viaduct, a composite connection
span between roundabout and viaduct, two cantilever footbridges and a concrete counterweight ring.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Published by Cinter Divulgación Técnica S.L.L. All rights reserved.
keywords: Steel; Roundabout; Suspension system; Counterweight ring; Footbridges

1
antecedentes
metros que los separa, materializado con un muro de esco-
El Puente de la Florida se proyecta para resolver la conexión llera. Estos obstáculos, sumados a otros condicionantes como
entre los barrios ovetenses de La Florida y Parque del Oeste, son la ubicación entre edificios, las limitaciones de gálibos y la
salvando la línea de FEVE Oviedo-Pravia y el desnivel de 8 planificación viaria prevista por el Ayuntamiento, obligan a una
singular solución estructural en la que se debe implantar
una semirrotonda sobre las vías del ferrocarril con un canto
* Autor para correspondencia. muy reducido (fig. 1). [1]
Correo electrónico: sguerra@arenasing.com (S. Guerra Soto).

http://dx.doi.org/10.1016/j.hya.2017.05.011
0439-5689/© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.

G. Capellán Miguel et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):23-30 – 23


Figura 1. eje de conexión entre los barrios de La Florida Figura 3. Modelo general de elementos finitos.
y Parque del Oeste.

2. como el mástil, las costillas, mordazas o rótulas, elementos


diseño del puente de hormigón como los estribos, pilas y el anillo de retenida,
y un complejo sistema de suspensión mediante cables. Todo
El diseño definitivo consiste en un tablero mixto con forma ello en conjunto ha hecho de este proyecto un gran desafío
de corona semicircular que vuela sobre las vías del ferrocarril técnico.
y completa la semirrotonda existente en la zona de La Flori- Durante el diseño se han empleado diversos modelos de
da. El tablero de la rotonda, de 68 cm de canto, es mixto y se elementos finitos, tanto generales como de detalle, para los
suspende respecto de su borde interior mediante un sistema diferentes análisis llevados a cabo: cálculo general, verificacio-
de cuelgue indirecto, en el que los tirantes de suspensión y nes de pandeo y abolladura, fatiga y análisis dinámico (fig. 3).
de retenida se unen a través de mordazas a dos cables princi- También, ha sido necesario el empleo de herramientas espe-
pales en forma de lazo. La rotonda volada se une con la zona cíficas de las tensoestructuras, como procesos de form-finding,
del Parque del Oeste a través de un viaducto de hormigón para la obtención de la geometría intermedia durante las fases
postesado de dos vanos de 19 y 23 m, y dos tramos mixtos de montaje y la geometría final del sistema de cables.
intermedios de conexión entre rotonda y viaducto de 20 m El sistema de suspensión mediante cables trabaja como
de luz (fig. 2). una tensoestructura radial, generada alrededor del mástil. El
conjunto de los cables mantiene la forma gracias a la tracción,
mientras que el anillo periférico está sometido a compresión
3. (fig. 4) [2]. La geometría final del sistema de cables se obtiene
comportamiento y análisis estructural para el estado permanente, en el caso de que existan sobre-
cargas asimétricas se producirá un incremento de tracción en
La singularidad de la estructura ha requerido un gran es- los cables cercanos a la diagonal de la sobrecarga, compen-
fuerzo durante la fase de diseño. A pesar de que las di- sado con una reducción de tracción en los contrarios. Estas
mensiones de la obra no son muy grandes, en ella se han cargas asimétricas producen un movimiento en la punta del
combinado multitud de soluciones técnicas, siempre en la mástil de 4 mm como máximo. Las fuerzas horizontales en
búsqueda de la máxima eficacia de los diferentes materiales. la base del mástil se transmiten a la losa inferior del anillo
Dentro de este proyecto se pueden encontrar cimentaciones de retenida, compensándose en parte con las introducidas en
directas o profundas mediante pilotes y micropilotes, table- este por los cables, las no compensadas se transmiten al suelo
ros de hormigón postesado y mixtos, elementos metálicos por rozamiento.

Figura 2. Vista 3 D del diseño definitivo del puente. Figura 4. Esquema general de cargas.

24 – JG. Capellán Miguel et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):23-30


Figura 5. Esquema de definición de las diferentes partes de la estructura.

Las deformaciones provocadas por los efectos térmicos de 0,85 m de diámetro. Su cara frontal reproduce la misma
obligan a disponer unas rótulas de eje vertical en la unión entre geometría de las pilas P1 y P2. El muro de acompañamiento
la viga interior de la rotonda y el anillo de contrapeso, de forma mantiene a su vez la geometría de las aceras voladas del via-
que queden liberados los giros de eje vertical pero garantizan- ducto de acceso mediante dos voladizos laterales (fig. 6).
do en todo momento la transmisión del axil de compresión. Los estribos E2 y E3 sirven de apoyo al tablero de la ro-
tonda, resolviéndose con dos cargaderos cimentados median-
te pilotes de 0,85 m de diámetro. La rotonda se empotra a fle-
4. xión en su apoyo sobre los estribos para reducir las deforma-
construcción ciones y mejorar su comportamiento dinámico, requiriéndose
dos filas de 6 pilotes en cada uno de ellos. El empotramiento
La construcción del puente ha consistido en cuatro fases prin- se materializa mediante unas riostras en las que se instalan
cipales. La primera corresponde a la ejecución de las cimenta- unos topes deslizantes, realizados con unas rótulas cilíndricas
ciones, pilas, estribos y anillo de retenida. La segunda consiste de acero inox (fig. 7). La instalación de este sistema permi-
en la construcción del viaducto de acceso, hormigonado in te los desplazamientos de la rotonda en el plano horizontal,
situ sobre cimbra. En la tercera fase se realiza el montaje de quedando así liberada frente a las deformaciones impuestas
la estructura metálica, dividida en diferentes tramos coloca- por los efectos térmicos. Los únicos puntos fijos de la estruc-
dos sobre apeos provisionales. La última fase corresponde a la tura son las rótulas de eje vertical existentes en la unión entre
instalación del mástil y del sistema de suspensión, tesado en viga interior de rotonda y anillo de retenida.
cinco escalones hasta alcanzar la carga objetivo.
Se describe a continuación cada uno de los elementos 4.2. Pilas
que componen la estructura y las labores llevadas a cabo
durante su construcción (fig. 5). Las pilas P1 y P2 sirven de apoyo a los vanos 1 y 2 del via-
ducto de acceso, estando formadas por una pareja de fustes
4.1. Estribos inclinados de hormigón macizo con sección transversal va-
riable (fig. 8). La cimentación se realiza mediante encepados
El estribo E1 sirve de apoyo al primer vano del viaducto de de cuatro pilotes de 0,85 m de diámetro, unidos transversal-
acceso. Es cerrado, con sección maciza de hormigón arma- mente mediante una viga riostra de hormigón.
do, y está cimentado de forma profunda mediante 8 pilotes Las pilas P3 y P4 dan apoyo a la rotonda en su viga exte-

Figura 6. Fotografías del estribo E1 y muro de acompañamiento.

G. Capellán Miguel et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):23-30 – 25


Figura 7. Esquemas del tope deslizante en el empotramiento de los estribos E2 y E3.

Figura 8. Fotografía de pilas P1 y P2.

rior, estando formadas por unos fustes de hormigón macizo 4.4. Viaducto de acceso
en V con una riostra superior metálica (fig. 9). La cimentación
se realiza mediante un encepado de tres pilotes de 0,85 m El viaducto de acceso comienza en la zona del Parque del
de diámetro. Oeste, en la rotonda elíptica que resuelve el flujo de tráfico
en esa zona. Tiene una longitud de 42 m, divididos en dos
4.3. Anillo de retenida vanos de 19 y 23 m. La anchura total del tablero es de 14
m, albergando dos carriles de 3,50 m y dos aceras laterales
El anillo de retenida se dispone en el interior de la rotonda de 2,50 m. El resto de la anchura se destina a la barrera y la
existente sobre el relleno de la zona superior del barrio de barandilla (fig. 11).
La Florida. Se realiza en hormigón macizo y tiene una sec- El viaducto de acceso se realiza completamente en hor-
ción variable para adaptarse a la inclinación de los cables migón in situ sobre cimbra (fig. 12). La sección transversal
que se anclan contra él (fig. 10). Se cimenta sobre micropi- está compuesta por dos vigas cajón postesadas en ambos la-
lotes y se cierra interiormente mediante una losa de 30 cm. terales, con un canto de 141 cm y conectadas entre sí por
Esta losa sirve para cerrar el circuito de cargas y para con- una losa de 22 cm de espesor.
formar un recinto estanco que posteriormente se rellenará La sección de las vigas laterales es triangular, confiriendo
de agua, con la finalidad de que se genere un espejo natural. al tablero una gran esbeltez. Por encima de ellas discurren

26 – JG. Capellán Miguel et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):23-30


Figura 9. Fotografía de pilas P3 y P4.

Figura 10. Fotografías del anillo de retenida.

Figura 11. Sección tipo del tablero del viaducto de acceso.

las aceras peatonales, mientras que el tráfico rodado circula 4.5. Vanos intermedios
sobre la losa, que tiene un claro comportamiento transver-
sal. En el extremo final del viaducto, sobre la pila P2, se Los vanos intermedios conectan el viaducto de acceso con
dispone la conexión mixta, que sirve para hacer la transición la rotonda volada, convirtiéndose en las rampas de entrada
entre el tablero de hormigón y los cajones mixtos que con- y salida de los vehículos a la rotonda. Está formado por dos
forman los vanos intermedios. La solución adoptada asegura tableros mixtos curvos independientes de 20 m de luz y
que la unión esté siempre comprimida, anclándose el pre- empotrados en el viaducto y la rotonda (fig. 13). La sección
tensado del tablero contra estos elementos, de esta forma se de los tableros, que es trapezoidal, se debe adaptar a la va-
garantiza la correcta transmisión de esfuerzos y se evita que riación de canto existente entre viaducto y rotonda, lo que
se produzcan fisuras durante la vida útil. hace que su fondo sea alabeado. La sección transversal, de

G. Capellán Miguel et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):23-30 – 27


Figura 12. Cimbra y encofrado del viaducto de acceso.

Figura 13. Montaje de los vanos intermedios.

5,15 m de ancho, contiene un carril de 3,50 m, dos arcenes longitudinal del voladizo. Las vigas en T interiores mejoran
de 25 y 45 cm, y 45 cm a cada lado para la implantación de la rigidez longitudinal, y se completan con otras vigas en T
la barrera. Los tableros se fabricaron y trasladaron a obra en transversales a modo de diafragmas.
un solo tramo, y se montaron con el uso de grúas apoyándo- El tablero tiene un canto de 68 cm, del que 50 cm co-
se sobre la conexión mixta, un apeo provisional intermedio rresponden a la sección metálica y 18 cm para la losa supe-
y la rotonda. rior (fig. 14).
El tablero de la rotonda se traslada a obra en diferentes
4.6. Rotonda volada tramos, ensamblándose in situ sobre bancada para montarse
finalmente en tres conjuntos que se apoyan sobre 7 torres
La rotonda volada constituye el núcleo principal del pro- provisionales, las pilas P3 y P4, y los estribos E2 y E3.
yecto y se resuelve con un tablero mixto multicelular, con
dos vigas cajón en los extremos y tres vigas en T interiores. 4.7. Pasarelas
La sección tiene una anchura de 10,88 m, conteniendo dos
carriles de 4,50 m de ancho. La viga cajón interior es usa- El tráfico peatonal queda separado del rodado a partir del
da para materializar el cuelgue del tablero del sistema de final del viaducto de acceso, para lo que se disponen dos
cables, lo que se realiza por medio de orejetas soldadas al pasarelas que discurren paralelas al borde exterior de los
mismo. Esta viga es el elemento resistente principal frente a vanos intermedios y de la rotonda, volando a una distancia
los esfuerzos de torsión generados por el tablero, y además, aproximada de 2,40 m de ellos. El vuelo de las pasarelas
se rellena de hormigón para aumentar su resistencia, com- se consigue gracias al empotramiento en los extremos y al
pensar los pesos y reducir las vibraciones. La viga exterior, apoyo mediante costillas en el borde exterior de la rotonda.
de menores dimensiones, es usada para aumentar la rigidez La longitud desarrollada de las pasarelas es de 60 y 52 m,

28 – JG. Capellán Miguel et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):23-30


Figura 14. Secciones tipo de rotonda y pasarelas.

con un trazado en planta en S. La sección de la pasarela es en su base mediante una rótula esférica, permitiendo por
mixta, y mantiene la sección triangular de la célula exterior lo tanto el libre movimiento de la parte superior. En estado
del viaducto. Su anchura es de 3,13 m, con una calzada pea- permanente las fuerzas que llegan al mástil a través de los
tonal de 2,40 m. El canto varía de 1,34 m en la unión con el lazos principales están equilibradas, y su resultante coincide
viaducto hasta 0,73 m en el apoyo en los estribos (fig. 14). con la posición inicial del mástil. En el momento en que la
El montaje de la sección metálica de cada pasarela se rotonda se somete a sobrecargas asimétricas la resultante
divide en 4 tramos, colocándose sobre apeos mediante grúa. cambiará de dirección y el mástil girará para alinearse con
Una vez comprobada la geometría, y unidos los tramos me- la misma.
diante soldadura, se colocan las costillas de unión con la El mástil se traslada a obra en una sola pieza, instalán-
rotonda. La losa superior, de 15 cm de espesor, se hormigona dose en su posición definitiva mediante una grúa, apoyán-
in situ sobre chapas colaborantes a modo de encofrado. dose de forma provisional en una torre de apeo. Durante el
tesado de los cables, la rótula permanece bloqueada, por lo
4.8. Mástil que los esfuerzos en el mástil se monitorizaron mediante
galgas extensométricas para controlar que no se introducían
El mástil de 30 m de altura está realizado en acero, y se dis- esfuerzos de flexión en el mismo.
pone con una inclinación de 21o hacia el Parque del Oeste,
convirtiéndose en un hito que marca la dirección de movi- 4.9. Sistema de suspensión
miento del proyecto, desde el barrio de La Florida hasta el
Parque del Oeste. La sección es circular y de 30 mm de es- El sistema de suspensión da apoyo continuo al borde inte-
pesor, variando desde un diámetro exterior de 75 cm en los rior del tablero de la rotonda mediante tirantes anclados a
extremos hasta 120 cm en su parte central. Está articulado través de mordazas a un par de cables principales de sus-

Figura 15. Vista superior de la estructura desde La Florida.

G. Capellán Miguel et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):23-30 – 29


pensión. Los cables principales son cerrados, de 100 mm de Conflicto de intereses
diámetro, y tienen forma de lazo cerrado, anclándose ambos
extremos en la punta del mástil. El sistema está formado Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
por 21 tirantes de suspensión, de 36 mm de diámetro, y 27
tirantes de retenida de 32 mm de diámetro (fig. 15). Todos Bibliografía
los cables son de tipo cerrado con hilos exteriores en Z para
mejorar su protección frente a la corrosión. [1] Artículo Conexión del barrio de La Florida con la C/Martinez Cachero en
Oviedo. Puente de La Florida, VI Congreso ACHE, Madrid 2014.
El montaje de los cables supuso un gran reto, dividién-
dose en cinco escalones para el control de la evolución ten- [2] J. Strasky, Stress ribbon and cable-supported pedestrian bridges, Thomas
Telford Publishing, 2005, pp. 229páginas, ISBN 07277 3282 X.
sional y geométrica del conjunto. Para ello fue necesario ins-
talar galgas extensométricas en todos los cables y prismas de
control topográfico en las mordazas.

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Disponible en www.hormigonyacero.com
Hormigón y Acero 2019; 70(287):31-46
http://dx.doi.org/10.1016/j.hya.2017.07.001

Patología en estructuras resueltas con elementos


prefabricados de hormigón
Pathology in structures built with precast concrete members

Miguel Ángel Liébana Ramosa,* y Ramón Álvarez Cabalb


Ingeniero Industrial, INTEMAC S.A., Madrid, España
a

b
Dr. Ingeniero Industrial; INTEMAC S.A.; Universidad Politécnica de Madrid; E.T.S. de Ingenieros Industriales, Madrid, España

Recibido el 9 de mayo de 2017; aceptado el 7 de julio de 2017

resumen
En este trabajo se exponen, a través de ejemplos y casos reales, algunos de los problemas más frecuentes en estructuras
resueltas con elementos prefabricados de hormigón. Estos problemas suelen estar asociados a una infravaloración de las
tolerancias de fabricación y montaje durante la fase de proyecto, así como a la ausencia de arriostramientos o mecanismos
de anclaje que garanticen su estabilidad frente a acciones horizontales.
Adicionalmente, se reflexiona sobre las exigencias de la normativa vigente y los procedimientos de calidad que se aplican
en este tipo de elementos, que parecen no estar resultando totalmente eficaces.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
palabras clave: Estructuras prefabricadas; Patología; Tolerancias; Unión

a b s t r ac t
Some of the most common problems in precast concrete structures are shown in this work, through examples and real
situations. These problems are associated with an underestimation of the manufacturing and assembly tolerances during
the design phase, as well as, with a lack of bracing or anchoring mechanisms to ensure its stability against horizontal actions.
Additionally, the requirements of current standards and quality procedures that apply to this type of elements have been
examined, which in our opinion are not being enough effective.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Published by Cinter Divulgación Técnica S.L.L. All rights reserved.
keywords: Precast structures; Pathology; Tolerances; Connections

1
antecedentes problemas que aparecen reiteradamente en la construcción de
este tipo de estructuras, tanto en la fase de proyecto como en
A lo largo de los últimos años se ha hecho habitual el uso de su montaje y posterior puesta en uso. De forma ilustrativa, se
elementos prefabricados en la construcción, principalmente exponen diversos ejemplos representativos de las patologías
por las ventajas que este tipo de estructuras aporta: disminu- más comunes.
ción de plazos de construcción, menor coste de ejecución por Los ejemplos que en este artículo se describen han sido ex-
el grado de industrialización alcanzable, fácil especialización traídos de estudios de patología desarrollados por INTEMAC.
del personal, etc. Las fotografías y ejemplos que recogemos corresponden a ocho
El objeto de este trabajo es poner de manifiesto algunos estudios realizados por INTEMAC y elegidos como represen-
tativos de patologías en construcciones con elementos prefa-
* Autor para correspondencia. bricados.
Correo electrónico: maliebana@intemac.es (M.Á. Liébana Ramos).

http://dx.doi.org/10.1016/j.hya.2017.07.001
0439-5689/© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.

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Figura 1. Esquema estructural tipo. Figura 2. Vista de la estructura de una nave de uso industrial con
elementos prefabricados.

2. tramientos entre pórticos o de mecanismos que garanticen la


estabilidad lateral en elementos estabilidad lateral de las vigas y correas, la cual queda con-
horizontales fiada a la colocación final del material de cobertura, pero
que en muchos casos se encuentra en una precaria situación
En diferentes trabajos realizados por INTEMAC, tanto en re- durante el montaje.
habilitación como en patología y en control de proyecto, se ha En las figuras 1 y 2 se representa una sección transversal y
constatado un gran número de problemas relacionados con la una fotografía donde se muestra la configuración estructural de
estabilidad lateral de elementos estructurales horizontales. este tipo de edificios.
En el caso de las estructuras de edificación, estas adop- El apoyo de las vigas en los pilares puede presentar diver-
tan una configuración estructural muy común, formada por sas configuraciones [1,2], si bien son habituales dos esquemas:
pórticos planos compuestos por vigas de canto variable, de- apoyo de soporte recto o apoyo de soporte con velo. Las dos
nominadas «vigas delta», que apoyan directamente en los tipologías mencionadas pueden verse en la figura 3a,b.
pilares perimetrales y sobre las que se disponen las correas. • Apoyo de soporte recto. Se caracteriza por la disposición de
Todos estos elementos son prefabricados. Las luces de las barras corrugadas o varillas roscadas en los pilares, a modo
vigas delta alcanzan los 25 o 30 m, mientras que las de las de esperas, que se introducen en unos pasatubos que pre-
correas pueden alcanzar fácilmente los 10 m. Estas estructu- sentan las vigas y que se rellenan con mortero en el mon-
ras se caracterizan adicionalmente por la ausencia de arrios- taje. Para evitar el contacto directo de la viga con el pilar

Figura 3. Configuraciones de apoyo de vigas en pilares.

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suelen disponerse láminas de neopreno, pero es habitual
encontrar apoyos directos, «a hueso».
• Apoyo de soporte con velo. En este caso se disponen dos
orejetas de hormigón armado en las caras opuestas en los
pilares. Suelen ser de pequeño espesor (entre 6-10 cm) y
permiten apoyar directamente las vigas en la cabeza de los
pilares, dejando una pequeña holgura con las vigas cuyo
objeto es facilitar el montaje. Al igual que en el caso ante-
rior, es habitual la disposición de un neopreno en el apoyo.

2.1. Apoyo de soporte recto

Analizando el apoyo de vigas en pilares mediante la confi-


guración de soporte recto mostrada en la figura 3a), donde
se disponen tubos verticales a través de los cuales se inser-
tan barras corrugadas o varillas roscadas, se puede identificar
un problema relacionado con las tolerancias de fabricación y
montaje (fig. 4).
La Instrucción EHE-08, en su anejo n.° 11, establece las
desviaciones admisibles para elementos prefabricados, que a
modo de resumen se exponen a continuación:

a) Tolerancia de fabricaron en relación a la longitud de la pie-


za, L:
± 0,001 L

b) Tolerancia de fabricación. Dimensiones transversales, D: Figura 4. Esquema de tolerancias.


D ≤ 150 mm ± 3 mm

150 mm < D ≤ 500 mm ± 5 mm


Adoptando como ejemplo un caso habitual: una nave indus-
500 mm < D ≤ 1.000 mm ± 6 mm trial formada por pórticos planos con vigas prefabricadas de
Figura 4. Esquema de tolerancias. canto variable (vigas delta)
D > 1.000 mm ± 10 mm
de 30 m de luz, que apoyan directamente en la cabeza de los
c) Tolerancia de montaje. Desviaciones respecto a la vertical pilares de 50 × 50 cm2 y 9 m de altura. De acuerdo con la
en líneas y superficies en general (Δ en mm para H en m) configuración estructural de estos pórticos y las exigencias de
H ≤ 6 m Δ = ± 24 mm la Instrucción EHE-08, el proyecto debería considerar para
6 m < H ≤ 30 m Δ = ± 4 H < ± 50 mm este ejemplo una tolerancia longitudinal de fabricación en las
vigas ΔLv = ± 30 mm, una tolerancia transversal ΔTp = ± 5
H ≥ 30 m Δ = ± 5H/3 < ± 150 mm mm en los pilares y una desviación de montaje respecto a la
d) Tolerancia de montaje. Desviaciones laterales vertical del pilar ΔDp = ± 36 mm.
Piezas en general Δ = ± 24 mm Sumando estas tolerancias y siguiendo el esquema mos-
trado en la figura 4, se obtiene un valor de 71 mm, valor

Figura 5. Problemas asociados a desviaciones por tolerancias.

M.Á. Liébana Ramos, R. Álvarez Cabal / Hormigón y Acero 2019; 70(287):31-46 – 33


Figura 6. Defectos de apoyos como consecuencia de las tolerancias de fabricación y montaje.

Figura 7. Problemas de montaje en apoyos de soporte recto.

Figura 8. Desviaciones habituales en pasatubos.

que exige para los pasatubos una dimensión mínima en di- A esta situación debe añadirse que en muchas ocasiones
rección longitudinal de, al menos, 14 cm. Sin embargo, los resulta complicado ajustar la posición de los pasatubos, inclu-
pasatubos en este tipo de elementos no suelen presentar so en elementos que se ajustan a las tolerancias de fabrica-
dimensiones superiores a 8 cm, es decir, prácticamente la ción, como consecuencia de los efectos de retracción y fluen-
mitad de lo exigido. cia que se producen en el hormigón. Estos efectos generan

34 – M.Á. Liébana Ramos, R. Álvarez Cabal / Hormigón y Acero 2019; 70(287):31-46


acortamientos en las vigas, proporcionales a su longitud, que
pueden desalinear la posición de los pasatubos, o en su caso
las barras que se disponen a modo de esperas.
Podría pensarse que estas valoraciones son exageradas, pero
la realidad ha demostrado lo contrario: este tipo de unión no
es, en general, capaz de absorber las desviaciones de fabrica-
ción y montaje. En la figura 5 se muestra el caso del desplome
de un frente de una nave industrial, donde se pudo observar
como las vigas apoyaban solo de forma parcial sobre los pilares
por el efecto de las tolerancias de fabricación y montaje. Esta
situación produjo que no coincidiera la posición de los pasatu-
bos entre viga y pilar y que las barras de conexión previstas no
cosieran la junta en el apoyo.
La figura 5 muestra cómo solamente en alguna de las vainas
previstas fue posible insertar la barra que cosía la junta (que tuvo
que ser doblada), esfuerzo inútil porque, como se puede observar
en la misma fotografía, el mortero de relleno no se introdujo en la
vaina del pilar impidiendo el anclaje efectivo de la barra.
La figura 5 muestra la situación en otro de los pilares de
la obra. Se puede apreciar como las vainas de cabeza del pilar
quedan incluso fuera de la proyección de la viga en planta.
En las figuras 7 y 8 se muestra el ejemplo de otro caso si-
milar. Como se aprecia, los tubos donde se insertan las barras
procedentes de la cabeza de los pilares se encontraban en unos
casos (figs. 7b y 8b) enrasados con el extremo de las vigas, sin
recubrimiento alguno (fig. 7). En otros casos existían desvia-
ciones de hasta 65 mm hacia el interior de las vigas, respecto a
las prescripciones de proyecto (figs. 7a y 8a). Estas desviacio-
nes eran superiores incluso a la dimensión de los tubos, cuyo
valor en la dirección del desplazamiento era de 60 mm, por lo
que resultaba imposible disponer en su interior de los tubos las
barras de conexión entre las vigas y los pilares.
Estas desviaciones en la posición de los tubos como con-
secuencia de las tolerancias puede producir también que el
apoyo de las vigas se realice en el borde de la cabeza del pilar
(véase la fig. 8a) desplazando la reacción y haciendo que esta
se concentre en una superficie muy reducida, situación que
produce la rotura o el descantillado del hormigón en la zona
de apoyo, como más adelante se comenta. En el caso de que
los tubos se encuentren enrasados con la cabeza de las vigas, sin Figura 9. Esquema de tolerancias.
apenas recubrimiento, se produce el arrancamiento del tubo y,
por tanto, el fallo del apoyo.
En definitiva, el sistema de apoyo de soporte recto que se
define en la figura 3a, de acuerdo a las dimensiones de los tu- debería considerar una tolerancia transversal de fabricación
bos que suelen proyectarse, no está concebido para absorber en las vigas de ΔTv = ± 5 mm, así como desviación lateral de
las tolerancias de fabricación y montaje que se producen en montaje de ΔDv = ± 24 mm. Los pilares, presentarían al igual
los elementos prefabricados, por lo que no pueden presentar que en el caso anterior una tolerancia transversal de fabrica-
capacidad alguna para garantizar la estabilidad de las vigas. ción ΔTp = ± 5 mm y una desviación respecto a la vertical
Incluso en el caso que no existieran los problemas de tole- ΔDp = ± 36 mm.
rancias expuestos, debido a la que fabricación y montaje resul- Sumando estas tolerancias, siguiendo en este caso el esque-
taran prácticamente «perfectos» —situación poco probable—, ma de la figura 9, se obtiene un valor «teórico» de 70 mm, es
la resistencia a flexión de las barras y varillas que se introducen decir, el cajeado que se dispone en el pilar debería presentar 7
en los tubos es muy reducida, razón por la cual la unión no cm más de los teóricos para absorber las tolerancias. Sin em-
puede evitar el vuelco de las vigas. bargo, las holguras «reales» entre las orejetas y las vigas, para
facilitar el montaje, suelen presentar valores en torno a los 2
2.2. Apoyo de soporte con velo cm, incumpliendo esta condición. La exigencia de cumplir las
tolerancias «teóricas» impide garantizar la estabilidad lateral de
Si se analizan las tolerancias exigibles en un ejemplo similar al las vigas, ya que cuando el extremo de la viga llega a entrar en
expuesto en el caso anterior, con las mismas dimensiones pero contacto con las orejetas, el centro de gravedad de las vigas, en
con una configuración de apoyo en velo, el diseño del apoyo el centro de vano, ya queda fuera del apoyo, por lo que este

M.Á. Liébana Ramos, R. Álvarez Cabal / Hormigón y Acero 2019; 70(287):31-46 – 35


Figura 10. Esquema de fallos en orejetas.

sistema no impide el vuelco como sólido rígido de las vigas bilizadores auxiliares, hace que estas resulten ineficaces a tal
(fig. 10a). efecto.
En el caso que no llegase a ocurrir el mecanismo anterior, En la figura 12 se muestra el fallo de las orejetas en dos
debido a que las holguras fueran menores, incumpliendo por casos diferentes y su ineficacia para absorber las desviaciones
tanto las exigencias de tolerancias, la resistencia a flexión de las de montaje en el apoyo de las vigas sobre los pilares.
orejetas es tan reducida que no puede aportar capacidad algu- Además, el apoyo de las correas sobre las vigas no es capaz
na para impedir el vuelco de las vigas, situación a la que debe tampoco de transmitir momentos estabilizadores eficaces en
añadirse que las reacciones que se producen en las orejetas se la cabeza de las vigas que se opongan a estas, sino que más
ven incrementadas por el efecto dinámico del vuelco de las vi- bien contribuyen a transmitir a través de las propias correas
gas, dadas las holguras existentes, que, por pequeñas que sean, los desplazamientos en cabeza de las vigas de unas a otras, lo
potencian dicho efecto. que justifica que el fallo de uno de estos apoyos suele llevar
En realidad, es habitual que cuando estas piezas llegan a asociado el fallo sucesivo del resto.
obra el encuentro de las orejetas y la cabeza del pilar ya se Estas situaciones ponen de manifiesto que ante la ausen-
encuentre fisurado (fig. 10b) como consecuencia de impactos cia de arriostramientos o mecanismos de anclaje auxiliares
durante la fase de transporte y la manipulación o, simplemente, en las vigas delta, las configuraciones de apoyo que suelen
al efecto de la retracción que se concentra en la entalla que se disponerse hacen que estos elementos resulten muy sensibles
forma. ante cualquier acción horizontal (viento, acciones térmicas,
En definitiva, este sistema de apoyo existente en cabeza de acciones durante el montaje, impactos, etc.) o incluso a las
los pilares incumple las tolerancias de fabricación y montaje propias tolerancias de colocación de las vigas. Estas circuns-
exigibles y no impide el vuelco de las vigas, ya que la holgura tancias son suficientes para cuestionar la eficacia de estos sis-
entre la viga y las orejetas, y la ausencia de mecanismos esta- temas de apoyo.

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exige un diseño y una ejecución de estas zonas de forma muy
rigurosa, ya que un fallo de los mismos puede dar lugar a situa-
ciones claras de inestabilidad que no pueden subsanarse me-
diante mecanismos alternativos en la estructura.
Por esta razón los apoyos suelen ser los puntos más conflic-
tivos de las estructuras prefabricadas, y su diseño y su ejecu-
ción deben ser especialmente cuidados.

3.1. Tensiones en apoyos

El diseño de estos elementos requiere la comprobación de las


tensiones máximas en los mismos. Así, la Instrucción EHE-08
en el artículo 59.o expone los valores de tensiones máximas
recomendados para apoyos entre elementos mediante la ex-
presión siguiente:

Nd
σED = ≤ fRd (1)
b1 a1

Adoptando como valor límite de fRd 0,4 veces la resistencia de


cálculo del mortero o elemento de nivelación intermedio, para
una resistencia del hormigón de 30 MPa, σED debe ser inferior a
8 MPa. En apoyos concentrados es habitual que no se cumplan
estas exigencias.
Esta situación se suele producir en forjados con sección en
«TT», como el que se muestra en la figura 13, que es habitual
Figura 11. Vuelco en «vigas delta». encontrar en cubiertas industriales o aparcamientos. Se fabri-
can con cantos entre 25 cm y 100 cm e interejes elevados, en
torno a 150 cm. Estas piezas pueden alcanzar fácilmente los
30 m de luz y soportar cargas elevadas, en torno a 25 kN/m2.
3. El apoyo se suele materializar sobre las alas de vigas con
uniones en elementos prefabricados sección de T invertida y las dimensiones de los apoyos no sue-
len ser superiores a 15 o 20 cm. Como las cargas y las luces
Como se ha expuesto anteriormente, las estructuras prefabri- son elevadas, lo son también las reacciones concentradas en los
cadas de edificación se caracterizan por estar formadas por ele- nervios de las piezas sobre las alas de las vigas, por lo que es ha-
mentos horizontales (forjados, vigas) con un comportamiento bitual que las tensiones en estas zonas resulten muy elevadas,
claramente isostático, como consecuencia de las configuracio- superando notablemente el límite fRd.
nes de apoyo que se suelen disponer (ménsulas cortas, apoyos Además, como consecuencia de la reducidas dimensio-
a media madera, macizos de apoyo, etc.). Esta configuración nes de los apoyos en las piezas en TT es habitual que no se

Figura 12. Fallo de orejetas en apoyos.

M.Á. Liébana Ramos, R. Álvarez Cabal / Hormigón y Acero 2019; 70(287):31-46 – 37


Figura 13. Esquema de forjados con secciones en «TT».

Figura 14. Esquema de solicitaciones y armado en ménsulas cortas.

Figura 15. Mecanismo de fallo por descantillado en apoyos de elementos prefabricados.

38 – M.Á. Liébana Ramos, R. Álvarez Cabal / Hormigón y Acero 2019; 70(287):31-46


Figura 16. Ejemplo de fallos en apoyos con configuraciones de armado deficientes.

Figura 17. Descantillado en el apoyo de placas pretensadas.

cumplan las condiciones de anclaje, o que se produzca el des- que los problemas en estos puntos singulares suelen ser muy
cantillado de las aristas, tal y como se expone a continuación, graves y afectan incluso a la estabilidad del conjunto estruc-
situaciones estas por las que se desaconseja el empleo de este tural, ya que una incorrecta colocación de la armadura, o del
tipo de soluciones. elemento de apoyo, puede conducir a que se produzcan nu-
merosos fallos.
3.2. Descantillado de aristas Normalmente las dimensiones de las ménsulas y el valor
de las fuerzas Fvd y Fhd que se generan en el apoyo obligan al
El apoyo de los elementos horizontales (vigas, forjados, etc.) en empleo de diámetros relativamente importantes para garan-
los verticales (pilas, pilares, etc.) se suele realizar en ménsulas tizar la armadura necesaria As del tirante principal. Los ra-
cortas o apoyos a media madera, en ocasiones a través de un dios de doblado mínimos exigidos para esta armadura, y las
elemento elastomérico (fig. 14). reducidas dimensiones de la ménsula, hacen que las ramas
La Instrucción EHE-08 en el artículo 64.2 recomienda ex- verticales e inclinadas del paramento frontal de la ménsu-
presamente evitar, siempre que sea posible, este tipo de confi- la muchas veces queden descolocadas. Con recubrimientos
guración, ya que suelen dar problemas en su ejecución o en el reducidos, esto puede desencadenar a medio o largo plazo
funcionamiento en servicio al tratarse, tal y como expone, de problemas de durabilidad. Con recubrimientos excesivos, en
puntos conflictivos donde se concentran problemas de fisura- cambio, puede dar lugar a una zona no armada en el frente
ción y degradación del hormigón. La realidad ha demostrado de la ménsula.

M.Á. Liébana Ramos, R. Álvarez Cabal / Hormigón y Acero 2019; 70(287):31-46 – 39


Figura 18. Ancho mínimo para garantizar el apoyo.

Cuando se produce el segundo de los casos, es decir, que cm que dependen en este caso de las dimensiones del neo-
queda una zona del frente de la ménsula sin armar, si la reac- preno de apoyo. Lógicamente, si la solución es como la que
ción Fvd queda muy al borde, reaccionará contra un hormigón se representa en la figura 18, con dos vigas apoyadas sobre
no armado, pudiendo producirse el descantillado en esa zona. la cabeza de un pilar, las geometrías necesarias para cumplir
Este desplazamiento hacia el borde de la reacción Fvd puede la condición de ancho mínimo requieren anchos de pilar tan
producirse si el elemento de apoyo queda desplazado hacia desproporcionados que invalidan la solución. Los problemas
dicho borde, a lo que se suma el desplazamiento que sufre la de descantillado se presentan en ocasiones también durante
reacción como consecuencia de la deformación por flexión de la fase de ejecución. La figura 20 muestra el caso frecuente
la viga según se muestra en la figura 15a. A esto debe añadirse del montaje de una viga artesa sobre el capitel de una pila.
que casi siempre existe una reacción horizontal Fhd, debida La nivelación se consigue mediante cuñas de madera que no
por ejemplo al efecto de las variaciones dimensionales de ori- se retiran hasta, en el mejor de los casos, las últimas fases de
gen térmico y reológico en la viga, lo que agrava el fenómeno. ejecución (en numerosas ocasiones hemos observado que no
En la figura 16 se muestran ejemplos de fallo por esta causa, llegan a retirarse nunca).
donde los excesivos recubrimientos laterales dispuestos y los Esta circunstancia produce que la reacción sobre el pilar
propios radios de doblado conducen a zonas sin armado, dan- debida al peso propio del conjunto no se transmita centrada
do lugar al fallo de los apoyos. a través del neopreno, sino en los bordes del capitel a partir
Una situación similar se produce en el apoyo a media de las cuñas de nivelación, que resultan más rígidas que el
madera de placas pretensadas, aunque el mecanismo se pro- neopreno.
duce de forma opuesta (véase fig. 15b). El apoyo de estos
elementos se suele producir «a hueso» y, como consecuencia
del pretensado, la reacción de las placas es lineal, concen-
trándose en la arista de la placa (fig. 17a). Esta reacción se
desplaza hacia el borde exterior del apoyo a medio madera
(fig. 17b), pero manteniendo en todo momento el carácter
lineal y concentrado de la reacción y el riesgo, por tanto, de
descantillado.
Una simple solución a este problema podría ser aumentar
el ancho del apoyo, el cual podría determinarse por simple
geometría. Como se muestra en la figura 18, esta dimensión
depende del recubrimiento nominal rn, el radio de doblado
de las barras rd y el ancho del elemento de apoyo an (neo-
preno).
En la figura 19 se muestra una gráfica en la que se repre-
senta el ancho mínimo del apoyo en función de estos pará-
metros. Como se observa para diámetros habituales de 20
mm, se exigen unas dimensiones mínimas de entre 28 y 38 Figura 19. Relación entre ancho de apoyo y diámetro de barras.

40 – M.Á. Liébana Ramos, R. Álvarez Cabal / Hormigón y Acero 2019; 70(287):31-46


Figura 20. Esquema de montaje de una viga artesa.

Figura 21. Descantillado durante el montaje de una viga artesa.

Como el capitel suele presentar armaduras de diámetros pero las configuraciones de armado habituales dan lugar a que
importantes, los radios de doblado también lo son, por lo que su aportación a la resistencia del pilar no sea la teóricamente
existen zonas de hormigón sin armadura. Estas zonas coinci- esperable, al menos en la zona del apoyo.
den con los puntos de apoyo de las cuñas de nivelación, donde En efecto, es muy habitual en los proyectos la ausencia de
se sitúan las reacciones y se produce el descantillado de las detalles de la terminación de la armadura en cabeza, situación
aristas (fig. 21). que suele dar lugar a que incluso la armadura longitudinal
finalice en punta y su eficacia, por lo tanto, en la zona del
3.3. Anclaje de armaduras apoyo quede cuestionada [3]. En la figura 22 se muestra el
ejemplo de una cala realizada en la cabeza de un pilar prefa-
Los pilares utilizados para la construcción de edificios prefa- bricado, donde se observa esta situación.
bricados suelen presentar secciones cuadradas, rectangulares
o en forma de H que, como ya se ha expuesto, en la cabeza 3.4. Uniones de elementos prefabricados con elementos hor-
presentan en muchos casos el apoyo directo de las vigas. Esta migonados in situ
configuración da lugar a cargas localizadas importantes en ca-
beza que requieren una cuantía de armado elevada. Para consi- Una de las conexiones delicadas de los elementos prefabrica-
derar esta armadura es necesario que esté totalmente anclada, dos es la unión con zonas hormigonadas in situ. En estas zonas

M.Á. Liébana Ramos, R. Álvarez Cabal / Hormigón y Acero 2019; 70(287):31-46 – 41


ción. El panel empotraba en un zócalo de hormigón de mayor
espesor que los paneles.
Se puede apreciar que la unión carece de armadura trans-
versal, por lo que no puede garantizarse el solape entre la
armadura del panel y la del zócalo de hormigón. Incluso tra-
tando la conexión como una región de discontinuidad (re-
giones D según la nomenclatura de la Instrucción EHE-08),
los esfuerzos internos de tracción que se generan en la cone-
xión no pueden ser absorbidos por la ausencia de armadura
transversal.
Podría plantearse la posibilidad de reducir la solicitación
en los tirantes horizontales con un esquema como el mostrado
en la figura 24, y que estos sean absorbidos por la resisten-
cia a tracción del hormigón. Sin embargo, esta hipótesis no es
admitida por la normativa vigente, a lo que debe añadirse la
discontinuidad entre el hormigón prefabricado y el in situ, que
Figura 22. Configuración de armado en la cabeza de un pilar anula cualquier capacidad a tracción en el hormigón en la zona
prefabricado. de contacto.
Esta circunstancia hace que no se pueda justificar la exis-
tencia de un mecanismo resistente seguro que garantice el fun-
debe garantizarse la correcta transmisión de esfuerzos del ele- cionamiento de la conexión entre los paneles prefabricados y
mento prefabricado a la zona hormigonada in situ, y para ello el muro de hormigón armado.
los esquemas de armado deben de ser coherentes, situación Otra solución similar es la indicada en la figura 25, don-
esta que no siempre se estudia debidamente. de los nervios de paneles de contención del depósito apoyan
En la figura 23 se muestran un ejemplo de un depósito directamente sobre la armadura inferior de la cimentación,
resuelto con paneles prefabricados como elementos de conten- mientras que las armaduras del panel quedan envueltas por el

Figura 23. Sección y vista exterior de un depósito resuelto con paneles prefabricados.

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Figura 24. Esquemas de modelos de bielas y tirantes aplicables para la Figura 25. Configuración de apoyo de un panel prefabricado en la
conexión entre paneles prefabricados y muros de hormigón armado. cimentación.

Figura 26. Esquema de bielas y tirantes aplicable en la conexión.

M.Á. Liébana Ramos, R. Álvarez Cabal / Hormigón y Acero 2017; 2019; 70(287):31-46 – 43
Figura 27. Esquema de bielas y tirantes alternativo.

hormigón de la zapata, con un anclaje en prolongación recta


sin alcanzar la posición de la armadura inferior.
Al tratar la conexión al igual que en el caso anterior como
una región de discontinuidad, el esquema de bielas y tirantes
habitual se muestra en la figura 26. En este caso la armadura
vertical del panel no queda solapada con la armadura inferior
de la zapata, por lo que no puede movilizarse la biela de com-
presión en el nudo y no existe equilibrio interno. Ante la au-
sencia de solape, el esquema habitual no es aplicable.
Existen otros sistemas compatibles con la configuración de
armado existente, uno de los cuales se muestra en la figura 27.
En este caso, las fuerzas de tracción (T) en las barras del panel
se han intentado equilibrar con parte de la fuerza hidrostática
del agua (FW2), pero la propia geometría de la zapata limita
Figura 28. Descantillado en paneles de fachada por
la máxima fuerza FW2 que puede desarrollarse. Con este es-
tensiones localizadas.

Figura 29. Soluciones «improvisadas» en la conexión del cerramiento a la estructura principal.

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Figura 30. Influencia de las fases constructivas en los esfuerzos sobre la estructura.

Figura 31. Nave en construcción con elementos prefabricados.

quema, la altura máxima de agua debería limitarse considera- unos sobre otros, simplemente apoyados a hueso. Este tipo de
blemente (en torno a un tercio de la originalmente prevista), apoyos está teóricamente diseñado para soportar las cargas li-
limitando por tanto la funcionalidad del depósito. neales del peso propio del cerramiento, pero las tolerancias en
la fabricación y montaje de los paneles suele dar lugar a que
el apoyo entre elementos no sea uniforme, existiendo puntos
4. con irregularidades geométricas donde se producen tensiones
cerramientos localizadas.
Un ejemplo de esta situación se muestra en la figura 28,
La mayoría de los edificios industriales construidos con estruc- donde se observa el descantillado de un panel como conse-
tura prefabricada también disponen de cerramientos prefa- cuencia de las sobresolicitaciones producidas en los puntos de
bricados. Su uso, al igual que los elementos estructurales, está uno de los huecos de fachada.
muy extendido, y por ello deben tenerse en cuenta algunos Los paneles de cerramiento, en la mayoría de los casos,
aspectos que los convierten en elementos críticos si no se estu- únicamente tienen que soportar su propio peso (paneles au-
dian detalladamente. toportantes) y las acciones horizontales (viento, sismo), las
El montaje de los cerramientos permite diversas alternati- cuales deben ser transmitidas a la estructura principal. Por ello
vas, si bien suelen emplearse paneles horizontales dispuestos es necesaria una definición detallada de los elementos de co-

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nexión entre los cerramientos y los elementos de la estructura. te de los detalles constructivos, principalmente en las uniones,
Esta definición en muchos casos no es especialmente rigurosa suelen presentarse soluciones improvisadas durante la ejecu-
o incluso se omite, al tratarse de elementos teóricamente se- ción y de dudosa capacidad resistente, que convierten a este
cundarios que no se tratan con la importancia que se requiere. tipo de construcciones en muy vulnerables e inseguras.
Esta situación produce, en multitud de ocasiones, soluciones Por consiguiente, y con el objeto de evitar nuevos sinies-
improvisadas durante la ejecución que se resuelven en obra tros, debería plantearse la introducción de sistemas auxiliares o
por personal no cualificado y que finalmente suelen resultar mecanismos que sean capaces de aumentar la robustez de estas
deficientes y completamente ineficaces, como se muestra en estructuras, especialmente en sus uniones, ya que tanto las exi-
la figura 29. gencias de la normativa vigente como los procedimientos de
La secuencia en la ejecución de los paneles del cerramiento calidad y control que se están aplicando (materiales, proyecto
es otro de los factores que no suele especificarse en los proyec- y ejecución) no están resultando eficaces según el número cre-
tos y que, mal planteada a nivel de ejecución, puede dar lugar ciente de siniestros que se está produciendo.
a consecuencias graves. En la figura 30a se muestra la situación Medidas tan elementales como el dibujo a escala de la
nominal para el dimensionamiento de los soportes de una es- unión, acotando las medidas reales de cada elemento, las en-
tructura prefabricada, donde las vigas de cubierta conectan los tregas mínimas normativas, los radios de doblado y los valores
pilares, que están sometidos a los esfuerzos axiles transmitidos del recubrimiento, demostrarían que muchas de las geometrías
por las vigas y a los momentos asociados a las acciones de vien- con las que se resuelven estos detalles son en realidad inviables.
to, que se reparten entre los soportes existentes en el pórtico.
El caso de la figura 30b, así como el la figura 31, representan Bibliografía
la situación donde primero se disponen los paneles del cerra-
miento sin que se hayan conectado los pilares a través del din- [1] Ministerio de Fomento, EHE-08. Instrucción de Hormigón Estructural, 2.a
ed., Ministerio de Fomento, Madrid, 2009.
tel. Como se observa en este segundo caso, los momentos que
[2] Comité Europeo de Normalización (CEN), UNE EN 1992-1-1. Proyecto
tiene que absorber el pilar en su base son netamente mayores de estructuras de hormigón. Reglas generales y reglas para edificación, CEN,
a la situación final y apenas existen esfuerzos de compresión, Bruselas, 2004.
por lo que las solicitaciones durante la etapa de montaje son [3] J. Calavera Ruiz, Proyecto y cálculo de estructuras de hormigón en masa,
mayores a las que se producen en condiciones nominales. armado y pretensado, 2.a ed., INTEMAC, Madrid, 2008.

5. Conclusiones
Bibliografía recomendada
En el presente trabajo se han expuesto algunos ejemplos de
patologías comunes en construcciones resueltas con elementos Asociación Científico Técnica del Hormigón Estructural, Recomendaciones
para el proyecto, ejecución y montaje de elementos prefabricados, Colegio
prefabricados de hormigón. De acuerdo a los ejemplos trata- de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Madrid, 2004.
dos, este tipo de construcciones se caracterizan por el carác- Comité Europeo de Normalización (CEN), UNE EN 1992-3. Proyecto de
ter isostático de su estructura, donde destaca la ausencia en estructuras de hormigón. Depósitos estructuras de contención, CEN, Bruse-
muchos casos de mecanismos auxiliares (arriostramientos, fi- las, 2006.
jaciones, anclajes, etc.) que garanticen su estabilidad frente a A. Garcia Meseguer, Cabré F. Moran, J.C. Arroyo Portero, Jimenez Montoya
Hormigón Armado, 15.a ed., Gustavo Gili, Barcelona, 2009.
acciones de carácter extraordinario (acciones climáticas, sismo,
H.E. Nilsson, A. Losberg, Reinforced concrete corners and joints subjected
impactos, acciones durante el montaje), acciones que general- to bending moment, Proceedings of the American Society of Civil Engi-
mente no han sido tenidas en cuenta en cálculo. neers 102 (ST6) (1976).
Si a esta situación se le añade, como en muchas ocasiones Ruiz J. Calavera, Gomez J. Fernandez, Prefabricación de edificios y naves
se produce, una infravaloración de las tolerancias de ejecución industriales, INTEMAC, Madrid, 2001.
y montaje durante la fase de proyecto y un estudio insuficien-

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Disponible en www.hormigonyacero.com
Hormigón y Acero 2019; 70(287):47-53
http://dx.doi.org/10.1016/j.hya.2017.05.014

La doble célula triangular: mejora sustancial de la resistencia a carga


concentrada transversal en puentes empujados
The bottom triangular cell: A significant improvement for patch loading resistance
in launched bridges

Tomás Ripa Alonso


Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, LRA Infrastructures Consulting, Socio Director, Madrid, España

Recibido el 12 de junio de 2017; aceptado el 15 de junio de 2017

resumen
Este artículo presenta la mejora resistente frente a carga concentrada transversal que aporta una célula triangular acoplada
al ala inferior, a modo de nervio de rigidez. Los análisis con un modelo híbrido de elementos finitos permiten identificar
el mecanismo de resistencia local y el mecanismo adicional de contribución de los rigidizadores por flexión del nervio. Se
propone un modelo de cálculo que cuantifica esta mejora, solventando la insuficiencia que presenta la vigente formulación
normativa. Las conclusiones se aplican a un caso real, consistente en diseñar el empuje del viaducto del río Sava en Croacia,
suprimiendo toda la rigidización longitudinal.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
palabras clave: Carga concentrada transversal; Puentes empujados; Célula triangular

a b s t r ac t
This paper deals with the improvement in patch loading resistance achieved by a bottom triangular cell attached to a
T-shaped girder flange. The analyses performed with hybrid non-linear finite element models reveal two resistant mecha-
nisms: web resistance and an additional contribution of vertical stiffeners induced by the bottom cell stiffness. A numerical
model is proposed for evaluating the contribution of vertical stiffeners to patch loading resistance, in order to improve
present formulation deficiency. The conclusions are applied to a real case design of a launched bridge, the viaduct across
river Sava in Croatia, eliminating all longitudinal web stiffeners.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Published by Cinter Divulgación Técnica S.L.L. All rights reserved.
keywords: Patch loading; Launched bridges; Bottom triangular cell

1 Por tanto, resulta de gran importancia evaluar la resistencia


introducción frente a carga concentrada transversal de la forma más afinada
posible, dado que el diseño completo del puente, en particular
La construcción del tablero mediante empuje es un método los espesores de alma y la separación entre rigidizadores verti-
constructivo ampliamente utilizado tanto en tableros de hor- cales, puede verse condicionado por la fase de empuje.
migón como, en especial, metálicos y mixtos, dado el reducido En Europa y Estados Unidos es frecuente el diseño de
peso y flexibilidad de la subsección metálica. En este caso, sin puentes metálicos y mixtos con abundante rigidización longi-
embargo, un aspecto crítico que debe ser tenido en cuenta es la tudinal en el alma. En contraposición con este diseño, las sec-
introducción localizada de la reacción de los patines de empuje ciones bijácena buscan la simplicidad de diseño que se aprecia
directamente sobre el alma. Este tipo de aplicación de carga se en la figura 1, que corresponde a la subsección metálica del via-
denomina «carga concentrada transversal» y es un estado límite ducto mixto de Alta Velocidad sobre el Arroyo de las Piedras,
último específico de las estructuras con almas metálicas. carente de toda rigidización longitudinal, con células triangula-
res inferior y superior para incrementar la resistencia a flexión
Correo electrónico: tomasripa@lraingenieria.es
http://dx.doi.org/10.1016/j.hya.2017.06.002
0439-5689/© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.

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Figura 1. Viaducto mixto de Alta Velocidad sobre el Arroyo de las Piedras. Sección bijácena.

de la sección. En este artículo se analiza la mejora resistente transversal del alma. Es, por tanto, una función decrecien-
frente a carga concentrada transversal que aporta una célula te de la esbeltez del panel, dada por el parámetro de esbeltez
triangular acoplada al ala inferior, a modo de nervio de rigidez. λ = Fy /Fcr, raíz cuadrada del cociente entre la resistencia plástica
y la carga crítica de inestabilidad del panel cargado. Las funcio-
nes de resistencia se calibran empíricamente con los resultados
2 experimentales en vigas doble T. La expresión propuesta por
formulación normativa para el cálculo EA-E y Eurocódigo 3 es la dada en la ecuación (3).
de la resistencia a carga concentrada
transversal χ (λ) = 0.5 ≤ 1.0 (3)
λ
La vigente norma española de acero estructural EA-E [1] y el En cuanto a la carga crítica de inestabilidad, EA-E y Eurocódi-
Eurocódigo 3 EN1993-1-5 [2] utilizan una formulación ba- go 3 proponen una expresión general dada por la ecuación (4);
sada en el modelo de cálculo propuesto por Lagerqvist [3]. en nuestro caso, la obtendremos de forma «exacta» mediante
La resistencia a carga concentrada transversal se calcula como un análisis de pandeo lineal con un modelo de elementos fi-
la resistencia plástica reducida por una función de resistencia, nitos.
que depende del parámetro de esbeltez del panel y que tiene
π2E tw hw
en cuenta la reducción en la resistencia debida a la inestabili- Fcr = kF donde kF = 6 + 2 (4)
12 (1–v2) hw a
dad transversal del alma.
1 1
FRd = γ Fy χ (λ) = γ fyw tw ly χ (λ) (1) El parámetro k F se calibra con resultados de análisis de carga crí-
M1 M1
tica de abolladura de modelos de elementos finitos de paneles de
vigas doble T, siendo h w la altura del alma y a la separación entre
La resistencia plástica se calcula según el modelo de colapso de rigidizadores verticales que delimitan el panel cargado.
cuatro rótulas plásticas en el ala propuesto por Lagerqvist (fig. 2):

Fy = fyw tw ly donde ly = ss' + 2


2 (Mi + Mo )
≤ a (2) 3
fyw tw diseño con un nervio de rigidez.
cuantificación de la mejora resistente
La resistencia plástica Fy es el producto de la tensión de plasti-
ficación del alma fyw por el espesor del alma tw y por la longitud Desde un punto de vista conceptual, la disposición de un
de alma resistente ly (limitada a la separación entre rigidiza- nervio de rigidez mejora la resistencia frente a cargas con-
dores a). ly es proporcional a la longitud de introducción de centradas de una viga metálica en varios aspectos. Además de
la carga (patín más difusión en el ala, es decir, ss’ = ss + 2tf) y permitir patines de mayor anchura sin que la flexión del ala
a la rigidez del ala cargada, dada por sus momentos plásticos. resulte condicionante y de mejorar la introducción de la carga
La formulación de EA-E y de Eurocódigo 3 particularizan los en el alma, al aumentar su dispersión en el canto del nervio
momentos plásticos a los de una sección rectangular, corres- (fig. 3), la disposición del nervio de rigidez reduce la tenden-
pondiente a la chapa del ala, pero en nuestro caso utilizaremos cia a la inestabilidad transversal del alma. Por un lado, se re-
la expresión general (2). duce la esbeltez geométrica del alma al reducirse el canto del
La función de resistencia, por su parte, tiene en cuenta la subpanel «exento» (h'w); por otro, se incrementa sustancialmen-
reducción de la resistencia plástica debido a la inestabilidad te la rigidez torsional del ala cargada, con lo queda impedido el

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Figura 2. Mecanismo de colapso de cuatro rótulas plásticas.

Figura 3. Mejora en la introducción de la carga que aporta un diseño con nervio de rigidez.

giro del alma fuera de su plano en la unión con el nervio. Estos


dos efectos contribuyen conjuntamente a incrementar la carga
crítica de abolladura transversal del alma. Además, la rigidez a
flexión del nervio contribuye a aumentar dicha dispersión lon-
gitudinal de carga y, consecuentemente, la resistencia a carga
concentrada.
Hasta este punto, las mejoras en la resistencia derivadas de
la disposición de un nervio de rigidez cabría calificarlas de in-
crementos de magnitud de factores conocidos del mecanismo
resistente de vigas doble T. Sin que estas mejoras resulten en abso-
luto desdeñables, cabría señalar como principal aportación de un
nervio de rigidez la generación de un mecanismo resistente adi-
cional, complementario a la resistencia intrínseca del alma a car- Figura 4. Mejora en la introducción de la carga que aporta un diseño
gas localizadas. Puede enunciarse como el mecanismo de flexión con nervio de rigidez.
longitudinal del nervio entre rigidizadores verticales. El nervio
de rigidez, como elemento en flexión longitudinal, trabaja como
viga continua apoyada sobre los rigidizadores verticales y, de esta un caso real de viga de puente, correspondiente al viaducto
forma, parte de la carga localizada no llega nunca a solicitar al mixto sobre el Arroyo de las Piedras (fig. 1). Se realiza una
alma, sino que es transmitida directamente a los rigidizadores ver- batería de análisis en los que se varía el espesor de alma desde
ticales a través del mecanismo de flexión tipo viga del nervio. La 15 hasta 60 mm y separación de rigidizadores de 8, 4 y 2 m. El
resistencia frente a carga concentrada deja de ser un efecto emi- ala de la viga doble T y el nervio de rigidez se modelizan con
nentemente localizado, en el que los rigidizadores verticales son elementos tipo viga no lineales, con una modelización híbrida
una mera condición de contorno que limita la esbeltez del panel, de elementos placa y elementos viga ya empleada por Granath
sin una influencia más directa en la magnitud de la resistencia [4]. Los rigidizadores verticales se modelizan como vincula-
a cargas localizadas. Los rigidizadores verticales adquieren ahora ciones cinemáticas rígidas en el grado de libertad «vertical»,
una notable relevancia ya que, en función de la relación entre la correspondiente a la rigidez axil del rigidizador.
rigidez del nervio y la separación entre rigidizadores, contribuirán En la figura 4 se representa la ganancia de resistencia, dada
a resistir una fracción significativa de la carga aplicada. por el cociente de resistencias últimas de la viga con nervio de
rigidez (F *u,NR) frente a la viga doble T (F *u,DT), para todos los
3.1. Cuantificación de la mejora resistente casos analizados. El asterisco en la resistencia última indica que
esta se ha corregido mediante la fórmula de interacción entre
Para cuantificar la mejora resistente que aporta un nervio de carga concentrada transversal y flexión propuesta por el Euro-
rigidez se realizan análisis mediante un modelo de elementos código 3 para descontar el efecto de la flexión concomitante.
finitos, incluyendo no linealidad constitutiva y geométrica, Al incorporar el nervio, el incremento de resistencia es
comparando la resistencia de una viga con sección doble T con muy importante, mayor cuanto más esbelta es el alma y más se
la equivalente añadiéndole un nervio de rigidez constituido aproximan los rigidizadores. La ganancia resistente oscila entre
por una célula triangular inferior. Se utiliza para los análisis incrementos del orden del 50% en las almas más compactas

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Figura 5. Comparación de las compresiones transmitidas al alma en la viga doble T y con nervio de rigidez.

hasta incrementos superiores al 100% en las más esbeltas. Esta bución de los rigidizadores. La componente de resistencia local
conclusión es muy relevante. En las líneas de investigación más se debe a las compresiones verticales en el alma, cuya integral
recientes de resistencia con rigidizadores longitudinales se al- equilibra parte de la carga aplicada. La contribución de los ri-
canzan mejoras resistentes de hasta el 20% si el rigidizador se gidizadores se debe o bien a la flexión longitudinal del nervio,
sitúa en su ordenada óptima, tan próxima al ala que puede no que es capaz de trasladar directamente hasta ellos parte de la
ser factible su ejecución. Con un diseño tan simple de ejecu- carga aplicada, o bien al hecho de que los rigidizadores se si-
ción como un nervio de rigidez alcanzamos una mejora resis- túen más próximos que la longitud de alma comprimida, inte-
tente que llega a duplicar la de la viga doble T. ractuando directamente en el mecanismo de resistencia local.
La comparación de la distribución de compresiones verti- Se comprueba también que las vigas doble T presentan
cales en el alma (fig. 5) demuestra que la inclusión del nervio únicamente la componente de resistencia local. La rigidez del
de rigidez incrementa la dispersión longitudinal de la carga. ala exenta es muy inferior a la del nervio y no es significativa
La integral de compresiones equivale al 100% de la carga apli- la carga que es capaz de trasladar, como elemento en flexión,
cada en el caso de la viga doble T, pero en el caso de la viga hasta los rigidizadores. No es frecuente que los rigidizadores se
con nervio de rigidez parte de la carga aplicada se traslada por dispongan tan próximos como para situarse dentro de la lon-
flexión en el nervio hasta los rigidizadores verticales sin llegar gitud de alma comprimida, por lo que la contribución de estos
a solicitar a compresión el alma. por interacción con el mecanismo local, aunque pudiera darse
La modelización del ala y nervio con elementos tipo viga en vigas doble T, es ciertamente un caso excepcional.
permite obtener las leyes de esfuerzos flectores y cortantes en La formulación vigente de EA-E y Eurocódigo 3 predice
estos elementos por el mecanismo de resistencia a carga con- adecuadamente la componente de resistencia del alma (úni-
centrada transversal, una vez descontados los esfuerzos parcia- ca que presentan las vigas doble T), pero no contempla la
les elásticos en la subsección ala o nervio debidos a la flexión componente que aportan los rigidizadores en las vigas con
general de la viga. Observando la distribución de momentos nervio de rigidez, lo cual minusvalora las resistencias calcu-
flectores (tanto la representada para viga con nervio de rigidez ladas e induce a resultados anómalos en los casos en que los
[fig. 6] como la que resulta para la viga doble T), aparecen sen- rigidizadores se sitúan más próximos que la longitud de alma
dos extremos negativos en los bordes del patín de introducción resistente [5]. Proponemos entonces la mejora de la formu-
de la carga y sendos extremos próximos a flexión positiva, en lación vigente añadiendo la componente de contribución de
clara correspondencia con el mecanismo de colapso de cuatro los rigidizadores [6].
rótulas plásticas propuesto por Lagerqvist.
La observación conjunta de las compresiones en el alma y de 4.1. Caso l y ≥ a
la ley de esfuerzos cortantes en el nervio demuestra claramente la
contribución de este a la resistencia. Con rigidizadores muy sepa- La resistencia plástica para el caso ly ≥ a se calcula como suma
rados, la resistencia se debe, fundamentalmente, a compresiones de la resistencia plástica del alma con la limitación ly = a, más la
en el alma. Cuando los rigidizadores se aproximan a 4 m se apre- contribución de resistencia plástica de los rigidizadores necesa-
cia un incremento de la contribución del mecanismo de flexión ria para encajar la longitud de alma resistente en la separación
del nervio, puenteando más fracción de carga directamente a los entre rigidizadores Fys | ly = a:
rigidizadores, observable en el cambio de pendiente de la ley de
compresiones y el mayor salto de la ley de cortantes en el rigidi- Fy | l y ≥a = fyw tw a + 2 Fys | l y = a (5)
zador; por último, cuando los rigidizadores se aproximan hasta 2
m, la longitud de alma comprimida queda claramente limitada a La contribución de los rigidizadores en el caso l y ≥ a se mode-
la separación entre rigidizadores. Se observa un salto acusado de liza mediante un mecanismo de colapso de cuatro rótulas plás-
la ley de cortantes, que evidencia que los rigidizadores se llevan ticas que incluye la resistencia plástica del rigidizador (fig. 7).
una parte importante de la carga por el hecho de que la longitud La formulación derivada de este mecanismo de colapso resulta
de alma comprimida se encaje entre los rigidizadores en una expresión de la longitud de alma resistente que tiende
a la separación entre rigidizadores a medida que aumenta la
resistencia plástica del rigidizador y que, tras la debida mani-
4 pulación matemática, resulta:
modelo propuesto
Mpi + Mpo fyw tw b 235 • 103
Fys | l y =a = – – 15 tw fyw tw (6)
Así pues, se identifican claramente dos componentes en la re- b 2 fyw
sistencia que denominamos resistencia local o del alma y contri-

50 – T. Ripa Alonso / Hormigón y Acero 2019; 70(287):47-53


Figura 6. Esfuerzos flector y cortante en el nervio de rigidez para alma de 25 mm y separación de rigidizadores de 8, 4 y 2 m.

La contribución de los rigidizadores a través del mecanismo


de flexión longitudinal del nervio puede analizarse mediante un
modelo mecánico de viga sobre lecho elástico como el que se
muestra en la figura 8. El nervio de rigidez se asimila a una viga
biempotrada entre rigidizadores, de luz a, sobre un lecho elásti-
co cuya rigidez es el coeficiente de reacción del alma (equivalen-
te al coeficiente de balasto de Winkler) por el espesor del alma.
El coeficiente de reacción elástica del alma (Cw tw)ap se calcula
asimilando la distribución de compresiones en el alma a una
ley lineal en una altura igual a medio canto del alma, reducido
por la función de resistencia, para tener en cuenta la pérdida
de rigidez por abolladura. La longitud a la que se extiende el
lecho elástico es igual a la longitud de alma resistente (lcw = ly).
Figura 7. Modelo mecánico de colapso para el caso ly > a, consideran- Este modelo permite obtener la fracción de carga aplicada
do la contribución a la resistencia plástica del rigidizador Fys. Vy /F que se transmite al empotramiento del modelo de viga
sobre lecho elástico, y que sirve para evaluar la componente de
carga aplicada que se transmite a los rigidizadores por flexión
Por último, la resistencia calculada se obtiene con la función longitudinal del nervio. La resistencia total a carga concentrada
de resistencia propuesta por la EA-E: se evalúa entonces como suma de la resistencia del alma, que
puede aproximarse a la resistencia total calculada con la vigente
FRd = χ (λ) Fy| ly ≥ a (7) formulación de EA-E, más la contribución de los rigidizadores a
través de la flexión longitudinal del nervio y del cortante parcial
que traslada el nervio en la flexión general de tipo viga. Se pro-
4.2. Caso l y < a ponen así las siguientes ecuaciones para evaluar la resistencia,
considerando la contribución de los rigidizadores en el caso l y< a:
Cuando los rigidizadores están más separados que la longitud
1
de alma resistente (l y < a) reciben carga a través del meca- FRd = γ FRd,w + FRd,s + ∑V1 (8)
M1
nismo de flexión longitudinal del nervio. Para que este meca-
nismo sea eficaz es necesario que el nervio tenga una rigidez
suficiente en relación con la rigidez tipo membrana del alma FRd,w = χ (λ) fyw ly tw
como lecho que lo sustenta. El ala aislada tiene una rigidez
Vy
insuficiente, por lo que la contribución de este mecanismo a FRd,s = FRd (9)
F
la resistencia en las vigas doble T es despreciable, mientras que
en el caso de viga con nervio de rigidez la contribución solo se I1 B1 ysup,1
produce para las almas más delgadas y con una separación de
∑V1 = I
+
I
FRd

rigidizadores razonable.

T. Ripa Alonso / Hormigón y Acero 2019; 70(287):47-53 – 51


Figura 8. Modelo mecánico para la contribución de los rigidizadores. Caso ly < a.

que da lugar a la siguiente expresión cerrada para la resistencia: rigidizadores verticales (a = 5 m), la resistencia se calcula con
la expresión (10). Los resultados se muestran en la tabla 2.
1 1 Vemos la gran eficacia del nervio de rigidez para incremen-
FRd = γ χ (λ) fyw ly tw (10)
M1 1 Vy 1 I1 B1 ysup,1 tar la resistencia sobre la de viga doble T. La simple disposición
1– – +
γ M1 F γ M1 I I del nervio aumenta la contribución a la resistencia del alma
por la mayor longitud de alma resistente que es capaz de mo-
vilizar la rigidez del nervio. La resistencia total asciende a 6896
5. kN con alma de 18 mm, el doble de la resistencia alcanzada
aplicación al diseño de puentes por la viga doble T con ala exenta y alma de 20 mm. Con el
nervio de rigidez no es necesario incrementar el espesor del
El modelo de cálculo propuesto se aplica a la comprobación alma por la situación constructiva de empuje.
del empuje del viaducto sobre el río Sava, con chapas princi- Cuando pasamos a analizar el vano central de 130 m de
pales muy esbeltas y abundante rigidización longitudinal, y nos luz, la sección a cuartos de la luz, con alma de 22 mm y separa-
planteamos suprimir toda esta rigidización (fig. 9), incluyendo ción de 4 m entre rigidizadores verticales, tiene una resistencia
una célula triangular como nervio de rigidez. Obviamente, el a carga concentrada insuficiente durante el empuje. Con la for-
dimensionamiento a cortante de las almas a cortante resulta en mulación vigente aplicada a la viga doble T, ni el incremento de
un incremento de espesores frente a las almas originales rigi- la longitud de patín desde 1.5 hasta 2.5 m ni la aproximación
dizadas. Cuando analizamos la resistencia frente a carga con- de rigidizadores a 3 y 2 m son suficientes para la resistencia re-
centrada transversal de la sección de cuartos de luz en un vano querida. Solo el incremento de espesor del alma se demuestra
lateral de 85 m, como viga doble T, con un espesor de alma de la forma más eficaz y, de hecho, la única capaz de incrementar
18 mm y una separación de 5 m entre rigidizadores verticales, la resistencia hasta la requerida. Recalquemos, no obstante, lo
se requiere incrementar el espesor de alma a 20 mm (tabla 1). que ello implica en el dimensionamiento, puesto que es pre-
La resistencia se evalúa con la formulación vigente de EA-E ciso incrementar de forma general todo el espesor de alma de
ecuación [1]. las secciones centrales del vano, a partir de las secciones de
Si añadimos un nervio de rigidez formado por una célula cuarto de luz, desde los 22 mm requeridos por la resistencia a
triangular metálica (fig. 9), la longitud de alma resistente se cortante hasta los 26 mm requeridos por la resistencia a carga
incrementa notablemente (ly = 4.89 m) gracias a la rigidez que concentrada transversal, es decir, un incremento en peso de
aporta el nervio. Como resulta inferior a la separación entre acero principal del 18%.

Figura 9. Sección transversal del viaducto sobre el río Sava. Sección inicial con rigidización longitudinal y
sección rediseñada, sin rigidizadores longitudinales.

TABLA 1
Resultados de resistencia a carga concentrada de la sección doble T

a hw tw tf ss ly FRd FEd
Vano Sección
(m) (mm) (mm) (mm) (m) (m) (kN) (kN)

L = 85 m L/4 5 3.300 18 20 1.5 2.48 2743 3227


L = 85 m L/4 5 3.300 20 20 1.5 2.48 3387 3227

52 – T. Ripa Alonso / Hormigón y Acero 2019; 70(287):47-53


TABLA 2
Resultados de resistencia a carga concentrada de la sección con nervio de rigidez. l y < a

tw ly a FRd,w Vy /F FRd
(mm) (m) (m) (kN) (–) (kN)
(–)

18 4.89 5.0 6165 0.100 0.106 6896

TABLA 3
Resultados de resistencia a carga concentrada de la sección con nervio de rigidez. l y ≥ a

tw ly a Fy| ly≥a χ (λ)  Rd


F
(mm) (m) (m) (kN) (–) (kN)

22 4.66 4.0 33416 0.268 8141

Si, por el contrario, optamos por añadir un nervio de rigi- una formulación que complementa y mejora la vigente, tenien-
dez debemos evaluar la resistencia teniendo en cuenta la con- do en cuenta la contribución de los rigidizadores a la resisten-
tribución de los rigidizadores. La longitud de alma resistente, cia plástica cuando se sitúan más próximos que la longitud de
de 4.66 m, es mayor que la separación entre rigidizadores. Así alma resistente, o su contribución por flexión longitudinal del
pues, empleamos la formulación propuesta para el caso ly ≥ a nervio, evaluada a través de un modelo de viga sobre lecho
(ecuación [5]), añadiendo la contribución de los rigidizadores elástico, cuando los rigidizadores están más separados que la
a la resistencia plástica (tabla 3). La resistencia obtenida, del longitud de alma resistente.
orden de 8000 kN con alma de 22 mm, superior a la solici- En definitiva, la inclusión de un nervio de rigidez y la for-
tación de cálculo, es del orden del doble de la que se obtiene mulación propuesta abren una línea de diseño diametralmente
en la viga doble T exenta para ese espesor de alma. De nuevo, opuesta a la que nos conduce la formulación vigente. Según
el nervio de rigidez permite una resistencia suficiente a carga esta, para mejorar la resistencia a carga concentrada transver-
concentrada transversal sin incrementar el espesor de alma di- sal es preciso incrementar el espesor del alma; según nuestras
mensionado por cortante. conclusiones, para mejorar la resistencia se potencia el nervio,
no el alma.

6. Bibliografía
conclusiones
[1] Comisión Permanente de Estructuras de Acero, Instrucción de Acero Es-
tructural EA-E, Ministerio de Fomento, Madrid, 2012.
Podemos concluir entonces que un nervio de rigidez mejora
[2] EN1993-1-5. Design of steel structures-Part 1-5: Plated structural elements,
sustancialmente la resistencia a carga concentrada transversal. European Committee for Standarization, Brussels, 2006.
La mejora se debe a la mejora de los mecanismos resistentes [3] O. Lagerqvist, Patch Loading. resistance of steel girders subjected to concen-
convencionales de la viga doble T, el mecanismo de resistencia trated forces, Tesis Doctoral, Lulea University of Technology, Suecia, 1994.
local o contribución del alma, y a la aparición de un meca- [4] P. Granath, Serviceability limit state of I-shaped steel girders subjected to
nismo resistente adicional que es de flexión del nervio entre patch loading, J Constr Steel Res. 54 (2000) 387–408.

rigidizadores. [5] R. Chacón, Resistance of transversally stiffened hybrid steel plate girders
to concentrated loads, Tesis Doctoral, Universitat Politècnica de Catalunya,
Queda patente que la limitación de la longitud de alma 2009.
resistente no superior a la separación entre rigidizadores es, por [6] T. Ripa, Resistencia a carga concentrada transversal considerando la con-
sí sola, incorrecta, si no se añade la contribución directa de los tribución conjunta de un nervio de rigidez y de los rigidizadores verticales,
rigidizadores a la resistencia. Para solventarlo se ha propuesto Tesis Doctoral, Universidad Politécnica de Madrid, 2015.

T. Ripa Alonso / Hormigón y Acero 2019; 70(287):47-53 – 53


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https://doi.org/10.1016/j.hya.2018.04.001

Evaluación de métodos para estimar la resistencia característica a


compresión del hormigón en estructuras existentes a partir de la
extracción y ensayo de testigos
Assessment of methods to estimate the characteristic concrete compressive strength
in existing structures from core test results

Alejandro Fernández Domínguez* y Juan José Howland Albear


Universidad Politécnica de La Habana José Antonio Echevarría, Marianao, La Habana, Cuba

Recibido el 23 de noviembre de 2017; aceptado el 2 de abril de 2018

resumen
Este trabajo está motivado por la ausencia en las normativas cubanas de un método para estimar la resistencia característica
a compresión del hormigón en estructuras existentes a partir de la extracción de testigos. Se establece el estado del arte
sobre el tema y se utilizan los resultados de ensayos a compresión de testigos extraídos de 15 estructuras existentes de hor-
migón armado, para evaluar los diversos métodos encontrados en la literatura. Los resultados evidencian una gran variación
en los valores determinados por los diferentes métodos encontrados. Finalmente se efectúa la comparación entre dichos
valores, se cuantifican las diferencias promedio entre los valores calculados por los diferentes métodos y se emiten criterios
sobre la sensibilidad de sus resultados ante las características del lote de hormigón.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
palabras clave: Resistencia característica a compresión del hormigón; Testigos

a b s t r ac t
This paper is motivated because of the absence in Cuban standards of a method to estimate the characteristic concrete
compressive strength in existing structures from core test results. The state of the art on the subject is established and the
results of core compressive strengths of 15 reinforced concrete structures were used to assess the different methods found
on the literature. The results show a large dispersion on the values obtained by the different methods. Finally a comparison
of these values it’s made, the average differences between the methods are quantified and a criteria about the sensitivity of
the methods to the concrete batch characteristics is defined.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Published by Cinter Divulgación Técnica S.L.L. All rights reserved.
keywords: Characteristic concrete compressive strength; Concrete cores

* Autor para correspondencia.


Correos electrónicos: afernandezd@civil.cujae.edu.cu (A. Fernández Domín-
guez), jhalbear@civil.cujae.edu.cu (J.J. Howland Albear).

http://dx.doi.org/10.1016/j.hya.2017.07.001
0439-5689/© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.

A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):55-65 – 55


introducción turales ejecutados a nivel de laboratorio como pertenecientes a
estructuras construidas. Empleando los resultados del ensayo a
Analizar la seguridad estructural de una obra construida es compresión de los testigos, compara los valores de resistencia
mucho más complejo que en el caso de una estructura por cons- característica calculados según los métodos de la EN 1990:2002
truir, pues requiere inspecciones, ensayos y sólidos conocimien- [13] y la BS EN 13791:2007 [9], además de un método pro-
tos sobre seguridad estructural [1]. puesto por el autor como una modificación de este último. Los
En el caso de estructuras de hormigón armado, diversas razo- resultados mostraron que los valores calculados por la BS EN
nes pueden motivar el análisis de la seguridad de una estructura 13791:2007 [9] eran como promedio un 22% superiores a los
ya construida, y son referidas ampliamente en algunas normas calculados por la EN 1990:2002 [13] y en algunos casos las di-
relevantes como la BS 6089:2010 [2] y la BS EN 12504-1:2009 ferencias alcanzaron el 40%. Además, los valores calculados por
[3], así como en la literatura consultada [1]. los tres métodos mencionados son comparados con los valores
Uno de los parámetros indispensables a evaluar en una es- de resistencia característica determinados a partir de la resisten-
tructura existente de hormigón armado cuya seguridad está cia a compresión de las probetas. Como resultado de esta última
siendo analizada es la resistencia característica a compresión del comparación, se afirma que los valores obtenidos del método
hormigón. propuesto por el autor mostraron las menores diferencias con
En una estructura construida la resistencia característica a respecto a estos últimos, mientras que los métodos de la BS EN
compresión se estima a partir de la extracción y ensayo de tes- 13791:2007 [9] y la EN 1990:2002 [13] arrojaron valores mu-
tigos, complementada con el empleo de ensayos no destructi- cho mayores y mucho menores, respectivamente.
vos como la esclerometría y el ultrasonido, que contribuyen a Cristofaro et al. [16] emplean en su investigación los resul-
identificar los diferentes lotes de hormigón que pueden estar tados de una campaña de evaluación de edificaciones existen-
presentes en una estructura y a minimizar la cantidad de testigos tes de hormigón armado para la prevención de riesgo sísmico
a extraer. en la región de Toscana, Italia, a través de ensayos destructivos
En muchas de las normativas que abordan el tema [2,4–9], (extracción de testigos) y no destructivos. Los autores determi-
la resistencia característica a compresión del hormigón basada naron, en 81 de las edificaciones evaluadas, los valores de resis-
en la extracción de testigos es determinada de forma diferente tencia característica a compresión empleando los métodos de la
en dependencia del motivo de la evaluación. Se presentan dos BS EN 13791:2007 [9] y la EN 1990:2002 [13]. Los resultados
casos fundamentales: a) cuando se obtienen bajos resultados en obtenidos manifiestan una superioridad en los valores obtenidos
las probetas, y b) cuando se trata de estructuras en explotación, según la primera de un 50% como promedio sobre los calcula-
ya sea que presentan patologías o que van a sufrir algún cambio dos al aplicar la última.
de uso que signifique aumento de cargas, entre otras. En 2017, Cristofaro et al. [17] utilizan un caso de estudio
En Cuba existen tres normativas que rigen la evaluación de de donde se extrajeron 232 testigos para comparar los valores de
estructuras existentes de hormigón: la NC 318:2015 [10], la resistencia característica obtenidos al aplicar los métodos de las
NC 724:2015 [11] y la NC 1109:2015 [12], todas de recien- normativas BS EN 13791:2007 [9], EN 1990:2002 [13] y los
te actualización. La primera incluye lo referente al proceso de propuestos por Pucinotti [15] y Steenbergen y Vervuurt [14] y
extracción de testigos, la segunda aborda los aspectos sobre el comprándolo con la resistencia de diseño del hormigón y con la
ensayo a compresión de los mismos, mientras la tercera espe- resistencia determinada a partir de las probetas tomadas duran-
cifica lo referente al empleo del método combinado (testigos, te el control de calidad. Los resultados evidenciaron diferencias
esclerometría y ultrasonido) para obtener un mayor tamaño de entre los valores de resistencia característica determinados por
muestra. Ninguna de las tres incluye la determinación de valo- las normativas referidas de 6 MPa como promedio. Al mismo
res característicos de resistencia a compresión, lo que obliga a tiempo, ambos valores resultaron conservadores respecto a los
los especialistas en Cuba a trabajar con valores medios cuando valores de resistencia obtenidos durante el control de calidad, un
evalúan estructuras construidas, con el consecuente riesgo de la 18% en el caso de la EN 1990:2002 [13] y un 38% en el caso de
seguridad estructural. la BS EN 13791:2007 [9].
Sin embargo, diversas normativas y códigos internacionales A partir de todo lo expuesto anteriormente, puede afirmarse
como ACI 214.4-10 [6], ACI 562-13 [8], BS EN 13791:2007 que la determinación de un valor de resistencia característica a
[9], BS 6089:2010 [2] y EN 1990:2002 [13] sí presentan dife- compresión en estructuras construidas de hormigón constituye
rentes métodos con este fin. Algunos de estos métodos han sido una problemática de investigación mundial.
tratados en la literatura, evaluando y comparando sus resultados. Por tanto, en esta investigación se plantea como objetivo
Steenbergen y Vervuurt [14] en 2012 comparan los valores principal comparar los valores de resistencia característica ob-
de resistencia característica que se obtienen al emplear los mé- tenidos al aplicar los métodos que aparecen en las normativas
todos de la BS EN 13791:2007 [9] y la EN 1990:2002 [13], europeas BS EN 13791:2007 [9], BS 6089:2010 [2] y EN
además de un método propuesto por los autores, que es una 1990:2002 [13] y las norteamericanas ACI 214.4-10 [6] y ACI
modificación de este último. El estudio se realiza en 70 losas de 562-13 [8] a casos de estudio. Los casos de estudios son 15 edi-
hormigón armado, de las que se habían extraído testigos. Los ficaciones construidas en La Habana y regiones aledañas durante
resultados arrojan que los valores obtenidos al aplicar la BS EN el siglo xx, de las que se han extraído testigos en las últimas dos
13791:2007 [9] son como promedio un 15% superiores a los décadas. En primer lugar se describen los detalles principales
calculados al emplear la propuesta de método de los autores, asociados a cada uno de los métodos abordados. Luego se de-
siendo en algunos casos las diferencias de hasta un 30%. terminan los valores de resistencia característica a compresión
Pucinotti [15], en 2013, toma probetas y extrae testigos de en cada uno de los lotes bajo estudio. Finalmente, se comparan
25 lotes de hormigón pertenecientes tanto a elementos estruc- los resultados, se cuantifican las diferencias promedio entre los

56 – A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):55-65


valores calculados por los distintos métodos y se emiten crite- (por la esbeltez del testigo), Fdia (por el diámetro), Fhum (por el
rios sobre la sensibilidad de los métodos a las características del contenido de humedad) y Fdañ (por el daño por extracción) de
lote de hormigón, dígase tamaño de muestra, resistencia media la tabla 1 al valor de resistencia a compresión de cada testigo
a compresión y dispersión en los valores. (ftest). Posteriormente se estima la cantidad de lotes de hormi-
gón presentes en la estructura y además se eliminan testigos
con valores anómalos de resistencia a compresión en cada
métodos para estimar la resistencia caracterís- uno. Luego se procede a determinar el valor de la resistencia
tica a compresión en estructuras construidas media a compresión corregida para cada lote (fcm,is) (ecuación
a partir de la extracción y ensayo de testigos. 2), así como su desviación estándar (S) (ecuación 3) y la des-
viación de los factores de corrección empleados para calcular
En este apartado se exponen los aspectos fundamentales de ftest,corr (Sa) (ecuación 4).
los métodos encontrados en normativas europeas y nortea-
mericanas para estimar la resistencia característica a com- ftest,corr = Fh/d Fdia Fhum Fdañ ftest (1)
presión del hormigón en estructuras existentes a partir de
la extracción y ensayo de testigos, y específicamente para el 1 n

caso de estructuras existentes que son evaluadas ya sea por


fcm,is = n ∑i=1 ftest,corr (2)
un cambio de uso que signifique aumento de cargas o por la
∑ ( fci(n–1)
– ftest,corr) 2
presencia de patologías en la estructura. S= (3)
Es importante acotar que, a diferencia de las normativas
europeas, donde se emplea el término «resistencia caracte- sa = fcm,is Vh/d 2 + Vdia + Vnum + Vdañ (4)
rística a compresión del hormigón en la estructura», en las
normativas del American Concrete Institute (ACI) que son
abordadas en el documento [6,8] se refieren a esta como Siendo n el número de testigos de cada lote. Los valores de
«resistencia equivalente». Vh/d, Vdia, Vhum y Vdañ aparecen en la última columna de la
A pesar de que la forma de introducir la seguridad difiere propia tabla 1 y corresponden a cada uno de los factores de
entre estos dos enfoques, ambas se refieren a un valor estima- corrección que exige la misma; estos solo deben incluirse en
do de resistencia a compresión con un enfoque estadístico. la ecuación 4 si el valor de su respectivo factor es distinto
Por tanto, con el objetivo de lograr un mejor entendimiento de la unidad. Si los testigos presentan diferentes relaciones
de este artículo, se emplea el término resistencia característi- de altura/diámetro (h/d) se aconseja de manera conserva-
ca a compresión in situ para referirse a la resistencia caracte- dora emplear el valor de Vh/d correspondiente al testigo de
rística a compresión en estructuras existentes y se denota por menor h/d.
fck,is. De la misma forma, la resistencia media a compresión en
estructuras existentes es referida como resistencia media a Método del factor de tolerancia
compresión in situ y se denotará como fcm,is.
El método del factor de tolerancia fue propuesto por Hindo
Métodos del ACI 214.4-10 y Bergerstorm [19] en 1985 y establece que la resistencia
característica a compresión se estima con el empleo de la
El ACI 214.4-10 [6] «Guía para la obtención de testigos y ecuación 5.
la interpretación de resultados de resistencia a compresión»
presenta dos métodos para estimar el valor de fck,is: el método fck,is = fcn,is – (KS)2 + (ZSa )2 (5)
del factor de tolerancia y método alternativo. Para el empleo
de cualquiera de estos es necesario previamente determinar
el valor de resistencia a compresión corregido de cada testigo Donde los valores de K y Z se determinan a partir de las tablas
(ftest,corr) (ecuación 1) aplicando los factores de corrección Fh/d 9.2 y 9.3 del ACI 214.4-10 [6] en dependencia del nivel de con-

TABLA 1
Factores de corrección a la resistencia a compresión de testigos según el ACI 214.4-10 [6] (tabla 91 de ACI 214.4-10)

Factor de corrección Caso específico Valor medio Coeficiente de variación V(%)

Fh/d Tratamiento de la ASTM C42/C42M [18] 1 − (0,13 − aftest ) (2 − h /d) 2


2,5 (2 – ) 2
Sumergido 48 h 1 − (0,117 − aftest ) (2 − h /d)2 2,5 (2 – ) 2
Secado al aire** 1 − (0,144 − aftest ) (2 − h /d)2 2,5 (2 – ) 2
Fdia 2 in. (50 mm) 1,06 11,8
4 in. (100 mm) 1,00 0,0
6 in. (150 mm) 0,98 1,8
Fhum Tratamiento de la ASTM C42/C42M [18] 1,00 2,5
Sumergido 48 h 1,09 2,5
Fdañ 1,06 2,5

* La ASTM C42/C42M-04(4) establece un tratamiento del testigo después de extraído y hasta ser ensayado.
** Secado al aire durante 7 días a temperatura ambiente y humedad relativa menor de 60%.
*** La constante = 4,3 10−4 MPa−1.

A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):55-65 – 57


fianza asumido y el número de testigos (n). Según los autores Método de la BS EN 13791:2007
de este método, pueden ser empleados niveles de confianza del
75% para estructuras ordinarias, del 90% para edificios impor- Según se establece en la BS EN 13791:2007 [9], luego de en-
tantes y del 95% para elementos cruciales de plantas nucleares. sayados los testigos el resultado de resistencia a compresión
de cada uno debe ser corregido aplicando los factores de co-
Método alternativo rrección exigidos en la BS EN 12504-1:2009 [3]. Luego, em-
pleando los valores obtenidos de ftest,corr se determina la fcm,is y
El método alternativo fue introducido por Bartlett y Mac- finalmente fck,is.
Gregor [20] en 1995. Estos investigadores planteaban que Con este fin, la BS EN 13791:2007 [9] presenta los enfoques
el método del factor de tolerancia resultaba demasiado con- A y B, el primero para ser usado cuando se tiene una muestra de
servador en la práctica, ya que los ensayos de testigos sobre- 15 o más testigos y el segundo cuando la muestra tiene entre 3 y
estimaban la verdadera variabilidad del hormigón in situ; es 14 testigos. A continuación se describen los dos enfoques:
decir, el valor de fck,is calculado por la ecuación 4 resultaba Enfoque A
muy bajo porque el valor de la desviación estándar (S) em- El valor de fck,is estimado de la región de ensayo debe ser el
pleado era muy alto. Además, planteaban que la precisión menor valor entre los que se obtienen de las ecuaciones 9 y 10.
inherente a este método resultaba significativamente mayor fck,is = fcm,is – k2S (9)
que las especificaciones empleadas en los métodos actuales
de diseño. fck,is = fis,mínimo + 4 (10)
El método alternativo, por su parte, se aplica en dos pasos.
Primero se determina, el límite inferior estimado para el valor
de fcm,is a partir de la ecuación 6. Donde s es el mayor valor entre la desviación estándar de los
resultados de los ensayos (S) y 2 MPa, y k2 se indica en las dis-
(TS)2 posiciones nacionales, o si no se da ningún valor, se toma como
( fc )CL = fcm,is – n + (ZSa )
2
(5)
1,48, y fis,mínimo es el resultado mínimo del ensayo de resistencia
a compresión.
Donde T representa el efecto de n en la incertidumbre del
valor de fcm,is y se determina a partir de la tabla 9.4 de ACI Enfoque B
214.4-10 [6] en función del nivel de confianza establecido y El valor de fck,is debe ser el menor valor entre los que se
de n, mientras el resto de las variables son las mismas definidas obtienen de las ecuaciones 11 y 12.
con anterioridad. Los autores del método sugieren que un 90% fck,is = fcm,is – k (11)
de confianza es probablemente conservador para uso general.
Luego la fck,is se estima empleando la ecuación 7. fck,is = fis,mínimo + 4 (12)

fck,is = C ( fc )CL (7)


Donde k depende del tamaño de la muestra (n) y se obtiene
de la tabla 2.
Donde C es un factor que considera la variabilidad de la resis- Finalmente, el valor de fck,is obtenido por cualquiera de los dos
tencia a compresión dentro de una misma estructura y depende enfoques anteriores debe dividirse por 0,85, lo que significa un
del número de amasadas, del número de elementos y del tipo incremento del 18%. El valor obtenido pudiera entonces ser
de construcción en cuestión y se escoge de la tabla 9.5 de [6]. mayor que el valor de fcm determinado en probetas del mismo
hormigón, lo que resultaría sin dudas inseguro. [14]
Método del ACI 562-13
TABLA 2
La normativa ACI 562-13 [8], «Especificaciones para la evalua- Valor de k asociado con un número pequeño de resultados de ensayos [9]
ción, reparación y rehabilitación de edificios de hormigón», esta- n k
blece que en la evaluación de la seguridad en estructuras construi-
de 10 a 14 5
das de hormigón armado, la fck,is se estima a partir de la ecuación 8.
de 7 a 9 6
de 3 a 6 7
(Kcv)
2
fck,is = 0,09 fcm,is 1 – 1,28 n + 0,0015 (8)

Método de la BS 6089:2010
Donde V es el coeficiente de variación de las resistencias
de los testigos y kc es el coeficiente modificador del coeficiente de La norma británica BS 6089:2010 [2] declara que los dos en-
variación que se determina de la tabla 6.4.3 de [8]. foques que propone la BS EN 13791:2007 [9] abordados en
Este método también se encuentra especificado en la Ca- 2.3.1 y 2.3.2 no son aplicables para determinar la resistencia
nadian Highway Bridge Design Code CAN/CSA S6-06 [21] característica de una estructura existente sobre la cual no hay
y se basa en el método alternativo propuesto por Bartlett y conocimiento previo. En su lugar propone el empleo de un
MacGregor [20] en 1995 que se especifica en el ACI 214.4- método más conservador basado en principios estadísticos es-
10 [6]. tablecidos, como la t de Student.

58 – A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):55-65


La normativa propone que fck,is sea el menor valor entre los Casos de estudio
que se obtienen de las ecuaciones 13 y 14.
fck,is = fcm,is – t0.05 S (13) Los métodos para estimar la resistencia característica com-
presión en estructuras construidas, abordados en 2.1, son
fck,is = fis,mínimo + 4 (14) evaluados en 15 edificaciones de hormigón armado cons-
truidas en La Habana y sus cercanías a lo largo del siglo xx;
Donde t0.05 es el valor del estadígrafo t para n-1 grados de algunos datos asociados a las mismas se recogen en la tabla 3.
libertad y un nivel de confianza del 95%. Dichos datos fueron obtenidos a partir de informes de estu-
dios de diagnóstico realizados en estas estructuras por dos
Método de la EN 1990:2003 entidades de La Habana: la Empresa Nacional de Investi-
gaciones Aplicadas (ENIA) y el Centro de Investigación y
De acuerdo a Steenbergen y Vervuurt [14], el Eurocódigo EN Desarrollo de la Construcción (CIDC). El anexo A contiene
1990:2002 [22] establece principios y requerimientos para la la totalidad de los datos asociados a los testigos extraídos en
seguridad, el servicio y la durabilidad de las estructuras. Para los estudios de diagnóstico referidos.
lograrlo, describe las bases para el diseño y la verificación de las La elección de estas 15 estructuras como casos de estudio
mismas y las premisas acerca de la seguridad estructural. fue realizada de manera aleatoria de un total de alrededor de
Específicamente en el caso de estructuras existentes, EN 200 informes de estudios de diagnóstico consultados en los
1990:2002 [13] refiere en su anexo D un método para esti- archivos de las dos empresas antes mencionadas.
mar fck,is basado en la resistencia de testigos extraídos de la Para llevar a cabo la evaluación de cada uno de los métodos
estructura. abordados y dados los diferentes criterios que existen sobre la
Dicha resistencia característica se estima asumiendo una aplicación de los factores de corrección a la resistencia de testi-
distribución logarítmica-normal de la resistencia a compresión gos, se decidió para todos los casos determinar el valor de ftest,corr,
según la ecuación 15. aplicando la ecuación 1, que emplea los factores de corrección
establecidos en el ACI 214.4-10 [6] (tabla 1); de esa forma
1 todos los métodos parten de los mismos valores de resistencia
fck,is = exp fcm,is (Y ) – tn-1,p = 0,05 s (Y ) 1+ n (15)
a compresión de testigos corregidos (ftest,corr) y por tanto se apre-
cia de mejor manera su aplicación al determinar los valores de
Donde fcm,is (Y) es la media del logaritmo natural de los valo- fck,is. Es importante aclarar que los factores Fh/d y Fhum aplicados
res medidos de resistencia a compresión; s(Y) es la desviación son los correspondientes a la condición del testigo sumergido
estándar de los logaritmos naturales de los valores medidos de 48 h antes del ensayo, por coincidir con las especificaciones al
resistencia a compresión, y tn-1,p=0,05 es el valor del estadígrafo respecto de las normas cubanas NC 54-122:1986 [23] y NC
t de Student para un grado de confianza del 95% y n-1 grados 318:2003 [24], vigentes durante los años en que fueron reali-
de libertad. zados los estudios de diagnóstico sobre las estructuras casos de
Según Steenbergen y Vervuurt [14], el factor tie- estudio. En el anexo A pueden encontrarse los detalles sobre la
ne en cuenta la incertidumbre en el valor medio y el valor obtención de los valores de ftest,corr de cada testigo.
de tn-1,p=0,05 tiene en cuenta la incertidumbre en la desviación
estándar. Identificación de lotes y búsqueda de valores anómalos
Es importante acotar que en la EN 1990: 2002 [22] no se
hace referencia al empleo de factores de corrección a los va- Luego de obtener el valor de resistencia a compresión corre-
lores individuales de resistencia a compresión de los testigos. gido de cada testigo (ftest,corr) aplicando los factores de correc-
ción del ACI 214.4-10 [6], se procedió a identificar la canti-
Conclusiones parciales dad de lotes dentro de cada una de las estructuras y eliminar
del análisis aquellos testigos cuyos valores de resistencia a
Lo expuesto en el apartado 2.1 evidencia la gran diversidad compresión resultaron atípicos.
de métodos manejados internacionalmente para determinar Este proceso se llevó a cabo según los criterios del ACI
la resistencia característica a compresión de una estructura 214.4-10 [6] en su apéndice A2. Primeramente los testigos se
construida a partir de la extracción y ensayo de testigos. Esto agruparon de acuerdo al tipo de elemento estructural del cual
hace injustificable el hecho de que las normativas cubanas no fueron extraídos; luego se realizaron pruebas de comparación
cuenten con método alguno. múltiple, primero dentro de cada uno de los grupos formados
La mayor diferencia detectada entre los métodos radica y luego entre ellos, para demostrar cuáles de los testigos podían
en el nivel de confianza exigido por las normativas norteame- ser considerados como muestras de un mismo lote de hormigón.
ricanas [6,8] y las normativas europeas [2,13]. Estas últimas Las pruebas de comparación múltiple se realizaron en el
exigen un 95% de nivel de confianza mientras que las prime- asistente estadístico Statgraphics. La tabla ANOVA y la prue-
ras plantean que incluso un 90% resulta conservador. Este ba de Fisher se emplearon para determinar si existían diferen-
elemento puede influir en la magnitud de los valores de fck,is. cias estadísticamente significativas entre las medias de cada
Por otro lado, todos los métodos tienen en común que subgrupo formado. Luego, en los casos positivos se empleó
consideran de una forma u otra las mismas variables: el ta- la prueba de rangos múltiples siguiendo el método de dife-
maño de muestra (n) y alguna medida de la dispersión de los rencia mínima significativa (LSD) de Fisher con un nivel de
valores de ftest, ya sea la desviación estándar (S) o el coeficiente confianza del 95,0%, para determinar cuáles de los subgrupos
de variación (V). eran diferentes.

A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):55-65 – 59


TABLA 3
Datos más importantes de las 15 obras casos de estudios

Nº Obra Año de construcción Año de estudio Elementos ensayados Cantidad de testigos


extraídos

1 Almacén de hemoderivados 1943 2004 Columna, Viga, Losa 12


2 Calle N No. 336 1945 2002 Viga, Columna 9
3 Almacenes Cubanacán 1970 1999 Columna, Viga, Losa 19
4 Plaza de la Revolución José Martí 1954 2006 Losa 4
5 Casa de Dulce María Loynaz 1928 2002 Losa 4
6 Hotel Herradura 1956 2000 Viga, Losa 13
7 Edificio Malecón y F 1967 2002 Muro 10
8 Muelle 8 del Mariel 1979 2001 Viga 9
9 Edificio 7 ma y 116 1964 2000 Columna, Viga 12
10 Dirección Municipal del PCC Cárdenas 1977 2002 Losa 3
11 Edificio Pentágono 1956 1998 Columna 8
12 Basamento del Edificio de la UNAICC 1927 2001 Columna, Viga 6
13 Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología 1945 2004 Losa 12
14 Calixto García (Edificio Joaquín Albarrán) 1914 2005 Losa 20
15 Hospital Pedro Borrás 1935 2007 Columna, Viga 15

Una vez concluido el análisis, se llegó a las siguientes con- Resultados y discusión
clusiones:
a) Solo la obra 14 no se ajustó a una distribución normal, Estimación de fck,is aplicando los diferentes métodos aborda-
sino a una distribución logarítmica-normal, que de acuer- dos en 2.1
do a criterio expuestos en ACI 214.4-10 [6], es caracte- Una vez definidos los lotes de hormigón que conformaban la
rística de obras con pobre control de ejecución. muestra, se determinaron los valores de fck,is para cada uno de
b) En todas las obras los testigos pertenecían al mismo lote esos lotes empleando los métodos descritos en 2.1. Algunos
de hormigón, a excepción de las obras 1, 3 y 15, las cuales detalles sobre la aplicación de estos métodos a los casos de
presentaron dos lotes cada una, quedando finalmente 18 estudio se abordan a continuación.
lotes de hormigón. En los métodos establecidos en el ACI 214.4-10 [6] (ver
c) Específicamente en el caso de la obra 1, la prueba de ran- 2.1.1) se empleó un grado de confiabilidad del 90%, como su-
gos múltiples (tabla 4) arrojó que los testigos de las losas gieren Bartlett y MacGregor [20].
podían ser incluidos en el mismo lote que los testigos de En la tabla 5 se muestran los valores de fck,is obtenidos, ade-
las columnas o de las vigas, pero estos dos últimos no eran más de los valores de fcm,is y S correspondientes a cada lote.
homogéneos entre sí. Por tanto, se decidió asumir 2 lotes, Como puede notarse, en el lote 10 no aparece valor alguno de
agrupando a los testigos de las losas y columnas, con el fck,is para el método ACI 562-13 [8], esto se debe a que dicho
objetivo de aumentar en lo posible la cantidad de testigos método no puede ser empleado para tamaños de muestras in-
en cada lote. feriores a 4. En el caso del lote 5 no se muestra valor alguno
para el método de la BS EN 13791:2007 [9], pues el valor
TABLA 4 calculado de fck,is resultó negativo.
Pruebas de rangos múltiples. Procedimiento de diferencia mínima significa-
tiva (LSD) de Fisher. Nivel de confianza: 95,0% Comparación entre métodos
Grupos Cantidad de Media Grupos
testigos homogéneos La tabla 5 evidencia la gran variabilidad con que los diferentes
Columnas 3 13,4 X métodos abordados en el apartado 2 estiman el valor de fck,is
Losa 3 16,3 X X para un mismo lote de hormigón. Aun observando cuidadosa-
Viga 6 20,4 X mente, no puede encontrarse un patrón en los valores de fck,is
asociado a ninguna de las variables de los métodos (n, S o fcm,is).
Nota: Las X en la misma columna indican homogeneidad entre grupos. En la última fila de la propia tabla se calcularon los rangos del
valor de fck,is para cada lote, que no es más que la diferencia en-
Posteriormente, cada uno de los 18 lotes fue sometido a tre el mayor y menor valor de fck,is calculado por los métodos.
una búsqueda de valores atípicos empleando también el asis- Obsérvese como en tres lotes las diferencias alcanzan valores
tente estadístico Statgraphics, mediante las pruebas de Grubbs por encima de 12 MPa, mientras que en otros tres son infe-
y Dixon con un nivel de confianza del 99%. En este proceso no riores a 3 MPa, otra evidencia de la variabilidad en los valores
fue detectado valor anómalo alguno. En la tabla 5 se resumen de fck,is calculados por los diferentes métodos para un mismo
las principales características de los 18 lotes formados. lote de hormigón.

60 – A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):55-65


TABLA 5
Valores de fcm,is y fck,is para los diferentes lotes según cada uno de los métodos abordados en 2.1. Entre paréntesis: valores de ( fcm,is – fck,is) / fcm,is

Obra 1 2 3 4 5 6 7 8 9 2 10 11 12 13 14 15 Prom, de CV de
Lote 1,1 1,2 2 3,1 3,2 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15,1 15,2 (fcm,is (fcm,is
Tamaño de muestra (n) 6 6 9 13 6 4 4 13 10 9 12 3 8 6 12 20 6 9 -fck,is) / -fck,is) /
fcm,is (MPa) 14,87 20,41 12,1 16,4 11 20,2 6,73 26,4 49,6 29,4 7 28,6 11,6 9,1 22,2 16,8 11,3 16,7 fcm,is fcm,is
Desviación estándar de ftest,corr (MPa) 3,88 4,19 1,84 3,50 1,76 2,61 1,79 7,11 2,49 10,2 1,56 4,29 1,99 2,64 5,95 9,00 2,61 3,93
fck,is (MPa) Método del 7,63 12,57 8,75 10,54 7,55 14,56 2,91 14,96 43,28 11,75 4,38 17,50 8,12 4,15 12,35 3,01 6,40 10,00 0,42 36,42%
factor de tolerancia
(0,49) (0,38) (0,28) (0,36) (0,31) (0,28) (0,57) (0,43) (0,13) (0,60) (0,37) (0,39) (0,30) (0,54) (0,44) (0,82) (0,43) (0,40)
Método 10,33 14,72 8,83 11,88 7,87 14,87 4,35 19,52 37,11 19,77 5,04 19,21 8,74 6,18 15,89 11,37 8,00 12,26 0,29 10,31%
alternativo (0,33) (0,28) (0,27) (0,28) (0,29) (0,26) (0,35) (0,26) (0,25) (0,33) (0,28) (0,33) (0,25) (0,32) (0,28) (0,32) (0,29) (0,27)
ACI 562-13 8,14 10,61 10,6 13,09 8,10 9,17 4,16 20,46 42,87 13,56 6,37 9,41 6,51 17,83 14,18 7,45 11,91 0,29 50,68%
(0,45) (0,48) (0,12) (0,20) (0,26) (0,55) (0,38) (0,23) (0,14) (0,54) (0,09) (0,19) (0,28) (0,20) (0,16) (0,34) (0,29)
BS EN 7,87 13,41 6,10 11,39 4,02 13,15 17,92 44,63 21,37 1,99 21,59 5,60 2,09 17,18 3,52 4,27 10,73 0,37 60,80%
13791:2007 (0,38) (0,23) (0,41) (0,18) (0,57) (0,23) (0,20) (0,10) (0,14) (0,67) (0,11) (0,43) (0,73) (0,09) (0,75) (0,55) (0,25)
BS 6089:2010 7,05 11,97 8,68 10,15 7,38 14,01 2,52 13,77 45,07 10,41 4,19 16,37 7,83 3,76 11,49 1,28 6,02 9,42 0,45 39,44%
(0,53) (0,53) (0,28) (0,38) (0,33) (0,30) (0,63) (0,48) (0,09) (0,65) (0,40) (0,43) (0,33) (0,59) (0,48) (0,92) (0,47) (0,44)
EN 1990:2002 8,19 12,72 9,18 10,00 7,59 13,75 3,32 15,06 41,53 13,19 4,10 15,46 7,67 4,42 13,11 6,11 6,85 9,73 0,41 27,53%
(0,45) (0,38) (0,24) (0,39) (0,31) (0,32) (0,51) (0,43) (0,16) (0,55) (0,41) (0,33) (0,34) (0,51) (0,41) (0,64) (0,39) (0,42)
Rango de f ck,is 3,28 5,16 3,42 3,41 3,37 6,31 1,83 7,31 15,40 14,73 4,03 9,94 2,81 4,06 8,72 12,90 2,98 3,20
(MPa)

A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):55-65 – 61


Figura 1. Comparación de los valores de fck,is calculados según las normativas europeas [2,9,13].

En la figura 1 se grafican para cada lote los valores corres- todo alternativo del ACI 214.4-10 [6] es superior al método del
pondientes de fcm,is y de fck,is calculados según los métodos de factor de tolerancia de la misma normativa en un 21% como pro-
las normativas europeas [2,9,13]. En la misma, donde los lotes medio, alcanzando en algún caso hasta un 74%. Estos resultados
fueron organizados en orden ascendente del valor de fcm,is, pue- están en concordancia con las afirmaciones hechas por Bartlett y
de notarse como en todos aquellos lotes donde la fcm,is es mayor MacGregor [20] respecto a que el método del factor de tolerancia
de 15 MPa (del 8 al 18), excepto en el lote 11, el valor calcu- resultaba muy conservador. Por otra parte, los valores de fck,is calcu-
lado según la BS EN 13791:2007 [9] es superior al calculado lados según el método del ACI 562-13 [8] presentan valores muy
según la EN 1990:2002 [13] como promedio un 26% y alcan- similares a los de obtenidos por el método alternativo, en algunos
za valores máximos de hasta 48%. Estos resultados están en casos superiores y en otros inferiores, con diferencias promedio
concordancia con los reportados por Pucinotti [15] en 2013. menores al 15%. Nótese que en ningún caso el valor de fck,is de
Sin embargo, en el resto de los lotes (1 al 7), que casi en cada lote supera al de fcm,is correspondiente.
su totalidad presentan valores de fcm,is por debajo de 12 MPa, Para ampliar la comparación, se decidió calcular en qué
el comportamiento es el inverso, o sea los valores calculados porcentaje cada uno de los métodos reduce el valor de fcm,is al
según la BS EN 13791:2007 [9] resultan más conservadores calcular el valor de fck,is (valores entre paréntesis de la tabla 5).
que los calculados según la EN 1990:2002 [13]. No obstante, En la penúltima columna de la tabla 5 se muestran los
se considera que este hecho no entra en contradicción con la valores promedio, para cada método, de los porcentajes antes
afirmación hecha en el párrafo anterior ni con los resultados referidos. Nótese que el método del ACI 562-13 [8] y el mé-
de Pucinotti [15], pues en esta última investigación ninguno todo alternativo del ACI 214.4-10 [6] presentan reducciones
de los lotes de hormigón analizados presentaba valores de fcm,is del 29% como promedio del valor de fcm,is al calcular el valor de
inferiores a los 15 MPa, como en este caso. Estos resultados fck,is, mientras que el método del factor de tolerancia del ACI
indican que los métodos de las normativas europeas tienen 214.4-10 [6] presenta un 42%, lo que reafirma que es más
comportamientos diferentes para valores bajos y altos de fcm,is. conservador que los anteriores.
Al mismo tiempo, observando la figura 1 se pueden consta- Por su parte, entre las normativas europeas se confirma que,
tar dos afirmaciones hechas por Steenbergen y Vervuurt [14]: como promedio, el método de la BS EN 13791 [9] es menos
primero al respecto de que los valores calculados según la BS conservador que los métodos de la BS 6089:2010 [2] y la EN
6089:2010 [2] están mucho más acordes a los que se obtienen al 1990:2002 [13].
aplicar la EN 1990:2002 [13], y segundo, que en algunos casos, De manera general, el método alternativo del ACI 214.4-10
como lo confirma el lote 18, los valores de fcm,is calculados según la [6] y el método del ACI 562-13 [8] son, como promedio, los
BS EN 13791:2007 [9] pueden ser superiores al valor de fcm,is del menos conservadores, mucho menos que el método de la BS
lote, lo que está totalmente en contra de la seguridad estructural. EN:13791:2007 [9], al que ya en la normativa BS 6089:2010
En la figura 2 se grafican entonces, para cada lote, los valores [2] y en la literatura [14,15] calificaban de ofrecer valores de fck,is
correspondientes de fcm,is y de fck,is calculados según los métodos de en contra de la seguridad estructural. Se confirma la hipótesis
las normativas americanas [6,8]. En la misma, los valores también lanzada en 2.6 sobre las diferencias que produce en el valor de
se han organizado en orden ascendente del valor de fcm,is. Si se ob- fck,is el nivel de confianza que exigen los métodos de las normas
serva cuidadosamente, se puede notar como en todos los casos, a norteamericanas [6,8] y las europeas [2,9,13] analizadas, resul-
excepción del último lote, el valor de fck,is determinado por el mé- tados que concuerdan con los obtenidos por Couto et al. [1]

62 – A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):55-65


Figura 2. Comparación de los valores de fck,is calculados según las normativas norteamericanas [6,8].

Finalmente, en la última columna de la tabla 5 se exponen ridad estructural. Por su parte, el método del ACI 562-13 [8]
los valores del coeficiente de variación (CV) de los porcen- no arrojó valor alguno de fck,is para un lote con solo 3 testigos.
tajes en que cada método reduce la fcm,is al calcular la fck,is. Se Se constató que el método alternativo y el método del ACI
considera que estos valores evidencian la sensibilidad de cada 562-13 [8] resultan los menos conservadores, arrojando valores
uno de los métodos a las características del lote, dígase tama- de fck,is que reducen como promedio el valor de fcm,is un 29%.
ño de muestra, media o desviación típica. Como se observa, El resto de los métodos presentó un comportamiento bastante
el método alternativo del ACI 214.4-10 [6] presenta un valor similar, con resultados que oscilan alrededor del 40%.
de 10,3%, el cual es mucho más bajo que los valores presen- Se evidenció que la diferencia en el nivel de confianza exi-
tados por el resto de los métodos, que oscilan entre el 27,5% gido por las normativas americanas [6,8] y europeas —90 y
y el 60,8%. Se cree que este es un elemento de mucha impor- 95%, respectivamente— influye en gran medida en los valores
tancia si se quiere resaltar la calidad de un método sobre otro. de fck,is calculado.
La baja resistencia a compresión que de manera gene- Finalmente, se demostró que los métodos presentan diferen-
ralizada presentan los casos de estudio es característica de te sensibilidad a las características de un lote, dígase tamaño de
muchas construcciones existentes en Cuba y en La Habana muestra, media o dispersión en los valores. Destacan el método
específicamente, donde se cuenta con un amplio patrimonio alternativo del ACI 214.4-10 [6] como el menos sensible, mien-
construido de más de 100 años de existencia. Puede afirmar- tras en el otro extremo el método de la BS EN 13791:2007 [9]
se que este hecho no influye de forma alguna en los resul- resulta el más sensible, considerándose este un elemento de peso
tados obtenidos, más allá del caso puntual referido donde el si se quiere distinguir la calidad de alguno de los métodos evalua-
método de la BS EN 13791:2007 [9] arrojó un valor negati- dos sobre los otros.
vo de fck,is para un lote con 6,73 MPa de fcm,is.
Recomendaciones
Conclusiones
Se recomienda realizar una investigación experimental que per-
En este trabajo se evaluaron y compararon los valores de fck,is mita definir cuál de los métodos manejados en la literatura para
que se obtienen al aplicar los métodos de cinco normativas estimar la resistencia característica a compresión en estructuras
internacionales [2,6,8,9,13] sobre 15 estructuras construidas construidas a partir de testigos se adecua mejor a las condicio-
en el siglo xx en La Habana de las que se extrajeron testigos nes de Cuba, o, en su lugar, determinar un método propio.
en las últimas dos décadas.
Resultó evidente la acentuada dispersión que existe entre Agradecimientos
los valores que se obtienen al aplicar los diferentes métodos
normados al estimar la fck,is a un mismo lote de hormigón. Se agradece a la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas
Se detectó que el método de la BS EN 13791:2007 [9] (ENIA) y al Centro de Investigación y Desarrollo de la Cons-
presentó problemas en el cálculo de fck,is para un valor bajo de trucción (CIDC) por facilitar los informes de diagnósticos de las
fcm,is de 6,7 MPa, arrojando un valor negativo, mientras que en estructuras que constituyeron los casos de estudio de este trabajo.
uno de los casos se obtuvo un valor de fck,is superior al valor Se agradece al Prof. Dr. Paulo Helene por su asesoría.
de fcm,is, elemento que está totalmente en contra de la segu-

A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):55-65 – 63


Anexo A.
Datos asociados al cálculo de ftest,corr para cada testigo

Obra Testigo Elemento ftest(MPa) Fh/d Fdia Fdañ Fhum ftest,corr (MPa) Obra Testigo Elemento ftest(MPa) Fh/d Fdia Fdañ Fhum ftest,corr (MPa)
estructural estructural

1 1 Columna 10,5 0,894 1,000 1,06 1 10,0 7 Losa 25,0 0,939 1,036 1,06 1 25,8
2 Columna 10,3 0,969 1,000 1,06 1 10,6 8 Losa 30,1 0,905 1,000 1,06 1 28,9
3 Columna 18,6 0,995 1,000 1,06 1 19,6 9 Losa 24,5 0,881 1,000 1,06 1 22,9
4 Losa 17,8 0,948 1,000 1,06 1 17,9 10 Losa 19,4 0,895 1,000 1,06 1 18,4
5 Losa 15,6 0,936 1,000 1,06 1 15,5 11 Losa 27,1 0,882 1,000 1,06 1 25,3
6 Losa 15,9 0,925 1,000 1,06 1 15,6 12 Losa 43,8 0,889 1,000 1,06 1 41,3
7 Viga 19,6 0,886 1,000 1,06 1 18,4 13 Losa 36,7 0,886 1,036 1,06 1 35,7
8 Viga 16,4 0,987 1,000 1,06 1 17,1 7 1 Muro 44,5 0,961 1,036 1,06 1 47,0
9 Viga 19,3 1,000 1,000 1,06 1 20,4 2 Muro 49,4 0,974 1,036 1,06 1 52,9
10 Viga 21,6 1,000 1,000 1,06 1 22,9 3 Muro 46,8 0,998 1,036 1,06 1 51,3
11 Viga 26,3 0,984 1,000 1,06 1 27,4 4 Muro 47,8 0,983 1,036 1,06 1 51,6
12 Viga 15,3 1,000 1,000 1,06 1 16,2 5 Muro 45,1 0,965 1,036 1,06 1 47,9
2 1 Viga 14,3 1,000 1,036 1,06 1 15,7 6 Muro 44,8 0,999 1,036 1,06 1 49,2
2 Viga 12,1 0,977 1,036 1,06 1 13,0 7 Muro 44,5 0,999 1,036 1,06 1 48,8
3 Viga 10,3 1,000 1,036 1,06 1 11,3 8 Muro 48,8 0,998 1,036 1,06 1 53,4
4 Viga 11,5 0,998 1,036 1,06 1 12,7 9 Muro 43,5 0,999 1,036 1,06 1 47,7
5 Viga 10,8 0,943 1,036 1,06 1 11,1 10 Muro 42,5 0,998 1,036 1,06 1 46,6
6 Viga 12,5 0,983 1,036 1,06 1 13,5 8 1 Viga 38,2 1,000 1,036 1,06 1 42,0
7 Columna 10,4 0,994 1,036 1,06 1 11,4 2 Viga 21,8 1,000 1,036 1,06 1 23,9
8 Columna 9,9 1,000 1,036 1,06 1 10,8 3 Viga 43,2 1,000 1,036 1,06 1 47,4
9 Columna 8,5 1,000 1,036 1,06 1 9,4 4 Viga 27,4 0,934 1,036 1,06 1 28,0
3 1 Columna 12,9 1,000 1,036 1,06 1 14,2 5 Viga 29,7 1,000 1,036 1,06 1 32,6
2 Columna 12,9 1,000 1,036 1,06 1 14,2 6 Viga 15,8 1,000 1,036 1,06 1 17,4
3 Columna 13,8 0,990 1,036 1,06 1 15,0 7 Viga 19,8 1,000 1,036 1,06 1 21,7
4 Columna 20,4 0,991 1,036 1,06 1 22,2 8 Viga 18,1 0,982 1,036 1,06 1 19,5
5 Columna 16,8 0,988 1,036 1,06 1 18,2 9 Viga 29,0 1,000 1,036 1,06 1 31,8
6 Columna 11,0 0,988 1,036 1,06 1 12,0 9 1 Columna 6,7 1,000 1,036 1,06 1 7,3
7 Viga 18,3 0,917 1,036 1,06 1 18,5 2 Columna 5,6 1,000 1,036 1,06 1 6,2
8 Viga 14,6 0,993 1,036 1,06 1 15,9 3 Columna 8,7 1,000 1,036 1,06 1 9,6
9 Viga 14,6 0,993 1,036 1,06 1 15,9 4 Columna 6,0 1,000 1,036 1,06 1 6,6
10 Viga 12,4 0,999 1,036 1,06 1 13,6 5 Columna 7,8 1,000 1,036 1,06 1 8,5
11 Viga 16,5 0,993 1,036 1,06 1 18,0 6 Columna 4,6 1,000 1,036 1,06 1 5,0
12 Viga 11,3 0,982 1,036 1,06 1 12,2 7 Viga 7,4 1,000 1,036 1,06 1 8,1
13 Viga 21,5 0,982 1,036 1,06 1 23,2 8 Viga 4,4 0,968 1,036 1,06 1 4,7
14 Losa 13,5 0,876 1,036 1,06 1 13,0 9 Viga 5,3 1,000 1,036 1,06 1 5,8
15 Losa 9,1 0,874 1,036 1,06 1 8,7 10 Viga 7,6 1,000 1,036 1,06 1 8,3
16 Losa 11,6 0,875 1,036 1,06 1 11,1 11 Viga 7,4 0,997 1,036 1,06 1 8,1
17 Losa 8,8 0,937 1,036 1,06 1 9,1 12 Viga 5,0 1,000 1,036 1,06 1 5,5
18 Losa 12,4 0,915 1,036 1,06 1 12,5 10 1 Losa 27,0 0,968 1,036 1,06 1 28,7
19 Losa 11,6 0,924 1,036 1,06 1 11,7 2 Losa 22,9 0,962 1,036 1,06 1 24,2
4 1 Losa 17,3 1,000 1,000 1,06 1 18,4 3 Losa 32,0 0,935 1,036 1,06 1 32,8
2 Losa 18,3 0,991 1,000 1,06 1 19,2 11 1 Columna 12,6 0,997 0,990 1,06 1 13,2
3 Losa 17,9 1,000 1,000 1,06 1 19,0 2 Columna 12,9 1,000 0,990 1,06 1 13,6
4 Losa 22,7 1,000 1,000 1,06 1 24,0 3 Columna 10,5 1,000 0,990 1,06 1 11,0
5 1 Losa 9,0 0,919 1,000 1,06 1 8,8 4 Columna 8,8 1,000 0,990 1,06 1 9,3
2 Losa 4,9 0,918 1,000 1,06 1 4,8 5 Columna 13,4 1,000 0,990 1,06 1 14,0
3 Losa 7,2 0,990 1,000 1,06 1 7,5 6 Columna 11,9 1,000 0,990 1,06 1 12,5
4 Losa 6,0 0,918 1,000 1,06 1 5,8 7 Columna 9,6 1,000 0,990 1,06 1 10,1
6 1 Viga 26,1 0,970 1,000 1,06 1 26,9 8 Columna 8,6 1,000 0,990 1,06 1 9,1
2 Viga 30,9 0,971 1,000 1,06 1 31,8 12 1 Columna 8,4 0,973 1,000 1,06 1 8,7
3 Viga 13,9 0,948 1,000 1,06 1 13,9 2 Columna 5,3 0,969 1,000 1,06 1 5,4
4 Viga 24,7 0,989 1,000 1,06 1 25,9 3 Columna 8,3 0,874 1,000 1,06 1 7,7
5 Viga 19,9 0,989 1,000 1,06 1 20,9 4 Viga 12,1 0,975 1,000 1,06 1 12,5
6 Viga 25,0 0,989 1,000 1,06 1 26,2 5 Viga 12,4 0,894 1,000 1,06 1 11,8

64 – A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):55-65


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A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):55-65 – 65


MONOGRAFÍAS

SECRETARÍA DE ACHE
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Hormigón y Acero 2019; 70(287):67-73
https://doi.org/10.1016/j.hya.2018.06.002

Empleo de la metodología de superficies de respuesta para determinar


el factor k de las puzolanas naturales y su influencia en la durabilidad
de los hormigones
Use of the response surface methodology to determine the k factor of natural
pozzolans and their influence on the durability of concrete

Joaquín Raúl Cuetara Ricardoa,* y Juan José Howland Albearb


Departamento de diagnóstico y levantamiento (RESTAURA), Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC), La Habana Vieja, Cuba
a

b
Profesor e investigador titular, Grupo de investigación de materiales y tecnologías de la construcción, Centro de Estudios de Construcción y
Arquitectura Tropical (CECAT), Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría, CUJAE, Marianao, La Habana, Cuba

Recibido el 29 de marzo de 2018; aceptado el 25 de junio de 2018

resumen
Las puzolanas de origen natural han sido muy utilizadas en la fabricación de morteros y hormigones por milenios, desde las
antiguas civilizaciones griegas y romanas hasta la actualidad. En el presente trabajo se estudia el factor k de las puzolanas
naturales de la región occidental de Cuba y se valora su influencia en la calidad de los hormigones. Se empleó la metodolo-
gía de superficies de respuesta para localizar los valores óptimos de reemplazo. En el diseño del programa experimental se
concibió la determinación de la resistencia a la compresión a los 7 y 28 días, y la porosidad efectiva a los 28 días. El estudio
arrojó que, de acuerdo con la normativa cubana, el factor k de estas puzolanas es de 0,2, sin embargo, con el empleo de la
metodología propuesta se logró optimizar los niveles de reemplazo y el tiempo de curado.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
palabras clave: Puzolanas naturales; Factor k; Resistencia a la compresión; Porosidad; Durabilidad

a b s t r ac t
Pozzolans of natural origin have been widely used in the manufacture of mortars and concretes for millennia, from the
ancient Greeks and Romans civilizations to the present. In the present work, the k factor of the natural pozzolans of the
Western region of Cuba is studied, and its influence on the quality of the concretes is evaluated. Response surface method-
ology was used to locate the optimal replacement values. The design of the experimental program was used to determine
the compressive strength at 7 and 28 days, as well as the effective porosity at 28 days. Although the study showed that,
according to Cuban regulations, the k factor of these pozzolans is 0.2, with the use of the proposed methodology it was
possible to optimise the replacement levels and the curing time.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Published by Cinter Divulgación Técnica S.L.L. All rights reserved.
keywords: Natural pozzolans; K factor; Compressive strength; Porosity; Durability

* Autor para correspondencia.


Correo electrónico: jrcuetara@gmail.com ((J.R. Cuetara Ricardo).

https://doi.org/10.1016/j.hya.2018.06.002
0439-5689/© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.

J.R. Cuetara Ricardo, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):67-73 – 67
1. tamaño de poros en pastas con aglomerante cal-puzolana [9]. En
introducción este estudio se emplearon PN no zeolitizadas, cenizas volantes y
microsílice como MCS, y concluyeron que los ensayos directos
El hormigón es el material de construcción más ampliamente de resistencia en las pastas indican mejor el potencial de contri-
usado en el mundo, y después del agua es el que más se explota. bución de los MCS a base de puzolanas que los métodos conven-
Producto de su alta demanda la industria del cemento está con- cionales para estimar la actividad puzolánica. Las propiedades
siderada entre los subsectores industriales más contaminantes, evaluadas demostraron que no siempre las puzolanas con mayor
junto a la siderúrgica, la química, la refinación de petróleo y la índice de reacción son las que mejores prestaciones tienen, de ahí
producción del papel. la importancia de realizar los ensayos directamente en morteros
Sin discusión, el cemento Portland ha sido uno de los mate- y hormigones, sin embargo, todas influyeron en las mediciones
riales que más ha favorecido al desarrollo de la humanidad. Su realizadas, aunque unas más que otras.
fabricación se practica en más de 150 países, principalmente en El factor k o eficacia cementante está relacionado con la par-
Asia, Europa y el Medio Oriente [1]. Hoy se asocia con el nivel te de material cementante en un hormigón especial que se con-
de desarrollo de un país, sin embargo, también ha resultado ser sidera equivalente al cemento Portland. La norma cubana que
de forma contradictoria uno de los principales responsables de la especifica el hormigón hidráulico [10] establece que el factor k
degradación del medio ambiente pues su proceso productivo está de las puzolanas es el valor obtenido en la práctica que indica la
montado sobre la base de la explotación intensiva de recursos no parte de cemento Portland que se puede sustituir con una parte
renovables (materias primas y combustibles fósiles) y en él se de MCS sin afectar la resistencia a la compresión de un hormi-
emiten significativos volúmenes de gases de efecto invernadero. gón curado hasta los 28 días.
En el área de los materiales de construcción la mayoría de los El presente trabajo, apoyado en la estadística, determina el
trabajos de investigación van dirigidos a buscar alternativas soste- factor k de las PN de la región occidental de Cuba y también
nibles donde se reduzcan los impactos sobre el medio ambiente. su influencia en la calidad del hormigón. Para ello se fabricarán
Tener conocimiento de los coeficientes de reemplazo de los ma- hormigones con diferentes niveles de reemplazo y se verificará
teriales cementantes suplementarios (MCS) es fundamental en la importancia de los factores tiempo de curado y nivel de re-
la fabricación de hormigones a partir de estos materiales. Este emplazo sobre la variable de respuesta (resistencia a la compre-
trabajo va dirigido a brindar las herramientas suficientes para sión). Asimismo, se evaluará el desempeño por durabilidad de los
contrarrestar los efectos negativos que provoca la producción de hormigones fabricados a partir del ensayo de absorción capilar,
cemento y, al unísono, obtener hormigones de similar o mejor y serán comparados estadísticamente con el hormigón patrón.
calidad.
Los MCS presentan actividad tanto hidráulica como puzolá-
nica y ambas son de carácter químico. Las primeras, en presencia 2.
de agua endurecen similar a lo que ocurre con el cemento Port- materiales y métodos
land ordinario (CPO) y las segundas son reacciones de óxidos de
sílice en presencia de hidróxidos de calcio (Portlandita) y agua Para la fabricación de los hormigones se utilizó un CPO que res-
para formar silicatos de cálcicos hidratados [2]. ponde a la denominación P-350 (tipo i) de la fábrica Cementos
La formación de silicatos cálcicos hidratados a partir de la Curasao, del municipio Mariel, en la provincia de Artemisa. La
reacción puzolánica favorece la densificación de la microes- tabla 1 muestra sus principales características y los valores se
tructura del hormigón, disminuye su porosidad y aumenta su comparan con los establecidos por la norma cubana [11].
resistencia [3]. El efecto de los MCS en la estructura de poros Los áridos utilizados en el estudio son de origen natural,
está fuertemente relacionado con su composición y la relación de la cantera La Molina, ubicada en el municipio Mariel, en la
agua-cemento de la mezcla [4]. Asimismo, para que la reacción provincia de Artemisa. Todos los ensayos se realizaron según
puzolánica ocurra es necesario curar lo suficiente para asegurar la establecen las normas cubanas correspondientes [12–16]. En
presencia de agua [5]. las tablas 2 y 3 se detallan las propiedades físicas de los áridos
Muchas de las propiedades de los hormigones fabricados con y su distribución granulométrica.
puzolanas naturales (PN) han sido estudiadas, López y Castro La PN empleada es del yacimiento Las Carolinas, dispuesto
[6], por ejemplo, determinaron la resistencia eléctrica a la pene- en la provincia de Cienfuegos, en Cuba. La caracterización de
tración del ion cloruro de hormigones fabricados con cementos este material la permitió el departamento de geología de la
adicionados con PN. Determinaron que existen diferencias alre-
dedor de los 2.900 Coulomb con respecto al hormigón elabo-
TABLA 1
rado con CPO y los resultados coincidieron con los obtenidos
Propiedades físicas del cemento (P-350)
por Metha y Monteiro [7]. Estos concluyeron que un hormigón
Propiedades Valores Aceptación
con CPO a la edad de 90 días o más presenta por lo general NC 95: 2011
una resistencia eléctrica a la penetración del ion cloruro de 2.500
Superficie específica (Blaine) (cm2/g) 3317 Mín. 2800
Coulomb más que un hormigón con reemplazo de MCS.
Finura (%) 1,7 Máx. 10
Fabricar hormigones con una parte de CPO reemplazada por
Tiempo de fraguado inicial (min) 102:00:00 Mín. 45
PN ayuda a reducir los efectos del ataque por sulfatos. Merida y
Tiempo de fraguado final (h) 3:02:00 Máx. 10
Kharchi [8] demostraron que la expansión decrece un 65,21% Peso volumétrico (kg/m3) 1168
en comparación con el hormigón de control. Otros investigado- Densidad (g/cm3) 3,15
res han evaluado cómo los MCS influyen en la conductividad Consistencia normal (%) 24,5
eléctrica, la resistencia a la compresión y en la distribución del

68 – A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):67-73


fábrica de cemento de Cienfuegos. Para facilitar su hidratación se le asignó 3 bloques a ensayar, o sea, se realizó un experimen-
la puzolana fue molida finamente hasta que el retenido en el to y 2 réplicas por cada tratamiento.
tamiz de 90 m fuera igual al 10% o menor. En la tabla 4 se Se analizó el comportamiento de estos factores sobre la
muestra la composición química y en la tabla 5 se ordenan resistencia a la compresión basado en la metodología de super-
algunas características físicas de dicha puzolana. ficies de respuesta. Este diseño está respaldado por un conjun-
to de técnicas matemáticas y estadísticas que son útiles para
2.1. Método experimental modelar y analizar problemas en los cuales una respuesta de
interés es influida por varias variables, y el fin es optimizar esta
El interés del estudio es determinar el factor k de la PN del respuesta [17]. La diferencia entre diseños de metodología de
yacimiento de Las Carolinas, de la región Occidental de Cuba, superficies de respuesta y diseños factoriales es la inclusión de
y medir la influencia del nivel de reemplazo y el tiempo de los efectos cuadráticos. De acuerdo con Walpole et al. [18],
curado sobre la resistencia a la compresión. También se compa- el efecto cuadrático causa la estimación de la superficie de
rarán los valores de porosidad efectiva de los hormigones con respuesta al exhibir una curvatura. En el presente trabajo se
reemplazo, seleccionados al azar, con el patrón. determinó de forma experimental los niveles de los factores
Se decidió usar un diseño factorial multinivel para el estu- que conducen a obtener una respuesta óptima con la ayuda del
dio de la resistencia a la compresión de los hormigones. En el software estadístico StatGraphics Centurion XV [19].
factor Reemplazo Puzolana se incluyeron 5 niveles, los valores Conjuntamente se midió la porosidad efectiva por el mé-
bajo y alto además de otros niveles igualmente espaciados en- todo establecido en la norma cubana [20]. Las mediciones se
tre ellos, y en el caso del factor Días Curado se incluyeron 2 realizaron en el hormigón patrón y con el 10 y 20% de reem-
niveles, bajo y alto. En la tabla 6 se especifican los factores y la plazo de cemento Portland por PN. Para el estudio en cues-
cantidad de niveles por cada uno de ellos. A cada tratamiento tión los testigos fueron extraídos de las probetas de 15 cm de
diámetro y 30 cm de alto para evitar el efecto pared que se
produce en la zona próxima a la superficie. Con el fin de de-
TABLA 2
terminar la porosidad efectiva se analizaron 3 testigos por cada
Propiedades físicas de los áridos fino y grueso
tipo de hormigón. En este caso no se diseñó un experimento,
Propiedades Arena Gravilla solo se tomó al azar el tipo de hormigón y se ensayó a nivel de
Peso específico corriente (g/m3) 2,61 2,63 laboratorio, determinando si existe diferencia estadísticamente
Peso específico saturado (g/m3) 2,65 2,66 significativa entre los resultados obtenidos.
Peso específico aparente (g/m3) 2,72 2,70
Por ciento de absorción (%) 1,8 1 2.2. Descripción del procedimiento
Masa volumétrica suelta (kg/m3) 1.477 1.371
Masa volumétrica compactada (kg/m3) 1.663 1.510
Se consideró un hormigón patrón con una resistencia caracte-
Por ciento de huecos (%) 37 45
rística a la compresión de 30 MPa a los 28 días, y en función
Material más fino tamiz 200 (%) 9,9 1,2
del grado de control en el laboratorio, su resistencia media a
compresión será de 32 MPa. Las mezclas consideradas en el
TABLA 3 estudio tienen el mismo tipo de árido y dosificados en la mis-
Distribución granulométrica de los áridos empleados ma proporción a manera de obtener una curva granulométrica
Áridos Tamices (mm) constante. Se utilizó una proporción de árido fino y grueso de
45/55% respectivamente. La relación agua-cemento (0,45) se
19,1 12,7 9,52 4,76 2,38 1,19 0,59 0,295 0,149
consideró para un ambiente donde la agresividad es alta, según
Fino 100 100 100 88 57 41 26 14 7 lo establece la norma cubana [10].
Grueso 98,5 43 4,33 0,83 0 0 0 0 0 Para mejorar la laborabilidad del hormigón fresco se utilizó
el aditivo Dynamón SRC-20 perteneciente al nuevo sistema de
TABLA 4
MAPEI. Se trata de un aditivo superfluidificante de base acríli-
Composición de la puzolana natural
ca (segunda generación avanzada) modificado para hormigones
premezclados caracterizados por una baja relación agua-cemen-
Contenido Puzolana natural
to, altas resistencias mecánicas y largo mantenimiento de la la-
Dióxido de silicio (SiO2) (%) 56,40 borabilidad. El asentamiento deseado medido por el cono de
Óxido férrico (Fe2O3) (%) 5,13 Abrams estará entre 14 y 16 cm aproximadamente. La dosis em-
Óxido de aluminio (Al2O3) (%) 11,71
pleada varió en función del contenido de reemplazo de cemento
Óxido de calcio (CaO) (%) 7,17
Portland por PN. La cantidad de materiales a emplear por cada
Óxido de magnesio (MgO) (%) 1,93
tipo de hormigón a elaborar se muestra en la tabla 7.
Trióxido de azufre (SO3) (%) 0,0319

TABLA 5 3.
Propiedades físicas de la puzolana natural resultados y discusión
Puzolanidad por Frattini (mg/g) 636
Determinación de la superficie específica (cm2/g) 3882,98 El ensayo de absorción de agua por capilaridad y resistencia
Determinación de la densidad (kg/dm3) 2,24 a la compresión del hormigón se aplicó según la metodología
establecida por las normas cubanas [20,21] respectivamente,

A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):67-73 – 69


TABLA 6
Factores bajo estudio y sus niveles

Factores Bajo (−1) Medio-Bajo (−0,5) Medio (0) Medio-Alto (0,5) Alto (1)

Reemplazo Puzolana (%) 0 10 15 20 25


Días Curado (días) 7 - - - 28

TABLA 7
Dosificación y cantidad de materiales

Materiales PP P10% P15% P20% P25%

Relación a/c 0,45 0,45 0,45 0,45 0,45


Cemento P-350 (kg) 21,10 18,99 17,94 16,88 15,83
Puzolana natural (kg) - 2,11 3,17 4,22 5,28
Agua (L) 9,51 9,51 9,51 9,51 9,51
Árido grueso (kg) 48,25 47,85 47,65 47,45 47,25
Árido fino (kg) 39,95 39,65 39,50 39,35 39,15
Aditivo (%-ml) 0,35-65 0,71-120 0,94-150 1,26-190 1,63-230

utilizando testigos con diámetro de 10 cm y probetas cilíndri- la interacción y del término cuadrático puro tienen un valor-p
cas de 15 × 30 cm respectivamente. En la figura 1 se muestran menor que 0,05 lo que indica que son significativamente dife-
los resultados obtenidos de los ensayos antes mencionados, y en rentes de cero con un nivel de confianza del 95%. La figura 2
ambos casos se observa cómo el reemplazo de cemento Portland representa el diagrama de Pareto y la longitud de cada barra es
por PN influye en la reducción de la porosidad del hormigón y proporcional al valor del estadístico calculado para el efecto
el incremento de la resistencia a la compresión de los mismos. correspondiente. Cualquier barra más allá de la línea de ruido
es estadísticamente significativa en el nivel de significación se-
3.1. Análisis de resistencia a la compresión leccionado, establecido de forma predeterminada en 5%. Por
tal razón se puede afirmar que todos los efectos influyen en la
Como parte de la investigación, los resultados obtenidos fue- resistencia a la compresión, pero el tiempo de curado es el que
ron procesados estadísticamente para conocer la influencia de predomina en el resultado final.
cada factor y su interacción en el rendimiento (resistencia a
la compresión del hormigón). El estadígrafo empleado es el 3.2. Determinación del factor k
análisis de varianza (ANOVA) el cual particiona la variabilidad
de la resistencia a la compresión en piezas separadas para cada Los valores obtenidos de resistencia a la compresión para cada
uno de los efectos, y de esta forma prueba la significación es- nivel de reemplazo fueron comparados con los del hormigón
tadística de cada uno de los factores comparando su cuadrado patrón. Se identificó que existe diferencia significativamente
medio contra un estimado del error experimental [18]. estadística entre ellos excepto para el hormigón con un 25% de
Según Montgomery [17], el término significación estadísti- reemplazo. La resistencia a la compresión para un reemplazo
ca es empleado para evidenciar que existen diferencias o no; en del 20% de cemento Portland por PN se incrementa en un 16%
otras palabras, se define como la probabilidad de tomar la decisión con respecto al hormigón patrón, es por ello que se puede afir-
de rechazar la hipótesis nula cuando esta es verdadera (decisión mar que la eficacia cementante de esta PN es k = 0,2.
conocida como error de tipo i). Esta decisión a menudo se toma Conocido este factor es preciso revisar otros aspectos. Si
utilizando el valor-p que no es más que la probabilidad de obtener energética y ecológicamente este nivel de reemplazo es sig-
un resultado al menos tan extremo como el que se ha conseguido. nificativo, hay que sumar al logro de ahorrar un 20% de ce-
Cuanto menor sea este, más significativo será el resultado. mento Portland el valor agregado que implica curar durante
En el estudio en cuestión los efectos principales, el efecto de 28 días.

Figura 1. Curvas típicas de absorción de agua por capilaridad y resistencia a la compresión.

70 – A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):67-73


Figura 2. Evolución de la resistencia a la compresión.

Figura 3. Superficies y contornos de respuesta estimada.

3.3. Estimación de los valores óptimos de reemplazo gerlund [22]. En nuestro país este método es muy usado
para establecer los requisitos de durabilidad en el diseño de
La metodología de superficies de respuesta suministra las vías los hormigones y para comprobar la capilaridad de estos en
eficientes para localizar un conjunto de condiciones experi- su estado endurecido. La tabla 9 muestra los términos que
mentales que facilitan una respuesta máxima o mínima. La fueron medidos para determinar el coeficiente de porosidad
figura 3 detalla la curvatura tipo colina que generó el software efectiva.
y los contornos de la misma. Los resultados fueron analizados en el mismo software
En ella se percibe que con el aumento del tiempo de curado empleado en el análisis de la resistencia a la compresión. Se
también se incrementa la resistencia a la compresión. Lógica- realizó un análisis de varianza para comparar si existe dife-
mente, la reacción puzolánica depende de la hidratación de las rencia estadísticamente significativa entre los resultados ob-
partículas de cemento, por lo tanto, debe haber suficiente hume- tenidos para los hormigones con reemplazo del 10 y 20% con
dad para que este se hidrate y luego reaccione el material puzo- respecto al hormigón patrón.
lánico con la consecuente formación de compuestos resistentes. En la figura 5 se muestra el diagrama de medias muestrales.
Para conocer los mejores puntos en un valor conocido de En contraste con el hormigón patrón, los que tienen reemplazo
resistencia a la compresión se decidió optimizar la respuesta del 10 y 20% presentan una reducción en la porosidad efectiva
para 35 MPa. Se fijó un rango de tiempo de curado que se del 55 y 52% respectivamente.
mantuvo entre los 7 y 15 días y entonces se procedió a mover También se realizó la prueba de múltiples rangos. Existen
los valores del nivel de reemplazo. En la figura 4 y la tabla 8 se 2 grupos homogéneos, los hormigones con el 10 y 20% de
detallan los puntos óptimos y las coordenadas de los mismos. reemplazo, por tal razón no hay diferencia estadísticamente
Cada par de coordenadas indica el mejor ajuste para ob- significativa entre dichos niveles. El método empleado actual-
tener la resistencia a la compresión deseada. La intención es mente para discriminar entre las medias es el procedimiento
reducir el tiempo de curado a valores lógicos. En cada área de diferencia mínima significativa de Fisher. Con este método
seleccionada el nivel de reemplazo varió desde el 8,4 al 15,2%. hay un riesgo del 5% al decir que cada par de medias es signi-
Por otra parte, el tiempo de curado se mantuvo en la zona más ficativamente diferente.
próxima a los 15 días. Lo cierto es que el reemplazo de cemento Portland por PN
en la fabricación de hormigones influye positivamente en la re-
3.4. Análisis de la porosidad sistencia a la compresión y la porosidad de los mismos. Su finura,
similar a la del cemento, tiene un efecto filler que suple la falta
La norma cubana establece la determinación de la absor- de fino de los áridos cubanos. Asimismo, la reacción puzoláni-
ción de agua por capilaridad en hormigones endurecidos ca como proceso secundario aporta compuestos resistentes que
mediante el método de ensayo propuesto por Göran Fa- también rellenan poros.

A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):67-73 – 71


Figura 4. Puntos óptimos en los rangos de reemplazo establecidos.

TABLA 8
Rangos establecidos y valores óptimos

Factor Nivel bajo Nivel alto Óptimo

Pto. 1 (valor óptimo = 35 MPa)


Reemplazo Puzolana (%) 0 10 8,4
Días 7 15 14,6
Pto. 2 (Valor óptimo = 35 MPa)
Reemplazo Puzolana (%) 10 15 10,7
Días 7 15 12,4
Pto. 3 (Valor óptimo = 35 MPa)
Reemplazo Puzolana (%) 15 20 15,2
Días 7 15 14,7
Figura 5. Diagrama de medias muestrales.

• Con el fin de obtener valores de resistencia a la compre-


TABLA 9 sión de 35 MPa y curar el menor tiempo posible, la meto-
Coeficientes de porosidad efectiva dología de superficie de respuesta identificó 3 puntos que
Testigos Qn (kg) Q0 (kg) h2 (m2) A (m2) ξ (%) reflejan los valores óptimos de tiempo de curado y nivel
PP 1 0,592612 0,570300 0,029550 0,008036 9,40 de reemplazo. En ningún caso se logró la resistencia a la
PP 2 0,588561 0,565200 0,029525 0,007992 9,90 compresión deseada sin curar por menos de 12 días, incluso
PP 3 0,625147 0,601600 0,029500 0,007996 9,98 para niveles de reemplazo bajos. De ahí la importancia que
PR10% 1 0,499798 0,490100 0,029525 0,007996 4,11 tiene curar los hormigones cuando se emplean PN en su
PR10% 2 0,577258 0,567000 0,029550 0,007870 4,41 fabricación.
PR10% 3 0,570688 0,560000 0,029500 0,007968 4,55 • Todos los valores de porosidad efectiva son inferiores al
PR20% 1 0,563964 0,553000 0,029550 0,007992 4,64 10%, aunque los obtenidos para los niveles de reemplazo
PR20% 2 0,500079 0,489300 0,029525 0,007996 4,57 del 10 y 20% son significativamente inferiores a los obteni-
PR20% 3 0,505078 0,493600 0,029575 0,008020 4,84 dos para el hormigón patrón. Para estos niveles de reempla-
A: área de succión; h: espesor del espécimen; PP: probeta patrón; PR10%: zo se redujo la porosidad en un 55 y 52% respectivamente.
probeta con reemplazo del 10% y PR20%: probeta con reemplazo del 20%; • El estudio concuerda en la importancia que tienen los en-
Q0: peso del espécimen al inicio; Qn: peso del espécimen en el punto crítico; sayos directos de resistencia en los hormigones. Con el em-
ξ: porosidad efectiva.
pleo de la estadística se demostró la capacidad que tienen
las PN para mejorar la calidad de los hormigones. Hay que
reconocer el papel que desempeña el tiempo de curado
4. incluso sobre el nivel de reemplazo.
conclusiones

Del análisis de los resultados de este estudio que determinó Bibliografía


el factor k de la PN en cuestión y evaluó la influencia de esta
sobre la calidad de los hormigones, se puede concluir que: [1] P.-C. Aitcin, Cements of yesterday and today concrete of tomorrow, Ce-
ment and Concrete Research 30 (2000) 11.
• El factor k de las PN de la región occidental de Cuba es de
[2] P.C. Hewlett, Lea’s chemistry of cement and concrete, 4 th ed., Elsevier,
0,2. Para este nivel de reemplazo las mejoras significarían China, 2004, pp. 1035.
un incremento del 16% de la resistencia a la compresión [3] M.S. Meddah, A. Tagnit-Hamou, Pore structure of concrete with mineral
con respecto al hormigón patrón. admixtures and its effect on self-desiccation shrinkage, ACI Materials Jour-
nal 106 (3) (2009) 11.

72 – A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):67-73


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Concrete Research 30 (2000) 9. [14] NC-181, Áridos. Determinación del peso volumétrico. Método de ensayo.
[5] P.K. Mehta, High performance, high-volume fly ash concrete for sustainable 2002, Oficina Nacional de Normalización: La Habana.
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Development and Concrete Technology. 2004. Beijing, China. 2002, Oficina Nacional de Normalización: La Habana.
[6] M. López, J.T. Castro, Efecto de las puzolanas naturales en la porosidad y [16] NC-182, Áridos. Determinación del material más fino que el tamiz de 0.074
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[8] A. Merida, F. Kharchi, Pozzolan concrete durability on sulphate attack, Pro- ingeniería y ciencias, 9 th ed, Pearson Education,Inc, México, 2012, pp. 792.
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[10] NC-120, Hormigón hidraúlico. Especificaciones. 2014, Oficina Nacional de capilaridad. 2011, Oficina Nacional de Normalización: La Habana.
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A. Fernández Domínguez, J.J. Howland Albear / Hormigón y Acero 2019; 70(287):67-73 – 73


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Hormigón y Acero 2019; 70(287):75-84
https://doi.org/10.1016/j.hya.2018.10.002

Análisis por elementos finitos de la rotura por cortante en vigas de


hormigón armado y pretensado
Finite element analysis of shear failure of reinforced and
prestressed concrete beams

Alexander Kagermanov
IUSS, Pavia, Italia

Recibido el 23 de enero de 2018; aceptado el 1 de octubre de 2018

resumen
En el artículo se presenta la aplicación del método de elementos finitos a la rotura por cortante en vigas de hormigón ar-
mado y pretensado con bajas cuantías, o incluso total ausencia, de armadura transversal. Se describe en detalle el modelo
constitutivo del hormigón fisurado empleado, el cual se basa en un modelo ortotrópico bidimensional con fisuración distri-
buida. El modelo se implementó en un elemento finito de tipo membrana en el programa de cálculo no lineal IDEEA. El
modelo propuesto se verifica con varios ensayos experimentales disponibles en la literatura. El primer ejemplo concierne la
respuesta de una viga de gran canto de 19 m de luz, cuya rotura se produjo en la zona sin armadura transversal por tracción
diagonal. El segundo ejemplo analiza el voladizo de estribo de un paso superior colapsado en 2006. En el último ejemplo
se analizan una serie de vigas de hormigón pretensado en doble T, donde además de predecir la curva carga desplazamiento,
se presentan resultados de abertura de fisura en la zona del alma para distintos niveles de carga aplicada.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
palabras clave: Elementos finitos; Vigas hormigón; Cortante; Vigas pretensadas; Colapso puente

a b s t r ac t
Three application examples are presented of the finite element method to the analysis of shear critical reinforced and
prestressed concrete beams, with little or no transverse reinforcement. The constitutive model for cracked concrete is
described. This is based on an orthotropic smeared-crack model, which has been implemented in a membrane finite ele-
ment available in the computer program IDEEA. The proposed model is verified with several experimental tests available
in the literature. In the first case, we analyze the response of a 19 m long deep beam that failed in the right span with no
transverse reinforcement in diagonal-tension failure. The second example concerns an overpass structure that collapsed
in 2006 due to shear failure of the cantilever slab in one of the abutments. In the last example we analyze a number of
prestressed concrete beams, where also results regarding the maximum crack width in the beam web region at different
levels of applied load are presented.
© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Published by Cinter Divulgación Técnica S.L.L. All rights reserved.
keywords: Finite elements; Reinforced concrete beams; Shear; Prestressed beams; Collapse bridge

1
introducción

Actualmente, existe un interés creciente por métodos fiables a los siguientes factores: 1) aumento de estructuras existentes
y precisos de evaluación de estructuras existentes de hormi- cuya antigüedad supera los 50 ños (como referencia, según la
gón armado (HA) y pretensado (HP), debido principalmente EHE-08 la vida útil nominal de estructuras de edificación es 50
* Correo electrónico: alexander.kagermanov@iusspavia.it años); 2) aumento de las cargas de tráfico, y 3) actualización de

https://doi.org/10.1016/j.hya.2018.10.002
0439-5689/© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.

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las normativas de diseño hacia mayores niveles de seguridad y
servicio. Como consecuencia, muchas de las estructuras exis-
tentes, si son verificadas de acuerdo con los estándares actuales,
no cumplirían con las normativas vigentes
Especial preocupación recibe el diseño a cortante, ya que
compromete de forma directa la integridad estructural, lleva
asociado un tipo de rotura frágil dificultando una posible inter-
vención a tiempo, muchos elementos estructurales típicamente
se han diseñado sin armadura de cortante (p. ej., ménsulas, losas,
muros, etc.), y además todavía no existe una teoría universal y
unánime capaz de predecir la resistencia a cortante para cualquier
tipo de carga, geometría y condiciones de apoyo. Como resultado, Figura 1. Modelo constitutivo: transformación del campo de
las normativas vigentes (ACI 318-11, Eurocódigo 2 [EC2], CSA, deformaciones y envolvente de compresiones.
etc.) proporcionan formulaciones diferentes que en determinados
casos aportan valores muy distintos y alejados de la realidad.
De los distintos modelos sobre resistencia a cortante que A continuación, se resumen los aspectos más relevantes.
aparecen en la bibliografía, cabe citar aquí aquellos basados en Conocido el estado deformacional en el sistema de refe-
la teoría del campo de compresiones [1–4], también denomina- rencia x-y, εxy, en un punto material del hormigón fisurado, y el
dos modelos ortotrópicos con fisuración distribuida (orthotropic ángulo de inclinación de las fisuras, θcr, el campo de deforma-
smeared-crack). En esencia, dichos modelos se basan en la trans- ciones en la dirección de las fisuras viene dado como:
formación del campo tensional a las direcciones principales del
ε12 = T(θcr) εxy (1)
hormigón fisurado, en las cuales se plantean unas leyes consti-
tutivas en tracción y compresión que permiten caracterizar la donde T(θcr) es la matriz de transformación entre el sistema de
respuesta de un punto material sujeto a un estado biaxial de referencia x-y y el 1-2 (fig. 1). El ángulo θcr se determina cuando
tensiones. La teoría presenta una clara base física y se ha aplica- se forma la primera fisura, es decir, cuando la tensión principal
do con buenos resultados al análisis frente a cortante. Versiones de tracción supera la resistencia a tracción del hormigón (σ1> fct),
simplificadas adaptadas al diseño aparecen en el Código Modelo y a partir de allí se mantiene fijo durante el análisis. Este hecho
2010, CSA, AASTHO [5–9]. Además, la teoría es lo suficien- da lugar a que puedan existir deformaciones tangenciales en el
temente genérica como para implementarse en programas de plano de la fisura, lo cual requiere un modelo constitutivo que
cálculo no lineal basados en el método de los elementos finitos relacione dichas deformaciones con sus correspondientes tensio-
(MEF) [10–12]. Sin embargo, su aplicación en el caso de ausen- nes tangenciales, tal como se explica a continuación.
cia de armadura transversal, cuando la rotura a cortante se pro- Las tensiones correspondientes a las deformaciones ε12
duce por tracción diagonal, sigue siendo objeto de investigación. pueden obtenerse a partir de leyes constitutivas «uniaxiales
En el presente trabajo se presenta un modelo constitutivo del equivalentes» en compresión, tracción y en tensión tangencial.
hormigón que incorpora conceptos de la mecánica de fractura En compresión se utiliza la curva de Popovics como envolven-
para su aplicación a la rotura por cortante de vigas de HA y HP te, caracterizada por un módulo de rigidez inicial, Eco, la resis-
con bajas cuantías, o incluso total ausencia, de armadura transver- tencia a compresión, fc’, y su correspondiente deformación, εo
sal. Como aplicación se analizan 3 ejemplos con clara relevancia (fig. 1). La ecuación de la envolvente viene dada como:
práctica. El primero concierne la respuesta de una viga de gran
canto de 19 m de luz, donde la rotura se produjo en la zona sin ar- fc ’ xr
fc = r (2)
madura transversal por tracción diagonal. En el segundo se analiza r-1+ x
el voladizo de estribo del paso superior Concorde, responsable del
colapso del puente en el año 2006. En el último ejemplo se in- donde x = εc/εo, r = Eco/(Eco-Esec) y Esec = fc’/εo. La respuesta en
vestiga una serie de vigas de HP en doble T, incluyendo resultados compresión viene reducida en función de las deformaciones
numéricos de abertura de fisura en la zona del alma para distintos de tracción en la dirección perpendicular a las fisuras, ε1, fenó-
niveles de carga aplicada. En todos los ejemplos se describe en meno conocido como «compression softening». Dicha reducción
detalle el modelo numérico, condiciones de carga y apoyo, y los viene cuantificada mediante el factor βε dado como:
parámetros del modelo constitutivo empleado.
1
βε = (3)
0,80 – 0,34 ε1/ε0)
2.
modelo constitutivo del hormigón En el caso de compresión biaxial, se produce un aumento de la
fisurado resistencia debido al confinamiento lateral, el cual viene cuan-
tificado por el factor βσ:
El modelo constitutivo empleado consiste en un modelo orto-
trópico con fisuración distribuida, originalmente propuesto en las σ1 σ1
βσ = 1+ 0,92 – 0,76 (4)
referencias [13–15]. Dicho modelo fue modificado incorporando fc ’ fc ’
conceptos de la mecánica de fractura para extender su aplicabili-
dad a elementos con bajas cuantías de armado, donde la respuesta donde σ
 1 es la tensión de compresión en la dirección ortogonal.
global viene determinada por la propagación de fisuras diagonales. Como puede observarse, dichas leyes «uniaxiales» realmente

76 – A. Kagermanov / Hormigón y Acero 2019; 70(287):75-84


Figura 2. Ley tensión deformación en tracción y tensión de tracción abertura de fisura.

están acopladas entre sí, y por tanto, no son totalmente inde- tensión tangencial máxima sobre la fisura se limita al valor vci,max,
pendientes. valor empírico obtenido de ensayos push-off que representa la
En tracción, se utiliza una ley lineal hasta el punto de fisu- resistencia máxima por engranamiento de áridos [1]:
ración, seguida de un tramo descendiente caracterizado por el τ12 = βG0 γ12 < υci,max (7)
coeficiente Ct, dado como:

0,18 fc
fc = ft e – Ct (ε1/ε0 ) (5) υci,max = (8)
0,31+

donde ft es la resistencia a tracción, y εt la correspondiente de- donde β es un factor de reducción constante, Go es el módu-
formación. El tramo descendente tiene en consideración la con- lo de rigidez del hormigón sin fisurar (Go = Ec/2 [1 + υ]), el
tribución del hormigón entre fisuras para transmitir tracciones coefciente de Poisson en el rango elástico, w es la abertura de
(tension-stiffening), que se transfieren por tensiones de adherencia fisura y ag es el tamaño máximo de árido. De nuevo, distintas
entre hormigón y acero. El valor del coeficiente Ct determina la propuestas aparecen en la literatura para el valor de β. Normal-
pendiente del tramo descendente, la cual depende de la cuantía mente, 0 < β < 0,50, dependiendo de la cuantía de armado. En
de armado, características de adherencia, resistencia del hormi- el presente caso se utiliza la expresión simplificada que relacio-
gón, etc. Para un HA con muy bajas cuantías u hormigón en masa na β con la cuantía de armadura transversal, ρt:
(HM), el descenso será más pronunciado, mientras que para un
β= ρt (9)
HA con cuantías convencionales (HA) el descenso será menor. En
este último caso, valores de Ct ≈ 1.000 presentan un buen ajuste
con resultados experimentales [1]. Para el caso HM, el coeficiente En el caso de ρt = 0 (ausencia de armadura transversal), se
Ct debe calcularse con base en el concepto de energía de fractura, adopta para β un valor mínimo entre 0,001-0,0001 por cues-
Cf, definida como el área bajo la curva tensión de tracción-abertu- tiones de estabilidad numérica.
ra de fisura (fig. 2). Puesto que la abertura de fisura viene relacio-
nada con la deformación de tracción como w=ε1lc (lc = longitud
característica), el área bajo la curva fc-w es igual a: 3.
implementación en el método de los
1cfc elementos finitos
Gf = (6)
Ct
El campo de deformaciones que se utiliza como entrada en el
En la bibliografía aparecen distintas propuestas para Gf y lc. modelo constitutivo se obtiene a partir de los desplazamientos
En el caso de fisuras uniformemente distribuidas con aberturas nodales del elemento finito como:
similares, lc corresponde al espaciamiento medio entre fisuras,
el cual puede estimarse con expresiones de la normativa. En εxy = Bd (10)
el caso de fisuras concentradas, por ejemplo fisuras diagonales
de cortante, se produce una localización de deformaciones a donde B es la matriz de compatibilidad y d es el vector de des-
lo largo de la fisura, lo cual puede aumentar la sensibilidad plazamientos nodales del elemento. En el presente caso se uti-
del modelo númerico a las dimensiones de la malla de discre- liza un elemento cuadrilátero isoparamétrico (tipo membrana)
tización. Es, por tanto, necesario asociar lc a las dimensiones con 4 nodos y 3 grados de libertad por nodo: 2 translacionales y
del elemento finito del modelo numérico. En el presente caso, uno rotacional. Dicho elemento se obtiene por condensación de
se utilizaron los valores de Gf propuestos por VOS 1973 [11], los nodos intermedios de un elemento con 8 nodos (4 en esqui-
mientras que para lc se tomó como referencia la dimensión de nas y 4 intermedios), en cuya formulación aparecen funciones
la diagonal del elemento finito utilizado en el análisis. de interpolación hasta orden 3, por lo que un único elemento es
En cuanto a deformaciones tangenciales en el plano de la capaz de reproducir distribuciones parabólicas de deformación
fisura, γ12, se utiliza una ley que depende del módulo de rigidez de forma exacta.
a cortante del hormigón fisurado, el cual se obtiene por reduc- Para el caso del hormigón, el campo de deformaciones εxy
ción del módulo elástico inicial mediante el factor β. Además, la se transformaría a las direcciones de fisuración según la ecua-

A. Kagermanov / Hormigón y Acero 2019; 70(287):75-84 – 77


Figura 3. Diagrama de flujo del modelo constitutivo en el MEF.

Figura 4. Viga de gran canto ensayada en la Universidad de Toronto.

ción (1), mientras que en el caso de existir armadura distribui- El procedimiento se muestra de forma resumida en el diagra-
da εxy se transformaría a la dirección de las barras, inclinadas en ma de flujo en la figura 3. Mayores detalles aparecen en las
un ángulo θsi respecto del eje x, donde el subíndice i se refiere referencias [13–15].
al io grupo de barras. En el caso de existir varios grupos de
barras, como por ejemplo en el caso de armadura longitudinal
y transversal, εxy se transformaría en cada dirección para poste- 4.
riormente obtener las correspondientes tensiones. aplicación a la rotura por cortante
Las tensiones y los módulos tangentes del hormigón y el
acero se obtendrían de los modelos constitutivos correspon- 4.1 Ejemplo 1: viga de HA de gran canto de 19 m de luz
dientes, y se volverían a transformar al sistema de referencia xy
para hallar el vector de fuerzas internas y la matriz de rigidez La viga de gran canto mostrada en la figura 4 fue ensayada en la
tangencial. El vector de fuerzas internas del elemento, fint , se Universidad de Toronto en 2015 con el objetivo de investigar
obtiene por integración de las tensiones totales, σxy, multiplica- la influencia del efecto escala sobre la resistencia a cortante en
das por la matriz de compatibilidad como: elementos de gran espesor sin armadura transversal. La viga se
ensayó bajo una carga puntual excéntrica a 7 m del apoyo iz-
fint = BT σxy dV (11) quierdo y 12 m del derecho, resultando en valores a/d de 1,82
x
y 3,12, respectivamente, donde d es el canto útil y a la luz a
donde σxy incluye la contribución del hormigón y acero. Los cortante. El semivano a cortante izquierdo presentaba 5 barras
módulos tangentes Ec1, Ec2, Esi... se utilizan para formar la ma- Φ20 como armadura transversal, correspondiente a la cuantía
triz de rigidez del material, DXY, la cual para el caso genérico mínima según la ACI-318. La rotura se esperaba, por tanto, en
de presencia de hormigón y acero vendría dada por la suma de el semivano derecho, el cual carecía de armadura transversal y
ambas partes como: presentaba una relación a/d > 2, impidiendo la formación de
una posible biela que transfiriera la carga directamente al apo-
Dxy = Dcxy + ∑ i ρsi Dsixy (12) yo. Para resistir la flexión, se dispusieron 9 barras Φ30 en la par-
te inferior distribuidas en 3 capas (ρl = 0,66%), y ancladas en
donde si es la cuantía del io grupo. Dcxy se obtiene a partir de la los extremos mediante pernos roscados con 65 mm de cabeza
matriz de rigidez del material en el sistema de referencia de las embebida en el hormigón. La tensión de fluencia del acero fue
fisuras, Dc12, y Dsixy a partir de su correspondiente en el sistema de 522 MPa para la armadura longitudinal y 573 MPa para la
de referencia de las armaduras Dsi. Finalmente, la matriz de transversal. La resistencia del hormigón en el día del ensayo
rigidez tangente del elemento Kel se obtiene por integración de fue alrededor de 40 MPa.
la matriz compuesta Dxy: En el modelo numérico se utilizaron 842 elementos mem-
brana (fig. 5). En el apoyo izquierdo se dispuso una rótula fija,
fijando los grados de libertad horizontal y vertical, mientras
Kel = BT Dxy BdV (13)
V

78 – A. Kagermanov / Hormigón y Acero 2019; 70(287):75-84


Figura 5. Modelo numérico de la viga de gran canto.

TABLA 1
Parámetros del modelo constitutivo del ejemplo 1

Parámetro Valor

Resistencia a compresión fc’ = 40 MPa


Deformación correspondiente a fc’ εo = 0,0025
Resistencia a tracción fct = 3 MPa
Factor de reducción del módulo de cortante β=0,1 (semivano izquierdo); =0,0001 (semivano derecho)
Tamaño máximo de árido ag = 14 mm
Energía de fractura Gf = 0,000075 MN/m
Coeficiente Ct (ecuación 5) Ct = 16.000 (elementos sin arm.)
Ct = 8.000 (elementos con arm. long. o trans.)
Ct = 1.000 (elementos con arm. long. + trans.)

que en el derecho solo se fijó el vertical. La carga debida al


peso propio (γH = 23,8 kN/m3) se incluyó directamente en el
modelo como carga permanente, ya que tenía un efecto no
despreciable en el análisis. Dicha carga se definió en cada ele-
mento y se mantuvo constante durante el análisis, mientras que
la carga aplicada se incrementaba hasta la rotura. La armadura
transversal se definió como distribuida, con ρt = 0,0008 en el
semivano izquierdo y cero en el derecho. La armadura longi-
tudinal de tracción se distribuyó en la banda formada por las 8
filas de elementos inferiores, correspondiente a la zona donde
las barras influyen de forma efectiva en la abertura de las fisu-
ras. La cuantía longitudinal para dichos elementos fue de ρs =
0,012. La armadura longitudinal de compresión se asignó a los
elementos de las 2 filas superiores, resultando en una cuantía
de ρs' = 0,0164. Los parámetros correspondientes al modelo Figura 6. Curva carga-desplazamiento de la viga de gran canto.
constitutivo del hormigón se resumen en la tabla 1.
La figura 6 compara los resultados numéricos y experimen-
tales en términos de carga aplicada-desplazamiento vertical en a cortante con el aumento del tamaño se denomina efecto es-
el punto de aplicación de la carga. La respuesta se caracteriza cala y se atribuye al mayor espaciamiento entre fisuras en la
por un tramo inicial muy rígido previo a la fisuración, seguido zona del alma en vigas de gran canto, lo cual produce mayores
de una considerable reducción de la rigidez (≈ 80%) tras la aberturas de fisura y, consecuentemente, una disminución de la
aparición de las primeras fisuras de flexión, y finalmente la for- tensión tangencial última (véase también la ecuación 8).
mación/propagación de fisuras diagonales a partir de las fisuras El cálculo de la resistencia según el EC2 vendría dado
verticales de flexión hasta la rotura en el semivano derecho por como:
cortante (tracción-diagonal). La figura 7 muestra la distribu-
ción de fisuras y de deformaciones de tracción en la fase elásti- 0,18
VRd,c = γ k (100 ρl fck )⅓ bw d = 0,18 • 1,23
ca, la fase de propagación de fisuras (desplazamiento vertical δ c

= 10 mm) y en rotura (δ = 14 mm). (100 • 0,0066 • 40)⅓ 0,25 • 3,840 = 626kN (14)
La rotura se produce bajo una carga aplicada de apenas 600
kN, valor que corresponde a 1,3 veces el peso propio de la viga.
En vigas convencionales sin armadura transversal con fallo por donde γc es el coeficiente de seguridad (γc = 1), k es el factor
cortante, dicho valor de la resistencia es del orden de 20 veces de escala, ρl la cuantía de armadura longitudinal de tracción, bw
el peso propio. Este fenómeno de reducción de la resistencia el ancho eficaz, d el canto útil y fck la resistencia característica

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Figura 7. Distribución de fisuras y deformación principal de tracción en la viga de gran canto.

Figura 8. Alzado del paso superior Concorde.

Figura 9. Armado del estribo este del paso superior Concorde.

a compresión (en este caso valor medio igual a 40 MPa). El la losa en voladizo del estribo este, la cual daba apoyo a un
valor de la carga de rotura para una sección a una distancia d vano central de 27,4 m de luz y 10,8 m de ancho, formado
del apoyo, considerando la contribución del peso propio, sería: por 10 vigas en cajón monocelular apoyadas sobre apoyos a
media madera. Es de destacar que la fisura diagonal respon-
19 19 sable del colapso no se formó en la región D del apoyo a
Pu = (VRd,c – VG = (626 – 151,3) = 1288, 5kN (15)
7 7 media madera, sino en la región central de la losa, que podría
considerarse como región B. El armado del estribo se mues-
donde VG es el cortante debido al peso propio. tra en la figura 9, de donde se observa la ausencia de arma-
dura transversal en la losa, dejando únicamente al hormigón
4.2 Ejemplo 2: voladizo de estribo del paso superior Con- la transferencia del esfuerzo cortante. Tanto el apoyo como
corde la losa cumplían con las normativas vigentes en el momento
del diseño (AASTHO 1965, CSA 1966) [17,18], las cuales
El paso superior La Concorde situado sobre la Autopista 19 no contemplaban como requisito la presencia de una cuantía
en Laval (Montreal), colapsó en septiembre del 2006 después mínima de armadura transversal.
de 36 años en servicio (fig. 8) [16]. El colapso se produjo Como parte de la investigación sobre el colapso del puente,
esencialmente bajo carga permanente por fallo a cortante de se ensayó un prototipo a escala real de la losa en voladizo (fig. 9).

80 – A. Kagermanov / Hormigón y Acero 2019; 70(287):75-84


Figura 10. Modelo numérico del voladizo.

TABLA 2 El cálculo de la resistencia según el EC2 vendría dado


Parámetros del modelo constitutivo del ejemplo 2 como:
Parámetro Valor 0,18
VRd,c = γ k (100 ρl fck )⅓ bw d
c
Resistencia compresión fc’ = 30 MPa
Deformación correspondiente a fc’ εo = 0,0025 = 0,18 • 1,39 (100 • 0,0074 • 30)⅓ 1,20 • 1,31
Resistencia a tracción fct = 1,5 MPa
= 1.094kN (16)
Factor de reducción del módulo de cortante β=0,001
Tamaño máximo de árido ag = 20 mm
Energía de fractura Gf = 0,000065 MN/m 4.3 Ejemplo 3: Vigas pretensadas
Coeficiente Ct (ecuación 5) Ct = 4.000
El último ejemplo concierne un conjunto de vigas pretensadas
que se ensayaron con el objetivo de estudiar la abertura de
fisura y espaciamiento entre estas en la zona del alma, cuando
la rotura se produce por cortante [19]. Se trataba de vigas en
doble T de 3 m de luz, 0,5 m de canto y 0,150 m de ancho
de alma, simplemente apoyadas y tratadas mediante 2 cargas
concentradas separadas 0,30 m, resultando en una relación a/d
de 3 (fig. 13). El pretensado estaba formado por un cordón de
26 mm de diámetro, centrado en el alma de la viga y tesado a
375 kN. Del conjunto de vigas ensayadas, se escogieron 3 para
su análisis: IPRC1, IPRC2 y IPRC4 (tabla 3). La sección trans-
versal del semivano izquierdo para las vigas IPRC1 e IPRC2
se muestra en la figura 13. La única diferencia es el espacia-
miento entre estribos, el cual es de 125 mm para IPRC1 y 225
Figura 11. Curva carga-desplazamiento del voladizo. mm para IPRC2. La viga IPRC4 presentaba una mayor cuantía
de armadura longitudinal inferior, con 2Φ29 +2Φ38, y con un
espaciamiento entre estribos de 125 mm, siendo el resto de
El prototipo presentaba una luz libre de 4,2 m y un ancho los parámetros idénticos. En el semivano derecho se utilizaron
de 1,2 m, con una relación a/d en el arranque de 2,9. En el estribos con un diámetro mayor (Φ10 mm), con la intención
modelo númerico (fig. 10) se utilizaron 296 elementos con la de forzar la rotura en el semivano izquierdo.
armadura distribuida según la figura 9. La tensión de fluencia En el modelo númerico se utilizaron 174 elementos con
se tomó como 276 MPa, con una deformación en rotura del un espesor variable en función de si correspondían al alma o
10%. Los parámetros del modelo constitutivo se resumen en la al ala de la viga. La armadura pasiva se distribuyó en los dis-
tabla 2. En el ensayo la carga se aplicó de forma cíclica hasta la tintos elementos según el armado, mientras que el pretensado
rotura, la cual se produjo tras 57.800 ciclos de carga, mientras se definió como elemento externo (link element) trabajando
que en el modelo numérico se aplicó de forma monotónica solo a tracción con una ley elasto-plástica, y conectado directa-
para minimizar el tiempo de análisis. mente a los nudos del elemento (fig. 14). Puesto que todos los
Tanto en el modelo numérico como en el ensayo, la rotura se elementos presentaban una cuantía mínima que permite una
produjo por tracción-diagonal a lo largo de una fisura inclinada distribución uniforme de fisuras, se escogió directamente un
en la zona central sin armadura de cortante. La carga de rotura valor de Ct = 1.000, independientemente del valor de energía
fue de 810 kN y 785 kN, en el ensayo y modelo numérico, res- de fractura y del tamaño característico del elemento. La resis-
pectivamente (fig. 11). La figura 12 muestra la distribución de tencia a compresión en el modelo fue la misma que la obtenida
las fisuras y la deformación principal de tracción durante la fase de probetas cilíndricas antes del ensayo, esto es, 41,3 MPa, 49,3
inicial de carga, cuando la respuesta es predominantemente en MPa y 43,2 MPa para las vigas IPRC1, IPRC2 y IPRC4, respec-
flexión. En fases posteriores se produce la propagación de una fi- tivamente. El resto de los parámetros se resumen en la tabla 4.
sura diagonal con una inclinación de aproximadamente 40o que Las curvas carga aplicada-desplazamiento vertical se
nace de las fisuras verticales del cordón superior traccionado, y muestran en la figura 15, de donde se observa el buen ajus-
que finalmente causa la rotura frágil del voladizo. te del modelo numérico tanto en fase de formación de fi-

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Figura 12. Distribución de fisuras y deformación principal de tracción del voladizo.

Figura 13. Vigas pretensadas: alzado y sección transversal.

TABLA 3
Armado de las vigas del ejemplo 3

Viga Armadura pasiva Estribos Pretensado


Superior As' Inferior As

IPRC1 4ϕ22 4ϕ25 ϕ6/125 (izquierda) ϕ26


d’ = 40 mm d = 450 mm fy = 438 MPa fy = 1.205 MPa
fy = 397 MPa fy = 720 MPa ϕ10/125 (derecha) P = 375 kN
fy = 376 MPa

IPRC2 4ϕ22 4ϕ25 ϕ6/225 (izquierda) ϕ26


d’ = 40 mm d = 450 mm fy = 438 MPa fy = 1.205 MPa
fy = 397 MPa fy = 720 MPa ϕ10/225 (derecha) P = 375 kN
fy = 376 MPa

IPRC3 4ϕ22 2ϕ29+2ϕ38 ϕ6/125 (izquierda) ϕ26


d’ = 40 mm d = 450 mm fy = 438 MPa fy = 1.205 MPa
fy = 397 MPa fy = 730 MPa ϕ10/125 (derecha) P = 375 kN
fy = 376 MPa

Figura 14. Modelo numérico de las vigas pretensadas.

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TABLA 4 produce en el semivano izquierdo por cortante, en la zona
Parámetros del modelo constitutivo del ejemplo 3 comprimida al final de la fisura diagonal. Dicho modo de fallo
Parámetro Valor se repite para las 3 vigas. En la figura 16 se muestran la distri-
Resistencia compresión fc’ = 41,3-49,3 MPa
bución de fisuras y la deformación principal de tracción de la
Deformación correspondiente a fc’ εo = 0,0025 viga IPRC1 para un desplazamiento vertical de 10 mm y de
Resistencia a tracción fct = 1,0 MPa 18 mm.
Factor de reducción del módulo de cortante β=0,15 En la figura 17 se compara la máxima abertura de fisura
Tamaño máximo de árido ag = 20 mm para distintos niveles de cortante. Dicha abertura se produjo
Coeficiente Ct (ecuación 5) Ct = 1.000 siempre en fisuras diagonales a lo largo del alma de las vigas. Su
cálculo numérico consistió en multiplicar el máximo valor de
deformación principal de tracción por el espaciamiento medio
entre fisuras, el cual se tomó directamente de los valores expe-
rimentales. En concreto, dichos valores fueron 150 mm, 108
mm y 138 mm para las vigas IPRC1, IPRC2 e IPRC4, respecti-
vamente. En general, los valores numéricos muestran un buen
ajuste con los experimentales, aunque no tan preciso como en
el caso de la respuesta global carga-desplazamiento.
El cálculo de la resistencia según el EC2 para la viga IPRC1
vendría dado como:

A
VRd,s = ssw ɀ fywd cot gθ
= 4,52 • 10- 4 0,405 • 438 • 2,5 = 200,4 kN (17)

Figura 15. Curvas carga-desplazamiento para las vigas pretensadas. donde para el ángulo de la cotangente se supuso 2,5, verifican-
do, además, que no se producía el agotamiento de las bielas
comprimidas. De forma análoga, para las vigas IPRC2 e IPRC4
suras como de la carga última. En los 3 casos se obtienen VRd,s sería 194,8 kN y 289,4 kN, respectivamente. Los valores
valores próximos de carga última, que varían entre 630 kN de carga última serían 2 veces el cortante, es decir, 400,8 kN,
(viga IPRC2) y 760 kN (viga IPRC4). La mayor resistencia 389,6 kN y 578,8 kN, muy por debajo de los valores experi-
se alcanza para la viga IPRC4, con una mayor cuantía de ar- mentales. Nótese que el EC2, al basarse en un modelo plástico,
madura longitudinal (ρl = 3,2% frente al 1,8% en IPRC1 e desprecia la contribución del hormigón en el caso de presencia
IPRC2), mientras que la menor resistencia se produce para de armadura transversal. En el caso de considerar esta última,
la viga IPRC2, que presenta una menor cuantía de armadura tal como se haría con la EHE o Código Modelo, los valores de
transversal (ρt = 0,17% frente al 0,30% en IPRC1 e IPRC4). la carga última vendrían a ser 582,4 kN, 498,6 kN y 705 kN,
Tanto en el ensayo como en el modelo numérico, la rotura se los cuales estarían más próximos a los experimentales.

Figura 16. Distribución de fisuras y deformación principal de tracción en las vigas pretensadas.

Figura 17. Curvas esfuerzo cortante-máxima abertura de fisura para las vigas pretensadas.

A. Kagermanov / Hormigón y Acero 2019; 70(287):75-84 – 83


5. forced concrete beams, Eng. Struct. 52 (2013) 257–272.
conclusiones [5] American Concrete Institute (ACI). Building code requirements for struc-
tural concrete and commentary ACI 318-11 (2011), Farmington Hills, MI.

El modelo constitutivo del hormigón fisurado presentado, ba- [6] Comité Europeo de Normalización. Eurocode 2. Design of concrete struc-
tures-Part 1: General rules and rules for buildings. EN 1992-1. Comité Eu-
sado en la teoría del campo de compresiones e incluyendo ropeo de Normalización, Bruselas, 2004.
conceptos de la mecánica de fractura, se ha validado median- [7] Canadian Standards Association (CSA). Canadian highway bridge design
te 3 ejemplos de rotura por cortante en vigas de HA y HP. code. CAN/CSA S6-06, Mississauga, Ontario, 2006.
Los primeros 2 ejemplos carecían totalmente de armadura [8] Federation International Du Beton (FIB). Model code for concrete struc-
transversal, por lo que todo el esfuerzo cortante se transfería tures 2010 (MC2010). Ernst & Sohn, Lausanne, 2013.
a través de mecanismos resistentes relacionados con el hor- [9] Association of State Highway Transportation Officials. AASHTO LRFD.
Bridge design specifcations and commentary, 6 th ed., Washington DC,
migón, esto es, cabeza comprimida, engranamiento de áridos,
2012.
efecto pasador y tensiones residuales de tracción en fisuras
[10] F.J. Vecchio, P. Wong. VecTor2 and FormWorks manual, VecTor Analysis
diagonales. A pesar de la complejidad del fenómeno, los resul- Group, Dept. of Civil Engineering, University of Toronto, Ontario, Canada,
tados del modelo numérico mostraron un buen ajuste tanto 2003.
en la fase de formación de fisuras, como en el valor de la carga [11] J. Cervenka, L. Jendele, V. Cervenka. ATENA Program documentation.
última y el modo de fallo. En el último ejemplo se comparó, 2015, Cervenka Consulting [consultado 20 Nov 2017]. Disponible en:
www.cervenka.cz.
además, la respuesta a nivel local en términos de abertura
[12] IDEEA3D: Inelastic Dynamic Analysis for Earthquake Engineering Appli-
máxima de fisura para distintos niveles de carga, mostrando cations, 2016 [consultado 20 Nov 2017]. Disponible en: https://sites.goog-
resultados aceptables para el rango de la práctica ingenieril. le.com/site/ideeanalysis/.
En los casos sin armadura transversal, los valores de la carga [13] A. Kagermanov, P. Ceresa, Physically-based cyclic tensile model for RC
última obtenidos con la normativa (EC2) quedaban muy ale- membrane elements, J. Struct. Eng., ASCE 142 (12) (2016).
jados de la realidad, en algunos casos sobreestimando signifi- [14] A. Kagermanov, P. Ceresa. Fiber-section model with an exact shear strain
distribution for RC frame elements. J. Struct. Eng., ASCE, 143, N.o 10
cativamente la carga de rotura. (2017).
[15] A. Kagermanov. RC fiber-based frame elements with shear-normal stress
Bibliografía interaction, PhD Thesis, Institute for Advanced Studies (IUSS), Pavia, Italy,
2016.
[1] F. Vecchio, M. Collins, The modified compression field theory for RC ele- [16] D. Mitchell, J. Marchand, P. Croteau, D. Cook, Concorde overpass collapse:
ments subjected to shear, ACI. Struct. J. (1986) 219–231, Title n.o 82-S22. Structural aspects, J. Perform. Constr. Fac. (ASCE) 25 (6) (2011) 545–553.
[2] S. Foster, P. Marti, Cracked membrane model: Finite element implementa- [17] Canadian Standards Association (CSA). Design of highway bridges. CSA
tion, J. Struct. Eng., ASCE 129 (9) (2003) 1155–1163. S6-1966, Ottawa, Ontario, 1966.
[3] M.F. Ruiz, A. Muttoni, Applications of critical shear crack theory to punch- [18] American Concrete Institute (ACI). Building code requirements for rein-
ing of reinforced concrete slabs with transverse reinforcement, ACI. Struct. forced concrete. ACI, Detroit, 1963, pp. 318-363.
J. 106 (4) (2009) 485–494.
[19] S. De Silva, H. Mutsuyoshi, E. Witchukreangrai, Evaluation of shear crack
[4] J.N. Gregori, P.M. Sosa, M.A.F. Prada, J.R. Martí-Vargas, A theoretical model width in I-shaped prestressed reinforced concrete beams, J. Adv. Concr.
for including the effect of monotonic shear loading in the analysis of rein- Tech. 6 (3) (2008) 443–458.

84 – A. Kagermanov / Hormigón y Acero 2019; 70(287):75-84


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VIII CONGRESO DE
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Enero - Abril 2019 I Volumen 70 - Número 287

DE ESTRUCTURAS

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La fecha límite de recepción de resúmenes La fecha límite para la recepción de las La revista indexada Hormigón y Acero publi-
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