COMO EN EL FUEGO
la deidad colibrí en amerindia y el dios alado
en la mitología universal
Alfredo Mires Ortiz
ACKU QUINDE
Asociación Andina
Apartado 359, Cajamarca, Perú
Telefax: (51) 44 821077
E-mail: <[email protected]>
<[email protected]>
ISBN: 9978-04-
Dedicatoria........................................................................................................................................... 7
Capítulo 1
MUCHOS MUNDOS, UNA TIERRA
Quinto canto ceremonial de Juan de Santa Cruz
Pachacuti Yamqui Salcamaygua............................................................................................................ 15
1.1. El respeto a lo sagrado ........................................................................................................... 15
1.2. Pueblo, mito y rito ................................................................................................................. 17
1.3. Unidad y diferencia ............................................................................................................... 19
1.4. ¿Animismo o mismo ánimo? .................................................................................................. 20
1.5. Nahual y tótem ...................................................................................................................... 22
1.6. Muchos mundos, una tierra ................................................................................................... 25
1.7. Cielo fecundador ................................................................................................................... 26
1.8. La pareja fundamental ........................................................................................................... 27
1.9. Aquí, el pájaro ....................................................................................................................... 28
Capítulo 2
EL DIOS ALADO
Fragmento de “Alturas de Macchu Picchu”, de Pablo Neruda.............................................................. 31
A
2.1. Presencia de la aves en la mitología universal: atributos generales ........................................ 31
2.2. Ave dios ................................................................................................................................. 32
2.3. Huevo mundo........................................................................................................................ 41
2.4. Plumas ................................................................................................................................... 42
2.5. Alas y dioses .......................................................................................................................... 44
2.6. Las conversiones .................................................................................................................... 46
2.7. Alada cabalgadura ................................................................................................................. 53
2.8. El pájaro compañía ................................................................................................................ 54
2.9. Diluvio y recreación .............................................................................................................. 57
B
2.10. Carácter de las aves en la mitología universal: repertorio de atributos específicos............... 58
2.11. Fecundación y fundación..................................................................................................... 58
2.12. Estructuración del mundo .................................................................................................... 61
2.13. Recuperación y repartición de los bienes ............................................................................ 62
2.14. Chamánes y pájaros............................................................................................................. 63
2.15. Canibalismo ritual, danza y juego ....................................................................................... 66
2.16. Los gemelos vengadores ...................................................................................................... 68
2.17. El ave guardián y guerrera ................................................................................................... 69
2.18. Mensajeros .......................................................................................................................... 70
2.19. El robo del fuego ................................................................................................................. 73
2.20. Amares y luna...................................................................................................................... 74
6 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Capítulo 3
ASTILLA DE LUZ: reseña morfológica del colibrí
Texto de Georges Louis Leclerc Conde de Buffon (1707-1788)............................................................. 75
Capítulo 4
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO: la deidad colibrí en las culturas primordiales de Amerindia
“El colibrí”, texto de Eduardo Galeano ................................................................................................. 99
Capítulo 5
AH, SIWAR KENTI: Selección de textos e iconografía ......................................................................... 153
tinianas (1586), en la práctica el único relatorio los niveles de permanencia (y sus mecanismos
habido hasta la fecha sobre la religiosidad en el de transmisión de lo sagrado), sino los elemen-
denominado señorío de Huamachuco, sierra tos comunes que podrían potenciarse en los
norte del Perú, señala que procesos de unificación comunitarias y de cui-
dado de la naturaleza, considerando sobre todo
En cada pueblo había una guaca o ídolo que
el hecho que el colibrí equipara su proceso de
era una gran piedra hincada, la cual llama-
evolución física al de muchísimas plantas, por
ban guachecoal y a ésta tienen por ojo del
su permanente polinización y posibilidad ali-
pueblo y en ninguno deja de haberlo. A esta
adoran y mochan para que guarde al pueblo menticia.
y las chácaras que son sus estancias...les dan La religión no sólo tiene un carácter uni-
sanco, chicha y coyes para hacer fiesta. Más ficador para los pueblos, sino que a la vez per-
de trescientas destas se quitaron por los di- mite consolidar sus propuestas prácticas de so-
chos padres. (Agustinos 1865[1560]:26-7). brevivencia. Esto tiene un valor esencial cuan-
do, además, sirve como mecanismo de perma-
En lengua quechua, la palabra wachi sig- nencia y resistencia respecto a las sectas y pro-
nifica flecha, saeta o dardo que se desplaza. La puestas fundamentalistas propagadas por el ca-
referencia nos indica la posibilidad de las rela- pital y las empresas expoliadoras del medio.
ciones prehispánicas sostenidas entre nuestras Aspectos como el totemismo o el nahua-
culturas y la ascendencia de deidades comunes. lismo podrían hallar en esta investigación una
serie de demostraciones. Miguel Ángel Asturias
III señala que
¿El culto ornitomorfo ha estado presente Fue muy repartida entre los indios la creencia
en todas las culturas americanas y ha sido el co- de un espíritu protector que, encarnado en un
librí su máxima representación? animal, que puede equipararse al Ángel de la
Los relatos míticos de las diferentes cul- Guarda de los católicos, y “el cual -escribe
Herrera en su libro sobre las Indias Occiden-
turas primordiales de nuestro continente dan
tales- es lo más que puede decirse para signi-
cuenta del rol que el colibrí ha tenido en la con-
ficar guardia o compañero, agregando que la
cepción y conducta religiosa de nuestros pue- amistad entre el indio y su nahual llega a ser
blos. Su dispersión, sin embargo, imposibilita la tan fuerte que, cuando uno muere, el otro ha-
observación del conjunto y el estudio respec- ce otro tanto, y sin nahual el indio cree que
tivo. ninguno puede ser rico o poderoso”.
De manera a veces imperceptible, la ico-
nografía relacionada con el colibrí, sea textual “Cuando el niño nace se le dedica o sujeta a
o gráfica, no sólo se halla manifiesta en referen- un animal, que el dicho niño ha de tener por
nahual, que es como decir por dueño de su
cias ancestrales, sino también contemporáneas.
natividad y señor de sus acciones, o lo que
La ausencia de una compilación de las mismas
los gentiles llaman hado y en virtud de este
impide ver el grado que ocupa esta permanen- pacto queda el niño sujeto a todos los peli-
cia. gros y trabajos que padeciere el animal hasta
Constatar la presencia que el colibrí co- la muerte” [Ruiz de Alarcón, Tratado de las
mo deidad alada ha tenido y tiene, en las cultu- supersticiones de los naturales de Nueva Es-
ras americanas, permitiría no sólo evidenciar paña, 1629] (Asturias 1981:161-2).
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 11
asociado a los rayos del sol, las gotas de rocío Para cumplir con estos propósitos, he
o a los rizos de las estrellas. llevado a cabo, entre otros aspectos:
Es posible encontrar al colibrí en casi to-
dos los mitos de origen en las culturas america- - Una revisión de elementos de la cultura an-
nas. Aún hoy es el que levantó el cielo o el que dina y la cultura occidental, la misma que
robó el fuego para dárselo a los hombres, es el permitirá esclarecer los parámetros en que
que alimentó a los dioses antes que despertaran basan sus interpretaciones las investigacio-
o el que recuperó la coca que le había sido ro- nes consultadas.
bada a los comuneros; es el mensajero de la - Una comparación de casos en la mitología
paz y de los dioses, el que avisa la visita de los universal respecto a las deidades aladas, la
amigos o de los peregrinos. Y es el guerrero guía misma que conlleva a la comprensión de
por excelencia. los referentes sagrados y sus posibles rela-
ciones.
V - Un estudio base de aspectos ornitológicos,
el mismo que permite un acercamiento a
Las principales deidades uránico-telúri- las características físicas que han dado lu-
cas se han manifestado en representaciones or- gar a los detalles y consideraciones mitoló-
nitomorfas y es probable que sea el colibrí, en gicas.
las culturas de Abya-Yala, una de las más fuer- - Una observación directa y participante en
tes figuras míticas aún presentes. diversas comunidades indígenas de Améri-
Asumo el propósito de identificar la di- ca Latina y la experiencia sostenida en el
mensión que ocupa el colibrí en las culturas rescate y afirmación de las tradiciones ora-
americanas y cómo esta relación implica actitu- les, aspecto que ha permitido el acopio y la
des y conductas respecto a la comunidad hu- transmisión básica de las tradiciones.
mana y natural, logrando así:
A veces, más que ocuparnos del cambio
- Demostrar que la deidad alada en general social y cultural, presente en el desarrollo y mo-
y el colibrí en particular se halla presente dernización del mundo contemporáneo, debe-
de manera relevante en la mitología ameri- ríamos acercarnos a la permanencia y comple-
cana. jidad. Nos tocaría revisar las vitalidades, las in-
- Evidenciar la permanencia de la relación terrelaciones, la heterogeneidad unificadora y
sagrada entre la comunidad humana y la la globalidad especificante.
comunidad natural, ubicando al colibrí co- En esta búsqueda y este andar, atesoro la
mo elemento articulador. gratitud a quienes desde diversos rincones y de
- Ubicar los mitos y referencias en las que las más generosas maneras, han contribuido pa-
aparece el colibrí como principio sagrado. ra hacer posible este trabajo.
- Reconocer el valor que la permanencia de Saben de esto Juan Medcalf, Rita Moc-
las deidades cumple en la cohesión religio- ker, Janet Zadorsky, Giovanna Carrarini, Rocío
sa y en la salud de las comunidades indíge- Ortiz, Lola Paredes, Geneviève Herold, Mónica
nas de nuestro continente. Salas, Marie-Annick Bernard, Sabina Brandens-
- Revisar el papel que la deidad en cuestión tein, Katharina Möckel, Michelle Déchelette,
cumple en la iconografía contemporánea. Peter Legård Nielsen, Janus René Andersen, Vir-
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 13
ginia Parés, Gabriela Hidalgo, Pilar Cuevas, tado como Tesis de Licenciatura en Antropolo-
Alois Eichenlaub, Jackie Packer, Pedro Vidarte, gía Aplicada.
Ana María Rojas, Annette Brox, Sara López, So- Al afecto siempre nuevo de Diego Gra-
corro Barrantes, Luis Mires, Herbert Eichenlaub, dis y todos los miembros de Tradiciones para el
Monika Pfändler, Tristán Ravínes, Christina Im- Mañana, con cuyo acompañar fue posible an-
holz, Isolda Arita, Mª Mercedes Valdés y Osmell dar más firme. Y a la generosa paciencia alec-
Olmeda. cionadora de Ysa María y Rumi Elías Mires.
Al aprecio franco y fraterno de docentes
y autoridades de la Universidad Politécnica Sa- Alfredo Mires Ortiz,
lesiana de Quito, donde este trabajo fue susten- del Quindewach’anan, Cajamarca
Capítulo 1
Muchos mundos, una tierra
Y ustedes
ríos
y ustedes
pájaros
todos
denme
vuestras fuerzas;
ayúdenme a seguir
alzando la mirada,
ayúdenme a gritar
con vuestras gargantas
si es vuestra voluntad.
Y recordándolo todo
regocijémonos,
alegrémonos siempre
y así,
henchidos,
yéndonos,
nos iremos.
No recuerdo de dónde supe de aquel decir la certeza que lo sagrado se manifiesta ba-
pueblo en cuya entrada había un cartel que re- jo cualquier forma, “incluso la más aberrante”.
zaba “Por el amor de Dios llegue, pero no jo- Eliade decía que «todo lo que el hombre
da”. Y tal vez por eso vendría al caso recordar ha manejado, sentido, encontrado o amado,
un relato que el pastor Miguel Brun le refiriera pudo convertirse en una hierofanía». Pero ad-
a Eduardo Galeano: una misión evangelizadora vertía que este ejercicio no resultaba siempre
visitó a un cacique con fama de sabio en el cha- fácil, porque «Al occidental habituado a rela-
co paraguayo. El cacique escuchó la propagan- cionar espontáneamente las nociones de lo sa-
da religiosa y, cuando la lectura terminó, se to- grado, de religión e incluso de magia con cier-
mó su tiempo para sentenciar: «Eso rasca. Y ras- tas formas históricas de la vida religiosa judeo-
ca mucho, y rasca muy bien. Pero rasca donde cristiana, las hierofanías extranjeras le parecen
no pica» (Galeano 1989:16). en gran parte absurdas» (Eliade, s.f.:14).
Todos los jerarcas, los de verdad y los se- La veneración, entonces, que un colecti-
mi, pro, auto, etc., cuentan con el derecho de vo tiene para un árbol o un animal sagrados, se
asumir a sus dioses según sus intereses y puntos da de acuerdo a la concepción que tiene de la
de vista. Pero las poblaciones indígenas han naturaleza y sus relaciones, y por el hecho mis-
construido a su manera la capacidad de experi- mo de haberse sacralizado o convertido en hie-
mentar sus deidades y descubrir el modo de re- rofanía.
conocerse en ellas y comunicarse con ellas. Y el Pero esta sacralidad, además, ha de ser
ejercicio de cada concepción está basado en el manifiesta para la población. «Lo sagrado -co-
respeto de cada derecho. mo diría Eliade- equivale a la potencia y, en de-
Para contribuir a la definición de los lí- finitiva, a la realidad por excelencia. Lo sagrado
mites del análisis antropológico, Víctor Turner está saturado de ser. Potencia sagrada quiere
señala que «Los psicoanalistas que consideran decir a la vez realidad, perennidad, eficacia»
que la mayoría de las interpretaciones indíge- (Eliade 1983b:20).
nas de los símbolos son irrelevantes, se hacen Ahora bien, si lo sagrado está en todo
culpables de ingenuidad y unilateralidad en el entonces todo es sagrado. Dios es una muche-
enfoque del problema» (Turner 1980:185). dumbre y la muchedumbre es Dios. Y es sagra-
En efecto, se hace mal en menospreciar do el espacio y el tiempo, pero hay a la vez es-
la capacidad dinámica de los símbolos y los ri- pacios y tiempos sagrados: comportamientos y
tuales. Turner mismo indica la posibilidad de formas, permanencias e innovaciones pueden
llamar “fuerzas”, en un contexto de campo, a convertirse en “núcleos neurálgicos” de la diná-
los símbolos que las poblaciones poseen, en mica cultural y religiosa.
tanto estas “instigan la acción social”. Y este enfoque con sus acciones y rela-
Y es que para llegar a ser Dios hay que ciones consecuentes, no constituye una abs-
tener la capacidad de serlo. Tal vez por eso, en tracción, sino que demanda el afecto y las acti-
el incisivo verso de Los dados eternos, el poeta tudes propias de una relación familiar, amorosa
César Vallejo decía, «Dios mío, si tú hubieras y fértil. La concepción implica convivencia y
sido hombre, hoy supieras ser Dios». viceversa. El mismo apego que siente un niño
Esta postura de observación requiere de por su madre, lo tiene un pueblo por los cerros,
una capacidad que Mircea Eliade, el gran estu- por el aire, por la luz de la mañana, por el olor
dioso de las religiones, llamaría hierofántica, es de los montes, por la hierba y los manantiales.
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 17
son también paradigmas que corrigen las des- mente renovable mediante la reactualización del
viaciones del camino heredado. mito de origen del mundo, o de los mitos que en
Un detalle, sin embargo, es que la idea la iniciación permiten el renacimiento espiritual
elemental (Elementargedanke) no siempre está de los miembros de la sociedad. (Polia
1991:127).
representada en la mitología, sino que se repro-
duce en las ideas, concepciones o maneras lo- Por esta razón, la destrucción de los cen-
cales (Völkergedanke). tros de culto, la persecución y asesinato de los
Campbell afirma que «la metáfora del sacerdotes tradicionales y la prohibición de
mito nunca puede ser una representación direc- “decir” ritualmente los mitos, como afirma el
ta del secreto total de la especie humana, sino mismo Polia, constituye «la herida más tremen-
sólo la función de una actitud, el reflejo de una da causada por la cultura occidental a las cultu-
postura, una actitud de vida, una forma de jugar ras tradicionales». Pero una afrenta si no mata,
el juego. Y donde se abandonan las reglas o for- o aún matando, genera una experiencia. El ex-
mas de tal juego, la mitología se disuelve y, con perimentador, si no alcanza a esquivar el golpe,
la mitología, la vida» (Campbell 1991:163). convierte la negación en desafío y el sobrepo-
Por esto y más, la mitología no es “mate- nerse en permanencia. La sacralidad de una
ria arcaica” adscrita a los exclusivos predios de cultura es, fundamentalmente, una cuestión de
los eruditos. El mito demanda acción, implica naturaleza.
quehaceres y conductas, provoca actitudes y li- Para quienes existimos como subpro-
bera convicciones. Es conmovedor por excelen- ducto de la razón, nos basta con conocer la his-
cia, es exhortador de nacimiento. toria oficial que nos ha hecho posibles. Pero en
Los elementos contenidos en el relato las culturas primordiales, la memoria no sólo se
mítico nos recuerdan la posesión de cualidades halla carnalizada en los hombres y en la tierra,
a carnalizar, y entonces negar o criar. Los mitos sino que puede actualizarse constantemente. A
no constituyen ficciones elucubradas por primi- decir de Eliade, «lo que pasó ab origine es sus-
tivos y sostenidas por ignorantes: son verdades ceptible de repetirse por la fuerza de los ritos»
sagradas que prevalecen por su propio valor y (Eliade 1983c:20).
ejemplar significado. Pero aun quienes no se han desarrollado
El mito no le resta un ápice a la realidad, al interior de un grupo étnico, no escapan de la
sino que la enaltece y encumbra. Y los hechos influencia de los mitos. Consciente o incons-
que narra, por no pertenecer a “este tiempo”, cientemente, existen principios rectores de la
como señala Mario Polia, «están inmunizados vida cotidiana cuya fuente descansa, precisa-
respecto a las leyes del tiempo»: mente, en el seno de las diferentes culturas an-
La sustancia del mito, así como los símbolos a cestrales.
través de los cuales ella se expresa, son inmuta- El mismo Eliade refiere la existencia de
bles, no sujetos a variaciones dependientes del «ritos, mitos, de formas divinas, de objetos sa-
arbitrio humano. Por su naturaleza el mito, aun- grados y venerados, de símbolos, de cosmogo-
que actúe activamente en la “historia” es meta- nías, de teolegúmenos, de hombres consagra-
histórico y por su apego a los modelos expresa- dos, de animales, de plantas de lugares sagra-
dos por los mitos las culturas tradicionales, en ri- dos, etc. Y cada categoría tiene su morfología
gor, no conocen la historia concebida como re- propia» (Eliade s.f.:4).
corrido lineal, sino un tiempo cíclico contínua-
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 19
La vida es fecunda o no es vida. Eso sus- existencia de mitos teogónicos, aquellos que re-
tenta el mito cuando nos refiere el principio de latan el origen y la historia de los dioses; los mi-
las existencias. Por eso se renueva en el espacio tos cosmogónicos explican la creación del
y el tiempo a través del rito. Esa renovación de- mundo; los etiológicos refieren el origen de los
manda pertenencia. Un pueblo se adscribe a lo seres y las cosas, y escatológicos serían los mi-
suyo cuando celebra. Fecunda su razón de ser tos que hablan de la vida después de la muerte
a través de la fiesta, de la danza, del juego o de o del «futuro de los pueblos y el fin del mundo»
la ofrenda. La identidad consiste en ser propicio (Ocampo 1995:13).
para la vida. Para el filósofo rumano Medvedov, «en
Como diría Campbell, «el tema principal todo tiempo y lugar del drama mítico es posible
de la mitología no es la agonía de la búsqueda, descubrir el aspecto triple que marca los límites
sino el rapto de una revelación, no la muerte si- del misterio de la enseñanza: lo somático-se-
no la resurrección: aleluya» (Campbell 1991: xual, lo amniótico-iniciático y lo místico-exis-
79). tencial» (Medvedov 1993:10).
Mircea Eliade, por su parte, hace la si-
1.3. Unidad y diferencia guiente clasificación de los mitos cosmogóni-
cos:
Si aún no nos ha tocado la gracia de ser
viento, gorrión o sauce, hemos de merecer ser 1) Creación ex nihilo (un ser supremo crea el
hombres y, para serlo, nos toca multiplicar las mundo con el pensamiento, por la palabra o ca-
hazañas de los que con sus vidas construyeron lentándolo en una sauna, etc.); 2) el motivo del
nuestra vida. Trascender lo humano significa buceador de la tierra (un dios envía unas aves
potenciar el regalo sagrado que todo el resto acuáticas o animales anfibios o se sumerge él
nos ha brindado. mismo hasta el fondo del océano primordial pa-
Se reproduce la sacralidad en la medida ra extraer una partícula de tierra de la que luego
se forma todo el universo); 3) creación mediante
que trascendemos las limitaciones del hombre,
el recurso de dividir en dos una unidad primor-
en la medida que posibilitamos al cosmos ex-
dial [pueden distinguirse en este caso tres varian-
presarse a través de nosotros. Estamos llamados
tes: a) separación del cielo y la tierra, es decir, de
a ser viento, gorrión o sauce. Estamos aquí para los progenitores del mundo; b) separación de una
evocar viviendo a los dioses. masa amorfa original, el “caos”; c) la división en
Mientras el estudioso se devana los sesos dos de un huevo cosmogónico]; 4) creación me-
elaborando sus teorías sobre el mito, los pue- diante el desmembramiento de un ser primordial,
blos originarios, sin café ni academia, viven su que puede ser una víctima antropomórfica vo-
concepción y sustentan sus principios con una luntaria. (Eliade 1980:95).
lógica que ya quisiera comprender el erudito.
El esquema del investigador suele correr No se trata, indudablemente, de meter a
la cerradura antes de abrir la puerta. No desde todas las culturas en un mismo costal. La bús-
afuera de la realidad, sino desde adentro del es- queda de coincidencias nos pueden remontar a
quema. No obstante, hay referentes sumamente las unidades ancestrales. La relación esencial
valiosos que nos pueden permitir la compren- con la naturaleza es tal vez el hilo conductor
sión de los mitos. que explica la unidad del mundo a través del
Algunas de las clasificaciones refieren la mito. Y que establece al mismo tiempo las dife-
rencias enriquecedoras de cada cultura, dando
20 / ALFREDO MIRES ORTIZ
no de viento». O viendo una manguera con los encantos nocturnos se desvanecen con la
agua, de madrugada, en el suelo: «¡Cómo le de- luz, que siempre se ha experimentado llegando
be doler el cuerpo!». desde arriba y proporcionando guía y orienta-
ción» (Campbell 1991:81), guía y orientación
Valeria -refiere Eduardo Galeano- pide a su padre
serían quienes construyen amaneciendo el día.
que dé vuelta al disco. Le explica que Arroz con
Los sueños, como precedente ‘circular’,
leche vive al otro lado. Diego conversa con su
como parte fundamental del engranaje cotidia-
compañero de adentro que se llama Andrés y
viene a ser el esqueleto (…) Mariana, en la terra- no, no sólo están marcados culturalmente sino
za, empuja la pared, que es su modo de ayudar que en tanto ‘no racionales’ constituyen un eje
a la tierra a que gire. (Galeano 1986:17-8). básico de la relación con la naturaleza.
Casi un año después de la muerte de
Alguna vez veíamos una película con mi Mama Santos2, la Yach’aqmama de Chilimpam-
pequeña hija: un actor mostraba en su rostro el pa, José Isabel Ayay, el segundo de sus hijos, me
abatimiento porque su amigo querido había si- decía: «Ahora que mi mama ya se ha muerto, a
do secuestrado por los malos. Y pensaba en él veces tengo sueños; a veces estamos conversan-
con intensidad, en cómo hallarlo, en cómo do o estamos haciendo trabajos juntos, pero en
acompañarlo, en cómo rescatarlo. De pronto, sueños. Si sueño con ella, entonces es porque
apretó mi mano y preguntó: «Papá, ¿el cerebro sigue viviendo, de otra manera sigue viviendo.
tiene corazón?». Sí, pues, en sueño uno se encuentra vivo» (Mi-
Tal vez por motivos como estos es que res 1994:2).
las poblaciones de las culturas tradicionales Los sueños tienen un carácter vital que
mantienen una relación mimética con la natu- no permite asomo de duda. Y la ‘carnalización’
raleza. Más aún si cada persona tiene las carac- de la cultura, probablemente, implica que lo in-
terísticas de otras personas; en tanto todo lo que consciente individual esté, de muchos modos,
existe es persona, cada hombre tiene caracterís- regido por símbolos comunes, dado un contex-
ticas de determinados animales o plantas. Se to y desarrollo también comunes.
daría entonces una relación metonímica. Si bien el inconsciente es depositario del
De los sueños, por otro lado, se ha dicho pasado y puede actuar como referente del futu-
mucho. Sigmund Freud, desde el psicoanálisis, ro, resulta siendo fundamentalmente concentra-
sólo para citar un caso, establecía una compa- ción del presente. Aún conteniendo remanentes
ración básica entre los “primitivos y los neuró- del pasado personal y colectivo, es por un pre-
ticos”, sustentando en esta relación el origen de sente específico que se manifiesta. De igual
los mitos. modo con el futuro: la premonición tiene su ra-
Por otro lado, no siempre puede afirmar- zón de ser en el ahora.
se que al igual que no hay dos formas de dor- Carl Gustav Jung menciona, indicando
mir, tampoco habría diferentes formas de soñar. su disconformidad, que muchos sueños «pre-
Si el despertar del sueño se halla asocia- sentan imágenes y asociaciones que son análo-
do con la salida del sol, la vida tendría que aso- gas a las ideas, mitos y ritos primitivos. Estas
ciarse también con el canto de los pájaros, con imágenes soñadas fueron llamadas por Freud
la brisa de la mañana o con todas las personas “remanentes arcaicos”; la frase sugiere que son
que hallamos al despertarnos. elementos psíquicos supervivientes en la mente
Si, como dice Campbell, los miedos «y humana desde lejanas edades» (Jung 1987:17).
22 / ALFREDO MIRES ORTIZ
atributos, generándose como nuevos seres con con otros nombres -como mira en quechua- en
superiores fuerzas, empeñosos por revelar el es- cada cultura) y tótem, como se ha dado en lla-
píritu que los anima. mar al antepasado mítico de una comunidad o
«El animal -señala Daniel Medvedov- conjunto de comunidades.
posee cualidades que el hombre desconoce: los Un animal totémico está cargado de
pájaros tienen ilimitadas oportunidades para fuerza y seguramente representa - es - el funda-
descubrir los secretos desapercibidos por el ojo mento de la relación hermanada entre los hom-
profano y son capaces de viajar hacia lugares bres y la naturaleza.
inaccesibles al ser humano» (Medvedov Este principio religioso se ha encontrado
1993:103). y se encuentra en los pueblos indios de Améri-
Tal vez por razones como éstas, los mi- ca, Australia, India, China, África, etc., y en las
tos dan cuenta de la fuerza y sabiduría de los bases religiosas de Egipto, Creta, romanos y
animales, de sus fabulosas facultades construc- celtas.
toras y la superioridad en los “asuntos natura- La palabra totemismo, con la cual se de-
les”. nomina esta forma de relación y organización
de las comunidades, fue tomada de la lengua
1.5. Nahual y tótem de los “indios americanos” chippeway y refiere
Uno es otro. Nadie existe al margen del precisamente el parentesco entre un grupo de
resto. Y no por razones sociales sino naturales. ‘personas humanas’ y otra persona de la natura-
El individuo excluyente es un invento magnifi- leza (animal, planta, cerro, piedra, etc.). Esta
cado de la propiedad privada. La comunidad otra persona o grupo de personas no refiere un
no necesita de algo para ser alguien. individuo sino una especie o comunidad. No es
En la lengua quechua, para citar un ca- el tótem un puma, por ejemplo, sino el puma.
so, la palabra suk denomina al uno pero a la Cada tótem, sin embargo, demanda de
vez al otro. «O sea que es uno pero con su pa- “intermediarios” entre los hombres. Aquí, como
rejita», diría José Isabel Ayay; «No hay el uno veremos más adelante, juega un papel de pri-
solititito: hay varios, hay varios» (Mires mera importancia el chamán (brujo, maestro,
1991:16). hechicero, etc.), quien podría portar los atribu-
El hombre no está hecho de una esencia tos del tótem en su vestimenta, máscaras, ma-
especial: todo lo que existe comparte la misma neras y en los que los miembros de la comuni-
esencia. Y en este compartir cada quien está dad podrían reconocerse.
signado por la fuerza de un ánimo correspon- Diversas culturas del mundo, muchas de
diente. ellas hoy extintas, nos han legado imágenes de
En Centroamérica aún se denomina na- esta relación. Refiriéndose, por ejemplo, a los
hual al espíritu natural que se reproduce en las olmeca, el investigador mexicano Román Piña
personas humanas para seguir viviendo y prote- refiere figurillas «de magos o brujos ataviados
gerlo. Y todo tiene su nahual. Todo. «También con pelucas y máscaras, de acróbatas y jugado-
cada nahual tiene su nahual» (Méndez res de pelota, de jorobados y otros seres patoló-
1991:13). gicos; también dejaron máscaras de barro en
Así, es difícil establecer una diferencia forma de caras humanas y de animales, entre
puramente académica entre nahual (conocido
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 25
estos de jaguar, pato y aves fantásticas» (Piña Innumerables rituales están signados por
1985:13). la invocación, evocación y advocación al tó-
tem. Ceremonias, tatuajes, ofrendas, emblemas,
cantos y más se compone y desarrollan sobre la
base de esta relación totémica.
Carlos Cid menciona que incluso
1.6. Muchos mundos, una tierra los hallazgos de Halaf (en Turquía) y Samarra
(Irak), indicando que éste sería
El hombre contemporáneo celebra la ca-
pacidad enorme de las comunicaciones. Se ha- el complejo que apareció un milenio más tarde
bla de la “aldea global”, ¿para comunicarse en Creta y desde allí se llevó por mar, a través de
qué?, y ¿entre quiénes?, y ¿para qué? las Puertas de Hércules, hacia el norte a las islas
Sin pretender favorecer las posturas difu- Británicas y hacia el sur a Costa de Oro, Nigeria
y el Congo. Es el complejo básico, también, de la
sionistas, aún no se saben los niveles de comu-
cultura micénica, de la cual los griegos, y por
nicación e intercambio habidos en la antigüe-
tanto nosotros, sacaron tantos símbolos. Y cuan-
dad.
do se llevó desde Siria al delta del Nilo el culto
Así como hemos mencionado las Notas del dios-toro muerto y resucitado, en el cuarto o
de Dongming, tenemos referencias de las simi- tercer milenio antes de Cristo, estos símbolos fue-
litudes en los motivos artísticos, hallados en los ron con él. Creo que podemos afirmar con un al-
estados costeros de Wu y Yüch, China, con los to grado de seguridad que en esta simbología de
del mismo periodo (circa 900 a.C.) en los Andes Halaf del toro y la diosa, la paloma y la doble ha-
Centrales y Norcentrales de América. Éstas, ob- cha, tenemos la primera prueba descubierta has-
viamente, no son las únicas. ta ahora en cualquier parte de la prodigiosamen-
Pero si traemos a colación las similitudes te influyente mitología asociada por nosotros con
los grandes nombres de Ishtar y Tammuz, Venus
es para referir el rol que los animales, y en par-
y Adonis, Isis y Osiris, María y Jesús. (Campbell
ticular las aves, han tenido -y tienen- en la vida
1991:175-6).
de las culturas primordiales.
No estamos frente a cuentos de animales En lo que correspondería al paleolítico,
fantásticos cuya presencia es normal en el desa- en 1930 cerca de Kiev se descubrió el yaci-
rrollo de los pueblos cazadores y recolectores miento de Yeli Seevici: entre cráneos y brazale-
del mundo. Si bien hay una coincidencia en la tes de marfil de mamut se hallaron seis pájaros
procedencia de la más remota antigüedad, las tallados también en marfil, así como cabezas de
formas, principios y maneras de manifestarse pájaros de pico largo.
varían enormemente. Cabe señalar que sobre las alas inferiores
En las cuevas del Monte Carmelo, Pales- de uno de los pájaros aparece grabada la cruz
tina, se descubrieron en 1920 artefactos cuya esvástica (a cuya relación nos referimos en la
antigüedad sería superior a los 7500 a.C. Simi- página 28).
lares objetos se descubrieron luego en Egipto, En las cuevas de Chilca, ubicadas en los
en Beirut y en Yabrud, así como en las monta- Andes Centrales de Perú, a 3500 metros de al-
ñas kurdas de Irak. tura, se hallaron restos de pobladores con una
Los arqueólogos denominan esta época antigüedad de 10.000 años: a lado del cadáver
como protoneolítico. Entre otros muchos ele- de un niño había un pájaro de plumas multico-
mentos que dan cuenta de la vida de entonces, lores envuelto en paja.
resaltan las flechas con plumas y diversos obje- El mismo Campbell nos recuerda la simi-
tos que dicen del culto al pájaro y a la ser- litud entre el caracol distintivo del dios hindú
piente. Vishnú y el que lleva siempre en el pecho Quet-
Refiriendo el llamado neolítico superior zalcoatl, en México.
(alr. 4500-3500 a.C.), Joseph Campbell señala
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 27
eslavo Perun (cf. polaco piorum, «relámpago») historicista y occidental mientras no se conside-
muestran especialmente las transformaciones ul- re el “cuarto mundo” que los propios indígenas
teriores de los dioses del Cielo en dioses de la sustentan: el Sawa Pacha (mundo de afuera) o
Tormenta. (Eliade 1983b:103-4). Huac Pacha (mundo de allá).
Basados en estas dualidades o parejas
A más de esta característica compartida
multiplicadoras y entretejidas, el cielo y la tie-
y determinante para la relación al interior y ex-
rra como engendradores de todos los espacios y
terior de las comunidades (humanos - naturale-
todos los tiempos, se explican una serie de ex-
za - dioses), la gran mayoría de las culturas del
presiones de lo sagrado. El matrimonio entre el
mundo, si no todas, han tenido y tienen en co-
cielo y la tierra y su consecuente separación
mún otro elemento: la relación esencial con los
también está presente entre casi todas las mito-
animales. Y seguramente el inicio de esta rela-
logías del mundo.
ción se da respecto a la separación del cielo y
En su Teogonía, el griego Hesíodo refie-
la tierra, o mejor aún, de la organización del
re cómo Gaia, la tierra, «engendró primero un
mundo.
ser igual a ella, que pudiera cubrirla entera,
Para el caso de toda el Asia Central y
Uranos, el cielo estrellado, para que así los dio-
Septentrional, se afirma que el mito más popu-
ses tuvieran lugar donde estar para siempre», y
lar de la cosmogonía es el de la inmersión de un
Esquilo, por su parte, señalaba en las Danaides
ser ornitomorfo, “auxiliar o adversario de Dios”.
que «El santo Cielo está ebrio de penetrar el
Se refiere que la deidad Num envía, entre otros,
cuerpo de la tierra».
al pájaro Iguru, quien regresa con un poco de
Al margen, elementos como estos, segu-
barro en el pico y a partir del cual Num crea la
ramente, dieron pie a que Sigmund Freud, el
tierra.
padre del psicoanálisis, señalara la representa-
Si bien este componente se puede en-
ción simbólica de los deseos reprimidos, surgi-
contrar también relacionado con los relatos del
dos en los albores de las comunidades. El mito
diluvio, entre algunos pueblos se subraya con
del joven hijo separando al cielo y la tierra que
este hecho el carácter dualista de la creación.
se hallaban abrazados, sería una de las princi-
1.8. La pareja fundamental pales evidencias.
Una expresión palmaria de la unidad
En la lengua y la cultura quechua, el cie- cielo-tierra son los cerros. Por un lado, la di-
lo tiene de tierra y la tierra tiene de cielo. La pa- mensión de sus raíces, su basamento y las cue-
labra pacha denomina el mundo y denomina al vas que suelen poseer, muestran la relación con
tiempo. No es que el mundo esté “dividido” en la tierra y sus profundidades. Su altura, por ha-
tres partes (arriba, al centro y adentro), sino que llarse en dirección y más cerca al cielo, partici-
constituyen espacios-tiempo determinados pero pa del carácter supremo que ya he señalado.
interrelacionados. Al punto incluso que el arri- En toda la mitología, a la vez, están pre-
ba tiene su adentro. O el adentro tiene su co- sentes las montañas sagradas y relacionadas
rrespondiente en el arriba. con ellas una serie de deidades y mitos.
Por lo demás, cabe anotar, la trilogía tan Estas presencias, contundentes por cier-
difundida de Hanan Pacha (mundo de arriba), to, son la expresión viva no sólo de cómo el
Kay Pacha (mundo de aquí) y Uku Pacha (mun- mundo ha sido estructurado, sino cómo a partir
do interior o submundo), peca de académica, de allí se ha ido criando y transformando.
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 29
No sólo el cielo y la tierra: también hay hombres bajo la tierra. Sólo los muertos y los “maes-
tros” (brujos, chamánes), al igual que al cielo, pueden acceder a este mundo. Y para llegar a él de-
ben transformarse en ligeros pájaros. Así lo confirman tobas (Argentina), matacos (Bolivia) y cha-
quenses (Paraguay).
Los mak’a del Chaco paraguayo cuentan que Wä’äs, el cielo, es sólo la parte inferior de pak-
jap’nëlbú, otro mundo superpuesto al nuestro. «Sobre el Wä’äs está el país de los junatälbey, los
pájaros míticos, dueños de la lluvia, las nubes, el viento y la tormenta; productores del trueno, los
relámpagos y el rayo» (Chase-Sardi, en Ibarra 1980:98).
En la zona del río Araguaya y parte del Xingú, en Brasil, los antiguos karajá vivían bajo tie-
rra, hasta que un jefe llamado Kaboi escuchó el grito de una sariama (ave zancuda de color rojo)
y la siguió; así llegó hasta un agujero que le condujo a la superficie del mundo.
Para los navajos y apaches, cuando sólo había soledad, los Hactin crearon la tierra con for-
ma de mujer y la llamaron Madre. También hicieron el cielo con forma de hombre y lo llamaron
Padre. Luego Hactin Negro, el más poderoso de los dioses, extendió la mano y una gota de lluvia
cayó en su palma:
La mezcló con tierra y se convirtió en barro. Después modeló un pájaro con el barro. «Déjame ver cómo
vas a utilizar esas alas para volar». El barro se convirtió en un pájaro y empezó a volar. «Bien, eso está
muy bien», dijo Hactin Negro (…) «Pero», dijo, «creo que necesitas compañeros». Entonces cogió al pá-
jaro y lo hizo girar con rapidez en la dirección de las agujas del reloj. El pájaro se mareó y, como ocurre
cuando nos mareamos, vio muchas imágenes girando a su alrededor. Vio toda clase de pájaros, águilas,
halcones y también pájaros pequeños, y cuando recobró sus sentidos, allí estaban todos aquellos pájaros,
realmente allí. Y los pájaros aman el aire, viven alto y rara vez se posan en el suelo porque la gota de agua
que se convirtió en el barro del que se hizo el primer pájaro cayó del cielo. (Campbell 1991:269).
Joseph Cambell nos recuerda que esta imagen giratoria en la dirección de las agujas del re-
loj es similar a los dibujos de la primera cerámica de Samarra, en Mesopotamia (4500 - 3500 a.C.).
Recordemos, además, la esvástica grabada en marfil, a lado de pájaros, en el yacimiento de Kiev
(ver pág. 25).
Capítulo 2
El dios alado
Pablo Neruda,
“Alturas de Macchu Picchu”
X
Fig. 6. Litoescultura de Churucancha, Cajamarca, Perú. Obsérvense en la imagen de la derecha
las posibilidades de ubicación de la Cruz del Sur (en Mires 1991b:82)
do de las aves se puede divisar una suerte de se- a la vez un todo. Mar, cielo y tierra también es-
milla. tán presentes y la fuerza del ave mítica es insos-
Aunque partiendo de una reproducción layable.
errónea de la litoescultura en cuestión, el arqui- Las figuras representadas en las colum-
tecto Rivera Zúñiga plantea un análisis a partir nas de la llamada Portada del Templo Tardío de
del cual los ojos de las aves estarían represen- Chavín, son abiertamente de aves felinizadas y
tando la Cruz del Sur (Rivera 1991:22. Ver Figu- antropomorfas.
ra 6), de cuyas proporciones se deriva la raíz Para el arqueólogo Federico Kauffmann,
cuadrada, fórmula empleada en la planificación las principales expresiones iconográficas de
global de los pueblos y construcciones del Ta- Tiahuanaku, en Bolivia, serían una muestra del
wantinsuyo. (ver p.e. Carlos Milla Villena, Gé- renacimiento Chavín. La imagen central (Fig. 9)
nesis de la Cultura Andina, Colegio de Arqui- de la llamada Puerta del Sol está cubierta de
tectos del Perú, Lima 1983). atributos ornitomorfos, primando sobre las re-
El caso de Chavín demanda una men- presentaciones de serpientes y felinos. Las divi-
ción particular. A más de 3,000 metros sobre el nidades que flanquean la imagen central tam-
nivel del mar, en los años 800 a.C., es decir, bién son aladas.
más de 2,000 años antes que se fundara el lla- La representación del dios muchik
mado “imperio” inca, en un rincón de los andes Naymlap, (costa norte del Perú), similar a imá-
norteños del Perú, surgió Chavín. Esta cultura es genes taironas (Colombia) también son ornito-
considerada como el fundamento del “estado” morfas, aspecto que también Federico Kauff-
en los andes. Su permanencia y extensión es mann ha mostrado gráficamente (Kauffmann
impresionante. Fue dada a conocer al mundo 1983:498).
por el profesor Julio César Tello, quien sustentó En Brasil, por otro lado, el P. Mariano Iz-
que el nombre procedía de un idioma caribe quierdo ha registrado que los karajás tienen co-
cuyo significado era jaguar. mo dios a Rararesa, que vendría a ser el mismo
Las litoesculturas Chavín son de una Urubú-rey de Brasil, el rey-Zamuro de Vene-
fuerza y complejidad fascinantes. El llamado zuela y el rey de los Gallinazos de Colombia
Obelisco Tello es una suma de imágenes que (Ibarra 1980:130).
incluyen colas, picos y alas de aves. Krzysztof Al noroeste de Colombia, el pueblo ca-
Makowski afirma que «la intención de los es- tio tiene como deidades al águila y a la lechuza.
cultores chavín fue enfatizar el intercambio si- A fines del siglo XVI, el cronista español
métrico de flujos fisiológicos en relación con el Fray Pedro Simón, registró testimonios que da-
tema de la procreación de la vida» (Makowski ban cuenta de la gesta creadora del dios chib-
1997:504). cha Chiminigagua: antes que hubiese nada, el
Reptiles, felinos, aves y conchas de dios empezó a mostrar la luz que tenía dentro.
spondylus, entrecruzadas e interactuantes con- Luego creó unas grandes aves negras que fue-
ducen a pensar, en efecto, que no se trata de ron por el mundo echando aliento, de cuyo ai-
una sola divinidad, sino de personalidades des- re resplandeciente el mundo quedó iluminado
dobladas y emparejadas, multiplicándose y for- para siempre (Ocampo 1995:91-2).
taleciéndose en complejas unidades, formando Habida cuenta, aún cuando queda de-
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 39
car al pequeño pato K’uik’ui para buscar tierra, Bunjil aparece como un anciano, su nombre
pero murió en el intento. El segundo pato tam- significa halcón (Eliade 1980:15).
bién murió, pero emergió con lodo en las uñas. El gran padre Daramulun, por su parte,
Con esta poca tierra, mezclada con semillas, el sólo pudo poner árboles sobre la desértica tie-
águila y sus compañeros crearon la tierra (Elia- rra, al principio de los tiempos, después que Ka-
de 1980:102). boka, el tordo, provocara una inundación que
Frazer refiere que en el pueblo acagche- cubrió toda la tierra.
men, también de California, adoraban al gran Los anula de la Australia Septentrional
zopilote y una vez al año celebraban la fiesta de tienen al pájaro lluvia3: para hacer propicio el
panes o fiesta del ave (Frazer 1982:566). tiempo sumergen una serpiente en los charcos y
Los esquimales, en Alaska, cuentan que la matan. Imitan al arco iris porque eso solía ha-
el espíritu A-se-lu hizo al hombre de arcilla cer antiguamente la serpiente, gran amiga del
cuando aún no había gente sobre la tierra. Lue- pájaro lluvia, para traer la lluvia.
go, el cuervo hizo a la primera mujer también La Urda escandinava, deidad que repre-
de arcilla, para que acompañara al primer hom- sentaba el pasado, era a la vez una fuente de
bre: agitó sus alas sobre ella y ésta se levantó aguas puras en la que nadaban dos blanquísi-
para empezar a andar. mos cisnes.
En otro relato esquimal se habla del En la mitología germano escandinava, el
cuervo como creador de toda la tierra y de la fresno universal Iggdrasill sustentaba la estruc-
luz, girando siempre como un remolino desde tura del mundo. La tercera raíz del fresno esta-
las sombras. ba en el cielo y debajo el sagrado manantial lla-
El nombre de Raluvhimba, dios supremo mado Pozo de Urdr. Era el tribunal de los dio-
de los vendas, pueblo bantú del norte del Trans- ses. En la fronda del fresno anidaba un águila
vaal, en África, es la combinación de Ra, padre, sapientísima entre cuyos ojos se hallaba el hal-
y luvhimba, el águila. Él comenzó el mundo, cón Vedrfölnir. Y todos los cisnes de ahora des-
habita en el cielo y es responsable de todos los cienden de las dos aves, llamadas precisamen-
“fenómenos físicos y astronómicos”. te Cisnes que viven en el Pozo de Urdr.
Los boshongos, otro pueblo bantú, cuen- Antes de trasladarse al norte, la diosa
tan que entre las primeras nueve criaturas vivas Freya tuvo, de la unión con Odín, a los dioses
que el dios Bumba vomitó, estaban Pongo Äsir: ellos predecían el futuro y volaban como
Bumba, el águila moñuda y Nyanyi Bumba, la los pájaros.
garza blanca. Fue esta última la que creó a to- También los celtas tenían como deidad
das las aves del cielo, a excepción del milano. al cuervo y pese a las características zoomórfi-
En la mitología australiana el dios del cas del dios etrusco Charún, su rostro está sig-
cielo es Altgirra, quien habla a través del true- nado por una nariz como pico de ave rapaz.
no y es representado con patas de emú. Eliade Para los lituanos, la Vía Láctea era Pauk-
refiere un relato de los kulins, otro pueblo aus- seiu Kelias, “El Camino de los Pájaros” y para
traliano, sobre la deidad Bunjil cuyas esposas los nadju-dajaks de Borneo, el cielo está repre-
eran Ganawarra (Cisne Negro). Bunjil marchó sentado por un pájaro y la tierra por una ser-
al país del cielo con toda su gente; pudo hacer- piente.
lo en un huracán que Bellin-bellin, el cuervo al- A Lui-Sin, dios del rayo y del trueno en
mizclero, dejó escapar de su odre. Aunque China, se le representa con figura de ave entre
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 41
las nubes y el Rey del Sol era un gallo que lle- bres y de los dioses, Agni asume muchas veces
gó a ser hombre “a fuerza de practicar el taoís- las características del vuelo. En el Agnichayana
mo”. Las estrellas, por otro lado, se dividían en (Yajurveda), la erección ritual de un altar del fue-
28 constelaciones: una de ellas era la del Pája- go hecho con 10,800 ladrillos, que tenía la forma
de un ave en vuelo, se le describe como un águi-
ro Rojo.
la divina o halcón. El escudo o defensa de cien
Apis, el buey sagrado egipcio que se
muros de hierro, de que se habla en la estrofa 14,
consideraba como símbolo de Osiris, tenía en posiblemente recuerda el robo del soma por el
el lomo la figura de un buitre con las alas des- águila. [cf. Rigveda IV, 26 y 27] (Eliade
plegadas y Auhu, el dios luna, tenía cabeza de 1980:295).
ibis o de gavilán. También en Egipto, Benu era
el pájaro sagrado que surgió cantando de un ár- En las siete tablas de la biblioteca del rey
bol en llamas. Representaba la resurrección y asirio Asurbanipal (siglo VII), se relata la crea-
estaba consagrado a Osiris. ción del mundo de los sumero-acadios: Lahmu
El dios egipcio Thot, al que los griegos y Lahamu, la gran pareja de serpientes alumbra-
identificaron con Hermes, a quien se le atribuía ron al varón Anshar y a la mujer Kishar. Ellos
la invención de la escritura, de las ciencias, las dieron y engendraron a Anu, Enlil y Ea, los or-
artes y el comercio, consejero de Osiris y com- ganizadores del mundo (Cid 1975:215-216).
pañero de Isis, tenía también la cabeza de ibis Pero habría que considerar una creación para-
o de gavilán. lela, porque a Anu, padre de la diosa Ishtar y
Por su templanza y capacidad de resuci- considerado el dios supremo, el pájaro tempes-
tar es conocida el Fénix, ave fabulosa de cola tad Zu le robó las tablas del destino.
blanca, penacho grande y plumas doradas en el Mentu o Mont, dios tebano de la guerra,
cuello. Una vez cada cinco siglos se deja ver, era representado con cabeza de halcón y las
sobre todo en Heliópolis, ciudad de Egipto. palomas fueron, frecuentemente, objeto de cul-
Cuando Bizancio pasó a llamarse Constantino- to entre los cananeos.
pla, el ave Fénix apareció augurando un desti- Entre los griegos, Homero describía a
no favorable. Era el año 330. Psijé, el alma humana o parte superior del hom-
A Garuda, el rey hindú de los pájaros, se bre, como un ave. De las Sirenas se decían en
le representa con cabeza humana: Vishnú lo la antigua Grecia que eran aves en que habita-
venció y desde entonces lo usa de cabalgadura. ban los espíritus de los muertos.
Para los korkus del centro de la India, el rey Ra- Sabazio, deidad de origen tracio o frigio
wan de los demonios de Ceilán pidió a Maha- identificado con Dionisio, a quien se le repre-
deo (nombre korku del dios Siva) que poblara sentaba como una serpiente, también tenía los
las montañas de Vindhyan y Satpura. Mahadeo mismos atributos de Zeus: el rayo y el águila. El
encargó al cuervo que buscara tierra roja; con mito de origen astral de las Pléyades, las hijas
ella se hizo al hombre y a la mujer (Frazer de Atlas y Pleyone, nos cuenta que su nombre
1986:19). Agni, el “ministro divino del sacrifi- significa “Bandada de Palomas” (Garibay
cio”, es llamado en los sagrados himnos Rigve- 1983:206). Y el poder de Júpiter era representa-
da, “halcón de los cielos” (Rigveda VII,4). Elia- do en un cetro de marfil rematado por un
de anota que águila.
Como mediador entre los ámbitos de los hom- 2.3. Huevo mundo
42 / ALFREDO MIRES ORTIZ
También Brahma, el dios creador hindú, Las plumas del ave nocturna urutaú pa-
nació de un huevo de oro. Allí permaneció has- ra los guaraníes, por ejemplo, sirven en los he-
ta partirlo en dos: de esas mitades hizo la tierra chizos y en las curaciones, en los sortilegios y
y el cielo. en los amoríos.
En la mitología griega la presencia del En la crónica De los errores y supersti-
huevo es constante. Fanes nació de un huevo ciones de los indios sacadas del tratado y averi-
que Cronos había forjado en el Éter. Y amada guación que hizo el licenciado Polo, señala que
por el viento, la griega Noche dio un huevo de en el Perú antiguo «También sacrificaban plu-
plata del cual nació Eros, principio y acción en mas de diversos colores en especial coloradas y
el mundo, quien tenía alas de oro y se mostra- amarillas traídas de los Andes, llamadas Paucar
ba como serpiente. Siendo Fanes el mismo Eros, pillco parihuana» (Carrillo 1989:101).
el mito resulta confuso (Garibay 1983:106). También el Inca Garcilaso de la Vega re-
Cuando Zeus se enamoró de Némesis, fiere que el inca llevaba una «divisa muy parti-
Justicia y Venganza, la persiguió por mar y tie- cular» que consistía en dos plumas del ave co-
rra. Después de muchas mutaciones, Némesis requenque; «Las plumas son blancas y negras
se transforma en cisne y finalmente Zeus la po- (…) una pluma debía ser de una ala y otra de la
see. De esa relación nació un huevo. De éste otra, como hermanos».
nacieron Helena, deidad de las aves, y los Diós- El cronista anota que el corequenque se
curos, gemelos señores de la música y los vien- «semeja al ave fénix, aunque no sé quién la ha-
tos. ya visto». La borla con estas plumas ni siquiera
podían llevarla los “príncipes”, porque «decían
2.4. Plumas que estas aves, por su singularidad, semejaban
a los primeros incas, sus padres, que no fueron
Makemba se encargaba de cuidar al dios
más que dos, hombre y mujer, venidos del cie-
Yachar. Makemba era sólo una trenza de la que
lo, como ellos decían, y por conservar la me-
colgaban huesos, conchas y plumas. Pero reci-
moria de sus primeros padres traían por princi-
bía culto porque regalaba la paz y la guerra. Así
pal divisa las plumas de estas aves» (Garcilaso
era para los malgaches en la isla africana de
1988,T2:166).
Madagascar.
Más adelante el mismo cronista, refirién-
En ciertas regiones de Guinea, por su
dose a la adoración al sol, señala que el inca sa-
parte, la deidad Agoyo anunciaba los augurios
lía de la fortaleza ricamente vestido, llevando
premunida de un tocado cubierto de lagartos,
«en una mano la lanza guarnecida con un listón
serpientes y plumas.
confeccionado de plumas de diversos colores»
La tradición de los pueblos parece decir-
(Garcilaso 1988,T3:19).
nos que basta del ave una pluma para asumir su
Pachacuti Yamqui reseña también que,
poder. No puede hablarse de mero ornamento
cuando los inca triunfaban sobre sus enemigos,
cuando a plumas se refiere; su connotación, in-
se repartían «bestidos ricos de cumbis y poraca-
dudablemente, va más allá de la simple repre-
huas (camisas de plumas) de plumerías, a ma-
sentación uránica o totémica: es el ave misma y
nera de capotes (…) y pura puras (coronas de
sus atributos. Por eso, por ejemplo, danza como
plumas) de oro y plata» (Pachacuti 1993:24).
danza, ejerce sabiduría, se comunica con otros
Por ese valor sagrado y simbólico de
dioses, reparte bondades o aplica condenas.
“identidad y poder”, probablemente, también
44 / ALFREDO MIRES ORTIZ
las indumentarias indígenas que contaban con En un excelente trabajo sobre este aspec-
plumas fueron prohibidas y perseguidas duran- to, la investigadora Thérèse Bouysse-Cassagne
te la colonia. En 1575, el tristemente célebre vi- sustenta que en la sociedad inca,
rrey Toledo emitió una ordenanza en Chuquisa-
la noción de persona, de individuo, de grupo, no
ca, Cusco, en la que forzaba a
podía ser separada de cierto número de signos.
Que no se labren figuras en la ropa ni en vasos, Al igual que en las sociedades totémicas de Amé-
ni en las casas, y por cuanto dichos naturales rica del Norte (iroqueses, algonquinos, kwakiutl),
también adoran algún genero de aves y animales, aquí las plumas -como en otros lugares los blaso-
y para el dicho efecto los pintan e labran en los nes o las máscaras- formaban parte integrante de
mates que hacen para beber y de plata, y en las una identidad en la cual las herencias también
puertas de sus casas, y los tejen en los frontales, eran cuestión de revelaciones. (Bouysse-Cassag-
doseles de los altares, e los pintan en las paredes ne 1997:562).
de las Iglesias. Ordeno y mando que los que ha-
llaren los hagais traer y quitareis de las puertas
donde los tuvieren y prohibireis que tampoco los
tejan en la ropa que visten poniendo sobre esto
especial cuidado. (en Bouysse-Cassagne
1997:546).
lejanos tan pródigos en pájaros tropicales (Gen- Entre los atributos del dios azteca Huit-
drop 1980:59). zilopochtli (Colibrí de la Izquierda) estaban la
En El Libro del Consejo de los indios serpiente de fuego y las plumas de colibrí suje-
Quichés se cuenta que cuando nada existía, tas a la pierna izquierda.
“Solamente la inmovilidad, el silencio, en las ti-
nieblas, en la noche. Sólo los Constructores, los
Formadores, los Dominadores, los Poderosos
del Cielo, los Procreadores, los Engendradores,
estaban sobre el agua, luz esparcida. (sus sím-
bolos) estaban envueltos en las plumas, las ver-
des; sus nombres (gráficos) eran, pues, Serpien-
tes Emplumadas” (Asturias y González; trad.:
1961: 12-13).
ornitomorfo que muchos pueblos de la tierra Asur, el dios supremo de los asirios era
han visto y ven en sus deidades. representado como un hombre con alas de
A la gran fiesta del sol de los inca, los cu- águila y Ahuramazda, el dios buitre persa pre-
racas o gobernantes regionales asistían con sus dicado por Zoroastro, era representado median-
mejores galas. Entre oro y guirnaldas algunos te un disco con alas y cola. Para los hebreos, «el
asistían «a la manera que pintan a los ángeles, espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de
con grandes alas de un ave llamada cóndor» las aguas» (Biblia, Génesis 1,1-2) mientras se
(Garcilaso 1988,T2:150). estaban creando los cielos y la tierra.
A Resfelgr, el gigante alado escandina- En el caso de los griegos, la presencia de
vo, se le temía porque con un leve movimiento alas en los dioses es abundante. Son célebres
de sus alas provocaba los vientos y las tempes- las alas del caballo Pegaso, que lleva los rayos
tades. del sol. Algunos investigadores señalan que es-
En el caso de los antiguos egipcios, la te personaje podría proceder de Siria o Meso-
adorada luna Pooh era representada con alas y potamia, en donde hay tantos seres alados en
cabeza de gavilán. Del mismo modo la diosa de sus mitos (Garibay 1983:199).
la naturaleza, Saté, tenía alas y la famosa Esfin- Ícaro o Icario es conocido por la máqui-
ge, con culto en Egipto pero también en Siria, na que Dédalo, su padre, le hizo para volar y
Fenicia, Micenas y hasta en la Sierra Morena de evadirse de la prisión en que los había puesto
España, también era alada.
«Las aves que salen volando de sus ni-
dos / sus alas están extendidas en adoración a
tu alma», dice un verso al dios Ra y, en los lla-
mados Textos de las Pirámides (circa 2425-
2300 a.C.), se canta al faraón en su tránsito al
cielo;
Fig. 18. Imagen del Piguchen (dibujo de Ricardo Deambrosi, en Colombres 1984:53)
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 49
hombres de diversos pueblos de Malasia, Nue- Pero el caballo pío y el caballo negro supieron
va Guinea y África del Sur, se hallan fuera de su que el alma de la mujer cisne no estaba dentro
comunidad «nadie en su casa pronuncia los de ella. Bajo la tierra negra fluyen nueve mares;
nombres de los guerreros ausentes; deben refe- donde los mares se juntan y forman uno, el mar
llega a la superficie de la tierra. En la boca de los
rirse a ellos como si fueran aves. Si un niño ol-
nueve mares se yergue una roca de cobre; sube a
vida esto y se refiere a uno de los ausentes por
la superficie de la tierra y se eleva entre cielo y
su nombre propio, la madre le amonestará di- tierra esta roca de cobre. Al pie de esta roca co-
ciendo: ‘No hables de las aves que están en el briza hay un arcón negro; en el arcón negro hay
cielo’» (Frazer 1982:293). una arqueta dorada y dentro de la arqueta está el
El alma casi sería como un pájaro presto alma de la mujer cisne. Siete pajaritos son el al-
al vuelo porque cuando un niño, por ejemplo, ma de la mujer cisne; si los pájaros fueran muer-
sufre un accidente que implica una “fuerte im- tos moriría inmediatamente la mujer cisne. Y así
presión”, la madre corre hacia él esparciendo sucede que los caballos galopan hasta el pie de
arroz y cacareando como gallina “¡Clo, clo, la roca de cobre, abren el arcón negro y se vuel-
clo! ¡Alma, fulanito ha vuelto ya a casa!”. Y así ven con la arqueta dorada. Entonces el caballo
pío se transforma en un hombre calvo que abre
se atrae al alma-ave para reponerla en su
la arqueta dorada y degüella a los siete pajaritos.
dueño.
Así murió la mujer cisne. (Frazer 1982:758-59).
Frazer mismo da cuenta del héroe tárta-
ro Bulat cuya alma era uno de los diez pájaros Adquirir los atributos ornitomorfos no se
blancos que se hallaban dentro de una arqueta. circunscribe a deidades de representación bási-
En otro poema tártaro el héroe Kartaga se bate ca humana. En muchos casos, y esto tiene una
con la mujer cisne y tras mucho luchar era im- connotación muy alta para la observación de la
posible derrotarla. mitología, estos atributos se hallan compartidos
y fortalecidos por la figura de la serpiente o dra-
gón y por la del felino (jaguar, otorongo, tigre,
etc.).
Éstas podrían ser representaciones sim-
bólicas de pisos ecológicos, constelaciones, es-
tados del tiempo, unión de clanes o metamorfo-
sis propias de un poder divino. Lo cierto es que
diversos tipos de conversión con implicancias
ornitomorfas se hallan presentes como atributo
principal de los dioses y éstas, como veremos,
se reproducen en la presencia del colibrí en las
culturas americanas.
Un ser mitológico de los araucanos es el
Piguchen o Pihuechengú, combinación de ser-
piente y ave que se dedica a chupar la sangre
50 / ALFREDO MIRES ORTIZ
a c
Fig. 20. Especie de metamorfosis en “unidades simbólicas” denominadas “imágenes anatrópicas”
de la costa sur de Perú. a) Personaje paracas, aparte de elementos serpentiformes, alas y ojos
son representaciones de aves (ver p.e. Kauffmann 1983:328). b) Dualidad ave-felino en dibujo
de cerámica Tiawanuku (ibíd. 440). c) Ceramio nazca con figura de rostro cuyos ojos son cabezas
de aves estilizadas (Ibíd: 328)
posas; sólo comía costras secas de mbeyú (torta la que éste abandonó, en venganza, en la copa
de maíz). Todas las noches hacía dormir su ave de un árbol, se convirtió en Kakuy, lechuza (Ro-
en la cabecera de su lecho; la lechuza golpeaba senthal y Yampey 1990:241-43).
suavemente a su dueña con las alas en la cabe- Cuando a causa de los amores por Furu-
za, y la niña con esto quedó embarazada. Al
quená, la bella, los hermanos Urutén y Amancá
acontecer esto, tomó cuerpo la lechuza: resultó
lucharon, a Urutén no le quedó más que mar-
ser nuestro padre Ñamandú. (L. Cadogan en Lus-
ting y Yampey 1989:217).
charse al ser derrotado. Ese araucano anduvo
buscando la tierra de sus mayores sin poder ha-
También entre los guaraníes y calcha- llarla. Cuando con los que le acompañaban en-
quíes, una joven tuvo que convertirse en pájaro contró la tierra de los guaraníes, quedó maravi-
para tratar de alcanzar a su amado, Kuarajky, el llado de las bondades de aquel lugar. Entonces
sol, quien aparecido como hermoso joven la retornó para recoger a los suyos. Pero nadie le
había seducido. Eso refiere la leyenda del Uru- creyó. «No existen pájaros de colores tan vivos
taú. Otra joven que despreció a su hermano y a ni frutos tan dulces como ustedes dicen. Son
52 / ALFREDO MIRES ORTIZ
mentiras». Para volverse, invocaron al dios Tu- antes. Qoa sería otra imagen del Piscoruna-pu-
pá, éste les transformó en cotorras rojiverdes y mapasimin o sea de «hombre pájaro con boca
alzaron vuelo. Desde entonces, las cotorras cru- atigrada» (Kauffmann 1989:248-55). Esta ima-
zan los nevados del sur de Chile para pasar el gen se reflejaría también en la cultura vicús, en
verano (Bergdolt 1989:101-7). los cuchimilcos (figuras femeninas de cerámica)
de Chancay, en el Tumi de Lambayeque, Sipán,
Revisando el proceso de los doctrineros etc.
del siglo XVI en Bolivia, la investigadora Teresa Julio C. Tello enfatizó en sus estudios so-
Gisbert pone de relieve la aparente superposi- bre Chavín la presencia del jaguar (p.e. Tello
ción de ángeles cristianos sobre dioses andinos. 1967:145-52) e investigadores como Makows-
En relación a un texto de la época que ki, en estudios sobre los indicios iconográficos
reza de la cultura Chavín, señalan las representacio-
nes del «felino con la cresta y garras del águila,
cuando en la verde rama de un encino
y encima de ellos a serpientes» (Makowski
un paxaro se puso extraordinario,
1997:511).
en la voz regalada tan canario,
que pudo Graciano en suspensiones
pasar de el Parayso a las regiones.
jo?”
Lo vieron en Cuscahuás, en la Troca y en Wasla-
la
ya no lo verán jamás, se lo tragó la montaña.
Lo ayudan los vientos, las siete cabritas,
lo oculta el chahuite, lo esconde la milpa,
la guardia dispara contra el cafetal
y sale Pablito sereno patito bordeando el cañal.
lleza y la poesía.
El mismo dios Odín podía también volar
en forma de águila. El águila sentada en la silla
del mundo bien puede haber sido Odín, porque
desde allí podía ver todos los mundos al mismo
tiempo (Davidson 1994:46).
La escandinava diosa Freya, que de paso
se le representaba cabalgando sobre un jabalí,
también tenía la facultad de trocarse en ave. Y
para los yakuts de Siberia, Satán mismo se con-
virtió en golondrina para zambullirse en el
océano y emerger con el fango que Cristo usa-
ría para crear la tierra (Campbell 1991:311).
En la iconografía china correspondiente
a la dinastía de los Chang, 1751 a 1028 a.C., es
frecuente la interrelación de imágenes de aves
y serpientes y serpientes emplumadas.
En la mitología hindú, la diosa Lakshmi,
esposa del dios Vishnú y portadora de la suerte
y la dicha, suele cambiar su forma en pez o pá-
jaro, mientras para los hititas y los hurritas
cuando el dios supremo Anu es destronado por
su hijo Kumarbi, huye en forma de pájaro, se
arranca el pene y lo arroja a la tierra para en-
Fig. 23. Ceramio moche
gendrar nuevos dioses.
Leda, como se sabe, fue seducida por variable que también se puede encontrar en el
Zeus convertido en cisne. De ahí nació Helena, caso de Aedón, nieta de Hermes: envidiosa de
deidad identificada con las aves. Para seducir a los hijos de Niobe, se dispuso a matar a alguno
Leto, Zeus la convirtió en codorniz e hizo lo de ellos y terminó matando a su propio hijo; la
propio consigo. De ahí nació Apolo, que fue aflicción la tornó en ruiseñor y vaga de noche
alimentado con néctar y ambrosía. llorando su mala acción.
En la gesta creadora de la pelasga, la an- Otro es el caso de Argos, quien al ser
tigua población griega, Ofión es la serpiente muerto por Hermes se convirtió en papagayo. Y
que posee a Eurinome que danzaba sobre el el de Hipnos, que para hacer dormir a la gente
caos. Luego, Eurinome se transforma en paloma se convierte en ave.
y da a luz un huevo; Ofión lo envuelve siete ve-
2.7. Alada cabalgadura
ces y apretando lo parte en dos: de allí brota el
mundo, de arriba sol, cielo y estrellas, de abajo El dios Vishnú cruza los cielos de la In-
ríos, montes y animales. dia montado sobre el águila Garuda y el dios
Cuando Procne vengó terriblemente las moche Naymlap hace lo propio sobre otro pá-
desventuras que Tereo les había ocasionado a jaro en la costa norte de Perú.
ella y a su hermana Filomela, los dioses las con- Cuando el arawak Izi sacó al águila real
virtieron en ruiseñor y golondrina. de la bolsita donde llevaba los pájaros, le dijo:
La conversión como una condena es otra «Llévame, gavilán, a la sierra del gancho de la
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 57
luna y me tornarás a traer, para ya soltarte» (Iba- Para que llueva, los zulúes buscan un
rra 1980:174). Hablando con la luna, Izi supo “pajaro celestial” (Frazer 1982:104), lo matan y
como gobernar a su gente. arrojan a una charca. El cielo llora por la muer-
El ave como cabalgadura es otro de los te de su amigo y así se arregla el asunto de la
atributos frecuentes en la mitología universal. lluvia. El pájaro paga el pato.
Casi siempre determinante. Como que la dei- El alma, esa suerte de alter-ego de la
dad sin el atributo de volar se viera en la impe- mortal materia, como ya hemos visto, tiene fi-
riosa necesidad de recurrir a esa capacidad gura de ave. Habría que preguntarse si los pája-
igualmente poderosa. ros son “anexo” de hombres y dioses, o si hom-
Los mitos obvian los diálogos que han bres y dioses no son colaterales de los pájaros.
generado esta relación. No es la cabalgadura de Si los pájaros escribieran los mitos o los
una bestia dócil: es una conjunción de atributos ensayos de “antropo-ornitología” ya sabríamos
que operan en el proceso de recreación, “su- la respuesta. La noción de “ave acompañadora”
pervisión” y de elementales traslados. El ave ca- no obedece a la connotación de perro faldero o
balgadura hace posible al dios. pájaro enjaulado para aliviar histerias.
La maga escandinava Flaga también ca- Como en el caso del ave cabalgadura, el
balgaba sobre un águila y el cantor errante chi- ave compañera es, en la mitología de las cultu-
no Ts’ai-ho era elevado a los cielos por una ci- ras primordiales, un elemento determinante pa-
güeña. ra la existencia de los dioses y de los pueblos.
Como Vishnú, las deidades hindúes pa- Cuando el alma, por ejemplo, de un di-
recen muy dadas a las cabalgaduras aladas. funto guarayú, en el oriente boliviano, se dirigía
Brahma tiene como montura a Annon, una es- hacia la tierra de Tamoi, el Abuelo, debía llegar
pecie de cisne y Kama, dios del amor, cabalga antes a un árbol donde cantaba una multitud de
en un papagayo. El dios de la guerra Kartikeia pájaros. Después de lavarse en un arroyuelo,
cabalga sobre un pavo real y el otro dios del tomaba algunos de los pájaros, sin causarles da-
amor, Manmadin, hijo de Vishnú y Lakmi, ca- ño alguno, y les arrancaba unas plumas para el
balga sobre un papagayo hembra (EDAF tocado de Tamoi (Eliade 1980:383).
1984:196). El cronista indígena Felipe Guamán Po-
Entre los griegos, Triptolemo vaga por el ma de Ayala refiere que Ipauco Mamachi Coya,
mundo en un carro tirado por dragones alados la sétima “reina” del incario, «fue amiga de
y la preciada Venus también se transporta en un criar pajaritos papagayos y guacamayos (…) y
carro, pero tirado por cisnes o palomos. otros pájaros que cantan, y palomitas del cam-
po». Chuquillanto Coya, la décimo segunda
2.8. El pájaro compañía “reina” también era «alegre cantora amiga de
criar pajaritos» (Guamán Poma 1980, T1:96,
En Nigeria, un rey guardaba su alma en
103).
un pájaro pardo que permanecía a su lado. Si
El cronista Fray Pedro Simón (ref. Ocam-
mataban al pájaro, mataban al rey. Cuando la
po 1995:94) cuenta que en la fiesta llamada
reina se lo contó a su amante, éste mató al pá-
huan en honor al cacique Sogamoso, quien su-
jaro de un flechazo y se quedó con la mujer y
bió al cielo y se convirtió en luna para alumbrar
el reino. Pobre pájaro.
la noche, los zaques de Tunja, en Colombia,
58 / ALFREDO MIRES ORTIZ
danzaban vestidos de guirnaldas y llevando un está, las codornices no sirvieron sólo como
pájaro en la frente. compañía.
Se dice también que Ek-Chuah, dios ma- Entre los griegos es conocida la imagen
ya de la guerra y de los mercaderes (EDAF de Afrodita, diosa de la fertilidad y la vegeta-
1984:113) era representado con el ave Moán en ción, muy dada por cierto a los placeres carna-
la cabeza. les, quien al nacer es acompañada de palomas
Cuando los pájaros fueron a Hactin Ne- y gorriones, aves que a la vez le estaban consa-
gro, creador de los apaches jicarilla de Nuevo gradas.
México, y le dijeron que querían la compañía Luego que el poeta y músico griego Or-
de un hombre porque «No estarás siempre con feo fuera asesinado en Macedonia, las Musas lo
nosotros» (Campbell 1991:271), Hactin Negro sepultaron al pie del Olimpo y ahí iban de no-
les dio la razón y les mandó a que recogieran che los ruiseñores «a cantar con una melodía
todo tipo de plantas, polen, piedras nubes y ba- tan dulce que en ninguna parte se oye» (Gari-
rro para crear al hombre. bay 1983:210).
Aquel día todos los pájaros se amanecie- Dudosa compañía fueron las aves para
ron cantando, celebrando su alegría. Y aunque Prometeo y para Titio. Al primero un buitre le
ya no tendrían razón hoy para hacerlo, conti- roía las entrañas sin descanso y al segundo dos
núan cantando cuando amanece. buitres hacían lo mismo con su hígado.
Odín, el dios escandinavo creador de to- El dios Ares gozaba de la compañía de
das las cosas (Wodan es su nombre en el anti- las Aves de Estinfalia, que tenían picos, alas y
guo alemán), reinaba sobre el universo valién- garras de bronce y, cuando atrapaban a alguien,
dose de las noticias que le susurraban Hugin y apiádate madre mía. Eran semejantes a los ibis
Munin, sus dos cuervos que sabían todo lo que y en Arabia los guerreros usaban sus plumas pa-
ocurría en cualquier rincón del mundo. ra hacerse corazas.
En ocasiones, para los germanos no En Roma, gracias a un pájaro carpintero
siempre resultaba buena la compañía de los pá-
jaros. Si estos encontraban los cabellos de una
persona y con ellos construían sus nidos, ese
alemán empezaba a sufrir de dolores de cabe-
za. Lo mismo ocurría en la región de Sussex, al
Sur de Inglaterra (Frazer 1982:279). Sin comen-
tarios.
Ababil se llamaba el ave fabulosa que,
para los árabes, Alá envió para castigar a los
etíopes por sitiar la Meca en el año que nació
Mahoma. Y entre los japoneses, Fukurokuju, el
dios de la sapiencia y longevidad, siempre está
acompañado de una cigüeña.
Cuando la pusilanimidad hizo presa de
los hebreos que habían salido de Egipto, Yah- Fig. 25. Fecundación de deidad alada.
véh les envió tantas codornices que se cubrie- Presencia de felinos y plumas en forma
de serpientes. Vasija de Pativilca, costa norte
ron sus campamentos (Éxodo 16,1-16). Claro
del Perú, con marcada ascendencia Tiawanaku-Wari
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 59
la loba pudo alimentar y cuidar a los divinos se refieren casos similares con Yehl, el cuervo,
Rómulo y Remo. así como entre los indios haida, de las islas de
la Reina Carlota.
2.9. Diluvio y recreación Entre los semitas, muchísimo antes que
se escribiera el libro del Génesis, el poema de
La tierra no sería. El hombre no estaría.
Guilgamesh relata que la diosa Ea advirtió del
Porque cuando Dios decidió destruir todo a
diluvio a Utnapishtim y éste construyó un gran
causa de la violencia de Nambija contra Suage,
sólo se apiadó de Tumbanoit y le ordenó cons- navío para salvarse:
truir una barca. Y empezó el diluvio. Luego de Cuando el séptimo día llegó,
mucho, Tumbanoit pidió a la paloma que bus- envié y di suelta a una paloma.
cara dónde posarse. Así se empezó de nuevo. La paloma se alejó, pero volvió luego;
Así cuentan los masai de África oriental no encontró lugar donde posarse, y dio vuelta.
(Frazer 1986:171). A los mandan, del norte de Entonces envié y di suelta a una golondrina.
América, les ocurrió algo similar y la paloma re- La golondrina se alejó, pero volvió luego;
tornó con una rama de sauce en el pico. A no encontró lugar donde posarse, y dio vuelta.
Chiowotmahke un águila le avisó que el diluvio Entonces envié y di suelta a un cuervo.
El cuervo se alejó y, viendo que el agua había ba-
se venía y entre los montagnais, algonquinos
jado,
del Canadá, Messou pudo reconstruir al mundo
come, vuela en círculo, grazna y no vuelve.
después del diluvio gracias al trozo de tierra
Entonces solté (todo) a los cuatro vientos
que el cuervo le trajo. En el caso de los Ojibwas y ofrecí un sacrificio.
que vivían al sureste del lago de Ontario, esto (Eliade 1980:156-60).
fue posible vía el acuerdo entre la deidad Nene-
bojo y el martín pescador, el cuervo y el hal- En el libro del Génesis se da un relato si-
cón. milar (Génesis 8,6-12) en el que la paloma re-
El cronista Cristóbal de Molina registró torna con un ramo verde de olivo en el pico. La
un mito referido al origen del pueblo Cañar, en versión griega y babilónica, instituidas por Plu-
la sierra sur de Ecuador: pasada la gran inunda- tarco y Deucalión, son similares a ésta.
ción, sólo dos jóvenes hermanos lograron sal- George Frazer refiere también que Apa-
varse. En la cueva donde se hallaban viviendo, nea Cibotos, ciudad en la Frigia, Asia Menor, se
empezaron a hallar una serie de manjares deli- precia de su relación con el diluvio. Al parecer,
ciosamente preparados. Grande fue su sorpresa en las monedas de la ciudad que se acuñaron
al descubrir que sus misteriosas visitantes eran durante los reinados de Severo, Macrino y Fili-
dos guacamayas con rostro de mujer. Sólo el po el Viejo, figura una arca sobre las aguas con
hermano menor logró atrapar una y convertirla una pareja de pasajeros humanos y sobre el te-
en su mujer: sus hijos fueron los progenitores de jado dos pájaros: un cuervo y una paloma con
la nación de los Cañaris (Bolívar 1993:21-2). un ramo de olivo en el pico (Frazer 1986:95).
Algo similar contaban los indios piel de
liebre, rama de los dené (Frazer 1986:160), del
Hombre Prudente llamado Kunyan, con un ave-
toro y un chorlito.
En la mitología de los tlingit, de Alaska,
60 / ALFREDO MIRES ORTIZ
El acto fecundador trasciende al coito te mate, llorará tu muerte sacrificándote una lla-
como medio de procreación. La fecundación ma y bailará poniéndote sobre su cabeza para
no sólo ratifica las alianzas sagradas y naturales que resplandezcas allí». (trad. Taylor 1987:67).
sino que garantiza la reproducción de la “espe-
Este detalle del almuerzo, como veremos
cie” con los atributos correspondientes.
más adelante, tiene que ver con las disputas
Los relatos de Huarochirí (fines del siglo
con la comunidad de los Quenti (picaflores o
XVI) resultan en este sentido de un valor ex-
colibríes).
traordinario. Una cuestión previa es que la dei-
dad principal Pariacaca, como ya hemos seña-
lado, significaría “El fundamento de los gorrio-
nes”. En el primer capítulo de esta relación se
habla del huaca o dios Cuniraya Viracocha,
quien andaba humillando a los demás huacas
con su saber.
La huaca Cahuillaca, en ese entonces,
era deseada por todos y a todos rechazaba, así
que Cuniraya se convirtió en pájaro y subió a
un árbol de lúcuma, fecundó un fruto y lo hizo
caer a lado de Cahuillaca. Ella traga el fruto y
queda preñada «sin que ningún hombre hubie-
ra llegado hasta ella» (trad. Taylor 1987:55).
Nacido el hijo, Cahuillaca convoca a to-
dos los huacas para identificar al padre: a Cuni-
raya ni le pregunta porque éste se hallaba en un
rincón figurando ser una anciano andrajoso.
Cahuillaca suelta a su hijo para que él mismo
identifique a su padre y el niño gateó sin duda
alguna hacia el pobre grajiento. La mujer se de-
sespera frente a esa aparente desgracia y huye
despavorida. Cuando Cuniraya abandona su
deplorable facha y se torna vestido de destellos
sin par, Cahuillaca ya no está.
Aquí se da una parte del relato referida a
la búsqueda de la pareja, en cuyo camino con-
dena o bendice a los animales que le alientan o
desaniman. Uno de esos pasajes es el siguiente:
refugiarse de un diluvio. Sólo pudieron salvarse caso de la prodigiosa ciudad mexicana de Te-
cuando desde los andes asomó un pájaro y de nochtitlan va en la misma línea. Al salir los az-
un picotazo abrió un cráter donde pudieron tecas de las Siete Cavernas, Huitzilopochtli
quedarse. Aún hoy, la cima blanca del cerro son (Colibrí de la Izquierda) les predijo un destino
las alas del ave que protege a ese pueblo. “imperial” en una tierra situada a orillas de un
En los procesos de persecución de la re- lago en la que se hallaría posada un águila. Allí
ligiosidad indígena durante la conquista, un fundaron la ciudad.
“indio” de Huánuco, sierra central del Perú, de- La confederación de los pueblos iroque-
claró que veneraban a Yanaraman, criatura que ses (posible rama del pueblo Sioux, Dakota) se
había caído del cielo y que podía convertirse en creó en 1570 y participaron entonces en la lla-
puma. En el cerro Pumascatac, precisamente, mada Liga de los iroqueses, los Senecas, los
halló a sus hermanos Carhua Pincollo (Flauta Onondoga, los Oneida, los Mohawk y los Ca-
Dorada, que podría referirse a un pájaro) y Car- yuga (Tehanetorens 1984:5). Pero estos que fue-
hua Machacuay (Serpiente Dorada). ron algunos de los pueblos y organizaciones
A este Yanaraman los comuneros llama- más importantes de cuantos existieron al norte
ban también Llibiac o Libiac, que es una deno- de Río Grande, debieron la fundación hace mu-
minación del rayo, y dejó tres hijos llamados chísimos inviernos.
Paria (Gorrión), Paucar (Florido) y Callupa Cuando la tierra estaba cubierta de agua
Inabpara (La Cría …). De estas personas des- y no existía ni luz, sólo vivían el castor, la nu-
cienden todos los pobladores del área (Archivo tria, el pingüino y el pato. En el cielo estaba el
Arzobispal de Lima, Idolatrías IV, en Pease País de los Espíritus Felices, donde vivía el Gran
1982:165-67). Legislador Rawenio.
El papel fundador de las aves no sólo En lo más alto de la tierra alta crecía un
tendría que ver con la heredad totémica, sino árbol gigantesco que un día Rawenio arrancó,
con la consecuente aplicación en los sistemas llamó a su hija, le ordenó mirar por el agujero
políticos de cada cultura. Se sabe que, en el ca- que el Gran Árbol había dejado; «Has de ir a
so del estado inca, una comunidad de 40,000 ese mundo de oscuridad», le dijo y la dejó caer.
familias -la organización y división por decima- «Ella flotó en el vacío» y los animales de abajo
les implicaba grupos de 10, 50, 100, 500, la vieron descender. Por eso debieron sumergir-
1,000; 5,000; 10,000 y 40,000 familias- se lla- se para buscar tierra donde cayera. Cuando por
maba Wamani. Curiosamente, en el quechua fin lograron obtener unos granitos de arena, los
esta palabra también significa hombro y waman depositaron sobre la caparazón de la Gran Tor-
significa halcón. tuga. Así se hizo el Norte de América.
En el caso de los kunas, en la costa atlán- Para evitar que la Mujer Celeste cayera
tica de Panamá, cuando Dios avisó a Mago y a de golpe, las Palomas blancas la arroparon y
su esposa Olokwadiryai que pondría fin a sus depositaron suavemente sobre la Tierra. Ya des-
vidas en la tierra para llevarles a vivir consigo la pués la Mujer Celeste parió a los gemelos: el
alegría eterna, advirtió: «Pero antes de que se Buen Espíritu y el Mal Espíritu. Como ella mu-
vayan bajarán tres pájaros y ellos continuarán rió del parto de éste último, el Buen Espíritu to-
vuestro trabajo en la tierra» (Chapin 1993:31). mó la cabeza de su madre y la colocó en el cie-
Como veremos también más adelante, el lo. Así nació el sol. Del resto del cuerpo forjó
64 / ALFREDO MIRES ORTIZ
las estrellas y la luna. Luces y sombras, aves y ri entre los buriatos, Tängere entre los tártaros del
sierpes, árboles y espinos, fueron creados luego Volga, Tingir entre los beltires). El término tängri,
por estos hermanos. que significa a la vez «dios» y «cielo», pertenece
al vocabulario del turco y del mongol. Existe
En el caso de los griegos viene al caso
«desde la prehistoria y ha conocido una fortuna
mencionar los oráculos. Uno de los principales
singular. Su campo de expansión en el tiempo,
y más antiguos era Dodona, en las montañas de en el espacio y a través de las civilizaciones es
Espiro, donde el mismo Zeus hablaba. Una pa- inmenso; es conocido desde hace más de dos mi-
loma voló de Egipto y vino a posarse en un ro- lenios. Es o fue empleado a través de todo el con-
ble. Allí ordenó que se fundara el oráculo. La tinente asiático, desde las fronteras de China has-
adivinación se hizo luego mediante el movi- ta el sur de Rusia, desde Kamtchatka hasta el mar
miento de las hojas y ramas del árbol y median- de Mármara; sirvió a los ‘paganos’ altaicos para
te el vuelo y canto de las palomas. designar a sus dioses y a su Dios supremo y se ha
conservado en todas las grandes religiones uni-
Las ancianas encargadas del oráculo,
versales que han abrazado sucesivamente en el
junto a los sacerdotes, eran llamadas palomas.
curso de la historia turcos y mongoles (cristianis-
mo, maniqueísmo, Islam, etc.)» (Eliade 1983:17).
2.12. Estructuración del mundo
Eliade refiere también que en una de las
Un dato de sumo valor, para el tema es-
inscripciones paleo-turcas del Orkhon (siglos
pecífico propuesto, es la deidad Tané-Mahuta,
VII-VIII), se puede leer: «Cuando en lo alto el
hijo de Range y de Papa en la mitología oceá-
cielo azul, abajo la tierra oscura fueron hechos,
nica, a quien los polinesios le atribuyen la sepa-
entre los dos fueron hechos los hijos del hom-
ración del cielo y de la tierra y la creación de
bre». Este texto reflejaría la separación del cie-
los bosques, los insectos y los pájaros. Esto, co-
lo y de la tierra cuyo autor fue Tängri.
mo veremos más adelante, es uno de los funda-
Elementos similares se pueden hallar en
mentales atributos del colibrí en la mitología de
la mitología Egipcia. Tal es el caso de Atum,
otros pueblos.
creador de los grandes dioses; de sí mismo ex-
Entre los cashibo, un pueblo de la fami-
trajo la primera pareja sagrada: el dios del aire
lia lingüística pano, en la selva de Perú, se
Shu y la diosa del vacío Tefnet. Estos engendra-
cuenta que en el antiguo tiempo, cuando los
ron al varón Geb, la tierra y a la hembra Nut, el
animales hablaban y se vestían con la ropa de
cielo, unidos íntimamente y colocados uno so-
los dioses (plumas y hojas), el cielo se hallaba
bre el otro. Shu tuvo que intervenir para sepa-
más bajo que ahora y por eso los pájaros no po-
rarlos, pero quedaron unidos de pies y manos.
dían volar alto.
Así Nut pasó a formar la bóveda celeste.
En el caso de los pueblos de habla altai-
ca (conjunto de lenguas turcas y mongoles) cu- 2.13. Recuperación y repartición de los
ya extensión es bastante considerable, el más bienes
importante de los dioses es Tängri.
En estudios relacionados con religiones Allá por Linares, al Sur de Chile, se
de Eurasia antigua, Mircea Eliade menciona lo cuenta del Clarunco, pájaro negro que se ali-
siguiente: menta de oro. Habitante de las minas, busca
que los hombres lo sigan para poder revelarles
(Tengri entre los mongoles y los kalmucos, Tenge- la veta de la fortuna.
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 65
Las aves también se hallan en la mitolo- hacer familia. Todos los karajás son sus descen-
gía como guardianes y propiciadoras de la dientes.
equidad. Suele ser una suerte de reivindicación Y los escandinavos cuentan que hace ya
de lo creado y lo criado, corrigiendo las trans- tiempo, el malévolo dios Loki y su gente esta-
gresiones de otros dioses y de los hombres. ban tratando de preparar un toro, pero la carne
En el chaco paraguayo y en Bolivia se no se cocinaba. De pronto un águila se asentó
cuenta que después del remoto incendio que en un roble y les ofreció cocinarlo si le dejaban
destruyó todo, cuando se apagó el fuego, llegó compartir la comida. Al fin, el águila voló lle-
un pájaro rojo y empezó a danzar sin descanso. vándose casi todo, incluso el palo con que Lo-
Ese había sido el único pajarito que sobrevivió ki empezó a atarcarle (Davidson 1994:91).
al incendio y que anduvo buscando entre la tie-
rra arrasada. De tanto escarbar la tierra halló un 2.14. Chamanes y pájaros
brote y empezó a cantar y bailar a su alrededor,
En todos los pueblos, seguramente, los
hasta que el brotecito fue creciendo. Así rebro-
chamanes (“brujos”, “maestros”, “hechiceros”,
tó la vida para los pueblos que después cre-
“médicos”, etc.) fueron los guardianes de la tra-
cieron.
dición mitológica. Hablamos de miles y miles
El pájaro yuc-yuc (zorzal o chiguanco),
de años de una práctica acechante, de comuni-
al que ya me he referido en la página 33, con-
cación con las más profundas y ancestrales
siguió que la diosa Rayguana repartiese los ali-
fuerzas, de transmisión de los saberes y deter-
mentos entre la gente. Los antiguos naturales de
minación de los cambios en la organización,
Cajatambo, en la sierra al noreste de Lima, con-
producción y vida de todos los pueblos del
taban que al principio de los tiempos los hom-
mundo.
bres no tenían qué comer y por eso le pidieron
Un funcionario de Wall Street o un jerar-
ayuda al yuc-yuc. Éste se puso de acuerdo con
ca de cualquier iglesia formalmente constituida,
el pájaro papamoscas, quien tomó un puñado
seguramente ni se imaginan el rol que los elegi-
de pulgas y se lo arrojó a los ojos de la Mama
dos cumplieron, desde los tiempos más remo-
Rayguana, que al rascarse soltó a su hijo Cono-
tos, en la supervivencia de la especie humana.
pa. Eso fue aprovechado por un águila, que
Tal vez ni se imaginan que los aparatos de su fe
arrebató al niño de los brazos de su madre y só-
residen en la memoria de esa herencia espiri-
lo le fue devuelto cuando Rayguana se compro-
tual.
metió a repartir los alimentos entre la gente. A
Mientras la religiosidad nos da asidero
los serranos les repartió papas, ollucos, ocas,
en la tierra y con todo lo que vive, mientras el
quinua y mashuas y los “indios yungas” o cos-
mito nos explica el por qué y cómo del princi-
teños recibieron maíz, yuca, camotes y fréjoles.
pio y nos hace sólidos como comunidades con
También los karajás, en Brasil, saben de
identidad y futuro, el chamán ha debido des-
ese tipo de avatares. Después del gran incendio
prenderse del mundo para que esto sea posible.
sólo sobrevivieron dos loritos y dos muchachos
El chamán deberá ser la quintaesencia
karajás. Los loritos desgranaban maíz y cocina-
del tótem, los nahual y mira. Su origen será un
ban cada día. A punta de mirarlos, los mucha-
“animal” que es su alter ego, su otro-mismo, su
chos descubrieron que los loritos en realidad
fuerte, sustento y vehículo. No es la imagen de
eran mujeres. Esperaron crecer para juntarse y
un animal al servicio de los poderes del hom-
66 / ALFREDO MIRES ORTIZ
bre, sino a la inversa y más allá: es la manera cia del chamán Hespul, el gorrión. Ese descui-
como la naturaleza establece sus vínculos sa- do despertó la ira de Hespul e hizo que cayera
grados. una gran oscuridad sobre la tierra. «Quizá aho-
De entre los onas en la Patagonia, por ra me reconozcan y respeten», dijo.
ejemplo, se han recogido testimonios que dan La gente se desesperó, pidieron perdón y
cuenta de un guanaco (camélido americano) suplicaron a Hespul que hiciera retornar la luz
que vivía solitario, «desafiando solo el largo in- porque de lo contrario todos morirían. Hubo de
vierno en la montaña»: los comuneros compar- pasar mucho tiempo para que el chamán Go-
tían la idea que vivía practicando magia guana- rrión se apiadara.
co (Campbell 1991:286). Al fin, pintó su cuerpo de blanco y trazó
En la misma área, en Tierra del Fuego, una línea roja en su rostro luciendo sus mejores
los Yámana o Yahgán saben del poder que un plumas, cantó y danzó hacia el este. Y la luz fue
chamán puede desplegar. Hace muchísimo volviendo, hasta que se hizo de día (Gifford y
tiempo, al juntarse para compartir una ballena Sibbick 1986:121).
que había quedado varada, ignoraron la presen- Aún hoy, el gorrión Hespul canta su “Pit-
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 67
pit-pit” todas las mañanas, dando la bienveni- asidos a un hilo, a través de las nubes. En el cie-
da. Desde entonces amanece lentamente y así lo estaba el gran anciano Baiame, rodeado de
se recuerda el poder del chamán sobre la luz y sus hijos y de su gente, «que son aves y anima-
las sombras. les» (Eliade 1980:441-2).
En los andes de Perú, es muy decidor Algo similar le ocurrió al chamán de la
que los nombres de los “ministros de ídolos” o comunidad Kurnai, también al sudeste de Aus-
“hechiceros” (capacochas y mallquis, en lengua tralia: cuando los ancianos se percataron de sus
quechua), tengan nombres de aves o animales sueños, iniciaron su aprendizaje colocándole
del monte. En los procesos de extirpación de un tocado hecho con plumas de ave-lira en tor-
idolatrías durante el siglo XVII en Cajatambo no a cabeza.
(ver Duviols 1986), son abundantes las mencio- La presencia y el rol del chamán en la Si-
nes de chamánes con los apellidos Cóndor, beria es igualmente alto y, con esto, el papel de
Huaman (halcón), Poma (puma, león america- las aves. En la agonía de su iniciación como
no) y Libiac (el rayo, relacionado con aves, co- chamán, un samoyedo fue llevado hasta alta
mo he señalado en la página 60). mar donde su enfermedad, la viruela, le dijo
Entre los cashibo, de la comunidad pa- «Recibirás de los Señores del Agua los poderes
no, en la selva peruana, se da testimonio de su de chamán. Tu nombre de chamán será Huotta-
dios Iba, que vive en el centro de los cielos. Lla- rie (somormujo)».
mado también Kanarawa, es omnipresente e in- Más adelante fue llevado a las orillas de
visible para todos, menos para el chamán. los nueve mares, donde se alzaba hasta el cielo
Cuando el chamán de los yekuana o ma- el árbol del Señor de la Tierra; en cada mar na-
kiritari, en Venezuela, necesita ayuda para sus daban unas extrañas aves con su crías y habían
curaciones, vuela hacia Matawabu, es sexto patos, cisnes y un gavilán. Volando con las aves
cielo, donde viven los tres pájaros celestes y de los mares se le fue enseñando el arte de cu-
chamánes: Tawaadu, el aguaitacamino, Muido, rar tocando un tambor.
el pájaro presa y Hohooti, el gavilán. El chamán También en la ceremonia funeraria de
danza cantando «Oo-ho-ho-hoo…Kuaaya-da- los goldi, en la Siberia, el chamán guía el espí-
maa…Huoo-huoo-huoo…», cuando los pájaros ritu del muerto hacia el más allá, subiendo a la
chamánes tocan la tierra (ver Ibarra 1980:182). cúspide del árbol del mundo. Para volver pide
Para Manaró muëya, un anciano cha- ayuda a dos poderosos espíritus tutelares: But-
mán de los cashinahua, en la selva de Perú, ya chu, monstruo con una sola pierna, plumas y
era cuestión sólo de echar una siesta y conver- rostro humano, y Koori, pájaro de pico muy lar-
tirse en conejo o tornarse en tigrillo, buho o go. Sin ellos no podría regresar al mundo abajo
águila (d’Ans 1975:235). Y eran los pájaros los pues hace la parte más dificultosa a lomo de
que le daban todo tipo de noticia. Koori (Eliade 1980: 378-9).
Enseñando a su hijo muy pequeño el ca- En la Siberia se dice también que en el
mino de conversión en hombre hábil o Wulla- cielo hay cierto árbol en que se crían las almas
mullung, Yibai-dthulin de la comunidad Wirad- de los chamánes; sobre las ramas hay nidos en
juri, al sudeste de Australia, luego de seguir a su los que yacen las almas. «Cuanto más alto está
budján (tótem secreto) que era un gunr (serpien- el nido, más fuerte será el chamán criado en él,
te tigre), subieron al campamento del dios Baia- más sabrá y más lejos verá» (Ksenofontov, en
me. Wombu, el pájaro de Baiame, les condujo Campbell 1991:293-4).
68 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Campbell refiere que entre los buriat, el como un abanico es tu larga cola.
pájaro que protege al chamán se llama Khubil- La luna oculta tu ala izquierda,
gan, que significa “metamorfosis” (del verbo y el sol tu ala derecha.
Khubilku = cambiarse uno mismo, tomar otra Tú, madre de las nueve águilas,
que no te pierdes volando por el Yaik,
forma). Así se explicaría la extraña voz chirrian-
que no te cansas en torno a Edil,
te con que los chamánes hablan a sus espíritus.
¡Ven a mí cantando!
«Los chamanes de Siberia hoy día aún utilizan ¡Ven tocando a mi ojo derecho,
trajes de pájaro, y se cree que muchos han sido pósate sobre mi hombro izquierdo!…
concebidos por sus madres de un pájaro» El chamán imita el graznido del ave para anun-
(Ibíd:295). ciar su presencia: «Kazak, kak, kak, ¡aquí estoy,
Citando las canciones e invocaciones re- kam! (Ibíd:228).
cogidas por los misioneros del Altai (república
de la federación Rusa y sistema montañero de Campbell nos recuerda que en India, el
Asia Central extendido por Rusia, Mongolia y maestro yogui es llamado Paramahamsa: para-
China) a comienzos del siglo XIX y publicados ma, el supremo y hamsa, ganso salvaje.
más tarde por el Sacerdote V.L. Verbitsky, Mir- En China, a los hsien, “hombres de la
cea Eliade refiere que durante el ritual de sacri- montaña” o “inmortales”, se les representa em-
ficio del caballo y la ascensión del Kam (cha- plumados como pájaros o flotando en el aire.
mán) al cielo, éste monta sobre un muñeco en La leyenda germana de Lohengrin, caballero cis-
forma de oca y agita los brazos como para vo- ne, y los cuentos de las doncellas cisne, narrados
lar. Entonces canta: en todas partes donde ha florecido el chamanis-
mo, asimismo son pruebas de la fuerza de la ima-
Bajo el cielo blanco,
gen del pájaro como un signo adecuado de po-
sobre la nube blanca;
der espiritual. ¿Y por qué no pensar también en
bajo el cielo azul,
la paloma que descendió sobre María y en el cis-
sobre la nube azul,
ne que engendró a Helena de Troya? En muchas
¡sube, pájaro, hasta el cielo!
tierras el alma ha sido representada como un pá-
A esta invocación responde la oca graznando:
jaro, y los pájaros normalmente son mensajeros
«Ungaigakgak, ungaigak, kaigaigakgak, kaigak-
espirituales. Los ángeles no son sino pájaros mo-
gak». Por supuesto, es el mismo chamán el que
dificados. Pero el pájaro del chamán tiene un ca-
imita el graznido del ave. Mientras cabalga sobre
rácter y un poder particular, y le proporciona una
la oca, el kam persigue el alma del caballo (pü-
habilidad de volar en trance más allá de las liga-
ra), que se supone haber echado a volar, y relin-
duras de la vida, y sin embargo volver. (Campbell
cha como un corcel. (Eliade 1980:227).
1991:295-6).
Al fin del ritual, tras largas invocaciones,
En el gran santuario paleolítico ubicado
el chamán exclama para dirigirse a los Märküt,
en la caverna de Lascaux, en Dordogne, Fran-
los Pájaros del Cielo:
cia, un chamán vestido con traje de pájaro se
Pájaros del cielo, los cinco Märküt, halla resguardado por un pájaro. Es evidente el
los de fuertes espolones de cobre, trance en la fuerza de la imagen. Son miles de
de cobre es el espolón de la luna, años. Y ese tiempo no ha pasado.
y de hielo el pico de la luna.
Anchas son tus alas, de poderoso vuelo, 2.15. “Canibalismo ritual”, danza y juego
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 69
«No se llega a ser verdadero hombre, o bajo el sombrero, plumas de búho u otras
salvo conformándose a la enseñanza de los mi- aves para que se desviaran los golpes o la direc-
tos, salvo imitando a los dioses», solía decir ción de las piedras (Paredes 1936:138).
Eliade. Y esa deificación podía implicar, inclu- Esta especie de “sacrificio protector”
so, ingerir al dios para absorber sus atributos, (arrancar las plumas del ave para obtener pro-
pero también danzar para entrar en trance y ac- tección) podía trascender hacia la asunción de
ceder a sus predios. O jugar, a modo de compe- los poderosos atributos del ave o animal ‘tó-
tencia, para reproducir los atributos y los desa- tem’.
fíos que el propio dios alguna vez había afron- El cronista Felipe Guamán Poma de Aya-
tado. la cuenta que los antiguos peruanos
La muerte ritual y el “canibalismo”, no
se tornaban en la batalla en leones y tigres, y zo-
se da únicamente por parte de los mortales ha-
rros y buitres, gavilanes y gatos de monte, y así
cia los dioses, sino también a la inversa.
sus descendientes hasta hoy se llaman poma,
Un mito del pueblo aranda, en Australia,
otorongo, atoc, cóndor anca, usco, y viento, aca-
cuenta que en los orígenes, después de haber pana, pájaro uayanay, culebra, machacuay; ser-
salido a la superficie las mujeres perro y los piente, amaro; y así se llamaron de otros anima-
hombres, hechizaron al que había salido prime- les sus nombres, y las armas que traían sus ante-
ro y éste se quedó muerto. Pero después que lo pasados las ganaron en la batalla que ellos tuvie-
enterraron empezó a asomar, resucitando. En- ron. (Guamán Poma 1980, T.1:48).
tonces llegó Urburakana Urbura, la urraca.
Mientras las mujeres perro habían rodeado dan- Pero la adquisición de los atributos, este
zando a aquel hombre, la urraca tomó una lan- “tornarse”, no era ni es una mera cuestión sim-
za y la hundió en la garganta del muerto. bólica. Por un lado, el contacto y la alusión del
«¡Quédate ahí enraizado, firmemente para otro (el puma, el cóndor) implica un carácter in-
siempre! ¡No trates de levantarte otra vez! ¡Es- trínseco: el guerrero ya es un puma, ya es un
tarás para siempre en la tumba!» (Eliade cóndor. Por otro lado, las plumas y vestidos no
1980:152). En ese momento todos los perros y lo visten tal cual, sino que el sacrificio ritual
los hombres se convirtieron en pájaros y vola- previo le confiere a la investidura un poder en
ron hacia unas cataratas. Urburakana volvió a sí mismo. Ocurre una juntura de ánimos y fuer-
su morada y ahí permanece. zas, una potenciación de las energías, una ab-
Algo parecido ocurre con el pequeño sorción mutua de orígenes existenciales.
pájaro Tiwakawaka, en la polinesia, que des- Habría que agregar aquí la ingestión de
pertó con su risa a la vieja Hini-nui-te-po y ésta una “sustancia divina”. Es común en la mitolo-
mató al héroe Maui-tiki-tiki-o Taranga. gía y tradición de los pueblos observar la adqui-
En estos relatos se puede observar clara- sición de atributos divinos a través de ciertas
mente, además, el sentido orgánico elemental y bebidas.
las diferencias entre matriarcado y patriarcado. Para Eliade, esta ingestión “transmuta la
Hace ya mucho, Rigoberto Paredes refe- ‘vida’ en ‘realidad absoluta’, es decir, en ‘inmor-
ría las peleas rituales, básicamente por linderos, talidad’. (Eliade s.f.:77). Así, el amrita, la ambro-
entre ayllus (comunidades) del altiplano de Bo- sía, el soma, el hamoa y otros, contendrían el
livia. Que ambos bandos, luego de consultar prototipo “celestial” de otras bebidas en la tie-
con su chamán, iban a pelear llevando, encima rra.
70 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Y entre los choctaw, en Mississippi, pre- guan y Guamansuri, este último “criado” del
valece el Ishtaboli, juego de raqueta con pelo- dios Antaugujo.
ta. Son seiscientos, ochocientos y hasta mil Pero es Catequil el que cobra venganza
hombres que participaban disfrazados de pája- matando a los Guachemines. Piguerao práctica-
ros, reconstruyendo el espacio. mente desaparece de la escena a poco de na-
cer. Y este es un detalle que suele ocurrir en las
2.16. Los gemelos vengadores diversas narraciones al respecto: uno es el acti-
Suelen ser jaguares quienes matan a la vo y otro es el pasivo. Se da una especie del yin
madre de los gemelos divinos. Ellos sobreviven y yan de los chinos.
y son criados por los homicidas. Luego se ente- Entre los bakäiris del alto Xingu, en el
ran de la verdad y cobran venganza tendiendo centro de Brasil, los gemelos llevan el nombre
una trampa y matando a los jaguares. Suelen del Sol, Kamé, y de la Luna, Keri, en lengua
convertirse en pájaros estos gemelos y una serie araeak. Después de matar a su madre, los ja-
de aventuras viven luego, antes de subir al guares pusieron las crías en una calabaza, «co-
cielo. mo si fuera una nidada de papagallos». Cuando
Estos serían los componentes básicos de la Tía Ewaki reveló a los gemelos el asesinato
las numerosas versiones que existen en los mi- de su madre, estos cobraron venganza matando
tos de los gemelos. a los jaguares (A. Métraux, en Ibarra 1980:176).
Esta dualidad elemental, estas mitades Para los waiú (jíbaros), al noroeste de
complementarias, este binomio recreador (que Venezuela, es el caso de Yanguay y Ya, quienes
suele trastocarse en cuatro o en ocho, según la nacen de dos huevos y entre los yuracaré, en el
relación de los pares), es constantemente repro- centro de Bolivia, los gemelos serían Tiri, el Se-
ducida en diversas formas de organización y ñor de la Naturaleza y Caru, quienes se unen a
manifestaciones culturales. las aves, pospo, de donde nacen todos los yura-
Algunos investigadores creen ver en este caré; para los caribes de las guyanas y Surinam,
mito la estructuración de la “sociedad tribal”, los gemelos son llamados Pia y Macunaima.
dividida en dos grandes grupos relacionados Los gemelos están al principio de las his-
con el Norte y el Sur, Este y Oeste, Día y No- torias de los indios pueblo y Frazer señala que
che, Sol y Luna, etc. entre los tsimshian, los kwakiutl y los nootka de
En el caso de los onas, en la Patagonia, la Columbia Británica, el mito de los gemelos
tal vez la única (y vaga) referencia a los herma- estaría asociado a la vida de los salmones y a
nos gemelos, es la de Kélenken y Máip, los los cambios meteorológicos. Entre los shuswap
crueles hijos de la Noche. Para los guaraníes, la relación sería más bien con los osos y la llu-
Mba’e Ypy, los Primitivos Jaguares, mataron y via (Frazer 1982: 94).
devoraron a Ñande Cy, la Madre de los geme- Entre los baronga, una comunidad bantú
los (Colombres 1984:170). del sureste africano, los mellizos también influ-
Entre los tupí-guaraní, estarían también yen sobre los estados del tiempo, porque son
los gemelos Derekey, el Sol, y Derevy, la Luna. «criaturas del cielo».
Esta característica se reproduciría en la Habría que recordar también lo ocurrido
pareja Ychma y Vichma de Pachacámac, costa en la cultura helénica. Aunque con rasgos dife-
central de Perú. En la sierra norte estarían los rentes, Urano, dios del cielo, engendró a los Ti-
hermanos Catequil y Piguerao, hijos de Cauta- tanes uniéndose con Gea, la tierra. Antes, Ura-
72 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Fig. 30. En las escuelas aztecas del templo o calmecac, los maestros enseñaban
a predecir los sucesos Mirando las estrellas en las cabezas de las aves.
no había lanzado a los Cíclopes al Tártaro, el hombres convertidos en pájaros nocturnos vue-
infierno. Por esa dureza, Gea soliviantó a los Ti- lan disparando flechas invisibles contra todo lo
tanes, quienes encabezados por Cronos, ataca- que encuentran (Plath 1983:321). Tal vez por
ron a Urano mientras dormía y lo castraron. eso veneran al ñancu o aguilucho, el guardián
Lo demás, es otra historia. de los rebaños: cuando alguien lo encuentra lo
saluda diciendo “Compañerito”, con el mayor
2.17. El ave guardián y guerrero respeto.
Entre los tobas, Danaik es el Dueño de
El malévolo Pillán era invencible y ator-
las Avestruces: y ay de quienes maten a estas
mentaba a los comuneros que vivían en la re-
aves sin una necesidad justificada.
gión del lago Llanquihue, hasta que un anciano
La noción del ave protectora y guerrera,
recomendó sacrificar una joven para que vinie-
es otro de los atributos específicos que diversas
ra el pájaro del cielo. Y así fue; la virtuosa Lica-
culturas del mundo han reconocido (y asumido)
rayén ofrendó su corazón, el ave descendió pa-
ra enfrentarse a Pillán y lo sepultó vivo en las como parte de su relación con la naturaleza y
entrañas del volcán Osorno. los dioses.
De los mismos lagos al sur de Chile, Cuando los invasores llegaron a los an-
des, hallaron que, entre los incas por ejemplo,
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 73
existían los Huamincas (Halcones del Inca), Las características guerreras del dios az-
guerreros invisibles que participaban de la vida teca Huitzilopochtli han sido bastante explota-
espiritual de las poblaciones andinas. das. Pero los dioses no están exentos a la evo-
Este principio persiste hasta nuestros lución cultural de los pueblos que los han he-
días: el acompañante o asistente principal del cho suyos (o a la inversa).
chamán se llama huamanero (el que hace las La extensión de la cultura maya y olme-
veces del halcón). Y es indudablemente un gue- ca, para citar un caso, tramontó el área mesoa-
rrero en el sentido más profundo del término; mericana y discurrió por Costa Rica y Panamá
quienes han participado de las “mesas” de los hacia el sur. Investigadores como Paul Gendrop
“maestros” o sacerdotes andinos, saben del ex- denotan la difusión de muchos convencionalis-
traordinario poder que tiene un huamanero. mos artísticos correspondientes a los prototipos
Los conquistadores creyeron ver en estas mayas: cejas resplandecientes, labio superior
deidades aladas la figura de los ángeles. En una acusado, “dragones”, cruces y animales mitoló-
entrevista hecha al antropólogo Ramón Mujica, gicos que combinan los rasgos del ave, serpien-
autor de Ángeles apócrifos en la América Virrei- te y jaguar (Gendrop 1980:27).
nal decía: Aquí, ya al margen de la extensión seña-
lada, habría que mencionar nuevamente a Aba-
Mientras la Iglesia Católica utilizó el símbolo (los bil, el ave fabulosa que Alá envió para castigar
ángeles) como parte de su programa de conver-
a los etíopes por sitiar la Meca en el año del na-
sión, la población indígena a su vez lo reinterpre-
cimiento de Mahoma.
tó a su manera. El ejemplo más notable es el ca-
so de Santiago Matamoros, el símbolo de la gue- 2.18. Mensajeros
rra santa española, que en el Perú se convirtió en
Mataindios, pero que, finalmente, los indígenas La tarde del 27 de Noviembre de 1944,
convirtieron en Santiago Illapa, un aliado suyo. mientras la gente deambulaba normalmente por
El culto es indígena, pero su forma es católica. las calles de Friburgo, Alemania, un pato empe-
(La República, Lima, 20.07.97:23).
zó a graznar desesperadamente anunciando la
En los relatos míticos de los kunas se ha- inminencia de un ataque de bombarderos.
bla de Nibasikwi, uno de los Uri Nia Gana (ver- La gente alcanzó los refugios y se salva-
dugos) cuyo nombre está compuesto por Niba ron. Pero el pato murió bajo las bombas mien-
= arriba y sirkwi = pájaro. «Dicen que mató tan- tras se empeñaba en avisar a todos. Más tarde,
en Noviembre de 1953, le erigieron un monu-
tos españoles que habían gallinazos arriba en el
mento.
aire por todos lados buscando los cadáveres po-
A más de abrigarle gratitud personal al
dridos» (Chapin 1993:175).
pato, me pregunto si algunos de los sobrevi-
En el desarrollo de los pueblos, las coin-
vientes supuso qué dios les envió a esa ave ge-
cidencias y extensiones han ido perfilando los
nerosa.
atributos de las deidades. Es imposible que un
Porque habitualmente los dioses nunca
dios haya permanecido inmutable en su trono.
usaron el correo certificado para enviar sus
Si el hombre es un “ser social”, los dioses tam-
mensajes. Y dudo que usen hoy el fax o el co-
bién deberían serlo. Por eso no hay dioses “per-
rreo electrónico. Pero sí enviaron aves para co-
fectos”, ni únicos ni verdaderos. Algo deben ha-
municar sus designios. Y por sí mismas las aves
ber aprendido del resto.
74 / ALFREDO MIRES ORTIZ
muy temprano; Calcante es llamado por Homero nacaure, pedía lo mesmo a su hermano, que ya
“el mejor de los oionopóli” (de los intérpretes de lo tenía y reverençiava por dios; e mirando en el
pájaros); pero fueron sobre todo los pueblos itá- vuelo de las aves y en las señales de las estrellas
licos como los etruscos, umbros, marsos y latinos y en otros prodixios (…) teniendo por çierto que
los que más desarrollaron este arte. En Roma un la nueva población avía de floreçer». (Cieza
colegio sacerdotal especializado, el de los augu- 1985 [1553]T2:21).
res, fue el encargado de observar el vuelo de las
aves (auspicium) y revelar a los magistrados su Para los chibchas, llamados también
significado. (Montero 1997: 17). muiscas, en Colombia, se dice que las grandes
aves negras que el dios Chiminigagua envío al
Viene al caso recodar que la palabra Au- mundo para que repartieran su luminoso alien-
gur o Auspex viene de avis-spicio, que significa to, son a la vez sus mensajeros, quienes le dan
“examen de las aves”. Así se denominaba a los cuenta de todo lo que pasa en la tierra.
sacerdotes etruscos dedicados a revelar las pro- La capacidad de anunciar la muerte, por
fecías manifiestas en el vuelo y el canto de los parte de las lechuzas, es bastante conocida en
pájaros. El mismo dios romano Júpiter expresa- muchos pueblos de Sudamérica; y la ubicación
ba su voluntad a través del vuelo de las aves. del petirrojo, mostrando el lado derecho o iz-
Alrededor de 1550, el cronista Pedro quierdo -o espalda- es señal de buena o mala
Cieza de León escribía de cómo Manco Cápac, suerte.
el fundador de la “dinastía” inca, alzando los Cayo Plinio Segundo, escritor romano de
ojos al cielo principios de esta era y conocido como Plinio
el Viejo, afirmaba en su “Historia Natural” que
pedía con grande umildad al Sol que le fabore-
çiese e ayudase en la nueva poblaçión que hazer
las lechuzas provocaban la esterilidad en las
quería e que, buelto los ojos hazia el çerro Gua- mujeres si hacían su nido en las casas y que
76 / ALFREDO MIRES ORTIZ
menta. Pues tal es el aviso que acabo de escu- mucho más al norte, los karka, pueblo athapas-
char en la voz del alción, ave marina, que mien- cano (ver Campbell 1991:315), dicen que un
tras sobre ti volaba cuando dormías, todo esto pequeño pájaro engañó al Oso y le robó el
me dijo (ver Eliade 1980:233-4). fuego.
Campbell refiere que entre los andama-
2.19. El robo del fuego
neses que moran en unas remotas islas en la ba-
Monan guardaba el fuego entre las espaldas de hía de Bengala, el martín pescador robó el fue-
una bestia llamada Ap, que conserva todavía las go del dios Biliku y lo fue pasando entre las
marcas del fuego en el color de su dorso que pa- aves y de allí a todos los animales.
rece ‘todo de fuego’, y aún ahora los indios lla- Imagen conocida de la mitología griega
man a esta impresión Tatta-ou-pap, es decir, fue- es Prometeo, uno de los titanes, que robó el
go y fogón. Después del diluvio, los dos herma-
fuego encendiendo una antorcha en el mismísi-
nos…sacaron fuego de allí para darlo a los hom-
mo sol, que se hallaba en el Olimpo, para re-
bres (Métraux, en Ibarra 1980:147).
partirlo luego entre la humanidad.
Así cuentan los tupí-guaraní sobre el ro-
bo del fuego. Entre los tobas, matacos y cha-
2.20. Amares y Luna
quenses de Argentina, Bolivia y Paraguay se
cuenta incluso que algunos chamánes se con- Menos abundante, pero igualmente sig-
vierten en caranchos (falcónida parecida al bui- nificativa, es la conversión del hermano inces-
tre) para visitar el gran fuego y deben convertir- tuoso en Luna. En este hecho, como veremos
se en hermosas doncellas para persuadirlo. Los respecto al colibrí, se denota también la presen-
tobas llaman Tanki y los matacos Takjuaj a es- cia de las aves.
tos recuperadores del fuego. A fines del siglo XV, el fraile jerónimo
Los ya citados gemelos Keri y Kamé de la Ramón Pané, refiere en el capítulo VI de su Re-
mitología bakäiri, del alto Xingu en el centro de lación acerca de las antigüedades de los indios
Brasil, después de vengar a su madre, recibie- (Pané 1987[1498]:26) la existencia de Híaguai-
ron de la tía Ewaki el encargo de apoderarse del li. En el estudio que José Arrom hiciera sobre la
sol y de la luna, que era propiedad del Urubú obra, menciona haber dado con versiones aná-
rojo y del buitre. Para esto, Keri se tranformó en logas del mismo mito entre los caribes insula-
pajarillo y logró aproximarse al Gran Buitre: lo res, los arahuacos, los guaraos (Venezuela), los
atrapó con la mayor energía, forzándolo a en- indígenas del río Jamundá (¿Valle del Colca,
tregar el sol, principio del fuego, el mismo que Colombia?), los waiwai (en la Amazonia) y has-
puso para alumbrar la tierra. ta en una población esquimal, versiones en las
Entre los kunas, al parecer, quien robó el que Híali
fuego cuyo dueño era el tigre, fue la iguana y
entre los natchez del bajo Mississippi, se conta- es hijo de las incestuosas relaciones de un hom-
ba que fue el pájaro Cui-ui (ave de color todo bre con su propia hermana, y descubierta su ac-
rojo; cardenal) la que trajo el fuego del cielo ción, huyó de la tribu y fue transformado en el
astro lunar. Douglas Taylor, que también ha reco-
luego de la gran inundación.
gido el relato entre los caribes de Dominica, in-
En la Columbia Británica, los chilcotin
forma que Híali significa “El-que-se-ha-hecho-
hablan del cuervo como el que roba el fuego y
brillante”. (ibid:64-5).
78 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Fig. 32. Petroglifo de Quebrada de San Juan, La Libertad, Perú (registro de Núñez Jiménez 1986,T2:490)
3.1. Natura pulida ciendo que no había cosa en tal animalito «que
no resultara maravillosa». El natural asombro
Quienes no lo conocían creyeron que que ocasiona la gracia y pequeñez del colibrí
era un insecto. Y tal vez con razón. El llamado ha dado lugar a que se le llame, poéticamente,
Colibrí Abeja, Mosca Helena o Sunsún de Cuba “Flor animada”. La palabra colibrí es de origen
(Mellisuga helenae) es el pájaro más pequeño caribe, pero no fue inicialmente la más usada;
del planeta. No llega a los cinco centímetros de por el contrario, se usaron otras denomina-
largo y cuando vuela normalmente sus alas se ciones.
baten a una velocidad de ochenta veces por se- En los Comentarios Reales de los Incas,
gundo. Y el más grande entre ellos, el Quinde o el cronista Garcilaso de la Vega escribía, allá
Colibrí Gigante (Patagona gigas), alcanza la por 1609:
enormidad de ¡21 centímetros!
El ojo humano no da para tanto. Como En oposición al cóndor, nombra su paternidad
no da para entender tamaña independencia. otras avecillas existentes en el Perú, que los espa-
Los colibríes suelen acoplarse con sus parejas ñoles llaman tominejos y los indios quenti, de
por escasos segundos. Y luego retornan a su so- color azul dorado como el cuello del pavo real;
susténtase como las abejas, chupando con su lar-
litaria existencia, libando la preciosa esencia de
go piquillo el jugo o miel de las flores; son tan
las flores más bellas.
pequeñitas, que muy bien dice su paternidad, lo
Durante la conquista, los invasores no que sigue: “En el Perú hay los que llaman tomi-
podían creer tanta belleza y lo describieron di-
82 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Fig. 34. Muestra de las especies de colibríes: 1. Oreotrochilus estella; 2. Ensifera ensifera;
3. Lesbia victoriae; 4. Phaetornis syrmatophoris; 5. Eutoxeres aguila;
6. Aglaiocerus kingi; 7. Topaza pyra.
(tomado de Baumann y Patzelt 1984:156)
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 83
nejos, tan pequeñitos, que muchas veces dudé, (en Newfield y Nielsen 1996:11).
viéndolos volar, si eran abejas o mariposillas, Pero esta maravilla ha trascendido su
mas son realmente pájaros, etc.” Quien percibe
mera apariencia física. Como veremos más ade-
estos dos extremos de aves que hay en aquella
tierra no se admirará de las que dijiéramos que lante, en las culturas primordiales de amerindia
hay en medio. (Garcilaso 1988,T3:110). se le conoce como mensajero de los dioses y
como conocedor de todas las antiguas lenguas,
El nombre de tominejo se explica en el que llevaba y lleva los mensajes de la tierra al
hecho que el colibrí «no pesa ni un tomín», lo cielo y viceversa. Se dice también que muere
que sería la décima parte de una onza. durante el invierno y resucita en el verano.
Se ha dado incluso en comparar a los Para los antiguos centroamericanos,
colibríes con las joyas. Son muchos los que se siendo esposo y a la vez hijo de la Coatlicue,
han referido a ellos como “piedras preciosas diosa de la tierra, el colibrí poseía lo mejor del
volantes”, e incluso un poeta escribía sol y lo mejor de este planeta. “Por pertenecer
Deslumbrando nuestra vista, a ambos mundos, era respetado como criatura
compiten, finos, en ti, divina, jamás cazado ni perseguido… Se sabía
zafir, topacio, rubí, que eran almas de regreso a sus paisajes nata-
esmeralda y amatista. les; parientes, tal vez, de quien las observaba”
Y eres, cuando al sol tus galas (Satz 1994: 110).
vas ostentando a porfía, Los aztecas afirmaban, pues, que los co-
pájaro de pedrería libríes eran guerreros resurrectos y entre los ma-
o viva joya con alas.
yas aún se dice que Dios guardó pizcas de lo
(C. Althaus, en Alarco 1997:39)
mejor que iba creando y de ese supremo mate-
El conde de Buffon, sabio francés que rial surgieron los colibríes. Entre los pima del
fuera director del Jardin du Roy en París, dijo en sur oeste americano, se afirmaba que estaban
1880 que «piedras y metales pulidos por el arte cargados de magia y que podían convocar a los
no son comparables a esta joya de la naturale- vientos y a la lluvia. En la Amazonia robó el
za». fuego y las semillas de los mezquinos y los re-
En el siglo XVI circularon en Europa una partió entre los pueblos; en los andes levantó el
serie de informes que daban cuenta de un “pá- cielo y entre los hopi y los zuñi lo honraban
jaro maravilla” que no pesaba más que una mo- porque sabía traer la lluvia y aplacar la sed de
neda de seis “pence”. En 1534, Gonzalo Fer- la tierra.
nández de Oviedo y Valdés escribía sobre los Un mito bororo del Brasil central cuenta
colibríes que había visto en las islas caribeñas: que el colibrí teje un bejuco que va de la tierra
«No (son) más grandes que la punta del dedo al cielo: por dentro de él arriban a las casas y
pulgar de un hombre… y con un vuelo tan ve- campos las bellezas del más allá, el néctar, “la
loz que usted no puede ver el movimiento de dulzura entera del vivir”. Si se logra mirar por
sus alas… Sus colores brillan como los de los dentro de aquel bejuco, se puede ver cómo
pequeños pájaros que los artistas pintan para transitan por él los sentimientos más nobles, co-
enluminar los márgenes de los libros sagrados» mo cristales ardiendo.
84 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Espalda
Corona
Frente Cobertura de encina del ala
Plumas secundarias
Base del pico
Pico
Plumas
primarias
Garganta
Anca
Cobertura de enci-
Pecho na de la cola Cola
Vientre Plumas
externas de la
cola
Cobertura infe-
Flancos rior de la cola
Fig. 37. Morfología del colibrí (gráfico base de Ortho Books 1991:21)
do que permite que el ala se flexione en cual- comparación con otras aves cuyos huesos son
quier dirección, y las alas son además relativa- neumáticos.
mente rígidas y están provistas de plumas reme-
Para que esta extraordinaria estructura
ras extraordinariamente fuertes y desarrolladas.
El batido alar varía de 78 ciclos por segundo en funcione, su sistema de respiración está suma-
las especies más pequeñas (del género Mellisuga mente desarrollado: el colibrí consume hasta
del Caribe de 2 a 3 g de peso), a 22 c.p.s. en la ocho veces más que los pájaros cantores y de
especie más grande (el Colibrí Gigante de 20-22 mayor tamaño. Toda la “caldera interior” que
g de peso). Este batido es el resultado de las con-
implican sus movimientos, demandan impor-
tracciones de una poderosa musculatura pecto-
ral, que ocupa el 35% del peso del cuerpo. Gra- tantes cantidades de oxígeno y alimento.
cias a todo esto, los colibríes tienen una capaci- Esto significa que el colibrí tiene un co-
dad de maniobra aérea no superada por ningún razón sobredimensionado: tiene 28.5 por cada
otro tipo de vertebrado, que les permite perma- mil de su propio peso, en comparación, por
necer a voluntad con el cuerpo suspendido en un
punto del espacio o retroceder en el aire para re-
ejemplo, de una paloma, cuyo corazón pesa 9
tirarse de cada flor que visitan. (Ortiz y Carrión por mil de su propio peso.
1991:139).
En una gran serpiente de temperatura variable
Sobre el hecho que la musculatura del (poikilotherme) con necesidades metabólicas
colibrí pesa más de la tercera parte de su cuer- más reducidas, el corazón representa 0,31% de
po, hay que agregar que el esqueleto se distin- la masa corporal y late 20 veces por minuto. En
gue por tener huesos fuertes y compactos, en los cuervos cuyo ritmo metabólico está más ele-
vado que la serpiente, el corazón representa el
Fig. 39. Vuelo del colibrí en el mismo lugar visto desde arriba: el ala avanza (1-4); el ala retrocede
(5-8). Cuando el ala avanza, el aire es empujado hacia abajo por la parte inferior del ala, luego ésta
se tuerce y es la parte superior del ala que empuja el aire hacia abajo, al retroceder (según Stolpe
y Zimmer, 1939, en Ricqles 1990:766)
88 / ALFREDO MIRES ORTIZ
1% de su masa corpórea y late 340 v/m. ratura de su cuerpo alcanza valores de hasta
43.5 grados centígrados.
En el colibrí el corazón representa el 2.5% de su
Sobre el biorritmo del colibrí se afirma
masa y para algunas especies el ritmo cardiaco
que su tuétano produce muchas y muy peque-
puede llegar a la cifra increíble de 1.200 latidos
ñas placas sanguíneas, porque una condición
para realizar los enormes trabajos que hace, es
que las placas sanguíneas tengan mucha super-
ficie para asimilar rápidamente mucho oxígeno.
Sólo por tener un metabolismo acelerado, el
colibrí puede compensar la falta de calor, dado
que la temperatura del aire en los lugares que
habita es más baja que la temperatura de su
cuerpo (ver Baumann y Patzelt 1984:155).
Durante el letargo nocturno al que debe
someterse, algunas especies del colibrí pierden
hasta el 50% de su temperatura; esto significa
reducir el calor de 40o C a 20o ó 25o C; los co-
libríes que viven cerca de las nieves eternas, en-
tonces, tienen que descongelarse cuando ama-
nece.
Para la ingestión de toda la energía nece-
saria, el cuello del colibrí es largo y sumamen-
te flexible. Su pico es largo y atenuado, alcan-
zando a veces 1/4 ó 1/3 de su largueza total. La
absorción del néctar es posible «gracias a la dis-
posición especial de los bordes de la mandíbu-
la superior, una especia de tubo, a lo largo del
cual corre la lengua, que es muy larga y bífida»
Fig. 40. Exhibición del colibrí: con el pico
apuntando hacia abajo (1), el colibrí macho (A.A.V.V. s.f.:57) La forma del pico está dispues-
se levanta (2), se detiene y (3) se zambulle casi ta también para las varias formas de los cálices
en vertical hacia abajo, haciendo una vuelta de las flores donde van a buscar su alimento.
estupenda encima del punto de su exhibición
(gráfico base de Ortho Books 1991:22) No es éste, sin embargo, sólo el néctar o la miel,
sino los pequeños insectos que allí se encuen-
tran, e insectos también cogen en el aire o en las
por minuto. (Weindesaul 1989:5) telas de las arañas que se complacen en romper.
La lengua se compone de dos cilindros unidos en
El colibrí es homeotérmico, de sangre casi toda su extensión y está sostenida por un
caliente, y ésta pesa 1/4 de su masa total. Debe hioides, cuyos dos cuernos, filiformes, dan vuel-
utilizar una cantidad increíble de energía para ta sobre el cráneo y terminan en la parte anterior
mantener la temperatura de su cuerpo en un ni- de la frente. (Rodríguez 1916:31)
vel constante, 39o4, aunque a veces la tempe-
Los bordes de la lengua son lobulados y
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 89
membranosos, donde el néctar se adhiere fácil- Por el extraordinario esfuerzo que des-
mente y es extraído cuando la lengua es extraí- pliega ininterrumpidamente, es común verle, al
da de la flor, para luego ser “exprimida” dentro estar parado, doblando su pequeño cuello ha-
del pico. cia atrás y los costados, como una especie de
En algunas regiones de Norteamérica, ejercicio de relajamiento.
los colibríes perforan la corteza de algunos ár-
boles para lograr verdaderos pozos de donde
3.5. Color y forma de las plumas
extraen la savia azucarada. Su iridiscencia es anonadante: una com-
La alimentación líquida ha contribuido a la mo- binación extraordinaria de rubíes y topacios pu-
dificación del sistema digestivo. El buche, parte lidos. Para explicar este brillo se ha dicho, por
del tubo digestivo con paredes musculosas que ejemplo, que las coloreadísimas plumas del co-
los otros pájaros utilizan para moler los alimen- librí están formadas por minúsculas escamas
tos coriáceos, es en los pájaros mosca considera- que reflejan la luz del sol como millares de
blemente reducido. El intestino ciego es total- pompas de jabón, descomponiéndola en otros
mente ausente; esta porción del intestino en for- miles de colores (ver p.e. Palaus 1974:56). El
ma de bolsa en algunos pájaros es tan largo co- plumaje del colibrí, en efecto, «desafía a los de
mo el intestino delgado; es en el intestino ciego
las más estrambóticas aves del paraíso».
que se efectúa la digestión de los alimentos con
fibras, los que no constituyen el régimen del co-
librí.
Además, hay especies que hacen gala se deben a la pigmentación: cada color es pro-
con colas alargadas, expandidas y hasta termi- ducido por un pigmento particular de las plu-
nadas en “raquetas” y otras «de un color tur-
quesa o zafiro metálico que desafía descripción
y que sólo se puede comparar al color de las
plumas más brillantes de un pavo real» (Ortiz y
Carrión 1991:140).
Las alas del colibrí suelen ser largas y
con diez rémiges (plumas fuertes del ala, aptas
para el vuelo) de primer orden y sólo seis de se-
gundo orden. Éstas seis son cortas y casi com-
pletamente cubiertas por tectrices (plumas que
recubren las remeras). La cola es mayormente
ahorquillada y hay los que tienen, como ya he
señalado, rectrices extraordinariamente prolon-
gadas y con las barbas plegadas en casi toda su
longitud.
Los mechones de “abrigo” del colibrí se Fig.42. Mamá colibrí empollando
(imagen de Newfield y Nielsen 1996:55)
cuentan en número de ocho: cefálico (cabeza);
humeral (el borde de atadura y superficie supe-
rior del ala); ala (remeras primarias y secunda- mas.
rias); ventral; espinal (desde el cuello hasta la
Los colibríes son diferentes. Una gran parte de su
cola); femoral (flancos o costados); crurales (a
color es estructural más que pigmental (…) El
lo largo de las patas) y caudal (rectrices).
plumaje iridiscente del colibrí -que en regla ge-
Es en el abdomen donde tienen menos
neral cubre la garganta y la cabeza de los ma-
plumas; las hembras tienen que ovar sus huevos chos, como la espalda en los colibríes de ambos
al contacto de su piel, lo que no podrían si tu- sexos-, tienen estratos de células particulares que
vieran demasiadas plumas. Entre todos los pája- descomponen la luz. Algunas larguezas de ondas
ros, el colibrí es aparentemente el más despro- están intensificadas mientras otras están anuladas
visto de ropaje: 1000 plumas tendría uno de los por interferencias espectrales. Los colores que re-
pequeños, frente a más de 25,000 de un cisne. sultan de este fenómeno son extraordinariamen-
Pero esto es una cuestión de tamaño si se con- te vivaces, pero al contrario los colores pigmen-
sidera el número en relación a la superficie de tales son visibles sólo cuando la luz golpea el
plumaje según un ángulo preciso. De esta mane-
piel de cada uno.
ra es suficiente desplazarse mínimamente para
Para explicar el color de las plumas del
que la garganta brillante de un colibrí se ponga
colibrí, es necesario hacer una diferencia entre
negra.
pigmentación y estructura. Los principios ópti-
cos son distintos entre sí. Los colores fulguran- Ligeras modificaciones de la estructura del plu-
tes del colibrí cambian «con el ángulo formado maje, de los ángulos de incidencia y de la distan-
entre la dirección de la luz, la superficie de ca- cia que separa las células de interferencia pue-
da pluma y el ojo del observador». den producir un verdadero caleidoscopio de co-
Los colores de la mayoría de los pájaros lores: los colores rojos, anaranjado y dorado son
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 91
comunes, como el azul y el violeta. El más co- No descansa ni cuando reposa. El colibrí
mún de los colores iridiscentes es el verde, que no alcanza a doblar completamente sus alas co-
se muestra en el cuerpo y, sobre todo, en el lomo mo lo hace la mayoría de los pájaros. Está tan
de muchas especies. (Weindesaul 1989:8). adaptado a vivir en vuelo que sus diminutas pa-
titas apenas le permiten caminar. Así, hasta los
La refracción de la luz se produciría en
mínimos cambios de posición le demandan un
finas capas de aire y melanina, ubicadas en pe-
momento de vuelo.
queñas cámaras dentro de las ramificaciones de
Es el único pájaro que puede volar en su
las plumas.
sitio, pero esto, como hemos visto, exige enor-
Si bien el color de las plumas sirve al co-
mes cambios de morfología. Para mantenerse
librí incluso como “instrumento de fuerza”, pa-
inmóvil mientras vuela, bate sus alas dibujando
ra defender el territorio o para el cortejo a las
ochos, como los insectos.
hembras, aún no se explica -como señala Wein-
Aparte de su extraordinaria potencia
desaul-, por qué está adornado de una librea
muscular, en el colibrí los huesos del brazo son
real. «¿Por qué estos extravagantes reflejos iri-
cortos y soldados de manera que el codo y la
discentes, cuando los colores pigmentarios son
muñeca no pueden efectuar movimientos am-
suficientes a la gran mayoría de los pájaros? La
plios. Los huesos carpo y las falanges son, sin
respuesta no es conocida, pero puede ser ésta la
embargo, estirados y la articulación de la espal-
pregunta más interesante: ¿Por qué no?» (ibid).
da es extremadamente flexible. De este modo
3.6. El vuelo las alas pueden describir libremente movimien-
92 / ALFREDO MIRES ORTIZ
tos tanto verticales como horizontales. Sus alas “¿Cuánto éxito tendrá un corredor profesional
pueden girar alrededor de la escápula en cual- que alcanza una velocidad de 150 km por ho-
quier dirección. ra?”, pregunta el conocedor de colibríes Hans
Los músculos pectorales del colibrí Havelland. “¡Y para lograr eso tendría que haber
desarrollado en sus piernas una fuerza de propul-
constituyen una tercera parte de su peso total y,
sión de 40 PS (caballos de fuerza)!”. Tales poten-
a diferencia de otras aves, los músculos que
cias, en comparación con el peso humano, ha
mueven las alas hacia abajo son el doble de los calculado Hans Havelland para los artistas coli-
que las mueven hacia arriba. bríes, los cuales no sólo pueden alzar el vuelo
Se afirma que los colibríes grandes al- horizontalmente hacia arriba como los helicóp-
canzan a dar sólo 28 aletazos por segundo teros, sino también son la única especie de aves
(Baumann y Patzelt 1984:161), pero no hay que puede volar hacia atrás.
acuerdo entre los investigadores sobre la canti-
Más de 40 flores puede visitar un colibrí en un
dad de batidos que da la gran mayoría. Algunos
minuto con su vuelo veloz. Cuando se para en el
calculan que el batir de las alas oscila entre las
aire para sacar néctar e insectos de las flores, el
50 a 300 veces por segundo (Álvarez 1979:
colibrí abejón hace hasta 100 aletazos por se-
117), otros entre 50 a 80 (Martínez 1979:690) o, gundo. Y cuando está enamorando a una hem-
simplemente -en el caso del Trochilus minimus, bra, logra hasta 200 aletazos por segundo. (Bau-
que pesa sólo dos gramos-, 200 aletazos por se- mann y Patzelt 1984:155).
gundo (Otero 1954:37).
Estudios recientes señalan que en la ma- En los increíbles viajes migratorios que
yoría de colibríes el ritmo es de 50 batidos por llevan a cabo, se puede referir una vez más el
segundo y que en algunas especies pueden al- caso del Pequeño Rubí de Carolina: dos veces
canzar hasta 200 en el tiempo de parada nup- al año cruza 800 kilómetros del Golfo de Méxi-
cial (Weindesaul 1992:7). Obviamente, cuanto co, sin escalas.
más pequeña el ala (y cuanto más fuerte sea el
3.7. Cómo nacen y cómo anidan
entusiasmo nupcial, supongo), es más alto el
número de aleteos. Vuelos rituales. Quienes han visto las es-
Se ha demostrado también que los coli- pectaculares paradas nupciales de los colibríes,
bríes no emprenden el vuelo dando un salto co- saben que se trata de algo más que impresionar
mo otras aves, sino que van levantándose a me- a la hembra. Ese despliegue de osadía, ese aten-
dida que aletean. Mediante fotografías se ha tado a las leyes de cualquier orden, ese derro-
visto que un colibrí posado en una rama delga- che de belleza y gracia no parece de criaturas
da, mientras se eleva, tira de ella hacía arriba que comparten el mismo hábitat con los huma-
antes de soltarla (Martínez 1979:690). nos.
Esta forma de volar no le resta velocidad No es igual con todas las especies. Algu-
ni resistencia. El colibrí es considerado uno de nas ejecutan un movimiento pendular sobre la
los pájaros más rápidos del mundo, dado que cabeza de la hembra y hay los que eligen un
alcanza los 96 kms por hora. Contra el viento verdadero escenario abierto para desplegar sus
algunas especies pueden volar hasta 43 kms por talentos. Hay los que suelen describir en el es-
hora y la gran mayoría rebasa en vuelo libre los pacio una especie de U, ascendiéndola o des-
72 kms por hora. cendiéndola de espaldas, que sobrepasa los 20
metros de altura.
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 93
Esos arcos son acompañados de cantos Los nidos son hechos con arquitectura fi-
agudos, aunque muchos de los sonidos que na, cubiertos con algodón, lanitas, pedacitos de
emite el colibrí son demasiado agudos para que líquenes y helechos, pequeñas semillas, musgo
el oído humano pueda captarlos. y argamasa de tela de araña. El interior está fo-
Durante todo el tiempo de la parada, el rrado de plumón muy fino y el conjunto colo-
macho cuida orientar sus movimientos en rela- cado disimuladamente en las ramas de arbus-
ción a la ubicación del sol, de manera que su tos. Utiliza, a la vez, la saliva u otra secreción
“enchapado” brille más. bucal para fijar hojas secas y fibras de cortezas
Tienen fama de promiscuos y de apa- a la superficie exterior del ovillo, asegurando
rearse en el aire con varias hembras, pero, co- así la ‘cáscara’ del nido. Algunos incluso ubican
mo todo, esto es sumamente relativo. En mu- sus nidos cerca de colmenas de avispas, con las
chas especies ocurre que muchos machos ro- que viven en comunidad, para protegerse mu-
dean a una sola hembra y cada uno empieza a tuamente.
esforzarse para «obtener de la bella una breve Durante la incubación el nido puede do-
cita amorosa» (Weindesaul 1989:11). Hay espe- blar su volumen puesto que la colibrita, no se
cies incluso que tienen lugares reservados para sabe por qué razones, continua reforzándolo.
las paradas y en los que pueden concentrarse Ahí pone sus dos pequeños huevos inmacula-
más de cien machos candidateando por la mis- damente blancos, algunos de sólo 6 milímetros
ma colibrita. y otros no más grandes que un garbanzo.
Hay algunos como el Phaethornis ruber, La colibrita hace la postura al nacer el
Ermitaño Rojo, que describe numerosos círcu- sol. Y ahí los ova. Al cabo de dos o tres sema-
los alrededor de la hembra, dejando colgada, nas, salen los diminutos polluelos, indefensos y
fuera de su pico, su larga lengua blanca. En la sin plumas. Ambos alcanzan, como si fuera una
seducción vale todo y, en este caso, es perfec- enorme olla, en una cucharita de té.
tamente natural para la propia especie. Son muy débiles al asomar al mundo.
La presencia del canto, como he señala- Los colibritos apenas mueven su cabecita moja-
do, también es de lo más compleja. Parece ser da, los ojos globulosos están cerrados y sólo se
que el canto varía según los sitios de parada y, abren al cabo de una semana.
según investigadores como Weindesaul, el can- «Parece un milagro cuando un colibrí
to de los colibríes se basa en el aprendizaje y no sale del huevo», ha señalado una observadora
en el instinto. (Baumann y Patzelt 1984:157). Casi no pueden
Hay colibríes que se valen de sus reme- distinguirse las patitas, ni la cabeza, ni el pico.
ras para, haciéndolas vibrar en el vuelo, produ- 20 minutos después de haber salido del
cir un fuerte murmullo. En el caso del Campy- huevo, el colibrito recibe su primera comida y,
lopterus curvipennis, Alasable Colicuña, provis- una hora más tarde, la segunda. Luego, la ma-
to de las alas curvadas y reforzadas, emite du- má alimenta a sus críos cada media hora, pero
rante el vuelo un potente gruñido que impresio- estos lapsos se van acortando a medida que cre-
na no sólo a las hembras. cen. Los intervalos varían de 20 a 30 minutos
Al fin, es la hembra la que más se prepa- durante los primeros días y, cuando los críos ya
ra. Antes incluso de buscar un compañero ya tienen unos quince días y empiezan a intentar
empieza a construir su primoroso nido. Los ma- volar, los intervalos varían de 10 a 15 y de 8 a
chos, en estas tareas y las que vienen después, 10 minutos.
suelen brillar por su ausencia. A las dos semanas de la eclosión, los co-
94 / ALFREDO MIRES ORTIZ
flores sin estructuras complicadas o robar néc- lor muy llamativo y brilloso, porque éste es el
tar de otras flores perforando las corolas (ref. requisito para enfrentarse a sus similares ladro-
Mc Nish 1992:63). nes. Cuanto más se encrespen y exhiban, más
Para dar de comer a sus crías la mamá impresionan a su rival. El poder, parece ser, no
mete el pico en las gargantas de los pequeños y reside en el tamaño o la fuerza del pico, etc., si-
regurgita los alimentos. Pero el tamaño del co- no en su capacidad para deslumbrar.
librí no es proporcional a su apetito. El hambre Los “nómades” siempre están en camino
que tienen es atroz y por eso suelen defender su y recorren una larga ruta libando las flores en la
territorio o migrar distancias increíbles. medida que van y vienen.
Algunos ornitólogos han clasificado a los Las migraciones, en general, están mar-
colibríes por su manera de buscar los alimen- cadas por las distintas épocas de floración, obli-
tos. Estos serían, a saber: dueños de coto, nó- gando a los colibríes a vagar de un país a otro,
mades, generalistas, saqueadores, ladrones y apareciendo en diversos pueblos en las tempo-
pincha-flores (Fogden 1990:60). radas del caso.
En efecto, hay colibríes que imponen su Es imposible seguirlos con la vista cuan-
propio territorio de flores, lo suficientemente do vuelan y, en estos andares, transportan el po-
grande para alimentarse, pero lo suficientemen- len que se adhiere a sus cabecitas. De este mo-
te pequeño para poder defenderlo; y cuidan es- do los colibríes son agentes polinizadores «tan
ta “propiedad” atacando a cualquier intruso, importantes como lo pueden ser las abejas en
sea pájaro, zorro o la reina de Inglaterra. un campo de alfalfa» (Martínez 1979:690).
Los dueños de coto suelen tener un co- Si bien el néctar es suficientemente rico
Fig.46. Posición imposible: el Eremita de Pecho Gris dobla su cabeza en pleno vuelo al acercarse
a los pétalos de la heliconia tortuosa de tal manera que el polen se le pega debajo del pico. El objetivo de tal
hazaña es que el polen de una planta llegue casi puro a las mismas plantas (imagen de Fogden 1990:63)
96 / ALFREDO MIRES ORTIZ
en hidratos de carbono y los insectos en proteí- El estudio de los Colibríes Garganta Azul, ha de-
nas, el colibrí debe alimentarse permanente- mostrado que a una temperatura del aire de 30o,
mente para enfrentar el consumo energético de el ritmo cardiaco varía de 480 a 1200 latidos por
su cuerpo. El néctar es casi inmediatamente ab- minuto para caer a 36 latidos por minuto en la
noche, cuando la temperatura del aire es de 15o.
sorbido por el flujo sanguíneo y los insectos
En muchos de los colibríes estudiados, la tempe-
pueden ser digeridos en 15 minutos.
ratura interna baja hasta menos de 20o, o sea, la
Debido a su gran actividad, los colibríes mitad de la temperatura normal en el día. (Wein-
consumen rápidamente las reservas de energía. desaul 1989:7).
Por eso deben alimentarse unas 15 veces por
hora, pues en estado activo necesitan alimento
cada 4 ó 10 minutos, con pequeños intervalos
sin comer.
Después de llenar el buche se retiran pa-
ra digerir y, cuando el buche está medio vacío,
lo llenan nuevamente, pues no pueden alimen-
tarse mientras el estómago no haya transforma-
do el alimento.
En reposo incluso, se afirma que el me-
tabolismo energético del colibrí es, por ejem-
plo, 25 veces más alto que el de un gallo (ibid).
La vida de los colibríes, como señala
Weindesaul, está reglada por un reloj mucho
más rápido que el reloj de los hombres.
El metabolismo, como se sabe, es el pro-
ceso físico-químico de transformación de los
alimentos y de la liberación de esa energía, gra-
cias a la cual un animal se mantiene con vida.
En los animales homeotérmicos, el metabolis-
mo se mide calculando la producción de calor
del cuerpo. Esa producción, a su vez, se expre-
sa en calorías por kilo de peso del cuerpo.
En un día, y en reposo, mientras el meta-
bolismo de un pollo es de 50 calorías, en un co-
librí la consumación energética supera las
1,400 calorías.
Como de día puede reponerse lo que se
consume, no hay demasiado problema, pero de
noche el colibrí debe conservar la energía has-
ta que amanezca. Por eso experimentan una
suerte de ‘hibernación’ durante las noches: esto
es, poseen una pasmosa capacidad yóguica.
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 97
Los colibríes deben evitar fatigarse cuan- y bajar la frecuencia de su pulso a más de un
do hace mucho calor porque, en un ambiente 10% de su valor normal. Esta capacidad para
de temperatura elevada, se reduce la evacua- casi suprimir su actividad metabólica es deno-
ción del calor del cuerpo y entonces existe el minada poiquilotermia.
peligro de un “recalentamiento”. Iniciar o concluir el estado letárgico es
En las noches, pues, el sueño de los co- algo que pueden manejar a una velocidad
libríes es muy “pesado” porque su metabolismo igualmente pasmosa.
es lentísimo y la temperatura de sus cuerpos se
reduce enormemente. Ahorrar energía es un de- 3.9. Evolución
safío que les demanda respirar cada 5 minutos
«La evolución inducida para esta manera de vida es propiamente mágica». Así se ha dicho
del colibrí. Y es que lleva su existencia a un ritmo desenfrenado.
No quedan restos fósiles de su frágil cuerpo, pero existen pocas dudas que evolucionó pri-
meramente en América del Sur. Y de ahí se extendieron hasta el Sur de Alaska y hasta la Tierra de
Fuego. No obstante, su mayor concentración se da en el cinturón ecuatorial y las especies dismi-
nuyen a medida que uno se aleja hacia el Norte o el Sur (Ortho Books 1991:13).
Más de un problema han ocasionado los colibríes a los esfuerzos clasificatorios de la orni-
tología hasta que, de pronto, parece que el asunto se ha resuelto ubicándolos en el orden de los
Trochiliformes.
Parece ser que evolutivamente no son tan viejos. Por eso sorprende su notable flexibilidad
adaptativa. Se deduce entonces que han sido sometidos a los efectos de una rápida evolución. «El
nacimiento de los Andes, hace como 25 millones de años, seguramente ha tenido un papel impor-
tante en la aparición de especies distintas de la familia de los colibríes. Las poblaciones se han en-
contrado separadas unas de otras en los valles fértiles aislados por cumbres frías y áridas» (Wein-
desaul 1989:9).
Algunos científicos sostienen que el ancestro del colibrí puede haber sido un pequeño pá-
jaro que se alimentaba de insectos y que aprendió a suplir su alimentación con néctar. De ahí to-
mó ventaja de la gran cantidad de flores del Trópico y luego adoptó sus formas para llegar mejor
al néctar: desarrolló el pico largo y el cuerpo pertinente para las maniobras que le permitieran vo-
lar de flor en flor y continuar alimentándose.
Se piensa que las flores del colibrí han evolucionado con estos pájaros, pues resultaban más confiables
que los insectos en la polinización. Los diminutos pájaros con largo pico, con sus enormes necesidades
energéticas, pueden trabajar un campo entero de flores, sin importar el tiempo, mientras los insectos po-
linizadores no son activos cuando llueve o hace frío. En el transcurso de un solo día, un colibrí puede vi-
sitar 1.500 flores. (Ortho Books 1991:13).
Si los colibríes han debido adaptarse a las flores, es indudable que algunas flores hayan te-
nido que adaptarse a ellos. Son muchísimas las plantas polinizadas por el colibrí y, en efecto, al-
gunas de ellas han evolucionado en función de la actividad de los colibríes. El pájaro y la flor re-
sultan siendo la pareja perfecta.
Si ellos son antiguos, según los criterios humanos, la polinización de las flores por los animales es un fe-
nómeno relativamente reciente. Las primeras forestas eran constituidas por “lypocodiacées” (como los lé-
pidoden-drons) y por los helechos arborescentes, que se reproducían gracias a esporas, en generaciones
alternativamente sexuadas y asexuadas. Las esporas eran transportadas por el viento; después, algunas
plantas más evolucionadas como las coníferas continuaron a confiar en esa manera casual de poliniza-
ción. Grandes cantidades de polen eran liberadas al capricho de los vientos, en la esperanza biológica que
algunas partículas dispersas vengan a colocarse sobre el cono hembra de otro árbol. La cantidad de polen
necesaria a la polinización por medio del viento es estupefaciente, las aguas de numerosos lagos de Amé-
rica del Norte se enturbian y se ponen amarillas en cada primavera, en razón del depósito en la superfi-
cie del polen procedente de los pinos y de las “epicéas”. Por fin, una manera más eficaz apareció: la flor.
(Weindesaul 1989:10).
Capítulo 4
Así en las flores como en el fuego
La deidad colibrí en las culturas
primordiales de Amerindia
Eduardo Galeano,
“Memoria del Fuego”
Quinto canto ceremonial de
Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua,
circa 1613
Pero sin la presencia de los animales, dad se funda y cumple en la perpetuación ar-
una flor no puede cumplir su rol. Ocurre que el moniosa de estas especies sobre la tierra.
animal recoge el polen de las anteras (los órga- La flor fecundada por el colibrí regala lo
nos masculinos de las flores) y en sus paradas mejor de sí a su huésped. ¿Quién podría decir
posteriores libera “involuntariamente” (por me- que “no se dan cuenta” de lo que hacen? ¿Se
dio de la frotación) una parte de ese polen so- puede hablar de “evolución” a secas, o es me-
bre los estigmas (órgano hembra) de otra flor. jor referirse a una co-evolución de todas las es-
Así se produce la fertilización. pecies?.
«Yo te doy el néctar y vos me reprodu- Las transformaciones y adaptaciones
ces», o «Yo te multiplico y vos me regalas tu siempre son biunívocas y no se dan con licen-
miel», sería el diálogo entre los colibríes y las cia de laboratorio empresarial, sino con una
flores. El principio fundamental de la reciproci- profusión y libertad que no alcanza, casi nunca,
100 / ALFREDO MIRES ORTIZ
miento nupcial bastante diferente a la conocida Si bien los “nómades” se sirven tragos en
monogamia de las otras aves. En principio, no cualquier mesa, deben cuidarse de los ataques
hay “parejas” pues suelen sólo juntarse casi en del dueño de tal coto. Los colibríes grandes sue-
forma exclusiva para el cortejo y la cópula, len darse este gusto sin temer el castigo. Pero
aunque hay casos como el del Colibrí de Pena- los ladrones suelen ser pequeñísimos que ace-
cho Violeta que incluso ayuda a la hembra en chan incluso cuando el dueño del coto se halla
la cría de sus hijos. entretenido o espantando a otro intruso, y en-
Los machos suelen establecerse en terri- tonces se aprovecha.
torios a donde acude la hembra y escoge lo que A veces son sorprendidos, alcanzados,
considera conveniente para su gusto y repro- atizados y expulsados. Pero igual regresan. Y al-
ducción. gunos son tan pequeños que confunden al due-
Se dice también que «a pesar de su ace- ño con el zumbido de sus alas y puede pasárse-
lerado ritmo de actividad (el ritmo cardíaco de las libando tranquilamente fungiendo de abejas.
uno registró 1,260 latidos por minuto), viven al- Lo que les falta en tamaño, les sobra en
gunos años, habiéndose registrado casos de in- coraje. Tienen los sentidos muy desarrollados y
dividuos que han superado los diez años de vi- son sumamente animosos. Se arrojan con furia
da. Y a pesar de su aparente fragilidad, las espe- incontenible sobre quien sea y les divierte ha-
cies de América del Norte realizan prodigiosas cer sufrir a las rapaces: vuelan con tal rapidez y
migraciones, siguiendo la floración» (Ortiz y versatilidad que marean a los grandotes hasta
Carrión 1991:141). hacerlos huir despavoridos.
Las migraciones de los colibríes son cé- Se les conoce también como atrevidos y
lebres. El pequeño Colibrí de Cuello Rojo, que curiosos, «se les ve a veces detenerse a chupar
ova durante el verano en Alaska, atraviesa las flores de un ramo que tiene una persona en
3,600 kms hasta su espacio de invernar en Mé- la mano y atraídos por las flores penetran tam-
xico. El Colibrí Calliope vuela de Columbia Bri- bién con frecuencia en las habitaciones huma-
tánica hasta el sur de California (Baumann y nas y aún llegan a anidar en ellas» (AA.VV.
Patzelt 1984:155) y el Colibrí Rubí atraviesa el s.f.:58).
Golfo en su viaje de New-Braunschweig, en La abierta intrepidez y legendaria bravu-
Canadá, hasta Guatemala. ra frente al peligro no les viene de nada. Se
Los colibríes que emigran acumulan una cuenta que los halcones que comparten los ma-
capa de grasa que equivale a la mitad de su pe- cizos montañosos, al Este de Estados Unidos,
so, antes de ponerse en marcha. Nadie sabe con los Pequeños Rubís migratorios, son mu-
aún, sin embargo, cómo hacen para atravesar, chas veces importunados, por la nada, por
sin escalas, el Golfo de México, en su tránsito “desvergonzados colibríes”. En el período de
hacia el extremo contrario de Norteamérica. los amores, seguramente, esos ataques juegan
Una vez ubicados en determinada área, un papel en la defensa del nido o en las demos-
los colibríes desarrollan hábitos de territoriali- traciones de fuerza.
dad también alrededor de determinadas flores. Parece ser, por otro lado, que su enemi-
No obstante, así como hay “especialistas”, hay go mortal es el búho, tal vez también porque
también “generalistas”, una especie de “alforja suele ser atacado por ellos cuando se hallan
de ciego” que puede sobrevivir en cualquier aletargados.
monte.
102 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Y esta tarde, caminado por el mercado tanto sermón acomplejado, tanto confuso apa-
de Chichicastenango, una vendedora me quedó leado?
mirando, me llamó, me acerqué y me dijo: Como ya he planteado en la sección
– ¿Por qué no se lleva este collar con figu- destinada a las nociones de nahual y tótem, los
ritas del tzunún? mitos dan cuenta de las relaciones entre hom-
bres y animales y dioses provistos de los mis-
Celendín, Cajamarca, mos derechos, diferentes entre sí, pero con fa-
5 de Abril de 1997: cultades complementarias.
La “incompletitud” en la complementa-
«Le voy a contar lo que me contó mi riedad de los hermanados es el principio gene-
abuelo»-, me dice Martín Vásquez del caserío rador de la reciprocidad, y de la consolidación
Dos de Mayo: del equilibrio de la comunidad.
«Había un enfermo cojito que su familia La comunicación, en estas relaciones,
le había botado por el campo, abandonado, se- trasciende al lenguaje “formal” adscrito a los
diento de agua. De un de repente apareció una humanos, va más allá de cualquier idioma. Esta
imagen de quindecito que le preguntó: comunicación “sensitiva” y supra-consciente
– ¿Qué haces aquí que estás jodido?, ¿por hace posible que entre el hombre y los anima-
qué? les, las plantas, los cerros, etc., se establezca
El cojito le contestó: una unión abierta y real, permanente y clara,
– Dicen que he caído enfermo, dicen que cuyo enlace puede incluso devenir en “pruebas
soy pecador. Estoy demasiado de sed, visibles”.
no hay agua para beber. En algunos contextos, por eso, se suele
– Tú estás perdiendo por no saber dónde hablar por ejemplo del “Animal de Poder”: las
está el agua. Y yo te lo voy a decir para fuerzas transmigran de una persona a otra con-
que puedas resucitar. virtiéndolo en uno solo.
Y lo resucitó.» Este principio no ha surgido de la oreja
de una cabra. Y tampoco de la “supersticiosa
Esta búsqueda no obedece a un propósi- mente de los primitivos”: son miles de años de
to eminentemente académico. Hay un ánimo relaciones construidas sobre la base de un inter-
compartido con la naturaleza que no se puede flujo real de ánimo y soma. Las iglesias más re-
soslayar. Cuando las iglesias formalmente cons- finadas deben saber que sus más preciados dog-
tituidas insisten, compulsivamente, en el adoc- mas son consecuencia de este “primitivismo”.
trinamiento racional de sus feligreses, no hacen Doña Isabel Rodríguez, indígena lenca
más que envenenar la ternura del que cree en de la comunidad de Yamaranguila, en Hondu-
lo que siente. ras, explica así la relación de un “cristiano” con
Alguna vez, para citar un caso, en una el espíritu de un animal:
comunidad de 700 personas como Chuikel, en
Digamos de que tal vez una persona aparece gol-
Guatemala, hube de preguntarme para qué se
peada y quedó en el campo allí en gravedad de
necesitaban ¡ocho iglesias! ¿Qué monoteísmo
aquel golpe, pero dicen que aquel animal vie-
cultivan ocho pastores que proclaman, cerce-
ne… viene y se chupa la sangre. Y entonces, así
nantes, ser poseedores y emisarios del único que chupa la sangre… ha cambiado el espíritu
dios? ¿En qué container metemos tanto pecado,
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 105
del animal, que le dio al ser humano y el del ser gonistas divinos sin la presencia del contexto
humano le dio al animal. El espíritu del ser hu- específico y sin la comprensión de la trama na-
mano, del golpeado, pasa al animal que se chu- rrativa.
pó la sangre y el animal le dio el espíritu al ser En los estudios sobre la iconografía de la
humano.
cultura Mochica, costa norte de Perú, llevados
El nahual protege al hombre, a la mujer, a cual- a cabo por Krzysztof Makowski, señala que la
quiera que sea. Entonces… esta familia que tie- presencia de varias evidencias, considerando el
ne, esa persona que tiene esas ayudas ¡viera que entrelazamiento de jaguares, pumas, zorros,
se robustece! Ellos, los animalitos, les traen co- serpientes y guerreros alados,
midita luego… y los están cuidando. (Carías et.
al. 1989: 175). sugieren que la variable adquirir el aspecto de
ave se manifiesta sólo en ciertos contextos narra-
Uno de los pocos observadores externos tivos. El mismo ser sobrenatural puede manifes-
que percibió estos detalles fue, seguramente, el tarse como antropomorfo en un episodio, y como
ornitomorfo en el otro. En algunos casos, ambas
historiador Bernardino de Sahagún (1500-
encarnaciones parecen haber sido consideradas
1590), quien arribó al “Nuevo Mundo” en 1529 equivalentes. La identidad del protagonista era,
y, a más de estudiar y rescatar las tradiciones más bien, indicada por la especie del ave. (Ma-
nahuatl, escribió su “Historia General de las co- kowski 1996: 43).
sas de la Nueva España”.
Las contradicciones que devienen de su Por eso, nada estará completamente di-
compromiso (y presión) eclesiástico, se eviden- cho y siempre será la memoria de las poblacio-
cian en los juicios que encarnan sus expresio- nes, su capacidad de transmisión del conoci-
nes. Todorov ha puesto de manifiesto el que Sa- miento ancestral y la permanencia de sus ritos,
hagún, en algunos pasajes, se refiriera a la «Re- las que determinen el fondo de los mitos y la
lación de ciertas ceremonias que se hacían a fuerza de sus símbolos.
honra del demonio» y en otros a la «Relación Un referente muy decidor es, en el caso
de las diferencias de ministros que servían a los de la sierra norte de Perú, el registro de las ins-
dioses» o «Del principio que tuvieron los dio- pecciones que las autoridades coloniales hicie-
ses». En relación al tema específico del colibrí, ran, entre 1571 y 1578, en la región de Caja-
es importante resaltar el título «Según lo que di- marca (Rostorowsky y Remy 1992,T1:111ss).
jeron y supieron los naturales viejos, del naci- Las llamadas visitas no sólo dan cuenta de los
miento y principio del diablo que se decía Huit- recursos, habitantes, pueblos y grupos étnicos
zilopochtli», pero en otra parte «Escribí doce li- existentes, sino que los propios apellidos (ya
bros de las cosas divinas, o por menos decir que los nombres fueron suprimidos o antelados
por nombres “cristianos”), reflejan datos que
idolátricas» (Sahagún, en Todorov 1991:244).
podrían ser el hilo de otra madeja en la misma
Un dato adicional que habla de la com-
trama.
plejidad de las manifestaciones divinas del co-
librí, es el que tiene que ver con las identidades La palabra aymara Luli designa el coli-
iconográficas. En efecto, la multiplicidad de brí, no sólo al ave en cuanto tal, sino también
evidencias, y las propias limitaciones de la in- al pájaro mítico que simboliza la paz (Deza
vestigación antropológica, hacen que en mu- 1989:118). Hoy, en muchas comunidades ay-
chos casos sea imposible reconocer a los prota- maras de Perú, Bolivia, Argentina y Chile, se de-
signa al colibrí con los nombres de luri, lorenzo
106 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Los ese-éja que viven entre la selva de Allí: “Yioho kuéi kuei, kuei. Yioho kuéi, kuei,
Madre de Dios, en Perú, y el Beni, en Bolivia, kuei” (Este es mi pueblo. Este es mi pueblo), así
cuentan por qué es que Kua?í?i, el colibrí, chu- cantaba, así hacía.
pa el néctar de las flores: Por donde iba, Sókue, la pinsha, también iba
Kua?í?i, el picaflor.
Kua?í?i, el picaflor, “secana” llevaba en su boca Allí mismo se caía: -Trrr, trrr, trrr (ruido al caer
para hacer su nido. con velocidad).
Tirado se quedaba. En la tierra se caía. Nada va-
A medio asar estaba. lía. Su pata no podía asentar.
Hacia arriba la llevaba, (pero) ésta pesaba mu- - Tuuuí, volando volando, iras a chupar las flores,
cho. así le conjuró Sókue, la pinsha.
¡Kuess! ¡Kuess! (sonido al volar) En el palo batsaíkui (todas las aves) se paraban y
Muy chiquito era, no valía. lo arqueaban, mucha bulla sabían hacer.
- Yo lo voy a llevar, dijo Sókue, la pinsha, para mí - Cállense! ¡Búu, búu! las espantaban, se iban vo-
que sea. lando. Lejos, lejos, se dispersaron.
Le daba la secana (el picaflor a la Desaparecieron. Se fueron.
pinsha). Esta se secaba. Desde esa vez (Sókue y Kua?í?i) andaron juntos.
- Toma para ti. A otro río se fueron. (Chavarría 1984:33-4).
Rápido le llevaba.
En el palo batsaíkui se topaba Sókue, la pichana, es una especie de tu-
En el palo batsaíkui se paraban. Antes sólo ese cán, personaje mítico que conjura al colibrí pa-
palo había. En el palo batsaíkui se paraban. ra que viva libando las flores.
108 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Entre los huitotos fue mediante un sueño so con todos los colores de todas las flores.
que el Padre Nainuema (el que tiene algo que Tal vez por esa belleza, la posesión de
no existe) el que creó al colibrí cuando nada plumas del colibrí eran, en muchas poblaciones
más existía, cuando tocó una quimera. del continente, una muestra de extraordinario
Para los guaraníes, esta actitud obedece prestigio.
a otras razones. Ellos cuentan que, cuando los Para los pemón, al noreste de Venezue-
hombres mueren, dejan su cuerpo en la tierra y la, el azul de las plumas del colibrí debe su co-
su alma se oculta entre las flores. Entonces el lor a la sangre de Ekeyimá, la Culebra Grande o
colibrí busca las almas de flor en flor para lle- Arco Iris, la que fue muerta por los pájaros lue-
varlas al paraíso. go que ésta diera muerte al joven barbasco, el
Para los matacos, hubo un tiempo cuan- hijo de Paireuré y la danta (Armellada
do todos los pájaros eran oscuros, hasta que de- 1993:107-112).
cidieron pedirle al sol que les regalara colores Alguna vez, en el antiguo México, por
para sus plumas. Y empezaron el largo viaje. mandato de Dios el colibrí hubo de ceder una
Pero el pequeño colibrí se quedó en su nido: de sus plumas tornasoles para vestir al murcié-
con tan pequeñas y débiles alas no podía atre- lago. Éste se tornó tan bello que empezó a bur-
verse a hacer tan largo viaje. larse de todos los pájaros. Así que el colibrí en-
El sol se conmovió frente a la decisión cabezó el reclamo:
de las aves, porque las vio avanzar hacia él dis-
puestas a morir calcinadas. Entonces juntó las - Se burla de nosotros -, le dijo a Dios -, y
nubes e hizo una mueca al viento para que so- con una pluma menos padecemos frío.
plara y empezó a llover. Así surgió el arco iris y
los pájaros se tiñeron de colores a su antojo. De modo que Dios convocó al murciéla-
Ahora el sol sabía que cada canto de la maña- go, le ordenó sacudirse y se quedó otra vez des-
na sería una muestra de gratitud de los pájaros nudo. El colibrí recuperó su pluma y el murcié-
para con él (Hulpach 1976:158-161). Pero, ¿y lago se condenó a volar por las noches cazan-
cómo es que el colibrí tiene el plumaje más be- do plumas que sólo existen en su imaginación
llo si él no hizo la travesía?. Algunas gotas del (Henestrosa 1984:55-6).
arco iris habían caído en el cáliz de las flores; Entre los iroqueses (Tehanetorens
cuando el colibrí fue a beber de ellas, todos los 1984:73-5), cuando el Buen Espíritu decidió
colores se derramaron sobre su plumaje, inclu- que el mundo debía alegrarse con música, lla-
mó a todos los pájaros y les indicó que, para grito agudo. Entonces decidieron cambiar sus
poder cantar, al amanecer debían volar tan alto voces y así se entiende el resultado.
como pudieran, que cuando llegaran al límite Pero los chiriguanos tienen otra explica-
de sus fuerzas hallaría cada cual su canción. ción sobre el pequeño canto del colibrí. Dicen
Antes que el sol saliera, empezaron a vo- que convencido de su belleza, decidió buscar
lar. Pero el colibrí empezó a cansarse. Sus alas compañera. Para entonces el canto del colibrí
menuditas tuvieron que hacer prodigiosos mo- era una de las más bellas melodías que jamás se
vimientos para seguir ascendiendo y por eso hubiera escuchado. El tipo era de lo más com-
hasta hoy es posible escuchar el eco de sus pleto. «Sólo una loca me rechazaría», se dijo.
zumbidos. Pero no pudo seguir. Su chillona vo- De modo que se dio el lujo de rechazar cuanta
cecita aún repite lo que entonces pedía a los pájara se le acercara, buscándole el mínimo de-
pájaros que siguieron ascendiendo: “¡Espéren- fecto: a unas por viejas, a otras por sucias. Y así.
me, espérenme!”. Hasta que se convenció que entre las aves no
Para los aguarunas y huambisas de la hallaría pareja y empezó a buscarla entre las
selva norte de Perú, sin embargo, no siempre hembras humanas.
fue así con el canto del colibrí. Tiempos ha, Un día, en medio de esa búsqueda, casi
Jémpue, el colibrí, cantaba lindas canciones, le dio infarto cuando vio una joven cuya belle-
hasta que Máshu, el pájaro paujil le pidió que za no dejaba espacio para las dudas. Recién en-
le prestara su precioso y fuerte canto. Máshu es- tonces cayó en la cuenta del problema que po-
taba impresionado que tan pequeña criatura día ser su diminuto tamaño. Pero como los
pudiera cantar tan alto. Pero Jémpue no quiso y amares no consideran la estatura decidió con-
sólo cedió cuando Máshu amenazó con matar- quistarla y, clandestinamente, logró invitarla a
le. El paujil tomó el canto y se marchó para su morada tocando las más dulces melodías
nunca más devolvérselo. Y el colibrí quedó en- con una flauta prestada. «Yo vivo en el bosque,
tristecido sin sus preciadas canciones (Jordana, cerca de la primera palmera», le dijo.
en Toro 1991:243). Hoy apenas se le oye cantar La bella joven acudió a la cita, pero no
y algunos incluso dicen que no sabe cómo ha- logró verlo. Cuando se percató que un colibrí le
cerlo. invitaba a seguirlo le dijo, sin saber que ése era
Entre los xingu, en la Amazonia brasile- el cantor enamorado:
ña, se cuenta que el canto del colibrí fue obte-
nido al beber la sangre de Avatsiu, el matador – Si tu casa no fuera tan pequeña, me ha-
de pájaros (Gifford y Sibbick 1986:88-90). bría quedado con placer a vivir contigo.
Cuando los pájaros convencieron a un joven
xingu de convertirse en ave y vengar la muerte La joven se marchó y al poco tiempo se
de su padre, a la vez que lograrían deshacerse casó con un joven tan bello como ella. El coli-
de Avatsiu, armaron toda una trampa para cum- brí jamás se resignó, pero entonces su canto se
plir su cometido. tornó lastimero y triste (ver Hulpach 1976:162-
Muerto Avatsiu, decidieron apropiarse 3). Ese, dicen, fue el precio de su orgullo.
de su lenguaje bebiendo todos de su sangre. Y Una versión parecida fue publicada en
así lo hicieron. Las primeras en hablar fueron lengua alemana en 1920, en versión compilada
las águilas y después el colibrí. Pero el colibrí por Thodor Koch-Grünberg:
obtuvo una voz profunda y ronca y el búho un
110 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Érase una vez dos muchachas que escucharon al nado y un báquiro, avanzó a su casa llevando
colibrí tocar la flauta. Tocaba tan bonito que una la danta y, al llegar, pidió a su gente que fueran
de las muchachas dijo a recoger el venado y el báquiro. «Yo me lo
– Quiero que sea mi esposo. guindaría del lóbulo de la oreja y lo traería así»,
Buscaba al colibrí y se acostó con él.
presumió el Tucuso (Lizot et.al.1993:48). «¡Vete
– Vamos a ir a mi casa, dijo el colibrí.
tú a buscarlo!», le ordenó Hõrõnami, tomándo-
Cuando llegaron, la casa estaba tan pequeña que
no hubo lugar para la muchacha. Por eso regre-
le la palabra. Y el peso fue tanto que el Tucuso
só a su pueblo. quedó aplastado en el intento. Cuando logró
En la noche el colibrí se fue al pueblo y tocaba la desembarazarse, ya se había convertido en pá-
flauta para seducirla. jaro.
La muchacha escuchó y dijo En otra ocasión, el diminuto colibrí Tõ-
- Es el colibrí, el que toca. hõmamoriwë le confesó al tapir su deseo de ser
Pero no se fue donde él. tan grande como él. Esa danta le dijo, mintien-
Todas las noches el colibrí vino al pueblo y tocó do, que debería arrojarse al fuego para ser tan
sus melodías más bonitas, pero la muchacha ya grande como ella. Y Tõhõmamoriwë así lo hizo:
no quiso ir con él porque su choza estaba tan pe-
se achicharró en el fuego y sólo su corazón
queña. (Koch-Grünberg 1920: 3020).
echó a volar resucitando. Colibrí no se había
Para los yanomami, en la Amazonia ve- preguntado si el tamaño de la danta se debía
nezolano-brasileña, el tucuso o colibrí también sencillamente a su propia naturaleza.
tiene fama de presuntuoso, pero por otras razo- Pero la pérdida de tamaño jamás le qui-
nes. tó la audacia, una de sus más caras capacida-
Se cuenta que hace mucho, cuando el des. A un zorro quechua de Huaraz, en la sierra
gran chamán Hõrõnami cazó una danta, un ve- norte del Perú, le pidió prestada su corbata, só-
lo por un momento, pero echó a volar con ella.
El zorro lloró de bronca por su preciosa corba-
ta verde y más de una vez ha estado a punto de
Fig. 49. Supuesta imagen de Quetzalcoatl, Fig. 50. Aparente fecundación de colibríes
con apariencia de Dios del Viento, y colibrí en vasija de la cultura Nasca, costa sur de Perú
a lado derecho (Códice Magliabecchi) (en Kauffmann 1981:30)
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 111
Fig. 53. Pareja fundadora, unión de pueblos y espacios, estructuración del mundo y reproducción
de la vida en imágenes de keros, vasos ceremoniales inca. Obsérvese el papel “dinamizante“
del colibrí (dibujo de Liebscher 1986:66-7)
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 113
propio dios.
Para investigadores como Larco Hoyle,
en la cultura mochica, costa norte de Perú, la
“deidad suprema” logra dominar el espacio vo-
lando sobre un pájaro y tiene siempre un fiel
ayudante como el colibrí (Larco 1984: 96-97).
Para el pueblo shuar, en la Amazonia
peruano-ecuatoriana, el colibrí es hipóstasis de
la deidad principal Etsa, “El Señor de los anima-
les de la selva y de la fuerza para cazarlos” (Pe-
llizaro 1993:37).
También entre los shuar, Ayumpúm es
Arútam (“Gran Ánimo”). Ayumpúm posee en el
cielo el agua del nacimiento y es el señor de la
vida y de la muerte. Cuando Ayumpúm decidió
hacer al hombre inmortal y sólido, mandó a
Jempe, el colibrí, para que trajera la arcilla; a
Tsekeánchan, el grillo, para que trajera madera
y a Sesenk, el coleóptero, para que trajera pie-
no cuerpo,
antes de haber concebido su futura morada terre-
nal,
antes de haber concebido su futuro firmamen-
to…
Maino-i, el Colibrí, le refrescaba la boca;
el que sustentaba a Ñamandú
con los productos del paraíso
era el Colibrí.
(Cadogán, en Vanaya 1986: 23-25)
chas con mucho cuidado por Huracán, Corazón (en Garibay 1970:75).
del Cielo. Y luego enviadas a colocarse al lado
de los cuatro primeros hombres que estaban dur- Otro antiguo documento del siglo XVI
miendo. El corazón de los primeros hombres se refiere que al principio de los tiempos había un
llenó de alegría al despertarse y encontrar a su la- dios al que llamaban Tonacateuctli, quien tuvo
do a las cuatro hermosas mujeres. Se llamaban con la mujer Tonacacihuatl cuatro hijos: el ma-
Caha-Paluna, Chomihá, Tzununihá y Caquixahá yor fue llamado Tlatlauhqui Tezcatlipuca; el se-
y se convirtieron en esposas de Balam-Quiché,
gundo Yayauhqui Tezcatlipoca; el tercero Quet-
Balam-Acab, Mahucutah e Iquí-Balam, respecti-
zalcoatl, o Yohualli Ehecatl; y el cuarto Omite-
vamente.
Estas cuatro parejas fueron el origen de la huma- cutli, por otro nombre, Maquizcoatl, al que los
nidad quiché. Ese fue nuestro principio, el prin- mexicanos llamaban Huitzilopochtli:
cipio de todos nosotros.
Pasados seiscientos años del nacimiento de los
Por otro lado, en la Profecía llamada de cuatro dioses hermanos, hijos de Tonocateuhtli,
se juntaron todos cuatro y dijeron que era bien
las flores en un Katún 11 Ahau, en El libro de
que ordenasen lo que habían de hacer y la ley
los libros de Chilam Balam, se cuenta que
que habían de tener.
Las madres de las flores serán olidas por el Ah
Y todos cometieron a Quetzalcoatl y a Huitzilo-
Kin, Soldado, por el Halach Uinic, Jefe. Tal será
pochtli que ellos dos lo ordenasen, por parecer y
la carga del katún florido cuando venga. “Pero
comisión de los otros dos (en Garibay 1965:23-
no habrá otro, ya no se verá otro”, dijo. No trae-
25).
rá pan en su carga el katún florido sino flores de
cizaña por el pecado cometido por Bolon Dza- En el relato que Sahagún compilara tam-
cab, Nueve-fecundador, cuando se manifestará
bién sobre el «nacimiento y principio del diablo
en las flores Pizlímtec el infante inmaturo, cuan-
que se llama Huitzilopochtli», se cuenta que en
do se disfrace de colibrí y venga a chupar la miel
de la flor de nueve pétalos, de la flor de nueve
la sierra llamada Coatepec vivía una mujer lla-
corazones. Entonces querrá marido la flor mar- mada Coatlicue, quien fue madre de los “tita-
chita cuando le arranquen el corazón. nes” llamados Centzonhuitznahua, que a su vez
tenían una hermana llamada Coyolxauhqui.
De la cultura azteca, es profusa la infor- Esta Coatlicue hacía penitencia barrien-
mación referida al dios Huitzilopochtli, el Coli- do todos los días en la sierra de Coatepec, has-
brí de la Izquierda. En un poema recogido por ta que un día bajó del cielo una pelotilla de plu-
Bernardino de Sahagún a mediados del siglo mas que ella puso en su seno y de esto quedó
XVI, se da cuenta del nacimiento del dios: preñada. Los Centzonhuitznahua se enojaron
bravamente por esa “infamia” y decidieron ma-
Sobre su escudo, de vientre pleno,
tarla.
fue dado a luz el Gran Guerrero.
En la Montaña de la Serpiente es capitán,
Desde su vientre, la criatura consolaba a
junto a la montaña se pone su rodela como más- su madre diciendo: «No tengas miedo, que yo
cara. sé lo que tengo que hacer». Pero la hermana
¡Nadie a la verdad se muestra tan viril como él! Coyolxauhqui encabezó a los Centzonhuitzna-
La tierra va estremeciéndose traviesa: hua para ir a matarla:
¿Quién se pone su rodela como máscara?
Y en llegando los dichos indios Centzonhuitzna-
116 / ALFREDO MIRES ORTIZ
hua nació luego el dicho Huitzilopochtli trayen- la Tierra Madre; y el “reino” de Huitzilopochtli,
do consigo una rodela que se dice teueuelli, con dios-sol (ver p.e. Gossain Yapur 1993:140).
un dardo y vara de color azul, y su rostro como Ha de considerarse, no obstante, la diná-
pintado y en la cabeza traía un pelmazo de plu- mica de la denominada “unión de los contra-
ma pegado, y la pierna siniestra delgada y em-
rios”, presente en la religión nahuatl, «en la ba-
plumada y los dos muslos pintados de color azul,
se de toda creación, tanto espiritual como ma-
y también los brazos. Y el dicho Huitzilopochtli
dijo a uno que se llamaba Tochancalqui que en-
terial» (Séjourné 1988:112) y que en el caso de
cendiese una culebra hecha de teas que se llama- Huitzilopochtli, tendría su otra mitad en Quet-
ba xiuhcóatl, y así la encendió y con ella fue he- zalcoatl.
rida la dicha Coyolxauhqui, de que murió hecha La observación de los detalles, sin em-
pedazos, y la cabeza quedó en aquella sierra que bargo, debe basarse en el proceso cultural de la
se dice Coatepec y el cuerpo cayóse abajo hecho región azteca. Quetzalcóatl correspondería a la
pedazos; y el dicho Huitzilopochtli levantóse y llamada Edad Clásica (entre los 300 y 600 d.
armóse y salió contra los dichos Centzonhuitzna- C.), etapa sobre la cual habría influido, de ma-
hua (…) y los dichos indios Centzonhuitznahua nera determinante, la civilización olmeca (alre-
rogaban y suplicaban al dios Huitzilopochtli, di-
dedor del 800 al 400 a. C.). Un segundo perío-
ciéndole que no los persiguiese y que se retraye-
do se habría dado bajo influencia de la civiliza-
se de la pelea, y el dicho Huitzilopochtli no qui-
so ni les consintió, hasta que casi todos los mató
ción tolteca, quienes alrededor del año 980 d.
y muy pocos escaparon y salieron huyendo de C., extendieron su influencia más allá del Valle
sus manos. (Sahagún, en Séjourné 1991:183-4) de México. Luego de la caída del poderío tolte-
ca, entre los años 1156 y 1168, habrían llegado
Una interpretación frecuente es que este los aztecas desde el noroeste. Con ellos venía
mito provendría de una época patriarcal y refle- Huitzilopochtli.
jaría un conflicto entre dos divinidades femeni- Las interrelaciones culturales serían tan
nas. La estructura aludiría tres épocas de la cul- abundantes que algunas fuentes afirman que
tura mesoamericana: el tiempo de la Tierra Ma- «puede ser el mismo numen del otomí Otonte-
dre, reducido a la imagen de la “barrendera do- cuhtli, el mexica Huitzilopochtli, el tarasco Cu-
méstica”; el tiempo de la diosa luna, avatar de ricaueri, Ocotecuhtli, Xócotl y Cuécuex» (ver
López 1989:52).
Este rol creador o co-creador, va ligado o
se expresa paralelamente al atributo fecunda-
dor/co-fecundador del colibrí en las culturas
americanas.
En comunidades de Cañar, en la sierra
sur de Ecuador, al final de la danza cuchunchi
del matrimonio, el “maestro de ceremonias” lla-
ma al quinde, colibrí, para que beba de un va-
so especial de chicha; tomándose los brazos,
exclama:
Fig. 57. El inca transportado en litera; adelante,
como señalándole su residencia, el colibrí ¡Quindecito, quindecito
(antiguo kero, vaso ceremonial inca) ya es hora,
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 117
journé, el establecimiento de la Era del Quinto de las ideas míticas con la trama del cosmos, da
Sol (que implica una superposición sobre otras lugar al corpus que regulariza el tiempo y la vi-
cuatro edades), habría estado regido por el as- da; «El conocimiento cósmico-mítico es un co-
tro engendrado en la penitente Coatlicue, y la nocimiento cifrado, y en consecuencia para su
«imagen de ese astro, no representa otra cosa, acceso, es preciso entender que no hay paso
con su disfraz de pájaro y su emblema de fue- que no tenga sentido cabalístico. En los astros,
go, que el alma de un combatiente de la guerra en los cielos, en las montañas, en ríos, mares,
santa» (ibid:174). Se anota el hecho que los atri- árboles y plantas, en cada especie animal exis-
butos de Huitzilopochtli son similares a los de te un oculto sentido que tiene que ver con el
Xochipilli, El Señor de las Almas, en los que se mundo sobrenatural que rige la vida» (Correa
remarca el simbolismo de la resurrección: el 1992:9).
fuego y el colibrí. En tiempos muy remotos arribó a las pla-
Para pueblos como el azteca, además, yas del norte de Perú una gran flota de balsas;
comprender los pálpitos de la naturaleza y el su jefe era el dios fundador Naymlap. Entre los
movimiento cósmico, estaba en estricta correla- “oficiales principales de su corte”, estaba Llap-
ción con las posibilidades de asegurar la super- chillulli (¿”Todos los Colibríes?”), quien estaba
vivencia saludable de la comunidad. Nada es encargado de hacer las túnicas y los vestidos de
arbitrario en estas representaciones, con sus plumas del dios y que era especialmente queri-
cambios y expresiones varias, porque la unidad do y estimado.
Fig. 59. Compleja escena de dibujo mochica. La “plataforma” donde se hallan los dioses
(alados, felinos, serpientes) se halla sostenida por dos colibríes.
120 / ALFREDO MIRES ORTIZ
A la muerte o partida de Naymlap, Llap- tio llamado Condorcoto y cómo luego de esos
chillulli «partió a la cabeza de todos los que cinco huevos volaron cinco halcones que des-
quisieron seguirle, y fue a establecerse en el va- pués se convirtieron en hombres y se echaron a
lle de Jayanca, donde sus descendientes reina- andar. Se dice que en la misma época vivía un
ron durante largo tiempo» (Cabello Balboa, cir- hombre poderoso llamado Tamtañamca cuya
ca 1570, en Brüning 1989:9-12). enorme casa estaba techada con alas de pá-
Ahora bien, Llapchillulli sería también jaros.
descendiente de Cium, el hijo sucesor de En un contexto que evidencia no sólo la
Naymlap, y el arqueólogo alemán Enrique Brü- abundancia de aves sino su relación representa-
ning anota en sus Estudios monográficos del de- tiva con las comunidades, anotamos un ayllu
partamento de Lambayeque, editados inicial- llamado San Lorenzo de Quinti. Los relatos de
mente en 1922, que el nombre de Llapchillulli Huarochirí, registrados en el siglo XVII, ponen
de manifiesto una serie de pugnas entre los ay-
es conocido actualmente como el de un pueblo, llus que habría de revisar aparte. La ya citada
que se encuentra como a 32 kilómetros al norte
bendición de Pariacaca al halcón, “Almorzarás
de la ciudad de Lambayeque: pero no puede ser
colibríes”, no es una expresión circunstancial
aquel el lugar a que se refiere Balboa, por la ra-
sino el reflejo de contextos específicos en que
zón de no encontrarse en su inmediata vecindad
ruinas antiguas de alguna importancia; y Jayanca
las comunidades podían estar adscritas o ser
ha sido de renombre entre los primeros historia- adversas a determinados poderes.
dores, aún había ahí unos de los primeros tem- Se cuenta, por ejemplo, que cuando Pa-
plos del sol, (…) La segunda mitad del nombre riacaca «volvió luego de haber dejado a su her-
Llapchillulli la he encontrado todavía en el año mano Pariacarco en la puerta de entrada de la
1825 en el de Minollulli, apellido del último des- región Anti», convocó a una multitud en su
cendiente de un antiguo pachaca de la parciali- montaña, «creó a los huacasas y les ordenó que
dad de Ñan; también en Jayanca ha existido un instruyeran a la gente acerca de cómo debían
casique de este nombre. rendirle culto». Este culto habría sido incluso
aceptado por los incas cuando aparecieron y
En un testamento de don Melchor Huicop, pa-
chaca de los indios de la parcialidad de Huicop, «A esa reunión de toda la gente en la montaña,
otorgado el 4 de Octubre de 1640, se nombra las se le llamó Tahuantinsuyo (Las cuatro regiones
tierras de Ciarcia-llulli, Chucu-llulli era el nom- del sol)».
bre de un casique de Lambayeque, quien vivía Pero un enemigo de Pariacaca «que no
en el tiempo de la conquista del Perú por los Es- olvidaba la traición», hizo aparecer un animal
pañoles. (Brüning 1989:27-28). llamado huhi, en la montaña, que se extendió
por todas partes:
Habría que agregar que, hoy en día, to-
da la zona norte de Perú, y en particular los Si el huhi hubiera logrado permanecer, le habría
pueblos al norte de Lambayeque, es conocida quitado la vida a Pariacaca. Y por eso, a todos los
por la presencia de numerosos, y poderosos, hombres del Tahuantinsuyo, él les ordenó: “Prén-
“brujos” o chamánes. danlo.” Apenas recibida la orden, la gente empe-
En los mitos de Huarochirí, sierra de Li- zó a buscar al animal, a perseguirlo por todas
partes, pero no lo encontraron. Pariacaca lanzó
ma, se cuenta de como Pariacaca (“La peña de
rayos y torrentes de lluvia; no lo pudo matar.
los gorriones”) nació de cinco huevos en el si-
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 121
Entonces, en un lugar muy lejano, un hombre de tli, para quienes «un guerrero muerto, famoso,
Checa, del ayllu de Cacasica, logró atrapar el fue convertido, según la creencia popular, en
animal. Y otro hombre, de Quinti, le dijo: “Her- un colibrí morador del cielo, como se creía de
mano, tú eres muy feliz. Anda y preséntate fla- todos los militares que perecían en combate;
meando la cola del animal, deja que yo lleve la
una vez allá, fue identificado con el dios del
carne.” “Está bien”, contestó el hombre de Che-
fuego» (López 1989:108).
ca. Pero, tomando otro camino, el hombre de
Alfredo López anota que una previa rela-
ción mítica serviría para explicar el origen étni-
co de varios grupos aztecas, de tal manera que
el parentesco entre dioses patronos marcaría las
características, y relaciones a la vez, entre co-
munidades. «Malinalxóchitl y Huitzilopochtli
eran hermanos, es de suponerse, por la simple
circunstancia de la unión de un grupo peregri-
nante a otro; en cambio la identificación de
Opochtli y Huitzilopochtli, ambos zurdos y
protectores de una misma profesión, puede co-
rresponder a pueblos originalmente emparenta-
dos» (ibid:75).
La concreción de este proceso de paren-
tesco y la presencia del dios-colibrí, tiene una
de sus principales expresiones en la fundación
de México.
Habría sido en el año 1168 cuando los
Fig. 60. Inca llevado en andas y colibrí
aztecas comenzaron la larga marcha que, luego
como levantándolo desde abajo
(grabado en kero, vaso ceremonial inca) de aproximadamente un siglo, les haría llegar al
valle de México. El pueblo en marcha, encabe-
zado seguramente por sus sacerdotes, llevaba
Quinti se presentó ante Pariacaca y le dijo: “Pa-
una “efigie” del dios Huitzilopochtli. El lugar
dre, yo lo atrapé.” elegido debía hallarse en las orillas de un lago
donde encontrarían un águila posada sobre un
Pariacaca se regocijó mucho y halagó al hombre. cactus brotado de una roca. En las garras del
Este individuo de Quinti se llamaba Chucpayco. águila habría una serpiente enroscada y las alas
Poco después, llegó el otro hombre con el rabo abiertas del pájaro brillarían al sol.
del animal, entonces Pariacaca le dijo al de
El mismo dios se habría manifestado a su
Quinti: “Por haber mentido ante mí lucharás con
gente para decirles que tomaría la forma de un
los Quintis: ‘pestilentes’ les dirán ellos. [con ra-
águila blanca para guiarles con su brillo y que
zón] a tus hijos» (trad. de Arguedas 1975:82-83).
en cada descanso deberían construirle un tem-
Un referente al respecto podría hallarse plo. Y así lo hicieron.
en la opinión que muchos investigadores tienen A más de referir cómo es que fueron
sobre la figura del dios mexicano Huitzilopoch- construyéndose los templos, un dato curioso
122 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Lo que les dijo fue así: “En donde se tienda la tie- guito de las flores, porque en las flores hay agüi-
rra entre cañas y entre juncias, allí se pondrá en ta dulcecita, no hay muy harto. Con eso nomás
pie, y reinará Huitzilopochtli”. (en Garibay vive. No come ni gusano, ni cebada, ni maíz,
1970:43). ninguna clase de comidita, sólo agüita nomás.
Porque Dios ha formado así porque el quinde ha
levantado el cielo. Él lo levantó por su cuenta.
4.4. El levantador del cielo
Esto fue más antes, más antes que se formara al-
guna cosa, más antes todavía que los gentiles, en
Mi papá me contaba que Dios repartió para que
Tiempo de los Padres, me parece. Más antes (Mi-
haga de día y para que haga de noche. Así.
res 1990:20-22).
Más antes dice que había el cielo así muy bajito
o sea que una persona se topaba así al andar, co- Así cuenta José Isabel Ayay, comunero
mo si fuera en el terrao. Y dicen que había varios quechua de Cajamarca, como cuentan adultos
animalitos, cóndores, águilas, todos los animali- y niños, hombres y mujeres, a lo largo y ancho
tos, que se reunieron un día y se hicieron apues- del continente.
ta. Eran animales de aves, no de ganado. Enton- Con razón tal vez, los campesinos en
ces dicen que han conversao: “¡Yo lo voy a le- República Dominicana dicen que el zumbador,
vantar el cielo!”, decía uno; otro decía: “¡Yo lo colibrí, «de orgulloso que es no se posa en la
voy a levantar, yo lo voy a levantar, yo lo voy a tierra, porque tiene miedo que ésta se hunda»
levantar!”.
(ref. Mónica Salas).
Y nada. Entonces el Quinde (colibrí) dijo a la úl- Para los uni, conocidos como cashibo-
tima hora cacataibo, en la selva de Huánuco, centro de
Perú, habría sido Tëtëcamë-ëo, el gavilán,
- Yo voy a levantar el cielo hasta más arribaza. quien levantó el cielo. Sin embargo, después
que Bari, el sol, creó el mundo, el cielo le que-
Y el cóndor le decía
dó muy bajo y los padres de las aves tuvieron
- No, tú eres una persona chiquitita, tú no vas a que plantar enormes árboles para dejar sufi-
poder levantar; yo soy más grande, así que yo lo ciente espacio a sus hijos: «Enë biruquintanquin
voy a levantar. ca anua ain uni nuanti ca Chunun-ëon ca Pi-
rantsisamë-ëon ca me biruacëxa, ain o-xanubë
Tonces hizo la prueba el Quinde. Dice que así
caticanaxun ca yanayanaquin ca me biruacë-
con la espalda lo levantaba de cuesta, y volaba,
y al cielo lo llevaba hasta arribaza; y cada que lo
xa» («La “Gran-Golondrina” y el “Gran-Pica-
llevaba pa arribaza “¡Tish, tish!”, decía el cielo. flor” desearon levantar el cielo, para que su
gente tuviera espacio para volar. Vagando con
El Quinde lo levantó. Por eso en mi caserío al sus mujeres, fabricando sus catines, levantaron
Quinde mucho lo consideran; el animalito Quin- al cielo» (Frank et.al. 1993:40-47).
de es como si fuera un animal sagrado. Mi papá, Mai huna es la autodenominación de la
mis abuelos, todos ellos no querían para agarrar
etnia Orejón o Coto, ubicados en la Amazonia
al Quindecito, ni pa tocarlo su nidito ¡No, no
Peruana. Pertenecientes a la familia lingüística
querían! Porque dicen que el cielo puede bajar.
tukano occidental, la investigadora Irene Bellier
Los animales más grandes no pudieron. Por eso señala que los Mai huna reivindican el nombre
el Quinde vive porai, en los campos, con el ju- que se dan a sí mismos y que significa “los se-
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 125
de los grupos locales makiritare, a Paria o Paria- tigua deidad de los mitos de Huarochirí, en la
goto. El sufijo goto significa “gente, morador, re- sierra de Lima, Perú.
sidente”, derivado de so’to, y paria, en el caso Entre los marikitare, la idea de la separa-
del quechua, significa “gorrión”: Pariagoto ten- ción entre cielo y tierra, se hallaría reflejada en
dría el mismo significado que Pariacaca, la an- el enfrentamiento del dios Wannadi y Odosha,
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 127
o Kahú, dueño de los demonios y “encarnación niente, Quetzalcoatl, blanco y el Sur, Huitzilo-
de las fuerzas negativas del universo”. Wannadi pochtli, “Señor del hueso y la serpiente con dos
es hijo del sol, transformador de la tierra y Hu- cabezas”, azul.
hai (gran ánimo, espíritu) arquetípico creador Por esta razón algunos autores sugieren
de hombres, aves y todos los seres. Hui’io, la realizar un enfoque holístico y no parcelado
dueña de las aguas y del arco iris, con aparien- desde las disciplinas de observación, en tanto
cia de serpiente emplumada y diosa de la ferti- se da el caso que
lidad de la tierra, se había preñado tomando el
las áreas o rumbos norte y sur son, fundamental-
huehanna, el huevo de Wannadi que contenía
mente, la derecha e izquierda, porque lo que
los akato (espíritus personales y eternos) de los
cuenta es el curso solar. En ese sentido es bien
hombres por nacer.
conocido el significado de Huitzilopochtli como
Manuwa, el brujo mítico con forma de “el colibrí de la izquierda”, ya que es la divini-
jaguar descuartizó y devoró a Hui’io. Del hue- dad solar por excelencia, perteneciente, por con-
vo de Wannadi, sin embargo, nacieron los her- siguiente, al lado fecundo y cálido de “lo meri-
manos gemelos que vengaron esa muerte. Iure- dional”, desde la perspectiva del centro de Méxi-
ke, el mayor de los hermanos, tomó la forma de co. Pero aun eso hay que examinarlo desde otra
Tukui, colibrí, el pájaro mítico, en una de sus perspectiva y es en ese sentido en que un inten-
decisivas travesías: acompañó a Wachamadi en to comparativo…tiene un valor demostrativo ex-
el robo del rayo a Kasénadu, el cruel Dueño del cepcional, porque es bien sabido que los térmi-
nos de hanan (arriba) y hurin (abajo) tienen un
Rayo y del Trueno.
doble significado: por una parte pertenecen a los
Tukui Hidi se llama el cerro en el Alto
dos niveles fundamentales en la estructura cós-
Orinoco donde Attawanadi, el tercer damodede
mica del mundo andino y por otra parte corres-
(espíritu doble o mensajero) de Wannadi, cons- ponden a las dos mitades en que se divide el te-
truyó Tukuiñamadi, la casa de Wannadi. Y Tu- rritorio, ya sea éste el Tahuantinsuyu, una región
kui Keneña se llama la casa de los Waitie, el pri- pequeña o una ciudad. (Alcina 1997:660).
mer linaje de caciques que gobernaron a los ye-
kuana (la principal división de las cuatro etnias En los gigantescos geoglifos de Nasca y
de los so’to) después del linaje de los huhai Palpa, en la costa sur de Perú, una de las prin-
(“espíritu no humano con forma humana”). cipales figuras es la del colibrí.
En este esfuerzo por levantar el cielo, Las líneas trazadas en el desierto forman
saltan a la vista, a más de la estructuración bá- figuras de animales en longitudes de 15 hasta
sica del cosmos entre cielo y tierra, dos ejes bá- 300 metros. Y aunque se han ensayado una se-
sicos de referencia: el número 2 como pareja rie de interpretaciones, parece ser que las mar-
recreadora sosteniendo un orden basado en la cas no tienen que ver con signos astronómicos
dualidad (de ahí a 4, luego a 8) y la relación del sino con representaciones de carácter genealó-
colibrí con la serpiente. gico y relacionadas con los ayllus o comunida-
Recordemos por ejemplo que, en el an- des.
tiguo México, entre otras versiones, la pareja di- Estas líneas, no obstante, como ha seña-
vina formada por Tonacatecuhtli y Tonacaci- lado la Dra. María Reiche, quien ha pasado
huatl, tuvieron cuatro hijos: el Oriente, repre- gran parte de su vida entre los trazos, seguirán
sentado por el Tezcatlipoca rojo; el Norte, re- siendo “misterios del desierto”.
presentado por el Tezcatlipoca negro; el Po- Y en la relación ave-serpiente no sólo
128 / ALFREDO MIRES ORTIZ
podría verse la interrelación de facultades entre 4.5. ¡”Qué nadie quede con hambre!”
“comunidades” de atributos, sino el tránsito de
un estado cultural a otro: la figura del ave ele- «El zorro nos había robado la coca», me
vándose para alcanzar fases culminantes y de- contaban los comuneros de San Pedro de Cas-
jando de ser la mera serpiente destinada a per- ta, en la sierra de Lima. «¡Cómo para vivir sin la
manecer en el suelo. Pero sin dejar de ser lo coquita, cómo para trabajar!». La angustia se
que se es, como en el “pensamiento cíclico”, se había hecho presa de ésta y todas las comuni-
eleva entonces como serpiente emplumada; o dades aledañas. El sagrado wallqui, la pequeña
el pájaro es hijo de la serpiente, o mantiene, bolsa tejida de la coca, había sido robada por el
aún siendo pájaro, los atributos de la sierpe. zorro, de puro malo, dejando a los comuneros
Una diversidad de procesos evolucionando o, sin el menor consuelo.
como dirían algunos, «la serpiente y el ave se Pero el chupaflor, colibrí, decidió meter
transforman en principios, y la serpiente alada el pico. «El chupaflor es lo más honesto que
simboliza la dualidad unificada» (Leicht 1963: hay, oiga. Él es nuestro mejor amigo». Así que
59). fue a buscar al zorro.
- ¡Compay zorrito, présteme su wallqui
pa que usté vea cómo se ve!
El zorro se confió, ¿qué iba a poder ha-
cerle esa criaturita? Y le prestó el wallqui. El
chupaflor agarró vuelo y devolvió la coca a las
comunidades.
«Por aquí anda, chupando las flores de
los sanpedro». Sanpedro es un cactus alteróge-
no con cuyos tallos los maestros (“brujos”) ha-
cen la bebida que les permite VER. Y hasta en
las paredes de la escuela de San Pedro de Cas-
ta se pueden ver ahora pinturas que refieren es-
te relato.
La historiadora María Rostorowski refie-
re un relato recogido en Pampas, región de los
Atavillos (Huaral, norte de Lima, Perú), sobre el
origen de los alimentos. Esta moderna versión
sería una adaptación de mito de Mama Raygua-
na (ver página 62) mezclado con el de Vichama
de la región de Vegueta (Huaura): «En la pervi-
vencia del cuento encontramos a la diosa como
una humilde madre campesina con sus mellizos
durante una hambruna prolongada. El picaflor
(quencho) le echó unas pulgas ya no a los ojos
sino al oído, y el águila es reemplazada por el
gavilán que le arrebató a los hijos» (Rostorows-
ki 1983:74).
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 129
Se sabe que en la sierra central de Perú en el conocimiento de las semillas y los alimen-
se homenajea al colibrí porque intervino en la tos (ver p.e. Espinoza 1987:402, 440-1).
propagación de las semillas sobre la tierra. Ha- Al sur este de Colombia, en el Vaupés,
brían incluso danzas rituales conocidas con el están los kabiyari o kawillary. Ellos cuentan que
nombre de Mama Rayguana y Huacón en la fueron creados por Yakamamukute, el Cielo.
que se rememoraba el rol del zorzal y el colibrí Así fueron Mujnuyi, los héroes míticos, pero
Fig. 68. Escenas con presencia del colibrí en ceramios de cultura mochica-chimú
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 131
Mujnuyi es el dios hijo de Keri, el Luna. Y entre los makiritare de la selva venezo-
Mujnuyi se transformó en colibrí y cono- lana, el mayor de los gemelos, hijo del dios
ció la forma como se agusanaba la comida de Wannadi, «héroe burlador, embustero y jocoso,
Je’shu, el Jaguar o la Selva. Al volver a la malo- pero también destructivo y vengador» (de Civ-
ca (la gran casa tradicional colectiva) afirmó su rieux 1992:236), se transformó en tucusito, co-
petición de tumbar a Itshuna (el árbol primor- librí, para viajar con Ahisha, Garza Blanca Due-
dial que contenía el río y sus peces). Tras prepa- ño del Hierro, hasta Amenadiña (fuerte holan-
rar la coca para este acto creador, terminaron dés ubicado en Guayana) para descubrir el hie-
atrapando a Kamatana, la avispa que era la que rro, robárselo y repartirlo entre la gente.
les engusanaba los alimentos y ésta se vio obli- También Mëna, placenta, el menor de
gada a crear los animales de monte de las patas los mellizos yagua, en la amazonía peruana, se
de las hormigas (ver Correa 1989:147). transforma a colibrí para ver dónde es que Kro-
132 / ALFREDO MIRES ORTIZ
ra, el abuelo, escondía el agua que les negaba. 4.6. Colibrí chamán
Así descubrió que en un tronco de lupuna es-
«Me llamaron a gritos: “Luna”, la perra negra, ha-
condía el bien preciado. Derribando el árbol,
bía embocado dos colibríes que habían caído al
“el agua se extendió por todas partes; se forma-
suelo por estar peleando.
ron los afluentes; nació la tierra de la gente, Le hicimos debocar los dos, pero sólo uno esta-
nuestra tierra” (Chaumeil 1998: 175). ba vivo y con un ala rota. Enterramos al difunto
en el mismo sitio donde había caído y cargué el
otro conmigo. Preparé una cánula con agua y
miel y lo acomodé para alimentarlo: nunca había
tenido un colibrí entre mis manos ni tan cerca.
Los viejitos en el campo ya me habían dicho que
el colibrí no debía entrar a la casa porque es de-
masiada fuerza.
Sus ojos miraban con un poder que no me deja-
ba pensar. Cuando no estaba bebiendo, levanta-
ba el pico doblando al máximo su delicada nuca
y estiraba las alas hacía atrás y abajo.
Y ahí se quedaba, cerrando los ojos.
Me sentía impotente para curarle el ala izquier-
da. Y esa misma noche me tocaba salir de viaje
para buscar al Maestro que ya se había compro-
metido a tratarme.
Encargué que lo alimentaran y me despedí sin sa-
ber si aún lo hallaría vivo a mi retorno.
La noche siguiente, ya en la “mesa” del Maestro,
comenzó el ritual. Tuve que beber un remedio
que me revolvió toda la existencia. Me sentí mo-
rir. El maestro me pidió que saliera a la pampa a
botar todo lo que tenía adentro. Tomé una chon-
ta y salí.
Empecé a irme, me perdía, solo, en medio de la
noche.
Me fui.
Cuando volví “en mi” seguía de pie, pero tenía
mi cabeza hacía arriba, doblada al máximo, y
mis brazos estirados hacia atrás y abajo, como el
colibrí.
Lo hallé con vida cuando volví, al tercer día
Y entonces supe.
Unas horas después de reencontrarnos, murió».
permite levantarse a volar durante todo el día, mide se repite la imagen en alto relieve de un
resucitado. Esta restitución de la vida, como se ‘sacerdote’ imponiendo una especie de insignia
sabe, es un estado que debe alcanzarse en el sobre otro hombre en posición de loto con ex-
chamanismo. presión de trance. El ‘sacerdote’ lleva un tocado
El colibrí tendría, en sí mismo, todos los de flores y su rostro presenta un alargamiento
atributos de la “magia”, desde volar hacia atrás que puede semejarlo a un pájaro; a su espalda
y entrar en trance, hasta sostener una vigilia -costado derecho del cetro-, un colibrí vuela
acechante con un despliegue de potencia fuera hacia arriba; a la izquierda, donde se halla el
de todo cálculo. otro hombre, otro colibrí vuela casi en picada.
Recordemos que en el Popol-Vuh, la es-
posa de uno de los cuatro fundadores de la cul- Las versiones oficiosas, obviamente, pro-
tura maya se llama Tzununihá, Mansión de los claman a los cuatro vientos que esa imagen es
Colibríes. Hay autores que traducen como El la demostración del carácter bélico de estos pri-
Manantial de los Colibríes: la fuente de donde mitivos, en tanto “el poderoso y vencedor caci-
se puede beber ese ánimo. La connotación cha- que está acabando a garrotazos con el prisione-
mánica de estas manifestaciones es un punto de ro”. Bajo las armas, hasta las escobas son fusi-
partida fundamental. les. Hasta a un samurai o un caballero de la Me-
En la década de los 80, se “descubrió” sa Redonda se le aceptan los sablazos simbóli-
en la costa norte de Perú lo que dio en llamar- cos de incorporación sobre el hombro o la ca-
se el “Tutank Amón peruano”: las tumbas del beza, pero no a los indios.
“Señor” de Sipán. De paso, habría que recordar que la pa-
Los argumentos más disparatados se si- labra cetro procede del griego skeptron. Her-
guen sosteniendo para explicar tanta riqueza: el mann Leicht nos recuerda que esta palabra se
oro obnubila a la ciencia tanto como al comer- compone de las sílabas skop = barco y tar =
ciante. He visto como se cierne cada palmo de guiar (Leicht 1963:7), es decir, el que conduce
tierra en busca de “joyas” y luego se bota la tie- el barco, el capitán (del latín caput = cabeza):
rra: el contenido por el continente, sin pregun- el hombre que empuña el timón es el más im-
tarse por qué esa tierra sería de diferentes colo- portante de la tripulación. Así, el cetro como
res ni de qué áreas vendría y por qué. bastón de mando se ha conservado como prin-
Entre los objetos hallados en la tumba, cipio de conducción y soberanía en muchas
resalta un cetro de oro que culmina en una pi- culturas del mundo.
rámide invertida; en los cuatro lados de la pirá-
Fig. 71. Imágenes de fiesta en keros, vasos ceremoniales inca. En el primero se puede
observar un “quinto”, ofrenda cubierta de frutos en forma de triángulo (en Liebscher 1986:40,55,60)
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 135
En una narración oral recogida en el sur concebido como formado por pares opuestos y
andino peruano, se habla de Wayna Lole, (way- complementarios. Una clasificación de éste, uti-
na = joven, en quechua y lole, como hemos vis- lizada por los chamanes en su discurso sobre los
to, es la denominación aymara de colibrí): entre espacios culturales, es la de los conceptos de llo-
q’e y phaña (izquierda y derecha). Para ellos, llo-
los curanderos que venían de Bolivia, uno cria-
q’e o izquierdo simboliza el código cultural pro-
ba a un pájaro kirkinchu que se llamaba Wayna
pio. Este implica una sensibilidad hacia la natu-
Lole. Ese hombre llevaba alforjas y pedía hue- raleza y la identificación con la “energía” de la
vos para el pájaro. «A él le mandaba traer el al- pacha. Las denominaciones utilizadas para los
ma (animu) de donde el ladrón. Con una ora- rangos más altos de su jerarquía chamánica ha-
ción, el Wayna Lole, sin duda volando, le traía cen hincapié en esta concepción, así como la
de donde sea. Luego, cuando le había traído, idea de kente, o el pensamiento característico de
sanaba a la gente y la curaba. Si quería matar a esta posición:
alguien, le hacía comer su alma al kirkinchu, a
Kente es el picaflor, el pensamiento volador en
Wayna Lole, o algo hacía y entonces la persona
constante movimiento, la idea fina, delicadísima.
se moría.»
También es el pensamiento en éxtasis. (Kreimer
Wayna Lole fue por un hombre que era 1989:286, 288).
ladrón de almas y la mujer de éste sacó su po-
llera y lo atrapó en la puerta mientras aleteaba Un reciente trabajo sobre el chamanis-
con un ruido sordo; luego lo encerró en una ti- mo de los yagua de la Amazonía Peruana
naja. Pero ese hombre debía pagar a Wayna Lo- (Chaumeil, 1998), da cuenta del rol que el coli-
le una deuda por haber ido a robar almas por él, brí cumple en esta área. Mu i, es su nombre,
y así lo hace, entregándole sus vacas (Contado y está siempre asociado al chamán por su forma
por Agustín Thupa, en Itier 1995:s.p.). de succionar las flores, del mismo modo como
Parece ser, en el relato, que el colibrí es el chamán succiona los cuerpos para sacar la
el nahual, doble, o hipóstasis del curandero. O enfermedad. “El ave es en cierto modo, metafó-
a la inversa. ricamente, la prefiguración del chamán”.
Un estudio sobre medicina tradicional y Cabe agregar que
prácticas rituales de los chamanes en Perú, sos-
El chamán posee asimismo la capacidad de con-
tiene haber hallado «una filosofía de devenir
vocar a los espíritus dando golpes regulares en
que cuestiona el sincretismo como una catego-
un tronco hueco dispuesto para tal fin. Dueño
ría explicativa de su cultura», implicando más
del fuego terrestre, es también co-respondable de
bien una estrategia de sobrevivencia cultural. la gran candela nonopu. En medio de la celebra-
La antropóloga Elizabeth Kreimer indica ción del ñá se desarrolla un rito denominado to-
que, en efecto, el discurso de los chamanes es ti “luchas de cinturón”, en el cual se busca robar
esencialmente metafórico y que los de habla el fuego clánico. Los guardianes de la candela lu-
quechua remarcan que «hay muchas maneras chan por repeler a los agresores. El chamán está
de decir las cosas» y que «quienes se ciñen al allí, a fin de proteger simbólicamente el fuego en
significado concreto de lo que contamos se caso de que los guardianes sean derrotados. Este
equivocan, no van a poder explicar, no es con- rito se relaciona con el mito de origen del fuego
que narra cómo el colibrí, Mu i, robó el fuego
creto»:
del cielo y se lo transmitió a los hommbres. Los
El espacio, en el pensamiento dual andino, está luchadores, llamados a su vez Mu i “colibrí”,
136 / ALFREDO MIRES ORTIZ
intentan en esta ocasión volver a robarlo. (op. súmmum del “otro yo”.
cit.: 271). En el antiguo México se hacía cada año
una suerte de comunión con Huitzilopochtli, el
4.7. “Sube a nacer conmigo, hermano” Colibrí de la Izquierda, cuyas condiciones eran
vigiladas por los sacerdotes y que Bernardino
En una novela que reconstruye la llama- de Sahagún recogió de esta manera:
da conquista de México y en la que la Malinche
Los mancebos que recibían el cuerpo de Huitzi-
es la narradora, hay la referencia a una mujer
lopochtli obligábanse a servir un año… y junta-
que «procedía de uno de esos pueblos de la sel-
mente (con los mancebos) los ministros de los
va del norte, donde conocen tan poca cosa
demás dioses… hacían gran servicio y penitencia
acerca de la religión que incluso se comen se- de que recibían grandísimo agravio y fatiga que
res sagrados como el colibrí… Apenas conocen no se podía sufrir;… concluido el dicho año, ce-
los cielos lo suficiente para poder fijar las épo- lebraban la fiesta a honra de Huitzilopochtli…
cas de siembra» (Sommerlott 1990:27). Tomaban semillas de bledos y las limpiaban muy
El canibalismo ha sido, y es, un tema bien… molíanlas delicadamente, después estan-
bastante manoseado respecto a las poblaciones do la harina muy sutil, amansábanla, y con la
indígenas del continente amerindio. Como ya misma hacían el cuerpo de Huitzilopochtli. Al
he señalado, el enfoque se centra en la inges- día siguiente un hombre que se llamaba Quetzal-
cóatl, tiraba el cuerpo de dicho Huitzilopochtli
tión de carne humana, antropofagia, y entonces
con un dardo que tenía un casquillo de piedra, y
se da cuando corresponde a la misma especie.
se le metía por el corazón… y después de haber-
Pero entre consustanciales tendría que conside-
lo muerto, luego lo desbarataban… y el corazón
rarse como canibalismo aún el ingerir la carne de Huitzilopochtli tomábanlo para el señor o el
o parte del cuerpo de otra especie. Pero el ritual Rey, y todo el cuerpo y pedazos que eran como
que implica comer los sesos del colibrí consti- bezos de dicho Huitzilopochtli lo repartían en
tuye una forma de “duplicarse” al ingerir el iguales partes entre los naturales de México y
Fig. 72. Pareja de colibríes atacando (?) a un felino y presencia de felino, hombre,
serpiente y colibrí, en antiguos petroglifos de Toro Muerto, Arequipa, Perú.
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 137
Tlatelolco… de esta manera repartían entre ellos En un estudio sobre la Iconografía Mo-
los cuatro pedazos del cuerpo de Huitzilopoch- chica, la investigadora Anne Marie Hocqueng-
tli… En los barrios cada uno comía un pedazo hem refiere como es que en las canciones fol-
del cuerpo de este dios, y los que comían eran klóricas de amor en los andes, los jóvenes se
mancebos, y decían que era el cuerpo de dios.
comparan al colibrí y que aún hoy en día, quie-
(Sahagún, en Séjourné 1988:71).
nes quieren lograr puntería en el Callejón de
Al respecto, el ‘extirpador de idolatrías’ Huaylas, sierra norte de Perú, cazan los coli-
español Joseph de Acosta, escribía en 1590 que bríes y les comen los sesos.
«En este día del ídolo Vitzilipuztli era precepto El picaflor es uno de los animales cuya figura es
muy guardado en toda la tierra, que no se había mezclada con la humana para producir los seres
de comer otra comida sino de aquella masa con compuestos que pueblan el mundo “mítico” de
miel de que el ídolo era hecho, y este manjar se los ancestros. Es interesante notar que los picaflo-
había de comer luego en amaneciendo, y que res, como figura intercalada, pueden acompañar
no se había de beber agua ni otra cosa alguna al picaflor mítico o los otros seres míticos que
sobre ello, hasta pasado mediodía, y lo contra- participan en las carreras (Hocquenghem
rio tenían por gran agüero y sacrilegio» (Acosta, 1987:191).
en Frazer 1982:555).
La autora sugiere ver en la imagen del
En los citados textos de Huarochirí, del
colibrí la cualidad de la “agudeza”, decidiendo
siglo XVII, se habla de una piedra con cinco
si la imagen es metonímica (como una manera
alas llamada Chaupiñamca que para adorarla,
de ser y estar) o metafórica (como una manera
al igual que hacían con el dios Pariacaca, co-
de decir), puesto que esta agudeza de los coli-
rrían en competencia hacia la montaña (trad. de
bríes podría ser una cualidad existente sólo en
Arguedas 1975:67).
el “paisaje interior” de la cultura mochica.
Más adelante se habla de los bailes y ri-
Así, la relación entre hombre y animal y
tos que celebraban, anotando que «en los tiem-
la ingestión de los colibríes no sería una acción
pos antiguos los checa (una de las comunida-
totémica ni de sacrificio, sino “metabólica”,
des) también eran quinti (colibrí), eran los her-
manos menores de los quinti» y que estos des- en el sentido propio de la palabra y en el sentido
preciaban a los checa por haber nacido des- que Marx da a esta palabra cuando habla de “el
pués. metabolismo entre el hombre y la naturaleza”. Lo
También el cronista indio Santa Cruz Pa- que quiso decir era: “El hombre viene de la natu-
raleza, esto es: la naturaleza es su cuerpo con el
chacuti refiere una competencia ritual, corrien-
cual debe quedar en proceso incesante, para no
do a un «çerro más alto y lejos» de cuya punta
morir. Que la vida física y mental del hombre es-
debían traer, entre otras aves, al tominejo, coli- tá conectada con la naturaleza no tiene otro sen-
brí: «Estos pájaros y abez y otras cosas ya decla- tido que: la naturaleza está conectada con ella
rados los avían mandado poner para que aque- misma, ya que el hombre es parte de la naturale-
llos moços y mançebos alcançaran y trujeran za” (ibid:192).
sólo para conoçer la calidad y ligeresa y cobar-
día, etc.» (Pachacuti [1613] 1993:201-2). Entre Otros autores anotan también que en las
los premios por esta hazaña estaban las cca- escenas más completas de la inconografía mo-
mantira, las plumas relucientes que tienen los chica, las “carreras” mencionadas terminan en
pájaros debajo del pico. una pirámide «delante o encima de la cual hay
138 / ALFREDO MIRES ORTIZ
receptores o divinidades» (p.e. Golte 1994:36). bieron los sesos (Lizot et.al.:1993:55).
Todo este proceso que implica la conver- También entre los kamsá, al sur de Co-
sión en colibrí o su ingestión se da también a la lombia, el colibrí puede aparecer metamorfo-
inversa. En el caso de los yanomami, existirían seado en ser humano con el propósito de dar
colibríes “caníbales”. Alguna vez, pese a las ad- cacería al hombre y luego comerlo. Por esta ra-
vertencias de los ancianos, unos jóvenes fueron zón, y a diferencia de muchas otras culturas, el
a recoger miel de la Roca-de-la-mujer-que-tie- colibrí es considerado como ave de mal agüero
ne-sus-reglas. «¡Los colibríes (tesho)!», les ha- y predice fracasos si zumba al pie de una vi-
bían dicho, pero fueron, y los colibríes cayeron vienda.
sobre ellos, les perforaron el cráneo y les sor- Se cuenta que, antiguamente, en época
Fig. 73. Presencia del colibrí en escenas aparentemente guerreras de iconografía mochica-chimú.
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 139
En ese entonces, la Vieja Montés era la Estos poemas sagrados épicos al quinto
única que cultivaba el sisje amarillo, pero des- sol, tenían también una función ritual que debía
pués se difundió por toda la región. rememorarse por ejemplo, en las fiestas. Aquí,
Este personaje es también conocido con es necesario mencionar nuevamente el papel
el nombre de la “Mujer Áspera”, que aparece de la danza y el juego celebratorio y como re-
en el tiempo de la “mala hora” y en algunos ca- curso de reconstrucción de los acontecimientos
sos también se transforma en un hombre que, determinantes para la comunidad.
antes de las cuatro de la mañana, retorna a su
He llegado hasta acá,
forma original de colibrí fulgurante y va a refu-
a las ramas del Árbol Floreciente
giarse a su nido.
yo el Colibrí florido:
Entre antiguos himnos a Huitzilopochtli
deleito mi nariz y me siento gozoso;
recogidos en México alrededor de 1528, viene sabrosos y dulces son mis labios.
al caso citar el siguiente fragmento:
Así reza un antiguo verso azteca
Aún no ha muerto Huitzilihuitl.
(ibid:54) y entre los pemón, en Venezuela, los
Y enviaron mensajeros que fueran a preguntar:
cantos versificados marcan el ritmo de las dan-
¿Cómo dicen? ¿A su lado llegaron sus vasallos?
¡Ya se fueron pero aún quedaron!
zas diciendo, por ejemplo,
Y allí se soltó gritando una mujercilla:
Tavá ke, tava ké a-patá samerukai, tukuchí
- “¿Por qué no hemos de morir?
Con tierra blanca, con tierra blanca, yo pinté tu
¿Por qué con nosotros no llegan acá?
casa, tucusito (colibrí)
¡Que lo oigan los príncipes!
¿Por qué no hemos de morir? (Armellada 1993:7).
Pidamos ya greda y plumas.”
Los príncipes lo oyeron y dijeron: 4.8. El gemelo colibrí
- Pregúntenlo a Huitzilihuitl:
¿Quiere también greda y plumas? Ajáim, el antropófago, encontró en su
Prepararon ya las brasas, encendiendo con los camino una mujer aguaruna enferma. La mató,
palos de fuego. la abrió y dentro de su cuerpo encontró un pe-
Lo ofrecieron como oblación. queño huevo que colocó sobre una roca; no se
A los dos los tiñeron de greda, dio cuenta cuando Tsukángamas, el pato silves-
y con los palos de fuego dispuso Tenochtli el hor- tre, robó el huevo. De allí nació Etsa, el sol.
no.
Al tiempo, Etsa salió del agua, llegó a la
Los sacrificó en el altar.
chacra de Ajáim y se puso a comer todo el ají
Allí habló la mujercita:
antes que la subieran se puso a gritar:
maduro que había.
- “¡Colhuacanos, ya me voy Una víbora logró cazar a Etsa y éste se
a la mansión donde el dios está: acostumbró a la casa de Ajáim.
mis cabellos y mis uñas todos Después, cazando en el monte acabó
se han de convertir en hombres!” con todos los pájaros y lo último que cazó fue
Así gritaba también Huitzilihuitl, un jémpe, colibrí. Pero regresando a casa, Yá-
Cuando estuvieron muertos limpiaron luego su pankam, la paloma, le contó cómo habían ma-
sangre. tado a su madre.
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 141
Etsa comprobó que Ajáim usaba la cabe- animales. Luego de ser ajusticiado por Etsa,
za de su madre para soplar como si fuera un Iwia se transformó en planta de tabaco para
mate, entonces pensó cómo matarle. Llegó, en- atrapar al colibrí, pero sólo consigue que éste lo
tregó el jémpe a Ajáim y éste al instante se lo descubra y avise a Etsa, quien da cuenta de él
comió crudo. Luego, engañándolo, Etsa logró nuevamente.
atravesar con su lanza el gigante y lo dejó cla- Para los quichuas amazónicos de Agua-
vado en el suelo. rico y San Miguel, cuyo escenario comprende
Ajáim, clavado y con hambre, convirtió áreas enmarcadas por los ríos Putumayo, Pasta-
su pene en una flor para que los jémpe vinieran za, Bobonaza, Marañón y Napo, entre Perú y
a chupar y así se los comía crudos, pero Etsa lo- Ecuador, los prodigiosos gemelos son hijos de
gró saberlo a través de un jémpe que le dijo: «Él Quilla, la Luna e Ilucu, su hermana y esposa.
está vivo. Está tumbado y con su pene florido». Por equivocación, y ya embarazada, Ilu-
Entonces llevaron el cuerpo de Ajáim a un lugar cu llegó un día a la casa de los Tigres comegen-
lejano y así se cobró la venganza (Chumap y te. Allí fue muerta, pero la madre de los tigres
García 1979:39ss). salva las entrañas y logra criar a los gemelos.
En la mitología huambisa no fue uno si- Más adelante los gemelos matan a la madre de
no dos los huevos que la mujer tenía en su vien- los tigres, cocinan su cabeza y, con engaños,
tre: de uno nació Etsa, el Sol, y del otro Nantu, hacen que los propios hijos la coman: «Yo tam-
la Luna. bién como la cabeza de tu madre. Tú también
Entre los shuar las versiones son simila- comiste la de mi madre». Así diciendo, se trans-
res incluso con la trama. La mujer se llamaba forman en colibríes y escapan volando.
Wanupá y es fecundada por un pato llamado Después de diversas aventuras y luchas
Unturu mientras estaba en poder de un Iwia, el contra quienes amenazan la vida de la selva y
antropófago. Al ser muerta, Unturu empolla los tras instruir a su pueblo, los gemelos se convier-
huevos de los que nacen Etsa, el sol; Nuntu, la ten en las dos representaciones de Venus: Cui-
luna y Yaa, las estrellas. llur, el lucero de la mañana, y Duciru, el de la
Los ajíes se hallan siempre en estos rela- tarde (Foletti 1993:47, 55-9).
tos. Es interesante ver que, entre los antiguos di- Los secoya, pueblo de la familia lingüís-
bujos de la cultura mochica, el ají también se tica tucano occidental y ubicados en el área del
encuentra entre las escenas de competencia y río Napo, en territorio tanto peruano como
lucha ritual. ecuatoriano, cuentan del nacimiento de Ñañë,
Luego, viviendo con Iwia, Etsa «lograba llamado también Paina o Mái ja’kë, Nuestro
matar hasta los inquietos picaflores jémpe, que Padre.
se reunían en gran cantidad para chupar las Las hijas de Weapóu, un ave de hábitos
perfumadas flores de shuká» (Pellizaro nocturnos, escucharon de madrugada cómo re-
1993:43-8). Cuando había destruido a casi to- ventaba una piedra que ellas habían traído del
dos los animales de la selva y se disponía a ma- río. Eso ocurría porque Ñañë estaba naciendo.
tar al último colibrí, la paloma Yapánkam le in- «Dicen que una vez nacido de la piedra, han
formó lo sucedido con su madre. creído que es el propio Dios» y que lloraba co-
Arrepentido y dispuesto a vengarse, Etsa mo los pájaros porque en realidad era un paja-
metió las plumas del colibrí en su cerbatana y rito que se había convertido en hombre. Ali-
al soplarlas hacia arriba revivieron todos los mentaron al pequeño con el agua dulce del plá-
142 / ALFREDO MIRES ORTIZ
tano hervido y creció más pronto de lo que cre- ron los gemelos Omawë y Yoawë. Los niños
ce cualquier persona. permanecieron escondidos en una palmera has-
En un episodio de la tradición oral seco- ta que, cuando crecieron, un día el Jaguar pre-
ya, se habla de una pareja de hermanas amena- guntó a Mamokoriyoma:
zadas por el jaguar. Una de ellas parte en bus- - «Suegra, ¿qué es el ruido que oigo?
ca de su padre y en el camino llegó a la casa de - Es el ruido de las alas de un colibrí -
mimí, el colibrí: respondió» (Lizot et.al. 1993:174ss).
Tras tender una trampa, Omawë enterró
Cuando llegó allá, le preguntó a él “¿Usted cono-
una flecha en el flanco de Jaguar, matándolo.
ce a mi papá?”. Y él decía “Sí, sobrina, conozco”.
Los kabiyari o kalliwary de Colombia
“¿Me puede llevar, tío?” decía. “Ya, mañana”.
también cuentan de como mientras Je’shu, el Ja-
Quedó allí esa noche. A la otra mañana él iba,
como era colibrí, vuela muy rápido. Ella /lo/ se- guar, trabajaba en la chagra, Yakamamukute, el
guía. Él decía: “Cuando yo voy, puede seguir en Cielo, llegaba con sus maracas a bailar todo el
esa dirección”. Ella seguía, y luego él se fue y re- día con los hijos del Jaguar. Por un incidente
gresó en seguida “¡Ya me fui a casa de su papá, con las maracas, precisamente, Yakamamukute
llegué y estoy regresando”. Salió, cuando volvió transformó al menor de los niños en pájaro y a
otra vez, él había caído en la trampa, y decía los otros tres en micos.
“Sobrina, me caí en la trampa”. Entonces ella co- Je’shu esperó cuatro años para cobrar su
rrió en seguida, y lo sacó. Ella le soltó, luego él venganza, y así lo hizo, matando al Cielo. Pero
decía “Si no fuera /por/ usted, sobrina, me hubie-
Yakamamukute también tenía hijos, los Mujnu-
ra comido”. Y luego llegó donde otro animal,
yi, allá en la copa del mundo.
ësëtará, “hueso de sol” o “palo de sol”, es un sal-
Antes de vengar a su padre y tumbar el
tamontes (…) Ahí dejó el picaflor (Cipolletti
1993:194). Itshuna, árbol originario, uno de los Mujnuyi se
transformó en colibrí y observó como Kamata-
Cuando el Gavilán Real mató y devoró na, la dueña del río y los peces, tenía un hueco
al Hombre Ave, llamado Soko, porque con él le en el palo Itshuna del cual manaban las aguas
estaba engañando su mujer, «Tú ya no eres mi (Correa 1989:35ss).
hijo», dijo el Gavilán al niño con quien solía ir Jittoma o Gittoma, el dios sol de los hui-
la mujer. totos, al sur de Colombia, también fue muerto
En su permanente búsqueda por vengar por Gaimo, el amante de su mujer, que era mi-
la muerte de su padre, este niño satere’-maue’, tad hombre y mitad tigre. Pero después nació Ji-
en la Amazonia brasileña, empieza a frecuentar toma hijo, a quien un pájaro carpintero reveló
una planta de tabaco donde solía llegar el coli- la historia de su padre. Jitoma pensaba en cómo
brí (Uggé 1993:141). vengarse hasta que un día encontró en el mon-
Entre los yanomami, después que el Ja- te un nido de colibrí: dentro había un huevo
guar había acabado con toda la gente, sólo que- que era el corazón del propio dios.
daban las mujeres Mamokoriyoma y Moyena-
Jitoma se llevó a la casa el huevo y le preparó un
yoma, quien estaba preñada y escondida en la
nido de algodón colocándolo cerca del fogón pa-
propia casa del jaguar.
ra que a su tiempo reventara. De noche soñaba
Mamokoriyoma reveló el paradero de con su hermano, pero el huevo tenía solamente
Moyenayoma diciéndole al Jaguar que comiera un puntito negro, y un día Jitoma ya cansado de
su carne y le dejara las entrañas. De ahí nacie-
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 143
que el huevo no reventara chuzó con una espina 4.9. La guerra y la paz
el puntito negro. En seguida se reventó y no que-
dó nada. Pero al momento oyó una voz que le «El abuelo Simón preguntó a su pequeño
decía ya que había nacido otra vez su hermano. nieto:
Se acercaron los dos aunque el otro estaba eno- - ¿Tú sabes, mi querido Martín, cual es la
jado, pues con el chuzo le había dejado tuerto. más valiente de las aves?
Jitoma llamó a su hermano Quetchatoma, que El nieto contestó:
significa tuerto (Tagliani 1992:125ss). - Supongo, abuelo, que será el águila o
el cóndor…
Otras versiones refieren que Jittoma ha-
- ¡Quita de ahí! -le replicó el viejo piura-
lló el huevo de “quinde” (ibid:174), colibrí en
no- En el mundo no hay animal más guapo, pe-
lengua quechua, y que el gemelo nacido se lla-
ro guapo de verdad, que el picaflor!».
mó Fichido (colibrí) - Jittoma o Kechatoma.
Así le contaba don Manuel Vegas a su
Los hermanos montan una trampa y ma-
nieta Sara.
tan a Gaimo, le cortan la cabeza y con sus dien-
También don Pedro, el sereno (guardián
tes hacen «un bonito collar y lo regalaron a su
abuelo sol». Después recorrieron el mundo ha-
ciendo cosas maravillosas para el bien de la hu-
manidad.
Entre los makiritare fue Manuwa, el he-
chicero-jaguar, quien mató a Hui’io, la serpien-
te madre de las aguas que tenía consigo el hue-
vo de Wannadi, el dios creador.
La rana Kawao, mujer de Manuwa, reco-
gió los huevos de los cuales nacieron Shikiémo-
na, el mayor, y Iureke, el menor, los gemelos.
Ellos vengaron la muerte de su madre y repar-
tieron los bienes entre la gente. Iureke es el que
se convierte en tucusito, colibrí, para lograr sus Fig. 75. Chaski (correo) colibrí
cometidos. de los mochica, portando bolsa y señales
Similar es el caso de los makunaima, los cifradas en cinturón y piernas.
originarios pemón -comunidad situada en Ve-
nezuela, conocida también con los toponími-
nocturno), el de San Cristóbal, en República
cos Arinagotos, Cachirigotos, Kamarakotos,
Dominicana, contaba que el colibrí es un paja-
Taurepán, Arekuna, etc. (Armellada 1993:5ss.)-
rito muy valiente. «A pesar de ser tan pequeñi-
cuya madre fue envenenada con los piojos de
to se pelea con el guaraguao. El zumbador se le
la mujer del tigre. Nacidos también de huevos,
mete debajo de las alas y ahí lo picotea» (ref. M.
los héroes matan a la fiera-sapo, mujer del tigre
Salas). Y que es muy solitario, que nunca se le
y, cuando deciden hacerse de los bienes que se
ve acompañado, «ni siquiera de su hembra».
hallaban en manos de dioses mezquinos, Chi-
Los ayoréode del Oriente Boliviano
ké, el inquieto gemelo menor, se convierte en
cuentan que Asojna era una poderosa mujer en
colibrí y descubre los secretos que después re-
el tiempo cuando las aves y los animales de la
parte entre toda la gente.
144 / ALFREDO MIRES ORTIZ
tierra aún eran gente. Todos querían ser más po- intervenciones que se conocen del colibrí como
derosos que Asojna, sobre todo porque andaba “pacificador”: su carácter guerrero, en el senti-
persiguiendo a los casados y por más que la do más amplio de la palabra, es inherente a su
mataban, volvía a vivir. Hasta que Sihitajna, el naturaleza.
colibrí, y Jiriria, la perdiz, cuando aún eran gen- Respecto a la iconografía de la cultura
te, lograron matarla (Zolezzi y Riester 1985: 16- mochica, hay la opinión que «las tres divinida-
7). des principales adquieren rasgos de ave, parti-
Cuando se cuenta sobre el origen de cularmente cuando están representadas en el
Chucuito, provincia quechua-aymara de Puno, desplazamiento fuera de su sede mítica» (Ma-
en el sur andino de Perú, se tiene que hablar so- kowski 1996:99). Y es un hecho, como también
bre el Lulli, colibrí, Símbolo de la paz. ha sido remarcado (p.e. Golte 1994:33-4) que
Hace varios cientos de años, cuando el entre los animales “acompañantes” de los dio-
inca Lloque Yupanqui llenó las pampas de sus ses, el colibrí aparece con gran frecuencia en
guerreros expandiendo el Tawantinsuyo hacia
el sur, los indómitos aymaras se dispudieron a
resistir.
En el preciso momento que esa enorme
matanza iba a desatarse, el cielo encapotado se
abrió y asomó, con el sol, el pájaro Lulli, rozan-
do casi con su aleteo las cabezas de los comba-
tientes.
Se arrodillaron en masa, porque sabían
a
lo que significaba la aparición del ave sagrada.
«No se podía permitir el exterminio de todo su
pueblo, desacatando el mandato divino de paz
que con Lulli venía desde los cielos, como ha- c
bía venido allá en las lejanías prehistóricas»
(ref. José Portugal, en Toro 1991,T2:585-9).
En ese lugar nació el gran ayllu de Lulli
que después los españoles llamarían Xuli, pala-
bra que devino en Juli. Nació inspirado en la
venida del dios de la paz.
En las ya citadas Visitas a Cajamarca del
siglo XVI, la presencia del apellido Luli es enor-
me. A los ya mencionados, y en sus diferentes
variantes, se podrían agregar: Lulinpas, Lulixo- b
yan, Lolinapon, Lulibid, Luliquipan, Lulinde-
que, Lulinchote, Lulizicon, Lulizichan, Lulibi- Fig. 76. a) Antiguo ceramio peruano; el carácter
co, Luli, Lulimean, Luliticla, Lullitinin, Lullitu- herraduriforme significa “arco” en la escritura
nan, Lullitan, Lullitanta, Luliguat, etc. (Rosto- de la dinastía china Han. b) Tablilla china con
rowsky y Remy 1992,T2:43ss). inscripciones similares. c) Un colibrí libando
El relato de Lulli sería una de las pocas en los petroglifos de Yonán, Cajamarca; a su lado,
el carácter referido.
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 145
hermano, no los quiero. Los vi cuando estaban sil, el colibrí obtuvo su voz de la sangre de
uno sobre la otra» (ibid:111-15). Avatsiú, el exterminador de pájaros.
El padre preparó el castigo. Cuando vol- Todos los pájaros aprovecharon la pre-
vieron a casa los golpeó duramente y los botó sencia de un joven humano entre ellos para
fuera. Afuera, se convirtieron en tapires, luego acercarse a Avatsiú y darle fin. Cuando lo logra-
fueron muertos a flechazos y de su carne todos ron, llamaron a sus parientes de todas las aldeas
comieron. para trabajar la sangre de Avatsiú que había
Como ya hemos señalado, para los xin- quedado regada en el suelo. Los pariát o “men-
gu, al norte del estado de Matto Grosso, en Bra- sajeros” fueron el colibrí y la paloma. Como pa-
c
Fig. 77. a) Minka o trabajo comunitario en kero,
vaso ceremonial inca. b) Presencia del colibrí en
imagen. Idem. c) Imagen de Sahagún sobre la fiesta
azteca de Atamalcualiztli, para el recojo del maíz.
Obsérvese los colibríes al centro del ritual.
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 149
ra entonces nadie tenía lengua propia, con esa ¡Lanza relámpagos, Colibrí, lanza relám-
sangre iban a hacer idiomas para cada uno. pagos!
El colibrí comenzó a hablar «en la len- Entre los makiritare, como también he-
gua que él preparó, y también las anumas pero mos visto, el gemelo Irueke, hijo del dios Wan-
se dieron cuenta que las lenguas no les queda- nadi, se transforma en tucusito, colibrí, para ir
ban muy bien a ellos. El picaflor estaba hablan- con Ahisha, la Garza Blanca, hasta Amenadiña,
do muy grave y la anuma muy fino. Resolvieron lugar donde descubre los secretos que después
cambiarse. La anuma quedó con el habla del comunicaría a los suyos. «Fui. Descubrí su se-
picaflor y éste con el de la anuma» (Villas Bôas creto. Hay un bonito pueblo allá lejos, a la ori-
1993:165-70). lla del mar; se llama Amenadiña. Allí está el
Un bello canto guaraní dice: hierro, las telas. Allá vi todo. Como tucusito fui,
¿Tienes algo que comunicar, Colibrí? no me reconoció. No pude comer porque los
¡Lanza relámpago, Colibrí! tucusitos no comemos. No comí, por eso me
Es como si el néctar de tus flores te hu- enfermé» (De Civrieux 1992:107).
biese embriagado, Colibrí. En el antiguo México, «los colibríes de
color de jade iban de un lado a otro llevando
mensajes entre los dioses; traían noticias a dei-
dades que aparecían en forma de jacintos y de
lirios. Cada brisa que sentíamos era el aliento
de un dios, a menos que su ruido fuera el rastro
del camino invisible del dios» (Sommerlott
1990:32).
Huitzilopochtli, el Colibrí de la Izquier-
Un dato adicional, citado al inicio de es- ridos a las antiguas relaciones entre Perú y otros
te trabajo, es el que tiene que ver con las Notas pueblos del continente, con remotas comunida-
de Dongming, escrito por Guo Xian, de la di- des de China y otros lugares igualmente distan-
nastía Han del Este (25-250 d.C.) y que refiere tes. Si bien este tema ha sido bastante trabaja-
un regalo, hecho en el año 106 a.C., de una do, nunca se había tenido en cuenta el rol que
jaula de jade, de unos treinta metros por cada el colibrí puede haber tenido en los intercam-
lado, en donde habían cientos de pájaros «cu- bios.
yo tamaño era similar al de las moscas». En los Anales de la Primavera (722-481
También en las Anécdotas de Youyang a.C.), antigua crónica recopilada por Confucio,
(618-907d.C.) se refiere que «durante el perio- se afirma que en el decimosexto año de Xi «seis
do del emperador Hanwu (140-88 a.C.), Pire pájaros estaban volando hacia atrás en la capi-
nos obsequió pájaros finos… Su forma era la de tal del reino de Song. De no haber sido coli-
una mosca… En su país, ellos empiezan a can- bríes, ¿qué otras aves podrían volar hacia
tar al amanecer. Por tal motivo se les conoce atrás?» (ibid:67).
como insectos del alba» (Baozhong 1990:66).
Estos datos consolidan los estudios refe- 4.11. El pájaro de fuego
Iwa exterminaba a los aguaruna. Iwa era el dueño del fuego. Así que Jémpe, el colibrí, y
Yampits, la palomita, bonita, gordita, planearon robárselo.
Mojaditos se tendieron en el camino de Iwa y éste los llevó a su casa, colocó a Jémpe al la-
do de la candela y con la ayuda del Tséje, maquisapa, Jémpe fue sacudiendo sus plumas. Cuando
su cola ya estaba por encenderse, ¡Séjese!, sonaba, y después ¡Sútististi!, empezó a quemarse, la
cola de Jémpe ¡uúut!, se encendió. Por un agujerito del techo ¡uúuuut!, salió, dicen.
- ¡El Jémpe se lleva el fuego! -, gritó Iwa.
El Jémpe, al chipa ¡paát! rozó con la cola; al yakushnumi ¡paát!; al namancha ¡paát!; al patuí ¡paát!; al
chiajapi ¡paát! ¡Qué palo no golpearía!
Rozó con su cola todos los palos que son buenos para la candela. Cuando el fuego de la cola se acerca-
ba a su cuerpo, metiéndose en el agua, ¡suweuu! lo apagó, quedándole un rescoldo como de este tama-
ño; se sentó. Por eso ahora tiene la cola blanca como ceniza.
¡Tútuidau! Sonaban los árboles secos cuando Jémpe los encendía rozándoles con su cola.
Antiguamente, cuando amanecía, los niños, pelando yuca la colocaban aquí en sus entrepiernas para ca-
lentarla y comerla mordisqueando. De tanto poner en sus entrepiernas, se les pudría y, llagándose, mo-
rían. Así cuentan nuestros viejos (Chumap y García 1979:663).
El río Marañón fue a donde se lanzó Jémpe para apagar el fuego después de repartirlo. Los
aguarunas llevaron el fuego a sus casas y desde entonces procuran que nunca se les apague (ver
p.e. Toro 1991,T3:12).
El colibrí siempre fue “aliado” del hombre y, aún hoy, su zumbido entre los aguarunas es
«señal de algún acontecimiento extraordinario, de un deseo que no va a cumplirse o de alguna
desgracia».
Entre los cashinahua de la Amazonia peruana y brasileña, fue Chërë, el lorito, quien robó
el fuego a Yawashikonawa, el mezquino: «Ahora les toca a ustedes - dijo a sus compañeros -. ¡Abrí-
guenlo con sus alas si no quieren que la lluvia lo apague!» (ver D’Ans 1975:78). Para los yanoma-
mi era Iwa-riwë quien poseía el fuego. Yorekitiramï o Yõrekitirariwë, con la ayuda de Tohomamo-
riwë, el colibrí, fue quien robó el fuego logrando que cayera de debajo de la lengua, que era don-
de Iwa-riwë lo tenía escondido (Lizot et. al.: 1993:207, 251ss).
También los shuar cuentan de cómo Jémpe, el colibrí, robó el fuego a Takea. «Si colibrí no
hubiese robado el fuego, hubiéramos sido destinados a la extinción», dicen hasta hoy en las co-
munidades (Pellizzaro 1977:15). Antes, todos los shuar que morían se convertían en pájaros que
intentaban robar el fuego de la cueva donde vivía Takea, pero nunca lo lograban. «Entonces el ve-
loz y astuto colibrí Jémpe, se apiadó de los shuar» (Pellizzaro 1993:41).
Capítulo 5
Ah, siwar kenti
Selección de textos e iconografía
Alfredo Mires
“Del quinde el canto”
mente antiguo (Campbell 1991:448). gente. Y, aún hoy, el hermano está condenado a
vivir dando vueltas por las noches, alrededor de
Un mito caribe recogido en la isla de
la tierra, con su rostro manchado.
Guadalupe y extendido por muchos lugares del
área, cuenta lo ocurrido con la joven Ceramí, 4.13. El trabajador
quien compartía el bohío con su hermano.
El único amigo que tenía Ceramí era el Antiguamente, el Jémpe (colibrí) y el pá-
colibrí que llegaba a visitarla por las tardes; por jaro Yakakau eran personas. Después de encon-
las noches era un hombre el que había empeza- trar sus mujeres, se fueron a vivir juntos.
do a visitarla en su hamaca.
Para descubrir al avezado amante, Cera-
mí preparó en su cazuela una mezcla de hollín
y jugo de jagua; cuando el tipo llegó esa noche
a su hamaca, la joven la manchó la cara. Al día
siguiente descubrió, espantada, que se había
tratado de su hermano. Éste huyó corriendo
hasta el borde de un peñasco, desde donde se
arrojó al vacío.
El colibrí había ido siguiéndolo y pudo
ver cómo, luego de arrojarse, iba elevándose Picaflores de cola larga en ornamentación
convertido en luna (ver Mejía 1986:89-94). Fue de cerámica Inca (Fernández Baca, 1989, T.2:122)
el colibrí quien se lo contó a Ceramí y a toda la
156 / ALFREDO MIRES ORTIZ
El Jémpe hizo un gran rozo en el bosque ron lo que ocurría. Avergonzadas por sus prejui-
y por eso volvía temprano a casa, pero las mu- cios y ligereza, decidieron castigar al Yákakau:
jeres lo criticaban pensando que trabajaba po- cuando volvió a llegar muerto de sed, le dieron
co; cuando pedía masato se lo daban mezclado un brebaje que lo tumbó a descansar, después
con mucha agua. empezó a picarle la garganta y, finalmente, to-
El Yákakau, por su parte, volvía tarde y siendo se convirtió en pájaro. «Actualmente no
haciéndose el cansado, pero era el que menos comemos Yákakau por miedo a que nos conta-
trabajaba pues se la pasaba rodando piedras de gie la pereza» (Chumap y García 1979:480).
las pendientes para hacer bulla; cuando llega- Cuando Jémpe volvió a llegar, las mujeres le
ban a su casa lo mimaban y le daban masato es- ofrecieron masato espeso, pero no le gustó por-
peso. que ya se había acostumbrado a tomarlo con
Hasta que un día las mujeres comproba- mucha agua.
Yantsé para que sembraran la huerta de Jémpe pensaban que no trabajaba su hectárea de
colibrí. maíz. Cuando las mujeres se enteraron de la
Cuando las mujeres llegaron sólo vieron verdad, quisieron reivindicarse con el colibrí
un pequeño espacio en el que una sola podía ofreciéndole chicha rica y comida espesa, él les
sembrarlo de inmediato. «¿Para qué necesita- dijo:
mos la fuerza de Shakáim?», dijeron, y acorda-
No hermanas, denme lo de siempre, agüita no
ron comenzar a sembrar en los extremos para
más, ya que siempre me han brindado así y ya
encontrarse en el centro. Pero nunca lo logra-
estoy acostumbrado. Así soy yo, el colibrí, las ge-
ron. Les sobrevinieron terribles dolores e inclu-
neraciones futuras se recordarán de mí dirán:
so se defecaron formando un charco. “Come aguado como el colibrí, así contarán de
mí”. Mientras así decía “pis pis” se fue saliendo
de la casa, transformándose en pájaro, en colibrí.
Se fue enojado con las mujeres. (Foletti
1993:123)
A. Mires
que este zamuro se convertía en mujer y así su ra y sentido prácticamente similar. Pensemos en
problema quedó resuelto. el bolo (la hembra, el vientre) formado por la co-
Pero un día kasanak le pidió a Maicha- ca. Luego la agujilla del calero (el macho) pene-
pué visitar a su padre «y para esto le mandó que trando el bolo con la cal, fecundándolo. El jugo
de la coca se integra al cuerpo del armador: ya
fuera reuniendo las plumas de los pájaros que
no estamos como al principio, somos otro, al-
fuera flechando y se fabricara en ellas unas
guien nos ha nacido adentro. Estamos armados.
alas» (Armellada 1993:94). Nos hemos fecundado y vamos a fecundar la
Maichapué logró llegar a la residencia chacra con nuestro trabajo.
del suegro zamuro con dos cabezas y, de entra- Las especies representativas de la fecundidad del
da no más, éste le puso pruebas al yerno. En la engendrador, en la comunidad andina, son el
primera prueba, que consistía en secar una la-
guna, Maichapué llamó a los tucusitos, coli-
bríes, para que le ayudaran y estos secaron la
laguna muy de prisa.
Para quienes saben que la sagrada hoja
de coca no tiene nada que ver con la cocaína,
el poder que infunde su “masticación”, da al
trabajo una connotación que tramonta el con-
cepto mecánico y productivo.
El coquear es un ritual permanente rela-
cionado con la fertilidad. En la sierra norte de
Perú, cuando la coca muestra su dulzor, se dice Fotografía de Katharina Möckel, en El Salvador
que uno está “armado”:
El cosmos, en quechua, es pacha; la palabra que quinde (colibrí), “rey” de los pájaros, el que robó
denomina el útero de las hembras tiene estructu- el fuego y levantó el cielo al principio de los
tiempos; el guanaco, el potente macho de los au-
quénidos; el cóndor, cuya evidencia como pa-
drío es indiscutible, y el puma, imagen que inclu-
so suelen adoptar los MIRA o brujos que se mul-
tiplican convirtiéndose en su Hermano Mayor
(Mires 1996b:22-3).
rá que no está enfermo. res, colocaba los cadáveres aún con los sacudi-
En diversas comunidades de los andes, mientos de agonía en una bandeja blanca, como
cuando un niño sufre llorando y pujando, el es- si el rostro de la luna llamada verde por los luga-
fuerzo lo hernia. Los padres cazan un colibrí, lo reños se hubiera retratado en ella y procedía co-
mo un médico que realiza una operación de alta
abren y colocan el cuerpecito del ave sobre el
cirurgía al cerebro, a despojar de sus diminutas y
órgano salido; luego lo fajan y esperan. El niño
sangrientas masas encefálicas a todos los picaflo-
se cura de hernia y de llanto. res, rompiendo la pequeña nuez emplumada de
En comunidades caribeñas y en muchos la cabeza. El revoltijo sangrante se acumulaba en
pueblos de República Dominicana, la gente un pequeño tazón blanco que, durante la noche,
suele buscar los niditos abandonados del colibrí había bebido el rocío (el sereno decía la madre)
para agenciarse de las hebras de algodón con de la madrugada y había retratado la pálida mi-
que están hechos. Ese algodón se calienta y se rada de la luna invernal. (…)
tapona los oídos cuando hay dolores. Otros los La madre tomaba con una mano porciones cho-
usan para el bocio: cazan tres colibríes, hacen rreantes de sangre de la masa encefálica de los
un rezo o ensalmo y luego los matan, sacan sus picaflores y le llenaba en la boca del niño, que
intentaba resistirse inútilmente… (Rumrill 1992:
intestinos y con ellos se enrollan el cuello. Y
116).
hay quienes dicen que los colibríes sirven para
dar mayor potencia y fuerza a la actividad se- Como he referido en páginas previas, es-
xual masculina. Pero la receta no la conozco.
En esta línea, entre los sikuani de Co-
lombia se cuenta que el colibrí resuelve la ca-
rencia de pareja; “Esto del colibrí es para traer
buena suerte con las mujeres”, dicen los varo-
nes. Ha de conseguir el corazón de una hembra
de colibrí, palpitando aún, en la mano derecha:
esa fuerza le penetra a uno. El pequeño corazón
se asa a medias y se deja secar al sol durante
unos días; cuando deja de oler se le desgaja
hasta que se convierte en polvo, se le envuelve
en seda verde haciendo una bolsa en forma de
corazón y se carga en el costado izquierdo, de-
bajo de la camisa. Esto funciona también con
las mujeres, dicen, debiendo cazar un colibrí ta práctica ritual que también se da en diversas
macho (Queixdos 1991: 226-227). comunidades quechuas de Perú y Ecuador, es-
Un escritor de la Amazonia peruana tán encaminadas a despertar la inteligencia de
cuenta de cómo en el tiempo que los árboles quienes vienen al mundo con alguna señal.
florean y los colibríes acuden en abundancia, la En el relato anterior, el ritual concluye
madre de un niño busca a alguien en particular con una frotación al cuerpo del niño, usando
y le encarga que cace veinte colibríes. grasa de anaconda negra. Así todos los malos
aires van dejando la cabeza.
La madre entonces juntaba con pasmosa minu-
ciosidad las esmeraldas muertas de los picaflo-
162 / ALFREDO MIRES ORTIZ
NERUDA, Pablo, en
1973, Arte de pájaros
Obras Completas, To-
mo III. Editorial Losada,
Buenos Aires. Pág. 34-
36
Antigua fábula del colibrí Imagen de afiche por Festival de Música por la Paz.
(según el padre Cobo) Comisión de Derechos Humanos, Ica, 1989
Petroglifo de Quebrada
de San Juan, Queneto, La Libertad
166 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Aquel colibrí
RALABAL.- Ya sabíamos que el Maestro de los Cantos GUACAMAYO.- ¿Acuacuác? Ralabal debía darte del
de la Vigilia tiene las orejas verdes. Es el pastor de las guacal de los festines. El ojo del colibrí blanco es el
orejas verdes. diente de maíz del Sol (...) Sale el Sol, llega al ojo del
colibrí blanco en la mitad del cielo y de allí regresa,
CHINCHIBIRÍN.- Dices, acuacuác, que el Sol llega reflejándose en la otra mitad del cielo que es un gran
hasta el ojo del colibrí blanco y de ahí regresa a su espejo, y por eso me llaman a mí Gran Saliva de Es-
punto de partida. Si eso fuera cierto, cómo explicas
pejo Engañador. Somos los Saliva los que creamos el
que mis ojos lo ven caer, no en el lugar donde salió,
172 / ALFREDO MIRES ORTIZ
CUCULCÁN. (Girando.)
Cuando llegues a un riachuelo se-
¡Picaflor, flor de pica, picaflor,
co
ilusión de una flor y de otra flor,
y no encuentres agua para beber
molinito de luz que muele miel
ahí llorarás.
y en volando hacia atrás, pájaro-flor!
Décima: Al “zumbador”
qué bonito, qué bonito, ponchito celeste, A los indios los buscan.
qué bonito, qué bonito, ponchito aurora, El benteveo siene reptar a las víboras.
ay, picaflor, picaflor hijo de un picaflor,
ay picaflor, picaflor, hija de un picaflor. Textos Mak’a recogidos por Juan Belaief,
versión de Augusto Roa Bastos (Paraguay, en 1996),
RAZZETO, Mario, en 1972, Poesía Quechua. Toro Montalvo, César. Poesía precolombina de América,
Casa de las Américas, La Habana. Pág. 222-223 Vol. I. Editorial San Marcos. Lima.
El Colibrí
Picaflor tarmeño
prosigue en tu vuelo,
Trajo esta mañana lindo telegrama
que volando se halla
un ansioso colibrí,
amor y consuelo.
me decía que era sabia
insectos y ranas anuncian el fin.
Cuidado, cuidado,
Vi por la ventana ilícitos enjambres
picaflor tarmeño,
cual si fuera un huracán,
caigas en la trampa
repartían su pancarta,
por enamorado.
a mi flor de k’antu,
un picaflor dorado la envenenó.
Antes
su flor morada
era mi encanto,
su flor era la flor del monte.
Su flor se murió
Boceto de Alfredo Mires porque le hincó el picaflor
su pico dorado.
Ayer te vi; estabas en el árbol donde enciendo mis viejo. Pero antes había fijado sus ojos en el “An-
sueños. Allí estabas hurgando una flor, con tu piquito dén de las Despedidas”. Un canto surgía en su
de espina larga, chupando la miel azul de su boca. memoria, a pesar de que pretendía borrar todo
Tus alas, molino de suave viento; gira, gira esas ganas
pensamiento que le inquietara:
de vivir entre soñar y morir; entre cantar y llorar, de-
safiando la vida, desafiando la muerte de un zumbido
Yuyaway, k’enti;
vital.
sonk’oykipi encantoikita;
raprachaykita, yawaryachiykuy
Tornasol vuelo, voltereta de espacio y tiempo donde
se anudan mis quejidos, mis soledades en rosarios do-
(Acuérdate de mí, picaflor;
lorosos inventados, mientras tu vuelo se bate en beso
en mi corazón, tu encanto
y flor.
y tus alas, conviértelas en sangre)
Los duendes se miran entre ellos, envidiando tu vue-
Con este harawi lo despidieron cuando fue atrapado para re-
lo; espiando cómo atraparte, cómo acallar el éxtasis
cluta.
de tus giros cuando el placer te invade al penetrar la
flor. ¡Ah, la flor de tez olorosa blanquísima piel, tersu- ARGUEDAS, José María, en 1973,
ra mágica! Todas las sangres.
Tomo I. Ediciones PEISA. Lima. Pág. 59
Yo sigo tu vuelo, hace tantos siglos; tal vez queriendo
volar como tú vuelas; tal vez queriendo pintar mis
alas rotas, con ese mágico tornasol que tanto ansío;
de un lado a otro estar como tú; pero aquí estoy no-
más mirándote, desde este canto de río, sólo piedra
soy y sin embargo, en los miles de años que ruedo,
me he enamorado de ti, picaflor, quindecito de colo-
res: yo con esta forma tan pesada, de ti con la fragili-
dad de los dioses.
Socorro BARRANTES,
de Cajamarca
Picaflor
Altun pawak’ siwar k’enti
Picaflor esmeralda
Mi voz se va el que vuela más alto
al sonido del picaflor el de plumas doradas,
y a mi voz se la lleva picaflor esmeralda
y yo no sé que brilla en el sol
cuándo estará de vuelta. que tiembla en el aire
hincando a las flores.
Poema shipibo, en Toro Montalvo, César.
Poesía precolombina de América, Quiero darte un encargo:
Vol. I. Editorial San Marcos. Lima. mi amada está lejos,
picaflor esmeralda,
llévale esta carta.
No sé si llorará todavía
cuando lea mi nombre,
o me habrá olvidado
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 183
y ya no llorará.
Pero si ella entristece
dile que he llorado,
dile que también lloro
recordando a la amada.
Pawaj jjenti
Huayno
III
Manzanita planta chunkullay
jomer llantu
jukpa mamanta llantukuspachu
mamallavkita junjaranki.
para escribirle a mi hijo. “¿Y si ellas supieran leer? ¿Si a ellas pu-
diera yo escribirles?”
II Y ellas eran Justina o Jacinta, Malicacha
Picaflor que vuelas por las alturas o Felisa; que no tenían melena ni cerquillo, ni
lindo pájaro de alas de oro, llevaban tul sobre los ojos. Sino trenzas negras,
flores silvestres en la cinta del sombrero... “Si
yo pudiera escribirles, mi amor brotaría como
un río cristalino; mi carta podría ser como un
canto que va por los cielos y llega a su destino”.
¡Escribir! Escribir para ellas era inútil, inservi-
ble, “¡Anda; espéralas en los caminos, y canta!
¿Y si fuera posible, si pudiera empezarse?” Y es-
cribí:
“Uyariy chay k’atik’niki siwar k’entita”...
“Escucha al picaflor esmeralda que te si-
gue; te ha de hablar de mi; no seas cruel, escú-
chale. Lleva fatigadas las pequeñas alas, no po-
drá volar más; detente ya. Está cerca la piedra
blanca donde descansan los viajeros, espera allí
y escúchale; oye su llanto; es sólo el mensajero
de mi joven corazón, te ha de hablar de mí.
ROJAS, Arturo, en 1989, El canto de las montañas TRUJILLO MENDOZA, María Fernanda, Colombia
s.e. Cajamarca. Pág.105
Minga
una mano-, Cortés tenía el poder de fascinar, florecen, rodeándolo, están están palpitando
una habilidad concedida tan sólo a unas pocas dentro de esa casa; un picaflor dorado juega en
criaturas como los colibrís, los ocelotes y las li- el aire, sobre el techo.
bélulas. Y ese poder atraía la atención. Pero
ARGUEDAS, José María, en 1984, Katatay
Quintalbor, una vez superado el primer senti- Editorial Horizonte. Lima. Pág. 15, 17
miento de sorpresa, podía ser ignorado.
SOMMERLOTT, Robert, en 1990, La muerte del quinto sol El zenzontle pregunta por Árlen
Editorial Martínez Roca. Pág. 184
Compadre guardabarranco
hermano de viento, de canto y de luz
Tupac Amaru kamaq taytanchisman (haylli - taki)
A nuestro padre creador Tupac Amaru (himno - canción) decíme si en tus andanzas
viste una chavala llamada Árlen Ciú.
Estoy en Lima, en el inmenso pueblo, ca-
beza de los falsos wiraqochas. En la Pampa de Yo vide zenzontle, amigo
una estrella dulce en el cañaveral
Comas, sobre la arena, con mis lágrimas, con
saeta de mil colores
mi fuerza, con mi sangre, cantando, edifiqué entre los rumores del pajonal.
una casa. El río de mi pueblo, su sombra, su
gran cruz de madera, las yerbas y arbustos que Dejó en el hueco de su guitarra
Compadre guardabarranco
ay, usted, perdone mi curiosidad;
cómo era una guerrillera
que según sus señas pasó por allá.
...
Vestimos nuestro plumaje, orlamos
nuestros pechos de acolchado silencio
con la flor heroica, candente,
y empezamos a batallar en las montañas,
en los campos,
...
quietud que rompió el Gran Lengua,
Estoy aquí
para arrancarle
al fuego
el nuevo chanqi
que convierta
en amo al desvalido,
en fuerza
la inconstancia,
en colibrí la amargura.
Nariguera en oro de la cultura Vicús, Perú.
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 191
Editorial El Conejo. Quito. una operación con rayo láser, pero tenía sus pe-
ligros…
Durante cinco años nuestra vida fue una
Milagro de un colibrí
sucesión de reveses: pérdida de visión, pérdida
de ingresos familiares, accesos de hemorragia
No voy a andar con circunloquios: mi
marido ha quedado legalmente ciego. Ha perdi-
do la vista por una retinopatía diabética, mal
progresivo y casi siempre irreversible. Lo mismo
le ocurrió a su hermana mayor, así que sabía-
con la mirada perdida en el vacío. da. Russell dejó su actitud pasiva, y con su mi-
Sabía yo lo que pensaba: estaba liquida- rada ya no se perdió en la lejanía. Había con-
do como fotógrafo, era un hombre venido a me- centrado toda su atención en el comedero que
nos… fabricó para su alado amiguito, y en la cámara
Precisamente en ese momento oímos el especial que construía para fotografiarlo…
zumbido de un aleteo. Un pajarito pasó raudo Es curioso cómo ciertos infortunios del
frente a nosotros, revoloteó y se quedó suspen- pasado, por azares de la fortuna, se conjugan a
dido en el aire agitando las alas con tanta rapi- veces para convertirse en frutos espléndidos
dez que parecía no tenerlas. En eso Russell ex- que se cosechan en el futuro. Russell…aplicó
clamó: su conocimiento a fotografiar colibríes. Al volar
– ¡Es un colibrí! estos por delante de la lente, cortaban un haz
– ¿Cómo lo sabes? de luz y hacían funcionar en el acto el obtura-
Mi esposo aún percibía la luz, ciertos co- dor de la cámara. Muy pronto mi marido estaba
lores, imágenes borrosas de cosas que le queda- fotografiando avecillas que en realidad no po-
ran directamente frente a los ojos, pero nada día ver, o mejor dicho, ellas mismas se fotogra-
más. fiaban.
– Lo oigo. Con el tiempo acudieron a nuestro patio
La avecilla zumbaba sobre la cabeza de otros colibríes. Russell aprendió a reconocerlos
Russell y se cernía delante de su rostro como por sus gorgeos, sus zumbidos, su manera pecu-
pendiente de un hilo invisible. “¡Bienvenido, liar de batir las alas, sus retosos. Pero Rojillo si-
pequeño colibrí!” susurró mi esposo. “¿De dón- guió siendo su favorito a pesar de que era el
de saliste? ¿Tienes hambre?” más esquivo frente a la cámara.
Russell distinguía, al parecer, destellos “Un día de estos lo captaré”, me asegu-
del rojo fulgurante de la cabeza y el cuello del ró. “Es cuestión de paciencia”. Lo animaba un
diminuto pájaro mosca, cuyo brillante plumaje nuevo propósito, se enfrentaba a una meta más
resplandecía a la luz del sol. A veces el ave se alta que todas las que había intentado alcanzar
lanzaba en picado ejecutando piruetas de acro- cuando aún tenía la vista normal. En realidad
bacia aérea con un aleteo que apenas percibía- parecía más dichoso que nunca.
mos como un zumbido.
En los días siguientes el jubiloso corazón s.a., en SELECCIONES del Reader’s Digest. 1978, Perú.
de mi marido se fue llenando de una inmensa
simpatía por “Rojillo”, nombre con que bauti-
zamos al zumbador colibrí de cabeza encarna-
Dibujo de A. Mires
194 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Deja entrar
a los colibríes de la vida
al pequeño hermano quinde
pajarito del arco iris.
Deja entrar
a los colibríes de la vida
para que ahuyenten,
con su lindo canto
y su irresistible belleza,
los murciélagos de la muerte
dolorosas sombras del pasado.
Deja entrar
los colibríes de la vida Ceramio de cultura Nasca.
para que fecunden
tu corazón:
este corazón
que desesperado espera espanto, los calmaba más que las quejumbrosas
como una rosa en su floresencia y dulces palabras de sus acompañantes:
los dulces besos libertadores
del pequeño hermano quinde
Dios santo, santo, santo:
pajarito del arco iris.
la culebra con veneno, sin veneno, te adora,
el pez del río juega como luz,
el gusano se arrastra tranquilo,
el picaflor temblando arde,
la paja de la helada pampa llora,
Dios santo, santo, santo;
por Ti vienen.
Dibujo de A. Mires
peces-moscas y pájaros-moscas...
...
Danza de raíces y tribus maiceras.
La hieren de sangre picos de aves verdes
que le abren el pecho.
La hieren de leche saetas de plumas.
Flechas picaflores de punta de espina
la hieren de sueño. ¡Es sangre,
y es leche, y es sueño!...
Canción de abril
Tecún-Umán
El oro es un hallazgo encontrado por el ser humano entre las rocas profundas o la arena de
los ríos. Su brillo lento exalta, aún cuando creemos ver entre las arenas, o en las vetas que cruzan
las paredes oscuras de las cuevas, algún resplandor semejante al suyo. Sabía que su elaboración
es difícil, que se le cierne a merced del fuego y a mezclas sabias que los ingenieros o los brujos
conocen por largos estudios y secretos. Pero una libra de oro en las manos de un niño, lo convier-
te en rey, en un picaflor de aquellos que vuelan, por instinto selecto, en línea recta, hacia el sol.
Yo los he visto, brillando y subiendo a golpes de ala.
en busca de la mejor.
Yo soy como el zumbador Declaración de amor o los derechos del niño
que si no chupa se muere
embriagado en el licor Artículo 13
por las benditas mujeres. Ni la rosa de sonrojados atuendos
Me gustan indias y bonitas ni el colibrí engolosinándose
y que tengan buen ajuste de corola en corola,
pero vuelvo y me declaro ni el matinal lucero de la tarde.
que sea la que a mí me guste. En el planeta nada hay más bello
que un niño sonriendo.
Carmen, de 42 años (Jiminillo-Cotui), Canción:
Neftalí Marte (50 años). Autor: Eladio Romero,
CORCUERA, Arturo, s.f. Editorial Bruño. Pág. 17
recogido por Mónica Salas, República Dominicana
Madrugadora
Vienes alegre,
vienes alegre como tu falda en fiesta.
Y a tu paso revientan las margaritas.
zunzún, tente-en-el-aire.
1. Aguarunas y Huambisas
2. Aymaras
3. Ayoréode
4. Aztecas
5. Chiriguano
6. Ese éja
7. Guaraní
8. Hopi
9. Huitotos
10. Iroqueses
11. Kabiyari
12. Kamsá
13. Kogi
14. Lencas
15. Mai-huna
19. Nahua
20. Nasa paéz
21. Oaxaca (área)
22. Otomi
23. Pemón
24. Pima
25. Quechuas de Cajamarca
26. Quichuas amazónicos
27. Saraguro
28. Satere ‘maue’
29. Secoya
30. Shuar
31. Tupi-guaraní
32. Uni (cashibo-cacataibo)
33. Xavante
El niño imitándolo se ponía a saltar y a dar vueltas como un trompo. Agitaba los brazos co-
mo alas en remolino.
Picaflor
Picaflor volador,
picaflor zumbador.
Cantando y bailando,
picando la flor,
te vi una mañana
veloz hilador.
Chiquitín volatín,
burlador celestial,
volverás por la tarde
del ignoto confín.
SALAS SALAS, Luzmán, en 1981, Antología de la Literatura Infantil Cajamarquina Lluvia Editores. Lima. Pág. 36
Picaflorcillo
Vibrar de picaflorcillo
delicado y fulgurante,
solamente semejante
al rocío en oro y brillo.
Ya resplandezcas delante
del girasol amarillo,
ya te detenga el ovillo
del crisantemo gigante.
BELLI, Gioconda, en 1992, La mujer habitada Tupacllén era un indiecito chico y pica-
Editorial Txalaparta. Tafalla. Pág. 48 rón. Tenía ojitos de duende y boca risueña y ro-
ja como la grana. Vivía con sus padres en las
“Esta es la poesía culta, la poesía de la montañas. Era muy travieso. Un buen día salió
ciudad, que corresponde al siglo XVIII. Existió a caminar y se fue lejos, muy lejos, hasta inter-
otra que hacía oír sus ecos por los campos soli- narse en el bosque. Llegó la noche y se sintió
tarios: la poesía popular, candorosa y desaliña- muy solo. Tupacllén no se puso a llorar como
da del gaucho: hubiera hecho cualquier niño perdido. Sacó su
- Saludamos en su paso quena y comenzó a soplar fuerte, muy fuerte. Al
a la melancólica pava,
llegar el alba, el bosque entero vio que iba sa-
al picaflor y al jilguero,
liendo un pajarito distinto de cada nota de la
al zorzal y a la torcaza”.
quena de Tupacllén.
PALOMINO VEGA, Alejandro, en 1984, Tupacllén tocaba DO y salía un picaflor
Cantos populares tarmeños. Edit. Imp. DESA. Lima. Pág. 38 pequeñito, y movedizo. Tocaba RE y aparecía
un loro verde y parlanchín. Tocaba MI y co-
menzaba a aletear un tuctupillín de roja cape-
¿Dónde está Yarince? ¿Estará tal vez al- ruza. Tocaba FA y salía cantando un jilguerito
bergado en otro árbol o recorriendo el cielo co- juguetón. La quena decía SOL y volaba por los
mo lucero, o convertido en colibrí? Todavía me aires un hermoso chivillo. Sonaba LA y Tupac-
parece oír su grito, aquel grito largo y desespe- llén contemplaba con regocijo el revoloteo de
rado horadando el aire como una saeta envene- un tucán de fuerte pico. Y al sonar SI comenza-
nada. ba su trabajo el diligente carpintero.
Tupacllén era feliz con su juego, en la
BELLI, Gioconda, en 1992, La mujer habitada
selva, rodeado de sus amiguitos los pájaros. A
Editorial Txalaparta. Tafalla. Pág. 22
éstos les enseñó a cantar y desde entonces el
bosque todo, por milagro de la flauta del indie-
El Colibrí y el Aire cito, se pobló de hermosas avecitas y de gratas
armonías.
¿Sabías que el colibrí se agarra en el aire para no
204 / ALFREDO MIRES ORTIZ
Lenguaje para Educación Básica Regular BELLI, Gioconda, en 1987, De la costilla de Eva
(Libro de Lectura y Guía Didáctica); selección de textos: Editorial Nueva Nicaragua. Managua, Pág. 9
Javier Sologuren. Pág. 82
Qápaq Ñujch’u
Partida
Es imposible confundirla,
porque entre todas las hermosas
ella escogida fue.
Su cabellera de oro
en fina ruecai
el sol hiló.
El picaflor
Abuelo Simón: Además de que el picaflor es va- muestra mansito y hasta familiar.
liente por espíritu de lucha y só- Y se acostumbra tanto al trato del
lo por demostrar su guapeza, tie- hombre que se introduce en las
ne una ventaja sobre todas las habitaciones y cuelga su artística
aves conocidas, y es que sólo él canastilla, hecho de briznas y te-
puede volar para atrás, es decir, larañas, en el techo o en los bal-
retrocediendo. Por esta cualidad cones de las residencias huma-
y por su ligereza, no hay ave que nas.
sea capaz de hacerle daño por
grande, poderosa y bien armada Manuel Vegas Castillo, 19.2.1957, en Bronces historias.
que se halle por la madre natura-
leza. Amor
Nieto Martín: ¡Quien iba a pensar tal cosa de
un pajarito tan pequeño y tan En el camino bordeado de romerillo, creció una ama-
inofensivo en apariencia!
pola roja y grande como rueda de carreta. Era el
Abuelo Simón: ¿Tú has reparado en el pico de
asombro de los caminantes. Pronto, se corrió la voz
esas joyas aladas?...Es una aguja
doble, fuerte y ofensiva a más no por toda la comarca. Y no se hicieron esperar los pre-
poder!...¿Y has observado su tendientes. La amapola roja no era vanidosa y se hizo
vuelo?...Rotando las alas y des- muy amiga de las flores de romerillo, amiga también
plazándose con velocidades in- de un pájaro pequeño que pasó por el lugar y detuvo
creíbles, no hay congénere que su vuelo en el aire, pasmado ante aquel mar de her-
pueda alcanzarlos. Estas caracte- mosura roja, porque eso parecía cuando el viento ju-
rísticas los han convertido en los gaba con ella.
representantes más esclarecidos
del valor como cualidad moral.
El volador estaba tan impresionado que no se atrevió
Nieto Martín: ¡Todo sea por Dios!
Abuelo Simón: Hay que contemplar, hijo mío, la a acercarse. Volvió un día, y otro, y otro más. Siem-
lucha de los machos en celo. Vo- pre le ocurría lo mismo: se quedaba detenido en el ai-
lando vertiginosamente se ele- re. Llegó el momento en que ya no le bastaba ver a la
van en el aire hasta perderse en amapola de lejos. Quería conversar con ella, saber
las nubes, trabados en un feroz qué tipo de flor era y si tenía miel en el corazón. In-
combate del cual no puede salir tentó hacerlo, y se disgustó, pues en el preciso instan-
más que un vencedor y un muer- te en que se decidía, oyó al águila de alas preciosas,
to.
hablar así a la amapola:
Nieto Martín: ¡Tu me cuentas, abuelo, cada co-
-Ven conmigo y nos casaremos en el pico más alto de
sa!...Pero ahora me explico la ra-
zón por la cual no se puede tener las montañas; hasta allá puedo llevarte y vivirás como
en cautividad a un picaflor. reina, porque yo soy el rey de las aves.
Abuelo Simón: La razón no es ésa, sino el hecho A la amapola no le agradó la vanidad del águila y lo
de que el picaflor se alimenta de despidió rápidamente. De eso no se enteró la aveci-
la miel y de los gusanos de las lla: ya se había ido, imaginando que no volvería a ver
flores, y en una jaula no va a en- la flor.
contrar ni la una ni los otros. Por
lo demás, el brillante pajarito sa-
Al siguiente día, regresó, aficionado ya a aquel cami-
be distinguir a los amigos y los
no, y de nuevo detuvo su vuelo frente a la amapola.
enemigos. Si lo tratas bien pue-
des conseguir hasta que coma en Batió sus alas con brío para estar rápido junto a ella;
tu mano el alimento que le ofre- cuando llegaba, oyó al pájaro carpintero:
ces. Con quien sabe tratarlo se -Márchate conmigo, te construiré la casa más linda
ASÍ EN LAS FLORES COMO EN EL FUEGO / 207
del mundo en un pino y brillarás allí tanto como el El pajarito, de tanta alegría, empezó a batir sin parar
sol; todos pasarán a verte y me envidiarán. las alas y se le quedó la costumbre de detenerse sin
dejar de volar.
A la amapola no le interesaban esas ínfulas de poder
y comodidad y lo despidió. Ya el pajarillo se había Cruz Guerra, Soledad, en 1988, Fábulas por el amor.
alejado entristecido y no lo supo. Las flores de rome- Editorial Abril, La Habana, Cuba.
No hay conclusión. Los pueblos están dios, el rol que las pintorescas deidades de los
aquí. Y los colibríes también. indígenas cumplen en la arcaica vida de los
Con ellos está su capacidad para respe- pueblos, sino qué potencia les ha conferido el
tar la vida como un principio lleno de sacrali- permanecer acompañando las esperanzas y
dad. No es una motivación ideológica la que convicciones de esos pueblos.
posibilita el amparo, la solidaridad, la recipro- Toda la primera parte de este trabajo
cidad y el acompañamiento. No es un proceso constituye una suerte de background al rol que
inducido por dudosas diplomacias elaboradas el colibrí cumple en nuestras culturas, para
tras preceptos de distinción. Es un continuus mostrar también que la universalidad de la cul-
amatorio entre la tierra y las criaturas que en tura no radica en las verdades establecidas des-
ella se han generado. de la academia, sino desde los fundamentos sa-
Ratifico que se trata más bien de «la grados de todas las culturas del mundo.
consciencia carnalizada de la existencia del Los sentires siguen siendo la tabla de sal-
otro, como su similar-diferente, sea piedra, vataje del raciocinio y del orden que justifica la
planta, cerro o cielo. Existiría una noción inma- depredación de todo lo que no está asociado a
nente de co-sustancialidad, es decir, un princi- la fría precisión productiva de las máquinas. Vi-
pio por el cual, todos los seres que pueblan el vimos una permanente pugna entre lo que quie-
cosmos están hechos, comparten y devienen de re seguir viviendo y los que pretenden seguir
la misma sustancia» (Mires 1996:37). matando.
Entonces no es gratuito, como hemos El verso de un cantor ilustra este proceso
visto, que se establezcan relaciones imperece- cuando dice:
deras entre los elementos de la tierra y los hom-
No quiero ver un día manifestando
bres: el fundamento y la práctica religiosa de las
por la paz en el mundo a los animales
comunidades trasciende las motivaciones reli-
¡Cómo me reiría ese loco día
giosas instituidas. Creer es un acto de libertad.
ellos manifestándose por la vida!
Y su permanencia radica entonces en la esencia Y nosotros apenas sobreviviendo.
de la relación entre naturaleza y deidades.
La comprensión de la vida de una perso- La investigación como tal es, en princi-
na como el colibrí no tiene que ver con los re- pio, una búsqueda de los cimientos. Cuando no
cuentos de la mitología y menos aún con los pretende encontrar las fórmulas que permitan la
avatares de la ‘enmodecida’ ecología. No es un reproducción de mecanismos de muerte, la in-
esfuerzo encaminado a verificar, vía compen- vestigación es una contribución para continuar
Indice analítico
afianzando los pálpitos de to- torno de estos bordados, ten- Ubicación de los pueblos
do lo que existe. dremos la misma imagen de mencionados en los mitos
Por eso y más, la antro- un útero con las trompas de fa- sobre el colibrí
pología es sinónimo de sole- lopio.
dad. Y las soledades son sagra- Anatomía y religión,
das porque alguna vez llegan a fertilidad y permanencia, fe-
ser compartidas. Y mientras cundidad y resistencia, salud y
tanto se cultivan, como cual- gracia. Tal vez de eso se trata
quier semilla; y se crían, como todo: de cuánto seguimos ha-
cualquier criatura. ciendo para que el terco em-
El desafío es seguir mi- peño por seguir viviendo no se
rando, seguir andando, desa- agote nunca.
rrollando la percepción para Esta apuesta generosa
los encuentros. Y esto deman- es un no rotundo a la tristeza.
da la capacidad de aprender Por eso los ponchos y las mo-
siempre, pero también de de- las, los huipiles y disfraces,
saprender permanentemente. son un arco iris capturado y
En los templos donde puesto a danzar para seguirse
las imágenes de los santos re- animando. Hasta el plomo ful-
galan su silencio, sin importar gura cuando esa fuerza le
qué trámites les reconocieron acompaña. Un derroche de
el talento, otros decires bullen pájaros y flores, de dioses y
por dentro. No sólo porque frutos se lleva por dentro y por
fueron mimetizados con an- fuera mientras se sigue andan-
cestrales deidades, sino por- do.
que siguen siendo depositarios El vivir en armonía con
de los símbolos elementales. los otros es de por sí una fies-
Llama la atención que ta. Es de por sí una tarea.
los motivos ornamentales de Entonces no hay con-
los trajes de vírgenes y santos clusiones. Sólo eso ha preten-
representen una especie de dido este esfuerzo.
macetero del cual salen, incli-
nadas y hacia los costados,
dos flores largas de cuyas del-
gadas ramas se desprenden
otras flores pequeñas. Son bor-
dados delicadamente con bri-
llantes y lentejuelas y ubica-
dos en el vestido a la altura del
vientre. Si delineamos el con-
212 / ALFREDO MIRES ORTIZ
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