Litwin E. - El Campo de La Didactica La Busqueda de Una Nueva Agenda
Litwin E. - El Campo de La Didactica La Busqueda de Una Nueva Agenda
Litwin E. - El Campo de La Didactica La Busqueda de Una Nueva Agenda
. Este trabajo forma parte de los estudios realizados gracias al subsidio otorgado por la Universidad de Buenos Aires para la
investigacin: "Una nueva agenda para la didctica"
La buena enseanza
En primer lugar trataremos de distinguir las implicancias que adquiere la palabra "buena" en
el campo de la didctica. Los alcances de la palabra "buena", en este caso, difieren del planteo
en que se inscribi la didctica de las dcadas anteriores, que se remita a enseanza exitosa,
esto es, con resultados acordes a los objetivos que se anticiparon, tal como lo enunciramos en
un prrafo anterior. "Por el contrario, en este contexto, la palabra 'buena' tiene tanto fuerza moral
como epistemolgica. Preguntar qu es buena enseanza en el sentido moral equivale a
preguntar qu acciones docentes pueden justificarse basndose en principios morales y son
capaces de provocar acciones de principio por parte de los estudiantes. Preguntar qu es buena
enseanza en el sentido epistemolgico es preguntar si lo que se ensea es racionalmente
justificable y, en ltima instancia, digno de que el estudiante lo conozca, lo crea o lo entienda"
(Fenstermacher,1989).
Esta significacin de la buena enseanza implica la recuperacin de la tica y los valores en
las prcticas de la enseanza. Se trata de valores inherentes a la condicin humana, pero desde
su condicin social, en los contextos y en el marco de las contradictorias relaciones de los
actores en los mbitos escolares. Por ende, esta recuperacin filosfica no se inscribe ni se agota
en un planteo individual. No implica guiar una prctica desde lo que es bueno para el hombre en
un tiempo indiferenciado o lo que es bueno desde la perspectiva del conocimiento, como si ste
fuera el desarrollo de prcticas sin historia ni futuro.
La enseanza comprensiva
En segundo lugar, trataremos de distinguir los alcances de la enseanza comprensiva,
entendiendo que es un tema de la psicologa la preocupacin por la comprensin, y que sta, si
bien guarda sentido en los diferentes campos disciplinarios, no se reduce a una disciplina
cristalizada ni a un problema individual o personal del alumno. Cuando nosotros sostenemos, a
partir de las investigaciones en el campo de la psicologa, que, por ejemplo, la comprensin en
el campo de la fsica es contraintuitiva, estamos generando una explicacin para muchos de los
problemas de la enseanza de esta disciplina en el aula. De igual manera, son explicativos los
trabajos que indagan los estereotipos y prejuicios frente a algunos problemas de comprensin de
las ciencias sociales. Evidentemente, un tema relevante en la investigacin psicolgica se refiere
a los problemas de la comprensin por campo disciplinario. Pero stos, investigados por la
psicologa del aprendizaje, adems requieren de investigaciones en el aula que incorporen esta
dimensin de anlisis y la entramen con otros problemas del ensear. Resulta imposible que la
psicologa se haga cargo de la problemtica y compleja relacin entre contenidos disciplinares,
currculos escolares y enseanza. Solamente puede ofrecer algunos insumos para las prcticas de
la enseanza, en tanto generan derivaciones para la tarea del aula, que a su vez requieren ser
reconstruidos para el estudio de esas prcticas. Estas derivaciones estn asociadas a hiptesis
que debern construir los docentes y a desarrollos investigativos en el campo de la didctica con
el objeto de favorecer la comprensin de las prcticas de la enseanza.
David Perkins, en una de sus investigaciones, al estudiar estas derivaciones sostiene que
debemos analizar, por campo disciplinar, los patrones de mal entendimiento que se plantean
entre docentes y alumnos y que provocan "sobrevivientes" en el saln de clases. Observamos un
ejemplo de esta situacin, en el campo de historia, cuando el alumno no comprende los
fenmenos histricos pero acuerda con el docente en el relato de la sucesin cronolgica como
la base para la aprobacin del curso (Perkins y Simmons, 1988).
En el mismo sentido, Bereiter y Scardamalia explican las dificultades de las comprensiones
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histricas y ciertos reduccionismos curriculares (Bereiter y Scardamalia, 1992). Pensar que para
ensear historia se debe partir de lo simple para concluir en lo complejo no reconoce las
caractersticas de la comprensin histrica, en donde la comprensin de los fenmenos
histricos no puede sostener este principio. Para que la enseanza sea comprensiva, entendemos
que debera favorecer el desarrollo de procesos reflexivos, el reconocimiento de analogas y
contradicciones y permanentemente recurrir al nivel de anlisis epistemolgico.
Thomas Popkewitz ampla este sentido al plantear la prdida de la epistemologa social en las
materias escolares. Se considera el contenido escolar como fijo y, por tanto, a los problemas de
comprensin como fenmenos estrictamente individuales y atribuibles al alumno en la mayora
de los casos, o al tipo de explicacin o actividad que genera el docente. Las relaciones entre el
saber y las instituciones en los distintos marcos histricos permitiran comprender e interpretar
las prcticas educativas en el marco de las prcticas sociales y no como fenmenos individuales
(Popkewitz, 1994).
La preocupacin por la comprensividad reconoce adems que las formas ms frecuentes del
conocimiento son frgiles, es decir que el conocimiento se genera de manera superficial, sin una
comprensin autntica, se olvida, no se puede aplicar o se ritualiza. Las buenas propuestas de
enseanza, por lo general refieren a tratamientos metodolgicos que superan en el marco de
cada disciplina los patrones de mal entendimiento; esto significa malas comprensiones en el
marco particular de cada campo disciplinario. No se trata de mtodos ajenos a los tratamientos
de cada contenido, sino de reencontrar para cada contenido la mejor manera de enseanza,
entrelazando de esta manera la buena enseanza y la enseanza comprensiva. El reconocer que
la comprensividad es un tema de la psicologa nos conduce a plantear la necesidad de establecer
la relacin entre las categoras de anlisis de la psicologa y la didctica.
Como ya hemos sealado, las categoras de anlisis de la psicologa y sus dimensiones no
deberan solaparse con las del campo de la pedagoga y la didctica. Nos preocupa reconocerlas,
pero con el objeto de generar derivaciones. Tambin podremos identificar en la didctica otras
derivaciones disciplinarias, como las de la sociologa, la filosofa: sus constructos centrales, sus
principales preocupaciones. Derivaciones -no solapamientos- que impliquen reconocer el tejido
de las consecuencias sociopolticas y morales en el acto de ensear. Entendemos que estas
preocupaciones no son infundadas. Hoy observamos cmo, desde algunos planteos innovadores
para la educacin, se intentan aplicar las mismas categoras de las estrategias de aprendizaje a
los procesos del ensear. Por ejemplo, las estrategias descritas en trminos de competencias,
aisladas de los contenidos, reflejan una concepcin que reduce la enseanza a habilidades de
pensamiento, separan la enseanza de los conceptos de la de los procedimientos y los valores y
ha sido superada desde los enfoques investigativos actuales.
LAS REFERENCIAS AL CONTENIDO EN LA DIDCTICA
Al analizar tanto la buena enseanza como la enseanza comprensiva, siempre estamos
haciendo referencia a los contenidos de los campos disciplinarios. Interesa reconocer que los
currculos escolares seleccionan histricamente conceptos, ideas, principios, relaciones dentro
de los diferentes campos. Esta seleccin es arbitraria y valida determinados conocimientos en
un momento particular. Es probable que cientficos o investigadores, en el caso de ponerse a
pensar qu conocimientos seleccionaran con el objeto de ser enseados, nos remitieran a otros
diferentes de los propuestos por los profesionales que los confeccionan. El problema reside en
que muchos de estos investigadores no se han enfrentado nunca con el problema de ensear los
resultados de sus trabajos, dado que sus comunicaciones se dirigen en general a la comunidad
acadmica de su campo de produccin y, por lo tanto, no tienen que preocuparse por los
problemas de la comprensividad. La problemtica que implican los recortes particulares que se
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generan nos permite diferenciar, por un lado, la disciplina y, por otro, los inventarios
organizados para la enseanza, que dividieron las disciplinas en asignaturas que consisten en
organizaciones arbitrarias con un fuerte poder clasificatorio. Recuperar la disciplina implica
recuperar sus problemas, sus principios, sus relaciones con otras y entre sus constructos.
Recuperar la disciplina implica reconocer por qu un problema es propio de su campo y cmo
se investiga en ella. Para hacerlo se requiere conocer cules son los temas que se investigan en
el campo, cules son los lmites que estn en discusin, sus problemas centrales, el modo de
pensamiento que le es propio.
Recuperada la disciplina, debiramos diferenciar su estructura sustancial de la estructura
sintctica, entendiendo que la sustancial abarca las ideas o concepciones fundamentales -que
suelen ser las constituyentes del currculo-, mientras que la sintctica -que suele ser ignorada o
reducida al mtodo propio de la disciplina en cuestiones la que, enmarcada en cada campo
disciplinar, constituye la expresin de los criterios con que cada disciplina sostiene aquello que
es un descubrimiento, una comprobacin o la calidad de sus datos. La diferenciacin de las
estructuras de las disciplinas y el reconocimiento de la importancia de la enseanza de ambas
estructuras nos permitira construir puentes entre ellas, reconocer sus fuerzas y limitaciones y
ensear sus modos de construccin. Revalorizara la enseanza del modo de pensamiento de la
disciplina (Schwab, 1973).