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c/ Fca. Millán Serrano, Zaragoza © JAD
Continuamos aquí la serie Vertederos urbanos constituida por artículos relacionados con los atentados contra el medio ambiente que suceden en el medio urbano y, en concreto, los causados por la mala gestión de los residuos.
En esta ocasión trataré el fenómeno de los residuos de construcción y demolición, los cuales se dispersan por calles y zonas verdes de Zaragoza a partir de las obras de edificación como consecuencia de la falta de control de este tipo de residuos, especialmente de los materiales ligeros.

Los materiales ligeros como placas de poliestireno expandido -poliespán o porexpán- y poliuretano, mantas de fibras aislantes, grandes envases de polietileno además de sacos y cartonajes son abandonados sin control y, por tratarse de materiales muy livianos, son fácilmente arrastrados por el viento a decenas y cientos de metros de los puntos de generación, siendo muy problemáticos los materiales sintéticos artificiales, derivados del petróleo, que solemos denominar plásticos. Hay que tener en cuenta que se trata de polímeros no biodegradables, que persisten en el medio ambiente, con capacidad para atrapar microorganismos patógenos del entorno o sustancias como los antibióticos, facilitando la dispersión de éstos.

Se trata de materiales fácilmente disgregables, por lo que se fragmentan reiteradamente hasta constituir los temibles microplásticos (partículas entre 5 mm y 1 μm), los cuales pueden seguir fragmentándose hasta nanoplásticos, partículas de 1 a 1000 nm. Estos fragmentos acaban en el suelo o en el agua, como puede ser el Canal Imperial -en el caso que se ha venido estudiando- o el Ebro, arrastrados por las aguas pluviales o el viento.

Como referencia hay recordar la dimensión del nanómetro: 1 nm = 0, 000 001 mm. Y que, por ejemplo, los pulmones humanos pueden retener partículas de hasta 200 nm y las de menor tamaño pueden pasan al torrente sanguíneo. Los microplásticos y nanoplásticos pueden penetrar, pues, en el interior de los seres vivos -incluso alcanzar el interior de las células- de plantas, animales y personas al ser ingeridos o absorbidos o inhalados. Además de los efectos del polímero plástico en sí como agente extraño, se suman los efectos de sus aditivos químicos que les dan diversas propiedades como color, rigidez o flexibilidad, resistencia al calor, etc. y son tóxicos para los seres vivos por ser bioacumulables causando diversas patologías al actuar como disruptores hormonales, entre otros efectos. Los estudios científicos cada vez más avalan los perjuicios de la exposición a polímeros y sus aditivos.

Como es obvio, sólo una parte de esos residuos llega a retirarse del medio ambiente ya que la recogida no es minuciosa, cuando se realiza, y es imposible en muchos casos al quedar los materiales ocultos entre la vegetación, enterrados en el suelo o fuera del alcance de la vista. Por lo tanto, una gran parte de los residuos permanecen en el medio ambiente generando un problema de salud pública y ambiental.

La evidencia empírica demuestra que la dispersión de residuos de construcción al medio ambiente no es un fenómeno puntual y localizado o accidental sino que es un problema generalizado y recurrente, como demuestran la diversidad de fechas y lugares de las imágenes que ilustran este artículo.

Adjunto varios enlaces sobre el problema de los microplásticos a artículos del Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), medio de comunicación de noticias científicas de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, así como del portal The Conversation, la plataforma editorial sin ánimo de lucro, sin publicidad ni intereses comerciales, de acceso libre y gratuito, que pone a disposición de medios de comunicación y lectores artículos divulgativos y análisis escritos por la comunidad académica e investigadora con la que colaboran universidades o instituciones como CSIC o CIEMAT.
Artículos relacionados:
Vertederos urbanos (I): el Rastro. Barracuda, 16 octubre 2025.
Desastre ambiental junto al Colegio Alemán. Barracuda, 30 diciembre 2024.
Los microplásticos lo contaminan todo. SINC, 4 abril 2025.
No hay ninguna parte del cuerpo a salvo de los microplásticos. SINC, 4 abril 2025.
Por qué es tan difícil evaluar la toxicidad de los microplásticos. The Conversation, 1 febrero 2024.
Dejar un comentarioUn planeta finito
Los límites planetarios son un concepto que se viene utilizando en el ámbito científico cada vez más cuando se aborda el impacto del ser humano sobre el planeta Tierra y se cuestiona la viabilidad del modelo de desarrollo y crecimiento humanos, todo ello desde la perspectiva de que el planeta Tierra es un sistema abierto en cuanto al balance energético pero cerrado respecto de la materia y, por tanto, los recursos son finitos.

Por eso, antes de hablar de los límites planetarios conviene recordar que ya en 1972 el informe que presentó el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) a petición del Club de Roma se titulaba Los límites del crecimiento. Un informe para el proyecto sobre la situación de la humanidad del Club de Roma, introdujo el concepto de límites al proponer que el crecimiento de la humanidad y el desarrollo económico podían agotar los recursos naturales.
¿Qué son los límites planetarios?
Actualmente los límites planetarios o fronteras planetarias (del inglés planetary boundaries) son una herramienta analítica para evaluar el estado de nueve procesos fundamentales para garantizar la estabilidad del sistema Tierra, proponiendo una serie de umbrales o límites para esos procesos que, de ser superados, pondrían en peligro la habitabilidad del planeta.
El concepto de límites o fronteras planetarias fue propuesto en 2009 por un equipo científico internacional dirigido por Johan Rockström del Stockholm Resilience Centre (SRC) y Will Steffen, de la Australian National University, estableciendo en nueve los procesos que garantizan la estabilidad de lo que denominan sistema Tierra.
Dichos procesos son:
- Introduction of Novel Entities: la liberación de sustancias artificiales producidas por el ser humano como polímeros, pesticidas, fármacos, etc.
- Climate Change: el cambio climático, que estudia tanto la concentración de CO2 como el balance radiativo de la atmósfera.
- Change in Biosphere Integrity: el cambio en la integridad de la biosfera, que estudia tanto la integridad funcional de ésta como la diversidad genética.
- Land System Change: el cambio en los usos del suelo.
- Freshwater Change: el cambio en los usos del agua dulce, analizando la fracción que interceptan y usan las plantas (aguas verdes) y las aguas superficiales y subterráneas susceptibles de aprovechamiento humano (aguas azules).
- Modification of Biogeochemical Flows: la modificación de los ciclos biogeoquímicos del nitrógeno y del fósforo.
- Ocean Acidification: la acidificación de los océanos.
- Increase in Atmospheric Aerosol Loading: el aumento de la carga atmosférica de aerosoles
- Stratospheric Ozone Depletion: la depleción o reducción de la capa de ozono estratosférico.
El objetivo de delimitar unos grandes procesos y establecer unos límites de funcionalidad de los mismos es definir unos niveles de actuación seguros para el desarrollo humano y establecer un marco objetivo y cuantificable que pueda ser utilizado por gobiernos, organizaciones internacionales, sociedad civil, sector privado y la propia comunidad científica para tomar decisiones. A la vez, garantiza tener un marco referencial común que permite conocer la evolución en el tiempo de la estabilidad dichos grandes procesos.
El grado de superación de los límites planetarios se representa en el conocido diagrama de nueve sectores donde cada sector representa un proceso del sistema Tierra y en círculos concéntricos los niveles de seguridad o riesgo de los mismos.

La situación actual
A finales de septiembre de 2025, The Planetary Boundaries Science Lab del Potsdam Institute for Climate Impact Research (PIK, por su siglas en alemán) publicó su último informe sobre la salud del planeta (Planetary Health Check 2025), siendo el dato más relevante, la superación de un nuevo límite planetario por la humanidad, en este caso, la acidificación de los océanos, siendo ya siete de nueve los límites planetarios superados.
Con los datos del informe de 2025 se aprecia que ya han entrado en zona de alto riesgo la producción se sustancias artificiales, la pérdida de biodiversidad, la alteración de los ciclos del nitrógeno y el fósforo, así como el balance radiativo de la atmósfera. Sólo permanecen dentro de los límites considerados seguros el nivel de aerosoles en la atmósfera y la capa de ozono.

El seguimiento de los nueve procesos considerados esenciales para la habitabilidad del planeta constata la progresiva alteración de los mismos.
Dejar un comentarioCon este título, Pedro Costa Morata publicó en 1985 un libro con una revisión de la situación ambiental en nuestro país. Energía, infraestructuras, espacios naturales… fueron analizados para llegar a la conclusión del título del libro. Lo traigo aquí por cumplir 40 años de su aparición y para confirmar que la situación no ha cambiado y que se siguen destruyendo el territorio, los ríos, las costas y la vida silvestre.

Pedro Costa es ingeniero de telecomunicaciones, además de sociólogo, periodista y agudo analista pero, especialmente, se le conoce por ser un activo y comprometido ecologista vinculado al movimiento antinuclear español de los años 70 y 80.

Un vistazo al índice del libro sirve para comprobar que, tras más de cuarenta años, los problemas siguen siendo los mismos, generados por un desarrollismo depredador.
Ahí seguimos. Con industrias contaminantes -papelera Altri, macrogranjas, plantas de biometano por doquier-, puertos y aeropuertos en constante ampliación, eólicas y fotovoltaicas arrasando miles de hectáreas y masacrando aves y murciélagos que tanto costó proteger, el litoral hormigonado, las urbanizaciones invadiendo rios y barrancos… como si el territorio fuera infinito.
Pero hoy quiero llamar la atención sobre el caso de la central nuclear de Almaraz, en Cáceres, cuyo cierre solivianta a la gente de la comarca al ver peligrar su medio de vida.

A finales de los setenta y principios de los ochenta del pasado siglo una avalancha de centrales nucleares con decenas de reactores planeaban sobre España impulsada por el fervor atómico de gobiernos y compañías eléctricas.
La imposibilidad material de llevar a cabo los planes y la reacción popular antinuclear, sumadas a la mala fama de esta tecnología debido a los accidentes que se produjeron en centrales extranjeras -Windscale (GB), 1957 y Three Mile Island (EEUU), 1979- y la dificultad de gestionar residuos radiactivos, extremadamente peligrosos y de larga vida, paralizaron la mayoría de los proyectos tras la moratoria nuclear de 1984.
No obstante, la central de Almaraz, con dos reactores, sí se construyó, comenzó a operar en 1983 y la licencia de sus reactores expira en 2027 y 2028.
Pues bien, ello reabre un debate que debería estar superado. Con la excusa de los puestos de trabajo se defiende la continuidad de la central, con todos los riesgos de este tipo de tecnología y los problemas asociados a los residuos y al envejecimiento de la central. Después de casi medio siglo, y sabiendo su caducidad, no ha habido planes para crear una alternativa a la central.
Dejar un comentarioBarracuda nació en diciembre de 2005 con un artículo titulado Entropía. Le siguió otro sobre el desastre ecológico de la Expo 2008 (Sostenibilidad a base de hormigón) que entonces empezaba a dar sus primeros zarpazos… y así hasta alcanzar los 2665 artículos publicados a fecha de hoy, incluyendo los veintiocho que han ido aportando colaboradores amigos.
Naturaleza y divulgación, denuncia y defensa, política, economía, urbanismo, ciencia… casi siempre en relación al estado del medio ambiente aragonés y la presión a la que lo someten las actividades humanas, son los grandes temas que configuran la esencia del blog, sin olvidar otras áreas menos transitadas como religiones, análisis del lenguaje… destapando también las relaciones de dominación entre grupos sociales.
Así que así seguiremos. Denunciando atentados, desenmascarando falsas soluciones… pero también invitando a ver cómo la naturaleza se intenta sobreponer a la presión antrópica, cosa que no siempre logra.
El blog Barracuda es independiente, financiado íntegramente por el autor, y administrado informática y amablemente por el Sekano, que entiende de esas cosas de plugins y tal, y el cual me guió a la hora de abrir el blog. Hace 20 años.
Gracias a todos, colaboradores y lectores.
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