Quod si vivere in delectatione est Peccātum gloria est infernum.

El Tacto del Pecado

He aquí el Pecado, enarbolado en el Ser y en el Sentir, encumbrado en su gloria y en ella, sacralizado.


jueves, 17 de abril de 2025

La Carne Recobrada...

o Espina de Luna

La Magdalena arrepentida / Jean Michel Rousvoal

Olvidé tu palabra, 
como una estaca clavada en el alma. 
Reviví la carne, como la esencia perdida en el cruce de mis pilares, 
como el grito callado que se ahoga en la garganta
cuando el silencio tiembla en el abismo de mis entrañas... 
siendo ser.

Y fui raíz desnuda,
latiendo en la sombra de tu boca no dicha,
espina de luna,
sangrando versos en la médula del deseo.

Tu ausencia,
vestida de lirio negro,
me rozó los bordes
con dedos de fuego antiguo,
y se quebró mi nombre
bajo el peso húmedo de tu sombra.

Se hizo carne la noche
entre los huesos del sueño,
y mi vientre —tierra herida—
brotó jazmines oscuros
al recuerdo tibio
de tu voz detenida.

No supe huir.
Solo fui sangre.
Solo fui llama.
Solo fui viento ardiendo en tu costado.



domingo, 9 de junio de 2024

Sacramentum...


He aquí, 
la oración que quema mi piel 
y baña los entrepilares que me sostienen. 
 
Intercesión sacra la de este silencio que ciega mis ojos
y me hace respirar el doliente arrullo de mi propio deseo. 
 
Heme aquí, 
como el ángel perturbado que alza su vuelo 
desde la profundidad de sus huellas
ante el cálido viento que lo azora.
 
Soy estigma 
protegido de raíces ensalzado.
Soy ave, luz de vela,
de alas nacaradas y carne que palpita.
Soy, 
en el instante preciso,
la Hembra que Le rinde
Honor, Plegaria y Placer.

Y es así, santificada sobre Su Gloria, 
que me mudo Cáliz y Néctar,
cual Rúbrica divina del Sacramento y Alianza
 entre (Mi) Señor y (Su) Sierva.



miércoles, 6 de marzo de 2024

Hiedra al Cielo...


Tiento la oración bajo mis pies,
ahinojada entre los hábitos vencidos a la carne.
Mi aliento es el arrullo que calma Tu Sed,
el fiel y ferviente desvelo de la lujuria que se arranca
cuando soy cruz sobre Tus Piernas
y vértebra sobre Tus Costados.

Me engendra un silencio, casi volátil,
 y un arrullo de deseo se sostiene fecundo al albor de mis entrañas.
Siento mi gemido, desbocado, ahogado al filo de mi garganta
y mi piel tiembla sobre la desnudez de mi alma.
Mi cuerpo es Credo de Tu Voluntad,
una plegaria rendida a Tus Deseos y a Tu Fe,
enardecido sobre la humedad que se rinde abierta
cual llaga voraz, feroz y hambrienta.

Me cubre cada sendero callado de estos velos
y me hago talla infinita de susurros oblicuos
en el juego de Tus Manos,
custodio del instinto que resurge
para ser de Ti, en Ti,
ante Tu Ojos, 
hiedra al cielo
y merced de Tu Verbo.



La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.

La táctica del Pecado es enredarse hasta hacerte sucumbir.
Llegar al final tiene su interés. Puedes sorprenderte con sus pasos.